Infokrisis.- El cine, sin duda, nos ha dado los mejores retratos de esquizofrénicos con la personalidad escindida. De este tema hablábamos en este artículo publicado en la revista Nuevos Horizontes en 2000. El tema era interesante porque por algún motivo da la sensación de que en los últimos años esta enfermedad de la psique ha mostrado un particular incremento y hace falta tenerla en consideración. Los esquizofrénicos son legión. Existen distintos niveles de la dolencia y en este artículo se trata de todo esto siempre con el consabido género periodístico: breve y concreto.

 

ESQUIZOFRENIA: OIGO VOCES, SOY EL MENSAJERO DE LOS EXTRATERRESTRES, DIOS ME HABLA...

Primero la enfermedad se manifiesta por el insomnio, luego por un abatimiento general que repercute en una dejadez general. Finalmente se "oyen voces". Estás voces se viven como algo real, como si realmente retumbaran en el interior del cerebro. Y estas voces dan órdenes. En los casos agresivos extremos, pueden indicar matar a otro. Pero también existen manifestaciones más amables: de hecho algunos contactados y determinados santos que experimentaron visiones beatíficas, técnicamente eran esquizofrénicos algo particulares. Esta es la historia de una enfermedad que tiene mucho que ver con el mundo paranormal...

La enfermedad se manifiesta de muy diversas menrs: gentes que se sientan de manera extraña, unos inmóviles por completo, otros que no paran de moverse. Suele ir unida a transtornos depresivos y el 2% de los que están aquejados por ella intenta, antes o después, suicidarse. El 1% lo consigue. En España circulan 400.000 esquizofrénicos, el 40% sin diagnosticar.

¿QUE ES LA ESQUIZOFRENIA?

La esquizofrenia es un trastorno severo del cerebro que impide distinguir entre lo real y lo que no lo es. Un esquizofrénico no piensa como los demás diagnosticados "normales". Es frecuente que determinadas personas que sufren "visiones" (habitualmente de tipo religioso) o que se consideran "contactados" (cierto tipo de personas que dicen "canalizar" información procedente del más allá o de entidades extraterrestres), estén aquejados en mayor o menor medida de esquizofrenia, una enfermedad devastadora para ellos y sus familiares.

Un esquizofrénico grave no está en condiciones de afrontar la vida normal. No puede trabajar, ni relacionarse con otras personas, cualquier diálogo con él es imposible. Las causas de la enfermedad son genéticas.

Existe un porcentaje relativamente bajo de esquizofrénicos, pero absorben una ingente cantidad de recursos de la sanidad pública. En EE.UU. la enfermedad se "traga" anualmente 48 mil millones de dólares, incluyendo cuidado mèdico, gastos de Seguridad Social y pensiones.

Y lo que es peor, hoy día no hay un tratamiento "infalible" contra la enfermedad. Comienza entre los 15 y 25 años de edad y  afecta hombres y mujeres si bien en las mujeres aparece más tarde. Es infrecuente que aparezcan entre niños menores de 12 años y cuando ocurre tiende a convertirse en una enfermedad crónica.

LAS CAUSAS: SOBREDOSIS DE INFORMACION Y GENETICA

Ciertas anormalidades químicas y estructurales del cerebro determinan la aparición de la enfermedad; debido a ello estas personas sufran una sobrecarga de informacion pero carecen de la posibilidad de filtrar, depurar y eliminar información innecesaria. Un esquizofrénico que está leyendo un libro se ve incapaz de desestimar un ladrido lejano o  el ruido de un tren en el horizonte. Algunos de sus sentidos se vuelven hipersensibles.

Pero esto ocurre, sobre todo en  hijos de padres que ya han contraído la enfermedad. El factor genético es determinante. Pero no siempre se manifiesta; habitualmente aparece en los hijos después de haber sufrido algún traumatismo o accesos fuertes de fiebre.

SINTOMAS DE LA ESQUIZOFRENIA

Hablar con un esquizofrénico es la experiencia más lamentable que uno pueda tener. El sujeto habla sin sentido, frecuentemente reemplaza las palabras por sonidos guturales. Da por sentado cosas que nuestra razón y la lógica rechazan, pero que para él son perfectamente evidentes. Abundan los delirios (creencias falsas) y tienden a culpabilizar a otros de males reales o inexistentes; las alucinaciones son frecuentes (ver y oír cosas que no son reales). Poco a poco, toda la propia vida se va desplazando hacia este mundo imaginario.

Pero si difícil es mantener una conversación con un esquizofrénico, más difícil todavía es convivir con él. Poco a poco se va distanciando afectivamente de las personas a las que aprecia y que lo quieren. Su rostro se inmoviliza, es incapaz de expresar sentimientos o pasiones, queda inexpresivo, hasta llegar a la catatonia en los casos más graves.

Su actividad diaria se ralentiza progresivamente; se vuelve apático y abúlico, no le interesa nada, ni siquiera la búsqueda del placer o experimentar sensaciones placenteras. Como en otras enfermedades mentales, existe una incapacidad para concentrarse.  La mente se ve asaltada por ideas obsesivas e irracionales; no existe hilación entre unas y otras. Se diría que el esquizofrénido ha perdido la capacidad del razonamiento lógico.

ALGUNAS MUESTRAS DE LA ENFERMEDAD

Las alucinaciones auditivas o visuales desembocan en "ideas paranoides", es decir, manías persecutorias. Los delirios pueden ser fantásticos: "Yo soy el mensajero de Dios", "Conozco secretos que otros ignoran", "Me persiguen los extraterrestres", o aparentemente razonables "Mi marido me es infiel" o "En el trabajo todo el mundo está en mi contra".

No es cierto que un esquizofrénico sea perfectamente normal en un momento dado y convertirse en un asesino trastornado a continuación. En realidad rara vez son peligrosas. Se suele emplear el término esquizofrenia como sinónimo de "desdoblamiento de personalidad", cuando en realidad ésta es otra enfermedad.

EL TRATAMIENTO DE LA ESQUIZOFRENIA

Hasta 1950, muchos pacientes con esquizofrenia pasaban la mayor parte de sus vidas ingresados en hospitales psiquiátricos. Las cosas han cambiado y las terapias se van perfeccionando. Tras la aparición de los primeros síntomas y la consulta al psiquiatra, un cuarto de los pacientes se recuperan en el plazo de 5 años; dos tercios tendrán secuelas en los años siguientes, y entre un 10 y un 15% desarrollará una incapacidad grave permanente. Algunas raras personas, que se niegan a ir al psiquiatra, consiguen restablecerse completamente por su cuenta. Pero son los menos.

Habitualmente, al desencadenarse una crisis esquizofrénica los pacientes son ingresados en el hospital los primeros días; luego pueden seguir el tratamiento desde el ambulatorio y vivir en sus casas siempre que tengan familia que los apoyen.

Los fármacos existentes en la actualidad alivian los síntomas más perturbadores, pero no constituyen una respuesta completa a la enfermedad. En realidad es el cuidado de los familiares y la ausencia de tensiones la garantía más segura de curación. Con cierta frecuencia los pacientes no son conscientes de su enfermedad y rechazan el tratamiento. La legislación española prevé el ingreso forzoso de un paciente cuando su estado puede constituir una amenaza para otros.

Los tratamientos farmacológicos utilizados des 1954 actúan bloqueando el funcionamiento de la dopamina, un neurotransmisor químico. Tienden a hacer desaparecer los síntomas extremos (alucinaciones y delirios), pero tienen efectos secundarios (rigidez y temblores similares al Parkinson). Además relentizan el sistema locomotor y aumentan de peso, generan taquicardias y movimientos involuntarios en la musculatura de la boca que no desaparecen ni siquiera después del tratamiento. Resulta, pues evidente, que la medicación solamente se administra en casos extremos y que es posible vencer a la enfermedad mediante actividades creativas (pintura, dibujo, escritura) o sedantes (deporte, pesca, ejercicio físico).

Las familias tienden a explicar la actitud del esquizofrénico como si se tratara de una rebeldía o maldad, especialmente cuando se manifiestan los primeros síntomas de la enfermedad. A continuación tienden a culpabiliza ¿Cuál fue nuestro error?, ¿Quién más puede verse afectado?, ¿Qué ocurrirá?. Aparte del esquizofrénico los familiares de un paciente también necesitan ayuda, información y consejo, tres huecos en nuestro sistema de salud.

[recuadros]

NO TODOS SOMOS IGUALES ANTE LA EZQUIZOFRENIA

Existen algunos grupos de riesgo ante la esquizofrenia. Se estima que el 1% de la población corre el riesgo de verse afectado por esta enfermedad, pero existen algunos grupos de riesgo:

Población general                                1%

Hermano/a con esquizofrenia             8%

Un padre con esquizofrenia              12%

Gemelo con esquizotrenia                14%

Ambos padres con esquizofrenia     39%

Gemelo idéntico con esquizofrenia   47%

[nº 2]

LOS SÍNTOMAS

"    Escuchar voces reales y responderlas.

"    Incapacidad para experimentar placer.

"    Cambios bruscos en las emociones: de alegría a tristeza sin término medio.

"    Pérdida del sentido de la realidad (creen que son muy ricos o muy inteligentes o que conocen secretos poderosos).

"    Cambios bruscos de forma de pensar de coherencia y lógica a ilógicos y disperso.

"    Pérdida del sentido de la realidad corporal.

"    Incapacidad para concentrarse.

"    Falta de motivación.

"    Ansiedad.

[nº 3]

AFRONTAR LA PROPIA ESQUIZOFRENIA

Pocas enfermedades son tan difíciles de llevar y soportar como ésta. 

1.    Si no se está seguro del propio comportamiento, es preciso preguntar a alguien a quien se tiene confianza si se dan señas de comportamiento extrávico.

2.    Cuando aparecen los primeros síntomas hay que la realidad: se trata de una enfermedad.

3.    Identificar sus puntos fuertes y sus limitaciones.

4.    Fijar metas claras y realistas.

5.    Después de una recaída, regresar de nuevo lenta y gradualmente a sus responsabilidades.

6.    Crearse una rutina regular. Utilizar diario o agenda para fijar responsabilidades diarias. Procurar que cada día haya un momento de relajación.

7.     Vivir lo más reposadamente posible; buscar ambientes silenciosos y relajados.

8.     Ingerir los medicamentos prescritos. Si no somos capaces, encargaremos a otro la tarea de vigilancia

9.    Implicarse en la terapia.

10.    Prever la posibilidad de recaídas. Reconocer lo antes posible cuando se está ante una recaída. Tener preparadas instrucciones para los familiares en esos casos.

11.    Buscar compañía de personas a las que uno se sienta unido.

12.    Seguir una dieta equilibrada.

13.    Abstenerse de drogas, alcohol y cualquier otra cosa que altere la percepción.

14.    Evitar situaciones de agotamiento y estrés; descansar al máximo, dormir más horas de lo normal.

15.    Hacer ejercicios, fatigar el cuerpo para evitar que la mente dé vueltas a la idea obsesiva.

© Ernest Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

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