a. Los precedentes de la globalización en el siglo XIX

Las revoluciones burguesas de finales del XVIII y principios del XIX, fueron "nacionales" y se dieron en el marco exclusivo de los Estados-Nación. No fue sino hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando aparecieron las primeras formas políticas que apuntaban a la globalización: de un lado el "internacionalismo proletario" propuesto por Marx ("Los proletarios no tienen patria", "la humanidad es la patria internacional del proletario") y las primeras muestras de "universalismo" surgido en los ambientes de la izquierda utópica, recuperados luego por acción de grupos teosóficos y ocultistas para sus iniciativas: un lenguaje universal -el esperanto- exposiciones universales que acercaran a los pueblos, movimientos juveniles internacionales -escultismo-, movimientos que auguraban la creación de una nueva religión mundial (Congreso Internacional de las Religiones), etc.

Así pues, a finales del XIX ya están definidas las dos líneas que pretenden superar el cuadro del Estado-Nación y tender hacia formas "globalizadas":

- El internacionalismo proletario asumido por los marxistas y

- El universalismo nacido en ambientes iluministas y de la burguesía progresista

b. El antecedente inmediato: 1945

El trauma de la I Guerra Mundial sacudió los espíritus en Europa e hizo que aumentaran la influencia de ambas ideologías. Apareció, de un lado, la idea de "Europa" de la mano del conde Coudenhove-Kalergi y de otro, el estallido de las revoluciones rusa (1917) y alemana (1919) mostraron el vigor del internacionalismo proletario. Sin embargo, la irrupción del stalinismo hizo que, en la práctica, todo Partido Comunista pasara a ser poco más que una pieza del dispositivo internacional soviético, es decir, una quinta columna en apoyo de las posiciones hegemonistas de la URSS. La derrota de la revolución alemana, con la consecuencia de las convulsiones de los años 20 y del advenimiento del nacional-socialismo, aparcaron la idea de Paneuropa sostenida por Kalergi. Durante el conflicto de 1939-45, reapareció la idea de unión europea como comunidad de combatientes contra el comunismo en el Frente del Este. Es evidente que, de haber vencido el Eje el conflicto, se hubiera dado un Nuevo Orden Europeo con hegemonía alemana, en lugar de lo que se produjo finalmente: un Orden Europeo con hegemonía norteamericana en el Oeste y soviética en el Este.

Sin embargo, en el período 1939-45 por primera vez se trató de una guerra mundial en la que se combatió en cuatro de los cinco continentes. Las innovaciones tecnológicas aportadas por ambos bandos tuvieron como consecuencia el boom de las comunicaciones y de los transportes que tendieron a empequeñecer el mundo y a facilitar los transportes de personas y mercancías, factores sin los que no hubiera sido posible la globalización. La irrupción de la microinformática a finales de los 70 generó el tercer factor imprescindible para la globalización.

c. La Guerra Fría como paréntesis

El Golpe de Praga (1948) hizo decir a Churchill que "un telón de acero ha caído sobre Europa". Se inicia la Guerra Fría que durará cuarenta años, cuyo escenario principal es Europa y que pasa a ser "caliente" en escenarios secundarios (Corea, Vietnam, Iberoamérica y África con el proceso descolonizador. Cada superpotencia acopia armas nucleares, no tanto para utilizarlas sino para impedir que la otra lo haga contra ella (doctrina de la "disuasión nuclear" y de la "destrucción mutua asegurada"). Durante la descolonización (1949-1969), Europa empieza a tener conciencia de que ha pasado a ser un enano político:

- no tiene a su alcance los recursos de los EEUU que resultaron indemnes de la guerra mundial y fueron sus primeros beneficiarios.

- tienen un sistema democrático que evita el recurso a la fuerza y la coacción para imponer políticas económicas como hace la URSS

Además, la experiencia histórica demuestra la existencia de tres conflictos armados entre Francia y Alemania en cuatro generaciones: a la vista de la naturaleza de las armas nucleares, el cuarto conflicto, podría ser el último. De ahí que la democracia cristiana europea y parte de la socialdemocracia, adopten la idea paneuropea de Kalergi y se cree el Mercado Común en 1951 gracias al entendimiento franco-alemán.

El internacionalismo proletario sigue defendido por los Partidos Comunistas, pero el "comunismo real" se ha convertido solamente en una maquinaria hegemónica que defiende los intereses de cada forma de "socialismo": de ahí el conflicto chino-soviético o el conflicto entre comunistas camboyanos y vietnamitas, o la desconfianza entre comunistas cubanos y bolivianos, etc.

La línea universalista aparece controlando el cuerpo funcionarial de Naciones Unidas y, especialmente, de la UNESCO y se concreta en "declaraciones universales" (la más famosa, sin duda, la de Derechos Humanos) en torno a las que se va concentrando una nueva forma de "progresismo" habitualmente de izquierdas y no marxista.

La cooperación entre naciones en proyectos cada vez más ambiciosos está forzada por la complejidad de los adelantos tecnológicos. Europa entiende hacia principios de los años 70 que debe fundir sus economías y sus presupuestos si quiere competir en materia aeroespacial y en demás tecnologías de punta.

La Guerra Fría no fue más que una competición imperialista por el dominio de Europa y, en consecuencia, en su última fase, por el control de la ruta del petróleo que, bordeando las costas de África, conducía el crudo desde el Golfo Pérsico, y en el que ambos contendientes lucharon en Europa mediante peones interpuestos: los partidos comunistas de un lado y los partidos democristianos y socialdemócratas de otro. A partir del Congreso de Bad Godesberg (1959), la socialdemocracia alemana abandonó el marxismo, y adoptó una forma de socialismo similar al laborismo británico. Poco a poco, el peso de las tesis universalistas fue ganando espacio en la izquierda europea, hasta llegar a su quintaesencia, el zapaterismo.

d. De la Caída del Muro de Berlín a la Guerra de Kuwait

Sin embargo, a mediados de los años 80 se puso de manifiesto que la URSS estaba al borde del desplome a causa de cuatro elementos:

- el empantanamiento militar de Afganistán que se había transformado en una sangría para la economía soviética.

- la elevación del listón armamentístico realizada por Ronald Reagan al adoptar el nuevo sistema balístico conocido como Guerra de las Galaxias que la URSS no pudo seguir.

- la destrucción de la cadena de alianzas de la URSS a partir de la revuelta en los astilleros de Danzig que fue contagiándose a todo el área de influencia soviética.

- los problemas interiores latentes a los largo de los 70 años de socialismo real que estallaron en toda su crudeza durante la "perestroika": burocratización, ausencia de eficacia en la gestión económica, crecimiento de las nacionalidades no rusas en detrimento de la rusa que ostentaba el poder, aparición de mafias regionales ligadas al partido comunista, nivel de vida en el límite del subdesarrollo, alcoholismo, problemas de abastecimiento, etc.

El resultado de esta crisis se cerró con la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 y el consiguiente desmantelamiento del Pacto de Varsovia y de la URSS. Poco después de este suceso histórico que puso fin a la Guerra Fría, la aparentemente intrascendente invasión de Kuwait por Saddan Husein (o más bien la integración de un territorio que siempre había sido iraquí al país que correspondía) desencadenó la intervención americana que puso pie en Arabia Saudí en un intento de estar presente directamente en las zonas de producción de petróleo. La coronación victoriosa de esta guerra para los EEUU generó una oleada de entusiasmo en la administración de ese país y la proclamación por George Bush del "nuevo orden mundial" y la definición de los EEUU como "el país más adecuado para gerenciarlo".
e. Los años de la globalización

El llamado "nuevo orden mundial" no fue una conquista democrática de los pueblos, sino la situación resultante del desenlace de la Guerra Fría y de la lucha por la hegemonía mundial. No es pues, una conquista, sino una imposición. Esta imposición se concretó en la creación de la Organización Mundial del Comercio (1995) y en la instauración de la libre circulación de mercancías y capitales. Desaparecidos los "internacionalistas", la ideología que emergió fue la de lo "políticamente correcto" amamantada en las ubres de la ideología universalista que aceptó (inicialmente, de manera entusiástica) la nueva situación que abría las puertas a un gobierno mundial, a una economía mundial, a un progreso mundial, a una civilización mundial e, incluso, a una religión mundial (propagada por los ambientes de la New Age).

La corriente universalista (anidada en NNUU y UNESCO) convocó varias conferencias internacionales para resolver los problemas del medio ambiente (Cumbre de la Tierra de Río en 1992, que llevó a los Protocolos de Kyoto en 1997) instaurando la peligrosa idea del "desarrollo sostenible" (no puede existir desarrollo ilimitado en un planeta de recursos limitados).

Posteriormente, cuando fue evidente que la globalización no era más que un intento de optimización de los beneficios del capital y que, lejos de traer progreso y democracia, acarreaba desigualdades y conflictos, los "universalistas" se desvincularon del eje central de la globalización que quedó formado solamente por los EEUU.

La globalización no es más que la expresión del período de hegemonía norteamericana. Su ciclo empezó con la victoria norteamericana en la Guerra de Kuwait, alcanzó su cenit con la entrada de los marines en Bagdad y su ocaso con el desencadenamiento de la crisis económica que arranca en 2007.

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