Marruecos: doble victoria islamista

Publicado: Viernes, 07 de Septiembre de 2007 22:21 por Ernesto Milá en MARRUECOS
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Infokrisis.- Hoy viernes 7 de septiembre los islamistas han obtenido una doble victoria en Marruecos. De un lado el Partido de la Justicia y el Desarrollo ha obtenido unos resultados que lo configurarán como la primera fuerza política del país. De otro, los islamistas radicales, partidarios de la abstención, han logrado que solamente entre el 26 y el 30% del electorado haya acudido a las urnas.

El islamismo moderado

El PJD, por curiosa simetría, tiene el mismo nombre que el partido que detenta el poder en Turquía. Se trata en ambos casos de islamistas moderados. El problema es que el Islam es una bomba de tiempo y la moderación es solamente un momento de equilibrio inestable. También Jhomeini, cuando estaba exiliado en París, se presentaba como moderado y también los fundamentalistas argelinos siempre sostuvieron que eran moderados antes de lanzarse a la lucha armada…

El islamismo tiene una facilidad extrema para deslizarse hacia las posiciones más radicales, sólo y sin ayuda de nadie.

Los dirigentes del PJD no son más que islamistas, más o menos vinculados a el asa Real y al Majzén (grupo de influencias centradas en torno a la “corte”) y que en los últimos cinco años ha sido sistemáticamente “trabajada” por los servicios secretos marroquíes.

En la calle, la mayor parte de la población, incluidos los votantes del PJD, opinan que éste partido está teledirigido por la Casa Real. Es posible que así sea. Desde los tiempos de Hassan II, el poder jugaba con las distintas fuerzas políticas, aliándose con usas, provocando a otras, persiguiendo alternativamente a éstas o a aquéllas, o simplemente, amenazándolas a todas. En aquel período, Hassan II intentó cortar la influencia creciente de los partidos de izquierda, impulsando bajo mano la formación de distintos grupos islamistas que terminaron fusionándose en el PJD.

En 2002, el partido estaba fragmentando entre un ala independiente y otra controlada por la Casa Real. En las elecciones de aquel año, el Majzén les impuso una limitación de candidaturas (tan sólo pudieron presentarse en 40 distritos electorales y ganaron en… 38) y, para colmo, en pleno recuento se produjo un “apagón” en los ordenadores que, una vez restablecida la energía se tradujo en una pérdida de escaños por parte del PJD. Si en las democracias de larga tradición estas cosas suelen suceder (recuérdese el recuento en el Estado de Florida durante las elecciones de 2000 que dieron la primera y discutida victoria a Georges W. Bush), no digamos en formas politicas que de democráticas tienen solo la ranura de la urna.

En esta ocasión, el Majzén ha tenido un mayor control del PJD. De ahí que éste partido haya podido realizar sus convocatorias en un clima de normalidad y presentar candidaturas en todos los distritos electorales.

Hoy, el PJD es la estrella emergente de la política marroquí y, seguramente, a su secretario general, o bien a algún hombre sobre el que no tengan ninguna reserva, le corresponderá formar gobierno.

La abstención domina… y de qué manera

Cuando dos terceras partes –como mínimo- del electorado se declaran en huelga de papeletas caídas, vale la pena preguntarse el por qué ha ocurrido y quién ha instigado este alto porcentaje. Las causas son, fundamentalmente, dos.

De un lado, los islamistas radicales de la ONG “Caridad y Justicia” han hecho una campaña efectiva por la abstención. La organización del jeque Yassin, siempre ha considerado como anteislámico a Mohamed VI al no respetar los principios coránicos en su estricta observancia.

Yassin, a pesar de dirigir una organización caritativa, muy apreciada por los sectores profesionales y populares de Marruecos, es un verdadero poder político en la sombra. En efecto, sus fieles controlan los sindicatos y las organizaciones estudiantiles; la sociedad civil está con ellos y esta organización pesa mucho más que todos los partidos juntos.

Por su parte, el PJD desconfía del C&J, si bien algunas de sus bases hacen causa común y comparten puntos de vista. De hecho, no existe una frontera nítida entre PJD y C&J, organizaciones que comparten territorios comunes. Por tanto –y esto es lo importante- buena parte del voto al PJD es movilizable por C&J.

Pero existe un segundo factor a tener en cuenta: el absoluto desprestigio de la clase política marroquí y la falta de tradiciones democráticas. La democracia difícilmente puede ir acompaña del analfabetismo galopante que todavía domina en el vecino del Sur. Un 42% de la población no sabe leer ni escribir y tiende a desconfiar de los políticos. Marruecos, a decir verdad, todavía no está maduro para la democracia. Buena parte de su estructura sigue siendo tribal y subdesarrollada. Si a esto añadimos la presión de los islamistas, moderados o no, y el extraño sistema político que, a pesar de las elecciones, hace que, finalmente solo el Rey tenga la última palabra a la hora de formar gobierno, el panorama del vecino país se nos presenta como una olla a presión a punto del estallido.

¿Y mañana…?

¿Mañana? Un país en el que un 10% de la población está en el exilio económico (3 millones de inmigrantes: uno en España), que ha duplicado su población en los últimos veinte años y que no logra estabilizar una clase media con arraigo suficiente, es un país con un futuro problemático.

Los islamistas radicales han creado su propia red de mezquitas wahabitas, que escapan al control de la Casa Real. Los islamistas moderados han ganado las elecciones, indudablemente, pero con una abstención de casi el 70%, el resultado en términos reales es bastante limitado.

Mohamed VI ha intuido lo que podía pasar y solamente concibe una vía de salvación: “trabajar” la amistad con EEUU, en detrimento de la influencia francesa en la zona. Para los EEUU, Marruecos es la “fachada atlántica” del mundo árabe y los lazos comerciales, empresariales, económicos y diplomáticos que lo unen a ambos países, aumentan de día en día.

El interlocutor de Europa y con quien nos la tendremos que ver en los próximos 10 años, es con el islamismo. Los EEUU han elegido apuntalar al régimen marroquí, con la misma lucidez con la que invadieron Irak. Mohamed VI, logrará mantenerse como su padre, gracias a la represión, a los servicios secretos y a las fuerzas armadas. Lo que no está claro es cuánto tiempo logrará evitar ser anegado por la riada fundamentalista.

Y no somos muy optimistas al respecto.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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