La erosión de la derecha en la marcha hacia el centro

Publicado: Miércoles, 05 de Septiembre de 2007 23:15 por Ernesto Milá en NACIONAL
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Infokrisis.- Será difícil olvidar a lo que el centro-derecha ha dedicado estos meses veraniegos. Justo cuando el conflicto con Argelia sitúa la política exterior de ZP en el cero absoluto y cuando al gobierno no le queda más alternativa que echar mano de la demagogia preelectoral, la derecha se muestra más descompuesta que nunca. Falta saber si conseguirá coronar la marcha hacia el centro que debería de darle la victoria electoral.

Gracias a la prensa del corazón sabemos que ”Ambiciones” es el evocador nombre que Jesulín de Ubrique ha puesto a su finca con singular acierto. De la saga de Jesulín han surgido las Belén Esteban, diabética acelerada, su actual esposa y encausada por fraude a la seguridad social, el padre amacarronado, la madre sufridora y las amantes del padre que bastante tienen con lo que tienen, amén de la hermana, que tratará de despuntar como modelo incluso cuando cumpla la edad de jubilación. Lo más parecido a los personajes de “Dallas” aquella serie que hizo fortuna en los primeros años ochenta, en versión fetén. A fuerza de ver la tele este país se ha convertido en un folletín que alcanza a todos los sectores sociales.

Si “Ambiciones”, según el registro de la propiedad, pertenece a los Ubrique, hay ambiciones en todos los sectores de la sociedad y en especial en la política. Faltaría más que el político no estuviera en el palmito para intentar satisfacer sus ambiciones. Decepcionados estaríamos todos en este país, si nos enterásemos de un político que desdice las virtudes de su casta, sirviendo al pueblo, en lugar de buscarse un apaño para toda la vida.

Corrimientos a la derecha, corrimientos a la izquierda

Y es precisamente para satisfacer sus ambiciones que la clase política ha protagonizado estos meses algunos movimientos.

Los corrimientos a la izquierda han sido menores que a la derecha, pues no en vano quien detenta el poder aspira a seguir haciéndolo por muchos años y para elo hace falta tranquilidad. Tan sólo Rosa Díaz ha cambiado la sigla acentuando el carácter de PSOE(Auténtico) con el que se están identificando desde el encallado grupo de “Ciutadans” en Catalunya, hasta el “Basta ya” de Savater. Una especie de PSOE jacobino y “honesto” frente al PSOE del desmadre, la corrupción y el viva la virgen zapateriana.

Pero a la derecha los movimientos sísmicos han sido mayores. No solamente Gallardín, alcalde de Madrid, he hijo del finado Gallardón, ha revalidado sus aspiraciones a la presidencia, sino que Fraga, amigo de Gallardón y, por tanto, requeteamigo de Gallardín, ha reforzado las aspiraciones de éste.

Nadie se acuerda de Fraga ni en su Galicia natal. Hubo un tiempo en que era “dinosaurio”, ahora está más próximo a la categoría simplemente de fósil. Nunca hubo afinidad entre Fraga y Rajoy, a pesar de compartir la mutua raíz gallega. Rajoy era poco sumiso a los deseos de Fraga y el otrora “rostro amable” del franquismo tan sólo sabía apreciar a los que comían de su mano. Que se le pregunten a Verstrynge el día en que cesó de dorarle la píldora. Aznar, que sabía como las gastaba Fraga, jamás se enfrentó a él, ni osó plantearle la mínima crítica. El error de Rajoy ha sido no actuar como consejero aúlico de Fraga, ni ayer ni hoy. El fósil se lo ha pagado a base de pedradas ratificando la legitimidad de las ambiciones del hijo de su amigo.

El misterio Rato

Lo duro para Fraga es reconocer que ni ayer controlaba la calle ni hoy controla el partido que fundó. Fraga era un hombre de centro-derecha, a pesar de que su pasado le situara a la derecha sin más. El problema que ya identificó Verstrynge hace veinte años es que para gobernar en este país y con la constitución que tenemos es preciso ocupar el espacio de centro. Sólo así se puede obtener mayorías absolutas y comodidad en el ejercicio del poder. Fraga no era creíble en su aspiración centrista, como tampoco lo es Rajoy, aunque por otros motivos.

Rajoy carece de pasado franquista, pero su lealtad hacia Aznar ha pesado sobre él como un lastre insuperable. No es que Aznar fuera un hombre de derecha-derecha, sino que su malhadada amistad con Bush selló el fin de su carrera política y todo lo que se sitúa a su sombra no hace más que salir infectado del virus proamericano y belicista que adornó (y adorna) al ex presidente.

Para colmo, durante tres largos años Rajoy solamente ha insistido sólo en dos temas: la desvertebración de España y la estupidez del proceso de paz… poco más. Claro que domina otros temas, pero ninguno de ellos ha alcanzado el nivel de atención prestada por él y por el resto de dirigentes de su partido, a estos dos. Y eso situaba a Rajoy a la derecha, pero dejaba descubierto al centro hasta el punto de que un excéntrico Zapatero podía presentarse como adalid de la moderación, aun cuando si bien sus modales son tan moderados que casi podrían encajar en lo amariconado y todo, en sus orientaciones suele compartir con más telegenia el espacio al que aspira el pobre Llamazares: la izquierda del tópico progre, la pancarta y el panfleto.

Si el PP decide presentar un cartel electoral con Rajoy como primer espada y luego todos los demás a distancia, las elecciones están perdidas para ellos y tenemos Zapatero para otra legislatura. La fórmula para la victoria del PP la dará su capacidad o no para “centrarse” y esta fórmula pasa por integrar a uno de estos dos nombres o a los dos: Rato y/o Gallardín. Una candidatura presidida por un Rajoy flanqueado por Esperanza Aguirre, Acebes y Zaplana es una candidatura que, sin duda obtendrá un buen resultado pero que no atraerá a la mayoría del voto centrista.

¿Se zambullirá Rato en la aventura? No está claro. Lo que sí está claro es que si Rajoy sitúa a Gallardón como su segundo de abordo electoral, se van a oír ruido de sables en calle Génova y las puñaladas traperas abundarán tanto como en la España de Luis Candelas y de la Carmen de Merimé.

El drama de la derecha, es el drama de la izquierda

El problema central de la política española es que la derecha y la izquierda se parecen demasiado porque se disputan el mismo espacio político. Son como dos gotas de agua; solamente la inclinación de los rayos del sol saca de ellos distintos reflejos en determinados períodos.

ZP subió con unos cuantos tópicos en la cabeza y sin ningún programa que aplicar. Solbes era el encargado de la caja y las rentas daban para bastante. Ahora la caja ya no está para muchos trotes. Tal como se preveía desde enero, las cifras económicas empiezan a torcerse. El Estatuto Catalán, el proceso de paz, la Alianza de Civilizaciones y un par de tonterías más sirvieron en la primera parte de la legislatura para demostrar la pasta de la que estaba hecha ZP: un aficionado a la política que apenas dominaba las cuatro reglas; para gobernar estaba Solbes a la vista que el gobierno de la cuota no daba mucho de sí.

En la segunda parte de la legislatura, es decir en los últimos 6 meses, ZP va a intentar hacer olvidar todos los grandes errores de los 44 meses anteriores. Lo conseguirá solamente a base de promesas pre-electorales. Ya vimos la del subsidio de 2500 euros, ahora desde Andalucía se habla de una ley de alquileres, la subida de pensiones ya se ha hecho pública ¿qué será lo próximo? ¿panen et circenses?

Frente a esto, la oposición solamente puede alegar centrismo y para eso hacen falta rostros creíbles: Gallardón hijo y Rato espíritu santo. ¿Lo lograrán? Parece altamente improbable. Si es así, su lucha está perdida. No seremos nosotros quienes les lloraremos, si bien nos tocará llorar porque cuatro años más con ZP en el machito son demasiados para éste país y para su sociedad.

Por lo demás, ZP ya ha jugado su carta centrista reenganchando a Bono, el centro-izquierda quintaesenciado. Aunque las encuestas pre electorales registren un empate técnico, lo cierto es que en la conquista del centro el PSOE va un pelín por delante.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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