¿HAY QUE FUSILAR A TODOS LOS MODISTOS Y PUBLICISTAS?

Publicado: Viernes, 23 de Febrero de 2007 12:49 por Ernesto Milá en CULTURA
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Infokrisis.-El anuncio de Dolce&Gabbana en la que una modelo vestida de negro recibe a otro modelo encima suyo, mientras otros cuatro modelos con el torso desnudo miran la escena, ha suscitado polémica. Las ministras de cuota y los ministros ambiguos han puesto el grito en el cielo: “el anuncio simula violación”. Y lo han prohibido facilitando a Dolce&Gabbana mayor eco del que hubiera suscitado la campaña. Por cierto, España, el país de las ministras de cuota y los ministros ambiguos es el único que ha prohibido el anuncio en cuestión. El gobierno ZP no renuncia a redimir al género humano.

MODELOS ANORÉXICAS, NO CLARO, PERO…

La gran polémica empezó con la Pasarela Cibeles del año 2005, cuando se adoptaron las primeras medidas para evitar que desfilaran modelos anoréxicas y, consiguientemente, pudieran dar un mal ejemplo a las adolescentes. Un pequeño porcentaje de modelos fueron excluidas por no dar los mínimos de masa corporal. La ceremonia del “tallado” de modelos volvió a repetirse en la edición de Cibeles 2006, con idéntico resultado. Efectivamente, había que tomar medidas contra la anorexia entre las adolescentes, pero…

No hay que engañarse: esa medida del “tallado” equivaldría a que un mendigo vestido de harapos se preocupara de tener bien colocada la corbata… Los problemas se atajan desde las causas, no desde un solo efecto aislado. Es evidente que la anorexia es un problema entre las adolescentes, pero solamente en un mínimo porcentaje lo es a causa de las modelos. Los problemas psicológicos que desencadenan un proceso anoréxico son mucho más complejos y tienen mas que ver con el modelo de civilización, el rechazo a crecer y madurar, que con la imitación servil a una modelo.

Por otra parte, ya que estamos en esto. La anorexia es un problema, tanto como lo es la gordura mórbida. Si hay una ceremonia del “tallado” de las modelos delgadas, también debería de haberlo para los clientes de las pizzerías y hamburgueserías y con mucha más razón, porque el sobrepeso es un problema mucho mayor que la anorexia y de mucho más fácil ataque: basta con prohibir los fast-food. Sin embargo, parece que hay que celebrar las pasarelas en las que desfilan modelos entradas en carnes o, simplemente, con exceso de sobrepeso, como si se tratara de un logro. ¿Va a hacer algo nuestro gobierno de redentores mesiánicos contra el sobrepeso y la gordura mórbida? Esperamos que sí…

CAMPAÑAS PROVOCATIVAS, NO, PERO NO A TODAS…

En marketing y publicidad se alude a determinado tipo de campañas publicitarias que triunfan, no por el resultado del número de impactos publicitarios contratados con los medios de comunicación, sino precisamente por factores que no tienen nada que ver con la difusión convencional del anuncio. Algunos las llaman “campañas virales”. Generan un efecto polémico que multiplica –como un virus- su impacto social.

Tal es el caso del anuncio de Dolce&Gabbana. El anuncio en sí mismo hubiera pasado casi completamente desapercibido, de no ser porque en algún despacho oficial alguna ministra de piernas y sobacos peludos hubiera puesto el grito en el cielo: “Estimula la violación”. Que el anuncio en cuestión es de dudosa oportunidad es una cosa, que hace falta cierto retorcimiento mental y tendencia a las parafilias y a las perversiones para ver cómo cuatro modelos –con más plumas que un pavo real- violan a una chica vestida de riguroso negro, es otra, incluso aventurada. Pero la cuestión es que si se rechaza esta campaña… hay que rechazar la inmensa mayoría de campañas publicitarias que no buscan otra cosa que llamar la atención.

Hubo un tiempo en el que Benetton se publicitaba mediante campañas provocativas que, inevitablemente, desataban la polémica. Benetton cesó de utilizar este tipo de promociones en cuanto que miles de personas decidieron dejar de visitar los establecimientos de la franquicia. Si una campaña genera rechazo… redunda negativamente en la marca. Así que si no te gusta un anuncio deja de comprar productos de esa marca. Es así de simple.

Por otra parte, hemos visto una proliferación de anuncios en los que se exalta el satanismo, miles de productos en los que una marca va unida a la excitación del deseo sexual y a distintas formas de erotismo, o que han excitado el sobreconsumo y el endeudamiento de las familias, por no hablar de los anuncios navideños de perfumes basados, inevitablemente, en la ambigüedad sexual. ¿Es aceptable todo esto? ¿Por qué no nos redime el gobierno ZP de tanta zafiedad? Hay una explicación.

LA MODA O LA FORMA DE EXPRESARSE DEL MUNDO GAY

Hay tres áreas de actividad en las que el mundo gay está sobredimensionado: la industria del espectáculo (especialmente cine y teatro), el complejo de la Moncloa y el mundo de la moda. Vamos a ocuparnos de esta última actividad.

A partir de reconocer la presencia masiva del mundo gay en la moda, pueden entenderse algunas de las tendencias actuales de este sector: androginia (tendencia a lo unisex, a utilizar modelos masculinos y femeninos ambiguos con los caracteres sexuales atenuados), tendencia a diseñar modelos que disimulen al máximo las cargas sexuales masculina y femenina, cierta hostilidad hacia la mujer-mujer que atrae la atención del hombre-hombre y que, por tanto, resta campo de acción al mundo gay, etc.

No es aventurado decir que en algunos desfiles de modelos, las chicas, habitualmente esculturales, van disfrazadas de manera que, lejos de realzar sus “performances físicas”, incitan al rechazo, tanto por el maquillaje, como por la forma de andar (frecuentemente hombruna, forzada y en absoluto femenina).

Y, por lo demás, el anuncio de Dolce&Gabbana incita a la carcajada si se mira con detenimiento. El aspecto de los “violadores”… plasmación acrisolada del icono gay, torsos depilados, miradas lánguidas, cuerpos aceitosos y aspecto, en definitiva, más que ambiguo ¡menudos violadores!

MISS CANTABRIA O EL ASALTO A LA MATERNIDAD

La polémica sobre Cibeles y sobre el anuncio de Dolce&Gabbana coincide en el tiempo con el caso de Mis Cantabria, desposeída de su título por ser… madre. El hecho de que la cántabra haya incumplido uno de las condiciones del concurso de Miss España no implica que esas condiciones sean razonables. Gracias a Miss Cantabria hemos sabido que los concursos de misses son un elemento más de la lucha contra la maternidad. El que las madres no puedan presentarse es un ataque a la maternidad y, en última instancia, a la familia.

El hecho de que una chica que ha sido madre gane, a otras que no lo han sido, el título de Miss Cantabria, indica que el hecho de ser madre no necesariamente deforma el cuerpo de la mujer… tal como se tiene tendencia a pensar, sino que se puede ser madre y seguir manteniendo un cuerpo en forma. Este mensaje es positivo para la maternidad y la familia, por lo tanto, se trata de impedirlo. ¿Quieres ser Miss? No tengas hijos.

No vamos a entrar en la polémica desatada por feminitudas y progres tripudos y barrigones, sobre si este tipo de concursos “hieren la sensibilidad femenina”… de hecho es evidente que las misses no se sienten “heridas” y, por lo demás, si estos concursos tienen algo cuestionable es la proliferación de viejos verdes y patéticos aprovechados que giran en torno suyo.

LA COSIFICACIÓN DE LA MUJER Y LA MISERIA SEXUAL

La mujer en la modernidad, desde los años 60 y desde la irrupción del movimiento sufragista en el último tercio del XIX, ha llegado al límite de la “integración” en el siglo XXI. El presidente de la Junta de Andalucía decía en plena campaña por el malhadado referéndum andaluz, que era un éxito que el 62% de universitarios fueran mujeres… en lugar de considerar como un fracaso del sistema educativo el que hubiera un 12% de varones que no lograban acceder a las aulas universitarias, lo que indicaba la quiebra del sistema educativo.

La igualdad hombre-mujer tiene un límite: el que la naturaleza le otorga. Y la naturaleza se obstina en ser conservadora. La maternidad hace que la simetría de la igualdad sea imposible. Hasta mediados del siglo XX todo estaba claro: en la pareja existía la división de funciones y la especialización, algo que todos los organizadores de sistemas saben que es necesario. Las mujeres tenían los hijos y los criaban hasta la pubertad, entonces el adolescente entraba en la esfera del padre y la adolescente en la de la madre. Pero, a partir de la revolución feminista de los 60, este esquema queda abolido y se llega en pocos años al absurdo obtenido por ZP que recompensa con “baja por paternidad” a los hombres, restando el tiempo a la “baja por maternidad” de la mujer… como si un hombre pudiera dar teta…

La mujer se ha visto así, dramáticamente, no liberada, sino sometida a la misma servidumbre que el varón: el convertirse en productora alienada y consumidora integrada… mientras que antes tenía una alta dignidad, la de ser madre, la de asegurar la continuidad de los linajes y de la especie, y una tarea preferencial, atender al cuidado de los hijos y al mantenimiento del hogar. Ideales conservadores… pero no por ello injustos. ¿Qué le queda a la mujer? Si se la ha despojado de su dignidad de madre, siempre le queda el ser objeto de deseo en un “plano de igualdad”. Pero si, además, la presencia asfixiante de gays en la moda tiende a reducirla a mero esperpento, no puede extrañar que nunca como hoy la mujer haya sido tan “libre” y “autónoma” y nunca como hoy las enfermedades mentales y las frustraciones hayan alcanzado a tantas y tantas mujeres, como símbolo de la miseria sexual de nuestro tiempo.

Algo ha fracasado y ese algo no ha sido la visión tradicional de las relaciones hombre-mujer, sino el haberse apartado de algo que está ligado a la biología y que, por tanto, radica en los genes. El progresismo ha negado la naturaleza biológica del ser humano, del hombre y de la mujer y ha tenido como resultado la aparición de los inevitables desajustes sociales que produce el obstinarse en presentarse como redentor negando la realidad.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

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