EL SIGNIFICATIVO CAMBIO DE POSICIÓN DE HERRI BATASUNA

Publicado: Jueves, 08 de Febrero de 2007 10:55 por Ernesto Milá en NACIONAL
20070208105559-004.gif

Infokrisis.- Tan importante como el atentado a la T-4 ha sido la declaración de Otegui renunciando al “soberanismo” y asumiendo el hecho autonómico. Este cambio de posición puede ser juzgado de muchas maneras, pero dice mucho sobre los debates en el seno de la izquierda abertzale y sobre la actual situación del “proceso de paz”. Esta declaracion de Otegui no puede ser tomada a la ligera, sino examinada en toda su magnitud.

HB (esto es, ETA) parece haber rebajado sus exigencias para afrontar el “proceso de paz”. Ya no hablará de soberanismo como exigencia innegociable, sino de la formación de una comunidad Vasco-Navarra que se insertará como una “autonomía” dentro del Estado de las Autonomías… El cambio es perceptible. Por supuesto, es probable –la credibilidad no es precisamente el mejor adorno de Otegui- que la declaración sea una trampa solamente orientada a lograr la relegalización de HB de cara a las elecciones municipales; obtenida la representación, concluida la fase electoral, HB volvería a las posiciones soberanistas de siempre con cualquier excusa. Es una interpretación que no puede descartarse, pero no es la única interpretación, ni siquiera la más sólida, a tenor de las consecuencias que puede tener para la izquierda abertzale.

LA DECLARACIÓN DE OTEGUI EN EL SENO DEL NACIONALISMO VASCO

En general, el nacionalismo vasco ha sido siempre muy independentista y muy poco autonomista. Hasta ahora, HB respondía a estas características, y era una de las señas de identidad comunes con otros sectores del nacionalismo. Sin embargo, a partir de ahora, HB ha roto este juego: renuncia –real o tácticamente- al hecho independentista y asume un hecho autonomista vasco-navarro.

Si HB no tuviera competencia en el mundo abertzale, esta declaración podía ser, efectivamente, considerada como un intento táctico de engañar. Pero no hay que desvincular esta declaración del impacto que puede tener entre las bases militantes y electorales de HB, que SI tiene una dura competencia en el nacionalismo. PNV y EA siguen siendo partidos soberanistas y suponen la principal competencia electoral de HB.

Con esta declaración, HB rompe con el nacionalismo clásico que siempre le ha acompañado. En otras palabras: se modera. No es el tipo de moderación que los partidos democráticos esperaban, pero es, en cualquier caso, un gesto significativo, necesario, aunque no suficiente para abordar el proceso de paz. Y, además, es inviable a tenor de la opinión ampliamente mayoritaria en la Comunidad Foral de Navarra.

No albergamos la menor duda de que esta declaración le va a costar a HB la pérdida de apoyos electorales, especialmente procedentes del nacionalismo clásico; lo cual, electoralmente, supone un tercio de sus votos. Así pues, desde el punto de vista electoral, si bien esta declaración podría tener como objetivo reinsertar a HB como un partido político más, en la práctica va a tener un coste electoral innegable y, desde el punto de vista del proceso de paz, es incluso probable que no tenga un gran peso dentro de las conversaciones: el PP no aceptará esta propuesta.

Es rigurosamente cierto, por otra parte, que la tendencia histórica del extremismo abertzale consiste en recorrer a paso de caracol el camino que conduce del radicalismo incendiario al moderantismo socialista. La historia de la mayoría de militantes de ETA ha seguido esa dirección desde la fundación del grupo. Otegui es solamente el último eslabón de esta cadena que lleva irresistiblemente al radicalismo abertzale hacia la izquierda convencional. Una vez más, no habría nada nuevo bajo el sol.

TRAS LA MANIFESTACION DEL DIA 3, LA DECLARACIÓN DE OTEGUI DEL 4

El día tres de febrero la manifestación del Foro de Ermua agrupa a cientos de miles de personas tras consignas contra la política antiterrorista de ZP. No era algo nuevo, la novedad estribó en que los manifestantes marcharon portando un bosque de banderas nacionales y concluyeron el acto a los sones del himno nacional. Una novedad. Hasta ahora, estas manifestaciones habían evitado tener una coloración “ideológica”. En el actual contexto político-mental español, bandera e himno nacionales tienen una innegable carga ideológica. La manifestación del día 3 fue, no sólo una manifestación antiterrorista y una muestra de desprecio hacia la persona y la política de ZP, sino que fue SOBRE TODO una manifestación antinacionalista y un acto por la unidad nacional.

Tras el alarde patriótico del día 3, la declaración de Otegui del día 4. La declaración de Otegui es, ante todo y sobre todo, una CLAUDICACIÓN. Otegui empieza a ser consciente de que el hecho independentista y el soberanismo es cada vez más inviable en el seno de la Unión Europea. Durante dos décadas, el nacionalismo periférico ha vivido con la esperanza de que los procesos independentistas en los antiguos países comunistas consiguieran arrastrar procesos similares en el Oeste Europeo. Esto no ha ocurrido. En realidad, salvo en España, ha ocurrido justamente lo contrario. La UE no está para aventuras independentistas, sino para reforzar los Estados Nacionales como paso para constituir un sólido poder federal europeo.

La izquierda abertzale ha vivido en los cinco últimos años con la sensación de que el nacionalismo catalán apoyaría un proceso centrifugador del Estado, especialmente gracias a la iniciativa de ERC. Pero el “segundo tripartito” está dando los primeros síntomas de crisis interior y, por lo demás, incluso ERC ha asumido el hecho de que ya ha pasado el tiempo de dedicarse a las “ideas” y de que es ya hora de dedicarse a la “gestión”… esto es, a trincar. Hoy HB se siente sola en el seno de un país pequeño, víctima de sus propios errores a uno y otro lado de los Pirineos. Lo que todos le están pidiendo es que se desvincule de ETA, y si Otegui y el resto no lo hacen es porque el recuerdo de “Yoyes” está presente en todos los dirigentes de la izquierda abertzale: el que se mueve, corre el riesgo de llevarse un tiro en la nuca.

Los hechos del día 3 y 4 son la buena muestra de que el proceso centrifugador acometido por ZP también ha fracasado y está suscitando un impulso unitarista de sentido contrario. Si hacemos abstracción de las fechas, la manifestación del día 3 tenía la misma configuración que las manifestaciones “patrióticas” de finales de los 70 y principios de los 80: las mismas banderas, los mismos gritos contra ETA, las mismas acusaciones contra la izquierda… No, la unidad nacional no está en peligro en el País Vasco.

Si a esto añadimos que en el momento actual, si el Constitucional viera el recurso contra el Estatuto de Catalunya, éste caería como hoja de otoño, se verá que incluso en Catalunya, donde el aventurerismo insensato de ZP y las ambiciones de las mafias políticas catalanas dieron como resultado el peor de todos los estatutos posibles… incluso allí va a haber dificultades para sellar el proceso centrifugador; especialmente, porque ni la patronal catalana, ni la sociedad apoyan aventuras de ningún tipo y menos procesos independentistas que hayan llegado más allá de donde llegaron con el “nou estatut”.

¿Unidad nacional en peligro? No, el problema no es ese: el problema es la tibieza y la insustancialidad de una izquierda que no aspira a nada más que a separarse del concepto que se forma de la derecha, que aspira a la “novedad” futura para ocultar su falta de alternativas presentes. Existe en cierto sentido riesgo centrifugador, porque existe izquierda que ha ido perdiendo todos los ideales: el marxismo como método, el proletariado como clase hegemónica, la democracia como panacea universal, el internacionalismo como solución a cualquier conflicto, la utopía como objetivo movilizador, los proyectos educativos fracasados, etc, etc. Reconocer que, en materia de “modelo de Estado”, los experimentos de la izquierda son pobres aventuras sin futuro, implicaría reconocer la crisis estructural de la izquierda.

LAS CONSECUENCIAS DE UNA COMUNIDAD VASCO-NAVARRA

No hay que olvidar que HB forma parte del “nacionalismo de izquierdas”, lo que llaman la “izquierda abertzale”. En tanto que nacionalista, HB no puede inhibirse del fracaso de toda la izquierda y de la caída de sus ideales. Si la izquierda abertzale ha experimentado más tardíamente esta crisis es porque ha tenido un mito movilizador: el nacionalismo y la perspectiva de construcción de una “patria vasca”. Pero, finalmente, ese mito ha caído. La manifestación del 3, la correlación de fuerzas en el Constitucional, -contraria momentáneamente al Estatuto Catalán- , han forzado a Otegui a reconocer que el proceso soberanista es inviable en estos momentos y que ZP no va a arriesgarse a perder más crédito cediendo en una mesa de negociaciones (porque la negociación con ETA sigue) a la pretensión batasunera de “reconocimiento al derecho de autodeterminación del pueblo vasco”…

La cuestión es, si en este momento, la opinión pública va a aceptar incluso esa rebaja de Otegui, y si la integración vasco-navarra va a ser bien vista en los sondeos electorales. Y eso dependerá, especialmente, de lo que diga Navarra… Y ahí está lo interesante.

Si Navarra accediera a formar una “comunidad mixta” con el País Vasco, el problema es que el nacionalismo PERDERIA LA MAYORÍA. Cuando el nacionalismo pierde el control sobre los resortes del poder, tiende a restablecerse una situación de normalidad, se redimensiona a su verdadera talla. Y en el caso vasco, esa talla es minúscula.

No vamos a ser nosotros quienes defendamos la propuesta de Otegui, lo único que decimos que es que va a tener consecuencias perversas para el nacionalismo vasco:

- Porque rompe el frente soberanista e introduce un elemento autonomista

- Porque proponiendo un autonomía vasco-navarra hace que en ese contexto el nacionalismo vasco ya no sea hegemónico en el nuevo conjunto

Comentarios  Ir a formulario