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Infokrisis.- Vale la pena meditar un poco más sobre lo ocurrido en Alcorcón y sobre la respuesta que merecen estos hechos. En Alcorcón no ha pasado nada que no haya pasado antes en otros lugares de España: El Ejido, Hospitalet, Torrejón, La Almunia, Premia… El esquema es el siguiente: los vecinos aguantan un tiempo la presión de la delincuencia surgida de la inmigración, sin que las autoridades hagan NADA. Bruscamente, la paciencia de los vecinos estalla y se produce la revuelta. Y ahora toca ver de qué manera puede operarse sobre esa realidad explosiva. Estas notas tienen como función estimular un debate sobre el tema.

 

LAS FASES DEL CICLO INFERNAL

En El Ejido todavía no lo sabíamos. Era la primera vez. El proceso lo intuimos a partir de entonces. Cuando estalló la revuelta popular nadie se acordó de los tres ciudadanos asesinados en los 10 días anteriores a la revuelta popular. Tres ciudadanos asesinados… Se dice pronto. Unos cuantos coches incendiados y unos gritos racistas fueron suficientes para que se ocultara que tres de nuestros compatriotas habían sido asesinados. Unos daños, compensables por los seguros, eclipsaban a tres vidas humanas.

A partir de entonces, han ocurrido muchos estallidos similares y el ciclo siempre ha sido el mismo:

1.- Presión de la inmigración, vinculada a la delincuencia, sobre los vecinos.

2.- Estallido de la cólera vecinal que, al no estar encauzada ni encarrilada por partidos políticos, adquiere la forma de un estallido irreprimible y brutal.

3.- Mal diagnóstico de las autoridades incapaces de reconocer que están desbordadas por la delincuencia foránea.

4.- Culpabilización de la extrema-derecha o, como mínimo, equidistancia entre la extrema-derecha y la delincuencia llegada con la inmigración.

5.- Política del avestruz (PP), política irresponsable (PSOE) y política etnocida (IU)

6.- Falta de diagnóstico adecuado del problema, minimización y ocultamiento de la gravedad por parte de medios de comunicación, portavoces del gobierno y de la oposición, ONG´s.

7.- Repetición del mismo ciclo en cualquier otro lugar.

¿QUÉ HA OCURRIDO EN ALCORCON? REVUELTA CONTRA LA DELINCUENCIA

En Alcorcón ha tenido lugar un estallido de cólera por la presión de la delincuencia llegada con la inmigración. Si bien es cierto que la inmensa mayoría de inmigrantes vienen a España a trabajar, no es menos cierto que la inmensa mayoría de delincuentes son inmigrantes. Y esta delincuencia es fácil de erradicar.

Sin embargo, las autoridades se desentienden completamente de la situación de degradación de los barrios populares.

La población aguanta con paciencia el hostigamiento constante de bandas de delincuentes, hasta que, finalmente, los sectores más golpeados y más activos, en el caso de Alcorcón, los jóvenes, responden a las agresiones. Y es, sólo en ese momento, no antes, cuando las “autoridades” toman nota y registran que hay una situación anómala en Alcorcón.

No vale la pena dar vueltas ni marear la perdiz: ninguna comunidad aguanta estoicamente por tiempo indefinido cómo se expolia su patrimonio, cómo bandas de delincuentes roban a sus hijos, cobran peaje por utilizar espacios públicos y tienen que aguantar gritos, peleas, música alta, ruidos y tambores, etc, sin responder. Nadie entiende cómo los poderes públicos, ni reaccionan, ni se preocupan, cuando el problema empieza a gestarse. Y esto ha ocurrido desde El Ejido en una docena de poblaciones.

SI NO SON “BANDAS LATINAS” ¿QUÉ SON REALMENTE? LA DOCTRINA “DEL BRAGAS”

Hay unanimidad a la hora de quitar hierro a los incidentes de Alcorcón: tanto la delegación del gobierno (PSOE), como la comunidad de Madrid (PP), coinciden en valorar los acontecimientos: no hay que preocuparse, no ocurre nada grave, apenas una pelea juvenil, como máximo una riña tumultuaria; ni actúan bandas latinas, ni delincuencia organizada, así pues, no hay que preocuparse de nada.

Esta explicación, cínicamente repetida hasta la saciedad, es la postura más ciega, cobarde y miserable que se puede adoptar: es la política del avestruz, la política de negar la mayor y negar la evidencia, es decir, de generar un caldo de cultivo cada vez más explosivo.

No hay, pues, “bandas latinas”. El Ayuntamiento de Barcelona ha hecho bien legalizando a los “latin kings”, así pues, esa experiencia hay que llevarla a todo el Estado… Se trata de subvencionarlos, no de reprimirlos… Tal es la doctrina de ZP (a) “el bragas”.

Estamos de acuerdo: no son “bandas latinas”, no son “tribus urbanas”, son bandas de delincuentes. Y como tales deben ser tratadas: detención, juicio, cárcel y, en tanto se trata de extranjeros, expulsión al concluir la condena. ¿Hay otra solución? Si son “adultos” para delinquir, lo son también para volver solitos a su país de origen.

CUANDO LAS ADMISTRACIONES PRACTICAN LA POLÍTICA DEL AVESTRUZ

España se ha integrado en último lugar entre el pelotón de países receptores de la inmigración. Eso quiere decir que los sucesivos gobiernos que ha habido en España tenían materiales suficientes para analizar lo que había ocurrido en Europa; por qué habían fracasado las políticas de inmigración; qué colectivos de inmigrantes eran más conflictivos; qué medidas eran completamente inútiles y cuáles eran los caminos para resolver el problema. Podíamos haber tomado nota de la naturaleza de los modelos de integración francés, holandés, alemán, inglés, nórdico… y aprender por qué todos estos modelos y modelitos han fracasado estrepitosamente.

En lugar de eso lo que se ha hecho ha sido repetir todos y cada uno de los errores cometidos en los últimos cuarenta años en todos los países europeos y pasar por todas las crisis que se han sucedido tras el fracaso de los modelos de integración.

Llama la atención que ni los gobiernos del PP, ni del PSOE, hayan sido capaces de interesarse por las causas que han impedido que los modelos de integración europeos hayan “cuajado”. Lo que equivale a decir que los gobiernos españoles a partir de 1996 han hecho lo mismo que los gobiernos europeos desde 1970 hasta 2005, cuando se han constatado todos los fracasos de las políticas de integración, es decir, no han hecho absolutamente nada, han mirado a otro sitio, no han reconocido el problema, han creído que se resolvía inyectando fondos en la integración, han negado el problema y, finalmente, el problema les ha estallado entre las manos.

CONTENER Y ENCAUZAR LA COLERA POPULAR, NO ESTIMULARLA

Tal es la situación: en Alcorcón no ha habido muertos por pura casualidad. Pero en lugares como Alcorcón, en cualquier momento, puede ocurrir una tragedia cuyos únicos culpables serán:

- Los “bomberos incendiarios”,

- Los delincuentes importados

- Las administraciones ciegas e incapaces.

¿A qué llamamos “bomberos incendiarios”? Cuando ocurren unos incidentes de la magnitud de los que han tenido lugar el fin de semana pasado en Alcorcón, el “movimiento anti-inmigración” –es decir, la corriente de opinión contraria el modelo “español” de inmigración y a la llegada masiva de inmigrantes ilegales- TIENE LA OBLIGACION, por este orden:

- De apaciguar los ánimos, no de exaltar a los más radicales y convertir unos incidentes en un motín generalizado. Si se estimulan los incidentes se corre el riesgo de que los voceros del régimen olviden –como ocurrió en El Ejido- que hubo tres muertos antes del estallido y que los culpables no son los ciudadanos que estallan tras años de presión, sino los delincuentes llegados con la inmigración ilegal y masiva.

- De encauzar y encarrilar la cólera popular, no de ampliar los enfrentamientos hasta que se empiecen a contar los cadáveres. En Alcorcón no se han generado muertos de milagro. Pero nada indica que esto seguirá siendo así. No se puede movilizar a la ligera a militantes para que acudan a no se sabe qué en Alcorcón: de lo que se trata es de recordar que son los poderes públicos –policía y juzgados- los que tienen la obligación de defender a los ciudadanos y limpiar las calles de Alcorcón de delincuentes. No se trata de enfrentarse con la basura, sino de exigir que la basura sea recogida de las calles por los servicios municipales correspondientes y sea arrojada al estercolero, esto es, a la prisión.

Nuestro ambiente político no puede “echar leña al fuego”, no puede actuar como “bomberos incendiarios”, si lo que aspira es a ser tomado como una fuerza política más allá de un grupo de alborotadores callejeros.

Nosotros no podemos atizar los enfrentamientos en las calles de Alcorcón, nosotros tenemos la obligación de OFRECER SOLUCIONES, no de espolear los enfrentamientos.

EVITAR LA SENSACION “INVASIVA” ENTRE LA POBLACION DE ALCORCON

Pero luego hay otro problema: en nuestro ambiente político existe la tendencia a acudir allí donde se genera el problema. Habitualmente, “ese lugar” es donde no se cuentan ni con militantes, ni con una mínima estructura organizativa que sea conocida por la población. Para que esas “movilizaciones” tengan una mínima efectividad, debe existir ARRAIGO EN LA POBLACION, o de lo contrario los ciudadanos de esa población experimentan una sensación “invasiva”: se ven como gente “forastera”, ajena a la población, que intenta “sacar tajada” y “manipular” los problemas de esa población.

El efecto es completamente negativo y ya se ha experimentado en demasiadas ocasiones, sin el más mínimo resultado, como para persistir: ocurrió en El Ejido, volvió a ocurrir en Premiá de Mar, volvió a ocurrir en Elche, ocurrió de nuevo en Crevillente y así sucesivamente. ¿Resultado? Cero. En todas partes, la población experimentó esa sensación “invasiva” y de rechazo contra los recién llegados. Quienes creían que iban a obtener réditos políticos al intentar “encabezar la protesta popular” se han dado con un canto en los dientes.

Si de lo que se trata es de “lanzar” a una organización, el proceso no es ese –siempre ha fracasado y siempre fracasará- sino otro muy diferente:

- Lanzar el movimiento en condiciones de “normalidad”, sin que se tenga inmediatamente de él la imagen de un movimiento de violencia y rechazo contra la delincuencia, de la misma intensidad y sentido opuesto a lo que se rechaza.

- Lograr un mínimo arraigo en zonas conflictivas, que, en el momento en el que se produzcan los incidentes, pueda liderar, encarrilar y encauzar el movimiento anti-inmigración por la senda de las respuestas y los planteamientos positivos.

- Demostrar responsabilidad en momentos de crisis, no aventurerismo ni infantilismo. No se trata de ser “bomberos incendiarios”, sino miembros de la comunidad que se ponen al frente de la defensa de los intereses ciudadanos y exigen el cumplimiento de la ley, la represión contra la delincuencia y la repatriación de los indeseables.

NO HAY MAS DELINCUENCIA EN ALCORCON QUE LA FORÁNEA

Es importante no perder de vista el problema de fondo que ha llevado a la crisis de Alcorcón:

- La inflación de la delincuencia protagonizada por jóvenes “latinos”.

- La incapacidad de las autoridades del Estado y de la Comunidad de Madrid para afrontar un problema de orden público.

- El absoluto desinterés de la clase política por el bienestar de los habitantes de Alcorcón.

- La inadmisible blandenguería de nuestro sistema legislativo y judicial basado en la rehabilitación del delincuente en lugar del resarcimiento a la víctima.

Esto y no otra cosa es lo que cuenta. No nos engañemos ni nos dejemos engañar: el problema de Alcorcón no tiene nada que ver ni con la globalización, ni con la explotación capitalista, ni con el racismo, ni con la xenofobia; tiene solamente que ver con la delincuencia juvenil latina que, ni se ha integrado, ni se integrará jamás en una sociedad a la que odian porque no se sienten competitivos y transforman su frustración en rechazo y delincuencia hacia la sociedad que los ha acogido.

Sin olvidar que proceden de “culturas” en las que la vida humana está minusvalorada y los conflictos personales se resuelven a navajazos. Y esta “cultura” no es admisible entre nosotros. Cuando el inmigrante recibe tu tarjeta de residencia debe aprender a olvidar estos elementos antropológicos primitivos y fuera de lugar en Europa. Si no está dispuesto a olvidarlos, sólo le queda el camino de la cárcel en España o el del retorno a su país.

EL DELINCUENTE SE TIENE QUE IR: NO HAY EXCUSA POSIBLE

A los delincuentes nacidos en España y con nacionalidad española, no queda más remedio que intentar reinsertarlos en nuestra sociedad, después de haber purgado la consiguiente pena de prisión y el resarcimiento a la víctima. Pero, desde el momento en que se trata de delincuentes extranjeros, la sociedad española  puede y  debe prevenirse más eficazmente:

- Si se aplica una política de tolerancia y “reinserción”, lo que se obtendrá será un “efecto llamada” en la delincuencia de todos los países del mundo, que se orientarán hacia el “paraíso español”. El tercer delito cometido por un “latin king” en EEUU le hace acreedor en algunos Estados a la cadena perpetua… mientras que en España ni siquiera implica entrar en prisión. Es evidente lo que está ocurriendo: kosovares, romanís, marroquíes, argelinos, colombianos, peruanos, latinos… llegan a España para hacer, con “garantías”, lo que no pueden hacer ni en sus países de origen ni en otros países.

- Así pues, no queda más que la política de la mano dura en la prevención y castigo a la delincuencia. Eso, o estamos perdidos. Dureza y superviviencia de nuestra sociedad o experimentos avanzados de “integración” y “reinserción” que están generando “efecto llamada”.

La lucha contra la delincuencia es una asignatura “fácil” para un gobierno:

- Basta con aplicar la ley.

- Basta con aprobar leyes adecuadas a situaciones nuevas.

- Basta con tener una voluntad clara de castigar al delito y resarcir a la víctima.

- Basta con demostrar que delinquir en España no sale gratis.

El delincuente llegado del extranjero no tiene lugar entre nosotros, no existen excusas de nacionalidad y estatus para que permanezca entre nosotros. El extranjero que delinque debe ser repatriado sin excepción tras purgar su condena. Es tan simple como eficaz: delinquir en España no debe ni puede salir gratis. O el Estado lo demuestra o lo pagamos los ciudadanos.

DENUNCIAR A LOS QUE HAN PROVOCADO LA CRISIS: PP Y PSOE

La crisis de Alcorcón tiene dos partidos responsables en primer lugar. Vale la pena recordar su nombre y su sigla:

- El PP que gobierna en la comunidad de Madrid, y que entre 1996 y 2004 ha tenido el poder en España, justamente cuando se ha iniciado el fenómeno migratorio y se ha disparado la delincuencia.

- El PSOE que gobierna en Alcorcón y en el Estado, y que a partir de 2004 ha generado la convulsión más profunda que ha afectado a la sociedad española regularizando a millón y medio de inmigrantes y permitiendo que, cuando concluya 2007, un millón y medio de inmigrantes más hayan entrado en nuestro país.

Estos dos partidos son culpables y nada puede hacernos olvidar que uno y otro han eludido proteger a la comunidad, reconocer el problema y encontrar soluciones. Ambos han practicado la política del avestruz: el mirar a otro lugar y el negar la existencia del problema con argumentos zafios e ignorantes.

La inmigración masiva no será resuelta por ninguna opción que ha mirado a otro lugar mientras se gestaba el problema, ni por los que hace dos días proclamaban el “papeles para todos”, ni por los que equiparan los derechos de los nacidos aquí con los recién llegados.

Toda crisis tiene criminales (las bandas latinas) y responsables (PP y PSOE que han negado y vuelto la espalda al problema).

La solución no vendrá ni del PP ni del PSOE –ellos no pueden vender hoy más que palabras- sino por la cristalización del “movimiento anti-inmigración” en una organización política amplia y eficaz que suponga la opción más segura contra la inmigración ilegal y masiva y contra los daños colaterales que genera en la sociedad española.

EL MOVIMIENTO ANTI-INMIGRACION NO ESTIMULA TENSIONES, PIDE SOLUCIONES

Resumamos nuestras tesis:

1.- Si el movimiento anti-inmigración estimula tensiones y agrava crisis no se configura como solución, sino como parte del problema. Y esto es lo que hay que evitar: desviar la atención del hecho de que no hay más criminales que los delincuentes latinos y que no hay más culpables que los partidos mayoritarios.

2.- El movimiento anti-inmigración pide soluciones a los poderes públicos y, si estos no las tienen, las propone: y hay muchas. Agravamiento de penas para los delincuentes juveniles que utilicen armas blancas, repatriación tras el cumplimiento de la condena, consideración de agravante el hecho de delinquir en un país que no es el propio con aplicación de las máximas penas para cada tipo delictivo, etc.

3.- El movimiento anti-inmigración no propone estimular las revueltas ciudadanas, ni ampliar la repercusión de los incidentes, sino orientarlos contra los culpables (PP y PSOE) y exigir el castigo de los criminales (mafias magrebíes, bandas latinas, grupos de atracadores kosovares, narcos colombianos, etc.)

4.- El movimiento anti-inmigración no puede actuar de espaldas a la legalidad vigente y a nuestro ordenamiento jurídico, sustituyendo los agujeros negros de nuestra legalidad y los amplios espacios de permisividad por el estímulo a movimientos fuera de control como el que ha nacido en Alcorcón.

5.- No puede haber “normalidad” en un clima de violencia y desbordamiento de la legalidad vigente. A partir de esa normalidad, será cuestión de proponer soluciones radicales a los daños colaterales generados por la inmigración ilegal y masiva.

6.- El movimiento anti-inmigración considera que, en estos momentos de máxima tensión, debe confiar en que las fuerzas de seguridad del Estado tengan capacidad para restablecer el orden y hacer que Alcorcón retorne a la normalidad, encarcelando a los delincuentes y haciendo valer el imperio de la ley,

7.- El movimiento anti-inmigración no puede aceptar que nuestras calles se vean infestadas por delincuentes extranjeros y que delinquir en España salga barato. Dado que los partidos mayoritarios no tienen redaños para endurecer una legislación permisiva y timorata, habrá que forjar un partido que sea EL VOTO MÁS SEGURO CONTRA LA INMIGRACION ILEGAL Y MASIVA.

Una de dos:

- O demostramos madurez política y somos capaces de tomar los sucesos de Alcorcón como un síntoma más de la crisis que tenemos ante la vista y proponemos soluciones.

- O nos convertimos en parte del problema atizando los enfrentamientos y respondiendo al margen de la ley contra la violencia delincuencial.

EXCLUIMOS ESTA SEGUNDA POSIBILIDAD.

ES PRECISO ARTICULAR UNA RESPUESTA POLÍTICA.

HOY MÁS QUE NUNCA, ES PRECISO CRISTALIZAR LA CORRIENTE DE OPINIÓN CONTRA LA INMIGRACIÓN ILEGAL Y MASIVA EN UN PARTIDO POLÍTICO PRESENTE EN LAS INSTITUCIONES QUE PROPONGA REFORMAS LEGISLATIVAS CONCRETAS Y MEDIDAS DE ORDEN PUBLICO DE APLICACIÓN INMEDIATA.

Por eso decimos:

Nuestra obligación no es generar o amplificar tensiones –éstas se generan y se amplifican solas a causa de los errores en la política de integración e inmigración del PP y de PSOE y de la naturaleza descontrolada de la inmigración que estamos admitiendo- sino OFRECER SOLUCIONES. Cuando nos metamos esto en la cabeza empezaremos a pensar en términos políticos, no simplemente activistas.

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