Ideas para un movimiento identitario transversal.( y 2ª parte)

Publicado: Miércoles, 15 de Noviembre de 2006 11:30 por Ernesto Milá en ORIENTACIONES
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Infokrisis.- La segunda parte de estos apuntes, tiene que ver con aspectos estratégicos de la construcción de un movimiento político de nuevo estilo. Es importante destacar que estos apuntes están ligados a otros temas que han sido desarrollados (o están en fase de desarrollo) en este Blog. Se trata solamente de apuntes e ideas presentadas con toda la coherencia que puede ser posible en un trabajo realizado de forma apresurada.

II Parte

De algunos aspectos estratégicos

II Parte

De algunos aspectos estratégicos

4. ¿Basta la inmigración como idea-fuerza?

Para buena parte de la población:

- La inmigración masiva es el gran problema que va a afrontar la sociedad española en los próximos años.

- La lucha contra la inmigración masiva y la política de contención es cada vez más una necesidad, en tanto que uno de los frentes en los que se apoya la globalización, siendo el otro la deslocalización y teniendo ambos como objetivo la optimización de los beneficios del capital.

- La inmigración masiva es un problema que tiende a desestabilizar la vida de Europa y, particularmente, nuestro país, tal como ha demostrado la intifada en Francia (noviembre de 2005) o que las encuestas del CIS lo definan como el “principal problema” en opinión de la mayoría de población.

- La inmigración manifiesta sus daños colaterales en todos los campos de actividad del Estado y de la sociedad. Estos daños se manifiestan en la educación, la sanidad, la seguridad, la justicia, el orden público, el precio de la vivienda, la seguridad vial, y un largo etcétera

- Los problemas que genera son mayores que los supuestos beneficios que reporta. El gran problema radica en que los presuntos beneficios de la inmigración son de carácter inmediato, pero sus repercusiones negativas se dan a largo plazo.

- Los principales afectados por la inmigración masiva son las clases populares. No solamente sus condiciones de vida se van degradando sino que además resultan más afectadas por la conflictividad generada.

- La inmigración beneficia a unos pocos (las patronales de construcción, hostelería y agro) pero perjudica a muchos (al Estado y, por tanto, a la inmensa mayoría de contribuyentes).

Pero, cabe decir:

- Que la inmigración masiva es un problema soluble.

- Que es un efecto de una causa más profunda.

- Que esa causa es la globalización.

- Que la globalización es reversible mientras existan los Estados Nacionales.

- Que no es posible afrontar la globalización sin contraponer valores superiores o de lo contrario se tratará solamente de una respuesta coyuntural sin raíces profundas.

- Que estos valores solamente pueden derivar de la percepción de la propia identidad en contraposición con la identidad del “visitante”.

- La defensa de la propia identidad es el valor más sólido frente a la globalización y frente a su efecto: la inmigración masiva.

Y, por todo ello, un movimiento como el que estamos describiendo debe ser, necesariamente, un movimiento en el cual el elemento identitario ocupe un papel central.

5. La doctrina de los tres círculos de identidad

¿Cuál es nuestra identidad? ¿En nombre de qué identidad puede proponerse una lucha contra la globalización que permita contener y revertir el fenómeno de la inmigración masiva? No basta con aludir a la “identidad”, es preciso afinar un poco más y definir esa identidad.

Pero esto plantea un problema:

- El mundo se ha empequeñecido desde el fin de la II Guerra Mundial, con el boom de las comunicaciones y los transportes.

- Los Estados Nacionales no responden a las necesidades del momento histórico, carecen de la dimensión suficiente como para afrontar la actual fase de la globalización.

- Se tiende a la formación de bloques geopolíticos y culturales si se quiere jugar un papel dentro de ese mundo empequeñecido.

Esto plantea un problema de “dimensión nacional”.

Al mismo tiempo, se constata la inadecuación creciente de los Estados Nacionales surgidos a partir del Decreto de Nueva Planta con el que se “estrena” la dinastía borbónica en España. A partir de ese momento, se produce un fenómeno extremadamente perverso:

- Se produce un fenómeno centralista y nivelador que tiende a abolir los rasgos específicos de las distintas regiones del Estado.

- Este proceso se acentúa con la invasión napoleónica y sus secuelas y se agudiza aún más con el final de las guerras carlistas.

- Se inicia la dinámica centralismo-centrifugación. La abolición de los fueros regionales y la derrota del carlismo acentúan el centralismo y generan inmediatamente un fenómeno centrífugo opuesto.

- Este fenómeno centrífugo tiende a reproducir a escala aún menor la naturaleza de los Estados Nacionales, en las regiones en donde cuaja.

- Esto es posible porque ese proceso centrífugo es protagonizado por las burguesías locales, que tienen las mismas reacciones que la burguesía nacional española a la hora de defender sus intereses, sólo que lo hacen a escala regional, en pleno romanticismo, acompañando a esta tendencia de un contenido emotivo y sentimental, frecuentemente anacrónico, del que surgirán los actuales nacionalismos periféricos.

Si se acepta lo anterior, se aceptará también que existen tres niveles distintos de identidad:

- Los Estados Nacionales que contienen la identidad que se ha ido creando a través de la evolución histórica.

- Europa entendida como moderna “dimensión nacional” que ancla sus raíces en la antigüedad clásica, en la catolicidad y en la tradición indoeuropea.

- La tierra natal, el terruño sobre el que hemos nacido, lo que en otras partes se conoce como “patrias carnales” y desde el Medioevo se ha llamado en algunas zonas “nacionalidades” con sus referencias antropológicas y culturales propias.

Todos somos ciudadanos de un Estado Nacional surgido de la confluencia de los reinos, las nacionalidades medievales, ciudades libres y demás entes, articulados en otro tiempo mediante fueros. Y, en tanto que europeos, precisamos reforzar la conversión de la Unión Europea en un bloque con dimensión nacional suficiente como para ser una de las patas sobre las que se sostenga la estabilidad de un mundo multipolar.

La Historia no puede dar marcha atrás: el período de los Reinos y las ciudades libres ya ha pasado. El avance de la historia creó los Estados Nacionales, pero éstos, en este momento histórico, ya no están en condiciones de asegurar su independencia ni su progreso.

Sin embargo, estos tres niveles de identidad están íntimamente unidos:

- Europa es el denominador común, no sólo por conveniencias geopolíticas y económicas sino también -y sobre todo- por el sustrato cultural común del que todos somos herederos: tradición y origen indo-europeo, mundo clásico y catolicidad son los denominadores comunes de prácticamente toda Europa.

- España es el Estado Nacional, con su dimensión política propia y su proyección en la Historia, desde la Hispaniae Romana hasta nuestros días, tiempo a lo largo del cual ha sido una “unidad de destino”.

- Las Regiones y nacionalidades, en las que se articula el Estado y que contienen algunas particularidades antropológicas, conectadas a Europa a través del Estado.

Consideramos imprescindible la articulación armónica de estos tres niveles de identidad. Y para ello es preciso la desaparición de los nacionalismos:

Es preciso no confundir “nacionalismo” (individualismo de los pueblos, un concepto surgido con la revolución francesa y el advenimiento de la burguesía como clase hegemónica), con el “patriotismo” (fidelidad a la tierra de los padres, con todo lo que ello implica de respeto por las tradiciones y continuidad generacional de los valores).

Todo nacionalismo es rechazable: el de las nacionalidades y regiones, el de los Estados Nación y el europeo.

- Rechazar el nacionalismo supone rechazar los valores que defiende: la exaltación individualista de lo propio frente a la denigración sistemática de lo ajeno.

- El nacionalismo es un concepto que camina solo: camina con la burguesía como clase hegemónica, con el poder del dinero como único valor y medida de todos los valores, camina con la partitocracia y la plutocracia, camina con el individualismo, camina con lo sentimental y emotivo, en lugar de junto a lo objetivo.

- Mientras exista nacionalismo español centralizador y unidimensional seguirá existiendo nacionalismo periférico: ambos se retroalimentan en su memorial de ofensas y agravios. Mientras exista nacionalismo europeo existirá posibilidad de conflicto imperialista.

- Solamente el nacionalismo impide el reconocimiento de los tres círculos de identidad (España, Europa, tierra natal) y contempla su interrelación como conflicto: en efecto, desde un punto de vista nacionalista, la coexistencia de estos tres niveles identitarios es absolutamente imposible.

El siglo XX fue el siglo de los nacionalismos. El siglo XXI deberá ser el siglo de la triple identidad.

6. ¿Dónde están los votos? ¿Dónde las ideas?

La lucha contra la inmigración masiva es un tema susceptible de interesar de manera creciente a algunos sectores sociales:

- Clases trabajadoras afectadas doblemente: por la proximidad de sus viviendas a los guetos de inmigración y por la competencia salarial, la saturación de servicios y el paro generado por el fenómeno.

- La burguesía media, la clase social más afectada por la inseguridad ciudadana y la que alberga más miedos y terrores en cuanto a su futuro.

Estos dos grupos sociales son desiguales en cuanto a su comportamiento electoral:

-  Las mayores tasas de abstencionismo se dan entre las clases trabajadoras.

- Las clases trabajadoras, cuando deciden ir a votar, lo hacen mayoritariamente a opciones de izquierda.

-  Por su parte, la burguesía media tiene el voto mucho más disperso, aunque tiene cierta tendencia a entregar su voto a la derecha (y a partidos nacionalistas), aunque en muchos casos se trate de un voto crítico.

Tampoco su respuesta emotiva es uniforme:

- Las clases trabajadoras suelen practicar actitudes de rechazo, basadas en su experiencia inmediata de contacto prolongado con la inmigración; el miedo es un factor secundario

-  Mientras que el miedo es la actitud que impulsa a la burguesía media cuando percibe un problema que puede amenazar su integridad y sus intereses. El rechazo es secundario en relación a su miedo.

En cualquier caso, para desarrollar una tarea de agit-prop:

- El miedo y el rechazo son los elementos que debe explotar una tarea de agitación (pocas ideas para mucha gente, cuya función es atraer simpatías y votos).

- Sin embargo, las tareas de propaganda (varias ideas para poca gente, cuya función es crear cuadros) precisan de algo más: es en este contexto en el que se trata de dar profundidad a las ideas de rechazo y miedo.

Esta última tarea corresponde a “laboratorios de ideas”, no al movimiento en sí. Sería absurdo intentar explicar a las masas por qué la globalización es inviable, aportando cifras macroeconómicas y analizando el Acuerdo de Libre Comercio. Las masas solamente precisan para entregar su voto tener la sensación de que determinada opción política cristaliza e interpreta mejor que otras sus problemas y sus intereses, su miedo y su rechazo.

Ahora bien, no puede olvidarse que los “laboratorios de ideas”, a través de su presencia mediática, de artículos, libros, blogs, conferencias, seminarios, jornadas, etc., difunden ideas complejas que llegan, por tanto, a un público minoritario, pero entre los que se encuentran “líderes de opinión”.

Así pues, es preciso estimular la creación de “laboratorios de ideas” mediante:

- La creación de círculos culturales, editoriales y fundaciones capaces de acometer reflexiones, no sólo a nivel local sino a nivel europeo, que respondan a la pregunta: ¿qué problemas tiene la sociedad del siglo XXI? ¿Cómo se puede incidir sobre ellos? Algunos de estos círculos ya existen, sólo se trata de estimular su actividad y crear otros, partiendo de los cuadros actualmente existentes y de la localización de personas interesadas en trabajar sobre temas nuevos.

- La creación de blogs, Webs, portales, diarios digitales y foros, capaces de realizar un seguimiento diario de la actualidad, trabajar en red, y lograr que quien se plantee preguntas y quiera plasmar inquietudes, encuentre las respuestas y las formas de colaboración, en la red.

- Intentar por todos los medios que todas estas actividades e iniciativas tengan, de alguna manera, un eco mediático. Esto resulta relativamente fácil, siempre y cuando las reflexiones y las actividades tengan unos niveles mínimos de “calidad”. En este sentido hay dos iniciativas diferentes que, combinadas, deben dar resultados inmediatamente se pongan en práctica: la creación de una base de datos masiva de medios a los que se les pueden enviar circulares y las relaciones personales individualizadas con periodistas.

En cualquier caso de lo que se trata es:

- De no perder de vista que se trata de trabajar sobre un cierto número de ideas-fuerza y concentrar sobre ellas la totalidad de esfuerzos.

- Que de la misma forma que hay que concentrar esfuerzos en unas pocas ideas, tampoco es viable intentar practicar una estrategia política basada en combatir a todo lo que no está integrado o vinculado al movimiento.

Hay que huir del “nosotros solos contra el universo”, y es por eso que hay que distinguir entre enemigo principal y enemigo secundario.

7. Enemigo principal y enemigo secundario

El último problema que queríamos plantear en esta serie consiste en definir claramente el enemigo en esta fase actual, aquí y ahora.

Definiciones:

- Enemigo principal: aquel contra el que hay que dirigir todos los esfuerzos para batirlo, dado que la ciencia militar enseña que no puede combatirse en varios frentes a la vez.

- Enemigo secundario: aquel contra el que no resulta adecuado combatir en un momento dado e incluso puede llegar a ser una aliado ocasional (los enemigos de mis enemigos son mis amigos).

En este momento:

- A nivel internacional, el enemigo principal a batir en toda Europa es la globalización y sus dos efectos colaterales: inmigración masiva y deslocalización. Y en particular denunciar el Acuerdo de Libre Comercio y adoptar medidas de contención y repatriación a nivel europeo de los excedentes procedentes de la inmigración.

- A nivel nacional, el enemigo principal es el PSOE y la política suicida de ZP, la que mejor ha plasmado los ideales globalizadores mediante el “diálogo de civilizaciones”, la promoción del mestizaje cultural, las regularizaciones masivas y la desfiguración de nuestra identidad.

Y, por ello, todo lo que contribuye a romper la globalización y alejar al PSOE de los resortes de poder, tiene un carácter prioritario.

Otras consignas como “ni derechas, ni izquierdas”, “contra el imperialismo yanki”, “contra la UE”, en la medida en que no aportan nada esencial ni en la lucha contra la globalización, ni en la lucha contra el PSOE deben ser desestimadas. En otras circunstancias, posiblemente, sean las adecuadas. Ahora no.

* * *

Nda.- Este estudio, necesariamente incompleto por la velocidad con la que ha sido elaborado, está íntimamente unido a otras series de artículos que hemos estado desarrollando en los últimos dos años y que pueden encontrarse en el Archivo de Infokrisis. No se trata de ideas definitivas, sino de apuntes para ulteriores desarrollos.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es

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