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Infokrisis.- Contra la lógica más elemental, contra la voluntad del electorado, contra todo criterio político… Montilla ha demostrado ser digno heredero de Maragall. El gobierno que ha llevado a Catalunya al borde del abismo, que ha eternizado su agonía durante tres largos años, cuyos impulsores han sido castigados en las urnas: ese tripartido se prepara para gobernar nuevamente Catalunya. Lo sentimos por el cava catalán. Pero esto tiene algo bueno: de aquí a las generales del 2008, el tripartito va a evidenciar su incapacidad para gobernar por segunda vez. ZP se va a ver, nuevamente, bajo la férula del “señor de las llaves”… ZP delenda est. No hay mal que por bien no venga.

Contra toda lógica, contra el sentido común

Cuando ZP dijo durante la campaña “Pepe, tienes entera libertad para pactar con quien quieras”, no lo creímos. Y no lo creímos porque todo inducía a pensar que el pacto Mas-ZP que logró desencallar el Estatuto en el Parlament de Catalunya, iba mucho más lejos. CiU era la “seriedad catalana”, el “seny”, comparado con la “rauxa” de ERC. ZP, parecía haber entendido que su desgaste electoral se debía sobre todo a su relación privilegiada con ERC. Parecía como sí, corriendo el tiempo, ZP se “espabilara” y entendiera lo que son los sondeos de opinión, y los mecanismos de la política. Ahora sabemos que no: que en febrero de 2006, cuando se produjo la famosa llamada que precipitó los acontecimientos, no se cerró ningún pacto de calado político, tan solo un chalaneo puntual: tú apoyas el Estatuto y yo dispongo fondos para Catalunya. A un tipo superficial como ZP corresponden pactos superficiales. El chico no da más de sí.

En la calle Génova se estarán frotando las manos: Carod reaparece, la peor imagen del catalanismo político, emerge de nuevo y proyecta su figura inquietante sobre el destino político de ZP.

Cuando enjuiciamos los datos electorales cometimos un error de bulto: creer que los partidos políticos catalanes tenían un ápice de responsabilidad y funcionaban según mecanismos lógicos. No es así. Si la lógica implicaba que la coalición de los dos partidos mayoritarios era la fórmula más adecuada para la estabilidad política de Catalunya, en lugar de una coalición de partidos perdedores, Montilla ha querido evitar sentirse eclipsado por Mas y prefiere tener a Carod a su sombra, con la molesta compañía de ICV.

Contra los criterios del electorado

Es literalmente inadmisible en democracia que el partido mayoritario, el que ha obtenido más votos, deba situarse en la oposición y que una coalición derrotada, vuelva a gestionar el poder autonómico. No compartimos los criterios políticos de CiU, pero justo es reconocer que la derrota del PSC y de ERC ha sido elocuente de la voluntad del electorado. Si en las anteriores elecciones la diferencia entre PSC y CiU fue mínima, en estas, es demasiado neta como para que pueda desconocerse. Y así lo han hecho ERC y PSC.

Lo que espera a Catalunya en estos próximos cuatro años es la prolongación de la inestabilidad de los tres años anteriores. Montilla va a revelarse como lo que es, un personaje solamente interesado en determinados temas, demasiado cerca de la corrupción y del tráfico de influencias en su período “municipalista” en Catalunya y, posteriormente, en su corta etapa como ministro, su única huella quedará como el escandaloso impulsor de la OPA hostil Gas Natural sobre Hiberdrola. No fue un buen concejal, no fue un buen ministro, no va a ser, desde luego, un President de la Generalitat que pase a la historia, como máximo tendrá un lugar en el anecdotario de los grandes errores políticos.

Si la debilidad de Maragall frente a Carod radicaba en la personalidad del primero, absolutamente deshilvanado por su ritmo de vida anterior, la debilidad de Montilla es todavía más flagrante. Además, de ser cuestionable su adecuación para el cargo, Montilla es débil y cobarde. Débil porque su voz se ha mostrado excesivamente temerosa cuando ha aparecido en las pantallas después de conocerse los resultados. Era evidente que se sabía y se reconocía fracasado. Era evidente que no ha tenido ni la energía ni el valor suficiente como para poner freno a las exigencias de Carod. Es evidente que Carod, como ya ocurrió en la anterior legislatura catalana, va a ser la eterna fuente de problemas, no solamente para Montilla, sino sobre todo para ZP. Y además, es cobarde: cobarde tres veces. En primer lugar porque no ha antepuesto su interés personal al interés de Catalunya (ese interés es la estabilidad, algo tan simple como la estabilidad de la que este pacto aleja), en segundo lugar porque teme que un pacto con CiU pudiera representar para él el “abrazo del oso”, así pues ha preferido compartir el poder con dos “pequeños” antes que con el “grande”. Y en tercer lugar cobarde por que ha intentado evitar que pactar con CiU diera argumentos a Carod para considerar al PSC como una sucursal del PSOE en Catalunya.

Ciutadans en Catalunya y el PP en Madrid: a degüello

Justo hoy, muchos socialistas catalanes lamentarán no haber entregado su voto a Ciutadans. Nunca creyeron que el tripartito volviera a revivir y jamás hubieran deseado que la eterna búsqueda identitaria de Carod pudiera repetirse. Esta recomposición da la razón a quienes desde Ciutadans decían que el PSC se había convertido en un partido más nacionalista que los nacionalistas. Auguramos un crecimiento rápido a Ciutadans en las comarcas catalanas en los próximos meses y una reiteración de su primer éxito en las elecciones municipales.

Luego está el PP. En Catalunya el PP debe reflexionar sobre sus magros resultados. Ciertamente ha aguantado el tirón y ha perdido solamente un diputado, pero también ha demostrado imposibilidad para crecer. El PP necesita un peso pesado en Catalunya dispuesta a dar la batalla al nacionalismo en lugar de tenderle la mano constantemente justo para recibir constantes desaires de éste. La figura de Vidal-Quadras nos parece necesaria para una revitalización del PP. Y en este sentido, éste partido debería empezar a pensar en fórmulas para crear una situación de diarquía en su organización catalana. Si bien Piqué encarna el centro-derecha que quiere ser la imagen de marca del partido, lo cierto es que su impronta antinacionalista queda muy desfigurada. Vidal-Quadras, no solamente supondría un aldabonazo para acentuar el carácter antinacionalista del PP catalán, sino además para tender puentes hacia Ciutadans, organización en la que Vidal-Quadras cuenta con muchos apoyos y con la amistad personal de algunos de sus impulsores que siempre han alabado su falta de dudas a la hora de condenar al nacionalismo centrifugador.

Pero si la situación del PP catalán queda todavía por elucidar, mucho mejor va a ser, a partir de ahora, la situación del PP en Madrid. El gran miedo de esta formación era que CiU terminara pactando con PSC un gobierno de “gran coalición catalana”. Eso marginalizaba a Carod, daba la sensación de que el PSC era capaz de pactar con el nacionalismo moderado y excluía al independentismo radical y, ZP obtenía apoyos sólidos en Madrid. En esa situación, era más difícil hacer una tarea de oposición, especialmente por que el PP también se benefició en su primera legislatura del apoyo de CiU.

La situación en cambio ha variado para el PP: ningún observador considera que esta nueva edición del tripartito vaya a ser una balsa de aceite. Las inestabilidades y los desajustes van a sucederse uno tras otro. La imagen que va a dar ZP es de que no controla ya nada en Catalunya, que su ex ministro va a demostrar la misma debilidad que él a la hora de defender la unidad del Estado, que quien gobierna en Catalunya no es el “president”, sino la famosa llavecita de Carod... Cada crisis catalana –de las muchas que a partir de ahora se van a suceder con singular cadencia- va a suponer unas décimas de retroceso en la intención de voto del PSOE.

Lo dicho: el PP se estará frotando las manos, porque, probablemente, hoy, ZP ha perdido las elecciones de 2008. CiU tampoco olvidará que, por segunda vez, el PSC ha frustrado su victoria electoral y siendo el partido más votado (y en esta ocasión, el partido con más diputados) se ve relegado a la oposición. Y mucho más, UDC va a quedar en una dificilísima situación económica que puede llevarle incluso a su desaparición como partido, a causa de su lamentable situación económica.

Hoy, Catalunya se ha vuelto más conflictiva que ayer. Las transferencias de competencias previstas en el Estatuto se van a convertir en una prolongación de la agonía que ha supuesto estos tres últimos años la tramitación de ese mismo Estatuto.

El miedo y la ambición de Carod.

Ni la lógica, ni el sentido común, han tenido nada que ver en la formación de este tripartito. Solo el miedo y la ambición. Los miedos y las cobardías de Montilla ya las hemos enumerado. Quedan las de Carod.

Carod afrontaba un riesgo extremo para su futuro político. Si, además de perder las elecciones, no podía ofrecer un éxito a su partido, el próximo congreso hubiera sido la entronización de Puigcercós en la secretaría general, abriendo un nuevo proceso de marginalización de ERC similar al sufrido cuando Hortalá se hizo cargo de sus destinos. Así pues, a Carod, más que a nadie le interesaba estar presente en alguna de las combinaciones de poder (con PSC o con CiU, poco importaba).

Pero la ambición de Carod es otra, una ambición estratégica: demostrar que en Catalunya existe un “gobierno de progreso”, o sea de izquierdas. Su estrategia, enunciada hace más de 10 años, y cristalizada en el primer tripartido y ahora en el segundo, prevé que la independencia de Catalunya (no la autonomía, sino la independencia) solamente es posible si el gigantesco bloque electoral que supone el PSC, es ganado por las tesis nacionalistas y “corrido” hacia posiciones soberanistas.

Esa estrategia ha triunfado, especialmente en las capas dirigentes del PSC que, frecuentemente ha demostrado ser más nacionalistas que los nacionalistas, y ha ocasionado una erosión, que a partir de ahora va a ser constante entre sus bases, hacia Ciutadans…

Los dos falseamientos de la situación política catalana

Estas elecciones y el tripartito que ha seguido indican que existen dos falseamientos peligrosos en la política catalana:

- El primer es que los resultados electorales, a excepción del PP y de Ciutadans dan la sensación de que tres cuartas partes de Catalunya son “nacionalistas”. Y no es cierto. El 50% de los catalanes son tan poco nacionalistas que ni siquiera se toman la molestia de ir a las urnas, dejando aparte los votos nulos y en blanco han supuesto el 3% del total.

- El segundo falseamiento se debe a la actitud ambigua y sin principios de las capas dirigentes del PSC. Mientras su dirección –a causa de la década de desvaríos y trastornos maragallanos- es “nacionalista”, las bases en gran medida no lo son.

Estos dos falseamientos tienen como consecuencia al caer en la última y más importante deformación de la realidad política: la reedición de un tripartido derrotado electoralmente.

Este doble falseamiento y el gigantesco error de reconstituir el tripartito, tienen otro responsable: los medios de comunicación catalanes, cuya sumisión al poder es flagrante y ofensivo para la libertad de expresión. Los medios de comunicación catalanes practican una especie de autocensura constante, mezclada con sumisión, interés calculado y ocultación de la realidad pura y simple. En ninguna otra comunidad del Estado los medios han cubierto tanta corrupción como en Catalunya.

Pero el gran afectado por esta reconstitución del tripartito va a ser sin duda la patronal catalana. La del cava puede esperar en una nueva campaña de boicot que el año pasado ya se extendió a otros productos. Hace unos meses comentábamos que un conocido buffet de abogados vinculados a CiU, precisamente, buscaba inversiones para sus clientes ¡fuera de Catalunya y del País Vasco! Pocas inversiones va a traer Catalunya con un gobierno de este tipo y un número mayor de empresas catalanas van a encontrar dificultades crecientes para colocar sus productos en el resto del Estado. Y eso sin contar el puntillismo ecológico del tripartito, incompatible con la producción industrial y el mercado…

Catalunya –la clase política catalana- ha dado hoy un paso al frente hacia el abismo. Cuando termine esta legislatura (una vez más, dudamos que pueda agotarse y llegar hasta el final) Catalunya será más provinciana, más ensimismada, más impenitente observadora de su ombligo. Hay gente que se lanza al abismo y vuela... lo normal, de todas formas, es estrellarse. Montilla y su gobierno de mierdecilla, pertenecen a estos últimos.

¿Nuevo tripartito? A nadie le resulta impune –ni a Z, ni a Montilla- transgredir las leyes de la lógica y del sentido común. ¡Que error, que inmenso error! Catalunya lo pagará caro, a pesar de que su responsabilidad corresponde solo a los dos grandes derrotados de las elecciones: Montilla y Carod, respectivamente presidente y vicepresidentes en el nuevo tripartito… Definitivamente, no estamos seguros de si es error, estupidez o, simplemente, fallo del sistema democrático: cuando los perdedores gobiernan, el sistema no funciona.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

 

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