20061025142328-000extranj.gif

Infokrisis.- En los cuatro últimos años, una palabra y el concepto que lo acompaña ha tenido éxito en el seno de la izquierda progresista. De hecho, se repite como una moda en labios de sus popes. Esa palabra es "mestizaje". No existe producto cultural, o presunto tal, difundido por la izquierda progresista que no vaya inevitablemente acompañada del adjetivo "mestizo". Vale la pena preguntarse las implicaciones de este concepto y si realmente somos-o si nos interesa ser- una "nación mestiza". Allí donde hay doctrina ni ideología, la ideología de la no-ideología es la ideología de ZP, el principal valedor del mestisaje en España.

 

 

Diálogo IX

La palabra fetiche de la izquierda progre: mestizaje

[25 de octubre de 2006]

 

¿Te has fijado que la palabra mestizaje se repite con mucha frecuencia en los últimos tiempos? Creo que deberíamos hablar de este tema. Explícame que es el mestizaje…

Lo más sorprendente de la inmigración es que actúa de forma contraria a la doctrina progre. Por ejemplo, contrariamente a la esperanza y al deseo oculto del progresismo, sólo una mínima parte de los inmigrantes se casan con autóctonos. La idea originaria del progresismo es que las razas son elementos secundarios y artificiales y que tienden a desaparecer para formarse, a medio plazo, una “raza mestiza” universal, igual a la “Humanidad”. Pero, lamentablemente, para esta teoría, lo que ocurre es justamente lo contrario. Te insisto, en torno a un 95% de los casos, los inmigrantes se casan con miembros de su propia comunidad y no sólo por motivos religiosos, sino también por cuestiones culturales y… étnicas. Lo semejante se reconoce en lo semejante y, aun siendo todos miembros de la “especie humana”, lo cierto es que estamos, por así decirlo, “parcelados” en comunidades raciales.

¿Entonces ese énfasis en el mestizaje?

Si, habitualmente los progresistas de izquierda tienen tendencia a considerarse “dios”: modelan la realidad, no según la naturaleza, sino según su ideología. Habitualmente tienen tendencia a encajar la naturaleza a su esquema ideológico a martillazos. Por eso, cuando observan que el mestizaje no se realiza en la práctica, tienden a añadir una variante: ellos hablan del mestizaje “global”. Si el mestizaje étnico no funciona sostienen la necesidad de un mestizaje cultural. Así surgen “artes mestizos”, “música de fusión étnica”, incluso “moda interétnica” y, por supuesto, “mestizaje cultural” del que están orgullosísimos, no tanto por sus resultados, como por haberlo impuesto como moda. Hoy, la ministra de cultura puede hablar de que “España es una cultura mestiza” y el último intelectual del tres al cuarto afirma con una seguridad digna de Pitágoras demostrando su teorema, que el “futuro es mestizo”. Y éste es el problema, porque el hecho de que el futuro pueda ser mestizo, no quiere decir que vaya a ser mejor.

Antes de seguir, hay algo que no termino de entender: ¿qué diferencia existe entre “étnico” y “racial”, o entre “raza” y “etnia”?

Tienes razón, es importante dejar bien sentado este concepto. La raza alude al sustrato biológico, mientras la etnia, además, añade los elementos culturales. Si la etnia es un concepto antropológico, la raza es simplemente biológico. Desde este punto de vista, la raza aporta la materia forma, la etnia el contenido. Desde este punto de vista la etnia es más importante que la forma, al menos en principio, porque luego resulta que la historia demuestra que las grandes razas de la humanidad han demostrado tener, cada una, valores específicos que las caracterizaban. Cuando la filosofía clásica afirmaba que la cara es el espejo del alma, en realidad tenía razón.

¿Por qué existe ese pudor al hablar de razas? ¿Te das cuenta de que la mera alusión a esta palabra ya genera un aura negativa?

Si, será por que de “raza” deriva “racismo”, mientras que de “etnia” lleva a “etnicismo” que, al parecer, no debe ser tan negativo. Aún así, la evolución de la “doctrina de la raza” es sorprendente: no fueron los ultras xenófobos quienes crearon el racismo sino los liberales del siglo XIX para justificar el colonialismo. Luego, la doctrina “liberal” de la raza tuvo una desviación ocultista (“la doctrina de las razas matrices” de la Blavatsky) y otra desviación autoritaria (el nacionalsocialismo). Dado que el nombre de nacionalsocialismo está íntimamente ligada a lo que se ha dado en llamar “holocausto”, el término raza se ha visto salpicado por el rechazo generalizado al hitlerismo. Y es precisamente por eso por lo que la mera alusión a la palabra raza genera connotaciones negativas. Pero la raza está ahí y no puede negarse su existencia.

¿Tú estás contra el mestizaje?

Vamos a definir la palabra: si mestizaje quiere decir mezcla étnica, más que estar en contra lo que te digo es que no aporta nada. Es peligroso que las etnias se “mezclen” porque tienden a perder sus rasgos. Y eso no es bueno para ninguna de las dos partes. Eso me recuerda aquel chiste en el que Bernard Shaw, perseguido por una hermosa actriz que le propuso tener un hijo “con su inteligencia y mi belleza” le contestó que nada garantizaba que el recién nacido tuviera “mi belleza y su inteligencia”, aludiendo a que él mismo carecía de un físico envidiable. En esto de las mezclas étnicas no está claro quien se beneficia, si es que alguien se beneficia. A decir verdad, los “productos culturales” que se reclaman del “mestizaje” son de una calidad cuestionable. No existe mestizaje posible entre la música de Bethoven y el rap, por ejemplo, y si existiera, es evidente que el producto final sería inferior a ambos, dejando aparte el innegable abismo cultural entre una y otra músicas. La fusión solamente es posible entre productos mediocres y no resulta evidente que el resultado final sea superior a ambos. Y no siempre es posible hacerlo, como en el ejemplo que te he dado de Bethoven y el Rap, salvo para un sketch de humor.

Desde hace días vengo hablándote de la impotencia de la identidad: cada etnia tiene muy claras –o al menos debería ternerlas- cuales son sus regímenes de identidades a través de las cuales forma su personalidad. Sin embargo una cultura mestiza carece completamente de tales identidades y, no es por casualidad, que las formas culturales que aparecen como productos del mestizaje sean efímeras e inestables. Quien dice mestizaje dice inestabilidad y penetra en el reino de lo efímero.

La inmigración favorece el mestizaje, al generarse un tránsito de poblaciones, ¿no crees que eso, termina enriqueciendo a ambas partes?

Uno de los mitos de la inmigración es que “enriquece” y no es así. Hace cuarenta años comí en el primer restaurante Chino que se instaló en Barcelona, cuando no existía inmigración como fenómeno de masas. No creo que haya conocido mejor a la cultura china gracias a la inmigración cuando se ha convertido en masiva. Tampoco han aumentado sustancialmente mis informaciones sobre Pakistán o sobre Camerún, a pesar de conocer a inmigrantes de estas nacionalidades, ni sobre Ecuador o Colombia. Para que haya “enriquecimiento” debe existir ósmosis. Y la inmigración genera una ósmosis mínima y casi siempre sobre aspectos secundarios. Internet permite enterarte mucho más sobre la cultura andina. Los inmigrantes tienden a cerrarse en su gueto y relacionarse preferencialmente con gentes que pertenecen a su propia identidad. Ni siquiera se produce mestizaje alimentario. Los andinos residentes en España, prefieren comer sus propios productos, cocinados a su manera, lo cual es lógico y normal. Hace dos semanas una pareja boliviana permanecía indiferente ante una paella que el resto de comensales engullíamos lujuriosamente. Cuando les preguntamos si no les gustaba, nos dijeron que estaban habituados a comer chuño (un tubérculo deshidratado) y charque (carne de vacuno en salazón) y que esto les costaba más digerir. Lo entiendo perfectamente: yo cuando permanecí en Bolivia me resultaba difícil de tragar los alimentos de allí. Lo realmente sorprendente es que el único mestizaje asumido por los inmigrantes y por los europeos, es la dieta alimentaria norteamericana, el fase foot, el gran artífice de la obesidad mórbida que nos invade. Es muy frecuente que los Kentucky o los McDonals estén por todas partes como muestra de a dónde conduce el mestizaje alimentario: a un producto inferior a las cocinas andinas y mediterráneas. Porque el mestizaje no son unos vasos comunicantes que comunican una cultura con otra y la igualan, sino una forma de rebajar las culturas “auténticas” a culturas-basura. ¿No te parece lógico estar en contra de la “detriturización” cultural de Europa.

Papá, te recuerdo que España es el país de las tres culturas. Somos un país mestizo.

Quien te haya dicho eso, te ha engañado. Mejor dicho, la doctrina progresista y de izquierda que sostiene este postulado, engaña deliberadamente. Me gustaría que me explicaran la influencia de la culturas judías y árabes en la cornisa cantábrica o en la meseta castellana o incluso en el antiguo y noble Reino de Aragón. E, incluso, me gustaría que me explicaran la influencia real de la cultura judía en Toledo, más allá de unos pocos restos históricos y de la noticia de la Escuela de Traductores. Sería como decir que Suiza es un país de “las cuatro culturas” por el hecho de que se utiliza la lengua francesa, la alemana, la italiana y la española dado que allí existe el Instituto Cervantes. No es serio.

Si, existió una cultura sefardita en España. Y muy florida. Fue nuestro suelo donde floreció lo mejor del pensamiento khabalístico… pero ese pensamiento ni tuvo proyección exterior, ni impregnó a las otras dos culturas. De hecho, la España Medieval fue la muestra más patente de que las culturas verdaderas no tienen necesidad de generar el “mestizaje”. Éste solamente es propuesto por quienes carecen de cultura, esto es de régimen de identidades. ZP, por ejemplo, es el principal impulsor de esta patochada, dado que, en el fondo, ignora lo que es el khabalismo hebreo, el sufismo islámico y la síntesis tomista, por que estas son, verdaderamente, los pilares culturales a tener en cuenta, en lugar de hablar de una vaga “cultura judía”, o de creer que el Islam dejó algo sobre nuestro país por que hay unos cuantos monumentos con sus rasgos arquitectónicos y por que, dado que su presencia duró ocho siglos… algo debió influir. Pensar así es ignorar la civilización medieval.

Fuera de las discusiones eruditas entre élites intelectuales provistas de un pensamiento metafísico y, por tanto, convergente en términos absolutos, la realidad era que los grupos étnicos cristiano, musulmán y hebreo vivían separados unos de otros y carecían de ósmosis, cuando no vivían situaciones de conflicto abierto.

¿Por qué las élites culturales podían debatir libremente y las poblaciones seguían segregadas? ¿no es contradictorio?

En absoluto. El lenguaje metafísico es único aunque muchas sean sus cristalizaciones en sistemas surgidos en distintos horizontes geográficos. El lenguaje metafísico utilizado en la edad media y toda la temática que preocupaba a los pensadores de la época eran las relaciones del ser humano con lo divino e intentar dar una explicación al mundo. Fritjof Schuon decía que “todo lo que sube, converge”. Los distintos sistemas metafísicos (el sufismo es la metafísica del Islam, como el khabalismo lo es del judaísmo, o el tomismo lo fue del catolicismo medieval) tienen el mismo objetivo: conocer la experiencia de lo divino, es decir, de la Unidad, de lo “único”. Es mucho más fácil que dos metafísicos se sienten a compartir sus puntos de vista y sus experiencias, incluidos brahamanes, taoistas, neoplatónicos, etc., e incluso que lleguen a entender sus posiciones mutuas, que dos hinchas de equipos diferentes no terminen a palos.

Mira, la metafísica mira a lo alto y hacia lo alto, la convergencia es la consecuencia, pero hoy se mira hacia lo bajo. El mestizaje y la “convergencia” que nos proponen los ideólogos de la izquierda, es sobre temas demasiado materiales. La materia se caracteriza porque puede escindirse casi hasta cada átomo que la constituye. En este terreno no hay convergencia “hacia lo alto”, sino precipitación “hacia lo bajo”.

Los rasgos culturales y antropológicos indican la predisposición de los pueblos a plasmar su espíritu en cristalizaciones tangibles. La infraestructura antropológica y cultural, opera sobre la superestructura. Lo que los ideólogos del mestizaje aspiran es a modificar la superestructura a partir de… la “creatividad” de unos artistas e intelectuales a la búsqueda de inspiración y éxito. Algo improbable.

Eso es algo muy diferente a los debates entre representantes cualificados de las diversas culturas que, por lo demás, en ningún momento, intentaron crear nada nuevo, sino establecer los puntos de afinidad entre sus sistemas metafísicos… no entre las culturas. Eso explica por qué la inmensa mayoría de la población no tuvo nada que ver con estos contactos. Tiene gracias que esos mismos progresistas que definen a la historia como la “crónica de las acciones de los hombres” y minimicen el impacto de los grandes personajes históricos para ver en el “pueblo” al protagonista de la historia, en este terreno terminen generalizando a toda la población, algo que solamente afectaba, como te decía, a élites cualificadas sin la más mínima intención de fabricar productos culturales “mestizos”.

¿Pero étnicamente si somos una nación mestiza?

Si lo somos, pero en realidad, todas las naciones son mestizas, empezando por el propio pueblo judío. Esto no es un gran problema, ni quiere decir nada. Pero se trata de mestizajes entre razas próximas unas a otras. La realidad es que este tipo de mestizajes ha sido habitual a lo largo de la historia, desde tiempos inmemoriales, pero insisto: entre razas muy próximas unas a otras. Las grandes razas, prácticamente no han tenido mezclas por unos u otros motivos. Hecha esta salvedad, entremos en la “España mestiza”.

Una cosa es analizar esta cuestión desde un punto de vista técnico, etnográfico, lo cual me parece justo y necesario y hoy sería bueno aprovechar los recursos facilitados por la hematología y la genética para establecer cuál es la composición racial de nuestro país, y otra son las afirmaciones interesadas, apresuradas e ignorantes en un sentido u otro. Creo que hay que rechazar esto último y denunciar como falsas ideas pedestres del género: solamente un 1% del código genético separa a las distintas razas, por tanto todas son iguales… si, pero también, genéticamente, la distancia entre un ser humano y una mosca es pequeña, lo que ocurre es que no todos los genes tienen la misma importancia, así que, en el fondo de la cuestión no existe una problemática “cuantitativa”, sino “cualitativa”, algo que, por lo general, los doctrinarios de la izquierda progre tienden a olvidar. Pero esta es otra historia.

Volvamos al tema de la “nación mestiza”. En la Edad Media las comunidades étnicas eran prácticamente recipientes incomunicados y estancos, a causa de la religión. Así pues, “mestizaje” hubo poco si es que hubo. Los altos muros de la religión no favorecían precisamente estos intercambios, la prueba es que doscientos años después de la Toma de Granada, la expulsión de los moriscos certificó la existencia de una comunidad perfectamente diferenciada. Otro tanto había ocurrido con los judíos. Es cierto que se produjeron conversiones en algunas zonas, pero no es menos cierto que esas conversiones llevaron a la asimilación cultural y en el siglo XVII existía sólo una cultura española. Hay que buscar con lupa rastros de las otras dos culturas.

El problema no es que seamos hoy una nación “mestiza”, somos mestizos de íberos y celtas, de celtíberos y griegos y especialmente romanos, de celtíberos latinizados y visigodos… Hasta ahí todas estas razas han estado demasiado próximas entre sí como para que el mestizaje supusiera un trauma para alguna de las partes. Además fue un mestizaje reposado realizado a lo largo de generaciones. Hoy, lo que postulan los partidarios del mestizaje es que vuelva a producirse un fenómeno de cruce étnico –mucho más que racial- con no importa quien e incluso nos dicen que ese cruce es inevitable y que se produzca lo más aceleradamente posible.

Mira, si todo va como hasta ahora el 40% de la población española será de origen no europeo en el 2040. Nunca la historia ha registrado un vuelvo étnico y demográfico como este. Y un proceso de este tipo, no puede sino generar tensiones insuperables entre las distintas comunidades, porque, a fin de cuentas, el pequeño elemento que ha escapado a los análisis progres es que para que haya mestizaje las dos partes deben de estar próximas (que no lo están), no deben existir brechas antropológicas, religiosas o culturales (que existen), y ambas deben querer con toda la fuerza de su voluntad iniciar ese proceso de mestizaje (que no quieren). Por tanto el mestizaje, dejando aparte su inestabilidad inherente, ni siquiera tiene posibilidades de producirse salvo en la mente de unos intelectuales y artistas de calidad ínfima, irrelevantes en todos los sentidos, y en el de unos progres como ZP, incapaces de reconocer su identidad, de asumirla, y para los que la destrucción de cualquier identidad, mediante el mestizaje, supone la única esperanza.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

Comentarios  Ir a formulario