20061024220840-tontarra.gif

Infokrisis.- El gobierno ZP ha esperado unas horas antes de reconocer el hecho incuestionable que supone, en la práctica, arrojar al estercolero el "proceso de paz": ETA ha robado más de 300 armas cortas en la Camargue francesa. Ya no vale la pena marear más la perdiz: se han cumplido los pronósticos más sombríos que manejábamos desde el inicio del proceso de paz. ETA, una vez más, se ha escindido. Los partidarios de presionar más mediante las armas a un lado, Josu Ternera a otro.

ZP ha perdido el principal argumento para su reelección

La estrategia de ZP cuando alcanzó el poder gracias a las bombas del 11-M era despegarse del PP, gracias a obtener la desmovilización de ETA. El abandono de las armas supondría la prueba del nueve sobre la efectividad y la validez de la política del “talante”. En 2008, gracias a la culminación del proceso de paz, ZP se aseguraba una mayoría absoluta. Esa era, al menos, la idea inicial.

Para abordar este proceso ETA se beneficiaba de un “tapado” en su organización, el colaborador necesario en la caída de casi 250 etarras desde el último trimestre de 2002: “Josu Ternera”. A partir del retorno a la clandestinidad de Ternera, las redadas y los hallazgos de explosivos se realizaron de manera trepidante y con una precisión singular y llamativa. Era evidente que ETA tenía un topo dentro y que ese topo estaba excepcionalmente bien situado en la jerarquía de la organización. Si hubiera sido un militante de base, habría sido localizado y aislado al cabo de un par de confidencias. Pero la eficacia policial ha durado hasta el mismo día de la apertura del proceso de paz. Si tenemos en cuenta que de la antigua cúpula de ETA, solamente queda Ternera en libertad… la cosa está clara. Además, en la preparación del 11-M, era IMPRESCINDIBLE la colaboración de algún jerarca de ETA que ordenase el robo de un automóvil en el callejón de Trashorras o la marcha de la caravana de la muerte, paralela a la bajada de explosivos de Asturias a Madrid, etc.

Todo esto lleva pensar que, al menos desde 2002, ha existido un nexo entre algún mando policial, próximo al partido socialista, y Josu Ternera. Y si esto es así, se entiende perfectamente la seguridad con la que ZP abordó el proceso de paz: sabía perfectamente que el interlocutor estaba de acuerdo en la desembocadura del mismo.

Pero Ternera minusvaloraba la capacidad de razonamiento lógico de sus militantes, y ZP desconocía la historia de ETA: cada vez que una parte de ETA decidía abandonar las armas, otra parte se escindía para seguir manteniendo la llama del terrorismo. Nosotros estamos ahora en este punto.

Lo que no encajaba en el proceso de paz

El proceso de paz ha tenido, hasta ahora, varias fases. En la primera, todos parecían estar de acuerdo: presos, etarras de base, dirección etarra, HB, etc. Desde el principio ETA siguió con sus extorsiones enviando cartas reclamando el impuesto revolucionario a los empresarios navarros y cobrando las cantidades diferidas pactadas antes de la tregua. Pero el gobierno quitó hierro a todo esto. Alguien se atrevió a decir que de algo tenían que vivir los etarras… Otros pidieron que el Estado se comprometiera a financiar a los etarras mientras durara el proceso de paz. Se estaba en aquellos momentos tan seguro de que el proceso iba a concluir favorablemente para la desmovilización de ETA que los agentes de ZP multiplicaban sus estupideces sin el más mínimo pudor. Sin embargo, todo cambio durante el verano de 2006.

A partir de ese momento reafloró la “kale borroka”. Eso era un elemento nuevo e inesperado. El PP tronó contra esta muestra de violencia que suponía un retroceso en la situación de liquidación de la “kale borroka” alcanzada a partir de 1998. El gobierno prefirió eludir estas cuestiones y se limitó a afirmar que hacía tres años que ETA no mataba. Algunos analistas intentaron interpretar esta sorprendente reavivación del terrorismo callejero de baja cota como una forma de presión por parte de ETA. Solamente era preciso esperar unas semanas para saber si esta interpretación era o no válida.

En todo ese tiempo, era evidente que los presos empezaban a inquietarse. Si la pareja de bestias sedientas de sangre que asesinaron a Miguel Ángel Blanco actuaron desde su jaula de manera desafiante, casi dando la impresión de que sabían que, fuera cual fuera el resultado del juicio, en pocos meses iban a estar en la calle, otros etarras respondieron de manera histérica y amenazadora. Ya no eran gestos desafiantes sino desesperados. Algunos etarras empezaban a pensar que el proceso no era lo que les habían dicho inicialmente: no iban a salir a la calle de un día para otro, sino solamente “ver acortadas sus condenas”… y no siempre. A los matarifes les quedarían todavía entre 10 y 15 años de prisión.

Luego estaban las bases de HB, los grandes decepcionados del proceso de paz que han ido entendiendo poco a poco que las cosas no eran tan simples como se las habían vendido al principio. Era imposible, desde el punto de vista legal, relegalizar a HB con las mismas siglas; era imposible reconocer el derecho de autodeterminación del País Vasco; era imposible que una simple negociación sentenciara la incorporación de Navarra a la Comunidad Vasca… ZP y Ternera habían vendido el pescado antes de que engrosara sus redes. Y no hay que descartar que algunos etarras sean en estos momentos conscientes de que la facilidad con la que se produjeron las caídas a partir de 2002 tenían solamente a un responsable.

Y así ha ocurrido lo que venimos vaticinando desde hace cinco meses: que existía el riesgo de escisión dentro de ETA y que existía la posibilidad de que ZP terminara negociando con UN SOLO etarra, Ternera, pero no con las bases del terrorismo.

Lo que demuestra el robo de armas

La irrupción del terrorismo de baja cota callejero podía ser interpretado de distintas maneras, pero el robo de 300 armas cortas, no. Cuando alguien se arriesga a robar 300 pistolas es porque tiene la intención de utilizarlas. ETA se está rearmando. Algunos etarras han comprendido finalmente que la antigua infraestructura de la organización estaba tan carcomida e infiltrada como antes de la “tregua trampa”. Así que están forjando una nueva infraestructura, cuya primera necesidad es proveerse de armas.

ZP tardó en reconocer la evidencia: la noticia difundida por la mañana sobre el robo de armas apuntaba a ETA. Solamente ZP y sus voceros lo negaron. Por la tarde, hacia las 18:00 horas, ya era imposible negar la evidencia. El impacto de este hecho va a ser profundo y el gobierno ZP tardará todavía semanas en digerirlo: el bonito plan de ZP para pasar a la historia como “el pacificador” y obtener una cómoda reelección en 2008 se había desmoronado.

Es evidente que la fracción de ETA que ha cometido el robo de armas, lo ha hecho en el momento más trascendental de la negociación: el día antes de que el Parlamento Europeo debatiese el apoyo a la iniciativa. Si ayer, ZP auguraba este debate como su gran relanzamiento internacional, mañana sus eurodiputados lo tienen muy difícil para integrar este elemento en su discurso, toda vez que es evidente que ETA se está rearmando.

La fecha elegida para el robo ha sido demoledora para el proceso de paz. El acto en sí es imposible de interpretar como una medida de presión para acelerar el proceso. Eso valía para cualquier otro día, pero no para el día antes del debate en Europa, donde ETA debía mostrar su buena disposición, si quería obtener un voto masivo de los diputados. Pero esto no es todo.

A la espera del Omagh español, las cosas ya no están como antes

Las cosas no pueden evolucionar de otra manera: el proceso de paz queda reducido a una conversación con Josu Ternera en la que éste se representa a sí mismo y, por tanto, el margen de éxito de la operación ha quedado minimizado hasta convertirse en, más bien, contraproducente al evidenciar la nula preparación del gobierno en materia antiterrorista y sus errores en la percepción de la situación.

El último año ha sido un año perdido para la lucha antiterrorista: ZP ha levantado falsas expectativas, ha bajado la guardia, ha hecho creer a la opinión pública que “la paz era posible”, los abertzales incluso han asumido parte de estas expectativas. ¿Y ahora qué? ¿Podrá HB presentarse a las elecciones de mayo –HB precisa urgentemente recuperar poder municipal- sin una contrapartida clara por parte de ETA? ¿Mucho a cambio de nada? Y ¿será capaz ZP de mantener la fe en el “proceso” después de que la nueva ETA haya completado la reconstrucción de su infraestructura y realice los primeros asesinatos?

Hay que reconocer que la posición del PP en esta materia tiene mucho más tirón popular, especialmente desde el momento en que el proceso de paz puede darse por fracasado: lo realmente urgente no era negociar con los asesinos, sino enviarlos a la cárcel, incluyendo a Josu Ternera. Se ha perdido año y medio en declaraciones almibaradas a favor de la paz. El cadáver agonizante se ha reconstruido, pero el pacto antiterrorista ya es papel mojado. ZP lo ha cubierto con su baba infecta.

A estas alturas ZP debe estar lamentando sus errores en materia antiterrorista (si es que aún le queda algo de sentido común). Lo dramático es que, de un momento a otro, las pistolas robadas hoy se apoyarán en la nuca de algunos inocentes. Si, tras el primer muerto, ZP sigue con sus ensoñaciones pacifistas, las elecciones de 2008 pueden suponer para él, no solamente la pérdida de las elecciones, sino un descalabro sin precedentes. Para dialogar hace falta, no solamente que las dos partes quieran dialogar, sino que la otra parte sea algo más que un terrorista. A un lado está Josu Ternera y una pequeña camarilla de cincuentones canosos, tripudos y barrigones. Al otro, la inmensa mayoría de jóvenes lobos de ETA. Tal y como podía prever cualquier lector de la prensa diaria…

Mañana en el Parlamento de Europa –no importa cuál sea el resultado de la votación, los diputados votan según conveniencias de su grupo, no según su criterio- la figura de ZP y su política volverán a ser una irrisión

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Comentarios  Ir a formulario