La inevitable marcha hacia el Omagh Español

Publicado: Lunes, 23 de Octubre de 2006 12:44 por Ernesto Milá en TERRORISMO
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Infokrisis.- ZP se comprometió en septiembre de 2006 a informar al parlamento europeo de la marcha del proceso de paz. Ese informe no se ha producido todavía. En cambio, el recrudecimiento del kaleborroka ha marcado la pauta. Ahora, ZP busca el aval del “proceso de paz” en el parlamento europeo. ETA está venciendo y de estar en la impotencia ha pasado a la omnipotencia…

La última fase de la guerra revolucionaria

En los años 50, los “movimientos de liberación” del Tercer Mundo, a instancias de los especialistas en guerra revolucionaria de la URSS, incluyeron en la última fase de los conflictos que mantenían abiertos el objetivo de “internacionalización del conflicto” entre los elementos tácticos de la ofensiva final.

En la primera fase se trataba de estructurar células civiles, no recurrir al terrorismo, extender los tentáculos del movimiento y reforzar su parte política. En la segunda fase se trataba de impulsar frentes en los que el núcleo central se “arropaba” y reforzaba con el concurso de otras organizaciones políticas y sociales. En esa misma fase empezaban a producirse los primeros atentados y sabotajes. Estos se recrudecerían en la tercera fase en la que se tendería llegar a un “equilibrio de fuerzas”, y si en las dos fases anteriores el énfasis se colocaba en la lucha política, en esta tercera fase el modelo táctico utilizado sería la guerra de guerrillas. En la cuarta fase uno de los elementos tácticos es… la internacionalización del conflicto.

Pues bien, ETA cubrió la primera fase entre 1954 y 1964: no cometió atentados y se preocupó solamente de crear una estructura clandestina y popularizar sus siglas. Entre 1964 y el “proceso de Burgos” (diciembre de 1970) ETA creó sus “frentes” e inició los primeros atentados que llevaron a la desarticulación casi completa de la organización. La entrada en la tercera fase fue abortada en varias ocasiones, alcanzando sus cotas máximas entre 1979 (después de tres indultos generales que, sumados, constituían una “amnistía general”) y 1992 (Caída de Bidart), pero sin lograr nunca establecer un clima de violencia e insurrección generalizada capaz de llegar a un “equilibrio de fuerzas”. Cuando esto ocurría, el Telón de Acero ya había caído y era evidente que ETA no volvería a gozar del concurso de las autoridades argelinas para poder establecer en ese país sus campos de entrenamiento y su santuario más seguro. Así que ETA varió algunos de los parámetros de su particular “guerra revolucionaria”, otorgando primacía a los aspectos políticos sobre los terroristas. Fue entonces cuando firmó el pacto de Lizarra y estableció la “tregua trampa” para reconstruir sus maltrechas fuerzas. Pero lo cierto es que, a partir de 2002, ETA no logró levantar cabeza, seguramente porque ya en ese momento algunos de sus jefes estaban hartos del conflicto y querían gozar de las mieles de 30 años de acumulación de fondos procedentes de extorsiones.

En 2003, ETA era un cadáver en putrefacción, sin la más mínima esperanza de hacer otra cosa que no fuera alejar a sus dirigentes al último hoyo de las antípodas. ETA estaba vencida, la guerra revolucionaria teorizada en los años 60 por Federico Krutwig y Alvárez Emparanza ya estaba olvidada, superada y reconducida por la realidad. Solamente había que esperar que la ley de partidos impidiera a HB y a sus clones presentarse a las elecciones e irse disgregando poco a poco; y que los últimos rescoldos terroristas fueran liquidados sin contemplaciones por los servicios de seguridad del Estado. El terrorismo hubiera podido acabar sin ninguna dificultad en 2005 de haber seguido la presión sobre ETA-HB. Lo que quedaba de terrorismo en ese momento no era más que un pequeño grupo carcomido por las infiltraciones policiales, con la complicidad de alguno de sus dirigentes (Josu Ternera, en concreto) que no aspiraba a otra cosa que poder disfrutar de una jubilación que le permitiera recorrer las tascas de Bilbao sin riesgos. En los dos últimos años, tanto en Francia como en España, cuando un etarra intentaba desplazar un explosivo era, inmediatamente, detenido con las manos en la masa… si no había traición en la cúpula era que la percepción parapsicológica de los responsables de la lucha antiterrorista estaba muy agudizada…

Sin embargo, el 11-M tuvo lugar el gran crimen terrorista de la postguerra y, tres días después, la catástrofe política más extrema que podía ocurrir: ZP subió al poder. Era el balón de oxígeno que ETA precisaba.

Cuando la negociación es un fin en si mismo

ZP ha conseguido vender a una parte del cuerpo electoral la idea de que “dialogar”, en cualquier circunstancia, es mejor que no hacerlo... algo, en principio, dudoso. Ha convertido al diálogo en un fin en sí mismo, sin importarte en absoluto hacia dónde conduce ese diálogo. En su ignorancia de diputado silencioso de provincias durante tres legislaturas y trepa de trastienda y pasillo, ZP, al no tener ni valores, ni ideas, ni principios que defender, cree que su única responsabilidad consiste en sentar a las partes implicadas en un conflicto para que se entiendan, él solamente es el mediador, pone la mesa y el agua mineral, no pone las ideas. Luego, para él, el proceso es fácil: dos interlocutores moderan sus posiciones y se llega a un punto intermedio. Si a un lado está el blanco y a otro el negro, se llega a lo gris en el justo 50% y se liquida el conflicto. Los otros se llevan cada uno su 50% de alegría y su 50% de desilusión a partes iguales, y ZP se gana el aprecio de todo el mundo para su cerebro hueco y sus redaños etéreos y angelicales.

Que un país haya podido llegar a ser regido por principios del nivel de la EGB es suficientemente ilustrativo de la crisis global que atraviesa desde las profundidades de la transición. De hecho, como el niño en la escuela, ZP es el primero en no admitir el resultado de un “pacto” cuando, por motivos psicológicos especialmente, no es de su gusto. Por eso cuestiona hoy los pactos de la transición y por eso ha generado un guerracivilismo innoble y retrógrado.

ZP está vacío de proyecto político, de ideas y no digamos de ideologías. Es el primer presidente de gobierno del que no consta ni una sola afición cultural, ni un solo interés por aspectos de la historia, de la cultura o de las ideas. Si la palabra “inculto” quiere decir “no cultivado”, ZP es, sin duda, el presidente más inculto de la democracia y posiblemente de toda la Historia de España, incluyendo a Ataulfo, primer Rey Godo, que ya sabía leer y hablaba varias lenguas. De un tipo así no puede esperarse mas que un proceso de paz que ha resituado a ETA en la cúspide de su importancia política; ¡qué error, qué inmenso error y qué estupidez!

Sombras del proceso de paz: hacia el Omagh español

Pasan las semanas y no ocurre nada. El presidente del gobierno sigue callado. No informa al parlamento español, pide ayuda al parlamento europeo, la prensa se llena de rumores. Nunca ha existido tal nivel de duda en la sociedad española. También en esto, ZP es líder.

Las dos partes implicadas empiezan a tener problemas: no se sabe muy bien lo que está ocurriendo en el interior de ETA, pero la falta de resultados y de perspectivas hace fácil pensar que está llevando a la aparición de problemas internos. Se suele interpretar el recrudecimiento de la kaleborroka como una decisión de la parte etarra para reforzar su posición y tensar las cuerdas para comprobar hasta dónde está dispuesto a tragar el gobierno. Pero no es seguro que sea así. También es posible interpretarlo como el certificado de ruptura interior en la que una parte de ETA no está dispuesta a renunciar a todos sus objetivos. Y sobre la actitud de los presos, da la sensación de que empiezan a darse cuenta del engaño en el que han caído: en una primera fase “alguien” les ha inducido a pensar que la negociación terminaría en su libertad inmediata y han apoyado la negociación; pero cuando el proceso ya empieza a prolongarse demasiado, se inquietan y se multiplican los síntomas de querer salir ya, ahora mismo.

Para colmo, no se puede acusar al PP de ambigüedad: ha declarado que cuando retorne al poder –lo cual ocurrirá algún día- no reconocerá los acuerdos firmados. Lo que equivale a que tales acuerdos son papel mojado, algo que a ZP no se le había ocurrido.

Así que ZP está entre la espada y la pared y ya solamente le quedan salidas escabrosas que le ayuden a ganar tiempo, como las tomadas desde el inicio del debate sobre el “nuevo Estatuto” catalán, que solamente han servido para ir ganando tiempo: ahora queda aplicarlo, y ahora el drama ya no va a poder retrasarse por más tiempo.

ZP va a pagar con sangre sus errores de apreciación: ETA no ha declarado la tregua como resultado de haber dejado de creer en la violencia, sino para encontrar una salida personal a media docena de líderes avejentados, con ganas de no seguir huyendo y de disfrutar del botín acumulado durante décadas de “impuesto revolucionario”. El razonamiento de ZP  es que estos líderes son significativos de TODA la organización… pero no lo son. Se representan a sí mismos y solamente representan a los presos en la medida en que estos creen que pueden obtener su liberación YA.

ZP va a pagar el haber sido ambiguo con el interlocutor: no haber dicho desde el principio hasta dónde podía llegar. ETA ha creído que podía alcanzar máximos, pero el PP y las fuerzas sociales (AVT, medios, encuestas) e institucionales (judicatura) le ha recordado los límites legales de toda negociación con ETA. 

Está claro que Ternera puede pactar lo que quiera con ZP. De hecho, estamos convencidos de que lo hará… en nombre propio. Pero el resto de ETA y la mayor parte del mundo abertzale se verán decepcionados. De esa decepción surgirá el temido “Omagh Español” al que nos aproximamos a velocidad de vértigo.

La amnistía general es inconstitucional. Los últimos juicios de etarras han evidenciado que el “presos a la calle” equivale a poner en circulación nuevamente a psicópatas tarados y enloquecidos, sin sombra de ideología ni doctrina, meras bestias sedientas de sangre reducidas a una dimensión exclusivamente animalesca. Así que va a ser igualmente imposible poner a estos psicópatas en la calle. La incorporación de Navarra a Euzkadi, que ZP creía que podía salvarse mediante la creación de una “asociación preferencial” entre las dos comunidades, nunca como ahora ha registrado tanta oposición en Navarra, y promete desmantelar al PSOE de esa comunidad. La relegalización de HB es, legalmente, imposible, aunque quedan otras fórmulas. Pero, lo que parecía el aspecto más fácil de la cuestión, también está dando problemas. El reconocimiento del derecho de autodeterminación vasco exigiría una reforma constitucional que el PP rechaza.

En este contexto, la resolución del Parlamento Europeo sobre el proceso de paz, que tendrá lugar el miércoles, es apenas otra cosa que un balón de oxígeno para ZP que apenas le durará un par de semanas y que le llegará en el momento en que se desplome el PSC en las elecciones  (¿habéis observado que existe unanimidad en el PSC para que Maragall no abra la boca?), cuando a dos años y medio de haber llegado al poder la corrupción se ha desatado y toda España se ha convertido en una gigantesca Marbella (¿habéis observado que los períodos socialistas aumentan la corrupción en todo el espectro político?) y cuando la UE ha vuelto a amonestar a ZP por su política migratoria (ZP crea el problema –regularización masiva- y luego pide pactos para resolverlo).

ETA ha logrado internacionalizar un problema que era, meramente, policial y localizado en dos provincias, gracias a ZP. Ahora, toda la sociedad está a la espera del “Omagh Español”. Fatalmente la debilidad conduce, inevitablemente, al dolor. La debilidad nunca rinde beneficios.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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