La conferencia socialista: eso es el PSOE. Eso es ZP

Publicado: Lunes, 18 de Septiembre de 2006 11:17 por Ernesto Milá en NACIONAL
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Infokrisis.- La clausura de la "Conferencia Socialista" celebrada el fin de semana en Madrid ha evidenciado aquello en lo que se ha convertido este partido: una amalgama de mediocridad, oportunismo, superficialidad y teatralidad. ¡Y pensar que esta conferencia debía "aportar nuevas ideas". La única "nueva idea" ha sido acusar al PP de ser "de extrema-derecha" y negar legitimidad al "revisionismo" histórico (o sea el derecho a aportar versiones "no oficiales, tanto en el tema de la guerra civil como del 11-M)...

La “imagen” del PSOE y la realidad

El PSOE es la quintaesencia de la modernidad y la modernidad es un canto a la vacuidad. El PSOE no “es” un partido: es la “imagen” de un partido. La “imagen” es una forma de contracción de la realidad, no la realidad en sí misma. Es un reflejo de la realidad lo que se quiere representar, más que la realidad objetiva. El PSOE quiere ser un partido “moderno”, un partido “responsable”, un partido “tolerante”, “abierto” y “honesto”, un partido “que piensa en el futuro”. Pero el PSOE no es eso: es, justamente, lo contrario a eso.

Es un partido que esgrime, como único título de legitimidad, a Pablo Iglesias, no a los “chirivís”, las milicias criminales y asesinas de las Juventudes Sociales en la pre-guerra, el golpe de Estado de Asturias en el 34 y sus “vacaciones” durante los 40 años de franquismo. Esa es su “modernidad”, además de esa “O” de “obrero” que cada día es una verdadera ofensa y un insulto a los trabajadores.

El PSOE no es un partido “tolerante”. Basta que alguien cuestione algunos de los tópicos en los que se mueve para que reaccione histéricamente. De hecho, el PSOE ha asumido los rasgos tópicos de homosexuales: las reacciones histéricas y enloquecidas cuando se les lleva la contraria o no se les deja realizar su voluntad. La “tolerancia” del PSOE, y de ZP en concreto, es solamente un eslogan electoral y está muy lejos de ser una práctica viva y vivida. El PSOE ha reaccionado “histéricamente” cuando alguien ha cuestionado la “versión oficial” sobre los atentados del 11-M, lo ha vuelto a hacer cuando ha enaltecido a criminales de la tercera edad, asesinos con 70 años de crímenes a sus espaldas, o cuando media Galicia ha ardido y la falta de respuestas ha resucitado el “nunca mais”. Y son sólo unos ejemplos: el PSOE tiene hoy la mentalidad de un niño inmaduro y egoísta, que no tolera que nadie le niegue estar pendiente de él y mucho menos ser críticos con su “brillante” gestión.

El PSOE es cada vez menos un partido democrático. El PSOE es una de las columnas sobre las que se mantiene el sistema de partidos en España. Ese sistema, hoy, suscita cada vez menos el esfuerzo del elector para acercarse a la mesa electoral. El abstencionismo es siempre creciente y, lo que es peor, también lo es el número de votos nulos y en blanco. Las dos últimas consultas electorales (el referéndum sobre el Estatuto de Catalunya y el referéndum sobre la Constitución Europea)  dejaron en casa a algo más del 50% de los electores. Por lo demás, en el programa del PSOE no hemos visto ninguna alusión a las listas abiertas en las elecciones. Las “primarias” fueron un eslogan más del que nadie se acuerda ya. El PSOE, en tanto que primer beneficiario de la mala calidad de la democracia española, no está dispuesto a reformar algo que, directamente, le favorece ¡y de qué manera! Ni referendos por iniciativa popular, ni listas abiertas, ni reforma del sistema electoral, ni ley de partidos clara en relación a la financiación, ni código ético en las campañas electorales… El PSOE es el primer interesado en que nuestro sistema democrático sea cualitativamente pura basura.

El PSOE no es un partido “responsable”. Día a día, la gestión de gobierno demuestra hasta qué punto la situación creada va a pesar como una losa sobre las generaciones venideras:  los previsibles resultados del “diálogo de paz”, la inmigración masiva y el efecto llamada, la reforma de la ley de educación, la abolición del Plan Hidrológico y la absurda opción de la desaladoras, la ausencia de una política energética e hídrica, el Estatuto de Catalunya que ha arrastrado reformas increíbles de otros Estatutos, el “guerracivilismo” desatado por ZP… todo esto es algo más que titulares polémicos en el día a día: crea una situación que proyectará su sombra nefasta durante décadas. En realidad no podemos hablar de un “partido responsable”, sino de una “banda de irresponsables” que tiene el poder desde el 14-M.

Y, por supuesto, si algo no es el PSOE es un “partido honesto”. Hoy parece como si la “Operación Malaya” hubiera “limpiado” la cara a los partidos políticos y la corrupción municipal hubiera desaparecido. No es así: toda España es Marbella; si se ha elegido Marbella como blanco para una operación policial es, solamente, porque allí ninguno de los partidos mayoritarios está comprometido con la corrupción –si olvidamos, naturalmente, que los inicios de la corrupción en la Marbella anterior a Gil fue gestionada por el PSOE, o si olvidamos también que algunos de los procesados hoy fueron en su momento “militantes” del PSOE- y el peso de los desmanes ha recaído desde hace 15 años en excrecencias independientes de las grandes fuerzas políticas. Si sigue habiendo navajazos para figurar en las listas municipales, en todos los partidos, es precisamente porque existe absoluta impunidad para recalificar, aprobar planes urbanísticos y favorecer a “los amigos”. Y no hay ningún partido entre los mayoritarios que esté libre de sospecha.

Todo esto es el PSOE y no hemos visto nada de todo esto en la “conferencia socialista” del fin de semana.

Más forma que fondo

De hecho, esta conferencia socialista ha sido un canto a la vacuidad. El PSOE ha querido que el centro de atención sea su “nueva televisión” (apenas un recurso de Internet). Hemos visto a los socialistas jugar como niños con un videojuego, ante las pantallas de televisión de la conferencia, intentando simular interés ante los programas de TeleZP…

Por otra parte, la ambientación de la conferencia ha cuidado todos los detalles: los colores del fondo (claros), la distribución de la mesa (ya que no había posibilidades de colocar a jóvenes agitando banderas del partido), el color de la americana de ZP (sin corbata y color crudo)… La empresa de marketing ha salido airosa de la prueba y ha conseguido realizar un spot electoral de dos días cuya única intención es vender bien el producto PSOE en las próximas elecciones autonómicas y municipales.

Pero esto ha sido todo. La presencia de la candidata socialista francesa a las presidenciales, Segolene Royal, quería impulsar la presencia de las mujeres en la política del PSOE. Lamentablemente, la Royal ha demostrado que la falta de ideas es la constante del socialismo europeo, y que esta corriente política no ha sabido tener una opción propia en el tiempo de la mundialización, reduciendo su programa electoral a una serie de tópicos “humanitaristas” sobre la inmigración, el tercer mundo, los desheredados, la ayuda al desarrollo y poco más. Una intervención pobre y sosa que no ha podido ocultar esa sensación de falta de preparación de las ministras socialistas y los desastres en la gestión de algunas áreas (medio ambiente, cultura, educación, vivienda) dirigidas por “mujeres”. Entre esto y el “decorativismo” ejercido por los gays en el PSOE, es perceptible el drama sexual que se vive en el interior del partido con unos varones capitidisminuidos y dudando sobre su virilidad y sobre la posibilidad de ejercerla so pena de mostrar su “machismo” y unas mujeres que difícilmente pueden valorar positivamente la gestión de sus representantes “femeninas” en el gobierno, o unos gays sobredimensionados en la sociedad española y mucho más en el interior del PSOE.

No nos desviemos. En el fondo, esta conferencia socialista ha demostrado una buena carrocería, tuneada hasta el más mínimo detalle, pero con una mecánica deficiente. Mucha imagen, sin fondo. Marketing sin ideas.

Pero, en realidad, esa es la victoria de ZP: el “líder” socialista ha sabido trasladar a su partido lo esencial de su personalidad: un conjunto de palabras y conceptos huecos –“tolerancia”, “talante”, “honestidad”, “modernidad”-. Hoy, finalmente, el PSOE es, como su “líder máximo” y “gran timonel”, un producto de marketing, tan absolutamente inútil como el “abdominazer”, el “pam-pam-sli”, el juego de cuchillos Tam-dom o la mesa regulable, vendidas en las publicidades nocturnas de la Tele5. Nunca tanta vacuidad se vendió tan bien gracias a una imagen tan refinada.

Sobre la extrema-derecha

Las palabras que más impacto mediático han logrado son las alusiones a la “nueva extrema derecha”. El discurso de ZP ha sido largo y pesado. Para los que hemos intentado seguirlo a través de TeleZP –y no lo hemos conseguido más que en algunos tramos- las dos horas y media de discurso han supuesto un “dejà vû”. Prácticamente, el presidente no ha dicho nada nuevo… salvo su alusión a la extrema-derecha; no es raro que haya llamado la atención a los observadores. Difícilmente los comentaristas podrían repetir que “la inmigración actual es un resultado de la miseria africana”… oído hasta la saciedad en los últimos dos años. Así que el tema del día ha sido la alusión a la extrema-derecha que viene justo el día en que el NPD ha entrado en la dieta de Meklenburgo con el 7’5% de los votos.

¿Qué ha dicho, en el fondo, ZP de la extrema-derecha? Dos cosas: en primer lugar que la extrema-derecha es “revisionista” y en segundo lugar que sigue sin aceptar la historia. En otras palabras: la COPE, Libertad Digital, son la “nueva extrema derecha”. Cualquier libro que se escriba o cualquier programa que “revise” la “verdad oficial” socialista sobre la guerra civil (es decir que hubo un golpe de Estado contra la República y por tanto el régimen surgido de ahí es condenable) o sobre el 11-M (que hubo una conspiración islamista a causa de la foto de las Azores) es perverso y califica de extrema-derecha a quien lo realiza.

Siempre hemos dicho que las investigaciones que no conducen ni confirman la versión oficial de los atentados sobre el 11-M van por buen camino. La prueba del nueve es la histeria con que reaccionan los dirigentes socialistas y el gobierno ZP ante las nuevas revelaciones que semana tras semana se van realizando. Hoy la versión oficial sobre el 11-M es como creer en la Santísima Trinidad: un acto de fe. La lógica, la razón, el sentido común y la objetividad, juegan en su contra. Aunque no nos demos cuenta –porque la mayoría de medios de comunicación están en la órbita del PSOE o permanecen callados por puro miedo a enfrentarse al poder- lo cierto es que el gobierno tiene buenas razones para permanecer temeroso sobre lo que se está publicando. De la versión original queda muy poco. Todas las piezas del sumario que incriminaban “inequívocamente” a los islamistas radicales han ido cayendo, una tras otra. Hubo conspiración. El PSOE solamente puede aspirar a presentar la cuestión como una muestra de cerrilidad del PP y así intentar que los electores socialistas sigan aferrándose a la versión oficial por cerrilidad bovina y por su rechazo visceral al PP. Pero esta trinchera defensiva es cada vez compartida por menos electores. Hubo “algo” en el 11-M que los socialistas no pueden aceptar. Hubo una conspiración. Y esa conspiración –fuera quien fuera quien la ideó y ejecutó (y los nombres de algunos policías aparecen de forma inevitable)- les dio el poder a ZP y a los suyos.

Sobre el “revisionismo” del que se queja ZP vale la pena recordar algo. Él fue quien resucitó el guerracivilismo en su homenaje a Carrillo y en la subsiguiente retirada de la estatua de Franco en la Castellana. Es él quien ha decretado la forma y el fondo de la “memoria histórica”. Es él quien ha sentado las bases de la “doctrina oficial e inamovible” sobre la guerra civil. Es él quien ha recordado al abuelito extrapolando su honestidad a toda la zona republicana… pero ZP ha olvidado que su abuelito podía ser un militar muy honesto, pero la zona republicana fue un desastre en el que se produjeron todas las crueldades, abusos y saqueos posibles. No se trata de comparar las atrocidades cometidas en uno y otro bando, pero si se hiciera, no albergamos la más mínima duda de que la zona republicana no saldría en absoluto beneficiada. ZP ha despertado algo que estaba dormido. Y ahora se lamenta de las consecuencias.

Paracuellos existió, y las matanzas de la zona republicana existieron. Existieron las checas comunistas, anarquistas ¡y sobre todo socialistas! que secuestraron, saquearon y asesinaron. ¿No era mejor para la izquierda olvidar todo esto? Y, de repente, ZP resucita el guerracivilismo. La reacción no se hizo esperar: puesto que la guerra civil vuelve a estar de moda, escribamos sobre ella. ZP no ha podido evitar que en los dos últimos años, en las listas de libros mas vendidos, figurara siempre alguna crónica de la guerra civil ¡contraria a su “versión oficial”!

Así que ahora se trata de hacer caer la infamia y el desprestigio contra los “revisionistas”. Los identifica con la “extrema-derecha”. Difícilmente César Vidal (protestante) puede ser acusado de extrema-derecha. Y mucho menos Pío Moa, antiguo miembro de los GRAPO. Pero no importa: todos ellos están en la única conspiración que ZP es capaz de divisar, la de la “extrema-derecha”.

Está claro que ZP pretende desprestigiar al PP acusándose de estar dirigido por un grupo de extrema-derecha. Esa es la “doctrina oficial” sobre el PP que ha impuesto ZP. El PP ha dejado de ser un partido moderado (no olvidemos que Aznar fue el inspirador de la “marcha hacia el centro” del Partido Popular que le dio el triunfo en 1996 y la mayoría absoluta en el 2000) para tener una dirección de extrema-derecha. Todo esto entra dentro de las tácticas para mejorar la intención de voto y no hay que darle excesiva importancia.

Hoy, las encuestas vuelven a ser desfavorables a ZP: el PP recorta distancias y confirma mayoría absoluta en Madrid en el Ayuntamiento y en la Comunidad. Mala noticia llegada en la mañana del domingo en plena sesión de la Conferencia Socialista. Tampoco las noticias que llegan de Catalunya son muy buenas. El PSC va a pagar dos años y medio de “maragalladas” (llámese “maragallada” a la situación de cagada ininterrumpida operada por el president Maragall). Por otra parte, el proceso de paz se ve afectado negativamente por los rebrotes del kale-borroka y, especialmente, por los juicios en la Audiencia Nacional a etarras que no desaprovechan la ocasión para mostrarse como psicopatones histéricos dignos de camisa de fuerza. ¿Y con esos va a negociar el Estado? Y, en cuanto a la inmigración masiva… al mayor problema que España tiene desde 2000, corresponden los mayores errores en la gestión del gobierno ZP. Con lo que el “gran problema” de la inmigración ha terminado convirtiéndose en el “grandísimo problema”.

Ante todo esto, es normal que ZP se preocupe, no de obtener éxitos en la gestión del gobierno, sino de intentar bloquear el nuevo ascenso en intención de voto del PP. Por lo demás, la extrema-derecha, actualmente, sigue sin existir; y el PP oscila entre posiciones de un partido de centro (Gallardón) a un partido de derecha clásica (Espe Aguirre).

En el fondo, la extrema-derecha digna de tal prolonga la agonía que inició a principios de los años 80. Hoy, disminuida, en retroceso, multifraccionada y sin estrategia, se limita a estar presente en Internet y ausente casi completamente en la sociedad española. Veremos si en las próximas elecciones municipales consigue despegar en Catalunya, Madrid y Valencia. Factores objetivos para ese despertar existen y muchos. Mientras eso no ocurra, la alusión de ZP a la “extrema-derecha” es, como el resto de su discurso, mero marketing político.

Y es que ZP no es nada más que eso. Sólo eso. Un producto de marketing. Su conferencia socialista es el paradigma de su gobierno y de él mismo: mucha imagen y ningún fondo. Es fundamentalmente negativo, no solamente para el presente, sino especialmente para los próximos años. Y además, aburre.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

Lunes, 18 de Septiembre de 2006 11:17 #.

 

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