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Infokrisis.- La "cuestión chipriota" dista mucho de estar resuelta y es todavía más importante en la medida en que afecta directamente a dos sodios de la Unión Europea, el propio Estado de Chipre y Grecia ue, por otra parte, es una de las cunas de Europa. No es una crisis nueva, sino uno de los contenciosos más antiguos que permanecen aún abiertos. Que a nadie le quela la menor duda, Europa se defiende en Chipre, tanto como en Madrid, Berlín u Oslo.

Yo era muy niño cuando oí hablar por primera vez –en 1960- de “turco-chipriotas”, “greco-chipriotas”, del general Grivas y de su EOKA, del obispo Mamarios y de los “comunistas chipriotas”... En mi cerebro de apenas cinco años, todo eso resultaba incomprensible, pero conseguí retener aquellos nombres sonoros. Desde entonces, el conflicto sigue abierto y, a lo largo de toda mi vida, nunca he dejado de oír hablar de él en los informativos. El estado de la cuestión es como sigue.

Fisonomía de la isla de Afrodita

La República de Chipre, cuyo nombre griego es Kypros y a la que los turcos llaman Kıbrıs, es desde 2004 miembro de la Unión Europea. Se dice que Chipre es la “isla del amor” y cuenta la tradición clásica que Afrodita –Venus para los romanos-, emergió del mar en las costas de Chipre. Su nombre tiene que ver con los yacimientos de cobre que se encuentran en la isla. El mismo nombre latino de este metal, “cuprum”, es una contracción de “oes Cyprium”, literalmente “el metal de Chipre”. En todos los rincones de la isla existen restos arqueológicos representativos de todos los pueblos que han poblado el Mediterráneo: yacimientos prehistóricos, poblados micénicos, templos griegos, santuarios romanos, basílicas paleocristianas, mezquitas, fortificaciones medievales, etcétera.

Geográficamente, Chipre es Asia, pero política y culturalmente, es Europa. Situada en el Mediterráneo oriental a 75 kilómetros de las costas turcas y a 800 de las griegas continentales, Chipre está situada en el cruce de rutas marítimas entre Europa, Asia y África. Por su tamaño es la tercera isla del Mediterráneo. Está poblada por 800.00 almas, de las cuales 650.000 son de origen griego y religión ortodoxa y 90.000 de origen turco y religión islámica. Griego y turco son las dos lenguas oficiales. La tercera parte de la población de la isla se concentra en la capital, Nicosia.

En la actualidad, el 99’5% de los greco-chipriotas viven en la zona sur de la isla y solamente un 0’5% en el área turca; por su parte, los el 98’7% de los turco-chipriotas viven en la zona norte y el 1’3% en la parte greco-chipriota. La segregación entre ambas comunidades es total. El 78% de la población total de la isla es de origen griego y el 18% de origen turco y profesan respectivamente el cristianismo ortodoxo y el Islam; existe un 4% de población maronita, armenia y católica.

El progreso económico de la isla es diferente según el sector étnico. La parte griega vive bien su nivel de vida figura entre los 25 más altos del mundo, por delante de Portugal y por detrás de Italia; la renta per capita es ligeramente inferior a la española. En cambio, en la zona turca, la situación es completamente diferente, pudiendo ser considerado un país atrasado en vías de desarrollo.

A pesar de haber entrado en la Unión Europea, la economía de la isla se encuentra fuertemente condicionada por la ocupación turca del Norte. El turismo, principal fuente de ingresos, no es una industria todo lo boyante que debería ser, a causa de las tensiones generadas por la división de la isla. Chipre es una escala obligada para los cruceros que se dirigen hacia los puertos de Oriente Medio. A diferencia de Malta, también miembro de la UE y situada a corta distancia de Italia y Francia, Chipre tiene un problema de aislamineto geográfico en relación a la masa continental europea. En efecto, por su situación geográfica, parece estar “a cobijo” de la Península Anatolia.

Chipre en la historia del Mediterráneo

Chipre es uno de esos lugares –como Armenia o los Balcanes- cuyas condiciones geopolíticas determinan su papel de cruce de migraciones y, por ello, en foco reiterado de conflictos. No hubo civilización alguna del antiguo Mediterráneo que no pasara por Chipre y que no aspirara a lograr su vasallaje. Los hititas fueron los primeros en llegar y someter a la población aborigen; luego, los micénicos y, tras ellos, los fenicios y los griegos, establecieron colonias comerciales, cuando los egipcios de Tutmosis III ya obligaban a pagar un tributo a los isleños. Finalmente, los aqueos, pueblos descendidos del Norte, se asentaron en la isla. En el 600 a.JC, los egipcios olvieron a reconquistar la isla que, luego, como todo Egipto, pasó a manos de los persas. Alejandro Magno, en el 331 a.JC reincorporó Chipre al mundo griego y a su muerte, tras ser codiciada por todos, cayó en manos del Egipto de los Ptolomeos. Roma, que se apoderó de la isla el 57 a.JC, aseguró un largo período de paz y estabilidad.

Por la isla pasaron San Pablo y San Bernabé que consiguieron critianizarla en el año 45. Cuando Constantino dividió el Imperio Romano en dos, Chipre quedó en el área del Imperio de Oriente. Sin embargo, la isla resultó conquistada por el Islam y, más tarde, se convirtió en un objetivo de las cruzadas. El año 1192, Ricardo Corazón de León la arrebató al Islam. Cuando el Reino Latino de Jerusalén periclitó, Chipre se convirtió en una especie de base de retaguardia que permitió que el repliegue no se convirtiera en desbandada. Durante un tiempo, Jacques de Molay, último maestre de la Orden del Temple, estableció allí su cuartel general y allí fue visitado por Raymond Llull. En el Renacimiento, la expansiva Venecia logró el control de la isla durante noventa años, hasta que fue conquistada por los otomanos y, finalmente, en el siglo XIX, pasó a manos británicas.

Durante la guerra ruso-turca de 1878, Inglaterra consiguió alquilar la isla de Chipre. Además de una compensación económica anual, según los términos del acuerdo, Inglaterra se comprometía a ayudar al Imperio Turco para rechazar a los ejércitos rusos y cuando pasara el peligro la isla volvería a dominio otomano. Pero unos años después, los turcos se alineaban con los Imperios Centrales y participaban junto a Alemania en la Primera Guerra Mundial. Inglaterra, a partir de entonces, consideró que había “comprado” la isla a Chipre. En 1917 dio a los habitantes de la isla la posibilidad de que asumieran la nacionalidad inglesa. Buena parte de la comunidad turca no aceptó las condiciones y emigró a la Península Anatolia en un éxodo que prosiguió hasta el inicio de la Segunda guerra Mundial. En el Artículo 20 del Tratado de Lausana (firmado el 20 de julio de 1923), se afirmaba que “Turquía reconocía que Chipre pertenece a Inglaterra”. Cuando la isla se declaró independiente del dominio inglés, otra oleada de emigración turca regresó a Turquía. En 1963 y 1974 esta tendencia volvió a manifestarse. Sin embargo, en la actualidad, más de 400.000 turco-chipriotas viven fuera de la isla, pero la mitad no han regresado a Turquía; 120.000 viven en Inglaterra, 40.000 en Australia y 10.000 en EEUU.

Ya en el siglo XX, la dictadura griega del General Metaxas favoreció la aparición de una corriente nacionalista que defendía la integración de Chipre en Grecia. A esta idea se le dio el nombre de “enosis” y fue asumida por el general Grivas y su grupo terrorista, la EOKA. Frente al terrorismo de Grivas, el Arzobispo Makarios, ofrecía la independencia de la isla y una especie de “enosis” atenuada, con una relación privilegiada con Grecia.

Tras los atentados de 1956, Makarios fue deportado, pero la resistencia no se detuvo. Cuatro años después, Inglaterra intentaba salvar lo salvable, firmando un acuerdo con el gobierno griego y la comunidad chipriota para independizar la isla, a cambio de mantener las bases de Acrotiri y Dhekelia. Se dotó a la isla de una constitución que atribuía a los turcochipriotas el derecho de veto a cualquier decisión. Esta constitución estuvo en el inicio de las tenciones étnicas que estallaron a continuación y alcanzaron sus cimas en 1963 y 1967. Cuando la monarquía griega fue abolida por el “gobierno de los coroneles”, éstos favorecieron un golpe de Estado pro-helénico en la isla (15 de julio de 1974). Turquía respondió invadiendo militarmente el norte de la isla Incumpliendo cualquier acuerdo previo, Turquía proclamó, acto seguido, la República Turca del Norte de Chipre que solamente fue reconocida por el Estado Turco y la Conferencia Islámica.

El largo camino hacia la independencia

A principios del siglo XX Creta se unió a Grecia y en Chipre surgió un movimiento similar apoyado por la Iglesia Ortodoxa. Turquía se opuso a estas pretensiones y los dominadores ingleses reprimieron al movimiento, encarcelando a los popes, pero uno de ellos consiguió escapar, el arzobispo Makarios que dirigió el movimiento desde el exilio.

Makarios ha sido, junto con el general Grivas, uno de los dos grandes protagonistas de la historia de Chipre en el siglo XX. Curtidos en las dificultades de las dos guerras mundiales, ambos personajes se convirtieron en los artífices de la independencia de la isla y jamás albergaron la menor duda de que sus enemigos eran Inglaterra y Turquía. Combatieron, cada uno con sus armas, Grivas con las armas y Makrios con su habilidad política, hasta lograr la independencia total de la isla y luego defender esa independencia contra Turquía.

Antes de ser primado de la Iglesia Autocéfala Ortodoxa de Chipre, con el nombre de Makarios III, había sido bautizado como Mijail Khristódulos Muskos y era hijo de un modestísimo pastor de cabras, criado en la fe ortodoxa y en el odio a los turcos. A los 13 años, por vocación y también para huir de la miseria, habia ingresado en el monasterio de Kykkos. Ordenado diácono en 1938, marchó a Atenas para estudiar teología. Tras el paréntesis de la guerra, en 1946 fue ordenado sacerdote y viajó a EEUU para completar sus estudios. De regreso, fue nombrado obispo de Kition y en 1950 enviado a Chipre para sustituir a Makarios II. A partir de ese momento se convirtió en el líder espiritual y el referente político de la comunidad greco-chipriota. Desde que tuvo uso de razón, era partidario de la “enosis” y, utilizando el púlpito para sus arengas, movilizó a la población griega de la isla para unirse a Grecia. Los ingleses lo detuvieron en 1956, exiliándolo a las Seychelles hasta finales de 1957.

Así como Makarios era un pope capaz de encender a la población desde el púlpito y luego utilizar la diplomacia para alcanzar sus fines, el otro gran protagonista de la historia de Chipre, el general Grivas era un militar agresivo, en cuyos análisis políticos el recurso a la violencia era una táctica más, sin duda, la que permitía alcanzar los objetivos propuestos más diligentemente.

Si después de la Segunda Guerra Mundial, Grecia tuvo como prioridad derrotar a las guerrillas comunistas, una vez concluyó esta lucha en 1949, el énfasis se puso, durante los años cincuenta en la “enosis”, destino que, para Grecia, debía seguir a la descolonización de la isla. A partir de abril de 1955, la EOKA (iniciales de Organización Nacional de Lucha por la Libertad de Chipre) lleva a cabo una lucha sin cuartel contra los ingleses. Pues bien, tanto la resistencia contra los ocupantes primero, como la lucha contra los comunistas después, y la lucha contra los ingleses más tarde, tuvieron un héroe nacional: el General Grivas.

Cuando el 27 de enero de 1974, Géôrgios Grivas, alias “Digénis”, moría en la clandestinidad en su isla natal de Chipre, tenía a sus espaldas casi cincuenta años de combates al servicio del nacionalismo griego y la “gnosis”. A los 18 años había ingresado en la Academia Militar griega y a los 21 combatió contra el que, a partir de ese momento, sería, junto con el comunismo, su enemigo secular, los turcos. Fue destinado a Asia Menor, en el frente de Esmirna, para hacer realidad la “Megali Idea”. A pesar de la derrota griega, Grivas recibe varias condecoraciones por su valor y marcha a la Escuela Militar de París para completar su formación. De regreso, se convierte en profesor de la Academia Militar griega durante el gobierno conservador del General Metaxas. Cuando se produce el ataque italiano, Grivas es asignado a un lugar tranquilo en el Estado Mayor que dirije las operaciones en el frente norte, pero solicita ser enviado al frente. Finalmente, es destinado al frente albanés como jefe de Estado Mayor de la 2ª División en diciembre de 1940. Allí demuestra su preparación militar. No solamente contiene la ofensiva italiana sino que logra penetrar en el territorio albanés controlado por los italianos. Cuando alemanes, italianos y búlgaros ocupan Grecia, Grivas se une a la resistencia y combate con ella hasta el final de la guerra. Luego, en 1946 se retira del ejército y reside en su tierra natal, Chipre.

En los peores momentos de la Segunda Guerra Mundial, Churchill, para atraerse a los nacionalistas griegos, había prometido que, al concluir el conflicto, Chipre sería devuelto a Grecia como recompensa por haber figurado entre los aliados. Pero a principios de los años 50, es evidente que, Inglaterra ha faltado a su palabra. Entonces, Grivas, que nunca había renunciado a la “gnosis”, se une, junto con el arzobispo Makarios, al comité clandestino para liberar la isla. En 1954, Grivas vuelve a la clandestinidad, con el nombre de “Digénis”, y comienza a lucha armada contra los británicos. Funda la EOKA.

Los objetivos de la EOKA son, por este orden, hostigar a las tropas y a los funcionarios británicos, a los líderes turcochipriotas y al Partido Comunista de Chipre (AKEL) que exigía la independencia de la isla y la formación de un Estado multiétnico no alineado. Cualquier cosa que no fuera la unión con Grecia era inaceptable para Grivas. En esos momentos, el enemigo secular, Turquía, propone en las NNUU un plan de partición de la isla en dos sectores. Pero este plan chocaba con la realidad, las comunidades turco-chipriota y greco-chipriota estaban muy dispersas por la isla y resultaba imposible trazar una línea divisoria. Desde mediados de los años cincuenta se evidencia que la política turca en relación a Chipre consiste en dividir la isla y anexionarse el sector norte (más próximo a sus costas), pero negando a Grecia la posibilidad de incorporar el resto de la isla a su Estado. La zona sur, según el plan turco sería una zona neutral e independiente. Este conflicto tenía importantes repercusiones a nivel internacional. Grecia y Turquía eran miembros de la OTAN y la incorporación del sur de Chipre a Grecia hubiera hecho que el papel de éste país en la Alianza Atlántica ganara en importancia y rivalizara con el de Turquía. Y en este terreno, el Estado turco no quería competencia: le había costado ganar la amistad de los EEUU a costa de entrar en guerra contra Alemania en febrero de 1954 y no estaba dispuesto a renunciar a una alianza estratégica que todavía hoy conserva su vigor e interés.

Pero había un tercer implicado, en este conflicto geopolítico, la URSS que contaba con un peón sumiso y fiel en la isla: el Partido Comunista, AKEL. La URSS había montado dos emisoras de radio para uso del AKEL que emitían desde Praga. En esa época, el AKEL, como cualquier grupo político partidario de la independencia de la isla, había sido declarado ilegal por los ingleses y, tras la conclusión de la guerra civil de 1949 en Grecia, era la única formación de carácter comunista que subsistía en el ámbito helénico. Estas dos radios –que funcionaban desde el 20 de marzo de 1958- iban destinadas a las dos comunidades étnico-lingüisticas de las islas: de un lado la “Bizim Radio”, portavoz del Partido Comunista Turco y del otro, la “Voz de la Verdad”, del Partido Comunista Griego. Ambas emisoras, multiplicaron los llamamientos a la independencia e informaron ampliamente sobre las luchas anticolonialistas que se daban en otros lugares del mundo en esos momentos. Su acción fue uno de los elementos que más contribuyeron a dividir a la población chipriota. Los partidarios de la “enosis”, habitualmente eran anticomunistas que habían luchado en la guerra civil griega y no estaban dispuestos a que sus enemigos de antaño volvieran a desafiarlos en su tierra natal.

A finales de los años cincuenta, la situación en la isla era lo suficientemente grave como para que los ingleses decidieran que resultaba mucho más económico llegar a un acuerdo con todas las partes, antes que seguir manteniendo el pavellón británico ondeando en la isla. Contrariamente a lo que implicaba la lógica, no fueron las NNUU, sino la OTAN, quien consiguió poner de acuerdo a las partes implicadas. LA OTAN, en efecto, no podía permitir que tres de sus miembros –Inglaterra, Turquía y Grecia- vivieran un enfrentamiento a causa de la cuestión chipriota. El problema fue que la OTAN no contó con la población de la isla para establecer el futuro de Chipre. En vitud de los acuerdos de Zürich de 1959, Chipre obtuvo la independencia. El acuerdo preveía que el país sería declarado independiente el 16 de agosto de 1960, otorgando la presidencia del país al arzobispo Makarios y nombrando a un turco-chipriota como vicepresidente. El acuerdo no daba la razón ni a los miembros de la EOKA, ni a los turco-chipriotas. Gran Bretaña se reservaba el derecho de mantener dos bases militares en la isla. Estas dos bases –todavía abiertas- están en Akrotiri y Dhekelia. La primera base se encuentra al sur de la isla, cerca de Limasol. Allí están acantonados 3.500 efectivos de la RAF. Dhekelia se encuentra al sureste de Larnaca, limitando al norte con Famagusta. Ambas bases, además de las instalaciones militares, contienen zonas residenciales y tierras de cultivo.

A partir de ese momento, Makarios, fue el hombre clave de la politica chipriota. Fue reelegido en 1968 y 1973. Tras la caída del régimen de los coroneles en Grecia y tras la invasión turca de la isla, Makarios, recuperó la presidencia que mantuvo hasta su muerte en Nicosia, el 3 de agosto de 1974. Había sobrevivivo a cuatro atentados contra su persona.

Profundizando el conflicto

Lejos de atenuar los conflictos étnicos y políticos en el interior de la isla, la independencia los agravó. La constitución aprobada albergaba la quimérica pretensión de equilibrar los intereses de las comunidades grecochipriota y turcochipriota. El 21 de diciembre de 1963 se produjeron violentos choques en Nicosia entre ambas comunidades. Las autoridades de la isla denunciaron ante las NNUU, a Turquía como instigador de estos incidentes. Turquía, a pesar de las evidencias, negó su responsabilidad y tres meses después, ante la imposibilidad de pacificar Chipre, el Consejo de Seguridad adoptó la famosa Resolución 186/1964, recomendando el envío de los “cascos azules” (Fuerza de las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz en Chipre, UNFICYP). Desde entonces, los “cascos azules” han estado presentes ininterrumpidamente en la isla.

Pero la llegada de los “cascos azules” tampoco consiguió detener los incidentes. En agosto de 1964, tuvo lugar el choque de Kokkina. El gobierno griego había enviado al Teniente General Grivas para repeler la actividad de las guerrillas turco-chipriotas. El enérgico Grivas, hábil en la lucha clandestina, consiguió introducir armamento y militares griegos consiguiendo organizar una fuerza 9000 soldados y 650 oficiales. Los “cascos azules” solicitaron a Makarios que detuviera los preparativos, pero éste alegó que desconocía la existencia de tales fuerzas. Los enclaves más importantes dominados por la comunidad turco-chipriota eran Limnitis, el Norte de Nicosia y el puerto de Kokkina, protegidas por formaciones paramilitares. El primer objetivo de Grivas era asegurar la ruta Paphos-Kyrenia, que pasaba por el puerto natural de Kokkina. Además, este puerto era regularmente utilizado por las guerrillas turco-chipriotas para recibir armamento y desembarcar hombres. Por allí habían penetrado medio millar de turco-chipriotas que se habían unido a la guerrilla. Las operaciones se iniciaron el 6 de agosto con un avance de 2000 hombres de Grivas en direccón a Kokkina. Contaba con cañones de 105 mm, morteros y metralladoras pesadas de 20 mm y unos pocos blindados. Cuando se encontraban cerca de alcanzar sus objetivos, la aviación turca bombardeó a las unidades greco-chipriotas y el avance quedó paralizado. Los “cascos azules” restablecieron una precaria tregua y poco después, Grivas, bajo presión turca, debió abandonar la isla. Regresaría en 1971 con la firme voluntad de reemprender el combate por la “gnosis”.

Con los coroneles en Grecia

¿A qué se debía la decisión de Grivas de avanzar sobre Kokkina? Las cosas en Grecia había cambiado a lo largo de 1964 y el General consideraba que había llegado el momento de plantear nuevamente la “gnosis”. En efecto, en 1964, sube al poder un gobierno centrista en Grecia que arrebata el poder a la coalición que gobernaba el país desde la guerra civil de 1949. A partir de este cambio de gobierno, la EOKA redobla sus atentados tomando como objetivo a la comunidad turco-chipriota. Es entonces, cuando Turquía, realiza incursiones aéreas para garantizar seguridad de su población y cstigar las ciudades bajo control de la EOKA.

En 1967 se produce el golpe de Estado de los coroneles y en los meses inmediatamente posteriores, cesan las reivindicaciones griegas sobre la isla y las actividades de la EOKA descienden hasta niveles mínimos. Esta situación de paz se prolonga hasta 1973. A decir verdad, la precaria situación de los golpistas griegos les hacía ser extremadamente sumisos a las exigencias de Washington que seguía actuando como “protector” de Turquía. La junta militar griega, en esas circunstancias, prefirió poner en barbecho las reivindicaciones griegas sobre Chipre y seguir contando con la amistad norteamericana.

En 1968 la comunidad greco-chipriota está dividida en dos. Una era partidaria de una rápida operación militar para destruir la resistencia turca y proclamar la “enosis”. La otra, prefería evitar el choque directo y presionar económica y políticamente para alcanzar la “enosis”. La primera opinion era sostenida por los antiguos militantes de la EOKA, mientras que la segunda tenía a Makarios como principal sostenedor. Éste había entendido que una ofensiva militar greco-chipriota acarrearía inmediatamente una contraofensiva turca. Fiel a su política, Makarios facilitaba la salida de turcos de la isla, mientras que los partidarios de la intervención militar habían constituido una organización clandestina con el nombre de EOKA-B, que recibía el apoyo de la Junta de Coroneles griegos entonces en el poder. En marzo de 1970, la EOKA-B realizó su primera acción, atentando contra el helicóptero de Makarios; sin embargo, éste pudo salvarse. El incombustible arzobispo, respondió deteniendo a antiguos miembros de la EOKA, uno de los cuales –el antiguo ministro de Asuntos Exteriores- fue asesinado.Grivas, que hasta ese momento, se había mantenido al margen de los acontecimientos, regresó en agosto de 1971 a la isla y asumió la direccion de la EOKA-B. Curtido en mil luchas clandestinas, Grivas sabía que una fuerza armada irregular precisa, ante todo, armas; así que sus hombres empezaron a robarlas sistemáticamente de los cuarteles de la Guardia Nacional. Acto seguido, empezaron los atentados contra la comunidad turca y las declaraciones a favor de la “enosis”. Makarios –que, en el fondo, tenía las mismos objetivos que Grivas- intentó un acuerdo entre ambas facciones, pero el belicoso general la rechazó. Buscaba derribar a Grivas y alcanzar la “enosis” intensificando su campaña de atentados. En enero de 1973, Makarios, declaró que el terrorismo de la EOKA-B constituía el “fin de la enosis”.

A mediados de 1973, los coroneles griegos proclaman la república y abolen definitivamente a la monarquía, instalando al coronel Andreas Papandreu en la presidencia. Una rebelión de los estudiantes de la Escuela Politécnica de Atenas marcó el principio del fin del gobierno de los coroneles. Tras tres días de encierro, intervino el ejército el 17 de noviembre de 1973, violando la autonomía universitaria. Cuando se restablece el orden, los coroneles recuerdan el contencioso de Chipre e intentan, nuevamente, realizar la “enosis”. Su fracaso sella, no solamente, el fin de la idea unificadora, sino también marca el fin del gobierno militar.

Un mes después de la revuelta de los estudiantes, el coronel Papadópulos fue derribado por Dimitris Ioannidis y el general Fedón Ghizikis juró como presidente de la República el 21 de abril de 1974 que, finalmente, entrega el poder a Konstantinos Karamanlis, el 25 de julio de 1974. Todos estos incidentes evidenciaron la debilidad interior griega. Los turco-chipriotas, aprovecharon para abortar las negociaciones que estaban llevando con los greco-chipriotas.

El golpe contra Makarios y la invasión turca

Makarios resultó derrocado en julio de 1974 por la Guardia Nacional. Los golpistas se apoderaron de Radio Nicosia y notificaron la muerte de Makarios. Sin embargo, éste había sobrevivido y gozaba de buena salud, pudiendo dar señales de vida a través de las emisors turcas. Desde Radio Chipre Libre se emitieron comunicados en varios idiomas y durante varios días informando sobre la buena salud del Arzobispo. Finalmente, la Guardia Nacional, consiguió localizar y destruir la emisora. Makarios fue evacuado por los británicos y protegido en una de las bases inglesas en la isla.

Como hemos dicho, en 1967, Grivas había abandonado Chipre debido a las presiones turcas y norteamericanas, pero retornó clandestinamente a la isla en octubre de 1971. En esa época opinaba que el mayor obstáculo para la “gnosis” era la presencia de Makarios. El astuto arzobispo sostenía que para realizar la “enosis” –a la que, en principio, no se oponía- era preciso contar con la comunidad turca y no plantearla solamente como una cuestión que interesaba solamente a los greco-chipriatas. Pero Grivas volvía a la isla para reorganizar la EOKA e impulsar la EOKA-B. Nikos Sampson que, hasta ese momento había apoyado la política de Makarios, cambió de bando y pasó a sostener las operaciones de Grivas.

Las negociaciones entre ambos líderes, Makarios y Grivas, que tuvieron lugar en 1972 terminaron sin alcanzar ningún resultado. Luego, Grivas desencadenó su ofensiva y terminó enfrentándose con el sínodo de la iglesia ortodoxia chipriota que había excluído a tres prelados partidarios de la “enosis”. Grivas mantuvo en su puesto a estos prelados, apoyados por los militantes de la EOKA-B.

El 26 de julio de 1973, los activistas de la EOKA-B atacaron el cuartel de policía de Limason y secuestraron a varios policías partidarios de Makarios. Al día siguiente la casa del Ministro de Comercio Kolokasidis y na fábrica fueron dinamitadas. El Ministro de Justicia, resultó secuestrado. Makarios y sus partidarios respondieron deteniendo a los militantes conocidos de la EOKA. Pero cuando esta espiral de violencia alcanzaba sus más altas cotas, Grivas fallecía el 27 de enero de 1974. Le sucedió Georgios Karusos, de gran experiencia en lucha clandestina, que había acompañado a Grivas en su retorno a la isla en 1971. Pero Karusos no era Grivas ni recogía la misma unanimidad que quien hasta entonces había sido su jefe. Dentro de la organización, un sector mayoritario, le reprochaba confiar solamente en la lucha armada para realizar la “enosis” a despecho de cualquier consideración política. La polémica ganó intensidad y Karusos, debió, finalmente, retirarse a Grecia en febrero de 1974 y abandonar la dirección de la EOKA-B. Estas fricciones interiores debilitaron a la EOKA y dieron la ocasión para que Makarios la denunciara como una extensión de los servicios secretos de la dictadura militar griega. En esos días, Makarios aseguró a medios de comunicación de Europa del Este, que si el gobierno de los coroneles griegos seguía adelante con su política de inmiscuirse en los asuntos internos de Chipre, él, Makarios, sería partidario de dividir la isla en dos Estados. Inmediatamente, los militares griegos contraatacaron.

Tres tanques en manos de la EOKA-B atacaron el Palacio Presidencial el 15 de julio por la mañana, pero Makarios consiguió escapar. Los militantes de la EOKA-B ocuparon la Radio greco-chipriota y difundieron el himno nacional griego, tras anunciar la muerte de Makarios. Desde la zona norte donde los turcos eran mayoritarios, Rauf Denktash anunció que el golpe se debía a ajustes de cuentas internos entre la población greco-chipriota y solicitó la intervención de la República de Turquía.

El 19 de julio de 1974, Turquía advierte que puede actuar como parte interesada en el conflcto y, para demostrarlo, aviones turcos bombardean de manera indiscriminada la zona greco-chipriota, dañando algunos campings y hoteles en los que se encontraban turistas extranjeros. En Famagusta murieron 20 turistas suecos y en Limassol otros 30 de distintos países. Esta escalada de agresiones concluyó con la puerta en marcha de la “Operación Atila”.

El objetivo de la “Operación Atila” consistía en conquistar la superficie de la isla situada al norte de la línea Famagusta-bahía de Morphou, incluido el sector norte de Nicosi, zona más próxima a la costa turca y en donde se concentraba la población de ese país. La operación se desarrolló en dos fases. Inicialmente, disturbios provocados por las milicias irregulares turco-chipriotas atrajeron al grueso de las tropas greco-chipriotas. Inmediatamente y por sorpresa, en la primera fase de la operación se realizó un desembarco naval en Kyrenia con objeto de ocupar el norte de Nicosia, ciudad sobre la que se lanzaron paracaidistas turcos. En la segunda fase se conquistó el resto de la irla en dirección a Famagusta, Lefka y Limnitis. Para realizar esta operación, contaban con los 15.000 guerrilleros de la TMT (Türk Mukavemet Teşkilati, Organización de resistencia turca), además del ejército regular y del batallón turcohripriota compuesto por 800 hombres que como el TMT conocían perfectamente el terreno. La defensa griega contaba con la Guardia Presidencial (500 hombes con armamento ligero) la Guardia Nacional (12.000 hombres), la EOKA-B (15.000 hombres), unos pocos y anticuados tanques T-34 y cinco patrulleros. Pero estas fuerzas carecían completamente de apoyo aéreo, ni siquiera de helicópteros, a diferencia de las fuerzas turcas dotadas de una extraordinaria movilidad gracias a las unidades paracaidistas (capaces de lanzar 5.000 efectivos por oleada) y heliotransportadas (con capacidad para 1.000 soldados pertrechados).

La resistencia griega retrasó la ocupación de Famagusta que, finalmente cayó el 15 de agosto a las 19:00 horas. Por entonces, las NNUU habían intentado imponer el alto el fuego, pero en media docena de ocasiones, los turcos lo rompieron y prosiguieron su avance hasta los objetivos propuestos. Al día siguiente consiguió establecerse un alto el fuego permanente. Poco despues los “cascos azules” establecieron la línea de cese el fuego y una zona neutral entre ambos contendientes.

La zona norte de Chipre era la adecuada para la invasión. No solamente allí la comunidad turca era mayoritaria, sino que, además se encontraba más próxima a la Península Anatolia y, para colmo, las unidades greco-chipriotas estaban dispersas y con dificultades comunicación. Era un momento en el que Grecia, que acababa restaurar la democracia formal, no estaba todavía en condiciones de reaccionar.

Quienes arrastraron las peores consecuencias de esta invasión fueron las bolsas de población greco-chipriotas instaladas en el Norte de la isla. Durante los primeros días de la invasión, se cometieron abominables excesos contra estos núcleos griegos. En su ocupación, el ejército turco utilizó tácticas de “limpieza étnica”. En el informe de la Comisión Europea de Derechos Humanos de 10 de julio de 1976, se alude a "indicios muy poderosos de asesinatos cometidos a una sustancial escala", incluyendo violaciones, torturas, trato humillante de cientos de personas incluyendo niños, mujeres y ancianos durante su detención, vandalismo, pillaje y robo a gran escala por parte del ejército turco y de los civiles turco-chipriotas amparados por ellos. Miles de greco-chipriotas perdieron su vida, 1.619 siguen aún desaparecidos, 200.000 debieron abandonaron sus casas y sus pertenencias. Cuando se produjo la declaración unilateral de independencia de la zona norte, la comunidad internacional manifestó su protesta a través del Consejo de Seguridad de la ONU, en su resolución 367/1975, "rechaza la decisión unilateral de 13 de febrero de 1975 de declarar una parte de la República de Chipre como un Estado Turco Federado". Treinta y un años después, el norte de Chipre es, según el Secretario General de las NNUU, "una de las zonas más militarizadas del mundo".

El 16 de agosto de 1974 se proclamó el Estado federal turco-chipriota, bajo la presidencia de Rauf Denktash. A partir de ese momento se producen los ensayos de limpieza étnica y los grandes desplazamientos de población turca de sur a norte y griega de norte a sur. Pero el Chipre independiente siguió existiendo bajo la presidencia de su patriarca, el arzobispo Makarios, desde su regreso en 1974 hasta su fallecimiento en 1977. Su sustituto Spyros Kyprianou fue fiel a su predecesor y la política exterior del Estado independiente chipriota no varió: no alineación en cuestiones internacionales, mantenimiento de la independencia y reunificación del país.

Denktash y Makarios habían acordado cuatro bases para las negociaciones de paz: el establecimiento de una república federal binacional, determinación de los territorios que administraría cada comunidad, libertad de circulación interna, derecho de propiedad en el marco de un sistema federal que reconoce iguales derechos a ambas comunidades. Desde entonces, todos los proyectos de reunificar la isla han fracasado. El referéndum de abril de 2004 para la integración de la isla en la UE, constituyó el último y fallido intento.

El día 24 de abril de 2004, tuvieron lugar dos referéndums simultáneos en la isla de Chipre. Grecochipriotas y turcochipriotas fueron consultados sobre el Plan de Naciones Unidas que debía hacer posible la entrada de un Chipre reunificado a la Unión Europea el día 1 de Mayo, junto a nueve otros estados. Los sondeos previos preveían que el Plan recibiría un 60% de apoyo popular en el norte turcochipriota y sólo un 40% en el sur grecochipriota. Sin embargo, el resultado sería de un 64% en el norte y un 75% de voto negativo en el sur. La jerarquía ortodoxa había realizado campaña por el “no”; además, la comunidad grecochipriota se manifestó siempre por la reunificación de la isla, mientras que la UE no condicionaba la incorporación de Chipre a la reunificación de la isla. Así pues, la adhesión

Actualmente, la isla está dividida en dos sectores, en el norte se encuentra la República Turca del Norte de Chipre, constituida tras la invasión turca de 1974, y al sur la originaria República de Chipre. Mientras ésta última es un Estado internacionalmente reconocido y miembro de pleno derecho de la Unión Europea, solamente Turquía reconoce oficialmente a la República del Norte, en realidad, un mero gobierno de facto, títere de Ankara.

El 25 de noviembre de 1992, la resolución 789 de las NNUU considera a los turco-chipriotas responsables del estancamiento de las negociaciones para intentar acabar con la partición de la isla y solicita una disminución “sensible” de las fuerzas militares turcas en la isla. En agosto de 1996, se producen varias manifestaciones de greco-chipriotas solicitando la reunificación de la isla. Un turco-chipriota dispara sobre la multitud produciendo un muerto y dos heridos entre los “cascos azules”. Tres días antes, un greco-chipriota había resultado golpeado hasta morir y otros cincuenta resultaron heridos. De poco servía que la UE condenada las “muertes brutales” el 16 de agosto

Chipre y la Unión Europea

El 19 de diciembre de 1972, la isla, todavía unificada, firmó el Acuerdo de Asociación con la entonces Comunidad Económica Europea. El acuerdo no sentó bien en Turquía, que, a su vez, aspiraba a un acuerdo privilegiado con la CEE. Debieron de pasar todavía dieciocho años para que el 4 de julio de 1990, el gobierno chipriota solicitara oficialmente la adhesión a la UE con la seguridad de que la propuesta iba a contar con el favor de los socios.

En 1997, el presidente griego Tassos Papadopoulos amenazó en la Cumbre de Bruselas con vetar la entrada de Turquía en la UE si no reducía su fuerza de 36.000 soldados en la parte norte y permitía que los barcos con matrícula chipriota atracaran en los puertos del norte. Entonces estalló la llamada “crisis de los misiles”.

El 4 de enero de 1997, el gobierno Clerides anunció la compra de misiles rusos S-3000 ante la cólera del gobierno de Ankara que amenaza con una nueva intervención militar y responde adquiriendo misiles en Bélgica. Los S-300 son la piedra angular de la “doctrina común de defensa”, diseñada en 1993 por el ministerio de Defensa griego de Andreas Papandreu para integrar a Chipre en la defensa nacional griega y garantiza el apoyo a los greco-chipriotas en caso de agudizarse el conflicto greco-turco. Para entender mejor la situación hay que recordar que la Guardia Nacional chipriota carecía de aviones y de defensa aérea. Los turcos sospechaban que los mísiles contribuirían a neutralizar su inicial superioridad aérea. La mediación de la UE y de NNUU logró, finalmente, pacificar la situación, pero dejó un agrio sabor de boca en todas las partes. Era evidente que el contencioso de Chipre, no solamente existía, sino que seguía estando presente a flor de piel.

El 30 de marzo de 1998, se inician las relaciones entre la UE y la República de Chipre. En respuesta, Turquía y la República del Norte de Chipre, crean un “consejo de asociación” paralelo. A finales del 2001, Bulen Ecevit, entonces primer ministro turco, amenaza con anexionarse la parte norte de la isla en caso de que los greco-chipriotas se integren en la UE y, unas semanas después, Turquía rechaza la reunificación de la isla, alegando que este proyecto llevaría a los turco-chipriotas a ser considerada como una minoría. Estas declaraciones y el interés del gobierno chipriota en integrarse en la UE, indujeron a Glafcos Clérides a tender nuevamente la mano a Rauf Denktash, bajo el patrocinio de las NNUU, para volver a tratar la reunificación de la isla. Pero a principios de julio de 2002, estos contactos se cortaron ante la imposibilidad de seguir avanzando. Esto, inicialmente, afectaba poco a las negociaciones con la UE. De hecho, la República de Chipre era un Estado independiente y a la república del norte, era un “Estado” de facto, reconocido solamente por Turquía. Así que el 9 de octubre de 2002, la Comisión Europea recomendó que el Consejo Europeo de Copenhague, aceptara la incorporación de Chipre, sin restricciones, a partir del 1º de mayo de 2004, junto a otros 10 nuevos Estados.

Las elecciones de febrero de 2003 dieron la victoria a Tassos Papadopoulos se impuso por un 51% de votos, sobre Glafcos Clerides que obtuvo el 38%.

En esos meses de intensa actividad diplomática en torno a Chipre, Kofi Annan, Secretario General de las NNUU, había presentado un plan al Consejo dde Seguridad proponiendo la reunificación de Chipre en un solo país, dotado de una constitución federal y compuesta por dos Estados con igualdad de derechos. El plan fue enviado a las partes con la propuesta de que contestaran antes del 28 de febrero de 2003. Pero cuando se aproximó esa fecha, ni Tassos Papadopoulos ni Rauf Denktash habían conseguido ponerse de acuerdo. Kofi Annan se reunió con ambos mandatarios en La Haya el 11 de marzo de 2003, proponiendo que su plan de paz fuera sometido a referéndum en las dos partes de la isla. Pero Denktash rechazó esta solución alegando que el plan era “completamente inaceptable” para los turco-chipriotas. Aquí concluyó la posibilidad de ver como un Chipre reunificado se integraba en la UE. No obstante, el 16 de abril de 2003, la República de Chipre firmó en Atenas el Tratado de Adhesión a la Unión Europea que fue ratificado por el parlamento chipriota el 14 de julio.

El 23 de abril, se permitió que los ciudadanos griegos que quisieran desplazarse al sur pudieran hacerlo libremente y otro tanto para los turcos del sur que quisieran unirse al territorio donde su comunidad era mayoritaria. El 1º de mayo de 2004, la isla de Chipre se integra en la UE, pero, ante el hecho consumado de la partición de la isla, la zona norte quedó al margen del derecho comunitario.

Algunas conclusiones

Chipre ha vivido en un verdadero estado de guerra desde principios de los años 50. Por algún motivo, también en Chipre se evidencia las dificultades de convivencia entre dos comunidades separadas por barreras étnicas, religiosas y culturales. Podemos suponer que la integración de Turquía en la UE, con su enorme potencial demográfico, supondría el desplazamiento de millones de turcos a Europa Occidental. Es inevitable pensar en los problemas que esto acarrearía.

Una de las cuestiones más intensamente debatidas es si Chipre es o no es Europa. Es tan Europa como pueden serlo las Islas Canarias, geográficamente africanas y políta, cultural y étnicamente europeas. Chipre es, así mismo, asiática por su proximidad a las costas turcas, pero Europea por la mayoría de su población, por su cultura y por buena parte de su historia. No es que la integración en la UE, por sí misma, haya resuelto la cuestión de la europeidad de Chipre, es que, justamente al revés: la vinculación histórica de Chipre con la cuna de Europa, con Grecia, ha hecho de esta isla una punta avanzada de la Unión Europea.

Geopolíticamente, el interés que tiene Chipre para la UE es extraordinario: su privilegiada ubicación geográfica, permite considerarla como un portaviones insumergible, verdadera atalaya sobre Oriente Medio. Si, Turquía también podría cumplir esa función, el problema es que Turquía es un país cuyas fronteras son conflictivas: cuestión kurda, cuestión armenia, cuestión chipriota, fronteras directas con las zonas más inestables del planeta (Siria, Irak, Irán, el Cáucaso), y, para colmo, el corredor turco hacia los Balcanes, que empieza en Tracia y termina en Albania, lugar a través del cual se calcula que entra el 70% de heroína que se consume en Europa. Turquía es un conflicto rodeado de fronteras conflictivas, con la perspectiva de arrastrar a otros a sus propios conflictos. Conflictos prolongados e irresueltos.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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