Melilla ¿Impotencia, irresponsabilidad o cobardía?

Publicado: Viernes, 23 de Septiembre de 2005 19:06 por en INMIGRACION
inmigracio.gifRedacción.- Tres muertos, cinco heridos graves, un centenar de subsaharianos que han alcanzado su objetivo de cruzar el muro de defensa de Melilla, con el consiguiente efecto llamada… tal es el resultado de la debilidad, la irresponsabilidad, la impotencia y la cobardía del gobierno ZP en materia de inmigración. Resulta difícil entender la pasividad del gobierno sino también el silencio de la oposición. Por que no hay que olvidar que, en este tema, poder y oposición han sido cómplices y corresponsables de lo que está pasando.

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Europa no es culpable del drama africano

A nadie se le escapa que la situación de los miles de subsaharianos que han logrado entrar en Marruecos, pero que no tienen dinero suficiente como para pagar a las mafias marroquíes su eventual traslado a España, son el resultado de la catástrofe que vive África Negra desde el momento mismo de su independencia en los años 60.

Víctimas de la miseria endémica, la pobreza, la corrupción sin límites, la ausencia de derechos democráticos, las enfermedades tropicales, los nuevos virus y epidemias, el analfabetismo y la imposibilidad de reaccionar contra la pobreza, buena parte de los jóvenes africanos ven en la inmigración a Europa como la única posibilidad de huir de su país de origen y, como mínimo en un 15%, recibir en Europa tratamiento gratuito contra la enfermedad que puede acabar con ellos en pocos meses: el SIDA.

Es difícil hacer comprender a esa población subsahariana que Europa no puede acoger a todos los enfermos de SIDA que ha incubado África (40 millones), ni integrar a todos los que desean huir de la miseria (¿200? ¿300? millones de africanos). Es difícil, pero, sin embargo, es la única vía para impedir los dramas que se están sucediendo en las inmediaciones de Melilla y las que seguirán.

Europa ha llegado al límite en su capacidad de acoger a la miseria genera por los propios africanos a partir de su profeso de independencia. Es más, ni Europa tiene la obligación de acoger masivamente a africanos, ni –por supuesto- Europa puede renunciar a su relativo bienestar, en un altruista e inconsciente gesto “humanitario”.

Seamos claros: nosotros europeos no somos culpables del desastre africano, cumplimos el mandato de las NNUU, dando la independencia cuando la Asamblea General de esta organización lo votó, a tantas cuantos Estados (o mejor seudo-Estados) africanos lo pidieron. Y esa independencia se dio, dejando allí infraestructuras, colonos (que sistemáticamente fueron expulsados, asesinados y expoliados). Europa no es culpable, no debe, por tanto, pagar el desastre africano que tiene como únicos responsables a la propia clase política africana.

Por otra parte, acoger a 20, 50 millones de africanos en Europa no va a resolver el drama del continente negro. Es evidente que Europa no puede acoger ni tratar a 40 millones de contagiados por SIDA que languidecen en África. Europa no puede plantearse el absurdo de tratar solamente a aquellos que logran llegar a Europa ¿y el resto? La inmigración, no es la solución, ni para África, ni para Europa, aun cuando puede ser la solución para algunos de los que alcanzar el territorio europeo y, desde luego es la solución para patronos desaprensivos que basan su riqueza en contratar mano de obra explotada y de bajo coste.

¿Por qué nadie pide explicaciones a Marruecos

El tiranuelo degenerado y vicioso que se sienta en el palacio real de Rabat, ha conseguido que toda Europa se calle. De derechas o de izquierdas, ni un solo partido, español o extranjero, ha recordado, desde el inicio de la crisis del muro de protección de Melilla, su responsabilidad en el drama que se está desarrollando allí.

¿Por qué Marruecos –un Estado policial y feudal, en donde no existen derechos ni libertades- permite que su territorio sea atravesado de Sur a Norte por legiones de menesterosos, fácilmente reconocibles que terminan acampando en las inmediaciones de la frontera de Melilla? ¿Por qué la policía marroquí –una de las más brutales y carentes de escrúpulos que pueda concebirse- no disuelve estos campamentos y repatría a sus pobladores? ¿por qué la derecha y la izquierda, la Unión Europea y el Estado Español callan ante una tarea que corresponde resolver a Marruecos, pues, no en vano, para ello recibe cuantiosas subvenciones de la Unión Europea?

Todas estas preguntas tienen respuesta muy simple: el gobierno marroquí no hace nada, e incluso estimula esta acumulación de ilegales, simplemente por que considera que no es su problema y que, contra más inmigrantes lleguen a España, más se debilita la sociedad española: la aparición de problemas interiores, xenofobia y racismo, la creación de guetos, un esfuerzo presupuestario absolutamente insoportable, el empobrecimiento de las clases trabajadoras españolas, etc, todo ello contribuye a debilitar a España que, en Marruecos es, no lo olvidemos ¡el enemigo del Norte!.

España, por su parte, calla por la presión del lobby empresarial español que tiene intereses contantes y sonantes en Marruecos. Hoteleros catalanes y canarios, empresas de comunicaciones y telefonía, PRISA y su red de antenas parabólicas situadas en todo Marruecos, forman una tupida red preocupada solo por sus intereses corporativos.

A esto se unen los intereses de Gas Natural y de la Caixa de Ahorros de Catalunya. Como se sabe, esta empresa canaliza el gas argelino que se consume en España. Esta canalización se realiza a través del gaseoducto, propiedad de gas natural, que recorre Argelia, Marruecos y termina en Sevilla. Es evidente que una empresa cuya estabilidad se asienta sobre el gas argelino, traído a España a través de Marruecos, apenas tiene valor. A pesar de su aparente riqueza actual, las acciones de Gas Natural pueden desplomarse en cualquier momento que la situación política –ya de por sí inestable- en el Magreb, se precipite. En estos momentos en los que el gobierno de ZP, siguiendo el mandato del tripartito catalán, favorece el monopolio de Gas Natural en el sector eléctrico en Catalunya, a través de la fusión de esta empresa con ENDESA, el gobierno ZP, débil y cobarde, está más interesado que nunca en no alarmar a la opinión pública y mirar a otro lado, cuando Marruecos incumple acuerdos internacionales y facilita el asalto diario de la frontera de Melilla por legiones de menesterosos.

La Unión Europea y el Estado Español, no tienen mucho que ganar con esta actitud… pero los grupos de presión con intereses económicos en Marruecos, si tienen mucho que perder en caso de que Europa adopte sanciones económicas por la actitud de este país que infringe cualquier norma del derecho internacional. Tanto la Unión Europea como el Estado Español son rehenes de la plutocracia, el poder del dinero. Y la plutocracia impone buenas relaciones con el “amigo del Sur”…

Resolver la crisis es fácil… solo falta voluntad

Examinemos los hechos: ¿por qué los subsaharianos saltan hoy el muro fronterizo? Por que el invierno se acerca y corre prisa pisar territorio español. ¿Sól pisar? Si, efectivamente, por increíble que pueda parecer basta con poner un pie en territorio español para ser, inmediatamente, considerado como inexpulsable. Esto recuerda los juegos infantiles: si no se logra saltar la valla, se queda descalificado, pero si se toca con una mano o un pie el territorio español, ya tiene premio.

Resulta absolutamente absurdo que todos los que han vulnerado la legalidad de nuestro país (ley de inmigración), y nuestra integridad territorial, se paseen libremente por Melilla, residan en zonas bien conocidas, en muchos casos, roban para comer, pero… eso si, son inexpulsables.

Nuestros señores diputados tienen a bien perder cada día el tiempo en debates bizantinos, enfrentamientos partidarios absolutamente ridículos y cansinos para la opinión pública, y en la aprobación de leyes de dudosa importancia y mínimo interés. Pero a nuestros señores diputados les resulta imposible solventar los problemas de Ceuta y Melilla. Bastaría, por ejemplo, con que se consensuada una pequeña reforma en la ley de extranjería, o simplemente que se aprobara un decreto-ley que estableciera que quien entra en España ilegalmente, debe abandonar inmediatamente el país cuya frontera ha vulnerado. La excusa de ser “refugiado político” solamente puede darse pidiendo asilo en una embajada española en el exterior, no utilizando una política de hechos consumados, forzando la entrada en nuestro país.

Todo lo que no sea una política de expulsiones expeditivas y sin contemplaciones, no hará otra cosa más que aumentar el efecto llamada (que ya ha generado un verdadero atasco en Melilla) y provocar situaciones tan humanamente lacerantes como las que hemos visto en TV: subsaharianos heridos graves unos, simulando estar heridos otros, muertos, colgando de los pies en la alambrada, etc.

Esta solución es perfectamente simple: si no se adopta es por la incapacidad de los partidos políticos que comen de la mano de la plutocracia que hace sus buenos negocios en Marruecos. Y esto vale tanto para el PSOE como para el PP, ambos partidos han consensuado un silencio cómplice y responsable de la masacre que está ocurriendo en la frontera de Melilla y de la invasión que estamos sufriendo: Repetimos: Silencio cómplice y responsable, tanto del PSOE como del PP.

Pero hay otra salida, absolutamente inevitable a la que la lógica y el sentido común conducen directamente: sancionar a Marruecos por su actitud. No olvidemos lo que estos días está olvidando toda la prensa, sin excepción y todos los partidos políticos: que esos inmigrantes no caen del cielo, vienen de Marruecos, invaden nuestro territorio a partir del territorio marroquí. Es Marruecos quien debe resolver la cuestión y si no, atenerse a las consecuencias. Y hay muchas formas para presionar a Marruecos: desde cortar subvenciones, hasta cerrar el paso de la Unión Europea a las exportaciones marroquíes, hasta gravar con impuestos los giros que realizan ciudadanos marroquíes residentes en Europa a su país de origen, pasando por repatriaciones masivas de ilegales marroquíes y llegando incluso a la llamada a consulta del embajador español. El tiranuelo marroquí solamente entiende un lenguaje: el claro y decisivo, lenguaje de la fuerza y del ultimátum.

¿Está en condiciones Moratinos de recurrir a un lenguaje diplomático decidido y que no suponga una política de paños calientes? En absoluto: Moratinos es rehén del “progresismo” del PSOE, ese que, hasta hace poco, clamaba por los “papeles para todos” y que, en realidad, los ha dado en la reforma de la ley de inmigración de 2005; Moratinos es rehén de los amos del PSOE, los plutócratas que no tienen el poder político, pero que lo condicionan y que constituyen el verdadero poder de este país.

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© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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