Guinea Ecuatorial: las miserias del petróleo

Publicado: Lunes, 27 de Junio de 2005 01:06 por en INTERNACIONAL
000012345.gifRedacción.- Guinea ecuatorial es uno de los países africanos más pequeños, importante que nos interesa a efectos del presente artículo por dos motivos: de un lado por ser el único país africano que habla castellano y como paradigma de lo que ha supuesto para el país el descubrimiento y la explotación de petróleo. Aquello que hubiera debido ser una fuente de riqueza se ha convertido en la madre de todas las tragedias para Guinea Ecuatorial. En este artículo pretendemos denunciar una situación insoportable para la humanidad civilizada: Guinea Ecuatorial muere. En realidad, es toda África negra la que muere.

Desde 1993 se explota el petróleo guineano. Pero la población no goza de los beneficios de esta riqueza. Todo lo contrario: el 10% de la población está afectada por el SIDA y el 60% vive muy por debajo del umbral de la pobreza. Sólo la mitad de los niños van a la escuela. Y no debería ser así. Sin embargo, las “cifras macroeconómicas” también parecen aplicarse a Guinea Ecuatorial: la economía guineana crece a una velocidad supersónica y durante la última década ha experimentado el crecimiento más meteórico del mundo: ¡un 19%! Guinea es, tras Nigeria y Angola, el tercer productor de petróleo del África Subsahariana. Entre el 2000 y el 2003, Guinea duplicó su PIB. Pero estas cifras –como todas las cifras “macroeconómicas”- son engañosas. Los beneficios del petróleo van a parar a la oligarquía gobernante.

A mediados de los años 70, los soviéticos instalaron sus “factorías pesqueras” en Guinea, dispuestas con otras bases similares a cortar la ruta del petróleo hacia Europa en cuanto se desatara el conflicto que entonces se preveía. Cuando en 1980, el presidente Macías fue derrocado mediante un golpe de Estado palaciego, capturado y fusilado, todo inducía a pensar que el desastre de los trece años de su gobierno, quedaría superado gracias al talante democrático de los nuevos gobernantes y a la ayuda de los ”cooperantes” españoles. Pero dos años después, ya estaba claro que el talante se había disipado y que la ayuda española, llegaba pero no revertía en la población. Para colmo, Francia se introdujo en la zona directamente y a través de Hassan II que llegó a facilitar su guardia personal para la custodia de Obiang, el nuevo presidente. Guinea, no solamente se alejaba de la democracia y de los derechos humanos, sino que además, la tendencia iniciada en 1969 de empobrecimiento de la población seguía a marchas forzadas.

Los intereses de EEUU en Guinea Ecuatorial

El gobierno norteamericano acaba de reabrir su embajada en Malabo, cerrada en 1995 en protesta por la política de derechos humanos del presidente Teodoro Obiang. Sin embargo, en los últimos años, la situación de las libertades civiles en esta ex colonia española en Africa no ha dejado de empeorar. El cambio de política del gobierno norteamericano hacia Guinea Ecuatorial se debe a que éste país se ha convertido en el tercer productor de petróleo del Africa subsahariana y ha cedido mayoritariamente la explotación del recurso a empresas norteamericanas. Amnistía Internacional no ha cesado de denunciar en estos años la aplicación sistemática de la tortura a los opositores, el incremento de los presos de conciencia, la ausencia de una Justicia independiente del poder político y la desembozada censura que el gobierno dispensa a la prensa opositora. El último embajador norteamericano con sede en Malabo había sido John Bennett, un diplomático que había sido acusado por las autoridades locales de ejercicio de la brujería, por lo que fue declarado persona no grata. Washington decidió entonces retirarlo del país. En la actualidad, trabajan 3000 ciudadanos norteamericanos en Guinea Ecuatorial, sobre todo en el sector petrolífero. La sede diplomática fue instalada en una suntuosa residencia alquilada a un familiar directo de Obiang.

En los años noventa la presión internacional sobre Guinea se centró en la necesidad de democratizar la nación y mejorar los derechos humanos. A esto se unió la retirada del país del Banco Mundial y la embajada norteamericana. Sin embargo, en el mismo año en el que Washington cerraba su embajada, se producían los primeros descubrimientos de petróleo en las costas de Guinea Ecuatorial. Desde entonces, las inversiones francesas y norteamericanas han estado fluyendo en el país. La mejora de la relación entre Malabo y Washington se demostró luego cuando Guinea Ecuatorial firmó un acuerdo de impunidad con el gobierno norteamericano, para evitar que ciudadanos norteamericanos sean procesados por el Tribunal Penal Internacional.

La empresa petrolera Marathon Oil fue, a partir de entonces, la más interesada en la reanudación de las relaciones bilaterales. En junio, Marathon invitó a Obiang y a algunos de sus ministros a visitar EEUU. Marathon Oil, con sede en Houston (Texas), en 1997 ocupaba el puesto 36 en una clasificación mundial de empresas petroleras, pero en 2001 aparecía en el puesto número 10. En 2001 adquirió por 993 millones de dólares los activos guineanos de la compañía CMS Energy y el 20 de junio de 2002, por otros 155 millones, los de otra pequeña empresa (Globex). En septiembre de 2002 el gobierno guineano aprobó una ampliación de las capacidades del yacimiento Alba y una segunda fase de ampliación estará disponible a finales de 2004. Hoy, Marathon Oil dispone del 63,33 % del bloque A (Alba), el 47 % del bloque D (contiguo al A), el 52,4 % de una fábrica de condensados, el 45 % de la fábrica de metanol Atlantic Methanol Production y el 52,2 % de una fábrica de gas de petróleo licuado procedente del refinado del petróleo bruto, un combustible considerado "limpio".
Actualmente tienen intereses en el país: Marathon Oil, Amerada Hess, Exxon Mobil, Chevron Texaco, Vanco Energy, Ocean Energy, Energy Africa y Petronas. Las seis primeras son norteamericanas, Energy Africa tiene su sede central en Johannesburgo y Petronas (la última en llegar) es malaya. España, a pesar de la ayuda prestada desde 1980, está fuera del mercado petrolero guineano.

Pero, lo que, en principio, debía de ser una fuente de riqueza para el país, se ha convertido en fuente de desgracias. Le Monde escribía en 2003: "Al margen del oro negro, nada tiene interés para las autoridades guineanas. La economía del cacao está casi olvidada. No se exporta ni una tonelada de café. Los trabajos en torno del sector maderero están abandonados. (...) La gestión de los ingresos procedentes del petróleo sigue tan oscura como siempre. El Banco Mundial no aprecia ninguna repercusión positiva en los indicadores sociales. La mortalidad infantil, por ejemplo, sigue siendo superior a la media del Africa Subsahariana ".

En enero de 2003 se supo que el presidente Obiang mantiene una cuenta en una sucursal de la Banca Riggs, en Washington, cuyo saldo en los últimos dos años ha oscilado entre los 300 y los 500 millones de dólares. Según la prensa norteamericana, se trataría de ingresos procedentes del petróleo depositados por las compañías internacionales que actúan en Guinea Ecuatorial, entre ellas Exxon Mobil y Amerada Hess. La administración norteamericana, ha hecho la vista gorda ante estas ilegales acumulaciones de capital. Y es que el interés de EEUU por Guinea, va más allá de lo estrictamente petrolero y se adentra en el terreno de la cooperación militar. Inicialmente, la presencia militar ha sido protagonizada por empresas privadas, en concreto por la Military Professional Ressources Incorporated (MPRI), sociedad privada norteamericana integrada por militares retirados que asesoran a la marina guineana en el manejo de guardacostas. La zona es vital para los intereses económico-militares de EEUU. El Pentágono calcula que en el 2015, los EEUU recibirán de la zona del Golfo de Guinea el 25% de sus importaciones de petróleo…

El drama africano y el petróleo

Durante el período colonial, Europa organizó económicamente África de tal forma que cada uno de los territorios se había especializado en la producción de un bien particular destinado a suplir las necesidades de materias primas de las metrópolis. Luego de la descolonización y como consecuencia de la herencia colonial, las economías de los países africanos han dependido casi exclusivamente de la producción agrícola y la explotación de ciertos minerales como el oro y los diamantes. Dentro del total del comercio mundial, la participación de África descendió del 4 al 2% durante la década de 1990, y actualmente, si se excluye a Sudáfrica, Egipto y Nigeria, esta participación es cercana al 0%. El descubrimiento de petróleo en África está sirviendo para reinsertar al continente en la economía mundial.

A partir de la crisis venezolana y de la inestabilidad en Oriente Medio y en el Cáucaso, tanto EEUU como el resto de países industrializados, se han visto obligados a diversificar al máximo las fuentes de obtención de petróleo. La producción de petróleo en el Golfo de Guinea (Nigeria, Congo, Gabón, Camerún y Guinea Ecuatorial) sobrepasa los 4,5 millones de barriles diarios y supera a la de Irán, Arabia Saudita o Venezuela. EEUU importa hoy el 15% de su petróleo de esta región. En el 2.000, la UE importaba el 22% de su petróleo de los países del Golfo de Guinea.

El petróleo ha sido una fuente de conflictos para los países de la zona desde que se descubrió en Nigeria en 1960. La escisión de Biafra en 1967, y la guerra que siguió, causando cientos de miles de muertos, tuvo como desencadenante, el petróleo. Hoy, Nigeria, es el 7º productor mundial de crudo y el 4º en exportaciones a Estados Unidos. Sin embargo, aún hoy, el contencioso es susceptible de revitalizarse en cualquier momento, a causa de la disputa territorial entre Camerún y Nigeria, a causa de las reivindicaciones del primero sobre la península de Bakasi (Biafra).

Las reservas de petróleo en la zona ascienden a más de 500 millones de barriles e incluso hay previsiones que las elevan hasta 1 billón. Después de Oriente Medio y del Cáucaso, ésta es la tercera reserva mundial de crudo. Y el azar ha querido que Guinea Ecuatorial sea uno de los países con más reservas en la zona. En breve, Guinea producirá 500.000 barriles de petróleo al día. Esto permitió que en 2002, la economía guineana, creciera el 34% en el 2002, la tasa más alta del mundo en ese período.

Este aparente despegue económico, no ha mejorado la situación de los derechos humanos en el país. Detenciones y torturas sin ningún tipo de cortapisa, juicios celebrados sin garantías procesales suficientes, restricciones de todo tipo a las libertades fundamentales de la población y una corrupción generalizada, hacen incomprensible el silencio de EEUU y de los países europeos, que ven en Guinea a un futuro proveedor de petróleo. De ahí que ningún gobierno occidental denuncie que, entre el 60 y el 80% de los ingresos del petróleo, se quedan en manos del clan guineano de gobierno y que este dinero nunca llegue a la población más necesitada del país.

Este caso no es único en Africa. Si, como se preveía hace 7 años, el petróleo podía reinsertar a Africa en la economía mundial, en la actualidad, no existe la menor duda de que, absolutamente ningún gobierno africano, tiene la intención de “compartir” el petróleo con la población ni mucho menos utilizarlo como recurso para lograr el desarrollo de sus respectivos países.

El drama guineano y el desinterés español

Cuando se inició la explotación del petróleo, el Obiang explicó que el país iba a experimentar profundas transformaciones económicas. El 12 de octubre de 1998, Obiang, que ya por entonces se embolsaba los gigantescos beneficios generados por el petróleo, explicaba: "El petróleo no llevará dinero al pueblo, pero sí ayuda a éste para que la actividad del campo tenga mayor valor económico para el productor. El dinero del petróleo nunca se repartirá a la población como erróneamente muchos creen; con ello queremos animar al pueblo para que trabaje con ahínco la agricultura para que se beneficie del dinero del petróleo, por que es el Estado el único que emplea los ingresos de este producto para potenciar la economía nacional y prestar los servicios sociales al pueblo y no para el consumo directo de la población". Era evidente que Obiang no pensaba distribuir la riqueza. Y en eso está.

Hasta el 2003, el país no tenía participación en la producción y, tras esa fecha, asciende solamente al 10% de las exportaciones. No existen impuestos a las exportaciones con lo cual el FMI calcula que sólo entre enero y mayo de 1998, el país ha perdido unos 400 millones de Euros. El gobierno no supo –o no quiso- negociar mejor los contratos con las petroleras. Mientras los demás países de la zona establecen una proporción para el Estado de más del 50% del volumen neto de petróleo, Pues bien, a pesar de lo mal que se ha negociado con las petroleras americanas, los ingresos actuales de Guinea Ecuatorial dependen casi exclusivamente de la producción de petróleo.

Guinea –ecuatorial, única excolonia española en el Africa Subsahariana, agoniza hoy, como agonizaba en 1980, cuando el gobierno español facilitó y alentó el golpe de Obiang. Miles de millones de los presupuestos nacionales españoles se han invertido en “misiones humanitarias” en Guinea Ecuatorial. Todo, no ha servido para casi nada. El gobierno Obiang que subió denunciando la corrupción y el despotismo de Macías, es hoy, como mínimo, tan corrupto y despótico como lo fue aquel. Solo que España mira a otra parte. Como en el Sahara Occidental hoy y como en Ceuta y Melilla ¿mañana?

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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