El tercer frente autonómico se ha abierto

Publicado: Martes, 28 de Junio de 2005 16:42 por en ORIENTACIONES
1119870607_0_1.gifRedacción.- El recuento de los votos de la emigración no ha bastado para dar al PP el escaño necesario para gobernar en Galicia. La victoria de un PSG disminuido y de un BNG engordado por su papel de colaborador necesario para un gobierno autonómico gallego, abre el tercer frente autonómico, tras el Plan Ibarreche y el “nou Estatut” de Maragall. La centrifugación nacional ha dado otra vuelta de tuerca. La debilidad se paga; y ZP pagará su debilidad ante el nacionalismo y el independentismo.


Primeras reacciones de los vencedores

Quintana del BNG, a poco de conocerse los resultados del recuento de votos de la inmigración, ha cuantificado el agravio a Galicia en 41.000 millones de euros y, por si esto no fuera suficientemente ilustrativo, ha declarado que Galicia “no saldrá barata al gobierno central”. Por su parte, Pérez Touriño, de quien hasta ahora no se sabía ni su pensamiento, ni sus ideas, ni siquiera si pensaba o tenía ideas, hoy ha podido declarar que Galicia tendrá pronto “un novo estatuto”.

No hacen falta más declaraciones para saber exactamente lo que va a ocurrir en Galicia en los próximos meses. La apacible estabilidad de los últimos 16 años, ha terminado. Ciertamente, no todo han sido éxitos para el gobierno Fraga y, de hecho, da la impresión de que la estructura social gallega todavía sigue manteniendo rasgos de caciquismo atenuado y de voto clientelar. El PP podía haber perdido unas elecciones después del caso Prestige, tras el desgaste de tres lustros de poder y a la vista del caos interior que se ha enseñoreado del PP Gallego en el último año. Sin embargo, lo que da la sensación que ha causado la derrota de Fraga, no ha sido el desgaste de los años de gobierno (de hecho, Fraga ha ganado abultadamente a sus dos contenientes), sino la demografía gallega que, unido a sus 82 años, ha hecho que el voto joven migrara hacia las otras dos opciones, o simplemente, engordara la abstención.

Lo que espera a Galicia a partir de ahora ya lo podemos intuir: una coalición inestable, en la que el BNG pedirá mucho más de lo que el PSG está en condiciones de dar, pero que no tendrá más remedio que conceder, si quiere fraguar una mayoría estable en torno al gris Pérez Touriño. Sabemos que, problemas que no están en la sociedad gallega –la necesidad de “reforzar el autogobierno” o de un “nuevo estatuto”- aparecerán diariamente en los diarios, Sabemos también que los independentistas gallegos, irrelevantes políticamente y en regresión, van a convertirse en los perpetuos intemperantes de la política gallega.

Y sabemos, en definitiva, que el tercer frente autonómico se ha abierto.

Un respiro para el gobierno Zapatero

El PSOE puede muy bien alardear de que está gobernando en dos de las tres “autonomías históricas” (si es que aceptamos esa terminología torpona que considera que la “historia” empieza con la II República), solo que el PSOE gobierna en coalición con grupos independentistas y que en el País Vasco, Pachi López no hubiera tenido inconveniente en gobernar también con el PNV. En otras palabras: el socialismo en las autonomías gobierna con aquellos partidos que quieren destruir al Estado. La cuestión es que, en el Estado, el PSOE gobierna y, en tanto que partido de escala estatal, su principal enemigo son los independentistas: es decir, repetimos, los que quieren romper la unidad del Estado.

A nadie se le escapa que estas contradicciones van a pesar como una losa sobre el futuro del gobierno ZP. Y nadie duda de que, la victoria relativa en Galicia va a constituir un respiro autonómico para el gobierno ZP en los meses del verano y hasta el debate sobre el Estado de las Autonomías. Diferente hubiera sido si el escaño en litigio hasta hoy, hubiera caído del lado del PP. En esa circunstancia: con la presión del tripartito catalán, con el pacto del PNV con la extrema-izquierda abertzale, hubiera generado tal marasmo en la política autonómica y tal voluntad de reacción en los sectores socialistas partidarios de mantener la unidad del Estado (de momento ya se oyen ruidos de afiliados en Catalunya, Andalucía, Extremadura, País Vasco e incluso en la propia Galicia), que ZP hubiera pasado, sin duda, el peor verano de su vida a la espera de que las contradicciones autonómicas acumuladas en un año y medio de gobierno, le estallaran en la cabeza.

Pero no ha sido así. Lo que no quiere decir, que las contradicciones hayan desaparecido y que ZP siga siendo rehén de los independentistas de ERC y del “proyecto de diálogo” con ETA (esto es, de concesiones al nacionalismo vasco).

De espaldas a la opinión pública, de cara al oportunismo

Junio de 2005 ha sido un mes movido: manifestación en contra de la negociación con ETA por parte de la AVT, manifestación a favor de la unidad del Estado, con la excusa de los “papeles de Salamanca”, manifestación a favor de la familia y contra el proyecto de ley de uniones gay… Y ZP ha permanecido impasible, como si nada. Además de esto, el NO holandés y francés, ha aislado al presidente de gobierno español, que, por otra parte, ha visto como alguien no particularmente grato al socialismo español, Tony Blair, dirige el semestre europeo. Y ZP como si nada.

José María Aznar ya comprobó en su propia piel, lo duro que significa gobernar contra la opinión pública. Aún con la bomba del 11-M, Aznar hubiera seguido gobernando si su compromiso con Bush y Blair en la cumbre de las Azores no hubiera ido tan lejos. Pero Aznar, provisto de una cómoda mayoría absoluta, creyó que era inamovible y que no tenía porque escuchar el ruido de los pancarteros. Y esos pancarteros –más una bomba criminal y asesina- terminó por derrocarlo. ZP se enfrente ahora a una situación similar, sólo que la sociedad civil se está enfrentando de manera creciente a su “talante” ya superado y rebasado.

A ZP le toca ejercer el oportunismo propio de los oportunistas sin principios. Ese oportunismo que le hizo figurar bajo las pancartas del no a la guerra, ese oportunismo que le pegó al asiento al paso de la bandera americana, el mismo oportunismo que le llevó a promover leyes que favorecieran desmesuradamente a la minoría gay (3-5% de la sociedad), o a las feministas (gobierno paritario), etc. Es triste que el único éxito en la calle que puede tener el gobierno de aquí al, probablemente, nunca jamás, sea la próxima manifestación del día del orgullo gay, en donde legiones de travestidos, drags, exhibicionistas y demás, arropados por los progres rebañados en la cazuela del PSOE, formarán prietas las filas.

La debilidad agudiza los enfrentamientos, la blandura endurece las contradicciones

En quince meses, un gobierno que anunciaba su llegada para borrar la crispación de la sociedad, ha tenido un resultado completamente opuesto a lo que anunciaba: ETA, de estar literalmente acorralada, y políticamente ser una cero a la izquierda situado a la puerta del universo carcelario, se ha convertido en una organización con capacidad para “negociar” y con voluntad (y capacidad para seguir atentando). Es un mérito que se le debe a ZP. En quince meses, el aislamiento político español en el terreno internacional ha llegado hasta extremos absolutamente históricos: no solamente, España no tiene “gobiernos amigos”, sino que ni siquiera está claro en donde piensa el gobierno español encontrarlos. A todo esto, los saharauis, en plena intifada, son abandonados por el gobierno español, mucho más devoto de la defensa de los intereses de Telefónica, los hoteleros catalanes y canarios y el grupo PRISA (siempre PRISA), en Marruecos. La sociedad española que había normalizado las “parejas de hecho”, gays o no, bruscamente, se ha visto escindida en dos a causa de un proyecto absurdo, ridículo y poco meditado que equipara matrimonios heterosexuales a uniones gays. Mientras leyes que precisaban un endurecimiento inmediato (la ley de extranjería), se han convertido en un “papeles para todos”, leyes que exigían una rápida reforma (la ley del menor), ni siquiera está en los planes del gobierno, realizar una revisión mínima. Hay problemas autonómicos en donde antes no los había y los verdaderos problemas siguen irresolubles, han aparecido cientos de pequeños conflictos (o no tan pequeños) en los que las propuestas del PSOE chocan con la realidad más dramática: el transvase del Ebro (con parte de las inversiones ya realizadas) es sustituido por un insensato proyecto de implantación de desaladoras, justo en el momento en que la sequía se enseñorea de los campos de España; para colmo, al límite de producirse el “apagón analógico”, el gobierno concede un nuevo canal en abierto a PRISA, esto sin olvidar su posición ya dominante en el mundo de la radio.

El “talante” se ha transformado en apenas 14 meses en torpeza y debilidad. Y no es así como se van a resolver los problemas de este país. La debilidad ha hecho que en ese tiempo 1.500.000 de inmigrantes llegaran descontroladamente a nuestro país y la regularización masiva no pudiera absorberlos a todos. Así, el gobierno ha creado una demanda de trabajo, muy superior a lo que puede satisfacer la oferta de nuevos empleos. Las ganas de terminar por la vía del “diálogo” con ETA, se han convertido en argumentos para que la organización terrorista ataque a la desesperada. La pasión declarada por ZP por la “libertad de expresión”, no ha sido más que la excusa para conceder a PRISA un creciente oligopolio mediático. El diálogo con Marruecos, lejos de llevar a avances en las relaciones bilaterales, ha supuesto el fin de las esperanzas para el pueblo saharaui…

Habitualmente, la debilidad no lleva a situaciones de justicia, sino que conduce hasta más allá de la crispación. Tras la crispación está la fractura. Hoy, la sociedad española se encuentra en un tiempo de fractura. Tras la fractura viene el enfrentamiento: de momento los independentistas catalanes, vascos y gallegos, ya han apostado por el enfrentamiento. Y contra más debilidad perciban del gobierno central, más alto colocarán el listón.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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