La esclerosis política obliga a trabajar sobre la sociedad civil

Publicado: Sábado, 04 de Junio de 2005 12:55 por en ORIENTACIONES
atenea.jpgRedacción.- Fractura entre la clase política y el “país real”, alejamiento creciente de los intereses de los partidos políticos de los de la sociedad, desconfianza de la sociedad hacia los partidos y hacia sus cúpulas, creciente absentismo electoral, todo esto conforma un fenómeno a tener en cuenta por quienes aspiramos a incidir sobre la realidad. En la práctica nos obliga a volcarnos sobre la sociedad civil y tratar de movilizarla para poder alcanzar peso específico. Hoy no puede haber otra consigna más que la de vertebrar, movilizar y despertar a la sociedad civil.

Frecuentemente, se achaca a los partidos llamados “patrióticos” una falta de iniciativa, a causa de su desunión. Negativo. El error consiste en considerar solo un factor meramente “cuantitativo”, cuando en política, de lo que se trata es de “cualidades”. La “cualidad” arrastra a la cantidad. La cantidad, no deja presuponer la calidad. El frente de los mediocres seguirá teniendo la misma capacidad de arrastre que cada una de sus partes, aisladas. El “efecto multiplicativo” de la unidad, solamente se genera en torno a una justa línea política y a una estrategia lúcida. Pero la unidad, por sí misma, no genera absolutamente ningún fenómeno relevante, especialmente cuando sus partes son excesivamente pequeñas para aportar juntas masa crítica suficiente.

En el presente estudio lo que pretendemos es abrir un debate de tipo estratégico-organizativo sobre las características del movimiento político futuro.

Las enseñanzas históricas

La historia pasada no es una garantía de nada, pero si facilita un catálogo de experiencias.
Y la historia dice: CUANDO LAS VÍAS POLÍTICAS ESTAN CERRADAS, NO HAY PROBLEMA, SINO PUEDE TRABAJARSE EN EL TERRENO POLITICO, SE TRABAJA EN EL DE LA SOCIEDAD CIVIL

Pregunta inmediata: - ¿Están cerradas hoy las vías políticas?

Respuesta: - EN BUENA MEDIDA LA POLITICA NOS ESTA VEDADA y, parte de nuestros fracasos se deben, fundamentalmente, a que hemos insistido en intentar horadar un territorio protegido con un muro excepcionalmente espeso, ante el cual, todos los esfuerzos estaban –no solo en España, sino en toda Europa- condenados al fracaso.

Pregunta: Pero en Francia con el Front National, en Flandes con el Vlaams Block, en Austria con el FPÖ, etc. ¿no se han producido irrupciones “populistas” en el terreno político?

Respuesta: - Si, efectivamente, pero no es en éste en donde se dirime hoy lo esencial. Las clases políticas surgidas de 1945 han asegurado un sistema cerrado en el que las “terceras fuerzas” son mal acogidas y donde, finalmente, tal como demostró el caso francés en los años 80, cualquier aproximación de un partido alternativo a las esferas de decisión, es inmediatamente bloqueada por reformas inmediatas abordadas por los partidos mayoritarios. El poder, digámoslo ya, es un club en el que sus dos socios, obstaculizan el ascenso a terceros.

Pregunta: - ¿Quiere esto decir que hay que descartar las elecciones democráticas como elementos estratégicos?

Respuesta: - No exactamente, lo que se quiere decir, es que Europa vive un momento de tal gravedad que resulta extremadamente peligroso confiar toda la estrategia en el mero electoralismo. Está claro que una representación municipal, parlamentaria, autonómica y europea, es algo a perseguir… pero no puede ser el único objetivo, Es más, en España, por ejemplo, es un objetivo secundario en relación al objetivo principal.

Pregunta: -¿Y cuál es ese objetivo principal?

Respuesta: - TOMAR LA INICIATIVA EN LA SOCIEDAD CIVIL. Esa sociedad civil ha sido abandonada por los partidos mayoritarios, ha sido masacrada en los años del socialismo y ha dormido en los años del PP. Pero sigue ahí y seguirá siempre, en la medida en que las poblaciones afrontan los problemas del día a día con una desconfianza creciente hacia la clase política. De lo que se deduce una nueva estrategia: ARRAIGAR EN LA SOCIEDAD CIVIL PARA REALIZAR UNA MARCHA DESDE AHÍ A LA POLÍTICA INSTITUCIONAL. Cualquier partido –ni siquiera el Front Nacional o cualquier otro- que no haya conseguido arraigar fuertemente en la sociedad civil, corre el riesgo de desaparecer tras la desaparición de su líder o bien cuando el “voto útil” altere una convocatoria electoral.

En los años del franquismo, Santiago Carrillo, mejor que cualquier otro, comprendió que era preciso liquidar la guerrilla y el maquís, deshacerse de los cuatros inútiles para el trabajo que se abría y era mejor convertirlos en mártires que ponerlos al frente de células civiles que, inevitablemente, no funcionarían en la medida en que sus dirigentes tenían experiencia “militar” y terrorista, pero no política. Hay que reconocer al Santiago Carrillo de finales de los 50 y principios de los 60, el haber tenido la lucidez y la inflexibilidad gélida propia del estalinismo, para enviar a morir a sus camaradas inútiles en la nueva fase, sacrificarlos y, además, lograr que el tiro de gracia, no lo diera él, sino la policía franquista. Desde Comorera a Julián Grimau, comisario con manos teñidas de sangre, enviado “marcado” a España, detenido y fusilado, no por su militancia comunista, sino por sus crímenes durante la guerra.

Santiago Carrillo, ese anciano que pontifica en las tertulias de la SER, ese residuo de los peores crímenes de guerra, fue, hay que reconocerlo, el genial líder político, que durante el franquismo estructuró el más sólido aparato político clandestino que haya conocido la historia reciente de España. Carrillo fue el primero, entre todos los líderes de la oposición democrática, en percibir que si era imposible derribar al franquismo mediante un ataque directo, era, sin embargo, mucho más simple, horadar su estructura interior. Los agentes de Carrillo, a principios de los años 60, construyeron, a partir de núcleos mineros asturianos, el mayor sindicato clandestino, Comisiones Obreras, que en pocos años, logró penetrar en la estructura de los sindicatos verticales franquistas. Convirtió a la Iglesia en un gruyere y a cientos de parroquias, en locales de la estructura paralela del Partido Comunista. Transformó las “Comisiones Obreras de Barrio” en el formidable movimiento asociativo vecinal de principios de los años 70 y, finalmente, consiguió que, hasta en el último colegio profesional, en la última universidad, en el último núcleo de la inmigración española, existiera una presencia activa de cuadros comunistas liderando la lucha contra el franquismo. El franquismo había cerrado las puertas de la política al PCE y a la oposición democrática, pero eso importaba poco: si el PCE mantenía el control sobre la sociedad civil, era evidente, que, a partir de ahí, podría forzar la “ruptura democrática” o bien realizar –como ocurrió- la “transición” de manera ventajosa, ante el primer síntoma de debilidad del sistema. Estos síntomas menudearon a partir del asesinato de Carrero Blanco y de la muerte de Franco. A mediados de los 60, otros núcleos orbitados en torno a la “oposición democrática” y satelizados, en la práctica por el PCE o el PSUC, adoptaron idénticas estrategias. Fueron los años en los que Jordi Pujol proclamó que “no es el momento de hacer política, es el momento de hacer país”. Por “hacer país” entendía estructurar a la “sociedad civil”…

Todas estas enseñanzas, no tan remotas en el tiempo, deben servir de algo. Máxime cuando, si bien existen unas circunstancias políticas diferentes y un régimen de libertades políticas que no existió en el franquismo, lo cierto es que hoy existe una desvinculación profunda entre la clase política y la sociedad, entre la “España oficial” y la “España real”.

La reciente experiencia nos dice: El “frente mediático” se ha demostrado imposible de taladrar. Quien paga, manda, y las campañas electorales las pagan los grandes partidos, luego, en período electoral, la única información susceptible de ser colocada en un medio de comunicación sobre un partido alternativo es aquella que le desprestigia. Así de sencillo. Desde los medios de derechas a los de izquierda, el “frente mediático” tiene una respuesta unánime y acepta con fidelidad perruna las sugerencias de sus “clientes”, los partidos mayoritarios: “no hables de los menores, que yo pago tus facturas”.

Por tanto, todo lo que no sea, coagular un fuerte movimiento de protesta popular que, en momentos electorales, cristalice sobre una sigla particular, es un trabajo inútil, testimonial, residual y condenado al fracaso.

Una de las condiciones objetivas que crean una situación favorable para el desmantelamiento de un régimen es el descrédito de los portavoces del sistema, es decir, de la clase política. Hoy, ese descrédito es todavía mayor que el vivido en los últimos años del franquismo. Tiene gracia que en 1972, en algunas zonas del Barrio de El Carmelo se agrietaran algunas casas al construirse el túnel del Carmelo. Veintitrés años después, ¼ parte del barrio se ha hundido, al construirse el metro. El paralelismo es asombroso, pero en 1972, ni siquiera el fuerte movimiento vecinal que existía en la zona encontró muestras de corrupción administrativa, aunque si pudo centrarse en un modelo de desarrollo municipal erróeno y criticable. Hoy, el Carmelo se ha hundido por que una clase política corrupta y corruptora, extendida a la totalidad de los partidos, ha extendido el cobro del racket del 3%-mínimo, a cualquier actividad. Llama la atención que la comisión, prontamente creada por el Parlament de Catalunya, haya sepultado el tema del 3% en el olvido y que el propio Maragall entre cubata y cubata, haya podido decir que se “ha restablecido la normalidad”, la normalidad de la corrupción…

El Carmelo no es un caso único: es la enésima muestra de que nunca como hoy hemos tenido tantos niveles de representación y nunca como hoy nos hemos sentido tan indefensos. Nosotros, esto es, la sociedad civil. Ni uno solo de esos escalones representativos ha sido capaz de hacer nada contra las bandas étnicas, nadie ha hecho absolutamente nada para contener la precariedad del empleo, el encarecimiento de la vivienda, la inseguridad ciudadana, el desastre de la enseñanza pública, ABSOLUTAMENTE NADA. Y casi mejor que no se muevan mucho, por que cuando el “legislador”, legisla… es para echarse a temblar: el Código Penal, la Ley del Menor, la Ley de Extranjería y decenas de leyes autonómicas de las que solo se acuerda el redactor del BOE y los de le los 17 BOES autonómicos, son solo algunas muestras de que cualquier situación es susceptible de empeorar en cuanto la clase política decide hacer algo para “remediarla”.

En estas circunstancias, lo realmente sorprendente es que la gente se tome la molestia de sacrificar un día de playa, de sky o de telebasura, yendo a votar. No es raro que en el pasado referéndum sobre la Constitución Europea, más del 50% del electorado, no acudiera a las urnas y que la inmensa mayoría de quienes lo hicieron, votaron sin saber exactamente qué es lo que aprobaban. Un sistema así, que, además se autoprotege, con listas cerradas y bloqueadas, es un sistema no-democrático, y no-representativo, condenado a ver como la brecha entre la sociedad civil y la sociedad política se va ensanchando.

La existencia actual de esta brecha se percibe cuando las estadísticas nos cuentan que el 76% de la población solamente quiere que permanezcan en España inmigrantes con puesto de trabajo… mientras que la clase política deshoja la margarita habilitando presupuestos sin cesar para acoger a sin papeles en lugar de repatriarlos expeditivamente y cortar el efecto llamada. En el País Vasco sólo ¼ parte del electorado quiere la independencia… lo que no es óbice para que el 75% de la clase política vasca aspire a negociar un nuevo estatuto con un techo autonómico más próximo al umbral de la independencia. Y en Catalunya, cuando solamente un 20% de la población dice desear de manera muy vaga un nuevo estatuto y el resto niega que Catalunya sea una “nación”, el 100% de la clase política acuerda que habrá nuevo estatuto y que en él figurará que Catalunya es “una nació”… Mientras la sociedad pide mano dura contra la delincuencia, los parlamentarios dan a luz leyes como la del menor que garantiza un proteccionismo suficiente para crear el caldo de cultivo para todo tipo de bandas étnicas. Y así sucesivamente: todo esto son muestras de algo que nuestra clase política se puede permitir: estar desvinculada de los intereses de la población.

Diferente sería si la sociedad civil reaccionara y se plantara diciendo: ¡¡ALTO, HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO!!, LOS PARTIDOS POLÍTICOS PUEDEN ARROGARSE REPRESENTATIVIDAD CUANDO CUMPLEN SUS PROGRAMAS, CUANDO ATIENDEN LAS OPINIONES Y LAS NECESIDADES DE LA POBLACIÓN, CUANDO MUESTRAN EFICACIA EN LA GESTION, Y NO POR EL MERO HECHO DE TENER UNOS RESULTADOS MAS O MENOS BUENOS CADA CUATRO AÑOS EN UNA CONSULTA PUNTUAL EN LA QUE NADA LES OBLIGA A RESPETAR LA INTENCIÓN DEL VOTO QUE RECIBEN.

Es la sociedad civil la que hay que movilizar, tratar de hacerse un hueco en una sociedad política, progresivamente aislada y desvinculada de los intereses generales, explica el porqué las consignas políticas lanzadas sobre esa sociedad, caen en la indiferencia o recogen apenas el favor de minorías demasiado exiguas como para alcanzar masa crítica necesaria para pesar políticamente.

Pero ¿qué es hoy la sociedad civil?

Se entiende por “sociedad civil” el ámbito en el que el conjunto de asociaciones, instituciones, estados de opinión, grupos sociales, personas, pueden alcanzar sus fines y objetivos propios. Para Antonio Gramsci, existen dos realidades que abarcan las relaciones económicas, la Sociedad Política y la Sociedad Civil; la segunda está constituida por las instituciones que reúnen a los individuos y están destinadas a producir un consenso: la escuela, los medios de comunicación de masas, las instituciones religiosas, etc. Desde una perspectiva marxista, podríamos decir que, en esta última concepción, la Sociedad Civil se sitúa entre el Estado y el Mercado.

En 1979 el sistema que se gestó del consenso constitucional puede ser llamado, con propiedad, PARTITOCRACIA. La partitocracia es el poder omnívoro de los partidos mayoritarios que se reparten todas las esferas de poder. EL GRAN ADVERSARIO DE LA PARTITOCRACIA ES LA SOCIEDAD CIVIL. No es raro que, cuando cesaron las convulsiones de una transición realizada a martillazos y que costó –contrariamente a la mitología oficial hoy dominante- innumerables trastornos a la sociedad española en todos los terrenos, el PSOE abordara la demolición sistemática de la sociedad civil que pasó por la domesticación de algunos sectores a través de las subvenciones y por la disolución de los canales de diálogo entre la sociedad civil y la sociedad política. Los mismos sindicatos, una parte importante de la sociedad civil, terminaron por convertirse en un estado mayor de trabajadores privilegiados y funcionarios con la panza contenta. La economía del pelotazo, la doctrina del “desencanto”, generaron un repliegue a lo individual, que deshizo franjas enteras de la sociedad civil. El mismo movimiento vecinal que hasta ese momento, había mostrado una vitalidad inigualable se convirtió en un cadáver con rostro asistencial. Para colmo, en los años del PP, paradójicamente, en lugar de promocionarse una sociedad civil digna de tal nombre, se amamantó, una vez más, gracias a las ubres del Estado, a todo un entramado de ONGs pacifistas, ecologistas, feministas, gays, antiglobalizadoras, que terminaron por revelarse contra la misma mano que los alimentó, en las jornadas de protesta previas a la invasión de Irak. No es que Roma no pagara a traidores, es que, en este caso, Roma financió a Cartago…

Y así llegamos al momento actual en el que, una vez más, la sociedad civil es un área inorgánica y completamente desarticulada. Pero no hay que olvidar la gran capacidad de cristalización de la sociedad para afrontar determinados problemas que afectan directamente a la ciudadanía. Hemos visto, como rápidamente, en apenas horas, barrios enteros, ciudades enteras, se han movilizado en defensa de sus intereses: hemos visto a Elche en rebelión en defensa de la industria del calzado; hemos visto a Hospitalet de Llobregat movilizado en defensa de la seguridad ciudadana; vimos en El Ejido hasta donde llegó la protesta popular contra tres asesinatos realizados por magrebíes en apenas 10 días, hemos visto incidentes en Premiá, en La Almunia, en Tarrasa, en Villaverde, en Torrejón, en Getafe… En horas, parece como si en estas ciudades se hubiera tocado a rebato en defensa de sus intereses.

El riesgo de este tipo de movilizaciones es precisamente su espontaneísmo: frecuentemente, cuando hemos participado en estas movilizaciones, nos ha tocado realizar un trabajo de freno de la ira popular, nos ha tocado pacificar y tranquilizar a unas poblaciones que querían tomarse la justicia por su mano, nos ha tocado llamar a la calma, pero también a la firmeza y a la resistencia pacífica. Nos ha tocado, en definitiva, encarrilar estas movilizaciones, allí donde hemos podido, por el camino de la protesta pacífica y del respeto a la legalidad vigente. Y, al mismo tiempo, hemos podido ver como, cuando la policía intentaba identificar a nuestros militantes, la población los rodeaba y salía en su defensa, increpando a la policía que no éramos nosotros los que poníamos en riesgo la seguridad ciudadana, sino las legiones de bandas étnicas que operaban desde los parques y plazas vecinas. Y hemos visto, como la policía daba la razón a los vecinos y como las protestas vecinales tenían como resultado reforzar temporalmente la vigilancia y erradicar la delincuencia de esa zona, al menos temporalmente.

Pero estos casos nos han enseñado la inmensa capacidad de respuesta que tiene nuestra población. Miente quien dice que nuestro pueblo está dormido: nuestro pueblo es como un gigante dormido, un gigante que cuando despierta, barre obstáculos y destroza al adversario. El tiempo está llegando de que la movilización de la sociedad española haga aquello que la clase política no está en condiciones de hacer porque no entra dentro de la defensa de sus intereses.

Si durante los años de la transición, del socialismo y de la derecha, el objetivo de los partidos mayoritarios ha sido desmovilizar a la sociedad civil para priorizar la partitocracia, el l objetivo de los patriotas hoy no puede ser otro que el de movilizar a la sociedad civil para crear un destino nacional

De los actuales partidos hacia la sociedad civil

Vamos a resumir el drama al que nos enfrentamos: vivimos momentos de importancia desconocida hasta ahora. Un necio, con una dotación intelectual que jamás le hubiera permitido ser algo más candidato suplente a concejal de una remota pedanía en el más remoto y olvidado pueblo de España… es hoy presidente del gobierno. A su lado, los Aznar, los Felipe González, los Calvo Sotelo y los Suárez, pueden ser considerados en rigor “grandes estadistas”. No es raro que, el propio González haya podido hablar del “proceso de centrifugación nacional” que vive España en la actualidad. Ese proceso ha sido acelerado por el hecho de que José Luís Rodríguez Zapatero, desertó de su puesto en la pedanía olvidada y quiso hacer realidad su “sueño”: pasar a la historia de España. De momento, día a día, está pasando a la crónica de sucesos. Pero esto es lo que hay y la sociedad política se niega a reconocer la incapacidad manifiesta del presidente de Gobierno para dirigir los asuntos nacionales. Pero, en pocos meses, ni la cobertura mediática de PRISA, podrá salvar a Zapatonto del hundimiento personal y político. Harina de otro costal, es si la sociedad española y el tejido nacional podrá soportar el desgarro y los costurones de este período, sin duda, el más oscuro de la reciente historia de España, después de la Guerra Civil a la que Zapatatonto tanto ama referirse.

El drama consiste en que, a medida que pasa el tiempo, cada vez hace más falta un movimiento de regeneración y reconstrucción nacional… por que la tarea de demolición del Estado (por activa y por pasiva) se ha ido acelerando en el curso del primer año de gobierno de Zapatonto. Pero el drama estriba en que, si bien ese movimiento es imprescindible, resulta imposible construirlo mientras persistan las actuales circunstancias. Reconocer esto supone penetrar de lleno en el terreno del realismo político. Veamos unos ejemplos.

En las pasadas elecciones municipales, Democracia Nacional pudo haber obtenido un concejal por Alcalá de Henares. Bastó con que, unos días antes, la prensa local detuviera a algún skin y le acusara, sin pruebas, de ser miembro de DN, para que la candidatura se deshinchara y, finalmente, quedara alejada, no solo del concejal, sino de un resultado que se aproximara. En mayor escala, en otras ocasiones, ha bastado con que un descerebrado (o un provocador) pintara una svástica, o que alguien, utilizando los mismos símbolos y siglas, realizara una acción inoportuna (la protesta contra Carrillo, por ejemplo, en la Librería Crisol) y condenable, para que la “maledicencia” se extendiera sobre todo el ambiente político. Nadie sale en defensa de los “malditos”, especialmente, cuando algunos de los malditos están orgullosísimos de serlo. Resulta absolutamente imposible realizar una y otra vez declaraciones de “democratismo” y “autonomía histórica”, si, finalmente, al cabo de pocos días, se marcha junto a banderas de otro tiempo que evocan discusiones, pero no adhesiones, rechazos y polémicas, imágenes caídas y tiempo pasado y repasado…

En estas circunstancias, pensar que una sigla logrará romper el aislamiento, congraciarse con un grupo de prensa y lograr que, un par de acciones afortunadas, multiplique por 100 el 0’05% actual… parece excesivamente voluntarista, optimista y, a la postre, inmovilizante. Por que, a fuerza de esperar esa coyuntura favorable, que nunca llega y que, aunque llegara no se podría ni se sabría aprovechar por falta de cuadros, de medios y de líderes, el tiempo va pasando… y no sucede nada.

Lo que se está proponiendo es otro tipo de actividad, que supone una RUPTURA MENTAL, ORGANIZA Y DE ESTILO CON LO QUE HA CONSTITUIDO EN LOS ÚLTIMOS TREINTA AÑOS, NUESTRA ACTIVIDAD POLÍTICA.

En nuestro análisis de la partitocracia [véase nuestra obra “¿Aún votas merluzo?”, firmada con el seudónimo de “Pol Ubach”] llegamos a la conclusión de que los términos derecha e izquierda han perdido su validez y ya no responden a las exigencias del actual momento histórico: no hay “soluciones de derechas” o “soluciones de izquierdas”. Hay soluciones y nadie en sus cabales, rechazará una “solución” susceptible de mejorar su situación y la de su sociedad, porque no corresponda con su ubicación política. Así pues, debemos tender a modelos políticos transversales, si bien, resulta evidente que el grado de depauperación ética, moral e ideológica de la izquierda, hace que suela prescindir de análisis políticos para caer en las únicas referencias que utiliza como “identificadores”: laicismo, humanismo, culto a lo políticamente correcto, progresismo, antiautoritarismo retórico, y “buen rollito”, esto es, todo lo que puede ser etiquetado como “doctrina Zapatonto”. De ahí que se haya operado una selección a la inversa en el seno de la izquierda española: han permanecido todos aquellos oportunistas sin principios, que precisan de un rótulo electoral con tirón (las siglas PSOE, lo tienen) para medrar a la sombra del poder. Hay que reconocer en la izquierda española un fenómeno degenerativo un fenómeno que se ha producido de manera mucho más drástica que en la derecha celtibérica. Aun sosteniendo un trasversalismo realista, resulta evidente que poniendo a un lado de la balanza los desmanes y corrupciones de la izquierda socialista y los de la derecha pepetera, el desequilibrio es evidente en beneficio de esta última. En el fondo la doctrina de la izquierda se ha transformado en una serie de iconos tópicos, mientras que el liberalismo de derechas ha resistido mejor el golpe del tiempo nuevo. Eso ha acelerado el proceso oportunista degenerativo y sin principios de la izquierda mucho más que el de la derecha que, en el fondo, ha alterado poco sus postulados de siempre. Un izquierdista nos justificaba hace poco la innata tendencia del socialismo al “choriceo” diciendo que, en el fondo, la derecha siempre ha tenido dinero, mientras que la izquierda lo único que ha hecho ha sido buscarse un lugar bajo el sol del capitalismo. Exacto hasta cierto punto. Maragall no es precisamente hijo de una familia desfavorecida por la fortuna y lo mismo podría decirse de la familia Boyer, y de la inmensa mayoría de los que constituían el núcleo del socialismo español a partir de Sûresnes.

De todas formas, cuando LLAMAMOS A MARCHAR SOBRE LA SOCIEDAD CIVIL, lo que estamos haciendo es proponer iniciativas políticas muy concretas que vayan respondiendo sucesivamente a los CONFLICTOS QUE LA CLASE POLITICA CREA Y QUE SOPORTA LA SOCIEDAD CIVIL. Y ANTE ESTOS CONFLICTOS, LA SOCIEDAD CIVIL DEBE RESPONDER DE MANERA UNITARIA, como respondió ante la guerra de Irak o ante el terrorismo de ETA.

En las actuales circunstancias nos parece evidente que si iniciativas UNITARIAS entre partidos no han cristalizado, o bien, se siguen abordando con una frivolidad exasperante, esto evidencia la IMPOSIBILIDAD de tales iniciativas. Las vías cerradas no son para desesperarse. Después de todo, a partir del fracaso “caso Italiano” (Alternativa Sociale + Forza Nuova + Fronte Nazionale + Fiamma Tricolore), se evidencia que LA UNIDAD NO LO ES TODO. Intentar taladrar el muro que constituye la Alleanza Nazionale de Fini, parece una tarea titánica que, difícilmente, va a conseguirse en el terreno de la político, como ya dejaba intuir el resultado de las elecciones municipales (en donde el “frente” encabezado por Alexandra Mussolini obtuvo un escaño, cuando se esperaban algunos más) y como ha quedado claro a partir de las últimas elecciones autonómicas. Y no es un problema de inyectar dinero, ni siquiera de tener un rostro conocido (la Mussolini lo es suficientemente), sino de CONDICIONES OBJETIVAS, DE OPORTUNIDAD POLITICA Y DE ESTRATEGIA.

En España las cosas son todavía más difíciles. Por que si en Italia, existen puentes entre la AN de Fini y los sectores externos a ella, en España no ocurre nada similar. Los núcleos dispuestos a alumbrar un movimiento político alternativo, carecen de contactos políticos y sociales, especialmente con las esferas del poder, no existen puentes fuera del propio sector que adolece de un aislamiento completo que invalida la tesis que nosotros mismos sostuvimos hace diez años, según la cual, el “partido patriota” surgiría de una escisión de la derecha del PP… Históricamente, la derecha del PP se ha sentido mucho más cómoda en el PP que en cualquier otro lugar y la única escisión producida (el PADE) jamás logró ampliar sus fuerzas, sino que progresivamente se ha ido recluyendo en unas dimensiones cada vez más grupusculares. Hoy no parece que exista un movimiento de descontento dentro del PP que permita pensar que van a producirse transvases significativos, ni siquiera transvases de militantes de base.

La sugestión de que el “PP está al borde de la escisión” por que ha tolerado algunas iniciativas “políticamente correctas” que ofendían el sentir de parte de su militancia (especialmente madrileña), expresa un optimismo voluntarista que no tiene ninguna razón de ser: la derecha está demasiado contenta con Rajoy y con las siglas PP como para pensar que, mientras persistan las actuales circunstancias, alguien dentro del PP se va a mover, para dar el salto al vacío. Por que no se trata de ser cabeza de ratón… sino uña de babosa… Y así hemos podido ver, como la mayoría de los que en su momento se fueron del PP, han ido regresando por la puerta falsa, o bien se han ido orbitando en torno suyo, a la vista de que los buenos negocios se hacen a la sombra del poder y el PP tiene todavía poder municipal, poder autonómico y, probablemente, regresará al poder en un año. Quienes creen en el transvase de energías del PP al “área patriótica”, deberían despertar de su sueño y no confundir deseos con realidades.

Lo que estamos proponiendo es algo completamente diferente. TRABAJAR SOBRE LA REALIDAD PARA EVITAR QUE LA REALIDAD NOS ARRASTRE. Y la realidad es aquello que existe, que se puede analizar, medir y situar. El análisis de la realidad nos dice: ESPAÑA TIENE PROBLEMAS Y ESOS PROBLEMAS SON, FUNDAMENTALMENTE, CINCO:

- Una INMIGRACION MASIVA que va a contribuir a la destrucción de nuestra identidad y nos va a impulsar a una especie de guerra civil racial y social como la que ya está en marcha en Francia (“semana trágica” de Perpignan y existencia de 1500 zonas donde el Estado francés ya ha desaparecido, todos guetos de inmigrantes). Esto se une a los problemas de terrorismo y defensa nacional que Zapatonto subordina a las buenas relaciones con Marruecos, el “enemigo del Sur”.

- Un PROCESO DE DESINTEGRACION Y CENTRIFUGACION NACIONAL imparable que irrumpe en un momento en que el poder central se encuentra en las manos más débiles que sea posible concebir y que, en la práctica, va a tener como resultado el empobrecimiento del país, la rotura de la Nación y del Estado y un desequilibrio de hará inviable la existencia misma del Estado Español, lo cual aparece en un momento en el que la construcción europea ha quedado embarrancada por la negativa franco-holandesa a aprobar el texto de la constitución europea.

- La IMPOSIBILIDAD DE LA SOCIEDAD PARA CUMPLIR SU FINALIDAD: subsistir. La imposibilidad para acceder a la vivienda, las dificultades para crear nuevas familias, para acceder a la paternidad, la defensa cerrada llevada por el progresismo de todo lo que disuelve a la institución familiar, amenaza con la misma subsistencia biológica de la familia y hace necesaria la defensa de la familia, de la natalidad y de la demografía, lo que implica, la defensa paralela de las condiciones sociales y urbanísticas que la hacen posible.

- El TERRORISMO ETARRA E ISLAMISTA que se ha instalado en nuestro suelo y que ha encontrado en el partido socialista al mejor aliado. Cuando alguien sostiene que el “diálogo de civilizaciones” es la panacea universal contra quienes acaban de asesinar a 192 personas en tu propio país, cuando alguien alude al “heroísmo etarra” necesario para construir la paz, cuando pudiendo vencer al terrorismo, decide dialogar con él… es que no hay poder en el poder…

- La INVIABILIDAD DEL SISTEMA MUNDIALIZADO, especialmente para las clases más desfavorecidas de la sociedad que no tienen otra salida más que el empobrecimiento y la convivencia en las zonas fronterizas con los guetos. La santificación de la precariedad laboral ante el silencio sindical, la deslocalización realizada gratuitamente ante el silencio de las instituciones europeas, los salarios de hambre y la existencia de una fuerza de trabajo que nadie está interesada en comprar (el paro), están generando una inviabilidad del sistema económico-social que puede resultar colapsado ante la más pequeña crisis energética, un desabastecimiento de los mercados provocados por cualquier epidemia surgida en el otro extremo del mundo, o simplemente por una crisis de superproducción en al país más alejado de Europa.

La clase política, atrincherada en sus instituciones creadas para garantizar “puestos de trabajo” de élite y para garantizar la rentabilidad de los negocios realizados a la sombra del poder, naturalmente, no vive ninguno de estos cuatro elementos de crisis. A fin de cuentas, Piqué sabe que en una Catalunya segregada de España, él seguirá representando a “la derecha”. De la misma forma que Pachi López seguirá siendo “líder socialista” de la “Nación Vasca” independizada. Y si bien, los socialistas valencianos pueden hacer hoy pocos negocios en la Generalitat, siempre les quedará La Moncloa para a través de ahí canalizar sus influencias y el flujo de euros a sus arcas. Por lo demás, la omertá del 3% sigue viva, activa y operativa. No es raro que la clase política no reconozca más factor de inestabilidad que la inflación, las cifras macroeconómicas y los resultados estadísticos. No son la “España real”, sin esa “España oficial”, mantenida a base de vientres agradecidos, cerebros sumisos y comidas de la mano de los círculos del poder.

Así pues lo que estamos proponiendo es:

1. - PRIORIZAR EL TRABAJO SECTORIAL DE LA MILITANCIA.

Hasta ahora, el error de los partidos llamados “patrióticos” ha consistido en intentar reforzar su propia estructura, pensando que llegaría el momento en que, cuando estuviera suficientemente fuerte, podría pasar a liderar la protesta de amplios sectores de la sociedad. Pero se trataba de una ilusión. En primer lugar, por que las estructuras de partido despiertan las mayores desconfianzas en una sociedad que, en los últimos 30 años, especialmente, ha tenido que sufrir la rapacidad y la incompetencia de la clase política. En segundo lugar, por que el sistema político español está consensuado constitucionalmente en torno a dos grandes opciones políticas nacionales y una tercera de carácter regionalista en algunas autonomías; estos sectores, tácita y deliberadamente, taponan y bloquean el nacimiento de cualquier opción política nueva. En tercer lugar, por que para un proyecto de ese tipo hacen falta recursos, prácticamente inagotables, cuadros políticos profesionalizados y personalidades de relevancia política, social o mediática que aporten su concurso al naciente partido, así como el apoyo de algún grupo de prensa. Todas estas circunstancias, ni se han dado, ni se darán mientras persistan las actuales circunstancias. Por tanto, persistir en la actual línea que mantienen todos los partidos patrióticos, con diferencias solamente de imagen, resulta absurdo y se ha revelado completamente estéril.

Para colmo, en el interior de estos grupos, el militante debe hacerlo todo contando con nada, se ve sometido a múltiples presiones y, en la práctica, en lugar de realizar un trabajo de proyección sobre la sociedad, lo que realiza es un trabajo de “construcción del partido”, volcado a prestigiar a sus siglas en relación a otras siglas concurrentes, jugar a llamar la atención mediática para asegurar un crecimiento más rápido, y desgastarse en luchas intestinas y de poder que, resultan todavía más grotescas a la vista de la endeblez del pastel a repartir… Mientras persista esta forma de trabajo, no hay absolutamente ningún motivo para pensar que se logrará alcanzar algún día el “ansiado” 1% que, por lo demás, tampoco representa ningún peso político efectivo.

Así pues SE TRATA DE CAMBIAR DE ESTILO DE TRABAJO. Y esto pasa por preparar a la militancia para un trabajo sectorial que nada tiene que ver con el desarrollado hoy. Ese trabajo puede resumirse así MENOS “CONSTRUCCION DEL PARTIDO” Y MÁS “CONSTRUCCIÓN DEL MOVIMIENTO”.

Si un partido es una columna unitaria dotada de doctrina, objetivos, estrategia, táctica, clase política dirigente y criterio organizativo, un movimiento es un conjunto de asociaciones, comités, partidos, individuos, medios, que, aun sin existir una vinculación orgánica, marchan todos hacia los mismos objetivos conjuntos.

Un partido es cosa de sus militantes, un movimiento sociopolítico está estructurado tiene como SUJETO POLITICO A LAS CAPAS AVANZADAS, DECIDIDAS, LUCIDAS Y CONSCIENTES DE LA POBLACIÓN.

2.- ESTIMULAR LA FORMACION DE COMITES NACIONALES ANTE PROBLEMAS CONCRETOS

Un comité es una unión de militantes e independientes que deciden trabajar para lograr un objetivo concreto en un campo especializado, al margen de cualquier otra sigla o de cualquier otra dirección de partido. Es evidente que, en estos momentos, la creación de un Comité contra la Delincuencia Urbana implicaría necesariamente, contar con militantes activos de esa localidad, con vecinos y entidades dispuestos a prestar su apoyo, con jóvenes estudiantes de los centros amenazados, con padres de familia, pues bien, todo eso es lo que constituye un COMITÉ LOCAL. Esta forma de organización implica un CAMBIO DE CHIP TANTO EN LA MILITANCIA COMO EN LAS DIRECCIONES. Hasta ahora se ha discutido mucho sobre políticas de alianzas, pero muy poco sobre como caminar junto a los sectores avanzados y conscientes de la población. Y, en el fondo, esto es lo que cuenta, especialmente en un momento en el que ninguno de los “partidos patrióticos” pueda alardear de haber salido de la atonía política. Las relaciones entre militantes de distintas organizaciones siempre son difíciles, especialmente si no logran olvidarse los intereses y los rasgos distintivos de cada organización; ahora bien, todo esto es más viable si esos mismos militantes, sin renunciar a la pertenencia a su organización, trabajan junto en el seno de un comité ad hoc (es decir, un comité específico para cumplir una tarea concreta). Y en este sentido los comités que pueden formarse son muchos: Comité por la Contención de la Inmigración Masiva, Comité en Defensa de la Identidad y la Unidad Nacional, Comité en Defensa de una Vivienda Digna, Comité contra el Terrorismo Islámico, Comité contra la Corrupción, Comités de Autodefensa Ciudadana contra la Inseguridad, Comité en Defensa de la Familia y la Natalidad, y así sucesivamente. Lo importante es que estos comités no deben tener como función, solamente, unir a los militantes de los distintos partidos patrióticos, sino ESTABLECER EL MARCO DE UNIÓN ENTRE LOS INTERESES DE LOS CIUDADANOS Y LOS DE NUESTRO AMBIENTE POLÍTICO.

Naturalmente, cada comité debe proveerse de una lógica de trabajo propia: de un programa mínimo sectorial, proponiendo soluciones concretas al problema abordado. Contra más comités locales y nacionales, se esté en condiciones de crear, más profunda será la penetración que estaremos en condiciones de realizar en la sociedad. Lo importante, en este momento, es destacar que después de años de haber experimentado multitud de vías, ésta es la única que permite crear un espacio político concreto en el que los intereses de amplias capas de la población se unen a los intereses del movimiento de regeneración nacional.

3.- CONVERTIR ESTOS COMITES EN CARTELES ELECTORALES EN TODAS LAS CONVOCATORIAS

La potencia de los comités nacionales se demuestra andando: y andando quiere decir, realizando campañas de agitación y propaganda en torno a los temas que han justificado su creación. Se trata de colocar al máximo de gente en las calles en el mínimo tiempo. Se trata se encuadrar y organizar la protesta popular contra la política gubernamental. SE TRATA DE ENCARRILAR LA PROTESTA POPULAR POR LOS SENDEROS DE LA RECONSTRUCCION NACIONAL, pues no en vano, solo en el marco de una profunda reforma constitucional y nacional, se eliminará el germen y el semillero de conflictos que arrastramos desde la redacción de la actual marco legal. Una mayor representatividad, listas abiertas y desbloqueadas, una mayor facilidad para convocar consultas populares, una profunda revisión del “desparramo” autonómico, un reconocimiento taxativo de que la única nación existente encuadrada por el Estado, es España y que, España está formada por distintas “nacionalidades históricas” que no son las que obtuvieron el reconocimiento durante la II República; una superación del guerracivilismo con el que la izquierda huérfana de argumentos, ha impregnado nuestro día a día; un reconocimiento de que el único diálogo con el terrorismo es a través del vidrio de las prisiones; el establecimiento de la cadena perpetua para delitos de asesinato y una justicia ejemplificante, basada en el castigo del delito antes que en la reinserción del delincuente; una tolerancia cero en materia de inseguridad ciudadana; la obstaculización por vía impositiva de la economía especulativa; la persecución implacable de la corrupción política; una nueva ley que impida las grandes concentraciones mediáticas; la contención del gasto público; la renegociación del Tratado de la Unión; una nueva orientación en política exterior y en defensa, basada en la percepción del Sur como único enemigo potencial que ya cuenta con quintacolumna en el interior de la Unión; la transformación del Senado en una cámara corporativa, con representación de los distintos estamentos de la nación, sindicatos, colegios profesionales, universidades, instituciones científicas, empresariado, etc. TODAS ESTAS REIVINDICACIONES, NO SON SOLO LAS DE ALGUNOS PARTIDOS REGENERACIONISTAS Y PATRIOTICOS, SINO QUE DEBEN SER TRANSMITIDAS A SECTORES ENTEROS DE LA POBLACIÓN, QUE YA LOS PERCIBEN DE MANERA CONFUSA Y QUE ES PRECISO AGREGAR Y ORGANIZAR PARA FORMAR LA PROFUNDA REFORMA CONSTITUCIONAL.

Lo que estamos proponiendo es UNA ALIANZA ENTRE LOS SECTORES SANOS DE LA POBLACION Y EL MOVIMIENTO POLITICO REGENERACIONISTA Y PATRIOTICO, una alianza posible desde el momento en que las encuestas evidencian que los intereses de la clase política inmovilista y absolutista, no son compartidos como propios por la población.

Lo que estamos proponiendo, a fin de cuentas, es que la regeneración política, moral y social del pueblo español sea asumida por el propio pueblo español, cuyas capaz más lúcidas y conscientes de los riesgos de la actual situación, SEAN ENCUADRADOS EN EL MARCO DE COMITÉS NACIONALES, SITUADOS MÁS ALLA DE LOS PARTIDOS POLITICOS. Lo que estamos proponiendo es QUE EL PUEBLO ESPAÑOL FORME SUS PROPIOS CANALES REPRESENTATIVOS Y ENTRE EN LAS INSTITUCIONES CON VOZ PROPIA.

Por que, a fin de cuentas, de lo que se trata es de CREAR PRIMERO, DESARROLLAR DESPUES Y HACER CONVERGER, FINALMENTE, A LOS COMITES NACIONALES, EN UN CARTEL ELECTORAL DE CARÁCTER REGENERACIONISTA Y PATRIÓTICO.

4.- COLOCAR EN BARBECHO LAS SIGLAS DE LOS DISTINTOS PARTIDOS DEL AREA

A lo largo de años estas siglas han demostrado su techo. Han servido, eso sí, para agrupar en torno a unas siglas, a militantes dispuestos a convergen en función de determinados temas de agitación. Pero, mientras persistan las actuales circunstancias, el techo de todos estos partidos es excesivamente bajo. No se trata de que ningún partido desaparezca, sino de que sus militantes, en lugar de hacer trabajo EN EL PARTIDO, lo hagan en COMITES UNITARIOS, junto a sectores de la sociedad que experimentan los mismos problemas y que ni están encuadrados por partidos, ni tienen el más mínimo interés de militar políticamente.

A estas alturas hay que reconocer que la mayoría de opciones políticas patrióticas apenas han logrado crecer en los últimos años, y quienes lo han hecho en extensión y profundidad, tampoco se han visto libres de crisis internas, sacudidas e inestabilidad. Resulta evidente que la “fórmula partido” no puede seguir aplicándose por mucho tiempo. Esa fórmula pudo aplicarse en los primeros meses de la transición, pero desde el momento en que cuajaron dos grandes opciones políticas y una tercera nacionalista en las comunidades autónomas, iba a resultar muy difícil insertarse en el juego político, utilizando las mismas armas que los partidos al uso.

Obstinarse en trabajar como un partido como cualquier otro, en estos momentos, es vano y peligroso: vano por que no existe ningún elemento que permita pensar que se va producir el despegue y peligroso, porque, a fuerza de darnos de cabeza intentando atravesar un muro impenetrable, estamos dejando que corra el tiempo, crezcan los riesgos a los que se ve sometida nuestra nación y nuestra comunidad, y, finalmente, no estamos intentando otras alternativas y opciones.

5.- IMPONER EL DIALOGO DIRECTO ENTRE EL GOBIERNO Y LAS AUTONOMIAS Y LOS COMITES CREADOS.

Hablemos claro: el gobierno débil y cobarde, tiene la ventaja de que carece de interlocutores válidos en materia de inmigración masiva. Los únicos interlocutores existentes hoy son ONGs de acogida de inmigrantes, responsables de inmigración de los sindicatos y de los partidos políticos, y, por supuesto, los miembros de las asociaciones de inmigrantes… pero no hay ni un solo interlocutor disonante y partidario del control de la inmigración masiva e ilegal. Y es normal que así sea, en la medida en que los partidos que tienen son favorables a la contención de la inmigración, carecen de representación política. Así pues, de lo que se trata es de crear estructuras unitarias, apoyadas por fuertes movilizaciones populares en las que se evidencia de manera indudable que el gobierno debe, necesariamente, contar con ellos, o, de lo contrario, cualquier medida que se adopte, se adoptará contra la corriente de opinión que ha cristalizado en la formación de un comité por el control de la inmigración masiva. Y, por tanto, cualquier acuerdo, sin la representación de una de las partes interesadas, será nulo e inaplicable.

No hay que olvidar que, en este momento, el primer objetivo, no puede ser otro más que el control de la inmigración. Si dejamos pasar el tiempo, antes de quince años, muchos de los inmigrantes que hoy se han regularizado, obtendrán la nacionalidad española, dentro de pocos meses, todos ellos habrán pedido la reagrupación familiar y, solo a la vuelta de un año, podemos encontrarnos con que en lugar de cinco millones de inmigrantes, estamos ante ocho y los problemas que hoy están aflorando un poco por todas partes, se han revelado completamente incontrolables.

De ahí que sea preciso habilitar cauces para lograr una interlocución con el gobierno. Y resulta evidente que éste solamente aceptara sentarse a hablar con “comités nacionales”, en el caso de que estos comités logren arraigar en las masas populares.

6.- LANZAR ANTES DE DOS AÑOS UNA OFENSIVA DE RECOGIDA DE FIRMAS Y DE MOVILIZACIONES MASIVAS EN TORNO A LOS CINCO TEMAS ENUMERADOS.

Para pesar políticamente hay dos posibilidades: o bien ganar elecciones, o bien movilizar amplias masas populares. El mero hecho de demostrar que se es capaz de entregar en el parlamento una petición acompañada de medio millón de firmas es muestra suficiente de que se dispone de fuerza social. El gobierno puede eludir convocar un feréndum, en efecto, es potestativo, pero, en cualquier caso, se ve obligado a considerar como interlocutor válido al colectivo que ha entregado las firmas para la materia de la que se trata. Por otra parte, si insistimos en recoger firmas no es por que creamos que solamente un signo sobre un trozo de papel implica algo, sino porque para conseguir esa firma es preciso dinamizar una campaña, realizar una tarea pedagógica y eso implica realizar AGITACION Y PROPAGANDA. Entonces sí es el momento de las manifestaciones callejeras y de los mítines, de las marchas de protesta y de las concentraciones pacíficas. Un gobierno fuerte permanece ajeno a cualquier forma de presión, un gobierno débil e incapaz, un gobierno que tiene el miedo escrito en la cara de todos sus ministros y la debilidad cincelada en el rostro de su presidente, es un gobierno relativamente fácil de condicionar.

7.- CON EL OBJETIVO DE HACER CONVERGER LOS DISTINTOS COMITÉS NACIONALES, LAS ASOCIACIONES QUE LOS HAYAN APOYADO Y LOS PARTIDOS POLITICOS IDENTIFICADOS CON SUS POSTULADOS, EN UN FRENTE NACIONAL Y SOCIAL.

Ahora bien, como toda campaña de agitación y propaganda, de lo que se trata es de, finalmente, transformar la fuerza social acumulada en peso político. Y eso pasa por la presencia institucional. No se trata de presentar una candidatura en cada provincia, sino de presentar en cada provincia una candidatura a cuyo frente hayan nombres conocidos, nombres que hayan destacados en las campañas de recogida de firmas y de movilizaciones, nombres que sean populares entre sus vecinos, nombres de verdaderos agitadores capaces de arrastrar el voto en su barrio, populares en la zona, de los que nadie duda sobre su honestidad, que hablan claro y son sencillos en la expresión, que llegan al corazón de los electores y que se han manifestado con ellos, que los han conocido en las recogidas de firmas y no solamente han hecho la demagógica presencia en los mercados durante la campaña electoral.

Lo que nosotros estamos proponiendo es que, finalmente, los comités nacionales, especializados en la contención de la inmigración, en la defensa de la unidad nacional, en la reivindicación de una economía social, los comités para una vivienda digna, comités contra la especulación, comités antimundialización, unidos a otras formaciones culturales y políticas, en torno a un programa común, se transformen en cartel electoral. Converjan en un FRENTE NACIONAL Y SOCIAL como cristalización política de la alternativa.

El retorno de la sociedad civil a la política: regeneracionismo y reforma

En este momento no existe otro camino, ni en España ni en Europa, que MARCHAR HACIA LA SOCIEDAD CIVIL, ENCONTRARSE CON LOS SECTORES SANOS Y DISPUESTOS DE LA POBLACIÓN, MOVILIZARLOS EN FUNCIÓN DE OBJETIVOS Y TEMAS CONCRETAS Y, POSTERIORMENTE, ELABORAR UNA ALTERNATIVA QUE PERMITA LA INSERCIÓN DE ESTOS SECTORES EN LA VIDA POLÍTICA NACIONAL A TRAVÉS DE LA PRESENCIA EN LAS INSTITUCIONES Y DE LA REFORMA DE ESAS MISMAS INSTITUCIONES.

El cuello de botella de la actual situación política española, nació del mismo consenso constitucional. El sistema de pesos y contrapesos que se utilizaron en 1979 para evitar la fractura social, ha dado origen a un sistema difícilmente reformable… en el que, precisamente, los dos partidos mayoritarios (consagrados así por la ominosa ley d’Hont) son INCOMPATIBLES entre sí. La partitocracia nacida en 1979, para asegurar su pervivencia, estimuló esa rivalidad que ha impedido cualquier reforma constitucional y de la reglamentación electoral. El principal responsable del actual impasse político que se remonta a principios de la década de los 90, es la partitocracia, tal como tuvimos ocasión de demostrar en nuestra obra ya citada “¿Aún votas, merluzo?”. Así pues, es preciso romper esa dinámica infermal y la única forma es recurriendo a la sociedad civil y a las capaz lúcidas y conscientes de la población, fuera del marco de los partidos.

Intencionalidad del presente documento

Este documento no tiene otra intención que la de apuntar algunas ideas y abrir debates entre quienes sean capaces de darse cuenta de la gravedad del momento presente y debatir. No es ningún programa político ni estratégico de ninguna organización, sino la opinión personal del que lo suscribe.

© Ernesto Milà – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

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