Del empadronamiento por omisión al asesinato por omisión

Publicado: Miércoles, 20 de Abril de 2005 19:20 por en INMIGRACION
00000ZP.jpgRedacción.- Estamos ante el verdadero y gran drama humanitario del siglo XXI y a nosotros españoles, nos toca vivirlo en primera fila. Ese drama humanitario, sin precedentes, se llama inmigración masiva. Hoy, un recién nacido ha llegado muerto por hipotermia en una patera. Desde el lunes, humillantes e interminables colas se están formando ante todos los ayuntamientos de España. El gobierno ha inventado la figura políticamente correcta del “empadronamiento por omisión”, pero la historia recordará a los ZPlus, a los Caldera y a las Rumi como “los asesinos por omisión”. Y les cuadra.

Pongámonos en la piel de un inmigrante

Hasta cierto punto, les han engañado. Han venido a España mirando los escaparates del consumo y no se han enterado de no tienen la más mínima posibilidad de acceder a ellos. O lo que es peor, a fuerza ganarse la vida, la van a perder haciendo realidad el “sueño español” en versión 2005: pisito, cochecito y TV de plasma. Pero, claro, detrás, han dejado el infierno: países depauperados, dirigidos por clases políticas corruptas y abominables, incomparables con la generalizada en Europa. Vienen de países en los que el Estado es una ficción. La Seguridad Social en esas latitudes apenas se conoce y ni siquiera existe un movimiento obrero interesado en reivindicarla; pocas reivindicaciones pueden realizarse con el estómago lleno, como no sea preocuparse del plato de habichuelas cotidiano o el vaso de leche en polvo con el signo de Cruz Roja. Huyen del desastre de la descolonización. Huyen de la falta de perspectivas en sus países de origen.

Pero el engaño no es total. Las mafias que les han dicho que en Europa, por el solo hecho de llegar, ya les alimentan, no han mentido. Cuando les dicen que ganarán incomparablemente más que en el país de origen, también les han dicho verdad, claro está, eludiendo el espinoso tema de que lo que ganen, apenas les va a dar para sobrevivir escasamente y enviar unos menguados caudales a sus familiares en el país de origen. Al poco tiempo ya han rectificado su proyecto personal: ya no piensan en volver, abominan a sus países de origen y prefieren formarse su futuro en España. Por lo demás, lo que ganan basta para alimentar a los suyos y para ahorrar lo suficiente como para traerlos aquí, a su esposa (o esposas), a sus hijos (siempre en plural), a sus padres, a sus hermanos, a sus tíos, a sus cuñados. Por cada inmigrante que se establece aquí, hay que pensar que en poco tiempo, otros 10, como mínimo, pedirán la “reagrupación familiar”.

España es un país envidiable. Que se lo pregunten a los etarras o a los choros. Para que un tironero sea encarcelado debe de haber causado daños físicos a una víctima. Y que un asesino en serie, un etarra por ejemplo, condenado a ¿500? ¿a 1000? años de cárcel, extinga en 10 ó 15 años su condena, es, como mínimo sorprendente, para quien, en un país normal, merecería, como mínimo, cadena perpetua. Los inmigrantes, saben perfectamente, que cuando hay que alimentar a la familia, cuando hay que enviar dinero a los que se han quedado en el país natal, hay que sacarlo de dónde sea. En este país envidiable, robar sale barato y asesinar también, especialmente en comparación con el país lejano en donde la mutilación del ladrón, el encarcelamiento de por vida por delitos mínimos y la ejecución, están ahí, en vigor y con su terrible dramatismo cotidiano. Un adolescente roba en Marruecos y la policía lo apalea y, finalmente, lo arrojan a una celda en la que pasará un mínimo de 10 años, donde el primer día ya podrá habituarse a las violaciones continúas y suerte tendrá si acaba su período de cárcel sin fallecer o salir en una situación física tan lamentable que limitará extraordinariamente su tiempo de vida.

No, no estamos afirmando que los inmigrantes son delincuentes. Podemos afirmar, sin que nadie pueda desmentirnos, que, hoy, en España, la mayoría de delincuentes son inmigrantes, si bien la mayoría de inmigrantes vienen aquí a trabajar y no complicarse la vida. Lo cual es muy diferente…

El problema es: si todos vienen a trabajar, ¿qué harán cuando no haya trabajo? Por que, trabajo, lo que se dice trabajo, en España hay poco. Hay trabajo de escasa calidad, mínimamente remunerado, que ni siquiera garantiza la supervivencia. Contratos basura, empleo precario, deslocalización industrial, trabajo negro, talleres clandestinos… ¿es eso trabajo?

En España, hoy, faltan médicos, faltan programadores informáticos, pero estas no son, desde luego, las especialidades de los inmigrantes llegados en patera. Lo que llega, habitualmente, son trabajadores no cualificados. En las obras, los escombros, las cargas y descargas, suelen ser acarreados por inmigrantes. Algunos colectivos nacionales (los marroquíes por ejemplo), se han ganado en pocos años, fama de improductivos; los ecuatorianos de escasamente preparados; los colombianos de conflictivos; los argelinos de más conflictivos todavía; los pakistaníes y chinos de trabajar solamente para sus propias mafias; los subsaharianos, de ingenuos y buenazos. Hoy se contratan a muy pocos islamistas o procedentes de los países islámicos, pero no dejan de llegar. Allí donde estaban marroquíes en 2000, hoy han sido sustituidos por ciudadanos llegados del Este. ¿Se puede reprochar a los cultivadores de Huelva o Almería, sustituir a los magrebíes por chicas polacas, frecuentemente esculturales, con intención de volver a su país y, además, católicas? ¿Cuánto tardará el gobierno “políticamente correcto” de ZPlus en establecer cuotas para que cada empresa tenga a su “marroquí”?

Los Caldera, los Rumi, los ZPlus, ignoran los miles de horas contabilizados por los inmigrantes en colas interminables, debidas a la impreparación del gobierno, a su improvisación (la regularización masiva se preparada desde agosto y se ha realizado en medio del caos más absoluto), los millones de euros que el conjunto de estos inmigrantes han pagado a mafias sin escrúpulos y a listillos para conseguir por 3.000 euros un contrato de trabajo, más falso e improbable que una actitud enérgica de ZPlus o una decisión inteligente de Caldera, las decepciones, los desengaños y los engaños, las esperanzas frustradas, el comprobar una vez más que las burocracias de sus países de origen son corruptas y que para obtener un miserable certificado de penales (a todo esto ¿para qué un certificado de penales? ¿Es que el gobierno ignora que en esos países se compra y se limpia por 100 dólares?)… Poneros en la piel de un inmigrante que espera en la cola. Ciertamente, su paciencia es encomiable. Nosotros mismos no tendríamos tanta paciencia y serenidad si nos encontráramos ante un caos tan absoluto como el que se ha generado en esta regularización masiva.

El “talante” humanitario de ZPlus y de su banda de desaprensivos e inútiles, debería de ponerse de manifiesto en tener más respeto a los derechos humanos de los inmigrantes: ni les dicen cómo regularizarse, ni les dicen que deberán irse. La absurda figura “políticamente correcta” del “empadronamiento por omisión” (¿para cuando el “pago a Hacienda por omisión”?) es todavía más absurda, cuando el problema final no es la hoja de empadronamiento… sino el contrato laboral a presentar por un patrono. Vamos a tener colas de cientos de miles de inmigrantes que han peleado para obtener un “empadronamiento por omisión”, más o menos falso, pero que, a fin de cuentas, no les servirá de nada… por que carecen de contrato laboral.

Qué piensa el gobierno de todo este caos que él mismo ha generado. Desengañaros: el gobierno no piensa. Es autista. Está, mesiánicamente convencido, de que lo está haciendo muy bien, especialmente en este terreno, en donde absolutamente nadie, ni siquiera la SER, se libra de criticar la gestión de Caldera. El gobierno no piensa, ni en el porvenir de España (con cinco millones de inmigrantes inasimilables por el mercado de trabajo), ni en el de los inmigrantes (literalmente puteados, mareados y zarandeados por los requerimientos exigidos por el gobierno).

Pero las realidades se imponen, antes o después. Hace un año, existía un millón y cuarto menos de inmigrantes. La cara de ZPlus, blanda, fofa y sin energía, ha sido el mejor “efecto llamada”. Por primera vez en la historia de los Estados, se aplica una ley para solucionar el problema que solamente en el plazo de aplicación de la ley ha crecido en medida muy superior a lo que va a solventar. O dicho más fácilmente: de septiembre a mayo, están entrando más inmigrantes de los que han solicitado la regularización. Y de estos, es posible que, en torno al 40% hayan presentado solicitudes con datos falseados en algún punto. Y de los que, finalmente, se regularicen, habrá que ver cuántos pagan la cuota de autónomos en los tres meses siguientes…

Del “empadronamiento por omisión”, al “crimen por omisión”

Decir que ZPlus es bobo (alguno de su propio partido le llamó “sosomán”, “bobomas”, “bambi” y demás) se acepta salvo entre los socialistas del más acrisolado pesebre. Decir que es un “asesino”, suena excesivo y no seremos nosotros quienes lo digamos. Lo que ZPlus es, es un “asesino por omisión”. Y lo decimos tal como lo pensamos: se le podría aplicar perfectamente el tipo delictivo de “asesinato por omisión”. Pienso en el recién nacido subsahariano que acaba de morir en aguas del Estrecho. O en las cuatro mujeres embarazadas tiritando en las arenas de la playa. O en los dos gigantones nigerianos, temblando de pura hipotermia, calentados por las mantas de la Guardia Civil y la Cruz Roja. Es extremadamente inhumano y desagradable. Pero todo eso ocurre porque el bellaco sin principios y sin moral que gobierna en Marruecos, el tiranuelo depravado que regala a sus súbditos circuncisiones masivas (sería para troncharse de risa, sino fuera dramático) y su colega que caliente el trono de la Moncloa, permiten que día tras día, este drama se suceda sin fin en el Estrecho y en aguas Canarias.

La debilidad mata. ZPlus es débil y cobarde. ZPlus “mata por omisión”. A fin de cuentas, no cuesta tanto, desplazar a la flota en aguas del Estrecho. No cuesta tanto reforzar el sistema de patrullas de la Guardia Civil, ni el dispositivo de radares. Marruecos es, desde el punto de vista geopolítico y militar, el enemigo del Sur. Y lo demuestra día a día: hachís, cocaína, inmigrantes, guerrilla económica, exportación de células terroristas… todo esto es lo que nos llega de Marruecos. La palabra que conviene es ENEMIGO. No costaría NADA blindar el Estrecho y cortar de un día para otro la inmigración ilegal y masiva. A la que esta política de contención durara un par de días, las mafias del tráfico de inmigrantes comprenderían que por ahí no había nada que hacer. La oleada se detendría de un día para otro. Y dejarían de morir niños recién nacido. Dejarían de venir mujeres subsaharianas con la quimérica idea de que pueden salir adelante en España, para terminar luego vendiendo polvos a 20 euros, SIDA incluido. Dejarían de morir horriblemente miles de africanos en las aguas del Estrecho. Pero, la debilidad mata. Y la debilidad de ZPlus mata por omisión.

ZPlus: sin cultura, tradición, nacionalidad o religión.

El gobierno ZPlus solo tiene dura la cara y la mollera, como el marmolillo del 8. No les hables de “cultura”, ni de “tradición”, ni de “religión”, ni de “nacionalidad”, porque, en el fondo, ellos –los progres del gobierno y el propio ZPlus- carecen de cultura, de tradición, de creencias y apenas saben lo que es la nacionalidad. Si lo ZPlus, lo supiera, no confundiría “nación” con “nacionalidad”, ni “religión tradicional” con “religiones”, ni “tradición” con “conservadurismo”. Pero el socialismo actual, ya no aspira a aquella pretendida sofisticación cultural que tuvo Alfonso Guerra (que leía a Susan Sontag, escuchaba a Malher y recitaba versos escogidos de Machado). Se conforma con saber –mal que bien- las cuatro reglas.

El gobierno actual es un gobierno de analfabestias aculturizados, incluida la ministra de cultura y no digamos el propio ZPlus al que jamás se le escapará ni una frase ingeniosa, ni una cita escogida, ni rastro alguno que le imprima cierto carácter de persona cultivada. ¿Alguien puede decir lo contrario? Y mira que en la áspera meseta de Castilla y en el León del salió, siempre ha existido cantera de gente más que culta, erudita y más que inteligente, sabia. ZPlus llegó tarde al reparto de inteligencia y se olvidó de retirar un mínimo de carácter.

No es extraño que este gobierno no entienda lo que está ocurriendo: que España no es el “país de las tres culturas”, sino una “país europeo de tradición católica”; que España no es una “federación de nacionalidades”, sino un Estado Nación; que un islamista consecuente, jamás aceptará la cultura, la ordenación política, ni la tradición europea, y así sucesivamente. ZPlus ha demostrado en un año, que sus referencias culturales son las más escasas de todos los gobiernos democráticos. También en esto, ha demostrado estar en la cola y no resistir la comparación ni siquiera con Felipe González, quien, por lo demás, tampoco era un dechado de preparación intelectual.

ZPlus no entiende lo que está ocurriendo con la inmigración. No ve que se trata de una invasión que alterará nuestro sustrato étnico y cultural en apenas una década. Ignora que hará polvo nuestro sistema de seguridad social, que sobrecargará al Estado con un gasto social insoportable y que los españoles, dentro de poco, vamos a ser extranjeros en algunos barrios y zonas del país. Ese tipo fofo y su gobierno de catástrofes ambulantes, no entiende absolutamente nada de lo que ocurre: no entiende que los miles de muertos del Estrecho las provoca su debilidad. Se nos dirá que desde hace 10 años, el tráfico de pateras es incesante, y responderemos: “Si, pero nunca hasta extremos tan lacerantes”. Nunca se ha permitido que la inmigración tuviera unas esperanzas y unas expectativas tan elevadas… y nunca saldrán tan decepcionados como tras el 7 de mayo. Y es que nunca, tan pocos pesebristas del PSOE, han decepcionado a tantos. Es ZPlus y su equipo, ni unos ni otros, dan para más. Que se vayan de una puñetera vez.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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