11-M: cuando todo encaja cada vez menos

Publicado: Viernes, 10 de Diciembre de 2004 17:22 por en TERRORISMO
104942.jpgRedacción.- La extradición temporal de Rabei Osmán El Sayed, «Mohamed el Egipcio», la detención de un grupo de árabes en Irán y la recta final en la que se encuentra la Comisión de Investigación sobre el 11-M, marcan un nuevo hito: cuando se van a cumplir nueve meses, la investigación sobre de dónde partió la idea del atentado y donde se planificó no ha llegado a nada convincente. La mitad de la población ve la mano de los servicios de inteligencia marroquíes. La situación actual es esta:

LA LLEGADA DE “EL EGIPCIO”.

El rostro de “El Egipcio” es la garantía de que ese tipo no ha podido planificar nada más allá del formalismo ritual diario que pide el Islam a sus miembros: abluciones, rezos en dirección a La Meca, abstinencia de cerdo y ayuno en el Ramadam. Todo un programa. Es posible, incluso, que lo alegado por los servicios italianos (tan poco dignos de confianza ahora que en los años setenta y ochenta) en los que se basan los motivos de su detención, sean ciertos, pero…

… Pero la verdad es que el hecho de que un iluminado, fanático religioso, se jactara por teléfono de haber estado trabajando durante dos años en la preparación del 11-M. tiene tan poco valor como cuando un pescador fanfarrón nos dice que ha pescado un merluzo de dos metros de envergadura. O que un ligón afirme sin pruebas que se ha ligado a lo moza más hermosa del lugar. No, un terrorista digno de tal nombre, capaz de planificar el 11-M, jamás haría ese tipo de confidencias por teléfono sabiendo que un sistema como Echelon rastrea las comunicaciones. Por lo demás, esa irresponsabilidad en el manejo del teléfono sería todavía más sorprendente, si tenemos en cuenta que los primeros detenidos por el 11-M (olvidados a pesar de que a algunos se les considera autores materiales) estaban vigilados por la policía por sus actividades relacionadas con el choriceo.

Considerar a “El Egipcio” como “autor intelectual” (es ya el quinto presentado como aspirante a tal función) es una puro sinsentido. Jaime de Campmany le ha dedicado un lúcido artículo en “La Razón”, en el que, entre otras cosas dice: “[El Egipcio] se me antoja más un «capataz» de terroristas que un autor intelectual de grandes atentados. Ni de grandes atentados ni de cualesquiera otras obras importantes. Para decirlo de una manera más gráfica: escuchar que «el Egipcio» es el organizador del «11-M» es como si escuchara que José Luis Corcuera es el autor de «El Ser y el Tiempo» de Heidegger o de «La teoría de la relatividad» de Einstein. Ya lo dijo El Gallo: «Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible».

Irlonías aparte, lo cierto es que –tal como resaltamos en nuestro libro "11-M: Los Perros del Infierno"- un atentado de la envergadura criminal y de la precisión política como estos, no puede haber sido planificado solamente por una banda de chorizos desarrapados y lunáticos religiosos. Hace falta que detrás esté una inteligencia política capaz de prever lo que ocurriría inmediatamente después. Y lo que es más importante, que esas consecuencias, encajaran con el diseño político al que aspiraba crear: la caída del PP, el ascenso de ZP al poder, la retirada de tropas de Irak, etc. Y ese etcétera es bastante largo, por cierto. Por que, consecuencias, ha habido muchas.

CUANDO EL PUEBLO ESPAÑOL LO VE CLARO: MARRUECOS

En los atentados del 11-M han existido muchas víctimas. Una víctima ética, la verdad. Una víctima política: el PP. Unas víctimas reales: los muertos y sus familiares… que bien hubiéramos podido ser cada uno de nosotros. Es decir, las víctimas potenciales somos todos los españoles. De ahí la importancia de atender a lo que dice “el pueblo”. Y el pueblo lo tiene bastante más claro que la clase política y que el Ministerio del Interior.

La mitad de la población cree en la vinculación de los servicios secretos marroquíes en el atentado y en la vinculación de ETA, lo que traducido quiere decir que las tesis aznaristas sobre este tema son creídas por una mayoría de la población. Lo más grave de la encuesta publicada por El Mundo que el 70,6% teme no enterarse nunca de quiénes idearon y diseñaron el 11-M, frente a un 23,4% que confía en lo contrario.

Quizás el único momento en el que Aznar estuvo contra las cuerdas en su comparecencia ante la Comisión 11-M, fue cuando reiteradamente Llamazares le instó a que diera su opinión sobre lo que había querido decir cuando explicó que los atentados no habrían sido planificados en el desierto y a mencionar explícitamente a los servicios secretos franceses y marroquíes. Aznar capeo el acoso y entró en la indefinición. Está claro que, desde el punto de vista político y diplomático, no era posible hacer afirmaciones en este sentido. Llamazares también debía haberlo sabido, por cierto.

Lo cierto es que se están olvidando algunos elementos que ya citamos en la primera edición de "11-M: Los Perros del Infierno", a saber: que inmediatamente cometidos los atentados (el sábado siguiente por la noche) habían viajado hasta España varios responsables de los servicios secretos marroquíes, con “pruebas”, reales o supuestas, que relacionaban a los primeros detenidos con el integrismo más radical y criminal. La pregunta está clara: ¿cómo es posible que estos datos jamás hubieran sido puestos sobre el tapete cuando los detenidos –Jamal Zougam, el primero de todos- habían solicitado, y obtenido, su regularización en España? Y lo que es más lacerante: ¿cómo es posible que absolutamente ninguno de los detenidos –salvo el freaky religioso de “El Tunecino”- asistiera a mezquita alguna ni sus propios compatriotas conocieran su presunto fundamentalismo islámico? La respuesta es clara: los agentes marroquíes, llegados a España en la noche del 13-M, mentían, llevaban documentos falseados ad hoc.

Una falsificación de este tipo, solamente puede haberla realizado aquel que entra en algún momento en la quiniela de los atentados. Lo más probable es que Aznar se equivoque cuando atribuye una alianza entre terroristas marroquíes y etarras. Ya hemos dicho en otras ocasiones que ETA, a partir de 2002, había perdido toda iniciativa estratégica y no tenía otra preocupación que descubrir el topo que la roía desde el interior (y que la sigue royendo y, para acotar más el tema, que la roe desde que José Ternera desapareció de su escaño en el Parlamento Vasco… por situarlo en el tiempo). ETA ya no estaba en condiciones de planificar absolutamente nada, ni siquiera con los servicios marroquíes espoleándola. A cualquier especialista de cualquier servicio de inteligencia no se le escapa el hecho de que las caídas dentro de ETA se ocasionan con demasiada frecuencia, por lo tanto, el topo debe estar en la cúspide. Ningún servicio contacta con una organización terrorista en el que sabe taxativamente que hay un topo… precisamente en la cúspide. Esto, sin olvidar, que las pruebas de una cooperación con ETA son insignificantes.

Pero, las detenciones han evidenciado algo sorprendente: que la mayoría de implicados (o presuntos tales) son marroquíes. Esto lleva, inevitablemente, a los atentados de Casablanca, extraños donde los haya y a los que en "11-M: Los Perros del Infierno" les dedicamos un amplio espacio. Atentados increíbles. Atentados en los que la “célula terrorista” causa tantas víctimas como suicidad emplea en la operación. Atentado inviable, sin objetivo estratégico… salvo una advertencia a España (la Casa de nuestro país en esa población fue golpeada con más fuerza que cualquier otro objetivo). Atentado tosco que sirvió solamente para bloquear el ascenso de los partidos islamistas moderados en las elecciones generales que siguieron. Atentado que buena parte de la opinión pública marroquí atribuye… “al ejército”.

En las esferas de poder en Marruecos se tenía la convicción de que un cambio de gobierno en España iba a favorecer el “acuerdo” sobre el Sáhara. Por lo demás, desde su primer viaje como Secretario General del PSOE a Marruecos, los analistas de aquel país ya debían tener muy claro que con ZP la debilidad y la impreparación, el amateurismo y la nulidad, se iban a sentar en la Moncloa. En Rabat se prefiere a los “tontos” (ZP) que a los “malos (Aznar).

QUE SIGA LA INVESTIGACION, QUE SIGA LA COMISION

Pero la encuesta de El Mundo es sintomática en otro aspecto: la valoración sobre la actividad de la Comisión sobre el 11-M. Más bien mala. El 70% de los españoles cree que nunca se sabrá toda la verdad sobre lo ocurrido y el 60% niega que la Comisión esté sirviendo para aclararlo. Una amplia mayoría (80,3%) se declara partidaria de que la investigación parlamentaria continúe mientras existan pistas.

Sólo un 32,2% opina que la Comisión del 11-M está siendo útil a la hora de averiguar lo que realmente sucedió, mientras que un 59,9% rechaza tal afirmación. Para la tarea de investigar el 11-M, los encuestados confían más en los medios de comunicación (34,9%) que en el juez Juan Del Olmo (22,3%), en la propia Comisión (13%) o en el Ministerio del Interior (9,9%). Además de apoyar la continuidad de la Comisión, los españoles creen que deberían acudir a ella los confidentes Rafá Zouhier (81,3%) y 'Lavandero' (73,9%), además del agente Jesús Campillo (81,4%), que grabó en 2001 la cinta en la que aquél denunciaba los intentos de Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras para "montar bombas con móviles".

Estos datos son significativos. La Comisión 11-M merece un cero como puntuación a sus trabajos. No ha aclarado absolutamente ningún extremo de los planteados en el inicio de sus trabajos, ni siquiera aquellos más fáciles de aclarar; de hecho, ni siquiera los diputados se han atrevido a plantear las cuestiones más lacerantes: ¿cómo es posible que la SER supiera por la mañana, sin ninguna prueba, que existía una vinculación islamista y diera incluso el dato, falso por completo, de que se había encontrado la columna vertebral del terrorista suicida? Por citar solamente a una de las preguntas esenciales del asunto… ¿Por qué el lugar del atentado remitía a operaciones anteriores intentadas por ETA? ¿cómo es posible que todos los sospechosos fueran encontrados, juntos y muertos, en Leganés, con los explosivos sobrantes?

En lugar de “morder chicha”, la comisión ha preferido hacer excursiones por la fantasía político-terrorista (el PP con su teoría de la conspiración ETA-islamistas) o por las responsabilidades previas al atentado (el PSOE con su afirmación de que el PP mintió). El PP ha intentado en todo momento evitar reconocer que fue engañado y que se le llevó a afirmar en un primer momento la autoría de ETA. El PSOE ha intentado, por todos los medios, disolver la idea de que gracias al crimen se sientan en el poder. En resumen: 0 + 0

Pero la triste realidad es que sobre los atentados tenemos muchos más datos que hace ocho meses… pero ninguno de esos datos es concluyente. Nada lleva a una peligrosa organización capaz de planificar y ejecutar los atentados. Solo hay detenciones de individuos aislados, vinculados por el débil nexo de unas cuantas llamadas telefónicas de cuyo contenido, por lo demás, no hay constancia.

EL EFECTO CONTAGIO

Parece aventurado afirmar que antes del 11-M existiera terrorismo islamista en España. Los datos sobre las células españolas de Al Qaeda parecen excesivos. Dentro de poco, o bien se pondrá en libertad a Abu Dadá, o bien se tendrá que sentar en el banquillo. Entonces se verá cual es la solidez de las pruebas y si Garzón ha tenido alguna vez razón al responsabilizarle de los atentados del 11-S. Algo que parece, como mínimo, aventurado: a grandes teorías, grandes demostraciones, dice el axioma científico y las grandes demostraciones todavía están ausentes, siguen siendo unas pocas llamadas telefónicas y billetes aéreos.

Pero lo cierto es que, a partir del 11-M, se ha producido la desarticulación de varias células terroristas islámicas. No puede extrañar. Es el “efecto contagio”. De la misma forma que cuando los telediarios dan cuenta de violaciones o incendios forestales, aumenta el número de violaciones o de incendios provocados, también cuando se producen atentados islamistas, aparecen aquí y allí nuevas células espontáneas, improvisadas que, fanatizadas por el núcleo mismo de sus creencias y, en concreto, por una percepción primitiva y mendaz del concepto de “guerra santa”, intentan, torpemente cometer atentados aquí y allí. Eso es lo que está pasando en estos momentos.

El problema de fondo es el resentimiento y el foso cultural y mental que, bruscamente, ha aparecido en España, cuando han afluido sin ningún tipo de control más de un millón de islamistas procedentes del Magreb. Como recordábamos hace unas semanas, una encuesta demuestra que el 50% de la población marroquí admira Bin Laden, lo que implica que 300.000 de los 600.000 marroquíes residentes en España, mantienen una postura pro-Bin Laden… esto es, favorable al terrorismo islámico. Mucho más en Al-Andalus, tiene islámica –según ellos- usurpada por “infieles” y “herejes”.

Estos contingentes de inmigrantes, con unos códigos éticos muy diferentes de los nuestros (recuérdese al confidente Rafa Zuheir afirmando como la cosa más natural del mundo ante el juez que su profesión era la de “traficante de haschís” lo que indica la naturalidad con la que asumía el hecho objetivo de ser un delincuente) viven sometidos a dos presiones: la de un medio cultural, lingüístico, político y ético que no es el propio y la de una situación social y laboral de marginación, con salarios bajos, paro (la comunidad marroquí en nuestro país tiene una tasa de paro del 30%, mucho más elevada que la española) y unos escaparates de consumo que no están a su alcance. De ahí al resentimiento hay solo un paso. De ahí al afán destructivo contra esa civilización que les niega sus aspiraciones (consumo, dinero, opulencia) solo hay un soplido. Muchos lo están dando en estos momentos.

En 1999, llegó a España un predicador del Islam considerado en Francia como arquetipo de la moderación, Tarik Ramadán. Estuvo reunido en las inmediaciones de Barcelona con un centenar de islamistas, allí realizó un verdadero llamamiento a la lucha del islam contra la civilización europea. Claro está que todos los presentes eran islamistas. Ramadan hasta hace cuatro meses era considerado en Francia como el “interlocutor válido” de los islamistas residentes en aquel país. Hoy se sabe que Ramadan dice en privado aquello que oculta en sus intervenciones en la televisión francesa. Mientras ante el público alude a las virtudes de tolerancia del islam, en los núcleos fanatizados ordena resistir todos aquellos preceptos de la legislación francesa que entran en contradicción con el islam… y no son pocos. Dice en público: “El islam es compatible con la constitución y aceptamos la constitución”, mientras que en privado repite: “Aceptamos la constitución, mientras no se oponga a los preceptos islámicos”. Y cualquier constitución europea se opone -¡y no en pocos elementos!- al islam, empezando por el hecho de que el islam tiende a la creación de la Umma, la comunidad islámica de carácter político-teocrático… un concepto que en Europa está superado, olvidado y relegado a los libros de historia.

Pues bien, Tarik Ramadán en 1999, predicó eso mismo en nuestro país. Cuando hay “efecto contagio”, ese efecto no se produce espontáneamente, sino sobre un territorio abonado por la predicación cínica y fanática de un fenómeno mediático, hoy denunciado como falsario y practicante del doble lenguaje… partidario, por cierto del “diálogo de civilizaciones”.

EL TRABAJO DE COU DE ZP O EL DIALOGO DE CULTURAS

ZP jamás ha tenido nada claro. Mucho menos cuáles son los métodos de combatir el terrorismo. Por eso reactualizó lo que debía ser su trabajo de COU y lo presentó a las NNUU: para combatir al terrorismo había que apelar a la “alianza de civilizaciones”. Luego dijo unas cuantas estupideces más en la prensa americana, por lo que, en este sentido, en EEUU, no tienen la menor duda de que en España gobierno un incompetente. Y en este terreno no andan muy desencaminados los yankees…
Al terrorismo se le combate machacándolo, triturándolo, simplemente. Cuando se trata de un terrorismo incipiente como es el islámico, es mucho más fácil que cuando se trata de un terrorismo socialmente arraigado. ZP y los que dirigen los destinos de Interior, no han percibido que el terrorismo islamista tiene un “campo de aplicación” mucho más concreto que el terrorismo de ETA. Los inmigrantes islamistas en Europa –en situación de ilegalidad, de subempleo y precariedad, llegados con unas perspectivas y unas aspiraciones que no coinciden en nada con la realidad que han encontrado- son el campo de cultivo más fértil para cualquier iniciativa que capitalice su resentimiento contra Europa en fuerza social.
ZP no ha advertido que el “efecto contagio” se está extendiendo como un reguero de pólvora en las comunidades de inmigrantes islamistas. Y ZP no es un caso único. Holanda ha pasado en pocos días –no semanas, ni meses, ¡sino días!- de ser un “modelo de integración” a ser el más conspicuo exponente de “xenofobia y racismo” de toda Europa. Para que eso ocurriera ha sido necesario que, después de Pym Fortyune, fuera asesinado Theo van Gogh tras filmar un documental de denuncia sobre la patética situación de la mujer islámica en Europa… no precisamente víctima de la violencia doméstica y el sexismo de los europeos.

En Francia ya se han dado muestras, desde los años 90, de la tendencia increíble de poblaciones islamistas a deslizarse por la pendiente terrorista. En España, lo acabamos de experimentar. ¿Sabrá Interior extraer alguna consecuencia? Lo dudamos. Ahí se sienta un jurista sin la más mínima experiencia en terrorismo y antiterrorismo. Mientras, la comunidad islámica en España crece de día en día. Y con ella crecen también de día en día, las detenciones de presuntas células terroristas. El efecto contagio se sigue extendiendo como un reguero de pólvora.

Mientras ZP sigue aludiendo a su “diálogo de civilizaciones”. Dijo en las NNUU: «Tiene como objetivo fundamental», dijo, «profundizar en la relación política, cultural, educativa, entre lo que representa el llamado mundo occidental y el ámbito de países árabes y musulmanes». Por eso, la enseñanza del islam se ha aceptado en escuelas públicas, mientras que el mismo ZP niega la enseñanza católica, propia de nuestra tradición.

Se ha recordador estos días que el único país musulmán que hasta ahora se declara partidario de la idea de Zapatero es Mongolia, que busca desesperadamente la atención de los países occidentales. La Liga Arabe, aún habiendo realizado una declaración favorable a tal intención, no ha realizado ningún movimiento en esa dirección… entre otras cosas, por que no puede. Sabe perfectamente que la “profundización” de ese diálogo lleva a discutir lo indiscutible: la aceptación de los derechos políticos para la mujer, de la libertad de prensa, de la libertad de expresión, la condena a cualquier régimen dictatorial, incluidas las monarquías de derechos divino, la proscripción de delitos odiosos ante los que resulta difícil no sentir náuseas, como la ablación del clítoris, etc.

Las culturas no “dialogan”, dialogan algunas élites culturales. A ZP se le ha olvidado decir cuáles eran sus interlocutores y en nombre de quién o de qué van a hablar. En la Casa Blanca todavía deben estar riendo de la propuesta del blandurrio “líder” español, perpetuamente descolocado y con el talante atascado. El mensaje de ZP, si hacemos gala de una gran dosis de comprensión, solamente puede ser atendido por élites pro-occidentales de los países árabes, formadas culturalmente en Europa y que han asumido los valores propios de la cultura europea… esto es, élites culturales que carecen del más mínimo arraigo y de todo apoyo en sus países de origen. O gentes como Tarik Ramadán, siempre dispuestas a decir aquello que el interlocutor quiere oír, salvo cuando están encerrados con sus secuaces en la oscuridad de las mezquitas y allí hablan claro: para ellos “dialogar” con Europa, es hacer que Europa acepte lo inaceptable.
El problema no es que la propuesta de “diálogo de las culturas” (título, evidentemente, tomado como réplica de la obra de Huntington sobre el “choque de culturas”) se haya quedado en el capítulo de las buenas intenciones y su desembocadura en una línea de política internacional, sea imposible, el problema es que ZP quiere aplicarla en el único lugar en donde puede: esto es, en el territorio nacional.

En los próximos meses vamos a ver como la comunidad islámica obtiene unas concesiones y unas prebendas impensables en ningún país europeo –ni siquiera en la Holanda anterior a los asesinatos pro-islamistas o en la Francia tan predispuesta a tender siempre la mano a sus aliados históricos y excolonias del norte de África. De momento, ya hemos asistido a la ignominia de prohibir la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas y autorizar la islámica en esas mismas escuelas. A esto va a seguir el plegarse hasta la humillación más absoluta ante las exigencias marroquíes en relación al Sáhara, o dicho de otra manera, la traición al pueblo sahararui, el único que aún habla español entre las dunas del desierto. Finalmente, permanecer absolutamente impávidos ante la tragedia que se está desarrollando en el estrecho con la muerte de cientos de infelices engañados por los traficantes de carne humana. Esto sin atender a la tragedia de las clases trabajadoras españolas que se resienten cada vez más del dumping salarial que plantea la competencia de la inmigración y ven como se deteriora la convivencia en los barrios con más allá de un 5% de población inmigrante.

El “diálogo de las culturas” lo que va a acarrear va a ser la traslación de la “lucha de culturas” en territorio español, como ya ha ocurrido en todos los países de Europa Occidental. El problema ha larvado durante los años del PP, en la primera legislatura por no carecer de mayoría absoluta y el PSOE imponer una ley de extranjería que ya ocasionó el primer efecto llamada, en la segunda legislatura por falta de visión y de agresividad para cortar de raíz, tanto la contratación masiva de ilegales, el aumento desmesurado de las bolsas de trabajo negro y el aumento desmesurado en gastos sociales dedicados a inmigrantes (y, por tanto, sustraídos a la atención a nacionales en dificultades, en especial el aumento desmesurado del gasto de manutención de un millón de ilegales por parte de la seguridad social, mientras que se disminuían las prestaciones y las coberturas para los nacionales) como la repatriación masiva que era necesario para cortar el efecto llamada permanente puesto en funcionamiento desde 2000.

MAS DETENCIONES, MENOS TRABAJO DE LA COMISION 11-M

En pasado 8 de diciembre la policía detuvo a cuatro islamistas en Irán vinculados a una red de terrorismo islámico. El ministro del Interior, José Antonio Alonso, explicó que Adman Waki, uno de los dos detenidos en Irún por la Policía en relación con el 11-M está presuntamente vinculado con cinco de los implicados, entre ellos, "El Chino" y "El Tunecino", coordinadores del grupo que ejecutó los atentados.

Queda por establecer qué hay de cierto en todo ello. A medida que aumentan las noticias de detenciones, cada vez se entiende menos qué fue lo que ocurrió el 11-M y quien ideó los atentados. Las detenciones de estos sujetos, a los que se ha llegado a implicar con los atentados del 11-S –cuando se trata de dos crímenes de orientación y matriz completamente diferente tal como demostramos en "11-M: Los Perros del Infierno"- parecen muy exteriores a la trama. Al parecer se les ha logrado vincular gracias a la relación de llamadas telefónicas realizadas por los fallecidos en Leganés. La pista parece lejana y, si bien es cierto, que los detenidos según han podido observar los vecinos, estaban vinculados a iniciativas islamistas, no está claro si pertenecen al núcleo de la trama o bien se han sumado a desarrollos posteriores siguiendo el “efecto contagio” al que hemos aludido.

Pero estas detenciones demuestran sobre todo que la investigación policial debe proseguir hasta esclarecer todos los puntos negros del crimen. La investigación policial y la civil. A pesar de que tanto PSOE, como CiU, ERC, PNV e IU desean que los trabajos de la comisión concluyan cuanto antes y, a ser posible, con la única conclusión de que el PP “mintió”, lo cierto es que la investigación de la sociedad civil debe continuar.

Si el parlamento no ha sido capaz de establecer una comisión de investigación digna de tal nombre, le queda a la sociedad española tener el valor de reconocer el fracaso de las instituciones y apelar a la iniciativa privada (los medios de comunicación) y a la iniciativa ciudadana (los movimientos sociales y las personalidades independientes) para esclarecer sin complejos y sin temores lo que ocurrió el 11-M, cuál fue su matriz y quienes han mentido ante la Comisión del 11-M.
A cada detención que se produce, a cada extradición, toda la trama tiende a complicarse cada vez más y a encajar cada vez menos. Y ya va siendo hora de que, desde los tribunales se empiece a poner luz y taquígrafos. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que sean vistas en un juicio público las pruebas y se oiga a los presuntos responsables sus explicaciones? El hecho de que Abu Dada, el presunto cerebro de la célula de Al Qaeda en España lleve ya tres años preso, y no se haya establecido fecha de juicio, indica hasta qué punto, la lentitud judicial es exasperante. Pensar que dentro de tres años puede ocurrir lo mismo con los marroquíes detenidos en la noche del 13-M es algo absolutamente angustioso y la sociedad española no puede permitirse un plazo tan prolongado de dudas.

Así que lo que ni las instituciones democráticas, ni los tribunales de justicia, sean capaces de realizar, va a tener que realizarlo la sociedad civil. Y contra antes se dé cuenta de que esa misma sociedad civil es la primera interesada en esclarecer los hechos, antes evitará volver a ser víctima de una operación tan cruel como oscura como fueron los atentados del 11-M

© Ernesto Milá – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

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