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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Acaba de salir IdentidaD nº 14 - Suscríbete o pídela en tu kiosco

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A partir del 15 de diciembre puede comprarse en los kioscos el número 14 de la Revista IdentidaD. En caso de que no la encuentres puedes suscribirte. Identidad es la única revista publicada en formato tabloide, con 40 páginas de artículos sobre actualidad política, denuncias, informaciones contracorriente, entrevisftas y dossiers,  en defensa de nuestra identidad, de nuestro pueblo, de nuestra cultura y de nuestra tradición. Puedes consultar el sumario del nº 14 pulsando aquí.

El mito el rey perdido

Infokrisis.- Publicamos una nueva serie de artículos escritos hace más de 10 años yque en su momento se publicaron en distintas revistas. Como puede verse, los temas están relacionados habitualmente con cuestiones esotéricas y misterios de la historia o bien reflexiones sobrel a modernidad. Estamos intentando rescatar nuestros archivos personales. Ahora le toca al tema del Rey Perdido.Todos los países de Europa sin excepción, tienen un tema común relacionado con sus monarquías: el mito del Rey Perdido. Un rey justo, legítimo y amado por sus súbditos, desaparece misteriosamente; todos se niegan a creer que haya muerto, se ha retirado a un lugar oculto y volverá cuando la hora sea propicia para ponerse al frente de la legión de los elegidos en la batalla final contra las fuerzas del mal.

ORIGEN DE LA FUNCION REAL

La etimología de la palabra "rey" es importante a la hora de determinar el concepto que el mundo antiguo se hacía de la función y del símbolo real. Se admite unánimemente que se trata de un término indo‑europeo cuya huella se encuentra desde el área extrema de expansión celta (Europa Occidental) hasta la india védica.

Siempre, en todas partes, se encuentra la raíz reg‑ que da lugar a las variaciones rex (latino), el raj (hindú) y el rix (galo), presentes en palabras y nombres como dirigere, Mahararajh, o Vercingetorix. En general la raíz reg‑ indica a "aquel que traza el camino", es decir, define la jefatura y el mando. 

De esta misma raíz deriva la palabra y el concepto de derecho (trazar el camino implica, en definitiva, enunciar un derecho, promulgar una ley): right (en inglés), recht (irlandés antiguo), recht (alemán), y encontramos la misma simetría en la lengua latina entre rex y lex.
Al establecer que la función real era  "trazar el camino", los pueblos indo‑europeos hacían algo más que calificar al jefe político‑militar.

De hecho la historia nos enseña que no fue sino en un período tardío cuando los monarcas asumieron la conducción militar de su pueblo, mientras que la política estaba delegada a la nobleza. El "dux" -palabra próxima a rex- indicaba a los caudillos militares que asumían el mando en momentos de crisis y en los que el rex delegaba la función guerrera. Luego, cuando se superaba la crisis, desaparecía el cargo de "dux bellorum", caudillo de las batallas, literalmente."Trazar el camino", guiar a su pueblo por las seis rutas del espacio definidas por la cruz tridimensional que marca las direcciones del espacio. El rex tenía el poder de guiar a su pueblo en todas estas direcciones.

La función real primitiva se justificaba en que reyes y dioses no eran sino una misma persona. En el Apocalipsis de Juan se encuentra un eco de este orden de ideas: "Aquel que se sienta sobre el trono" declara "Yo soy el Alfa y el Omega, el Principio y el Fin".

El rey era pues concebido como un punto de irradiación, no humano, encarnación directa de poderes trascendentes y, en tanto que tal, digno de ser obedecido; el mando, no era obtenido ni mediante elección, ni por aclamación, sino que procedía de un contacto tangible con entidades superiores, condición imprescindible para que los súbditos aceptaran la sumisión a su voluntad.

LA IDEA DE ORDEN

La prosperidad del reino, la victoria en las batallas y la justeza de sus decisiones, es decir, el Orden, eran muestra del origen divino y legítimo del poder. Si se producía un descalabro militar, una mala cosecha, si la injusticia se enseñoreaba, todo ello mostraba el debilitamiento del vínculo que unía el rey al supramundo y a los poderes trascendentes. Entonces sus súbditos podían destronarlo.
La vieja leyenda itálica del Rey de los Bosques de Nemi, cuenta que este rey está siempre en guardia bajo un árbol sagrado, y seguirá siendo rey hasta que un esclavo fugitivo consiga sorprenderlo y arrancar una rama del árbol que custodia. Por "esclavo fugitivo" hay que entender un hombre emancipado de los lazos de la materia y que ha logrado establecer un vínculo con la trascendencia.

El mismo símbolo del árbol es reiterativo, indica la fuente de un poder y se relaciona habitualmente en el universo simbólico indo‑europeo con la montaña, el centro, la isla, el jardín bienaventurado, etc. Todos estos símbolos suponen lugares inaccesibles, en los que reina el Orden, mientras que a su alrededor, todo fluye, es caos y dinamismo contingente. Residir o tener acceso a uno de estos símbolos supone conquistar la función real. La montaña del Grial, el castillo de Camelot, la isla de Avalon, el Roble del Destino, el Jardín de las Rosas, el Omphalos de Delfos, etc. pueden ser relacionados fácilmente con lo que decimos y constituyen centro de un período dorado para la humanidad.

Ahora bien, el hecho de que todo en el mundo tradicional indo‑europeo esté sometido a ciclos ‑ciclo de las estaciones, ciclos lunares, rotación sideral, vida humana‑ hace que la Edad Dorada no se prolongue hasta el infinito. El tiempo la va desgastando hasta que se produce una caida de nivel que registran todas las tradiciones. Sin embargo, el centro, la montaña, el jardín, o la misma función real no desaparecen, sino que entran en un estado de latencia; se vuelven inalcanzables para los hombres comunes y dejan de influir en los destinos contingentes del mundo. El Jardín del Edén, no desaparece tras la caída de Adán, simplemente se hace inaccesible; otro tanto ocurre con el castillo del Grial, solo visible para las almas puras; en el caso del Jardín de las Rosas del Rey Laurin -que todavía puede visitarse en Bolzano- un hilo de seda lo convierte en impenetrable. La idea es siempre la misma: algo visible, pasa a otra dimensión, no muere, sin embargo, solo se oculta temporalmente, "hasta que los tiempos estén prestos", es decir, hasta que una nueva renovación del cosmos, haga posible la manifestación del centro supremo. Y lo mismo ocurre con los monarcas.

EL REY PERDIDO, NO-MUERTO, AGUARDA SU HORA

En este contexto los pueblos indo‑europeos han tenido siempre muy arraigado en su estructura mental, el mito del Rey Perdido: un rey querido por todos, justo, amado por su pueblo, deseado,  en un momento dado, desaparece; su pueblo se niega a creer en su muerte; no es posible que los dioses hayan abandonado a un ser tan noble y justo, se dicen, "no a muerto, está vivo en algún lugar, y un día regresará para ponerse al frente de sus fieles". Esta estructura se repite una y otra vez en las viejas tradiciones de las distintas ramas del tronco común indo‑europeo.

Podemos establecer que los últimos reflejos en estado puro de tal mito terminan con Federico I Barbarroja y, ya en una dimensión esotérica, con la marcha de los Rosacruces de Europa al inicio de la Guerra de los Treinta Años. Pero el mito, ha reaparecido insistentemente en la edad moderna e incluso contemporánea, mostrando la fuerza de su arraigo en la mentalidad indo‑europea.

EL GRAN MONARCA Y EL REY DEL MUNDO

Dos autores de singular personalidad han recuperado tradiciones relativas a este mito. De una parte Nostradamus en sus célebres "centurias" alude al "gran monarca", mientras que René Guenon, consagra uno de sus ensayos más esmerados al tema del "rey del mundo".

Nostradamus en una cuarteta de sus famosas "Centurias"  se hace eco de tradiciones más antiguas sobre el "gran monarca" y las incorpora a sus profecías, donde el "gran príncipe" es llamado el "gran monarca". Su advenimiento se producirá después de una guerra de 27 años, que empezará en 1999, único año que se menciona con todos sus números y de forma explícita en las profecías de Nostradamus.

Esta leyenda tiene su origen en las décadas inmediatamente anteriores al año 1000, se trata pues, de un mito milenarista, de una promesa de renovación. Los primeros rastros de tal tema se encuentran en los escritos del abad Adson de Montier‑en‑Der (muerto en el 992). Pero Adson recoje fuentes anteriores, una de ellas el testimonio escrito de Isidoro de Sevilla (siglo VII) y otra, incluso anterior, debida a Cesario de Arles (siglo VI).

Es evidente que profecías de este tipo ganan fuerza justo en momentos de crisis y devastación. En el período posterior a las invasiones bárbaras, cuando los movimientos migratorios remiten, cobra fuerza la añoranza y el recuerdo del Imperio Romano, incluso entre los mismos pueblos germánicos invasores, la idea de que Roma representaba el Orden gana fuerza y se produce un sincretismo entre los mitos nórdico‑germánicos, aun con fuerza en esas razas, y los temas propios de la romanidad.

Esa añoranza del Imperio Romano se traduce en la aspiración a renovar el Imperio. Cuando Clovis (Crodoveo) es entronizado rey de los francos en el 496, recibe del Emperador de Oriente, la dignidad de Patricio y de César y, por este acto se considera renovado y regenerado el antiguo Imperio Romano. En siglos siguientes, a partir de Carlomagno y de los Hohenstaufen, la fórmula de consagración será calcada de la entronización de los Césares de Roma.

Pero la baja edad media supone una sucesión trepidante de convulsiones que crean en las poblaciones la sensación de que un ciclo está a punto de terminar. Los grandes príncipes son pocos y sus reinados breves, su recuerdo histórico se va diluyendo y entran vertiginosamente en el campo de la leyenda. Es en esa situación cuando se suceden las profecías, todas interpretando el mismo deseo subconsciente: un gran príncipe ‑el gran monarca‑ reunirá a todos los pueblos de Occidente para librar la última batalla contra las fuerzas del anticristo. Aquí podemos ver cristianizado el tema de la "orda salvaje" de Odín y de sus guerreros que esperan en el Walhalla la hora de la batalla contra las fuerzas del mal.

Ahora bien, en el tema del "gran monarca" existe un ápice de nacionalismo galo. El gran monarca nace en Francia, en Blois concretamente, y queda ligado indisolublemente a la corona de ese país; contrariamente, el tema del "rey del mundo" tiene un carácter más universal.

LA UNIVERSALIDAD DEL MITO

A principios de siglo dos relatos traen a Occidente el recuerdo aun vivo del "rey del mundo". Saint Yves d'Alveydre en su "Misión de la India" y Ferdinand Owsendowsky en "Bestias, Hombres y Dioses" hablan, respectivamente de un reino subterráneo, Agartha o Agarthi, al que se refieren tradiciones vivas de Mongolia y la India, transmitidas por monjes budistas, en el que moraría el "rey del mundo", el "chakravarti".

En la tradición budista el "chakravarti" es el "señor de la rueda", o si se quiere "el que hace girar la rueda". Guenon nos dice al respecto: <<es quien, instalado en el centro de todas las cosas, dirige su movimiento sin él mismo participar, o sea quien es ‑según la expresión de Aristóteles‑ el "motor inmóvil">>. Esa rueda está habitualmente representada con la forma de una svástica, símbolo que ante todo, indica movimiento en torno a un centro inmóvil.

El "rey del mundo" no es un tema exclusivamente budista. La Biblia registra la misteriosa figura de Melkisedec, rey y sacerdote de Salem, señor de Paz y Justicia. Salem, es equivalente al Agartha y Melkisedec el "chakravarti" judeo-cristiano.

El lugar de acceso a ese centro del mundo aparece en distintas tradiciones: son muchas las leyendas de cavernas que dan acceso al centro del mundo, también montañas que tienen la misma función, islas, lugares marcados con monumentos megalíticos (menhires frecuentemente), lugares "Omphalos" (ombligos del mundo como el santuario de Delfos), todos estos puntos tienen como denominador común el constituir "centros espirituales", es decir, lugares en los que se favorece el tránsito entre el mundo físico y el metafísico, entre lo contingente y lo trascendente. Todos estos símbolos facilitan la entrada a otro nivel de la realidad, aquel que se ha hecho invisible para los hombres dada su impiedad o simplemente a causa de la involución cíclica del mundo. Entrado éste en la Edad Oscura (Kali Yuga, Edad del Hierro o Edad del Lobo), lo que antes era visible y accesible se convierte en secreto y oculto. No puede llegarse hasta él sino a través de pruebas iniciáticas y de un ascesis interior: tal es la temática de la conquista del Grial, de las grandes rutas de peregrinación, de temas masónicos como el de la "búsqueda de la palabra perdida", etc.

En esos lugares mora un rey supremo, indiscutible, acaparador del poder espiritual y del temporal, oculto e inaccesible, señor de paz y justicia: el rey del mundo, el rey perdido.

LA RENOVACION DEL MUNDO A TRAVES DEL REY PERDIDO


Existe una interferencia de temas entre los temas del Rey del Mundo y el Gran Monarca de un lado y los del Rey Perdido de otro. Este último es un gran monarca que ha desaparecido misteriosamente y al que sus súbditos se niegan a creer que haya muerto. Las tradiciones indo‑europeas, hablan de reyes que se ocultan en cavernas, o simplemente que desaparecen pero que no han muerto. Pues bien, este es el punto de interferencia entre una y otra tradición.

El tema del "rey perdido" alude a reyes históricos que la crónica ha revestido de contenidos míticos; por el contrario el tema del "rey del mundo" pertenece exclusivamente al úniverso mítico. Cuando un rey histórico no muere sino que desaparece, oculto en una cueva, en una montaña o en una isla, es que ha pasado al dominio del Rey del Mundo, ha establecido contacto con él y ha tenido acceso a ese reino latente que está oculto por culpa de la degeneración del mundo. En todas las tradiciones el "rey perdido", al desaparecer y entrar en contacto con el "rey del mundo", legitima su poder y alcanza un rango divino.

Ahora bien, esa situación no durará siempre. Finalizado el ciclo, la espada vengadora del "rey perdido" se manifestará de nuevo y, gracias al poder de su brazo, el mundo quedará renovado, habitualmente tras una gran batalla.

En el Tíbet solo los monjes budistas que han alcanzado un más alto grado de perfección, tienen acceso al reino oculto de Shambala, del cual el Dalai Lama es su delegado y embajador. Allí reside Gesar de Ling, rey histórico que vivió aproximadamente en el siglo XI y gobernó el Tíbet. Las leyendas locales afirman que Gesar no ha muerto sino que retornará de Shambala al mando de un ejército, para someter a las fuerzas del mal y renovar el mundo agotado y caduco.

ARTURO Y FEDERICO BARBARROJA EN LAS LEYENDAS MEDIEVALES

En la Edad Media europea, mientras tanto, aparece una leyenda que fue considerada como verdad histórica, la del Preste Juan, el Rey Pescador. En Oriente, en un lugar impreciso entre Abisinia e India, existía un reino inmenso gobernado por un avatar de Malkisedec, el Rey Pescador. En su castillo se alojó Perceval en el curso de su conquista del Grial y fue allí donde vió la preciada copa y donde le fueron formuladas las preguntas fatídicas que Perceval en ese momento no supo contestar. Robert de Boron llega a calificar a Perceval de sobrino del Rey Pescador.

En el terreno de la historia se sabe que el Emperador Federico I recibió tres regalos del Preste Juan, (un abrigo de piel de salamandra, que le permitía atravesar las llamas, un anillo de oro y un frasco de agua viva) que suponían un reconocimiento de la dignidad imperial de Federico I por parte del "Rey del Mundo". Así pues, el Rey del Mundo es aquel rey superior a los demás reyes y que los legitima para su misión.

En diversas ocasiones, monarcas europeos organizaron expediciones para establecer el contacto con el mítico reino del Preste Juan, que invariablemente se perdieron y jamás regresaron. Pero el tema subsistió en las leyendas del Grial.

Arturo, despues de la batalla contra las fuerzas del mal representadas por Mordred, se retira a la isla de Avalon. De Carlomagno se dirá lo mismo: que no está muerto, sino que, aguarda el tiempo en que sus súbditos vuelvan a necesitarlo. Federico I y su hijo Federio II, alcanzarán el mismo rasgo legendario, morando en el interior de montañas como el Odenberg o el Kyffhäuser, volverán cuando se produzca la irrupción de los pueblos de Gog y Magog, aquellos que Alejandro Magno ‑otro rey perdido‑ encerró con una muralla de hierro.

Es también en el período medieval en el que se establece la festividad de los Reyes Magos, personajes misteriosos que siguen a la estrella que marca el lugar de nacimiento de Cristo. Su triple imagen es un desdoblamiento de la figura de Melquisedec. Si en el rey de Salem está concentrado la triple función de "Señor de Justicia", "Sacerdote de justicia" y "Rey de Justicia", en los Reyes Magos, esta función está separada e individualizada en cada uno de ellos.

EL MITO DEL REY PERDIDO EN LA PENINSULA IBERICA

Sobre el suelo de la península ibérica florecieron también leyendas del mismo estilo. Jamás se encontró el cadáver de Roderic o Don Rodrigo, último rey godo; su recuerdo y el de la monarquía legítima animó a su portaespadas, Don Pelayo a iniciar la reconquista en su nombre nombre.

Más tarde, floreció el mito de Otger Khatalon, héreo epónimo de Cataluña; oriundo de Baviera, empuñaba como el Hércules mítico una pesada maza; liberó el valle de Arán y el valle de Aneu del dominio musulmán; una vez cumplida su obra desapareció, no está muerto, solo oculto, y solo volverá cuando se produzca una nueva crisis desintegradora.

Alfonso el Batallador y Don Sebastián de Portugal, desaparecido tras la batalla de Alcazalquivir, dejaron tras de sí un álito de misterio; años después todavía se creía que seguían vivos e incluso algunos impostores pretendieron usurpar su personalidad.

LAS ULTIMAS MANIFESTACIONES DEL MITO


A mediados del siglo XIX aun debía manifestarse el tema del rey perdido en Francia. La historiografía oficial no ha logrado desenmarañar el destino del Delfín de Francia, Luis XVII, desaparecido en la Torre del Temple de París tras el guillotinamiento de sus padres. Ni siquiera se sabe si el relojero holandés Naundorff, que llegó un día a París demostrando conocer con una precisión absoluta la infancia del Delfín, era el hijo de Luis XVI.

Setenta años después, algunos rusos blancos exiliados tras la Revolución Rusa, quisieron creer que la Gran Duquesa Anastasia jamás había muerto, sobrevivió a la masacre de Ekhaterinemburgo y daría continuidad a los Romanov.

Finalmente hubo muchos que se negaron a creer en la muerte de Hitler y durante años estuvo bien extendido la idea que había logrado sobrevivir al cerco ruso de Berlín y huir al Polo en donde prepararía el retorno y la venganza.

La fuerza de la leyenda tuvo aun un postrero coletazo en el "affaire" de Rennes le Chateau, cuyo tema central era la supervivencia de la dinastía merovingia y el hallazgo del "rey perdido" en la figura de un astrólogo y documentalista que decía ser gran maestre de un "Priorato de Sión". Postreros ecos en los que laa credulidad de las masas arraiga en un sustrato de la psicología profunda de los europeos. Y es que, en el fondo, el "rey perdido" no es sino el arquetipo simbólico de una calidad espiritual próxima a la trascendencia, latente en todos los hombres, olvidada, más no perdida.

A MODO DE CONCLUSION


Caudillo derrotado en ocasiones (Dagoberto, Arturo), en otras muerto, pero cuyo cadáver jamás se encuentra (Barbarroja, Rodrigo), o simplemente líder victorioso de un período áureo (Guesar de Ling), consciente de que los ciclos históricos han decaido y que decide pasar a un estado de latencia hasta que se produzca la renovación del tiempo (de la que él mismo será vehículo), este mito es transversal en el espacio y en el tiempo, reiterándose en todo el ciclo indo‑ario.

Siempre la morada de este rey perdido es un símbolo polar: una montaña inaccesible (Barbarroja), una isla dorada (el Avalon de Arturo), el "centro" de la tierra (Cheng Rezing, el "rey del mundo" extremo‑oriental), un castillo dorado (Otger Khatalon). El presentimiento de su existencia anima a otros a emprender gestar y hazañas imposibles (la reconquista de Don Pelayo en relación a Rodrigo, los atentados del "Wherwolff" en relación a Adolfo Hitler, la conquista del Grial por los caballeros del Arturo muerto en Avalon) o estar a la espera de la llamada del monarca para acudir a la última batalla (el tema del Räkna-rok y de la morada del Walhalla, el tema del último avatar de Buda y de Shambala).

Lo que se pretende en otros casos es tomar el mito del rey perdido de una forma utilitarista: sería él y sus presuntos descendientes los que garantizarían la legitimidad dinástica (los descendientes de Dagoberto II en el affaire de Rennes le Chateau, los partidarios de Naundorf en la cuestión del Delfín, los de Juan Orth en la dinastía austro‑húngara, incluso los de la gran duquesa Anastasia en el caso de la herencia de los Romanov, etc.).

El mito del Rey del Mundo, las leyendas de los reyes perdidos y de los monarcas que aguardan la batalla final rodeados de sus fieles guerreros, pertenece a nuestro pasado ancestral. Es una parte de nosotros mismos, algo que debemos conocer y encuadrar en un universo simbólico y mítico, hoy perdido, pero del cual no podemos prescindir si queremos conocer nuestro origen y nuestro destino.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@blogia.com - http://infokrisis.blogia.com

Mundo del ruido y virtud del silencio

Infokrisis.- Ninguna civilización ha sido tan ruidosa como esta. Ni el bullicio de los arrabales de la Roma Imperial, ni el molesto sonido producido por canteros, caldereros y herreros medievales puede compararse al fragor de nuestras actuales ciudades; ciertamente, el ulular de las sirenas y el repiquetear de las máquinas nacidas con la primera evolución industrial, empezaron a causar daños en los aparatos auditivos de muchos obreros, pero no fue sino hasta mediados de este siglo cuando la polución acústica se convirtió en un problema generalizado y siempre en aumento. En otro tiempo el silencio -esto es, la ausencia de ruido- fue condición necesaria para alcanzar lo que fue considerado como la más alta cota de la condición humana: la experiencia mística.  La conclusión es simple: si el silencio nos eleva, el ruido nos sume en lo infernal. Y hoy los estruendos han ahogado cualquier silencio.

DEL SUSURRO AL UMBRAL DEL DOLOR

Se considera que el ruido es una sensación acústica molesta. La intensidad del ruido se mide en decibelios. Cincuenta decibelios nos situarían en el umbral de la conversación, menos supondría apenas un susurro; la audición repetida de sonidos superiores a 85 decibelios puede causar daños físicos y psicológicos; niveles superiores a 132 ocasionan incluso sensación de dolor y a partir de 140 el peligro de rotura de tímpanos o alteraciones psicomotrices puede ser incluso inmediato. En el conocido cruce madrileño del Paseo de las Delicias con la calle de Méndez Alvaro, hacia las 16 horas, el nivel de ruido fluctuaba entre 74 y 90 cecibelios, es decir, suficiente para causar un deterioro físico del aparato auditivo de los vecinos.

Lo peor es que las administraciones han renunciado a combatir lo que se ha dado en llamar "polución acústica". El gobierno de Westfalia decía en su programa de 1975: "No cabe la posibilidad de reducir el ruido provocado por los vehículos, ni tampoco de los reactores en la proximidad de los aeropuertos, pues el número de vuelos diarios crecerá en los siguientes años. Respecto a las fábricas e industrias, los ruidos son inevitables, dado que las máquinas se preparan de forma que su productividad sea mayor y al aumentar las revoluciones de sus mecanismos, el problema acústico de los talleres se agudiza". Lo peor no es eso, sino que, lejos de disminuir, la polución acústica aumenta de día en día.

RUIDO EN LOS NUEVOS HABITOS SOCIALES

Fenómenos tan aparentemente banales como el cambio de hábitos alimentarios han tenido una incidencia directa en la polución acústica, cuando a mediodía y por las noches cientos de motoristas cruzan las calles en todas direcciones transportando pizzas y otros alimentos servidos a domicilio en ciclomotores petardeantes, dotados de escape libre o con silenciadores trucados o simplemente en mal estado.

Por otra parte, equipos de Hi-fi, cada vez más potentes, colocados en automóviles los convierten en discotecas ambulantes capaces de hurtar un sueño tranquilo a los vecinos. Los auriculares de los "walkman" que, teóricamente deberían individualizar la audición de música, utilizados en su volumen máximo por jóvenes consumidores de música máquina y bacalao, son oidos por los viajeros de los transportes colectivos. En el metro de Londres pueden verse decenas de carteles alusivos a este trastorno: "Solo para sus oídos, por favor"; no parecen tener mucho éxito. Finalmente en las discotecas y bares musicales los decibelios han aumentado hasta producir en jóvenes menores de 20 años con empacho de rock y derivados, cefaleas, zumbidos en los oídos, irritación nerviosa, falta de dominio de sí mismos, disminucion de la actividad, debilidad, dolores de estómago, agotamiento físico y mental, etc.

Es evidente, por lo demás, que todas estas músicas de más que dudosa calidad tienen otras repercusioens sociológicas no desdeñables: quienes utilizan automóviles con equipos Hi-fi a todo volumen o auriculares individuales, o asisten a discotecas y bares musicales están aislados en sí mismos: el volumen del ruido es de tal calibre que impide cualquier tipo de comunicación con los demás, atonta los sentidos e impide cualquier actividad discursiva, interior o exterior; sufren los efectos de tales ruidos incluso cuando el foco emisor está ya cerrado.

EL DIOS DEL SILENCIO

El mundo clásico conoció una divinidad alegórica representada por un joven que se tapa la boca con el dedo o con una venda y ostenta una rama de albérdigo -cuya hoja tiene forma de lengua- como atributo; era Silencio, aquel "que no tiene defecto alguno" y que estaba presente en la celebración de todos los misterios; su rito implicaba necesariamente la concentración y ausencia de cualquier ruido.

En Roma se celebraba el 18 de febrero la festividad de Muta, una diosa menor a la que se sacrificaba para impedir las murmuraciones. Madre de los lares, se la relacionaba a los espíritus de los muertos, que habitaban en el mundo del silencio.  Ovidio nos cuenta en qué consistía el ritual sacrificial: una anciana rodeada de 12 vírgenes sacrificaba a la diosa, colocaba tres granos de incienso en un agurejo ante su altar, mientras guardaba siete habas negras en la coba. Luego la anciana cogía la cabeza de la estatua y la encolaba con pez, la atravesaba con agujas de latón y la arrojaba al fuego que luego cubría con yerbabuena. Finalmente escanciaba vino sobre ella y daba de beber a las vírgenes, bebiendo ella también hasta emborracharse. El ritual terminaba cuando la anciana despedía a las doncellas diciendo que había encadenado a las lenguas maledicentes.

En el mismo ámbito romano el dios Mutino era invocado para guardar secretos y retener los pensamientos ocultos y Lara, otra diosa, fue llamada "la charlatana" porque comunicó a Juno los amores que sostuvo con su esposo Júpiter.

EL SILENCIO DE LA HUMANIDAD MEDIEVAL

La admiración del mundo clásico por el silencio se prolongó en la humanidad medieval. En las grandes ciudades los oficios ruidosos fueron situados allí donde menos pudieran escucharse: los herreros y caldereros, los molinos y batanes, estuvieron situados, generalmente en los arrabales o en lugares extremo.

La quietud se instauró en los monasterios y algunas órdenes ascéticas recogieron entre sus votos el del silencio, junto al de castidad y obediencia. Los claustros construidos en todos los recintos monacales estaban estudiados para atenuar toda sonoridad, casi a modo de las cámaras de aislamiento sensorial actuales. Todo debía facilitar el recogimiento y la meditación de los que el ruido era la principal amenaza.

Existió en aquel tiempo un silencio negativo: el que Satán imponía a sus fieles cuando debían afrontar los interrogatorios de la Inquisición. A los torturadores les llamaba mucho comprobar que, inexplicablemente, algunos de los herejes o brujos interrogados no abrían la boca ni siquiera para gritar su dolor; atribuyeron dicho comportamiento a un pacto diabólico: Satanás les habría paralizado las cuerdas vocales y la lengua. Dicho pacto sería sellado por un amuleto que los interrogados esconderían entre sus cabellos; de ahí que, a partir del famoso "Tratado sobre las brujas" de Henri Bouguet, herejes y brujas fueran rapados antes del interrogatorio. Consta que, efectivamente, entre los cabellos de algunos se encontraron extraños y sacrílegos amuletos...

LA CIVILIZACION DEL RUIDO


Se diría que a partir del Renacimiento se inicia un lento avance del ruido y los espacios de silencio se van haciendo progresivamente más reducidos. A ello contribuye fundamentalmente el aumento del comercio y la proliferación de carromatos cuyas ruedas golpean agresivamente unas calles que, cada vez más, empiezan a ser pavimentadas. El aumento de la población urbana y las subsiguientes construcciones necesarias para albergarla hacen que cada esquina se convierta en una cantera. Pero con todo, las casas son de piedra y el sonido se transmite difícilmente. Deberán de pasar cuatro centurias para que prolifere la utilización del cemento y muy especialmente del hierro, excepcional buen conductor del sonido; casi al mismo tiempo las paredes se adelgazarán y la vida familiar perderá intimidad.
La revolución industrial, la era del maquinismo, primero, luego, la aparición de nuevos inventos, la proliferción del ferrocarril, del automóvil y de la navegación aérea, los sistemas de reproducción del sonido, todo ello irá en detrimento del dios del Silencio que quedará arrinconado en espacios cada vez más alejados y reducidos y, desde luego, nunca en las grandes aglomeraciones urbanas.

El cambio es tan vertiginoso que afecta más directamente a las nuevas generaciones. A principios de los años 80 un estudio de la Universidad de Tennesse realizada sobre 4.500 estudiantes demostró que tenían como promedio un oido tan malo como el de una persona de 65 años. En EE.UU. casi dos millones de trabajadores sufren déficits auditivos, en otros países industriales las cifras son idénticas; en Madrid el 25% de la población infantil y adulta, sufría una merma en su capacidad auditiva. No puede extrañar que ante todo esto el Consejo Internacional de Música en un simposium organizado por la UNESCO proclamara en 1968 que "todo hombre tiene derecho al silencio"... pero en las décadas siguientes este derecho ha sido brutalmente lacerado por la marcha de los acontecimientos.

DE LA VIBRACION ACUSTICA A LOS INFRASONIDOS

El ruido puede provocar -y de hecho frecuentemente provoca- transtornos orgánicos graves:  desminución de los movimientos estomacales, dilatación de las pupilas, aumento de la presión sanguínea, alteraciones de imnpulsos cardíacos, agresividad, disminución del pulso, producción excesiva de hormonas, bajada en la producción de jugos gástricos y saliva y predisposición al infarto.

En general estas anomalías se producen por saturación de ruidos, pero la vibración producida por el sonido tiene efectos igualmente dramáticos. En 1953 y 1954 se estrellaron varios aviones "Comet" en todo el mundo. Se trataba de uno de los primeros reactores comerciales y su problema consistió en que los ingenieros desconocían los efectos de lo que se llamó "fatiga de material" producido por la vibración de los gigantescos motores Rolls-Royce.

Los llamados infrasonidos, inaudibles, pero que afectan a nuestro organismo más que el ruido propiamente dicho. Cuando la frecuencia de los infrasonidos alcanza los 7 Herzios, la misma de las ondas cerebrales, se produce un acoplamiento causante de dolor de cabeza, ahogo, visión borrosa, fatiga e incapacidad para desarrollar trabajos intelectuales.

Los infrasonidos, pasan sin duda más discretos que los ruidos, sin embargo se utilizan cada vez en más actividades industriales: limpieza de ropas y joyas, tratamientos médicos, soldaduras, aleaciones, laminación de metales, polímerización, etc. Se tiene la convicción que pueden producir mutaciones más fuertes que la radioactividad.

ATAQUE A LO MAS INTIMO DEL SER HUMANO

Hoy pocos dudan que medicinas tradicionales como la acupuntura china tienen un efecto benéfico sobre el ser humano. Pero los mismos médicos que aprueban el tratamiento a base de acupuntura, ignoran los fundamentos de esta práctica ancestral. La teoría médica china se basa en la existencia de una fisiología oculta del ser humano, compuesta por 750 centros de energía y "meridianos"; la enfermedad consistiría en una anómala circulación energética por esos puntos que las agujas reconducirían por sus canales normales.

La medicina china, como la hindú o tibetana, incluso como las concepciones que estuvieron en voga en Occidente, implicaban el conocimiento de "centros" de energía en el cuerpo humano, sutiles e imperceptibles a simple vista, pero que el "iniciado" podía identificar y sanar. Cada uno de estos centros estaría -siempre según esta doctrina médica- conectado a una determinada función orgánica o a unos sentidos físicos.

Estas tradiciones negaban que estos "centros" fueran inmateriales, sostenían, sin embargo, que se trataba de materia más sutil que la ordinaria, es decir que vibraba a una frecuencia menor. Hoy los acupuntores sostienen que buena parte de las enfermedades propias de la humanidad civilizada han nacido del deterioro que sufren estos centros sutiles agredidos por ruidos y vibraciones y ponen como ejemplo la vibración del sonido que se siente a la altura del esternón cuando estamos sometidos al estruendo de una discoteca. Allí anida el "Anahata-chakra", un centro de energía identificado con el corazón y cuyo deterioro implica una merma de la sensibilidad y de la intuición.

LA MISTICA DEL SILENCIO

Sea como fuere, más allá del lenguaje propio de cada tradición o de una u otra escuela médica concreta, todos coinciden en que la vibración sonora a partir de según que niveles supone un peligro, unos se limitarán a los riesgos del cuerpo físico y otros hablarán de males situados en esferas más profundas de la personalidad.

Por que, efectivamente, las viejas tradiciones ancestrales coinciden en afirmar que las enfermedades del cuerpo tienen su causa en estratos más profundos y évidenciarían, a fin de cuenas, enfermedades del alma. Dado que lo más importante para la humanidad tradicional fue desplazar el eje de la personalidad, del cuerpo físico y de la mente, al alma, se prevenía todo aquello que pudiera causar daños a esa "fisiología oculta" que sería una especie de cuerpo sutil situado entre el cuerpo físico y el alma y al mismo tiempo se primaba todo lo que podía beneficiarlo.  Y en el terreno que nos ocupa se huía del ruido y se aconsejaba el silencio.

"Nadie puede dialogar con Dios sino es a través del silencio" había predicado el gran místico alemán Dietrich Eckhart. El silencio se consideraba que era un preludio a la revelación divina y no era posible experimentar la presencia divina entre algarabía y bramidos. Algunas escuelas de meditación budistaS son extremadamente radicales a este respecto: "si algo molesta tu meditación y mancha tu silencio, destrúyelo".

La mística católica y musulmana se preocupa de distinguir entre silencio y mutismo: el silencio, da grandeza a los acontecimientos, el mutismo los esconde y degrada, implica un cierre a la revelación divina. Dios solo llega al alma que hace reinar en ella el silencio pero abandona a la que se disipa en palabra vana y estéril.

Una de las prácticas comunes a todos los sistemas de meditación tradicionales consiste en la observación del silencio. Se trata de que el praticante se sitúe en un lugar silencioso, colocándose en una postura cómoda, frecuentemente con la columna vertebral erguida. En ese instante y tras unos ejercicios previos de relajación, deberá advertir el silencio de su propia interioridad, "oir el silencio".

Un libro tibetano tiene precisamente por título "La Voz del silencio": "Aquel que pretenda oír la voz de la Nada, el "Sonido insonoro" y comprenderla tiene que enterarse de la naturaleza del Dharana", así empieza el tratado, y termina "Mira, tú has llegado a ser la Luz, tú te has convertido en el Sonido; tú eres tu maestro, eres tú mismo el objeto de tus investigaciones, la incesante voz que resuena a través de las eternidades, libre de cambios, exenta de pecado, los siete sonidos en uno, la voz del silencio".

El taoismo chino hacía del silencio una escuela de vida: "El silencio es la mejor escuela de los humanos", "si quieres vivir en paz, mira, escucha y calle", "el hombre cuanto más ha sufrido es más silencioso", "más amenaza quien guarda silencio que quien grita desordenadamente", "únicamente el silencio es grande, el reso es debilidad", todos estos proverbios taoistas confirman la virtud del silencio e implicitamente condenan la proliferación de sonidos: tanto la "logomaquia" (el hablar vano y la charlatanería) como los ruidos que distorsionen la quietud estable y silenciosa de una búsqueda interior.

TAMBIEN LA MISTICA CRISTIANA...

Algunos maestros de meditación advierten al sujeto sobre el riesgo de la meditación sobre el silencio; saben que hay gente que se sobrecoge en un ambiente de total insonoridad. Bernanos haciéndose eco de esta sabiduría escribió: "Existen cosas que no amamos, pero que nos fascinan. Una de ellas es el silencio". El mismo Escribá de Balaguer, fundador del Opus Dei otorga una gran importancia al silencio y entroncando con la mística cristiana escribe en la cita 281 de "Camino": "El silencio es como el portero de la vida interior" y en la 304 añade: "Procura lograr diariamente unos minutos de esa bendita soledad que tanta falta hace para tener en marcha la vida interior".

Monseñor Escribá había tomado como referencia los textos de Meister Eckhardt, pero también de Miguel de molinos y su "Guía Espiritual" y, particularmente la "Imitación de Cristo" de Thomas de Kempis: "No esté tu paz en la boca de los hombres, pues si pensaren de ti bien o mal no serás por eso otro hombre".

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Todos estos textos nos hablan claramente de un mundo hecho de silencios en el que se tenía por posible el entrar en contacto con estratos más profundos de la personalidad. Al igual que en los templos griegos presididos por la estatua de Harpócrates, dios del silencio, en el atrio de nuestro mundo interior, la ausencia de ruido y la quietud son las compañías necesarias para su visita y redescubrimiento. Plutarco, uno de los más activos propagadores del culto a Silencio, escribió esta frasee lapidaria: "De los hombres aprendemos a hablar. A callar solo de los dioses".


¿Cómo el hombre que el destino ha situado en las puertas del tercer milenio podrá conocer esa parcela interior en un mundo hecho de ruidos, estridencias y vibraciones acústicas, en un mundo que es puro ruido?

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com






Los templos el saber: pequeña historia de las bibliotecas

Infokrisis.- Consultar una biblioteca se ha convertido en algo habitual: las hay en los centros de estudio, en los barrios, a cargo de instituciones públicas o privadas; incluso en prisiones, balnearios y sanatorios, siempre existe una sala, un pequeño templo del saber que muestra en sus estanterías preciados tesoros de literatura y ciencia de todos los tiempos.     Pero hasta llegar a hoy las bibliotecas han sufrido una larga -y en ocasiones, tortusoa- evolución. Su historia es la historia del saber universal. Su tesoro pertenece a toda la humanidad.

LA BIBLIOTECA DE BABEL

    En Sumer, hace más de 4000 años, se empleó por primera ver la escritura para realizar anotaciones contables, luego para escribir mensajes y solo muy tardíamente para componer relatos épicos. Las primeras bibliotecas reunían, en realidad, archivos contables; más adelante, los reyes incluyeron sus crónicas y documenos administrativos. La literatura aún era oral.

    Los primeros soportes de la escritura fueron tablillas de arcilla que, una vez cocidas, adquirían la consistencia que les ha permitido alcanzar 4500 años de historia gozando de buena salud. Otros soportes fueron tablillas de madera o marfil recubiertas de cera, utilizados solo para borradores o anotaciones. Los primeros libros se formaron uniendo varias tablillas con cintas o correas que atravesaban unos orificios laterales.

    En 1975 se descubrió la biblioteca de Ebba, a 80 km de Alepo, en la actual Siria, incendiada en el siglo XXIII a. de JC. Se encontraron 17 fragmentos de tablillas en dos habitaciones. En aquella remota época la ciudad había tenido varios cientos de escribas que habían redactado incluso varios diccionarios sumerio-ebaitas. Hasta este descubrimiento se creía que la biblioteca más antigua era la de Ur, descubierta hacia 1894 donde se hallaron 70.000 tablillas.

    En Ur, las tablillas se guardaban en cestos de mimbre recubiertos de asfalto para evitar la humedad. En la vecina ciudad de Mari, se emplearon rollos de piel para envolver las tablillas, habitualmente de registros administrativos; no fue sino con el descubrimiento de los 30.000 fragmentos contenidos en la biblioteca de Asurbanipal, entre las ruinas de su palacio real, donde aparecio el primer relato épico, el Poema de Gilgamesh, en el que incluso se hacía alusión al diluvio.

EGIPTO: LAS "CASAS DE LA VIDA"


    Gracias a la Biblia sabemos que David y Salomón dispusieron de buena biblioteca que contaba con textos escritos sobre tablillas, pieles y, finalmente, en pergaminos; lamentablemente estas bibliotecas se perdieron en el curso de las visicitudes sufridas por Israel. Por el contrario, en 1947 se descubrió por pura casualidad en Qumram, desierto de Judá, un depósito de 200 documentos esenios escritos en rollos de piel cosida. El contenido de estos documentos era de carácter místico y religioso y, entre ellos, se encontraban algunos de los llamados "evangelios apócrifos" que se creían perdidos para siempre.

    Los judíos, a su vez, habían tomado ejemplo de los egipcios. La leyenda atribuye al sabio arquitecto Imhotep la creación de la primera biblioteca en el siglo XXVIII a. de JC, pero se trata de mera ficción. Los egipcios llamaban poéticamente a sus bibliotecas "casas de vida". Solo los esccribas estaban en condiciones de leer y escribir, situación que les puso en disposición de ocupar puestos elevados e incluso el trono. Los egipcios trenzando fibras vegetales y luego machacándolas crearon el papiro que, luego, encolado, daba lugar a rollos formados por veinte hojas de pergamino. Los rollos se guardaban en arcones recubiertos de fundas de tela o cuero; las "casas de la vida" estaban frecuentemente en los templos.

CON LOS LIBROS, EN EL MUNDO CLASICO

    También los griegos prefirieron la transmisión oral para sus poemas y solo en el siglo V a. de JC, con Pericles, se generalizó el libro y la lectura. Atenas exportó libros escritos en papiro. Fue en el depurado marco cultural ateniense donde aparecieron los primeros bibliófilos, literalmente "amigos de los libros". en el siglo IV a. de JC se abren las primeras bibliotecas si bien las leyendas las ubican el períodos anteriores.

    Platón fundó en el 387 a. de JC una escuela para la enseñanza superior: la Academia, que pudo prolongar su vida durante nueve siglos hasta que el emperador Justiniano la clausuró en el 524. Platón consideraba a la tradición oral como más viva y efectiva que la escrita, pero pagó una fortuna a cambio de unos manuscritos pitagóricos. En cuanto a Aristóteles, fundador de otra escuela, dedicada al Apolo Licio (de ahí el nombre de "liceo"), reunió para sus alumnos una gran cantidad de libros.

    Un gran centro cultural de la antigüedad clásica radicó en Pérgamo, cerca del templo de Atenea y del teatro. Allí, cuenta la leyenda, se inventó el pergamino al prohibir los egipcios la exportación de papiro.

LA MAS FAMOSA BIBLIOTECA DE LA HISTORIA

    Cuando Roma conquistó Grecia se preocupó por requisar las bibliotecas que encontró a su paso, por ello  las bibliotecas romanas contaron con dos secciones, la de manuscritos griegos y latinos. El préstamo de libros apareció en Roma. La biblioteca Ulpiana, próxima al Foro Trajano, fue una de las más importantes. En Pompeya se hallaron 1800 rollos carbonizados de la biblioteca local. Tras el Edicto de Constantino (313) aparecieron bibliotecas específicamente católicas reunidas por los "Padres de la Iglesia". En ese período algunos católicos extremistas liquidaron  a sangre y fuego los restos del paganismo y esto tuvo consecuencias para la biblioteca más famosa de la antigüedad.

    Dos hechos marcaron en el siglo IV el fin del paganismo egipcio: el asesinato de la filósofa y matemática Hipatia, muerta a manos de monjes dirigidos por San Cirilo y la destrucción del templo de Serapis y de la Biblioteca de Alejandría por fanáticos cristianos, en el año 390; tres siglos después la destrucción fue consumada por  Adb al-Latif siguendo órdenes de Omar, descendiente directo de Mahoma que odiaba literalmente los libros; "el Libro de Dios nos basta" y "no hacen falta libros que no sean el Libro", repetía habitualmente, aludiendo al Corán. Se oponía incluso a que los propios musulmanes escribieran libros, aun inspirados en Mahoma.

    La Biblioteca de Alejandría fue fundada por Tolomeo I o Tolomeo II en el 331 a. de JC. en la ciudad levantada por Alejandro Magno. Su primer bibliotecario fue Demetrio de Falera. Cuando Julio César conquistó la ciudad un incendio causó la pérdida de entre 40 y 70.000 volúmenes; las fuentes históricas no se han puesto de acuerdo sobre las causas del siniestro, pero es posible que se tratara de un accidente; es incluso probable que el incendio afectara solo a volúmenes que César había elegido para trasladarlos a Roma.

    El 295 fue Diocleciano quien sitió Alejandría sacudida por una violenta rebelión que afectó a Egipto. Al entrar en la ciudad, Diocleciano calló del caballo lo cual interpretó en el sentido que los dioses le ordenaban no destruir la ciudad. Se limitó a purgar la Biblioteca de algunos libros en los que se explicaba la ténica de fabricación del oro. Se perdieron obras de alquimia atribuidas a Salomón, Pitágoras y Hermes.

    Al producirse el incendio final ordenado por Omar no quedó rastro de la Biblioteca más famosa de la historia que llegó a albergar casi un millón de volúmenes recopilados pacientemente durante sus 1000 años de existencia. Cuando los europeos volvieron nuevamente a Egipto a finales del siglo XVII, Alejandría era solo un pequeño villorrio poblado por bandidos.

BIZANCIO Y EL ISLAM: DE ORIENTE VINO LA LUZ


    El libro era excepcionalmente apreciado en Bizancio donde gran número de personas sabían leer y escribir. Focio, patriarca de Constantinopla escribió en el siglo IX la primera historia de la literatura, llamada "Bibliotheca". Cien años después, Aretas, jerarca de Cesarea era dueño de una gigantesca biblioteca privada con el atractivo de albergar gran número de obras paganas. El Colegio Imperial, albergue de la gran biblioteca de Constantinopla, resultó incendiada por León el Isaurico en el curso de las guerras civiles provocadas por los iconoclastas; ardieron 36.000 volúmenes. En 1204, cuando la ciudad había reconstruido su fondo bibliográfico cuando fue nuevamente saqueada por los cruzados de camino hacia Tierra Santa. Una vez más, Bizancio reunió una gigantesca biblioteca que causó la admiración del español Pedro Tafur que pudo vistarla en 1437 pocos años antes de que los turcos dieran el carpetazo final a la cultura bizantina.

    La renovación cultural que vivió Europa a partir del siglo XII no se produjo, sin embargo, gracias al vínculo con Bizancio, sino al redescubrimiento de la cultura clásica, operado por los musulmanes y llegada al viejo continente a través de España. El primer libro escrito en árabe fue el Corán. En el curso de la "égira" se produjeron diversos altibajos culturales, si bien, desde el principio hubo fundamentalistas que no admitían más libro que el Corán, a partir de la dinastía abásida (750-1258) se aceleró el tránsito cultural de Oriente a Occidente. Los abásidas fundaron hospitales y mezquitas, dotadas cada una de su pequeña biblioteca.

LA ERA DE LOS COPISTAS


    En Europa Occidental las bibliotecas fueron inicialmente monacales. Los abades nombraban a los bibliotecarios: "Se guardián de los libros y jefe de los copistas" decía la fórmula de nombramiento. A primera hora de la mañana el bibliotecario entregaba un libro a los monjes que lo requerían, y que estos debían devolver por la noche. Entre los monjes orientales se hizo de la caligrafía una arte de meditación; los errores de transcripción se castigaban con régimen a pan y agua en los casos leves y la expulsión del monasterio en los graves. La famosa comunidad del Monte Athos albergó 12.000 volúmenes de teología.

    Los monjes de San Columbano, llegados de Irlanda y Bretaña, consideraban imprescindible la existencia de escritorio en sus monasterios, fueron ellos los que difundieron el arte de la caligrafía en toda la Europa monástica. Para los cartujos que habían hecho voto de silencio, el único medio de predicación era la palabra escrita. Hubo entre ellos grandes copistas e iluminadores, como también entre los agustinos.
    A partir del siglo XII, empezaron a formarse bibliotecas a la sombra de las catedrales. Alcanzaron gran fama los fondos de la catedral de Verona, utilizados por Petrarca, y los de la Catedral de York en donde se formó Alcuino docto consejero de Carlomagno.


    Luego, hacia el 1200, aparecieron los "studium generali", que por la cantidad de materias tratadas terminaron llamándose "universidades". Su enseñanza era fundamentalmente práctica e influyó en el tipo de libros requeridos: ya no hacían falta iluminaciones lujosas y costosísimas, sino libros austeros de divulgación del saber. Era frecuente en aquella época que los libros en universidades y catedrales estuvieran atados por una cadena para impedir la sustracción.

LA PASION POR LOS LIBROS EN LA ITALIA RENACENTISTA


    Los Medici, amos y señores de la Florencia renacentista fueron grandes impulsores de las biliotecas. Cosme de Medici, llamado "el Viejo", constituyó un gran patrimonio cultural que fue donado por su hijo al Convento de San Marcos, ardiendo años después. Las bibliotecas de la familia Visconti, de los Reyes de Nápoles, de las casas ducales de Urbino y Ferrara, unida a la constituida por la familia Sforza en el castillo de Pavia, no eran grandes en número (entre 500 y 1000 piezas por término medio), pero si en incunables y libros raros.

    También en Italia recibió un fuerte impulso la Biblioteca Vaticana. Se tiene noticia de una primitiva biblioteca papal en el 640, situada en el Palacio de Letrán, pero sus libros se perdieron. Juan XXII, papa exiliado en Avignon durante el siglo XIV, reunió 2.400 volúmenes que fueron restituidos al Vaticano en el siglo XIX. La actual Biblioteca Vaticana es relativamente moderna; fundada por Nicolás V en el siglo XV, reunía fondos pertenecientes a la familia Medici. Como anécdota cabe mencionar que el papa gastó los fondos obtenidos en el jubileo de 1450 en compra de libros escandalizando a la curia y a los sucesores. Sixto IV la abrió al público cuando su fondo ascendía a 3600 textos, constituyendo un modelo para las bibliotecas de su tiempo. El mismo Felipe II la tuvo muy en cuenta cuando decidió abrir la biblitoeca escorialense. Saqueada en el 1527, fue reconstruida, pero poco después Paulo V la cerró al público y solo fue reabierta en 1890. A lo largo de su trayectoria se benefició de importantes donaciones privadas. en la actualidad cuenta con 700.000 obras impresas, 6.000 incunables y 60.000 manuscritos.

LA LARGA MARCHA A LAS BIBLIOTECAS NACIONALES

    A partir de este momento se produce un incremento creciente de los fondos de las bibliotecas  debido al crecimiento de la enseñanza y a la difusión de la imprenta. Lutero aconsejó que en cada comuna se abriera una biblioteca y éstas tardaron poco en llegar al Nuevo Mundo; los "padres pelegrinos" del May Flower llevaron a Nueva Inglaterra la primera imprenta y el Arzobispo de Méjico, Juan de Zumárraga, la introdujo en las colonias españolas; unos y otros querían apoyar su tarea misional en la genial creación de Gutemberg.
    Es también en ese período de consolidación de las monarquías nacionales cuando los reyes fundan bibliotecas que con el devenir del tiempo pasarán a ser las actuales bibliotecas nacionales. La Biblioteca Nacional francesa tendrá su origen en la Biblioteca Real creada por Francisco I e instalada en Fontainebleau. Con Luis XIV, alcanzaría la cifra -astronómica en la época- de 70.000 volúmenes. En el período de la revolución francesa la Asamblea Nacional incautó las bibliotecas del clero y de los nobles exiliados, incrementando exponencialmente su patrimonio. Sin embargo los libros, guardados en almacenes, fueron robados o destrozados por las malas condiciones de almacenamiento y jamás se clasificaron; el abate Gregoire estimó que se perdieron 8 millones de ejemplares; con todo la Biblioteca Nacional tuvo un incremento espectacular cuando la marejada revolucionaria pasó y fue posible abordar su ordenación.

    El British Museum es, en la práctica, la biblioteca nacional inglesa; creada en el siglo XVIII a partir de la donación de 3500 manuscritos, 40.000 impresos y centenares de objetos curiosos, realizada por Sir Hans Sloan. A principios del siglo XIX el Parlamento habilitó un edificio para albergar los fondos bibliográficos que habían crecido desmesuradamente. Fue así como se construyó la famosa sala circular tapizada de volúmenes y con capacidad para 500 lectores. Allí se sentaron los más grandes pensadores del siglo XIX con Carlos Marx a la cabeza. El British Museum no admite obras de ficción, tiene un fondo excepcionalmente amplio de publicaciones en otras lenguas y suele comprar todo tipo de monografías, informes, conferencias, traducciones o incluso grabaciones musicales; se estima que está próxima a los 4.000.000 de volúmenes.

LAS BIBLIOTECAS EN LA SOCIEDAD INDUSTRIAL

    Hacia finales del siglo XVIII aparecieron las "bibliotecas asociaciativas" en el mundo anglosajón. las bibliotecas asociativas. La primera fue fundada por Benjamín Franklin en 1721, la Library Company of Philadelphia. Mientras, en Inglaterra se hizo habitual grupos de personas crearan cooperativas de libros, compraran un fondo, lo leyeran y posteriormente lo liquidasen; esta costumbre iba unida a la de reunirse para comentar las obras, una práctica que se había extendido por Francia donde los salones privados habían pasado a ser, a lo largo del siglo XVIII, los centros de difusión cultural, algunos de ellos dotados de fondos bibliográficos notables.

    En EE.UU., aun antes de la independencia, aparecieron las bibliotecas parroquiales de la mano de la Iglesia Anglicana que luego fueron copiadas por otras confesiones. Era evidente que, por el carácter mismo de estos centros, su influencia resultaba limitada a los fieles, por ello apareció otro tipo de estructura que ha funcionado hasta mediados del siglo XX. Las bibliotecas de préstamo, "circulating library". La adquisición de un bono mensual daba derecho a retirar un cierto número de libros a precios económicos. Más tarde la invención del automóvil dió lugar, ya en pleno siglo XX, a las bibliotecas ambulantes.

    Tras la guerra civil americana se extendió la creencia que el ser humano podía alcanzar la perfección a través de la cultura y la enseñanza. Era evidente que, en este contexto, las bibliotecas eran vehículos de primer orden para alcanzar tan loable finalidad. Esta visión, unida a la aparición de una nueva generación de "filántropos" (del griego "philos", amigo y "anthropos" hombre, amigo del hombre), generó un notable impulso a las bibliotecas dependientes de fundaciones o instituciones privadas. Andrew Carnagie fue, sin duda, el mayor impulsor de este proceso. Industrial del acero, donó el 90% de su fortuna, valorada 56 millones de dólares, para la constitución de 2509 bibliotecas. Luego le siguieron los Morgan y los Rockefeller que habían amasado patrimonios igualmente espectaculares en la banca y la industria.

    No menos importante es la Biblioteca del Congreso, fundada en 1802, inicialmente para uso de los parlamentarios. Incendiada en 1814, el presidente Jefferson donó su fondo privado de 50.000 volúmenes, buena parte de los cuales se perdieron en un nuevo incendio. El nombramiento posterior de un periodista, bibliófilo impenitente -Ainswortg Rand Spofford- y la promulgación de una ley de depósito legal, facilitaron la actual acumulación de fondos con 20 millones de libros y 60 más de documentos de todo tipo. La Biblioteca Lenin de Moscú, fundada en 1925 y convertida en Biblioteca Nacional, fue, durante casi 70 años, su competidora y, poco a poco, se habían ido reduciendo las distancias, si bien con sus 30 millones de piezas quedaban lejos de la "kolosal" biblioteca americana.

LA BIBLIOTECA ELECTRONICA


    Diversos factores están en trance de modificar la actual estructura de comercialización de la cultura y las bibliotecas. Los altos costes en la producción de libros, la elevación continua del precio del papel y de la tecnología de impresión gráfica, el abultado número de personas que entran en juego en la confección de un libro, dan poca esperanza a que en el futuro las bibliotecas tengan la misma estructura que en la actualidad.

    Por otra parte se une un fenómeno sorprendente: la mayor parte de los libros editados en la actualidad son perecederos y probablemente no puedan prolongan su vida -esto es su posibilidad de ser leidos- más allá de 75 años. En efecto, la baja calidad de los papeles de impresión y en las tintas, hace que al cabo de pocos años sufran un deterioro imparable. Libros publicados en 1980 están hoy completamente amarillentos, mientras que otros que cuentan con más de 150 años, conservan aun una calidad aceptable. Esto se debe a la reducción de las cantidades de lino en la composición de las pastas y a la inclusión de elementos químicos fácilmente oxidables.

    Afortunadamente las nuevas tecnologías corren en ayuda del libro. De un lado la aparición de nuevos soportes como el CD-rom, el CD-i, el video-CD, etc. aseguran un progresivo abaratamiento de los "libros", presentados ahora en forma de discos pero con posibilidad de ser visualizados en monitores y, consiguientemente, impresos en los periféricos adecuados.

    Por otro lado, en los próximos 5 años, las consultas a las bibliotecas se simplificarán extraordinariamente. Las grandes autopistas de la información permitirán que un ciudadano de cualquier lugar del mundo, pueda consultar los fondos bibliográficos de bibliotecas situadas no importa donde y seleccionar los títulos que le interesen, aun aquellos manuscritos o incunables, que por su antigüedad muy difícilmente eran accesibles al público y que a partir de ahora, "scaneados", podrán aparecer en la pantalla de su monitor, almacenados en soporte informático propio y ser impresos.

    Ciertamente el libro dejará de ser ese objeto vivo y palpitante que conocemos hoy y probablemente nos costará adaptarnos a las nuevas realidades. Pero más vale que lo hagamos o de lo contrario quedaremos apeados del mundo de la cultura, un mundo que, hoy, necesariamente, pasa por las nuevas tecnologías. Y esos templos de la cultura, las bibliotecas, tienen que ser los primeros en adecuarse al mundo futuro.

[RECUADROS FUERA DE TEXTO]

[RECUADRO I] LA BIBLIOTECA COMO PROTAGONISTA

    Las bibliotecas han sido siempre fuente de inspiración literaria, ejerciendo un misterioso influjo sobre los narradores. Uno de los episodios más celebres de El Quijote es la purga que realizan el cura y el boticario en la biblioteca del Ingenioso Hidalgo, desde entonces la mejor literatura universal ha atendido al encanto de las bibliotecas.

    Anthony Burges en La Naranja Mecánica sitúa al protagonista en una biblioteca pública de Londres donde busca la forma más placentera de suicidarse; reconocido por un lector a quien había agredido años antes es linchado sin que la bibliotecaria llame a la policía. La novela sería llevada al cine conociendo gran éxito. Igualmente fue llevado al cine el libro de Umberto Eco, El nombre de la rosa, cuya trama gira en torno a una siniestra biblioteca en donde monjes fanáticos custodian libros prohibidos y están dispuestos a matar para impedir su difusión. Eco realizó una mezcla de novela gótica, erudita y policiaca, siguiendo los pasos de Georges Simenon, en Maigret se equivoca, donde el famoso detective investiga el caso de una bibliotecaria municipal asesinada en su lugar de trabajo.

    En ocasiones las bibliotecas aparecen como encarnación de un pasado que no volverá. H.G. Wells en La máquina del tiempo viaja a una época remota y visita las ruinas de una biblioteca cuyos volúmenes han sido calcinados. Luis Cernuda en Ocnos nos describe la biblioteca como cementerio del pensamiento, cuyos cadáveres son libros en otro tiempo vivos. Matías Pascal de Luigi Pirandello sitúa al joven protagonista como custodio de una pequeña y polvorienta biblioteca sin lectores; el joven aprovecha su soledad y los libros del lugar para consultar diversos tratados de filosofía que terminan por trastornar su cerebro. Por su parte, Tom Sharpe en ¡Qué familia!, describe la loca biblioteca de Cloune, universidad que formaba a las inteligencias más incompetentes del país y donde la insalubridad del recinto creaba el caldo de cultivo más adecuado para todo tipo de líquenes y bacterias.

    También las bibliotecas han inspirado relatos legendarios o  terrofíficos. El novelista H.P. Lovecraft, menciona en sus Mitos de Ctulhu la imaginaria biblioteca de la Universidad de Miscatonee, donde se hallarían libros terroríficos como el "Necronomicron" escrito por el árabe loco Abdul Alzareh, cuya lectura vuelve loco. Gerard de Nerval en Las hijas del fuego, busca en esta novela un "libro raro" por las bibliotecas de París; aprovechará la trama para describir algunas leyendas y relatos de bibliotecarios fantasmas que aparecen entre las estanterías. Anatole France, por su parte, en La hostería de la reina Pedauque relata la búsqueda de un aspirante a alquimista y su maestro, antiguo bibliotecario, a través de distintas bibliotecas. La peripecia terminará mal y la biblioteca arderá como una tea.

    La demencia parece inspirar a algunos autores como Virginia Woolf en La Habitación de Jacob el British Museum para describir el ambiente de una gran biblioteca y la locura del personaje que quiere leer todos los libros allí contenidos. Una variante del tema será el alcoholismo, tratado por el escritor japonés Yukio Tsushima en Territorio de Luz la bibliotecaria es una mujer con problemas y mantiene largos diálogos con su jefe, también alcohólico, en los pupitres.

    Algunos relatos son autobiográficos. Jack London, en Martin Eden, rememora las visitas que en su juventud hizo a la biblioteca de Oakland y sus relaciones con la bibliotecaria que constituirá, el amor frustrado del protagonista y le inducirá finalmente al suicidio.

    Varios han sido quienes, situando la trama en las bibliotecas han saldado cuentas pendientes con los bibliotecarios. Robert Graves en Yo Claudio nos muestra a Tito Livio buscando  inútilmente un título en la biblioteca de la capital imperial; culpando al pobre bibliotecario por no poder hallarlo. Satori en París de Jack Kerouac describe la frustraciòn del protagonista por el fracaso en la búsqueda de sus raíces genealógicas en distintas bibliotecas parisinas; como en el caso de Titlo-Livio, el protagonista acusa a los biblitoecarios de negligencia.

Todas las épocas, todos los géneros literarios, las más famosas plumas de la literatura universal, han tenido en cuenta el silencio y la magia culta de las bibliotecas.

[Recuadro II] SILENCIO, SE RUEDA... EN LA BIBLIOTECA

    Al igual que en la literatura, la biblioteca ha dejado su huella en la centenaria historia del cine. En ocasiones, se ha tatado de grandes obras literarias adaptadas luego a la imagen. Tal es el caso, entre las más famosas, de Doctor Zhivago de David Lean, sobre novela de Boris Pasternak: en la biblioteca de un pueblo perdido en los Urales nace el flechazo amoroso entre los dos protagonistas. Aun más dramático es Love Story, basado en la novela del mismo título de Eric Segal, los protagonistas se conocen en la biblioteca de la Universidad de Harvard; ella morirá víctima de leucemia.

    Particularmente dramático resulta Faherenheit 451, dirigida por François Truffaut, sobre novela de Ray Bradbury, cuya acción se sitúa en un mundo futuro en donde los libros son prohibidos; brigadas de bomberos recorren las ciudades quemando bibliotecas; para conservar la cultura cada miembro de la oposición, escondidos en el bosque, ha aprendido un libro de memoria. Otro film de anticipación es Roller Ball, dirigido por Norman Jewisson, cuya acción se sitúa en el 2018; todos los libros han desaparecido transcritos a un ordenador cuya memoria central es un cubo de cristal líquido que finalmente será destruido -y con él todo su bagaje cultural- por la bibliotecaria. En Zardoz, otro film de anticipación, el protagonista -Sean Connery- descubre una biblioteca olvidada en donde hallará el enigma: el gran dios "Zardoz" está inspirado en "El mago de Oz" (The Wizard of Oz).

    El cine histórico ofrece albergue a las bibliotecas. En Cleopatra de Mankiewitz se alude al incendio de la biblioteca de Alejandría. César da la orden de incendiar la flota egipcia, pero el incendio alcanza a la ciudad y, con ella, a la biblioteca. Ambientado en la Italia de los años veinte, El Jardin de los Finzi-Contini, última película de Vittorio de Sica, muestra a un joven judío, trabajando en la biblioteca de Ferrera y teniendo que hacer frente al fascismo.

    Tres géneros muy diferentes, pero bien definidos, espionage, terror y comedia, sitúan el centro de la trama entre los libros. En El espía que llegó del frío de John Le Carré, llevado al cine por Martin Ritt, un espía, conquista el amor de una bibliotecaria, espía a su vez. El director especializado en filmes de terror Dario Argento, reconstruye para su film Inferno una "Biblioteca filosófica" cuyos siniestros lectores recomiendan a la protagonista la lectura de un libro de brujería del cual intentará apropiarse. Más distendido es Pussycat, primer film de Woody Allen; éste y Romy Schneider frecuentan la biblioteca de la Escuela Berlitz de París dando lugar a escenas equívocas y desternillantes.

    Y es que la biblioteca es un elemento polivalente en él proceso de creación artístico....

[Recuadro III] ESPAÑA: UN PATRIMONIO BIBLIOGRAFICO ACEPTABLE

    No resulta posible establecer cual fue la primera biblioteca española; se puede intruir algún noble romano colonizador  de Iberia fuera amante de los libros y dispusiera de biblioteca propia, pero no existe ninguna constancia histórica.

    Se tiene referencia de bibliotecas dependientes de los obispados en la España Visigoda. San Isidoro de Sevilla recomendó que los eclesiásticos, especialmente monjes, leyeran en diversos momentos de la jornada, incluido durante la comida. Los documentos guardados en aquellas bibliotecas eran solo religiosos: biblias y comentarios de los Patriarcas de la Iglesia.

    Los musulmanes -especialmente en el período del Califato de Córdoba, hacia la segunda mitad del siglo X- crearon bibliotecas que figuraron entre las primeras de su tiempo y atrajeron la atención de los eruditos de oriente y occidente. La reunida por Al Hakaam II en Córdoba constaba de 400.000 documentos; el catálogo ocupaba 40 volúmenes de 50 folios cada uno. Era regentada por un eunuco y se encontraba en el Alcazar. Almanzor quemó los libros que no le parecieron ortodoxos y los berberiscos terminaron por dispersarla.

    Las grandes bibliotecas de la España Cristiana fueron las universitarias de Valladolidad (1260), Salamanca (1215) y Sevilla (1254), junto a las reales de Alfonso X y Sancho IV. La moderna historia de España se inició con el reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Aragon, ambos con un nivel cultural alto. Isabel la Católica, hija de Juan II, recibió una esmerada educación y, sobre todo, pudo disponer de la notable biblioteca de su padre, amante de la lírica castellana y de los "decires rimados". Se trataba de una biblioteca que incluía "obras prohibidas" reunidas por Enrique de Villena, "maestro de encumbrado saber", alquimista y bibliotecario; el confesor de Juan II, a la muerte de éste, quemó los libros heréticos. Uno de los pajes de Isabel, Fernando Colón, astrólogo y matemático neo-pitagórico consiguió reunir a sus 20 años 300 obras, recogidas en sus viajes por toda Europa. La quema de 5.000 manuscritos y libros en Granada recuperada para la cristiandad constituyó el episodio negro de este período.

    Más ortodoxa fue la biblioteca del Marqués de Santillana poseedor de la mejor colección de manuscritos del siglo XV, compuesta sobre todo por textos clásicos griegos y romanos. La gran biblioteca universitaria de Alcalá se trasladó a Madrid en el siglo XVI por iniciativa del cardenal Cisneros, otro notable bibliófilo que mandó imprimir la Biblia Políglota.
   
Cuando Felipe II aun no había elegido a Madrid como Capital del Imperio, Juan Pérez de Castro, en un memorial señaló la conveniencia de instalar una gran biblioteca real. Felipe II decidió que en "San Lorenzo el Real" se abriera una biblioteca importante, no tanto por el número de libros, como por la rareza de los mismos. El 23 de abril de 1563 se colocó la primera piedra y los libros fueron acomodados en las estanterías dos años después. La colección de textos alquímicos de Benito Arias Montano, notable "heterodoxo" y gran amigo del emperador, incrementó el patrimonio del Escorial. La biblioteca instalada en el emplazamiento definitivo tuvo como novedad la creación, por primera vez, de estanterías adosadas al muro, diseñadas por Juan de Herrera. Tras la invasión napoleónica y la incorporación de los fondos a la Biblioteca Real de José Bonaparte, todo volvió a la normalidad y hoy, custodiados por los padres Agustinos, se encuentran 4000 manuscritos latinos, hebreos, griegos y árabes, 600 incunables y 40.000 volúmenes.
   
La sustitución de la monarquía de los Austrias por la borbónica trajo como consecuencia la incorporación de los usos y costumbres francesas. Y esto afectó a las bibliotecas. La Real se convirtió en Nacional según decreto de 1716 y se instaló hasta 1809 en el corredor que unía el Alcázar Real con el convento de la Encarnación en la actual plaza de Oriente. Un cuerpo de reales guardias vigilaba las instalaciones. Poco a poco, fueron surgiendo bibliotecas especializadas en las distintas Academias e Institutos profesionales. Y ya en el siglo XX, florecieron las bibliotecas municipales y dependientes de las diputaciones provinciales; indudablemente, entre ellas, merece destacarse, por sus fondos y por la belleza de su emplazamiento, la Biblioteca de Catalunya situada en el antiguo Hospital de la ciudad, albergada bajo grandes arcadas góticas.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com

 

La estafa de Acuario: la edad de oro no es para mañana

Infokrisis.- "La llegada de la nueva Era de Acuario" se ha convertido en una esperanza desde que, a finales de los años 60, irrumpió la contracultura y la renovación del mundo pasó a ser un tema de vanguardia. Uno de los primeros números musicales de la ópera rock "Hair" tenía precisamente este nombre: "Acuario". Más tarde habló también de "la conspiración de Acuario", -presunto complot de "fuerzas oscuras" tendente a forzar un nuevo totalitarismo-  para, finalmente, desembocar en el movimiento actual de la "New Age"... la "edad nueva" es, precisamente, la "edad de Acuario". Pero no hay que tener excesiva fé en todo esto: la renovación del mundo, la nueva Era de Acuario no es para mañana. La astrología tradicional nos lo enseña. Y lo que es peor, los contenidos de la era que vendrá tienen poco que ver con lo que pregonan los supuestos heraldos acuarianos. Las líneas que siguen probablemente decepcionen a muchos: la esperanza queda lejos...


CIEN AÑOS A LA ESPERA DE ACUARIO

La idea de que está próxima una renovación del mundo no es nueva. Desde hace más de cien años se viene predicando, desde los más variados medios ocultistas, el final inminente del presente ciclo y el advenimiento de una nueva era.

Algunas obediencias masónicas datan ese tránsito en 1945, fecha de creación de las Naciones Unidas, que debería haber inaugurado una era de paz y fraternidad universales. No parece haber sido así.

Grupos como la teosofía, no solamente se atrevieron a anunciar el inicio del "tiempo nuevo" a fecha fija sino que además eligieron a su protagonista: apenas un niño, Krisnamurti, "conductor de la nueva era y Cristo reencarnado". Una vez adulto, Krisnamurti eligió un camino propio y publicó los libros que conocemos y que, si bien lo elevan, por méritos propios, al rango de "maestro espiritual", nada tienen que ver con la presunta "nueva era".
El mismo satanista inglés Aleister Crowley se vió presa de lo que podríamos calificar paranoia renovadora. En efecto, anunció a quien quiso creerle, que el mundo entraba en la era del "Eón Horus"; una entidad espiritual -"Aifass"- que en estado de trance, se lo había transmitido.

En el terreno de las confesiones religiosas, más o menos marginales, los Testigos de Jehová predican desde la primera guerra mundial, la inminencia del fin del mundo. Tras él, el reino del Paráclito, supondrá una renovación.

Así mismo, hoy en día, aparecen en los diarios, con cierta frecuencia, noticias sobre la aparición de sectas religiosas o esotéricas que anuncian una catástrofe de dimensiones espeluznantes ante la cual pregonan suicidios colectivos a modo de sacrificios expiatorios, ayer fue el "reverendo" Jim Jones en Guyana, anteayer sectar milenaristas en la Alemania nazi (la ariosofía, los neo-templarios, etc.), hoy sectas rusas se atreven a dar fechas y horas fijas para el apocalipsis.

Invariablemente todas estas esperanzas se ven frustradas: no hay nada en el mundo moderno que permita hablar de "ruptura"; la marcha de la civilización sigue una perfecta continuidad que arrastra siempre a las consecuencias últimas, imprevisibles por lo demás.

LA CICLOLOGIA COMO CIENCIA TRADICIONAL

Todas estas especulaciones no tienen mayor importancia que la de evidenciar síntomas de un profundo malestar en la civilización. Se basan en la presúnción de que un estado de decadencia y degradación no puede seguir indefinidamente y, antes o despues, se tocará fondo y se iniciará una "recuperación".

Quienes teorizan en torno a esto están provistos de un sentido mesiánico que les induce a pensar que ellos mismos serán los protagonistas de esta renovación del mundo y que, por tanto, quienes formen en sus filas, estarán en la mejor disposición para gozar de las mieles de la futura edad de oro.

Todo esto no puede ser tomado muy en serio sino es, como hemos dicho, solo a título de síntoma. Se trata de meras especulaciones que nada tienen que ver con una ciencia tradicional, la ciclología, que estudia minuciosamente los ritmos cósmicos y las características de cada período.

Podemos llamarla "ciencia" en tanto que conocimiento objetivo de la realidad. Se basa, de un lado, en el estudio de las posiciones de las constelaciones para establecer los ritmos y las constantes; y de otro, analiza el pasado -histórico y mítico- a fin de poder establecer su legitimidad: si en el pasado cada ritmo cósmico produjo determinadas corrientes espirituales -cosa que puede demostrarse, a partir de ahí, como consecuencia, podrán preverse cómo serán los rasgos del futuro.

¿De dónde procede la objetividad? De un lado, de algo tan simple como son las posiciones de las constelaciones del zodiaco, mesurables en grados y ubicables en el espacio. De otro el análisis histórico realizado a través de las huellas de todo tipo que han llegado hasta nosotros. Todo esto permite un razonable nivel de objetividad y permite establecer conclusiones razonables.

LAS ERAS ASTROLOGICAS

Para entender lo que sigue hará falta establecer algunos conceptos de uso frecuente en astrología.

Como se sabe el zodiaco es una franja de la bóveda celeste atravesada por 12 constelaciones, cada una de las cuales abarca, para la tradición astrológica, 30º de abertura. Para la astromonía moderna dichas constelaciones existen igualmente, pero la separación entre ellas es arbitraria.

Si aceptamos las divisiones zodiacales propuestas por la astrología es precisamente por que nos han sido transmitidas por tradición: ninguna tradición podría sostener su vigencia durante milenios -como lo ha hecho la astrología- sino mostrara una eficacia mínima.

Ahora bien, dichas constelaciones no son percibidas siempre en la misma forma desde la Tierra. En efecto, el eje terrestre, sufre una lenta pero constante -y mesurable- oscilación, como efecto del juego de atracciones gravitacionales ejercidas por el sol y la luna sobre nuestro planeta.

Este movimiento -similar al de una peonza- provoca un fenómeno conocido como "predecesión de los equinoccios" consistente en el desplazamiento del "punto vernal".

Debemos entender por "punto vernal" la intersección entre el ecuador de la bóveda celeste y la franja de la misma atravesada por las constelaciones zodiacales. La oscilación del eje terrestre hace que, desde la tierra, el punto vernal se desplace de una constelación a otra en sentido contrario a las agujas del reloj; pues bien, a este proceso se le denomina "predecesión de los equinoccios" y determina las eras zodiacales.

El tiempo que tarda el eje terrestre  en realizar una oscilación completa es el mismo en que todos los signos del zodiaco pasan por el punto vernal y se le denomina "gran año"; cada uno de los períodos en los que el punto vernal recorre un signo del zodiaco es denominado "gran mes" o "era zodiacal".

Cada era zodiacal tiene implícitos unos rasgos concretos que son transmitidos a los movimientos más significativos de ese período a los que imprime su carácter determinado, el cual se traduce a través de mitos, símbolos, cultos, ritos, etc.

LA IMPOSIBILIDAD DE ESTABLECER FECHAS FIJAS

El fenómeno de la "predecesión de los equinoccios" es una de las incorporaciones de la astrología tradicional a la moderna astronomía y está sujeto a mediciones y observaciones. El problema radica en que no estamos hablando de magnitudes a medida de lo humano, sino de distancias mesurables en "años luz" y resulta extremadamente difícil precisar en qué punto exacto se produce un comienzo y donde un final. En otras palabras: es imposible establecer el día, la hora y el año en que el punto vernal se desplaza de un signo a otro.

Por lo demás la influencia de los signos zodiacales no se deja sentir con la misma intensidad en todos sus grados; ni tampoco hay que pensar que el tránsito de un signo a otro, de una era zodiacal a otra, provoque convulsiones instantáneas y puntuales, ni bruscas renovaciones; en absoluto, en la mayoría de los casos, el análisis histórico nos muestra períodos de transición en los que se dejan presentir los mitos y temas del "tiempo nuevo", coexistiendo con los que imprimieron carácter a la era anterior, ya debilitados y con pérdida de vigor.

Con todo pueden establecerse algunas constantes: se sabe que el tránsito completo del punto vernal por todos los signos del zodiaco dura aproximadamente 26.000 años; así pues cada "era zodiacal" durará 26.000/12 es decir, una media de 2160 años. En realidad la duración varía ligeramente para cada signo zodiacal (tauro, 2184 años; aries, 2175 años; piscis, 2156 años, etc.)

¿CUANDO EMPIEZA LA ERA DE ACUARIO?

Hay que empezar por enterrar una creencia errónea: la "era de piscis", la actual, astrológicamente no se inicia en el año 0 de nuestro calendario, sino que es a partir del año 220 cuando el punto vernal empieza a ser recorrido por los 30º del signo de Piscis.

A partir de aquí -y para desgracia de los "profetas del Acuario"- la nueva era no se inicia en algún momento de éste siglo, ni a fin del milenio, sino en algún momento entre el 2376 y el 2380... una fecha demasiado alejada para que podamos forjarnos vanas esperanzas de asistir a su advenimiento.

¿Cómo es posible que se haya producido este fenomenal error compartido por muchos de establecer en el presente siglo la entrada en la era de Acuario? Los factores han sido múltiples: desde lo que podríamos llamar un "optimismo astrológico", hasta pura y simple mala fé o si se quiere "política de marketing" para la venta y promoción de un producto concreto en el "supermercado seudo-espiritual", también un mesianismo hecho a medida, pasando por una confusión entre fin de un ciclo e inicio del siguiente, incluso errores de cálculo puros y simples...

Hiparco -a pesar de haber fijado a la perfección el "gran ciclo" en 26.000 años- estableció la entrada en acuario en el 1402; los rosacrucianos de algunos grupos contemporáneos establecen la fecha -!y el día!- el 4 de febrero de 1962. Edgar Cayce -cuyas intuiciones proféticas apenas equilibran sus patinazos- lo fija en 1932... y así sucesivamente.

Existe un cierto oportunismo a la hora de fijar los carácteres de la era de Acuario. Si repasamos revistas y libros astrológicos escritos hace veinte o veinticinco años, nos sorprenderá ver que entonces la "era de Acuario" adquiría las características del momento: culto a la juventud, humanismo, contracultura, etc. Es evidente que quienes hablan hoy de "acuario" lo hacen con atribuyéndole características muy diferentes (un cierto yuppismo, espiritualidad ambigua unida a triunfo social, etc.). En cada época, ha habido quienes han extrapolado un rasgo momentáneo a la totalidad de un ciclo futuro; también quienes han confundido sus deseos con la realidad; y, finalmente, ha habido quienes han practicado un oportunismo puro y simple.

LOS RASGOS DE LA NUEVA ERA DE ACUARIO

A la hora de establecer los rasgos de una era zodiacal hay que tener en cuenta tanto el signo propio de la era como su complementario: si es cierto que en el cristianismo son muy acusados los rasgos de la Era de Piscis (Cristo es el "Icthus"), también es cierto que la Virgen María ocupa en el culto católico un papel desproporcionado en relación a su presencia en los evangelios; pero no hay que olvidar que el signo de Virgo es el complementario (el opuesto en el zodiaco) al de Piscis.

Pues bien, a la hora de establecer cuáles serán las características de la nueva era hay que tener bien presente el binomio formado por el signo de Acuario y su complementario Leo. Por que si bien es cierto que Acuario es el signo de la humanidad, Leo lo es de la jerarquía.
A este respecto Paul Le Cour, fundador de la revista "Atlantis", en un libro titulado precisamente "La Era de Acuario", junto a muchos errores de apreciación, acierta a la hora de presentar el rasgo capital de el ciclo que vendrá: no será el de un cristianismo que rinda culto a un agonizante en la cruz, sino el de un dios triunfante, el Cristo Rey, el Cristo de Gloria.

Los mitos solares, impondrán sus características: la jerarquía, el orden, etc. que se verán contrapesados y equilibrados por los temas humanitarios propios de Acuario.

Pero hay que tener en cuenta algo más: los mitos de cada era zodiacal integral la muerte de la era anterior. Por ejemplo: cuando los judíos abandonan Egipto (es decir, cuando dejan atrás una civilización marcada por Apis, el buey sagrado), Moisés pone especial énfasis en prohibir todo culto al "becerro sagrado" y destruye el que su pueblo ha forjado durante su ausencia en el Sinaí. Moisés establece la fiesta de la Pascua con el cordero (aries) como centro. En el mismo egipto, se produce un cambio en las preeminencias religiosas: del culto a Apis (tauro), se pasa al culto a Amón (el carnero, aries). Cristo crucificado es la imagen del "cordero de Dios" muerto.

Hay que prever pues una próxima muerte de los mitos de nuestro ciclo (Piscis): desaparición de los cultos a la virgen y a la madre, es decir, de las muestras de telurismo y regreso subsiguiente a los temas solares; el antiguo testamento ya hablaba del "segundo advenimiento del león de la tribu de Judá", pero en este prevalecerá el carácter glorioso ante el pathos del sacrificio, la expiación y la muerte.

Más allá sería arriesgado aventurarse. Si es cierto, como teorizaron los astrólogos de la contracultura que Acuario será la "era de la juventud", pero no en el sentido de juventud como edad de la vida, sino como renovación del mundo, como juventud espiritual...

ERA DE ACUARIO Y OTRAS CICLOLOGIAS

... Y para advertir la importancia de esta "juventud espiritual" hay que tener presente que la ciclología deducida a través del zodíaco no es la única posible. Otras culturas han desarrollado ciclologías  distintas (pero convergentes).

Se sabe que Hesiodo dividía las edades del mundo en Edad de Oro, Edad de Plata, de Bronce y de Hierro. Entre las dos últimas colocaba la edad de los héroes como una posibilidad de reintegración en el estado primordial del período áureo. La tradición de los indios pieles rojas nos habla así mismo del bisonte sostenido por cuatr patas, luego por tres, por dos y, finalmente, por una, indicando una inestabilidad creciente y una duración menor de cada período. El hinduismo tiene una imagen similar: el "toro del dharma" que anuncia cuatro épocas, la última de las cuales es el "Kali-yuga", edad oscura, equivalente a la edad del hierro greco-latina y a la edad del lobo nórdico-aria.

¿De qué manera pueden integrarse estas ciclologías? teniendo en cuenta que el equivalente al "gran año zodiacal" dura en la cosmogonía hindú 64.800 años y cada una de sus cuatro eras 4/10, 3/10, 2/10 y 1/10 de esta cifra, el período que nos interesa, el Kali-Yuga, el actual, durará 6.480 años., lo que abarca 3 períodos zodiacales (tauro, aries y piscis) que para el hinduismo constituirían una "era de decadencia".

Las dataciones del hinduismo coinciden en que el final del Kali-yuga, coincidirá con el tránsito a la Era de Acuario (en el 2376, no lo olvidemos...), produciéndose así una coincidencia única en 64.800 años: la renovación zodiacal coincide con la renovación del cosmos y el tránsito del Kali-yuga, a un nuevo Krita-yuga, o edad de oro. Y el hinduismo no habla de un tránsito gradual de una a otra era, sino de una brusca disrupción, mediante la acción o bien del fuego o bien del agua.

El que corresponde al actual kali-yuga sería un "diluvio de fuego", pralaya en sánskrito, conflagratio en latín. "Pralaya" no significa una guerra nuclear o un cataclismo, sino la absorción de la materia impura del cosmos que no entraña necesariamente una catástrofe física en el planeta.

En este terreno nadie puede predecir exactamente como ocurrirán los procesos físicos, sino solo cuales serán las líneas de tendencia. Afirmar lo contrario es arriesgarse a aventurar hipótesis castastrofistas que no tienen soporte en los textos clásicos.

LA ESTAFA DE ACUARIO, O LO QUE VA DEL AMOR LIBRE AL SIDA

En ciclología ocurre como en las cartas astrales: los planetas inclinan no condicionan ni determinan. Por ello una misma era astrológica ha determinado distintos conjuntos de mitos, a menudo enfrentados entre sí: los adoradores de la diosa-pez Atargatis -Nerón uno de ellos, se enfrentaron con los adoradores del Icthus cristiano, por poner un ejemplo. Una influencia astrológica se plasma de manera muy diferente en hombres y en pueblos distintos: todos los cultos solares tienen un denominador común, pero no es lo mismo el culto solar al Apolo Délfico (inmovilidad, serenidad, estabilidad, orden) que el culto solar a Helios (el sol sometido a la ley de ascensos y descensos). De ahí que sea más fácil establecer como no será una época que cuáles serán sus rasgos concretos. Y es lo que hemos hecho hasta ahora. Es probable que si fuéramos más allá, el próximo futuro nos desmentiría.

Así ha ocurrido con los distintos "profetas del acuario". La ópera "Hair" -por lo demás, cántico idealizado a una generación- ha sufrido una evolución significativa. En su versión original aparecida a finales de los años 60, con la guerra de Vietnam como telón de fondo y la liberación sexual como leit-motiv, los protagonistas cantaban un mundo ingenuo, puro y bucólico, cantaban a la generosidad de una generación -a la que pertenece el autor de estas líneas- capaz de sacrificarse por la amistad...

Esto ha pasado; las ilusiones que todos nos forjamos en aquellos años de nuestra juventud quedan lejos. Hoy la misma ópera ha sufrido una reconversión lamentable en su estreno: liberación sexual, sí, pero acompañada de unos consejos sobre como prevenir el SIDA.

El espíritu del primer "Hair" ha quedado enterrado y canción "Acuario" ya no tiene sentido hoy: el tiempo presente, no es el de la renovación del mundo, sino aquel otro en el que el pasado prolonga sus tentáculos y en el que, como la bola de nieve que cae por una pendiente, con velocidad creciente, arrastrando más y más masa, nada puede evitar el que camine hacia sus últimas consecuencias lógicas.

Al final de la pendiente -en esa fecha lejana e hipotética del siglo XXIV, más allá de donde se sitúan la mayoría de novelas de ciencia ficción- espera a los que vendrán la "conflagratio" o el "prayala", la renovación del mundo.

Nuestra generación no verá el "tiempo nuevo", pero eso no es motivo de desesperación; si bien la situación actual del mundo moderno no da pié a ningún optimismo siempre es posible seguir el consejo del esoterista italiano Julius Evola, cuando recomendó "permanecer en pié en este mundo en ruinas", a la espera de que estos "que han permanecido en vela en la noche oscura puedan dar la mano a los nacidos con el nuevo amanecer" según la expresión de Hoffmanstal.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

Siglo XIX: el regreso de los templarios. Una desconocida reconstrucción de la orden del Temple en España

Infokrisis.-     En 1319, cuatro años después de la ejecución del Gran Maestre de los Templarios, Jacques de Molay, en París, se reunieron en el presbiterio de la Catedral de Barcelona, recién concluido, 200 antiguos miembros de la Orden. En 1350 murió el último de los templarios españoles, se llamaba Bernard Dezcoll. Desde entonces los templarios desaparecieron por completo de la historia de España y no volvió a hablarse de ellos salvo en las logias masónicas, algunos de cuyos grados estaban directamente inspirador en el templarismo.  Pero en el siglo XIX, por primera vez, se intentó reimplantar la Orden de los Caballeros Templarios en España.

LOS TEMPLARIOS DEL CURA DE BRIHUEGA

    A finales de 1840 comenzó a dar clases de teología en la Universidad de Madrid, José María Moralejo, más conocido como el "cura de Brihuega". Durante el trienio liberal (1820-23) había sido un fogoso orador y destacó en todas las conspiraciones contra Fernando VII.

    Era miembro de la Sociedad Comunera, una secta secreta conspirativa, que mantenía ceremonias y ritos iniciáticos. Los comuneros, llegaron a constituir un formidable núcleo conspirativo, de carácter liberal. Sus logias se llamaban "Torres" y sus miembros se llamaban a sí mismos "buenos primos". Moralejo llegó a dirigir una de estas "torres" comuneras en el pueblo donde ejercía su ministerio.

    Esta febril actividad política lo arrojó a un largo periplo en exilio, primero en Gibraltar, luego en Londres, donde volvió a tener problemas con las autoridades por sus actitudes extremistas, recalando, finalmente, París. Había sido iniciado en una logia masónica gibraltareña y con estas credenciales viajó a Londres.
Al llegar a París contactó con la "Orden del Temple" reconstruida por Fabré Palaprat durante el período napoleónico y a ella se adhirió en cuerpo y alma. Recorrió la jerarquía interior de la orden hasta ser nombrado "obispo" de un bailío y con este título regresó a España.

DE BRIHUEGA A MADRID

    José María Moralejo, alcanzó fama de tribuno político, consumado agitador, relacionado con los más altos niveles del conspiracionismo liberal, fue capellán de Riego, con el que travó una amistad que iba mucho más allá de lo estrictamente político o religioso. Físicamente, no era agraciado, un enemigo político lo describe "de pequeña estatura y casi raquítico, su cara escuálida hubiera servido a Lavater en sus fisiologías para marcar la transición del hombre al buitre".

    Enviado a Brihuega por la autoridad eclesiástica, su espíritu exhuberante y aventurero, difícilmente podía recluirse en un pueblo de pocos cientos de almas. En cuanto pudo se desplazó a Madrid para vivir más intensamente el ambiente conspirativo de la época.

    Tras regresar del exilio, Moralejo alternaba sus clases públicas con una discreta actividad en pro de la reconstrucción del Temple en España. Se sirvió para ello de los altos grados masónicos -grados "filosóficos"- en los que la temática templaria permanecía viva. Ayudado por estos y por aquellos otros que conocían la actividad de los neo-templarios franceses, Moralejo redactó los documentos tendentes al restablecimiento del Temple.

LAS "BASES PARA EL RESTABLECIMIENTO DEL TEMPLE EN ESPAÑA"

    Un folleto que data de 1846, compuesto por 32 páginas en 8º, lleva el título de "Bases para la Reconstrucción del Temple en España" e incluye varios documentos de la Orden. Una cruz templaria figura en la contraportada, acompañada por la leyenda: "Por Dios y la Patria". Lo firmaba "Nos el H. José María, caballero Gran Cruz de la orden militar y benéfica del Temple, Bailío Ministro honorario del Consejo del Gran Maestrzgo, Legado Maestral de la lengua de España" y estaba fechado el 1 de abril de 1846.

    Al escrito autorizando la difusión del documento seguía un resumen de la historia del Temple y en la página 20 se ofrecían "garantías a la Nación, de los Caballeros Templarios Españoles". La primera era la renuncia a las posesiones y privilegios que hubiera tenido el Temple en otro tiempo; renunciaban igualmente a tener propiedades y limitaban estas a las donaciones que reciban destinadas a fines benéficos o asistenciales. Como detalle curioso renuncian igualmente a "la conquista de la Tierra Santa y Santos Lugares". Hacen explícito acatamiento a la legalidad vigente e insisten en que su principal actividad es la beneficencia, "al paso que se consideran los primeras de las otras órdenes militares existentes".

    Tenían derecho a integrarse en la Orden todos aquellos varones que realizaran un noviciado de un año, con excepciones. "Son caballeros natos -se decía- los descendientes por línea directa de caballeros del Temple". Los que militaban en las Ordenes de Montesa, en la portuguesa de los Caballeros de Cristo y en la prusiana de los Caballeros Teutónicos, tampoco debían de realizar noviciado, pero sí en cambio los de las Ordenes de Calatrava, Santiago y Alcántara, cuyo noviciado se reducía a tres meses y un solo mes los que fueran Caballeros Hospitalarios o de San Juan de Jerusalén. Hay que decir que estas órdenes si existían en aquel momento en España y Portugal, siquiera como residuos de lo que fueron las órdenes militares medievales y habitualmente dedicadas a actividades sociales o piadosas.

LAS POLEMICAS RECONSTRUCCIONES DEL TEMPLE.

    El neo-templarismo ha sido una constante desde la ejecución de los altos dignatarios de la orden en 1314. Desde el siglo XVII se habló de que algunos caballeros franceses habrían conseguido huir de la persecución del rey Felipe el Hermoso y ganando las costas de Escocia, habrían ingresado en los Gremios de Constructores. A partir de 1717 aparece un tipo de masonería llamada "especulativa" que se reclama sucesora del Temple.

    Sin embargo la prolongación del Temple después de la catástrofe de 1314 es dudosa. Todo induce a pensar que, en el momento de ser disuelta, los templarios se hallaban en crisis interna. Pocos años antes habían cubierto la retirada de Tierra Santa, sufriendo miles de bajas y una merma en su prestigio. La llegada de un tiempo de paz en el que se dedicaron a acrecentar y disfrutar de sus riquezas, produjo el relajamiento de la tensión mística dentro de la Orden y se unió a la pérdida de sus mejores hombres en combate. La orden degeneró rápidamente y probablemente, al disolverse, quedaba muy poco del espíritu fundacional y apenas nada de los contenidos esotéricos e iniciáticos.

    Sin embargo, en Francia e Inglaterra menudearon, desde mediados del siglo XIV hasta el XIX los intentos de reconstrucción de la Orden fundados sobre supuestas legitimidades extraidas de documentos espúreos y que no resistían el más mínimo análisis. Incluso hoy, en los distintos círculos neo-templarios, se da crédito a dos documentos, burdamente falsificados, sobre los que se basó Fabré Palaprat y su delegado en España, José María Moralejo: el "Manuscrito Larmenius" y "La Regla de Maestre Roncellin".

¿EXISTIO ALGUNA VEZ EL "MAESTRE RONCELLIN"?

    En el curso del proceso a los templarios, el preceptor de Aquitania, interrogado por los esbirros de Felipe el Hermoso, sobre las prácticas secretas de la Orden, contestó que "Hay quien pretende que fueron introducidas por el maestre Roncelin en los estatutos de la Orden". ¿Quién podía ser "Roncelin"? En la lista oficial de grandes maestres no aparece ninguno con ese nombre. ¿Se trataba de la prueba de que existió una jerarquía paralela dentro del Temple?

    El único templario conocido con ese nombre era Roncelin du Fos, provenzal, recibido en la Orden en 1281 por Guillermo de Beaulieu, gran maestre de origen español, cuyo nombre auténtico era Guillem de Belloch.

    En 1780, Federico Munter, obispo de Copenhague descubrió en los archivos vaticanos un pergamino escrito a dos columnas con el sello templario. Estaba datado en 1205 y contenía los supuestos estatutos secretos de la Orden, la descripción del ritual de iniciación templario y un conjunto de indicaciones criptográficas.

    Se imponen varias observaciones: el documento no era tan antiguo como quería hacer entender, es probable que se tratara de una falsificación realizada por un mitómano a principios del siglo XVIII. La lectura atenta del documento no puede sino hacer sonreir; lejos de ser una "regla secreta", afirmaba que los templarios estaban en posesión de preciosísimos secretos  -entre ellos  podían transmutar plomo en oro- pero su humildad les impedía difundirlos... quien se acercara a la Orden, en cambio, podría tener acceso a ellos, a condición de no aprovecharlos en beneficio propio.

    El documento atribuido a "Maestre Roncellin" pertenece a aquel tipo de documentos imposibles de tomarse en serio; en cuanto al "alfabeto secreto templario", difundido hasta la saciedad a partir de entonces tampoco merece muchos comentarios y es una buena muestra de la fertil imaginación del siglo XVIII.

LARMENIUS ¿SUCESOR DE JACQUES DE MOLAY?

    En 1810 el abate Gregoire menciona en su estudio sobre las sociedades secretas y las sectas religiosas una leyenda, posiblemente urdida en el mismo período que la del "Maestre Roncellin". Decía Gregoire que Jacques de Molay, antes de ser ejecutado había nombrado sucesor suyo a Jean Marc Larmenius, primado de la Orden y comendador de Jerusalén. No hay datos fiables sobre quien pudiera ser el tal Larmenius.

    Algunos analistas han considerado que se trataba de un "nombre iniciático": Larmenius sería "l'armenius", esto es, "el Armenio" y también, alguién de familia noble y, por tanto, revestido de armiño.

    Es a partir de Larmenius que se urde la leyenda de una transmisión directa y regular de la jefatura templaria y de la que, todos los grupos actuales neo-templarios, se reclaman legítimos sucesores y herederos. En 1324 abdicó en favor de Teobaldo de Alejandría, encontrándose entre sus sucesores notables a Bertrand du Gesclin, defensor de Enrique de Trastamara contra su hermano el rey de Castilla. No existe ningún dato en la biografía de Bertrand -muy bien documentada, por lo demás- que deje intuir tal filiación. Y lo mismo ocurre en la mayoría de supuestos grandes maestres de los siglos XV a XVIII.

FABRE PALAPRAT Y LOS TEMPLARIOS ESPAÑOLES


    En 1804 Fabré Palaprat decide reconstruir la orden basándose en el "Manuscrito Larmenius" que otros antes que él habían utilizado ya en el siglo XVIII. Ese año Napoleón es coronado Emperador. Francia dejaba atrás el reinado del terror jacobino, el caos de la Convención y del Consulado y el recuerdo del período mas turbulento de su historia. Con Napoleón llegó el orden y los fastos y Fabré sabe aprovecharse del nuevo clima organizando ceremonias coloristas, con capas medievales y espadas, a la luz de las velas de Notre-Dame.

    El 18 de marzo de 1808, en la Iglesia de San Pablo y San Antonio tiene lugar un homenaje a Jacques de Molay. Otras ceremonias públicas seguirán en años sucesivos. Fabré y sus neo-templarios no se identificaron con el régimen napoleónico y lograron sobrevivirle. La revolución de 1830 estableció la libertad de culto y Fabré pudo exponer públicamente sus concepciones religiosas. Más que una Orden militar lo que había creado era una iglesia inspirada en el evangelio de San Juan que oponía a la "Iglesia de Pedro", negaba la resurrección de Cristo y algunos sacramentos. Para apoyar sus pretensiones dijo disponer de un libro sagrado templario, el "Levitikon", que probablemente hubiera confeccionado él mismo o algunos de sus colaboradores.

    Hacia 1820 el romanticismo vino en ayuda de estos neo-templarios; la edad media se revalorizó y el arte gótico empezó a considerarse como un arte noble. El éxito de los neo-templarios duró hasta el 13 de enero de 1831 cuando la "Comisión Ejecutiva del Convento General" decide asumir el gobierno de la Orden "por impedimento reconocido" de Fabré. Había estado la simbólica cifra de 33 años al frente de la Orden...

    Para esas fechas el cura Borrajo ya se había destacado el París como orador templario y participado en algunas ceremonias públicas. En el curso de una de ellas, Juan González Gaborreluz, que luego sería maestro de la reina Isabel, asistió como invitado y pudo ver al clérigo vestido con el hábito de la Orden. González Gaborreluz, enemigo político del liberalismo, al regresar a España y enterarse que Moralejo había sido nombrado profesor de Teología, puso en conocimiento del obispo de Madrid sus actividades neo-templarias. Moralejo se vió obligado a abjurar y en "El Católico", importante periódico conservador de la época, debió entonar el mea-culpa. No obstante siguió trabajando discretamente para la reconstrucción del Temple en España.

    El primer documento que se dispone de la Orden en España data de 1839, cuando en Francia ya empezaba a decaer. El "cura de Brihuega" había podido regresar a España gracias a la amnistía decretada por la Reina María Cristina. Ese año es publicado un "Reglamento y profesión de fe de los Templarios Españoles", documento, bastante tópico, en el que se insiste en el carácter benéfico de la Orden y en su voluntad de actuar siempre dentro de la legalidad.

    Moralejo intentó reclutar templarios entre el profesorado universitario. Algunos de ellos, por divertirse, le ofrecieron investirse templarios, si lograba que el catedrático Joaquín Aguirre, aceptase el Gran Priorato. Hay que decir que Aguirre, descreido y agnóstico, estaba en las antípodas de Moralejo.

    En 1845 fue desposeído de su cátedra de teología que desempeñaba interinamente. Otros catedráticos y profesores abrieron una suscripción, gracias a la cual pudo percibir 300 reales mensuales durante los últimos años de su vida que vivió tan pobremente como Fabré Palaprat, su amigo e iniciador, el cual al ser desposeido del Gran Maestrazgo Templario, volvió a su antigua profesión de pedicuro y callista.

    Los templarios españoles del siglo XIX apenas llegaron al centenar. Jamás osaron organizar reuniones públicas y desaparecieron años antes de que Moralejo muriera en 1849. En los años siguientes solo se hablaría de templarismo entre los altos grados de la masonería de Rito Escocés.

    La España del XIX, no ofreció cinco años seguidos de paz, estabilidad social y progreso económico necesario para que honestos pequeño-burgueses pudieran disfrazarse de templarios en sus momentos de ocio. Así le fue al "cura de Brihuega"...

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Raymon Llull: la sorprendente vida del

Infokrisis.- Allí donde se producía alguna gran convulsión de su tiempo, allí iba Llull a proponer soluciones y examinar desde cerca el problema; allí donde se avecinaban grandes conflictos, Llull era capaz de intuirlo y ofrecer su mediación; donde la ciencia de su tiempo estaba atascada, Llull juzgaba que bien valía aprestarse a darle un impulso. Todas estas actividades dejaron innumerables huellas en documentos y registros reales e inquisitoriales, que permiten trazar la biografía de este hombre sorprendente que concitó adhesiones y despertó recelos e incluso odios eternos. Pero a pesar de la abundancia de fuentes, algo brumoso e impreciso, como un hálito de misterio envuelve la vida de este hombre providencial...

EPISODIOS MITICOS

    Llull había nacido en Mallorca entre el 1233 y el 1235. El "Directorio de los Inquisidores" dice de él que era "catalán, mercader, oriundo de Mallorca, era laico, fantasioso, impérito, que había escrito unos cuantos libros en lengua catalana vulgar, porque era totalmente ignorante de la gramática". Quien le dedicó estas líneas -el inquisidor Nicolau Eimerich- evidentemente no le tenía mucha simpatía. Lo único que hay de cierto en estas informaciones es su lugar de nacimiento y la profesión de sus padres que pudieron darle una desahogada situaciones económica. Como San Ignacio de Loyola, durante su juventud fue un aventurero de pocos escrúpulos, perseguidor de mujeres y amante impenitente.

    Emprendió su camino de Damasco al quedar prendado por la belleza de una noble genovesa, Ambrosia de Castello a quien asedió. Es célebre su irrupción a caballo en una iglesia para depositar a los pies de su amada un madrigal. Tras este episodio, Ambrosia aceptó recibirlo en sus habitaciones y teniéndolo con él empezó a desnudarse, no para satisfacer los ímpetus del joven Llull sino para mostrarse un seno carcomido por un cáncer. El mismo Llull contó el episodio explicando como retrocedió horrorizado. En sus oidos quedaron grabadas las palabras de la dama: "Miralos bien Raimundo; contempla la fealdad de este cuerpo que ha conquistado tu afecto. ¿No harías mejor consagrando ese amor a Jesucristo?".

    Se retiró a meditar y pensó que el ejercicio de la lírica trobadoresca podría calmar su angustia; pero la poesía no logró serenarlo. Se le apareció una cruz y la rechazó; y aun hubo de aparecer tres veces más la visión para que comprendiera su vocación. A partir de ese momento Llull decide entregar su vida "a señores que no se corrompan jamás" y el único que conoce así es Dios. Quiso ratificar esta decisión mediante una acto que demostrase lo muy atrás que había quedado su disipada vida anterior. Y peregrinó a Santiago de Compostela. Llull sitúa este viaje en 1267, cuando contaba treinta y tres años... Demasiado simbolismo para no tomar esta peregrinación como una alegoría, que habían utilizado ya otros muchos hermetistas, como Nicolás Flamel o Basilio Valentino.

    Llull aportó varias innovaciones a la alquimia: ideó un recipiente de destilación llamado "pelícano" y un "sello hermético" para cerrar los recipientes en el interior de los cuales se cuece el compuesto filosofal. Estas aportaciones son descritas ampliamente en su "Elucidación del Testamento" uno de los tratados alquímicos que se le atribuyen. En otro tratado llamado "La Clavícula" describe todo lo necesario para la realización de la Gran Obra, lamentablemente, siempre en lenguaje alegórico o simbólico: "Hemos llamado Clavícula a esta obra porque sin ella es imposible comprender los demás libros nuestros, cuyo conjunto cubre el Arte entero y porque nuestras palabras son oscuras para los ignorantes", son sus primeras frases. Y advierte también en la introducción "Tened cuidado de revelar este secreto a los malos, no lo comuniqueis sino a vuestros amigos íntimos, aunque no deberíais revelarlo a nadie, porque es un don de Dios que con él hace un  regalo a quien le parecce bueno. El que lo posea, tendrá un tesoro eterno".

LLULL Y LOS "NOBLES DE LA ROSA"

    Toda la actividad de Lull en relación a la alquimia está envuelta en el misterio. Y sin embargo corren aun entre los coleccionistas unas monedas acuñadas, según se dice, con oro obtenido por Lull en una memorable transmutación en la Torre de Londres.

    Para Lenglet de Fresnoy, autor de la muy celebrada "Historia de la Filosofía Hermética", Llull se desplazó a Londres en 1312 llamado por el rey Eduardo de Inglaterra. Como veremos, en esa época, el místico defendía la idea de una nueva cruzada y viajó con la intención de pedir financiación para dicho proyecto a los reyes de Inglaterra y Escocia. Ambos monarcas alegaron falta de medios económicos para justificar su negativa a participar en la operación.
 
    Llull prometió facilitarles la suma que pidieran y para ello instaló en la Torre de Londres su laboratorio hermético. A los pocos días estuvo en condiciones de operar la transmutación obteniendo una extraordinaria cantidad de oro con la que se acuñaron unas monedas conocidas como los "Nobles de la rosa". Lenglet de Fresnoy añade que "Todos aquellos que han examinado esas piezas, tan curiosas y buscadas en Inglaterra, reconocen que son incluso de un oro más perfecto que el de los Jacobos y otras modenas antiguas de oro de este tipo. Hay incluso una inscripción que los distingue y que muestra que las piezas fueron hechas por una especie de milagro". La inscripción dice así: "De la misma forma que Jesús había pasado invisible por entre los fariseos, así el oro alquímico pasa inadvertido entre vosotros".

    La existencia de los "Nobles de la Rosa" es incontrovertible, así como la presencia de Llull en Inglaterra; todo lo demás está envuelto en la leyenda. Ciertamente buena parte del centenar de tratados alquímicos atribuidos a Llull es manifiestamente falso y entre las suspicacias que despertó en el Gran Inquisidor Nicolau Eimeric no figura la práctica de la alquimia, pero si se alude, en cambio, a la práctica de la nigromancia. Efectivamente, la acusación aparece en el tratado acusador de Eimeric titulado "Fascinació de los lul.listas" escrito con posterioridad a la muerte de Llull. En otra obra análoga, el "Directorio de los Inquisidores" se acusa a Llull de haber divulgado obras "obtenidas mediante arte diabólica, porque no le había sido comunicada por los hombres, ni por el estudio humano". Tanto la acusación de nigromancia, como la alusión a las artes diabólicas, eran frecuentemente eufemismos que los inquisidores utilizaban para evitar hablar del noble arte de la alquimia que inmediatamente suscitaba el favor popular y la posibilidad de apoyos de la nobleza.

LA ESCUELA LULIANA


    Llull tardó siete años en apaciguar su espíritu, luego emprendió su viaje real o imaginario a Santiago como inicio de una serie de desplazamientos por las grandes orbes del mundo conocido. En 1265 regresa a Palma de Mallorca con un bagaje cultural envidiable.

    Nuevamente encontramos un episodio en la vida de Llull que es imposible dilucidar lo que tiene de realidad y de símbolo. Un esclavo árabe de su propiedad se reveló; blasfemó de Cristo e hirió a Llull. Luego se suicidó. Llull entró como terciario en la orden franciscana y meditó en la soledad del monte de Randa, situado en el centro geométrico de Mallorca. En el lugar donde hoy se encuentra el santuario de Nuestra Señora de Cura se hallaba la cueva elegida por Llull para retirarse en 1273 durante ocho días; fue allí donde tuvo su primera iluminación de la que saldría el "Ars Magna". Concentrado en sí mismo, de repente alzó la vista hacia el árbol que le cubría con su sobra y pudo ver en las hojas las letras ordenadas que comprondían su obra capital. Durante cuatro meses, volvió a tener visiones angélicas y con ellas la revelación de toda la ciencica de su tiempo. Estas visiones le acabarían otorgando el título de "Doctor Iluminado".

    El rey Jaime de Mallorca se interesó por esta obra y facilitó los medios para la puesta en marcha del Colegio de Miramar, escuela de misioneros y traductores especializados en llevar la palabra de Dios a los países dominados por el Islam. Trece franciscanos fueron sus primeros alumnos. Llull pretendió crear instituciones de este tipo por toda la cristiandad, convencido de que era posible convertir a los musulmanes mediante la argumentación.

    Intentará que el Papa Honorio IV aprobara su sistema de formación de misioneros, pero el día en que puso el pié en Roma -el 3 de abril de 1287- el papa acababa de morir y Llull se retiró a París. En la Sorbona disputó con Duns Scoto del que llegaría a ser gran amigo. El canciller de la Universidad, Bertaud de Saint Denis le permitió enseñar sus teorías. De esa época data el "Libro de las Maravillas". Luego en Montpellier escribió el "Arte Inventiva" y el "Arte Amatoria". Buena parte de esta producción parece de corte oriental; ya por entonces Llull era un perfecto conocedor de la literatura árabe; había leído los texos sufíes y la poesía musulmana y encontró en ellas inspiración y técncias precisas.

    Pasó por Montpellier e incluso es posible que hubiera conocido personalmente a Arnau de Vilanova. Contrariamente a Arnau, Llull no cree en la venida inminente del Anticristo -contra el que, por lo demás, escribe un opúsculo- pero, ambos coinciden en la necesaria reforma de la cristiandad que, como veremos, pasaba por la organización de una nueva cruzada y de la conversión de los infieles. Difunde estas tesis en los medios universitarios y entre los franciscanos espirituales. Pero, poco a poco, se va conveniendo de que en esto existe demasiada teoría y que es preciso predicar con el ejemplo.

    Tras una crisis interior decidirá desplazarse a Barbaria (Túnez) para predicar entre los infieles su "Arte". Estaba convencido de la infalibidad de su método, obtenido por revelación divina. Algunos historiadores opinan que Llull buscaba desesperadamente el martirio. No lo conseguiría ni en este viaje ni en otros dos posteriores. A la expedición a Túnez seguiría otra en 1301 a Chipre y Armenia y una siguiente a Bugia. No hubo martirio, ni tampoco resultados positivos; los años siguientes serían  igualmente parcos en éxitos... tanto para Llull como para la cristiandad.

LLULL Y LA ORDEN DEL TEMPLE

    El siglo XIII no terminó bien para la cristiandad. San Juan de Acre fue ocupado por los musulmanes y la pérdida de Tierra Santa en 1291 constituyó un verdadero trauma para la cristiandad. En su momento todavía no se advirtió, pero aquella derrota constituía el fin de una forma de concebir el mundo y entrañaría, por eso mismo, la crisis de las Ordenes Militares.

    El período que va de 1291 hasta 1307, año en que son detenidos los templarios, está marcado por la búsqueda de un culpable de la derrota. Los reyes, por lo demás, habían perdido de vista, en su gran mayoría, los objetivos heroicos y el espíritu de las cruzadas, les interesaba mucho más ordenar sus reinos, doblegar a la nobleza feudal e iniciaban visiblemente un proceso de concentración de poder que debería culminar un par de siglos después con la constitución de los primeros estados nacionales. Los reyes eran los primeros en necesitar un culpable a quien señalar y si, por lo demás, podían requisar sus fondos y llenar con ello sus arcas, mucho mejor. Durante estos quince años, particularmente en Francia, la Orden de los Caballeros Templarios fue el chivo expiatorio al que se responsabilizó de todas las desgracias de la cristiandad. Tampoco los Caballeros Teutónicos, ni los Hospitalarios se vieron libres de críticas y acosados por papas y reyes. Sin embargo, iban a ser los templarios, las verdaderas víctimas de este triste episodio que prefigura la historia moderna de Europa.

    En los primeros años del siglo XIV se hizo evidente que la política templaria no coincidía para nada con la de Felipe el Hermoso rey de Francia. Este, por lo demás estaba endeudado desde el 1300 con los templarios que le habían prestado cien mil libras para costear su corte. Felipe debió refugiarse en la Torre del Temple de París hostigado por sus súbditos. En esos años los templarios se habían manifestado partidarios de limitar el poder real en beneficio de las instituciones feudales, religiosas y corporativas. Felipe comprendió pronto que su suerte personal estaba ligada a la de estos caballeros cuya tutela jamás lograría sacudirse. Así que decidió exterminarlos con la complicidad y adquiescendia del papa Clemente V, pues tampoco el papado veía con buenos ojos el poder templario y se había hecho eco de los rumores que corrían sobre extrañas ceremonias y ritos iniciáticos aprendidos en Tierra Santa por el contacto con sectas musulmanas. Desde 1179 llegaban acusaciones del clero contra la orden, pero su valor en el combate y la copiosa sangre templaria derramada en defensa de la cristiandad había acallado todas estas fabulaciones.

    A principios del siglo XIV se vivía otro clima muy diferente. En esos momentos Ramon Llull aparece en escena. Escribe una misiva al papa Nicolás IV titulada "De qué manera se podrá recuperar Tierra Santa" que contiene una propuesta audaz ya que no original. En efecto, desde mediados del siglo XIII, Federico II había propuesto un plan de unión de las tres principales órdenes militares. Llull lo recupera cincuenta años después y considera que solamente la fusión podría crear una punta de lanza lo suficientemente aguerrida como para que la cristiandad pusiera de nuevo pies en Tierra Santa. El Temple, los Hospitalarios y Teutónicos deberían aliar sus fuerzas en la "Orden del Espíritu Santo".

    Llull se desplazó a Chipre para entrevistarse con Enrique II, rey de los Santos Lugares que permanecía en esa isla, último reducto del Reino Latino. No obtuvo nada de lo que pedía, ni apoyo para su proyecto, ni tan siquiera permiso para marchar en busca del misterioso reino del Preste Juan en la ruta hacia Oriente. En Famagusta fue recibido por el Gran Maestre del Temple, Jacques de Molay, quien tras acogerle le negó igualmente cooperación. Molay no pensaba que su orden pudiera ser liquidada solo tres años después, se veía maestre de la organización militar más poderosa de su tiempo, con 30.000 combatientes, 9.000 emcomiendas y miles de toneladas de metales preciosos en sus arsenales.

    Ramón Llull no se rinde. Está persuadido que la cristiandad va a derrumbarse y es preciso preparar la llegada del Reino del Divino Paráclito, ese Espíritu Santo, cuyo nombre quiere que sea el de la Orden Militar nacida de la fusión de las otras tres. Llull marchará a entrevistarse con Jaime II de Aragón en 1305; para él ha escrito "Liber de Fine" que el rey remitirá a Clemente V. Débil y temeroso, el papa tiene conocimiento de la conspiración que Felipe el Hermoso está urdiendo contra los templarios y pretende encontrar una salida en la fusión de las órdenes militares. La lectura del documento de Llull inspirará una misiva a los maestres de las tres órdenes en donde les sugerirá seguir el consejo de Llull. Pero la carta quedará sin respuesta durante muchos meses y cuando De Molay se digna contestar, la negativa, educada y correcta en su forma, es radical en su fondo. El 13 de octubre de 1307 la suerte está hechada para los templarios que son detenidos en todas las encomiendas situadas en territorio francés.

    Pero tampoco este descalabro para la caballería medieval indujo a Llull a la pasividad o la renuncia a su proyecto; antes bien, volvió a escribir al papa para pedirle la celebración de un concilio que tratara sobre la disolución de la Orden y reconsiderara, a la luz de los nuevos acontecimientos, su proyecto de reconquista de Tierra Santa y fusión de las órdenes militares. Llull, sin entrar en la legitimidad de las acusaciones de Felipe el Hermoso contra la Orden, admite que los intereses templarios se han trasladado a Occidente, después de la pérdida de Acre y Jerusalén y considera que aquí entran en contradicciones con las distintas monarquías nacionales en formación. La única solución al problema consiste en unificar esfuerzos, aprovechar el legado templario y sus riquezas, para impulsar una nueva cruzada. Ingenuamente escribe al rey de Francia su memorial "Liber de natali pueruli parvuli Christi Iesu", pidiendo apoyo para su proyecto.  El Rey quiere la destrucción de la Orden y su oro. Otro tanto harán, con mayor o menor rapacidad, todos los reyes de la cristiandad. Llull intentará inútilmente salvar su proyecto en el Concilio de Vienne.

    Morirá un año después de que Jacques de Molay y los altos dignatarios del Temple fueran quemados en una pequeña isla del Sena, tras Notre Dame de París, cuyas torres jamás acabarían los canteros medievales como protesta por la ejecución de quien tanto les ayudó.

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Mariano Cubí y las glorias de la frenología

Infokrisis.- Hace poco más de cien años Mariano Cubí nos abandonó; de él  solo queda una estrecha calle en Barcelona y un busto en la tierra que le vió nacer, Malgrat; nada más, ni siquiera el recuerdo de quien fué. Sin embargo, Cubí fue un personaje extraordinario. Vivió un momento en que la ciencia buscaba rigor y método, pero a duras penas podía abandonar el estadio supersticioso. La vida de Mariano Cubí es sorprendente y su obra no menos. La calle barcelonesa que le honra no ha impedido que su memoria se eclipsara del imaginario colectivo de los barceloneses. Con este artículo contribuimos a restituirla.

RETAZOS DE UNA VIDA

El 15 de diciembre de 1801, Mariano Buenaventura Cubí, nacido ese mismo día, fue bautizado en la iglesia de Vilanova de Palafolls, barrio de Malgrat, en las puertas de la Costa Brava. La sacudida napoleónica  obligó a la familia Cubí a buscar climas políticos más benignos y fue así como toda la familia recaló en Mahón un día de 1810. A los tres meses de permanecer en la isla, el pequeño Mariano, de apenas nueve años, dominaba el dialecto local y al año siguiente abordó estudios de francés e inglés. A los 20 años decide probar fortuna yéndose a las "indias". Se embarca en una fragata como profesor de idiomas; llegará a Norfolk en junio de 1921. En Washington enseñará español y luego será contratado por el Colegio de Santa María de Baltimore. Llegará a ser vicecónsul del Vaticano y del Rey de las Dos Sicilias en Baltimore, cargos honorarios, pero que demuestran que ya por entonces estaba vinculado a una élite social.

En 1829 se establece en Cuba y funda el Colegio de Buenavista, primer centro de enseñanza secundaria de la isla. La última huella de su presencia en Cuba desaparecerá en 1959 cuando el castrismo acabe con la "Revista Bimestre Cubana", fundada por Cubí en 1832 y en la que participarán algunos de los pro-hombres de la independencia, como José Antonio Saco. Visita Nueva Orleans, ciudad que mantiene puentes comerciales con Barcelona por el tráfico de algodón.

No está claro si durante su estancia en Menorca conoció a marinos ingleses que le hablaron de la frenología o fue durante su estancia en Baltimore que tuvo conocimiento de esta corriente que, a partir de ahora, iba a condicionar su vida.

FRENOLOGIA: LOS PRIMEROS BALBUCEOS

Sea como fuere, en Nueva Orleans leyó en la prensa anuncios frenológicos y conoció en 1836 al doctor Buchanan quien lo iniciará en esta ciencia. A lo largo de ese año habrá reconocido ya, cerca de 2.000 cráneos en universidades, cárceles y colegios. Su entusiasmo es tal que le bastarán apenas diez días para escribir su "Introducción a la frenología por un catalán".

A medida que van pasando los años siente la nostalgia propia del indiano y decide regresar. Desembarcará el 17 de agosto de 1842 al puerto francés del Havre y, tras visitar París, llegará a Barcelona dos meses más tarde. Pocas semanas después organizará su primer curso de frenología.

Esta primera irrupción no tendrá apenas eco en la prensa. La ciudad vivía momentos delicados. El ejército y la Milicia Nacional se habían enzarzado en una agria disputa que terminó en tiroteo y finalmente en el terrible bombardeo desde Montjuich. Sin embargo, el curso le sirve para renovar al relación con Erasmo Capdevila, otro catalán tan excepcional en la época como desconocido hoy.

Se habían conocido en La Habana; Capdevila estaba versado en "artes mágicas"; sus conocimientos abarcaban desde astrología hasta alquimia, de dietética a ocultismo. Erudito y visionario, su personaje histórico favorito era el desaprensivo Cagliostro a quien atribuía poderes mágicos. Conocía el proceder alquímico y las fases de extracción de la piedra filosofal; ignoramos si llegó a experimentar en laboratorio, si bien la presencia del atanor en su hogar es un indicativo de tal práctica... y de su abandono, pues no en vano hubo de servirle de brasero. Su biblioteca estaba provista con las joyas del ocultismo y reproducciones de grimorios medievales. Pertenecía a la secta secreta de los carbonarios.

El bombardeo de la ciudad coje a Cubí en Igualada visitando a su madre y organizando un segundo curso de frenología al que asistirán 40 alumnos; en Cardona impartirá otro ante 12 alumnos. Cubí utiliza una técnica de marketing, hoy suficientemente conocida, pero de la que fue uno de los introductores en España: publicaba anuncios en prensa y colgaba pasquines convocando una primera conferencia introductoria gratuita, a la que seguía un cursillo de pago... La venta de material -cráneos, compases frenológicos, cerebros de escayola y libros- le reporta beneficios adicionales.

En años siguientes realizará distintos recorridos aprovechando siempre los desplazamientos para organizar cursos y estructurar "Sociedades Frenológicas" locales, de las que él, invariablemente es nombrado presidente honorario y cuyos miembros se someten voluntariamente a un análisis craneal. Recorrerá Villanueva y Geltrú, Mallorca (en donde tiene las primeras polémicas con los partidarios del filósofo católico Jaime Balmes), Figueras, Olot, Gerona, La Bisbal, Torroella, etc. y también las grandes capitales españolas.

Muchos de sus alumnos son miembros de la disuelta Milicia Nacional, punta de lanza del liberalismo más radical, lo cual indica perfectamente cuales son las simpatías y por donde van las afinidades políticas de Cubí. Por cierto que en este período conocerá a Narciso Monturiol y a otros socialistas y comunistas utópicos con los que polemizará. Acepta las tesis de Owen, Saint-Simon y Fourier, pero no las de Cabet y Marx a las que dedicará un escrito anti-comunista. La psicología particular de Cubí -con un Ego excepcionalmente crecido- y su obsesión por la frenología, lo apartaban de cualquier militancia política o social. No era hombre de otra asociación que no fuera la frenológica. Sin embargo sus opiniones políticas y culturales lo identificaban con el pensamiento de las logias masónicas y de los movimientos sociales más avanzados, habitualmente relacionados con estas y con otros grupos conspirativos (carbonarios y comuneros, fundamentalmente).

PERO ¿QUÉ ES LA FRENOLOGIA?


A estas alturas el lector debe estar deseoso de saber qué diablos es la frenología. Muy popular en su tiempo, se desdibujó en el último cuarto del XIX y desapareció completamente al comenzar éste. Etimológicamente la frenología trata de la inteligencia o del alma. Existe aquí una confusión entre lo psíquico y lo espiritual, pero, en cualquier caso, la frenología se refiere fundamentalmente al estudio del psiquismo y de las capacidades humanas, relacionándolas con la forma del cráneo. Tiene solo algo que ver con la fisiognomía, en la medida en que ésta estudia la totalidad de la cabeza, mientras que la frenología se centra solo en el recubrimiento óseo del cerebro.

El principio es la existencia de una concordancia entre lo psíquico y lo somático; lo mental, condicionaría las formas corporales y anida en el cerebro; éste, por su parte, se compone de distintas regiones en donde radican cada una de las facultades de la personalidad. Pues bien, el mayor o menor desarrollo de estas regiones condicionaría la personalidad, y sería la medida de su potencia. Dado que la bóveda craneana tarda en solidificarse, el cráneo se adapta a la forma del cerebro, del que es su recubrimiento exterior y, por tanto, la forma del cráneo evidenciará rasgos de la personalidad.

La importancia sociológica de todo esto no se escapaba para Cubí: la frenología permitía advertir quien tenía predisposición para el crimen o para la ciencia, se trataba entonces de protegerse de unos y allanar el camino a los otros. No es raro que Jaime Balmes y otros teólogos católicos acusaran a la frenología de materialista y determinista.

La frenología apareció en EE.UU. en el último tercio del siglo XVIII y el nombre se debe a un inglés, Forster; Franz Joseph Gall y Spurzheim, sus principales teóricos, utilizaron el nombre de "fisiología cerebral". Para ellos la materia gris del cerebro daría origen a los nervios y alimentaría a la sustancia blanca.

En su afán por encontrar arraigo en sus doctrinas y evitar el enfrentamiento con las concepciones religiosas, los frenólogos buscaron antecedentes entre los padres de la Iglesia, mencionaron a Santo Tomás y San Alberto Magno que habían aludido tenuemente a la localización en determinadas zonas del cerebro del facultades de la personalidad; el obispo Nemesio situaba la memoria en los ventrículos centrales y el entendimiento en los posteriores, mientras San Buenaventura veía estupidez en las cabezas voluminosas e inmadurez en las reducidas... Pero todo ello no pudo evitar el choque con la Iglesia.

LA FRENOLOGIA ANTE EL TRIBUNAL ECLESIASTICO

El 6 de mayo de 1847 Cubí se desplazó a Compostela para impartir un curso. Asistió un centenar de alumnos, entre ellos un sacerdote. El día 16, en La Coruña, supo que se había extendido una orden de arresto contra él por la denuncia de un doctor en Teología, Antonio Severo Borrajo, el cura presente en Compostela...

La denuncia detallaba todo un catálogo de herejías. La acusación más grave era la negación del pecado original que supuestamente habría realizado Cubí (las malas inclinaciones procedían de la forma cerebral, no de la falta de Adán y Eva), esto es, "pelagianismo". Cubí sostenía igualmente que los delitos se cometen por una pasión difícil de dominar, lo que le hacía sospechoso de jansenismo y fatalismo; sostenía que el alma se manifiesta a través de los órganos cerebrales de la misma forma que Dios lo hace mediante los Astros; Borrajo veía en tales afirmaciones huellas de panteismo. Para colmo, en el discurso de Cubí, estaba implícita la defensa de la libertad de pensamiento, que le hacía acreedor de la acusación de protestantismo. Si a eso unimos las extemporáneas frases vertidas por Cubí contra los jesuitas, entenderemos por que la "Junta de Fé" -que había sustituido a la Inquisición- se tomó con tanto interés su caso.

Cubí remitió en su defensa un escrito en el que se declaraba católico, afirma la inmortalidad del alma y sostenía que ésta se manifiesta a través de los órganos cerebrales, aclara minuciosamente algunos conceptos y acompaña el escrito con cartas de sacerdotes adictos a su persona que no veían contradicción alguna entre la doctrina de la fe y la prédica frenológica.

El dictamen del tribunal eclesiástico, estaba muy alejado del fanatismo ultramontano de Borrajo y, en realidad, era una crítica razonada de la frenología. "Su obra -sostiene- es una amalgama de doctrinas incoherentes y opuestas, a la vez razonables y exajeradas, sanas y peligrosas, su obra, tal como está, puede causar daños". Sostiene que Cubí ha fracasado en su intento de armonizar frenología y fé.

Cubí optará por visitar al juez eclesiástico que seguía dudando de su explicación sobre el libre albedrío. La entrevista será cordial y el juez se declaró satisfecho; la causa fué sobreseida. Pero la advertencia ha sido suficiente para Cubí: a partir de ahora moderará extraordinariamente sus postulados; pero no habrá nada en el mundo capaz de apartarlo de la frenología y de otra rama del saber con quien la ha casado: el mesmerismo.

LOS SONAMBULOS DE CUBI

Erasmo Capdevila, el alquimista carbonario, introdujo a Cubí en otra seudo-ciencia que ha pasado a la historia con el nombre de "magnetismo animal". En Baltimore ya había presenciado magnetizaciones y en 1844 tradujo, junto al frenologo Magin Pers, el "Manual práctico de Magnetismo animal" del médico homeópata francés, Alfonso Teste.

La originalidad de Cubí estriva en ligar magnetismo y frenología en un todo orgánico. La frenología permitía saber donde estaban ubicadas las facultades de la personalidad, pero ¿de dónde procedía la energía vital que la animaba? La respuesta la había dado Franz Anton Mesmer, médico y ocultista alemán, miembro de la "Frater Lucis", grupo seudo-rosacruciano fundado en Viena en 1780; franc-masón, fundó luego el Rito de Armonía Universal y, al igual que Cubí, permaneció siempre en el terreno fronterizo entre ciencia y superstición.

Mesmer, en el curso de su periplo por organizaciones seudo-rosarucianas había estudiado la obra de Paracelso y la teoría del "archeos" o principio vital que los individuos recibirían de los astros. Mesmer recupera esta teoría y la amplía: afirma que el universo está cruzado por una fuerza invisible y solo perceptible por el alma, a la que llamará magnetismo. El grado de salud o enfermedad depende del equilibrio o déficit de ese magnetismo. El magnetismo se podía reforzar mediante imanes. Gracias a los toques mágicos y a los imanes era posible magnetizar cualquier cosa, incluso espejos en los que bastabá mirarse para reequilibrar el déficit de fluido vital.

Hoy es frecuente encontrar en el ámbito de la "New Age" a grupos y personas que defienden todavía el magnetismo y la imanterapia, algo de cuya utilidad dudó su descrubridor, Mesmer, hace doscientos años. Al haber tratado a un sinnúmero de pacientes, observó que no era el imán sino el magnetizador el que curaba y estableció que el fluido vital se transmite solo en los seres vivos y a través de estos; llamará a su doctrina "magnetismo animal".

Establecerá su consultorio en la Plaza Vendôme de París a donde  acudirá un público selecto. La terapia era comunitaria; Mesmer daba los "pases mágios" y los pacientes se tocaban con las yemas de los dedos  -en un ritual que prefigura el espiritismo- dentro de unas "cubas terapéuticas" en las que distribuía botellas de agua magnetizada. Pocos minutos después los pacientes empezaban a sufrir "crisis", histeria y agitación colectiva. Muchos pacientes sanaban tras estas "crisis". Mesmer descubrió el poder liberador de las descargas emocionales, para restablecer la normalidad. El resto era efecto placebo.

Un ayudante de Mesmer, en cierta ocasión, tras dar los pases a un paciente, vio como este quedaba completamente dormido; no pudo despertarlo. Sorprendido vio como se levantaba y, con los ojos cerrados, sorteaba los obstáculos de la habitación. Interrogado, sus respuestas eran coherentes. El conde de Puysegur, acaba de descubrir la hipnosis.

Algunos mesmeristas pensaban que los sonámbulos hipnotizados podían adentrarse en el futuro, diagnosticar enfermedades, encontrar objetos perdidos y percibir sensaciones a distancia. Cubí figurará entre los mesmeristas más radicales y hacia 1844 ilustrará sus cursos frenológicos con prácticas de "magnetismo animal". Opinaba que el "fluido vital" se generaba en el sistema nervioso y era distribuido por los ojos, las yemas de los dedos y la hipófisis. Cubí y su amigo Pers, disponían de sonámbulos particulares que magnetizaban a varias leguas de distancia y otros a los que podían hipnotizar con extrema facilidad. Una de ellas desaconsejó a Cubí que fuera a ver a la viuda Xifré. Afortunadamente Cubí desoyó la predicción.

LA CABEZA DE NAPOLEON III Y LA SEÑORA XIFRE

En 1857, a diez años de vérselas ante el tribunal eclesiástico, Cubí, visitó a la esposa de Josep Xifré en Biarritz. Xifré, uno de los hombres más ricos de su tiempo, estuvo estrechamente vinculado a ambientes masónicos y martinistas, hasta el punto de que, al regresar a Barcelona, edificó la "Casa Xifré", -que hoy alberga el popular restaurante "Las Siete Puertas"- adornándola con motivos esotéricos y herméticos.

En la mente Julia Downing, viuda de Xifré -a quién Cubi cita en su diario con las letras invertidas, Erfix- han ido fraguando dos ideas, una casar a Cubí, soltero impenitente, con una amiga suya, y la otra, presentarlo a Napoleón III, de cuya mujer, Eugenia de Montijo, es amiga íntima. Cubí se planta en Biarritz, pero la viuda Xifré fracasa en su empeño de casarlo. Cubí decía de sí mismo que tenía poco desarrollado el órgano cerebral que corresponde al matrimonio, y se contentaba con tener acreditada fama de buen cliente en los mejores burdeles de Barcelona. Más interés tenía conocer a Napoleón III de quien esperaba apoyo para popularizar la frenología en Francia.

En febrero de 1858, será llamado a Palacio. Napoleón III conocía la frenología, pero no tenía de ella muy buena opinión. Las explicaciones de Cubí le convencieron y el Emperador propuso traducir e imprimir a su cargo, el libro de Cubí "La frenología y sus glorias". El Emperador permitió que el frenólogo le reconociera el cráneo, tanto a él como a su esposa.

HIDROTERAPIA E HIGIENISMO

A medida que Cubí envejecía, aumentaba su obsesión por la salud. Ahora que empezaba a tener los primeros achaques de la edad, el higienismo y la hidroterapia pasaron a ser sus normas de vida. Cubí era un apasionado de los balnearios y de las fuentes termales. Atribuía a las fuentes de su pueblo natal cualidades curativas casi milagrosas. Se convertirá en adicto a las aguas sulfurosas y su receta magistral consistirá en la ingesta de cuatro vasos seguidos de abluciones.

En la Barcelona del último tercio del siglo XIX existía un mundo cultural alternativo en el que la frenología y el mesmerismo se daban la mano con la hidroterapia, el higienismo y el vegetarianismo y estos, a su vez, con las doctrinas sociales más avanzadas y la filosofía positivista en unos casos y el ocultismo en otros. Tal era el ambiente "alternativo" de la época, muy similar al actual, en donde, los cursillos de fin de semana, los retiros, la venta de libros y de "gadgets" constituían un negocio lucrativo que, por lo demás, permitía vivir de acuerdo con los propios principios.

ULTIMOS AÑOS

La frenología murió con el siglo. Poco a poco había sido objeto de más y más burlas y sus filas se habían visto repletas -como hoy el movimiento "New Age"- de estafadores y desaprensivos. Cubí, Gall, Spurzheim y los demás frenólogos prominentes no supieron dotar a su sistema de una base científica -acaso porque no existía- y se contentaron con observaciones empíricas. La psicología y la investigación neurológica posterior, acabaron con ellos. La frenología desapareció, mientras que su prima-hermana, la fisiognomía, conseguió perpetuarse, sino como ciencia, si al menos como creencia de rango similar a la quirología. Triste destino para un campo que tuvo pretensiones científicas. Cubí formó 1.700 frenólogos profesionales. Pero la sociedad cambiaba y sus fuerzas empezaban a flaquear.

El domingo 5 de diciembre de 1875, a las cinco en punto de la tarde, una apoplejía se llevó a Mariano Cubí. La frenología había perdido a la última de sus glorias. Nunca más experimentaría un revival. Hubo que esperar setenta y cinco años para que se le alzase un busto en la ciudad que le vió nacer; el acto estuvo presidido por el Alcalde y Jefe Local del Movimiento de Malgrat...

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