Diario de la Desesperanza (60)

Publicado: Lunes, 09 de Noviembre de 2015 08:22 por Ernesto Milá en ORIENTACIONES
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ANTE LA OBSESIÓN SOBERANISTA ES PRECISO RESTAURAR
EL SENTIDO COMÚN, LA LEALTAD Y LA RESPONSABILIDAD
EN LA GENERALITAT DE CATALUNYA

1º. La propuesta soberanista que se debatirá en el Parlament de Catalunya supone la culminación del programa nacionalista y el reconocimiento de que la restauración de la Generalitat de Catalunya en 1979 fue, para el nacionalismo, una etapa intermedia en su camino hacia a la independencia. Desde entonces este plan ha ido avanzando inexorablemente amparado en un modelo constitucional de “bipartidismo imperfecto” en el que cuando un gobierno del Estado no tenía mayoría absoluta suficiente para gobernar, era apoyado por el nacionalismo catalán a cambio de impunidad en Cataluña.

2º. Esto ha generado tres fenómenos perversos: una corrupción generalizada en la cúspide de la administración catalana, tolerada por el gobierno del Estado; un falseamiento de la historia y de la realidad catalana mediante el control sobre la enseñanza y sobre los medios de comunicación; y una desconexión creciente de Cataluña con el Estado Español del que la propuesta soberanista no es más que el último episodio.

3º. El soberanismo ha gobernado en nombre de una PARTE, no de TODA Catalunya. Los partidos soberanistas, habituados a considerar a Cataluña como su “jardín privado”, han ido ignorando la legalidad de la Constitución de 1978, situando en el mismo plano Estatuto y Constitución, Generalitat y Estado, eludiendo la aplicación de las reiteradas sentencias sobre la enseñanza, silenciando a los medios de comunicación no-nacionalistas y convirtiendo los medios públicos catalanes en un rodillo ideológico subvencionado, negociando impunidad a cambio de apoyos coyunturales. 

4º. El soberanismo cree que el 53% de los diputados y el 47% de los electores, es mayoría “suficiente” para adoptar la decisión histórica e irrevocable de separarse del resto del Estado… cuando esos resultados lo único que demuestran es falta de “fuerza social” y de consenso suficientes para obtener la independencia y desprecio absoluto por la normativa legal vigente, por el propio espíritu originario del Estatuto de Sau y por el sentido común.

5º. La declaración soberanista del Parlament, obliga hoy a decir bien alto que la independencia de Cataluña es, no sólo inviable desde el punto de vista legal, deplorable por las consecuencias nefastas que tendría para la sociedad catalana, sino que es, además, la culminación de la trágica fractura vertical que el gobierno de Artur Mas ha operado sobre la sociedad catalana.

6º. Nunca, a lo largo de los siglos, ha existido una “nación catalana” independiente, ficción impuesta por la Generalitat y desmentida por la historia. Incluso los condados pirenaicos de la Edad Media aspiraban a reconstruir la libertad e integridad del Reino Visigodo ante la invasión musulmana. Los catalanes que defendieron Barcelona el 11 de septiembre de 1714, jamás lo hicieron en nombre de la independencia, sino del pretendiente austracista para la Corona de España de la que se reconocían como parte. La lucha contra las tropas napoleónicas llevada a cabo por los menestrales barceloneses, por los héroes del Bruch o por los resistentes de Gerona, nunca fue una “lucha por la independencia”, sino que se reafirmó una y otra vez el compromiso de LEALTAD de Cataluña y su compromiso con ESPAÑA.

7º. Esta propuesta soberanista llega en el momento en el que se acumulan los problemas causados por décadas de mala gestión de la Generalitat: hoy se respira en toda Cataluña el inequívoco aroma de la corrupción protagonizada por el clan mafioso de los Pujol y por las sucesivas cúpulas de CDC; hoy en Cataluña existe la mayor acumulación de fundamentalismo islámico y de inmigración no integrada de todo el Estado, una verdadera bomba de tiem; hoy en Cataluña las tasas de paro de la juventud y de población situada en el umbral de la pobrezafiguran entre las más altas del Estado, el proceso de desindustrialización ha hecho que en los últimos 15 años Cataluña perdiera un 30% de su tejido industrial y la obsesión soberanista han llevado a la Generalitat a tener fama de “mal pagador” ante sus proveedores, mientras que el bono de la Generalitat es calificada como “bono basura con malas perspectivas de evolución” 

8º. Denunciar, desobedecer y manifestar una hostilidad activa ante la declaración soberanista, es una obligación moral para todos los ciudadanos que aún conservan el seny catalán. Por todo ello, llamamos al boicot y a la resistencia activa de la sociedad catalana ante la iniciativa soberanista lanzada desde la ilegalidad y desde la deslealtad. Pedimos a la sociedad catalana que dé una muestra de MADUREZ, RESPONSABILIDAD Y LEALTAD, manifestando su protesta por la deriva soberanista de la Generalitat, y en defensa de la CATALUÑA HISPANA

E. Milà (San José de Costa Rica 09|11|2015).

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