Soberanismo hasta el 20-D

Publicado: Jueves, 29 de Octubre de 2015 07:44 por Ernesto Milá en ORIENTACIONES
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Info|krisis.- A medida que pasan las horas y con la distancia (que ayuda a tener una perspectiva que se pierde cuando se están inmerso en los noticiarios de TV3 o de RTVE) me voy convenciendo de que el soberanismo ya ha perdido la partida… y el único problema es que no se ha enterado. Queda ahora por saber si su derrota será total o bien, una prudente marcha atrás conseguirá que salven al menos los “muebles” (esto es, el patrimonio personal y eludir una estancia en la prisión Modelo de Barcelona). El aventurerismo de Mas (y especialmente de sus compañeros de viaje, ERC, CUP y las “tietas”) es tal, que haga lo que haga el todavía “president en funciones”, ha perdido la partida.

De momento, Artur Mas milita en un partido que tiene las sedes embargadas, se le ha disuelto la coalición y se está disolviendo el propio partido como un azucarillo, mientras que sus dirigentes históricos son perseguidos como ratas en las cloacas. Ha conseguido mantenerse durante cuatro años sin hacer otra cosa que vender soberanismo y, bruscamente, se ha encontrado con una situación adversa (que se convertirá en todavía más adversa a partir del 20-D) y acompañado por aventureros irresponsables de los que el propio nacionalismo moderado rehúye y que no dejan de generar desconfianza en las familias catalanas que, históricamente, han dirigido el nacionalismo (y han dirigido Cataluña).

La declaración de la pobre “tieta” Carmen Forcadell, de la que lo único que se sabe, además de que fue presidenta de la ANC, es que no le queda poco tiempo en el cargo, llamando “civilizadamente” a la República Independiente de Cataluña y a la desobediencia, es solamente el canto del cisne de una operación independentista que, iniciada en los laboratorios, de CDC ha terminado siendo patrimonio del soberanismo más amateur y enloquecido.

El problema, ahora, es cómo se explica a quienes votaron a Junts pel Si o a la CUP, que de independencia nada de nada, que no era posible, ni por la constitución española, ni por la tónica de la Unión Europea… ni siquiera por los signos de los tiempos. El problema ahora, es cómo vuelve todo a la normalidad. Y lo que es peor: cómo se convence a los aventureros irresponsables y extremistas del soberanismo que, como máximo, la “independencia catalan” pueden ser la carta de negociación que jugará el tándem Mas-Pujol para eludir la cárcel, no por su apoyo al soberanismo político sino, como Al Capone, por sus delitos económicos. En cuanto a las “tietas” o al llorón de Oriol Junqueras, todo el problema consiste en cómo decir a sus afiliados que retiren los trapos que han colgado de sus balcones durante cuatro años y que son apenas una bandera de una opción política, pero en absoluto un “emblema nacional” (el símbolo de Cataluña es la bandera cuatribarrada y la cruz de Sant Jordi, en absoluto esa mala copia de la bandera cubana).

Sí, el soberanismo ha ido demasiado lejos, pensando que la debilidad del Estado Español era tal que concederían cualquier cosa que “la mayoría del pueblo catalán eligiera”. Lo único que han logrado es que los partidos “constitucionalistas” presenten un frente ante el cual, el soberanismo no tiene la más mínima posibilidad de salir triunfante. Hace cuatro años no se podía entender porqué Artur Mas había emprendido una deriva soberanista con pocas posibilidades de triunfar. Seguramente lo hizo por dos motivos: en primer lugar, por creer que la crisis iniciada en 2007 y el tránsito de ZP por el gobierno de la nación habían debilitado tanto al Estado Español que éste carecería fuerza para oponerse a un proceso de centrifugación.

Pero, en segundo lugar, porque ya en ese momento, en 2011, empezaban a detectarse los primeros síntomas de que los servicios de seguridad del Estado investigaba y reunía material sobre el saqueo de Cataluña iniciado a mediados de los años 80. Era evidente que antes o después aparecerían las pruebas, que existían demasiados testigos y que la omertá siempre tiene algún eslabón débil. Era preciso, primero poner los caudales acumulados fuera del alcance de los servicios de seguridad españoles: en Andorra y en Suiza (no es imaginación, precisamente, lo que le sobra a la mafia nacionalista) y luego realizar una fuga hacia adelante: o bien la operación triunfaba y Cataluña alcanzaba su independencia, con lo cual CDC obtenía el derecho a ser dueña por siempre jamás de lo que considera su propio jardín, o bien la operación embarrancaba y era preciso llegar a una negociación: y en ese caso, la impunidad por las actuaciones realizadas antes del “procés” más alguna concesión “estética”, podrían aceptarse a cambio de desactivar el cronograma soberanista.

Tenemos la convicción moral de que tal era el cálculo de la mafia de CDC: doble (independencia) o mitad (impunidad). En cualquiera de los dos casos, nunca perdían. Ahora bien, lo que Mas no contaba era: primero con que las resistencias por parte del Estado serían superiores a las que se dieran durante el Pacto del Tinell (“todos contra el PP”) y que los sectores radicales del soberanismo terminarían prácticamente por arrollar al propio impulsor del “procés”… que es lo que ha ocurrido finalmente, tal como se demostrará en cifras el próximo 20-D, cuando las candidaturas de CDC y de ERC vayan por separado a las elecciones y quede claro cuál es la fuerza hegemónica en la actualidad.

La fecha del 20-D condiciona todo lo que queda de “procés”: ahora mismo, no existe Parlamento del Estado (está disuelto), por lo tanto, determinadas decisiones sobre la suspensión del Estatut y sobre una eventual acción de fuerza para cortar el putsch soberanista ya no pueden ser aprobadas por el Parlamento. Por otra parte, la composición del nuevo parlamento ya no será la misma que la que se dio en 2010. Presumiblemente lo que saldrá del nuevo parlamento será una mayoría “constitucionalista” y de ella emanará el nuevo gobierno… que ya no necesitará, para nada, los votos de CDC o de sus restos y que, tal como se puede percibir en estos dos últimos días, será decididamente antisoberanista.

No me cabe la menor duda de que los soberanistas no recurrirán a la violencia. Saben lo que se juegan y, digámoslo claro, el soberanismo no ha estado nunca hecho de la materia con la que están hechos los héroes sino más bien se trata de pusilánimes, con alma cándida, sensibles al sufrimiento propio y más diestros en el victimismo que en las artes heroicas de los guerreros. Excluir esa posibilidad completamente. Como máximo veremos a las “tietas” convertirse en plañideras.

Sobre la redada anticorrupción parece que la UDEF (al parecer Pujol ya se ha enterado qué era eso de la UDEF) ha contado con la colaboración de alguno o alguno de los imputados. El destino de las causas abiertas está en función de la evolución del proceso soberanista: si hasta ahora no se han producido confesiones masivas inculpatorias para el clan mafioso de CDC ha sido  precisamente porque en Cataluña han existido hasta el 27-S ciertas dudas sobre el futuro del proceso soberanista: si este se cerraba con la independencia, haber hecho gala de omertà podría ser una buena carta para muchos en la siguiente etapa de Cataluña. Pero si, por el contrario, el proceso se cierra con una imposibilidad para alcanzar la independencia, esto es, con una victoria del Estado, los mecanógrafos del a UDEF no van a dar abasto a la hora de transcribir confesiones, detalles sórdidos y auto exculpaciones de muchos imputados y especialmente de empresarios que han ido pagando a la trama corrupta.

Así pues, lo que vaya a ocurrir, ocurrirá antes del 20-D, antes incluso del inicio de la campaña electoral: noviembre será el “gran mes” en el que todo puede ocurrir… cuarenta años después de la muerte de Franco. La historia tiene esas ironías.

(c) Ernesto Milá - info|krisis - ernesto.mila.rodri@gmail.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

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