.Cat 9.14-5.15 tiempos duros

Publicado: Martes, 12 de Agosto de 2014 08:45 por Ernesto Milá en NACIONAL
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Info|krisis.- Generalmente se olvida que desde hace más de 10 años, el año 2014 es mítico para el independentismo catalán y no solamente porque se cumple el tricentenario de la entrada de las tropas borbónicas en Barcelona, sino porque Carod-Rovira, en su momento, secretario general de ERC, decretó que ese sería el año de la independencia. Para ese 11 de septiembre faltan solamente 30 días. Y para el 9 de noviembre, otra fecha mitificada por el independentismo, en la que celebraría el referéndum independentista, apenas faltan 90 días. Así pues estamos entrando en la “Zona Cero” del “conflicto independentista”.

Tal como están las cosas puede elaborarse una previsión de cómo se irán sucediendo los acontecimientos en Cataluña desde ahora hasta el mes de mayo de 2015 fecha en la que tendrán lugar las elecciones municipales y autonómicas en algunas comunidades:

1) Crisis del proceso soberanista:

Hasta prácticamente hace quince días el Estado había permanecido casi completamente mudo y sin iniciativa ante el proceso independentista, sin duda, pensando que, finalmente imperaría el buen sentido y que Artur Mas sería consciente de lo mucho que podía perder y que, se estaba acabando el tiempo del “farol” del mal jugador de póker. Efectivamente, a alguien medianamente razonable, la aventura emprendida por Mas le resulta absolutamente incomprensible a menos que el "president" oculte un as en la manga desconocido por todos.

Sin base social suficiente, con las puertas de Europa completamente cerradas, con la patronal catalana literalmente de uñas, y sin un proyecto de viabilidad para “el día después”, a Rajoy le parecía increíble que el “president” pudiera optar por caminar por semejante berenjenal con el apoyo de ERC, ICV, CUP, con dudas en su propia coalición con la oposición de C’s, PP, el PSC debatiéndose en un mar de dudas desgarradoras y un altísimo porcentaje de indiferencia. ¡Cómo si con todo esto pudiera construirse una independencia!

Pero a mediados de julio, tras el varapalo en las Elecciones Europeas y lo problemático del proceso independentista, Artur Mas se ha convertido, simplemente, un cadáver político. Es en ese momento cuando el Estado ha acometido la tarea de atacar frontalmente el proceso independentista desprestigiándolo ante la sociedad catalana.

Hasta ahora, dos han sido los “hitos” de la contraofensiva. El primero fue el aprovechamiento de los sucesos de Can Víes en Barcelona, un local ocupado desde tiempo inmemorial para demostrar la debilidad del Ayuntamiento de Barcelona, gestionado por CiU, y la incapacidad de los mozos de escuadra para acabar con un problema menor que casi cuesta el incendio de todo un barrio y en el que la santa alianza de “okupas” e inmigrantes marroquíes, bastó para atemorizar al alcalde y al departamento de interior de la Generalitat. Aquel fue el primer aviso y ya se dijo entonces que “agitadores llegados de fuera” mantuvieron los más duros episodios de guerrilla urbana que se han visto en Barcelona desde tiempos de la República.

A la vista de que Mas siguió en actitud autista, era obvio por donde iba a desencadenarse la segunda ofensiva y por donde circularán las que vendrán. La Generalitat de Cataluña y el nacionalismo no tienen la conciencia tranquila desde hace más de treinta año. La opinión pública catalanoparlamente no ha tenido en ese período la conciencia clara de que aquella región era, sin duda, en dura competencia con Andalucía, la más corrupta de todo el Estado. Simplemente, Pujol precisaba de un régimen de subsidios, subvenciones, concesiones de licencias de emisión y sobornos puros y simples, para mantener callados a los medios de comunicación catalanes (por lo demás ampliamente deficitarios; baste recordar que en la historia del papel escrito no se ha registrado nunca el hecho de que un diario, deficitario desde su fundación como Avui, haya ido apareciendo regularmente durante casi 35 años gracias a las ayudas procedentes de la trastienda de la Generalitat). Cuando estalló el Caso Banca Catalana, verdadera estafa a los impositores y escándalo de gestión aventurera y en absoluto profesional, el lector de medios catalanoparlantes llegó a creer que se intentaba atacar a Cataluña, atacando al “molt honorable president” de la Generalitat.

Pujol salió impune, pero a partir de ahí entendió que su fortuna personal dependería de jugar “a la puta i la Ramoneta” con el gobierno que se sentara en Madrid. Y lo que a él le interesaba sobre todo era lo que podía obtenerse mediante el ejercicio del racket, el nepotismo y las corruptelas. Así pues, no solamente la cúpula dirigente de CiU (que ya había tenido varios encontronazos con la justicia) sino ayer los Pujol y hoy los Mas, tenían mucho que ocultar, ¡tanto que parece increíble que no previeran que la ofensiva del gobierno central contra ellos iba a empezar por ahí! (¿es que acaso pensaban que como el gobierno del Estado o como la monarquía tenían mucho que ocultar, nadie se atrevería a tirar de la manta?).

Parece difícil que el “proceso soberanista” vaya a salir indemne de lo que solamente ha hecho que empezar: cada día, de aquí hasta las elecciones de mayo, se irán recordando, machaconamente, las miserias de treinta y tantos años de gobiernos nacionalistas. Y ahora ya es imposible que los medios de comunicación catalanes silencien algo que está en la calle en toda la autonomía catalana: la estafa a todo un pueblo. Por mucho que ERC diga que esto no afecta a la “credibilidad” del proceso, sí afecta (y el hecho de que un dirigente de ERC –otro más, no es el primero- haya sido detenido, por delito de pedofilia, contribuye a empeorar más las cosas) ¡y de qué manera! El que una banda de ladrones proponga la independencia evidentemente tiene sólo un objetivo: poder realizar más cómodamente sus exacciones y sin miedo a que venga un policía de otra parte del Estado e investigue…

Es cierto que el problema lo tiene ahora CiU (literalmente, al borde de la implosión): ¿cómo desandar lo andado? ¿Cómo dar marcha atrás y pactar con el Estado parar el proceso independentista a cambio de que el Estado pare la fuga de información sobre las corruptelas del nacionalismo? Este es el principal problema con que se encuentra hoy la “vía independentista” y que, sin duda, acarreará el fin político de Artur Mas y muy probablemente de la coalición CiU.

2) Fracaso de la “vía legal” a la independencia

Resulta sorprendente la cándida ingenuidad con la que Artur Mas intenta presentar como “legal” el referéndum. El “nuevo estatuto” le permite establecer una ley de consultar catalana (fue uno de los artículos que no fueron “tumbados” por el tribunal constitucional a pesar de estar recurridos). En el mes de septiembre, Mas piensa, presentar un proyecto de ley para regular este tipo de consultas, proyecto que será aprobado con las votos de CiU, ICV y ERC (a los que probablemente se sumará algún voto del más que maltrecho PSC).

Inmediatamente se apruebe esta ley y acogiéndose a ella, Artur Mas convocará el referéndum por la autodeterminación… ¡asunto resuelto! ¡la consulta ya es legal!

Obviamente, Artur Mas ha creído hasta el último momento en la posibilidad de que el gobierno Rajoy se “achantara” y finalmente accediera a negociar… porque sin ese requisito, parece obvio que el gobierno interpondrá inmediatamente recurso de inconstitucionalidad y bloqueará la aplicación de la ley de referéndum… con lo que éste ni siquiera se podrá convocar. El ingenuo artificio utilizado para salvar la legalidad vigente, casi suscita una sonrisa de conmiseración por su estúpida simpleza.

Aquí muere la “vía legal”, mientras persistan las actuales circunstancias. Harina de otro costal es que en futuro no muy lejano, una coalición de izquierdas (ya que el PSOE, en las actuales circunstancias, con una rama catalana, prácticamente desintegrada, nunca más va a poder aportar los votos necesarios del socialismo catalán para una improbable futura mayoría absoluta y, por tanto, si retorna algún día al poder solamente podrá hacerlo en coalición) autorizara una ley para convocar consultas de este tipo. Pero ahora, esa posibilidad no es la que puede darse en 2014-2015.

3) Disolución del parlamento de Cataluña y convocatoria de nuevas elecciones

La crisis del proceso independentista y el fracaso de la “vía legal”, cierran los márgenes de maniobra del nacionalismo. Artur Mas, en el momento en que se presente el recurso de inconstitucionalidad de la ley catalana de referéndum solamente tiene una salida razonable: disolver el parlamento de Cataluña y convocar elecciones anticipadas. ¿Cuándo puede ocurrir esto? Aún es pronto para decirlo, pero sin duda después de la interposición del recurso de inconstitucionalidad, esto es, en un arco de tiempo que va de octubre de 2014 y enero de 2015, teniendo en cuanta que las elecciones municipales y autonómicas (en algunas autonomías) tendrán lugar en mayo.

CiU (o lo que quede de ella en ese momento) aspirará a que las elecciones sean “plebiscitarias”, aun a pesar de que ni en la legislación española ni en la catalana exista ninguna definición ni ningún espacio legal para esa consideración. Por otra parte, a medida que en Cataluña se va percibiendo la imposibilidad de asumir la defensa del gang Pujol desde ningún punto de vista, la actitud de ERC ha ido cambiando: de oponerse inicialmente a la formación de una comisión de investigación en el Parlamento de Cataluña, a aceptarla unos días después, cuando ya era perceptible que el descrédito de los dirigentes del nacionalismo eran irreversibles.

A medida que vaya pasando el tiempo y justo en el momento en que se disuelva el parlamento catalán, va a resultar muy difícil que CiU se recupere. Si antes del estallido del escándalo del gang Pujol, las elecciones europeas ya marcaron el punto de inflexión en el que CiU perdía la hegemonía política siendo superado por ERC, hay que pensar que en las próximas elecciones autonómicas el descrédito va a ser irreversible y CiU cada vez tendrá un menor valor político, siendo lícito preguntarse si ERC consideraría que “viajar con el nacionalismo” podría afectar negativamente a  sus expectativas (especialmente porque el ascenso de Podemos en Cataluña amenaza muy seriamente su consideración de “partido de la protesta”).

4) Profunda alteración del mapa político catalán

Se convoquen cuando se convoquen, en las actuales circunstancias de la política catalana, va a sobrevivir muy poco de los actuales equilibrios de fuerzas.

El PSC, lejos de superar sus contradicciones internas, tiene cada vez más polarizadas sus opiniones registrando abandonos hacia el independentismo, hacia el área de la protesta y hacia el españolismo de nuevo cuño (Ciutadans). De todo el Estado Español es, sin duda, en Cataluña en donde el socialismo ha alcanzado en estos momento, el mayor nivel de implosión: no solamente se desentiende por el destino del socialismo español (la “tercera vía” del socialismo catalán para muchos socialistas supone una falta de decisión del PSC a la hora defender la “unidad del Estado”), sino que sus integrantes están llegando al “sálvese quien pueda”.   

Podemos, será sin duda, la formación más beneficiada por la pérdida de vigor del PSC y a su lista irán a parar bolsas de votos hasta ahora propiedad del socialismo que ven con malos ojos su temporización y su complejo de inferioridad ante el nacionalismo. De hecho, un sector del PSC considera desde hace tiempo que el partido ha estado dirigido durante mucho tiempo por nombres procedentes de la alta burguesía catalana en su afán de controlar el nacionalismo de centro-derecha y el socialismo de centro-izquierda. Esta situación insostenible merma, elección tras elección las posibilidades de una recuperación electoral socialista, opción, por lo demás, muy mermada por las locuras cometidas durante el gobierno Maragall y la mediocridad decepcionante del gobierno Montilla.

Tampoco parece que el PP puede encontrar un hueco en el futuro político de Cataluña. No es, sin duda por casualidad, que el rostro asaeteado por el bótox de Alicia Sánchez-Camacho, sea uno de los más desagradables de la política catalana: durante más de un año, la dirigente del PP, retuvo las confidencias realizadas por la ex novia de Pujol Ferrusola, cuando su obligación hubiera sido depositarlas en la fiscalía. Si no lo hizo fue por la costumbre del PP de terminar negociando con CiU y llegando a un acuerdo (impunidad y euros a cambio de apoyo político). Esa posibilidad, usada durante veinte años, ha terminado siendo odiosa para todos y perjudicando electoralmente a las dos partes.

El PP lograría evitar un descalabro absoluto a costa de reconstruir una especie de Lliga Regionalista junto con los escindidos de CiU, UDC. Pero, resulta un misterio lo que supone electoralmente UDC, especialmente porque cuando se produzca la ruptura de CiU, las dos partes van a cruzarse puñaladas traperas y los democristianos han sido durante demasiado tiempo socios de CDC como para que no se conozcan las vergüenzas mutuas: UDC ha sido tan responsable de la corrupción en Cataluña, como la cúpula de CDC y tampoco va a salir indemne.

En cuanto a ICV, en la actualidad, su intención de voto es bastante menor a la de Podemos en Cataluña y el excesivo nacionalismo de la coalición, poco compatible con su vocación de izquierdas, y que ya le ha restado prácticamente toda su base obrera en el Bajo Llobregat y en las zonas industriales. No es posible augurar a esta coalición nada más que un entierro poco honorable, sin pena ni gloria, triste y desvaído, como corresponde a la mediocridad que quedó tras el deshinchamiento del viejo PSUC.

Solamente ERC obtendría un resultado notable y se convertiría en fuerza mayoritaria en Cataluña. Pero este partido, fuera de la tensión nacionalista e independentista que tradicionalmente ha generado, tiene poco que decir en cualquier otro terreno (y de ese “poco” la mayoría no es ni siquiera razonable). Quizás sea en ERC en donde se produce la contradicción más fragrante de la política española entre lo que la cúpula del partido aspira (la independencia de Cataluña, solamente la independencia y nada más que la independencia), y aquello a lo que aspira su electorado (un voto de protesta primero y de protesta catalana, después). El que gane las próximas elecciones no implica que pueda conservar por mucho tiempo sus votos. A fin de cuentas ERC ha sido desde el principio de la transición un “partido diente de sierra” con altibajos cíclicos, crisis interiores sin fin y una incapacidad congénita para estabilizar a sus votantes. No parece que la cosa vaya a cambiar en un futuro próximo. 

Las otras dos fuerzas que tienden a experimentar un crecimiento son, en estos momentos, especialmente Podemos (partido que recoge el voto de protesta no particularmente sensibilizado por el catalanismo) y Ciutadans cuyo único interés hasta ahora ha residido en plantear objeciones a la locura nacionalista con más decisión y menos compromisos que el PP. En cierto sentido Ciutadans es el “partido refugio” para la oposición a la catalanización forzada de la autonomía, pero se agota en la cuestión lingüística… ¡como si éste fuera el único problema existente en Cataluña! En todo lo demás, Ciutadans es un portento de eclecticismo y blandenguería de pocos vuelos.

5) Lo que puede dar de sí un gobierno dirigido por ERC

Puestas así las cosas y a la espera de ver las nuevas simetrías políticas que se generarían en Cataluña, no parece muy aventurado afirmar que le correspondería a ERC formar nuevo gobierno recabando apoyos de los grupos nacionalistas que hubieran podido sobrevivir al escándalo protagonizado por el gang Pujol y a la CUP, si esta logra mantenerse como partido parlamentario. Lo que ocurra a partir de entonces no va a ser sino la crónica de una inestabilidad permanente instalada en el corazón de las instituciones catalanas y de una agitación independentista absolutamente insoportable para los partidarios de que Cataluña siga unida al Estado y para la vida económica catalana dentro de un marco de creciente peso demográfico de minorías étnicas de origen islámico decididas a imponer su peso muerto.

En síntesis, puede decirse que si ERC llega a formar gobierno todo su programa empezará y terminará con la obsesión independentista. Todos sus esfuerzos irán orientados en esa dirección de manera absolutamente paranoica, lo que unido al aventurerismo y la irresponsabilidad de un sector de la dirección, puede dar lugar a situaciones desagradables o incluso esperpénticas como las que fueron habituales en la Cataluña de los años 30, regularmente protagonizadas por Companys.

La instalación de ERC en el poder contribuirá a perpetuar la inestabilidad política de aquella autonomía, la fuga de empresas hacia el otro lado del Ebro, la insistencia en el frágil y progresivamente más incómodo monocultivo turístico, el ensimismamiento nacionalista y las locuras independentistas que siempre han acompañado a la historia de esta sigla.

Pero todo ello se agravaría aún más con una situación económica internacional que dista mucho de haberse solucionado y que, en realidad, se va erosionando progresivamente al margen de lo que digan los telediarios interesados en reproducir el optimismo gubernamental sobre el auge de la economía español y el final del paro como problema capital.

Cuando la crisis de las subprimes (y equivalentes) queda ya lejos en el tiempo pero sus efectos sobre la deuda pública no se han resuelto todavía, la irrupción de una nueva crisis iniciada en Argentina (en quiebra declarada) que pronto se trasladará a Brasil (cuya economía tiene problemas propios parecidos a la España de 2007, empezando por la burbuja inmobiliaria y el alto nivel de riesgo de la banca), ralentizará la economía mundial de nuevo y disipará las esperanzas en aumentos espectaculares del PIB. Sin olvidar que las sanciones económicas practicadas por Rusia contra las importaciones procedentes de la UE, como respuesta al seguidismo de la UE hacia la política belicista y agresiva de los EEUU en el caso de Ucrania, agravará todavía más la integridad de nuestra economía, y especialmente la de las zonas agrícolas catalanas de Lérida y Tarragona.

6) Convocatoria de elecciones municipales en Mayo

Cuando se convoquen las elecciones municipales, todo esto ya habrá quedado claro y seguramente reproducirá el esquema que hemos descrito hasta ahora. Será en mayo cuando la recomposición de las fuerzas políticas catalanas adquirirá el aspecto que le va a acompañar en el ciclo de inestabilidad que se abrirá en el otoño de 2014. Seguramente no nos equivocaremos si describimos ese ciclo nuevo como radicalmente diferente al vivido hasta ahora.

Fuerzas políticas de nuevo cuño que hasta ahora no habían podido expresarse por la presión de los actores políticos tradicionales, estarán presentes en las instituciones y partidos que hasta hace poco “eran algo” quedarán minimizados o simplemente convertidos en grupúsculos. La época de los partidos que hasta ahora tenían el “voto cautivo” y clientelar, recibiendo un voto cerril elección tras elección al margen de sus méritos reales, está a punto de acabar.

Los partidos catalanes tradicionales perderán en enero concejales, peso político, medios económicos, recursos y protagonismo. Otras fuerzas hasta ahora secundarias o inexistentes se impondrán o despuntarán en el horizonte.

En realidad, a partir de las elecciones municipales de mayo de 2015, nada en Cataluña volverá a ser igual a lo que se ha dado en las más de tres décadas que nos preceden.

© Ernesto Milá – info|crisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

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