Infokrisis.- La segunda parte de este texto está casi completamente consagrada al 23-F y todo lo que le rodeó. En la actualidad dispongo de más datos sobre todo aquello que, en realidad confirman -con pequeñas rectificaciones- lo dicho aquí. Por lo demás, este material ya fue tratado con cierto detenimiento en las Ultramemorias que publiqué en primavera-verano de 2009. No tengo gran cosa que añadir y me he limitado a colocar algunos comentarios entre corchetes. Si acaso valdría la pena rectificar que el nombre del norteamericano que aparece es más probable que perteneciera al Departamento de Estado o algún otro de los múltiples servicios de seguridad norteamericanos, que a la CIA. Sin embargo, no he rectificado ese punto, porque yo en aquel momento tenía esa convicción.

10. EL 23-F Y LA TRAMA CIVIL. ANTONIO IZQUIERDO.

Por algún motivo que desconozco el Sr. Casals que intentó ponerse en contacto con Tejero (el cual muy solícito siempre contesta a cualquier carta que se le envíe, no se dignó responder a las tres que le envió el Sr. Casals) y que logró un amplio intercambio epistolar con Blas Piñar, no quiso conectar con Antonio Izquierdo, de El Alcázar y uno de los personajes claves de la extrema-derecha durante la transición... personaje al que la extrema-derecha debe una parte considerable de su fracaso.

Antonio Izquierdo procedía de la burocracia movimentista. Era un personaje que recuerdo como una mezcla de mitómano y mediocre. Recuerdo en 1983, a poco de haber lanzado Juntas Españolas, cuando se excusó de una reunión diciendo que iba a ver a su "asesor de imagen". Tres meses después volví a verlo, con la misma caspa clamando al cielo sobre el mismo blazer azul marino... Supe entonces que Izquierdo era un mitómano capaz de creerse sus propias mentiras. Otro ejemplo: en una cena que organizamos en Madrid en mi último período de militancia en "Patria y Libertad", Izquierdo presidía la mesa; a un lado se sentaba Jorge Cutillas. Izquierdo, con la mayor frialdad, me dijo que había tenido entrevistas con oficiales de la OTAN que le habían confirmado que los tanques rusos cruzarían el Elba a finales de ese año. Yo intenté explicarle que, la prensa decía justo lo contrario y que los informes de inteligencia demostraban que la URSS empezaba a dar signos de agotamiento. Izquierdo seguía una y otra vez con sus improbables oficiales de la OTAN, así que decidí dejarlo por imposible. La foto que publicó El Alcázar al día siguiente, estaba recortada y era asimétrica. Izquierdo, Cutillas y no recuerdo quien más aparecían, de mí se veía solo el brazo de la cazadora...

Bien, situado el personaje, no hay que olvidar que Izquierdo fue un personaje clave en la trama del 23-F. Creo que no se ha publicado el dato de que su nombre circuló entre los golpistas como futuro "ministro de economía"... a lo cual el editor Vasallo de Mumbert alzó su protesta: "¿Izquierdo? Pero si ha hundido económicamente al Alcázar". En otras palabras: existió un entorno de extrema-derecha, del que el único nombre que salió a la superficie fue el de García-Carrés, que, no solamente querían dar un golpe de Estado, sino repartirse el Estado. ¿Quiénes eran? Digámoslo apresuradamente: mediocridades de extrema-derecha que no habían encontrado sitio en el partido de Blas Piñar, o mejor dicho, que, siendo de muy inferior peso político a Blas Piñar, no siendo nada, no representando nada, habían sido figuras secundarias del anterior régimen. Se querían aprovechar de las masas movilizadas por Blas Piñar. Tras de sí no tenían ni militancia, ni partidarios, ni partido, eran unas pocas docenas de notables, segundones del antiguo régimen que ni entendían lo que estaba pasando, ni sabían verdaderamente que hacer: y no se les ocurrió nada mejor que seguir a los militares que conocían, Tejero el primero. Habían oído que los "militantes" preparaban un golpe y estos besugos se creyeron tan buenos, tan listos y tan inteligentes como para aprovechar la situación y "constituir un gobierno" al que los militares debían entregar el poder. Era absurdo, pero es que los personajillos en cuestión eran igualmente absurdos: en 1978-81, en la extrema-derecha, o bien se militaba en Fuerza Nueva, o bien se era joven y se militaba en alguna liga radical como el Frente de la Juventud, o se era un falangista adoctrinado de buena fe y se militaba en Falange Española... fuera de esto, todo era incoherencia y mediocridad.

Izquierdo estaba hecho a partes iguales de incoherencia y mediocridad. Como director de Arriba logró que tanto la tirada como los lectores disminuyeran notablemente. Ese fue mérito suficiente como para que, apoyado por la Hermandad de Ex- Combatientes, Izquierdo fuera nombrado director de El Alcázar. Nunca apoyó ni a Falange Española, ni a Fuerza Nueva, ni siquiera a las "fuerzas nacionales" en su conjunto, nunca aprovechando que casi llegó a 100.000 ejemplares de tirada, realizó campaña alguna por la unidad de la extrema-derecha, siempre; por el contrario, mantuvo una postura ecléctica y ambigua que, a la postre, jugaba a favor de Alianza Popular.

¿Y qué decir del diario desde el punto de vista técnico y periodístico? Los militantes más conscientes de extrema-derecha en la época debíamos comprar dos diarios: "El País" para estar informados y El Alcázar por aquello de la militancia. Recuerdo un titular espectacular de El Alcázar: "Veintitrés asesinados por los terroristas", titular de primera página, a la grandes carácteres y a seis columnas. Leyéndolo con más calma se veía que los asesinatos habían sido en Filipinas... Otro ejemplo: la noche que estalló la bomba palestina en el restaurante "El Descanso", pasé por el lugar del atentado solo unos minutos después, cuando aquello era, un caos de bomberos, ambulancias, coches incendiados, etc. No era más tarde de las 10:30 de la noche. Poco antes habíamos estado en El Alcázar. A las 9:30, allí no había nadie. Conclusión: al día siguiente, El Alcázar no publicó nada de uno de los atentados más clamorosos de los años 80. Aquel diario, a poco que uno lo conociera, advertía que estaba mal organizado, mal gestionado y mal dirigido. Izquierdo era el responsable.

Lo peor de El Alcázar era su absoluta nulidad en interpretar la realidad política española de la transición. Ni formaba, ni informada, solo deformaba. La extrema-derecha durante la transición fue deformada por la mediocridad de El Alcázar. Cabe a la Confederación de Combatientes, de quien dependía el diario, la responsabilidad de no haber atajado esta situación. En realidad la Confederación leía su diario y... se lo creía. En la tardía fecha del otoño de 1984, durante un mitin en el Colegio Mayor Antonio Ribera, me referí al partido socialista, como "socialdemócratas", en absoluto como los "agentes comunistas" que pintaba El Alcázar. Luego habló Valero Vermejo, primer espada de la Confederación que, en tono paternalista, disculpó mi juventud y haber sido engañado por los cantos de sirena socialistas: el PSOE de entonces eran "agentes de Moscú" revestidos con piel de cordero. Hay que recordar que Blas Piñar disolvió Fuerza Nueva por las deudas y por el miedo que le causaba haber perdido el acta de diputado: "no quiero ser el nuevo José Antonio" le dijo a David Martínez Loza que compartía cárcel conmigo en Alcalá-Meco en febrero de 1983. Temía que los socialistas revivieran las "sacas" y lo fusilaran. No era una opinión única sino extremadamente extendida. Véase otra perla. El testimonio es de primera mano. Y en cuando al teniente general Milans del Bosch, comunicó a otro de nuestros camaradas pocos días después de la llegada de los socialistas al poder que "espero en cualquier momento las "sacas", estoy en paz con Dios". La lectura de "El Alcázar" había generado entre el 1975 y 1981, la ficción de que los socialistas eran "agentes de Moscú", cuando eran todo lo contrario: "agentes de la Internacional Socialista", es decir, del Capital multinacional... como por lo demás demostraron ampliamente en los trece años de su gobierno.

Decíamos que Izquierdo tuvo algo de mitómano. Lo fue hasta los últimos días de su gestión en "El Alcázar" y, naturalmente, lo fue en lo relativo al 23-F. Siempre hemos tenido la sospecha de que el "Colectivo Almendros" jamás existió. Fue Antonio Izquierdo y nadie más (bueno, quizás, el bueno de su adjunto, un ex-CEDADE, pero nadie más). En los libros y estudios escritos sobre la transición, la importancia que tuvo el "Colectivo Almendros" no se le escapa a nadie. Se decía y se dice aún que fue un colectivo militar ultra. Lo dudamos. Quizás algún artículo fuera firmado por algún alto oficial, pero nada más. Y desde luego ni los militares del "Grupo de los coroneles", ni los del entorno de Tejero-Milans, ni los de Armada, tuvieron nada que ver. Izquierdo era la voz de su amo y tuvo muchos amos: cada vez que creía que iba a poder sacar algunos duros de alguien hacía lo que ese alguien pretendía que hiciera. Para Izquierdo jamás existió un proyecto político de extrema-derecha, ni siquiera la necesidad de crear un partido político lo suficientemente fuerte como para tener diputados en el parlamento. No es extraño que Blas Piñar soñara en algún momento en lanzar un diario propio. Si detrás de ese proyecto hubieran estado profesionales, probablemente el partido existiría aun y el diario hubiera eclipsado a "El Alcázar" a poco de aparecer. La cuestión es "¿cuál era el amo de Izquierdo poco antes del 23-F?".

Vamos a contar otra anécdota que vivimos directamente. En 1978 apareció en Madrid un extraño personaje que luego volvimos a encontrar en nuestra peripecia sudamericana. Se llamaba Lewis A. Tambs y era profesor de historia en la Universidad de Waco, Texas. Vestía como una caricatura de agente de la CIA y, además, no lo ocultaba, sino que daba las insinuaciones suficientes como para que se pensara que, efectivamente, era un importante agente destacado en España. Tambs no era ningún mitómano, su nombre fue suficientemente conocido años después por ocupar cargos oficiales siempre en América Latina. Era un hombre bien informado y de una excepcional agudeza política. Nada más lejos de Izquierdo. Su excusa para introducirse en la extrema-derecha era el haber escrito un libro sobre la División Azul. Fue recibido por todas las instancias de extrema-derecha, incluso por las golpistas... Somos testigos.

11. EL PAPEL DE LA CIA, JAMAS CONTADO...

En agosto de 1978 tuvo lugar en Madrid un extraño seminario organizado por las "instancias clandestinas" de la Confederación de Combatientes. Fui invitado como miembro del FNJ junto a otros camaradas de Canarias, Galicia, Euzkadi y Cataluña. Se trataba de crear una organización clandestina, golpista, que englobase militantes de otras organizaciones. Era aquello tan típico de: “monta el partido tú que me aprovecho yo”. La cosa estaba dirigida por un personajillo de tercera fila, de procedencia carlista, cuyas iniciales eran Emilio M. de B. Aquello sirvió para patearse unos cuantos cientos de miles de pesetas de la Confederación y a nosotros para pasar unos calurosísimos días en Madrid que aprovechamos para entablar relaciones con otros grupos. Resulta que tras esta red estaba un militar en activo que nos recibió al concluir el curso, uno a uno, para ver nuestro grado de compromiso. Aquello era poco serio. El curso fue una desastre y las conferencias y seminarios, más que mediocres, simplemente una sarta de estupideces dadas por golpistas de pacotilla. La única conferencia que valió la pena fue la de Lewis Tambs. Fue mi primer contacto con la geopolítica que con el tiempo he ido reforzando.

Era evidente que Tambs había llegado a España para sondear las posibilidades reales de los medios de extrema-derecha de dar un golpe de Estado. La cobertura del libro sobre la "División Azul" le sirvió de excusa para introducirse en todas partes y llegar incluso a esta reunión tan clandestina que comentaba. Era especialista en temas latinoamericanos, había "trabajado" en Argentina, Uruguay, Chile y Bolivia. Y no eran baladronadas: conocía y muy bien detalles que luego, años después, pude confirmar sobre el terreno. Por lo demás Tambs fue luego "embajador de choque" en Colombia: él lanzó la primera campaña psicológica contra los "narcos". Al producirse el golpe de García Meza en Bolivia, el "Diario" de La Paz recibió un amplio artículo... sobre geopolítica, donde Tambs exponía las mismas ideas que nos comunicó en el curso de Madrid. Es más, fue uno de los inspiradores de la campaña contra los "narcoterroristas"... es decir, !contra nosotros!.

Tambs, naturalmente, fue entrevistado por "El Alcázar" y, lo de menos fue lo que publicó el diario. Es fácil suponer que un agente experimentado supo extraer a Izquierdo todos los datos que necesitaba.

La cuestión es: ¿la CIA estaba interesada solamente en analizar las posibilidades golpistas en España? ¿o tenía algún otro tipo de interés? Nosotros intuimos esto último. Para analizar las posibilidades de golpe en España bastaba solo con los agentes de plantilla en la antena de la CIA en Madrid, en absoluto era necesario enviar un peso pesado. Los informes que se podían elaborar con poco esfuerzo eran suficientes para realizar un seguimiento rutinario. Tambs, en realidad, era un imán: él mismo se presentaba como lo que era, insinuándolo de una manera tan poco sutil que hasta los tontos que dirigían "El Alcázar" captaron su función. Antes de seguir hay que decir otra cosa.

12. SOBRE LAS CONCEPCIONES GOLPISTAS DE LA EXTREMA- DERECHA

Lo más curioso es que salvo un pequeño grupo de extrema-derecha, entre los que me encontraba y un cierto número de cuadros militares, la extrema-derecha de la época era presa de las concepciones golpistas difundidas por la izquierda. Se creía que el golpismo de extrema-derecha se basaba en la "estrategia de la tensión": había que hacer contra más atentados mejor para subir al poder. Se había hecho en Chile, se pretendió hacer en Italia y se estaba haciendo en esos momentos en España... Error total. La "estrategia de la tensión" no la provocamos militantes de extrema-derecha, sino el Poder: generando terrorismo de derechas y de izquierdas se lograba que la mayoría se plegara bajo el paraguas protector del poder establecido en busca de seguridad. Hasta que el consumismo, la sociedad tecnológica y las comunicaciones, no hicieron que la población se encaminara borreguilmente hacia el "pensamiento único" y el "centro amplio", en los años setenta y principios de los ochenta, la "estrategia de la tensión" generó efectos parecidos.

En 1987 me vino a ver Antonio Asiego, entonces uno de los hombres de confianza de Tejero. En esa tardía fecha me habló de que un grupo de oficiales estaba preparando un "golpe de Estado". No había nada de nada y la cosa era tan chusca como grotesca. Tanto que merece ser contada.

Debió ser hacia abril o mayo de 1987. Yo acababa de cumplir mis 14 meses de cárcel y, de tanto en tanto, me venía a ver gente enviada por servicios de información para sondearme. Así que cuando me llamó Asiego, a quien no conocía pero cuya "fama" le precedía, me preparé para alguno de estos intemperantes. La cosa resultó mucho más grotesca de lo que intuía al principio. Asiego, sostenía en 1987 que había oficiales dispuestos a "hacer algo". Acudimos a ver a Tejero -hay que decir que en esa época, yo ya había abandonado cualquier tipo de militancia, pero seguía de cerca la evolución de la extrema-derecha. Incluyo fui a Madrid con Bernardo Sánchez a buscar los famosos "autobuses de Tejero" que estaban abandonados en un descampado y había comprado Alberto Royuela... Asiego me preguntaba si yo le podía presentar "capitalistas", que entregaran dinero "para la causa". Por supuesto no le presenté a nadie. Estaba seguro de lo que hubiera pasado después... Pero juzgué interesante seguir la trama. Un buen día de mayo de 1987, Antonio Asiego, Bernardo Sánchez y yo subimos al Castillo de Figueras donde estaba preso Tejero. La conversación a la que asistí fue todo un portento del nivel político del golpismo español. Atiéndase bien:

La conversación empezó con un informe de Asiego a Tejero: "el gallego está bien, está de acuerdo en lo de Libia solo que pide 200 millones de pesetas para su mujer y sus hijos". En ese momento Tejero exclamó: "Si es que Jaime siempre ha sido un soldado de fortuna". En síntesis: Asiego afirmaba haber viajado a Libia y haberse entrevistado con Ghadafi (le pregunté: "¿en qué idioma hablabais?" me dijo: "por señas; él -Ghadafi- me decía, nosotros somos como vosotros, moros", "¿y dónde os reunisteis?", respuesta "En una jaima, en el desierto". Asiego era otro mitómano, no había visto a Ghadafi más que en fotos y tuve ocasión de comprobarlo por vías más directas, a través de un periodista italiano amigo del líder libio. Por cierto que el Señor Casals en su libro no menciona para nada un episodio capital de la crisis de la extrema-derecha: los contactos del coronel de Meer con Libia y los contactos de Izquierdo (a través de Gullón Walker) con Arabia Saudita. A reseñar solo que el "escándalo De Meer", coincidió en el tiempo -en la misma semana- con la providencial desarticulación del grupo seudoterrorista seudopalestino "La llamada de Jesucristo". En EE.UU. estas dos acciones tuvieron gran repercusión en los medios de comunicación. Se trataba de dos provocaciones encaminadas a hacer digerible el bombardeo de Trípolí por los cazabombarderos de la VIª Flota. El cómo se gestó la provocación no es éste el momento de relatarlo minuciosamente.

Volvamos a la entrevista con Tejero a la que fui testigo: Asiego afirmaba haber “pactado” con Ghadafi el establecimiento de un gobierno español de extrema-derecha en el exilio que estaría presidido por Jaime Milans del Bosch. Según Asiego, consultado Milans por él, respondió afirmativamente... sólo quería 200 millones para "su mujer y sus hijos". Milans que hasta entonces se había negado a pedir el indulto, se manifestaba -siempre según Tejero- ahora partidario de hacerlo para ser puesto en libertad y exiliarse a Libia... Resultaba evidente que Asiego buscaba la llave de los fondos que se creía que tenía acceso Tejero y que durante años había recogido la Asociación de Mujeres de Militares para los presos del 23-F que estos jamás aceptaron. Resulta, así mismo, fácil suponer que el dinero se hubiera perdido entre la prisión militar de Figueras y la de Galicia donde se encontraba Milans. Todo era, en definitiva, una pura invención de Asiego con fines lucrativos. Lo más curioso es que solamente yo le dije que no me lo creía, intenté convencerles a él, a Tejero y a Bernardo de que la política libia en el Mediterráneo no iba a enturbiarse por albergar a un gobierno español en el exilio. Inútil. A partir de ese momento, Asiego se preocupó de calumniarme en el entorno de Tejero, aduciendo mis "contactos con la prensa". Calumnias que Tejero creyó a pie juntillas.

Pues bien, para Asiego en 1987, las concepciones golpistas que me vendía eran tan primitivas como estúpidas: hacer atentados para acosar al Estado y abrir las puertas a los militares. Asiego no había leído ni a Curzio Malaparte, ni a Trotsky, ni siquiera La Salamandra de Maughan. Por no leer apenas había leído nada, lo cual es comprensible y disculpable; lo peor es que no había aprendido nada en 10 años de militancia. Cuando ese filón se agotó, Asiego pasó al entorno del pobre Ruiz-Mateos, a quien, por supuesto, también embarcó en aventuras que terminaron mal para mister Rumasa. Pero esta es otra historia.

13. SOBRE EL 23-F Y LA INTELIGENCIA QUE ESTUVO DETRAS

Básicamente estoy de acuerdo con la tesis del Sr. Casals sobre el 23-F. En realidad, buena parte del material que utiliza ha sido entregado por mí y el Sr. Casals lo ha transcrito con buen rigor. Ahora bien, quedan algunas cosas por decir y quizás algo por clarificar.

Quiero explicar, en primer lugar por qué di las informaciones al Sr. Casals. Siempre he tenido la convicción de que el golpe del 23-F hubo un muerto: Juan Ignacio González, secretario general del Frente de la Juventud. Defender la memoria de mi amigo y camarada asesinado era para mí un deber. En segundo lugar, la historia. Hoy el 23-F es historia. Y permitir que el episodio pasara a la historia con la versión oficial me parece una tropelía para con la memoria histórica. En último lugar, nosotros -los antiguos militantes del Frente de la Juventud- solo tenemos algunas claves del 23-F, no todas. Creo recordar que la frase "testimonio único, testimonio nulo" que cita el señor Casals al iniciar el capítulo, fui yo quien se la recordé al penetrar en este escabroso tema. Así pues, yo era consciente de que mis informaciones, aun dando lógica al contexto del 23-F podían ser malinterpretados como la enésima mitomanía que ha producido la extrema-derecha. Aun así valía la pena porque lanzando a través del libro del Sr. Casals una piedra en el estanque, podían provocarse reacciones y salir a la superficie más testimonios, no solo que validaran el mío, sino también que contribuyeran a clarificar más lo que pasó en aquellos penosos días. A decir verdad, en el momento actual, el libro no ha suscitado comentarios, ha sido ignorado por completo por los medios, aun a pesar de haber sido editado por una prestigiosa colección, de una no menos prestigiosa editorial. Para muchos medios de comunicación, la versión oficial del 23-F es un dogma a mantener y sostener por encima de cualquier respeto a la verdad. Allá ellos...

Dicho pasemos al análisis del 23-F.

14. CONTEXTO DEL 23-F

1º. Desde 1976 resultaba evidente que la democracia española no se podría estabilizar mientras los extremos fueran fuertes. Así pues ese salchichón que era la "sociedad política" española debió sufrir la amputación de sus extremos: los anarquistas a la izquierda y otros grupos marxistas y la extrema-derecha. Desde 1976 se advierten acciones por parte de los servicios de seguridad del Estado para aislar, criminalizar y provocar a estos grupos: "Caso Scala", "Caso Atocha", "Caso PCE(i)", "Caso Cesarsky", etc.

El Sr. Casals en su libro cita varias provocaciones contra la extrema-derecha. Por casualidades de la vida, años después alquilé una masía próxima a Vich junto con el Secretario General de la CNT, Pepe Ros; tuvimos horas y horas para sincerarnos y contar cada uno cómo vivió aquellos años de plomo. Ambos sectores del espectro político fuimos barridos cuando el Estado generó una violencia artificial de la que nos responsabilizó.

2º. Desde 1978 resultaba evidente que existía descontento militar que, poco a poco, podría coagularse en redes golpistas. El "Caso Galaxia" fue un primer intento, pero existían otros muchos más serios. En especial el llamado "Grupo de los Coroneles", algunos de cuyos líderes tenían suficiente (y reciente) experiencia política como para liderar una iniciativa golpista a la chilena a medio plazo.

Si se quería preservar "la democracia" había que evitar que las redes golpistas se coagularan: había que desmantelarlas cuando aún estaban en embrión. Pero en 1979 ya se contaba entre los descontentos con nombres de prestigio, no se trataba de desmantelar un nuevo "Caso Galaxia", sino de cortar para siempre la posibilidad golpista.

3º. A nivel internacional, España no estaba integrada en la OTAN, pero era cuestión de tiempo. Se vivían los peores momentos del enfrentamiento Este-Oeste y España debía integrarse en la OTAN para dar profundidad a la Alianza Atlántica, como zona de repliegue en caso de asalto soviético. Pero un golpe de Estado en España hubiera generado un rechazo en la OTAN al nuevo régimen español y hubiera neutralizado la Península Ibérica para satisfacción de la URSS.

Esto explica el interés de la CIA en destacar a uno de sus agentes a España y explica, sobre todo, donde se encontraba la "inteligencia organizadora" que no reconocemos en ningún estamento español.

4º. La situación española en 1980 era catastrófica: el terrorismo de ETA, incontrolado, desafiaba al Estado, el partido del poder se deshacía como un azucarillo, había no solo vacío de poder, sino ausencia de todo poder, toda esta inestabilidad se traducía en crisis económica y caos financiero. La inflación en la época era de infarto. Los niveles de abstención eran altísimos y, finalmente, amplios sectores sociales empezaban a pensar que esa democracia que no terminaba de estabilizarse, no era lo que se les había prometido.

15. OBJETIVO DEL 23-F

Así pues, los principales objetivos del 23-F fueron:

1º. Estabilizar de una vez y para siempre la democracia española, renovando el entusiasmo de la mayoría por el sistema política.

2º. Desmantelar de una vez y para siempre las redes golpistas sin que tuvieran la posibilidad de reconstruirse y sin provocar una reacción en cadena en los estamentos militares.

3º. Dejar expédito el camino a los socialistas para llegar al poder sin traumas y para que pudieran integrar España en la OTAN.

El enunciado de estos puntos ya implica el que vemos el 23-F, no tanto como un golpe sino como un antigolpe. Si hubo un golpe éste fue contra la extrema-derecha.

16. CENTRO POLITICO GOLPISTA

¿Dónde identificamos el centro politico golpista? ¿la Casa Real? !por favor! ¿UCD? bromas, no, gracias... ¿Entonces? Es bien simple: el antigolpe del 23-F es una maniobra típica articulada por servicios de seguridad del Estado bajo la dirección de la CIA, a uno de cuyos agentes en España hemos identificado, rondando el ambiente golpista y cuyo interés directo (por la ampliación de la OTAN) ya hemos comentado.  

17. ESTRATEGIA GOLPISTA Y ANTIGOLPISTA

1º. Aprovechar los distintos proyectos golpistas, inmaduros unos (Tejero, Milans), utópicos otros (Armada) o en embrión (San Martín), ligándolos mediante un ficticio hilo conductor que, en buena medida se había tejido así mismo.

2º. Superponer a estas distintas tramas inconexas de tipo golpista, otra, el antigolpismo, tal que maniobrara los hilos.

3º. Comprometer en una acción grotesca a un grupo reducido de oficiales, lo suficientemente significativa y de manera lo suficientemente clara como para que su posición ante la opinión pública y los medios de comunicación fuera insostenible e indefendible, y, sobre todo, lo suficientemente impactante como para disuadir a otros oficiales de seguir por ese camino. En otras palabras: se trataba de hacer saltar la liebre para cazarla mejor, y hacerla saltar cuando aun no era lo suficientemente adulta como para correr.

18. MAPA GOLPISTA

En 1984 en la entrevista que Vázquez Montálban incluyó en su libro "Encuentros con gente inquietante" ya tuve ocasión de insinuar algo de todo esto: existían distintos estratos golpistas que no estaban unidos ni por objetivo, ni por motivaciones, ni por provecto. Básicamente eran:

- Sector ultra: Tejero. Partidario del golpe cívico-militar, apoyado sobre grupos de extrema-derecha. A este círculo se vinculaba García Carrés y el proyecto de formar un gobierno ultra del que Izquierdo debía ser "ministro", tal como hemos comentado antes.

- Sector duro: Milans. Partidario del golpe militar-militar, sin participación civil y sin partidos ultras. A este golpe seguiría un gobierno militar, una dictadura pura y dura sin más problemas.

- Sector concentración: Armada. Partidario del golpe militar- constitucional, sin extrema-derecha y contra la extrema-derecha. Proyecto: gobierno de concentración nacional que salvara a la monarquía que se creía en entredicho.

- Sector embrionario: San Martín, grupo de los coroneles. Sin proyecto político definido en la época. En cualquier caso hubiera sido un golpe "carreriano", de Carrero Blanco, que muy probablemente hubiera reemprendido el diseño político que estableció el Almirante Carrero a principios de los 70: democracia vigilada -transición a la chilena- sin comunistas y con cierta participación de la extrema-derecha "presentable" (Derecha Democrática Española, Alianza Popular)

Finalmente se encontraba el "antigolpe" que identificamos en un sector de los servicios de seguridad del Estado que recorrían transversalmente los sectores que antes hemos mencionado.

19. TACTICAS

- Táctica golpista:

1º. Un núcleo militar no identificado por nosotros tomó a fines de noviembre de 1980 contacto con el Frente de la Juventud, a través de uno de sus responsables en Madrid, hijo de un alto mando militar. Se le propuso, textualmente, que un comando del Frente tomara el Congreso de los Diputados. No todos los responsables del Frente fueron informados. Durante unas semanas, un sargento del entorno de Tejero, se reunió con uno de nuestros militantes y juntos repasaron el famoso dossier sobre el Congreso de los Diputados. Todo el guión que este camarada pudo ver, se correspondía con lo que luego protagonizó Tejero: luego, el plan era el mismo, solo que fue protagonizado por otros actores.

2º. La táctica golpista consistía en generar una situación ficticia de terrorismo no identificado -en el dossier al que tuvo acceso nuestro camarada se especificaba que los militantes entrarían "armados, encapuchados y sin signos externos", en otras palabras se les pedía que su acción fuera de terrorismo no identificado: ¿ETA? ¿los GRAPO? ¿la extrema-derecha? ¿los anarquistas? No hay terror más eficaz que aquel cuyo origen se ignora- que apuntara a las alturas del país y ante la cual las Fuerzas Armadas -en su calidad de baluarte de la lucha antiterrorista- se vieran obligadas a salir a la calle y salvar a España. Era evidente que el grupo que entrase en el parlamento quedaba sacrificado por que la idea del núcleo golpista no era identificarse con la extrema-derecha, sino actuar a causa de una acción terrorista de la extrema-derecha. Para salvar la cara de ese grupo se preveía un avión en Barajas que llevaría al comando a Argentina o Chile.

Desde el punto de vista del Frente de la Juventud, entrar en el parlamento y retener a los diputados, hubiera significado ser dueños del guión y, si bien, se tenía conciencia de que el plan adolecía de puntos débiles y era bastante inviable, e incluso se temía una provocación, lo cierto es que se decidió seguir adelante para ver hasta donde llegaban estos contactos, siendo conscientes de que en caso de negativa, el núcleo militar buscaría otros contactos y nosotros perderíamos el tren de lo que estaba ocurriendo. Por lo demás siempre se estaba a tiempo de decir "hasta aquí hemos llegado y ya basta".

¿Qué datos objetivos avalan esté diseño táctico? El Sr. Casals lo recuerda:

a. La compra de decenas de casacas militares en el Rastro de Madrid por parte de Tejero en el mes de noviembre de 1908.

b. La compra de seis autobuses a Martín Berrocal, el promotor de boxeo, por parte de Tejero y con un crédito firmado por su mujer.

c. El que el camarada que tenía el contacto con el suboficial que propuso la acción, sabía el 17 de febrero de 1981 lo que iba a ocurrir en el Parlamento, tal como comentó a su compañero de celda, Pepe de las Heras.

d. El que sólo esta hipótesis contribuye a dar una explicación coherente a lo que ocurrió el 23-F.

- Táctica antigolpista:

La táctica antigolpista consistió en varias iniciativas demoledoras:

a. Infiltrar las redes golpistas de miembros de la Seguridad del Estado. Mientras estas redes estaban fracturadas horizontalmente, la Seguridad del Estado tenía una visión transversal de lo que ocurría en cada estrato y como manipularlo.

b. Desmantelar el grupo que tenía asignada la toma del Congreso de los Diputados y

c. Convencer a Tejero de que "por seguridad" fuera él mismo y en persona quien asumiera la acción del Congreso.

d. Preparar cuidadosamente el "día siguiente".

Inútil recordar qué militares y miembros de la Seguridad del Estado se infiltraron en las redes golpistas. Dos fueron procesados en el juicio de "Campamento"; pero no eran los únicos. En Barcelona pocas semanas antes se registraron visitar de oficiales del ejército adscritos a determinado servicio que sondearon a notables de la extrema-derecha más civilizada. Los enviaba el General Armada desde Lérida.

El grupo que tenía asignada la toma del Congreso, el Frente de la Juventud, fue desmantelado de un plumazo:

- El 14 de noviembre yo fui acusado de colocar la bomba en la Sinagoga de París. No tuve absolutamente nada que ver [el verdadero culpable fue identificado desde el primer momento y finalmente detenido, ¡en agosto de 2008!, perteneciendo a un red de terroristas palestinos. Añadido 9.10.10]. La bomba fue palestina, como ya se sabía a las pocas horas del atentado. Sin embargo, la noticia de mi responsabilidad corrió por Francia y me obligó a alejarme. Es muy duro ser sospechoso de haber matado a cuatro personas, créanme. Yo hoy conozco el rostro de la persona que orquestó la maniobra y conozco el organismo al que pertenecía en la época. Así que por mi parte no tengo dudas de lo que ocurrió y por qué ocurrió. Los datos falsos sobre mi responsabilidad en el atentado consistieron en un dossier que incluía unos pocos datos policiales y sobre todo la declaración de un abogado de Barcelona, Ramón Graells [colaborador de la policía de Barcelona desde finales de los 60 cuando estaba unido por lazos de amistad con la familia Creix, cuyos dos hermanos, como recordarán los demócratas que pasaron por Vía Layetana en aquellos años, eran jefes de la Brigada Político-Social; Graells estaba especialmente unido al hijo de uno de los Creix. Añadido 9.10.10] que fue dirigente del FNJ y que, al tener que huir de Barcelona a raíz de la manifestación ilegal del Frente en junio de 1980, fue a declarar voluntariamente contra mí, convencido de que la policía lo buscaba a él. El por qué creía que lo buscaban es simple: el día que huí de la policía saltando por la ventana de mi casa, casualmente me encontré poco después a Albert Viladot, entonces joven periodista que pocos años después sería director del diario Avui, desgraciadamente fallecido y con el que, en sus últimos años, me unió una buena amistad. Comuniqué a Viladot que había una redada contra la extrema-derecha. Viladot que me conocía a mí y a Graells se confundió y publicó al día siguiente en El Periódico que la policía buscaba a un "joven abogado de extrema- derecha". El abogado era Graells. Eso le llevó a pensar que la policía lo buscaba y fue voluntariamente a declarar a la policía. Se comportó como un cobarde y un traidor, pero esto es lo de menos y allá él con su conciencia. Por lo demás no sería la última de sus tropelías.

El dossier sobre mi responsabilidad en el atentado de la calle Copérnico de París. Se intentó publicar en L'Aurore, luego en Le Figaro y, finalmente, solo fue aceptado por el muy estalinista L'Humanité del Partido Comunista de Francia. Prensa creíble donde las haya. Luego, algunos medios se vieron arrastrados por la campaña, sobre todo en España. El correo fue un sindicalista de la Unión Sindical de Policías, sindicatos de izquierda de la policía española, que entregó el dossier a un policía sindicalista francés, el cual intentó "colocarlo" en varios medios hasta que llegó a ese panfleto pervertido apto solo para tontos, que era L'Humanité.

- quince días después era asesinado al llegar a su domicilio, a altas horas de la noche, Juan Ignacio González. El Sr. Casals olvida decir que tres horas después del asesinato, Radio Nacional ya tenía una versión de lo que había ocurrido: "se trata de un ajuste de cuentas entre miembros de la extrema-derecha". No y mil veces no. Si hubiera sido algún miembro del Frente, el crimen se hubiera esclarecido poco después, como veremos. Lo que sí es cierto es que desde el primer momento un tal "Cocoliso", personaje que rondaba el Frente, antiguo infiltrado en ETA y siempre ambiguo, pero trabajando para los servicios de seguridad del Estado, intentó que las sospechas recayeran sobre uno de nuestros camaradas. "Cocoliso" había acompañado aquella noche a Juan Ignacio y a los otro camarada y sabía cuáles eran sus pasos esa noche. Lo cierto es que el camarada al que acusó fue uno de los que más lamentaron la muerte de Juan Ignacio a quien le unía una gran amistad.

Niego rotundamente la afirmación del Sr. Casals de que Juan Ignacio trabajara para alguien más que para el Frente. En aquella época, todos teníamos contactos con personajes más o menos turbios. Era una regla del juego y todos lo sabíamos. La cuestión no era con quién se hablaba, sino sobre lo que se hablaba y a lo que uno se comprometía. Y Juan Ignacio jamás traicionó al Frente. Todos teníamos muy claro que no era cuestión de trabajar para servicios de seguridad del Estado, creados, entre otras, con la función de destruir nuestro ambiente político. Lo que sí es cierto es que Juan Ignacio había tenido buena amistad con un policía relacionado con la muerte del etarra Arregui y cuyo nombre voy a obviar. Los antiguos militantes del Frente estamos convencidos de que gracias a esta amistad se creó una barrera protectora en torno al Frente. No es ningún secreto -y el Sr. Casals lo cuenta porque nosotros mismos lo comentamos- que el Frente se financiaba con "golpes económicos". Y esto duró durante años. No todos los grupos que realizaban este tipo de acciones tuvieron suerte, ni la discreción necesaria. Que a nosotros nos conste, desde principios de 1980, había demasiada gente que conocía el sistema de financiación del Frente. Necesariamente, la policía debía conocerlo igualmente. Y sin embargo, no pasó nada.

No es raro que el CESID pensara en aquella época que el Frente "trabajaba para la policía". Y sin embargo no era así. Pero en aquel ambiente de confusión, recelos y caos, era frecuente que se produjera este tipo de malentendidos.

Entre la muerte de Juan Ignacio y la desarticulación del Frente median tres semanas. En otras palabras: solo la muerte de Juan Ignacio permitió la desarticulación del Frente.

- A principio de 1981 se producía la desarticulación total de los grupos de acción del Frente y su desmantelamiento total. A partir de aquí el Frente no pudo reconstruir jamás su estrategia, ni su aparato organizativo. ¿Por qué se desarticuló el Frente en ese momento y no antes, un año antes por ejemplo? Por dos motivos: porque, hacerlo a mes y medio vista del 23-F impedía que los golpistas encontraran y formaran otro grupo de acción para tomar el Congreso de los Diputados y por qué, con Juan Ignacio asesinado, se rompía el cordón protector que hubiera podido disuadir a la Seguridad del Estado de emprender una tarea represiva, ante la amenaza de desvelar operaciones, manejos, maniobras, etc. que habían protagonizado desde la transición.

Así pues en poco menos de un mes y medio, la troika dirigente del Frente (Juan Ignacio, Pepe Las Heras y yo) habíamos sido barridos de una forma u otra. Y luego vino el 23-F. ¿Quién fue la persona que convenció a Tejero de que protagonizara él, personalmente, la toma del Congreso. ¿Por qué Tejero en persona? Por qué pertenecía al entorno golpista, porque su físico era inconfundible y por qué ya había protagonizado el caso Galaxia. Se puede decir que Tejero era en 1981 el Guardia Civil cuya foto había sido más conocida en toda España. Si los Capitanes Generales comprometidos con el golpe, esperaban la tarde del 23-F a las 6:22, una "acción terrorista", sus cerebros se debieron cortocircuitar cuando vieron aparecer en el Parlamento, no a un grupo terrorista, sino a una fuerza de la Guardia Civil dirigida por el Guardia Civil más conocido de toda España: no había duda. No se trataba de una acción terrorista indefinida que provocase un mecanismo de reacción y defensa por parte del ejército, sino de una acción militar ante la cual la lógica estratégica del golpe se desmontaba sola: ¿para qué sacar al Ejército para "salvar el país" de una situación que el propio ejército había generado? ¿no era más lógico, a la luz de a lectura del Bando de Milans del Bosch en Valencia, que el propio Milans hubiera llamado a Tejero para ordenarle que abandonara el Congreso, en lugar de lanzar lo tanques a la calle?

La táctica antigolpista consistió en anular credibilidad estratégica al golpe. Aquí Tejero debería explicar a quince años vista de aquellos sucesos cuándo, cómo y quién le introdujo en la cabeza que debía de ser él personalmente, él y no un grupo civil, quien entrara en el Congreso.

- La verdadera finalidad del 23-F se percibió claramente tres días después cuando se produjo la gran manifestación democrática en Madrid: con Fraga, Camacho, González y demás, todos juntos en unión, la democracia se había salvado. El impacto emotivo que causó en las masas el sentirse amenazadas por el golpismo, la necesidad de "salvaguardar las conquistas democráticas", regeneró la democracia española -hasta ese momento, desgarrada y en crisis-, hizo que en torno al Rey se creara una aureola de "salvador de la democracia" y, finalmente, desmovilizó las redes golpistas -a fin de cuentas era mejor seguir recibiendo la paga mensual que comprometerse en la aventura golpista-. Esto permitió a los socialistas tener el camino expédito para llegar al poder y, sobre todo, para integrar el país en la OTAN.

Cuando UCD percibió en las encuestas que tenía irremediablemente perdidas las elecciones de octubre de 1982, no dudó en inventarse otro golpe de Estado del que el SR. Casals no habla. Estalló poco antes de las elecciones; el Noticiero Universal de Barcelona en su titular definía perfectamente la situación: "Ante la previsible victoria socialista, ruido de sables". Los detenidos pertenecían a un pequeño grupo de militares madrileños, últimos amigos de Tejero. Era un núcleo al que se había dejado de lado en las investigaciones sobre el 23-F, a pesar de que su papel fue decisivo en la toma del Gobierno Militar de Madrid en la misma tarde de febrero. Se le dejó en al reserva para detenerlo cuando hiciera falta: UCD juzgó que la amenaza del "ruido de sables" era la única esperanza para no perder el poder, la "carta del miedo". Este episodio, fácilmente comprensible para quien se tome la molestia de mirar los diarios de la época, muestra que existía en las esferas del poder una tendencia a utilizar el impacto del tema golpista para manipularlo a su conveniencia. Claro que los hermanos Crespo Cuspinera y Garchitorena eran golpistas, y claro que se estaban moviendo en ambientes de extrema-derecha con fines golpistas. Esto no es lo importante: lo importante es que les dejaron hacer. En mayo de 1981 ya se sabía que este grupo estaba conspirando. Existían incluso grabaciones realizadas en cierto pasaje de Madrid, en el local propiedad de un antiguo carlista, militante de Fuerza Nueva. Era evidente que aquel grupo militar fue seguido de cerca y sacrificado cuando se juzgó que, políticamente, era rentable hacerlo así. Pues bien, otro tanto, y a una mayor escala sucedió el 23-F.

20. EL MITO CHILENO

Estos días se habla mucho a propósito de Chile. La nueva "garzonada" ha desestabilizado la transición en un país, Chile, y finalmente, ha causado un problema internacional: me gustaría denunciar a Felipe González en Francia por el tema GAL, o a la Reina Isabel de Inglaterra por las masacres en Kenia en los años 60, o a cualquier otro gobernante. Pero, en fin, seamos serios. La detención de Pinochet en Londres ha servido para reabrir el tema del golpe de Estado chileno. El Sr. Casals se refiere a este episodio despachándolo como una acción americana en Chile, ¿la prueba? el que Pablo Rodríguez, dirigente de "Patria y Libertad", era "abogado de la ITT"... y de otras muchas empresas, podríamos añadir, y por lo demás, no era el único abogado que tenía la ITT.

La izquierda a fuerza de repetir la misma mentira esquemática que lanzó en el momento mismo del golpe, ha terminado por creérsela aun a pesar de que ningún dato contribuyera a darle la razón. ¿Por qué, por ejemplo, los EE.UU. desde el momento mismo del golpe, lo condenaron e hicieron la vida imposible al régimen? ¿por qué esa misma hostilidad ha proseguido hasta la fecha? ¿por qué Towley lleva preso en EE.UU. desde hace veinte años por el atentado contra Letelier? La respuesta es que los EE.UU. no tuvieron nada que ver con el golpe de Chile, ni con ningún otro golpe que hubiera en los años 70 y 80 en América Latina, sino todo lo contrario: EE.UU. hizo cualquier cosa por detener el golpe chileno y cualquier otro golpe militar.

La situación geopolítica de América Latina en 1973 era diferente de la actual. Existía un gobierno militar en Brasil que tenía un preciso diseño geopolítico de lo que debía ser el Nuevo Orden para la zona. En geopolítica el dominio de los mares es fuente de poder. Para que una nación sea poderosa es preciso que sus costas estén bañadas por dos océanos o que dominen en el mar, casos de Inglaterra y Estados Unidos y pretensión frustrada de la URSS. Brasil tenía casi todos los elementos para ser una gran potencia local -la pretensión del gobierno militar-, tenía tecnología, tenía recursos y tenía masa de población. No tenía en cambio salida al Pacífico.

Pero Brasil a partir de finales de los años 60 estaba siguiendo una política de penetración hacia su oeste: promovía la carretera transamazónica, había convertido el cruceiro en moneda de cambio en el Este boliviano, habían condicionado los sucesos de Uruguay mediante el "Plan 24 horas" (ocupación de Uruguay en caso de que los tupamaros conquistaran el poder) y, sobre todo, estaba interesado en pesar políticamente en Chile. ¿Por qué Chile? Por dos motivo: por que Chile es apenas una franja costera y por que Chile estaba geopolíticamente enfrentado a Argentina, a su vez, vecino y rival geopolítico de Brasil.

Augusto Pinochet pertenecía a la misma logia masónica que Salvador Allende -la "fraternidad masónica" fue lo que hizo que le ofreciera la salida de abandonar Chile en avión, a lo que Allende se negó, suicidándose- pero Pinochet tenía otra afición: se había formado en la Escuela Geopolítica de Brasil, incluso escribió un libro sobre Geopolítica del Cono Sur. Era el hombre de confianza de los brasileños en política chilena. Y al decir "brasileños" nos referimos al SNI, Servicio Nacional de Inteligencia. Con un gobierno de confianza en Chile, el diseño político brasileño, avanzaba a pasos agigantados.

¿Y los americanos? ¿qué interés tenían en Chile? El primero de todos era que no gobernaran los comunistas. Es decir, romper la Unidad Popular. El segundo, que subieran al poder los amigos seculares de los EE.UU., la Democracia Cristiana. Fue con ese proyecto que los americanos intervinieran en Chile ¿cómo? Solo se ha demostrado una operación: la financiación de la huelga de mineros de "El Teniente"... pero es que el sindicato de esa cuenca minera !estaba en manos de los democristianos! Nada más, el resto de maniobras de salón que protagonizaron los agentes de la CIA en Chile tendían: 1) tareas de información, especialmente sobre la creciente presencia cubana en la zona y 2) maniobras maquiavélicas para descabalgar a los comunistas del poder, sugiriendo un gobierno socialista con la DC, con un Partido Nacional neutral. Pero nunca un golpe de Estado.

Nosotros mismos hemos visto de cerca como el gobierno americano de la época torpedeaba a los gobiernos militares de Chile, Brasil, Argentina, Bolivia y Uruguay... y de qué manera. Y lo hacían por un único motivo: habitualmente, aun a pesar de que muchos habían sido formados por el Souther Command en la "Escuela de las Américas", la mayoría de militares latinoamericanos eran nacionalista y odiaban profundamente a los norteamericanos (de la misma forma, por lo demás, que solían odiar, salvo excepciones, a los países vecinos...). Eso hacía que los diplomáticos americanos pudieran entenderse mejor con los democristianos y, posteriormente, con los socialdemócratas locales, que con los militares. Nosotros recordamos decenas de episodios que confirman lo que decimos. Por lo demás, hay que decir que los socialdemócratas se peleaban por acudir a las recepciones en las Embajadas Norteamericanas, mientras que los militares habitualmente no eran invitados.

En Chile y Argentina existió un drama, el de los desaparecidos. Pero este drama es posterior a otro que le precede: el de la guerra civil virtual que vivieron esos países. Esa guerra civil se caracterizaba en Chile por un encaminamiento hacia una dictadura de izquierdas: mientras los socialistas chilenos se dedicaban a la pequeña corruptela, los comunistas y el MAPU, estructuraban grupos armados y soldaban lazos con Cuba, es decir, con la URSS. Legalmente la oposición fue sofocada hasta el punto de negar al principal diario de la oposición "El Mercurio", el papel para imprimirse. Aquello no fue la panacea de la libertad que los familiares de los desaparecidos pretenden hoy. En cuando a Argentina, la situación de guerra civil provocada por los montoneros, el ERP y grupos menores, no era menos palpable. Buena parte de los hijos de las "Madres de la Plaza de Mayo" -con toda la carga emotiva y sentimental y todo el dolor que reconocemos en estas mujeres- eran guerrilleros que habían iniciado una guerra civil contra el Estado. Y vivieron en su propia piel las dramáticas consecuencias.

Técnicamente hay dos medios para acabar con una guerrilla: a barrerla de un plumazo y preocuparse que el mazazo haya sido tan espectacular que corte cualquier posibilidad de insurrección futura, o bien, las medidas policiales habituales que provocan detenciones tras investigaciones lentas. En el primer caso la violencia del Estado es máxima durante un corto período de tiempo, la contrapartida, es que la violencia acaba bruscamente. En el segundo, la ley no se infringe, ni se atenta contra los derechos humanos, pero la violencia se prolonga en el tiempo. El primero es el caso Argentino, el segundo el español. No hay otra forma de tratar a una guerrilla. En Argentina apenas duró tres años, en España más de treinta. No me pregunten que es mejor. Probablemente lo mejor es que nunca hubiera existido guerrilla. En toda guerra hay bajas.

Si hemos hablado un poco sobre Chile es por que el tema ha revivido a causa de la "garzonada". No por qué tengamos hoy un interés particular por "restablecer la verdad". La Biblia dice que el número de necios es infinito y si la izquierda quiere ver en el golpe de Chile una "acción americana", nosotros no tenemos nada que decir, es una demostración de que la Biblia tiene razón. Por cierto que el Sr. Casals tiene también razón cuando dice que Blas Piñar me expulsó del partido por haberme casado por lo civil... pero esta es otra historia.

21. ...Y OTRA HISTORIA MÁS: LA NUEVA DERECHA

El título del parágrafo que le da el Sr. Casals a este sector es suficientemente significativo y adecuado para España: Una Nueva Derecha sin intelectuales ni seguidores. Con todo el Sr. Casals no llega hasta el fondo de la cuestión de por qué fracasó en España la Nueva Derecha y por qué tuvo en Francia un relativo éxito o menor en Italia.

Veamos. Los límites de la Nueva Derecha. La ND parte de un análisis justo realizado en 1968: no existe un clima cultural favorable, el clima cultural es lo que hace que unas opciones políticas tengan posibilidad de ser hegemónicas o no; luego dediquémonos a hacer "cultura" para poder hacer luego "política". En el fondo era lo que decía Pujol en 1970. Pero además de decirlo, el Sr. Pujol "hacía banca" (Catalana, por supuesto). Y, por lo demás, no quería un cambio cultural radical, sino solamente un cambio que favoreciera su propaganda nacionalista. En el caso de la ND francesa éste planteamiento culturalista es su mejor hallazgo y... también su límite más acusado. Hace ya treinta años que salió el primer número de "Nouvelle Ecole" y ni ha cambiado gran cosa en la cultura francesa gracias a la ND, ni siquiera Le Pen tiene un 14% de votos gracias a la ND.

La ND era como un entrenador que proponía durante años entrenarse para jugar un partido que nunca llegaba. La ND surge como reacción a la decepción que la Federation des Etudians Nationalistes y Europe Action tuvieron en su breve maridaje con la extrema-derecha clásica de Tixier Vignancourt. Los cerebros de sus dirigentes quedaron quemados para colaborar con la extrema-derecha clásica y adoptaron unas posiciones de rechazo: rechazo estratégico (lucha cultural frente a lucha política), rechazo a sus tácticas (revolución cultural frente a conservadurismo y orden), rechazo ideológico (pro-germanismo, frente a anti-alemanismo, Nietzsche antes que Maurras, Europa antes que Francia, en definitiva, un rechazo a la derecha anti- alemana asumiendo los valores de la cultura alemana). Todo esto estaba muy bien para arrancar e incluso para tener un cierto éxito inicial, pero -como nos pasó a nosotros en el terreno político, sin ir más lejos- los valores culturales dominantes estaban tan arraigados y tenían tal peso en los medios de comunicación y de transmisión de cultura, que a la postre, la acción de la ND apenas supuso unos granitos de arena en los engranajes del sistema. Hoy se puede constatar, sin dificultad, el fracaso del proyecto de la Nueva Derecha. En España, en Italia, en Francia...

Si en Francia la ND tuvo algo más de éxito fue por dos factores: 1) la viveza habitual con la que se viven en Francia los debates culturales y 2) el que tras la ND existían algunos intelectuales que, sobre todo, tenían una gran capacidad de síntesis, con un patronato de profesores de fama suficientemente asentada como para permitirse comprometer su nombre con unos jóvenes lobos de la cultura. Eso no se dió sino en muy débil medida en Italia y en ninguna medida en Francia, en donde la ND surgió de sectores de universitarios que querían tener vitrinas para publicar sus trabajos con ambiciones de progresar en esta o aquella cátedra y, en segundo lugar, de sectores excesivamente vinculados a la extrema-derecha y, sin gran capacidad de divulgación: solo de ofrecer "ladrillos" culturales ilegibles para quienes no les interesara mucho el tema o para quienes no fueran los papás y la novia del autor. Y no bromeamos.

La primera aparición de la ND, El Martillo, se hizo sin medios humanos, ni materiales; fue una tarea heroica en la que participé. De no haber sido por la voluntad (y los dineros) de su fundador (al que no cito porque no sé si le hará ilusión que se vincule su nombre a este tema veinte años después) aquello no hubiera arrancado jamás. En 1997 desaparecía Próximo Milenio, último intento de irrupción de este ambiente (en el que también participé). Aquí habían medios de sobras (los ponía un grupo editorial de dimensiones medias), lo que no hubo fue calidad, ni líneas. La delegada de ventas de este grupo en Cataluña me decía angustiada: "¿cómo crees que se podría vender esta revista?". Ni yo ni nadie teníamos las respuestas. Siempre me pregunté, eso sí, por qué de mis relaciones de artículos se publicaban siempre los que yo juzgaba más malos e intrascendentes. Siempre me pregunté por qué Ernst Jünger se llegaba a mencionar en media docena de veces en distintos artículos en un solo número y al número siguiente un presunto chamán de medio pelo aparecía en seis artículos distintos a pesar de su evidente estulticia. Y todo así. No había línea ni cultural, ni periodística, solo un deseo de quedar bien con unos o con otros. Cómo se sabe esa publicación "Próximo Milenio" tuvo dos etapas, en la primera la dirigía una chica sin ningún criterio "doctrinal", en la segunda un viejo militante de la Nueva Derecha española. Pues bien, recuerdo artículos míos mucho más duros desde el punto de vista cultural en la primera fase que en la segunda. Y no me pregunten por qué. En otras palabras: había medios económicos y técnicos, pero no había equipo detrás. La cosa no podía funcionar.

Hoy ya han pasado los furores de la ND. Se ha visto que su análisis es falaz: no solamente entran en juego elementos culturales para conformar la cultura de una civilización. El análisis gramsciano -como todo lo que viene del marxismo era parcial, subjetivo y reduccionista, a pesar de que cautivara a la ND- ignoraba las causas psicológicas, históricas, fácticas, que tienen mucho más peso que la cultura. El paradigma mecanicista jamás se habría impuesto de no haber sido por el desgaste del paradigma medieval, si no hubiera sido por las guerras de religión, sino hubiera sido por las nuevas perspectivas psicológicas de la ciencia de su tiempo, etc. La teoría gramsciana ha sido superada, olvidada y enterrada por la teoría sobre los "paradigmas". Ni hoy, ni ayer servía. A menos que uno lo que pretenda es lo que decía Drieu: "Intelectual no es alguien que piensa sino alguien que hace del pensar una profesión".

Por lo demás y en lo que se refiere al Proyecto Cultual Aurora, francamente les deseo la mejor de las suertes posibles. Aunque con 500 ejemplares de tirada, convendrán conmigo que no puede llegarse muy lejos. Por cierto, de los 500 ejemplares ¿cuántos se leen de cabo a rabo?

[Este es uno de parágrafos que lamento haber escrito en la actualidad. Creo que mi juicio sobre la Nueva Derecha fue excepcionalmente duro e inconsistente y, en la actualidad, tiendo a opinar que la lectura de las obras de Alain de Benoist y de otros miembros de su entorno, es imprescindible para comprender las realidades que acompañan a la modernidad.  Ciertamente, la Nueva Derecha merece una crítica que posteriormente fue realizada por Guillaume Faye en su obra El Arquefuturismo y no es cuestión de repetirla. Lamento haber escrito estas líneas en 1998, de las cuales me arrepiento 12 años después]

22. LA NUEVA DERECHA POLITICA: DE JJ.EE. A DN

Los últimos pasos que di en política antes de entrar en la cárcel para cumplir mi condena por la manifestación de junio de 1980, los di en Juntas Españolas. Reconozco lo traumático de la experiencia, como traumáticos fueron sus distintos avatares.

El tránsito de JJEE a ADN fue una larga marcha hacia ningún sitio. La historia empezó mal y es lamentable que el Sr. Casals no haya insistido más, por qué ella, más que ninguna otra cosa, la explicación de por qué en España la extrema-derecha haya desaparecido. Tras el fracaso de FN, que es el fracaso de un líder y de una forma de hacer política (a la antigua usanza del Movimiento Nacional), la extrema-derecha no podía soportar el fracaso en cadena de las distintas emanaciones lógicas que la sucedieron. Estas causas subjetivas, unidas a las objetivas (repliegue a lo personal y desmovilización de la sociedad civil durante los años socialistas) explican la ruina actual de la extrema-derecha.

JJ.EE. nació de los restos de un sector de FN (Jaime Alonso) a los que se sumaron gentes que habían permanecido ajenas al Partido (Carvajal el antiguo presidente del Colegio de Arquitectos de Madrid) y Pablo Ortega (sobrino, de Ortega y Gasset), con el apoyo inicial de Antonio Izquierdo. Se trató de un equívoco. Nosotros organizamos "Patria y Libertad" para impedir la desmovilización de la militancia del Frente y de Fuerza Nueva, con la idea de ser la rama juvenil del Partido. "Patria y Libertad" solamente tenía lógica, si existía Partido. No hubo tal, a pesar de las apariencias.

A poco de publicarse un más que mediocre "Manifiesto" empezaron a recibirse adhesiones (Izquierdo en persona me dijo: "Más de 100.000" y a los pocos días "casi 200.000". En realidad no pasaban de 10.000). Tres meses después nada se había hecho con esas adhesiones sino enviarles una circular para que pagaran cuota. Algunos ingenuos incluso picaron. A todo esto ya se había producido un golpe de estado palaciego y el tandem Alonso-Carvajal había sido descabalgado por Izquierdo. Izquierdo tomó la decisión de que el partido adoptara un nombre aséptico y grisáceo -Juntas Españolas- e incluso nombró una junta provisional presidida por  Pablo Ortega. En el puesto clave de vocal de finanzas, colocó a un ex-combatiente aquejado de una enfermedad terminal y que jamás acudiría a reunión alguna... eso le permitía tener la llave de las finanzas en su propia mano, justo en un momento en que las arcas de "El Alcázar" estaban más que mermadas. De hecho, el lanzamiento de JJEE obedeció a la voracidad crematística de Izquierdo, el cual desvió fondos, desde el principio, desde la cuenta de JJEE hasta El Alcázar. Es decir, hasta él mismo.

Pero el partido no arrancaba. Hubo un congreso inicial en un gran hotel de Madrid con cena y fiesta en el marchito "Florida Park" de Madrid. Sabemos quien cobró las comisiones por este rancio espectáculo, pero no me pidan que lo escriba aquí, casi parecería mezquino. Aquel Congreso fue el areópago de la mediocridad: las famosas "200.000 adhesiones" eran apenas nada. Menos que nada. No había gente nueva, ni ideas nuevas, el sentir de la mayoría de los delegados producía tortícolis de tan mirando al pasado que estaban. Izquierdo en aquella ocasión nos dijo que estaban buscando un local para hacer una "gran mitin", "el campo del Atletic o el Bernabeu...", "va a venir tanta gente que no encontramos local para reunirnos". Luego vino el capítulo en fondos: había unos cuantos millones en cartera. La barra del hotel era libre, así que en aquel congreso nos fundimos buena parte de esa reserva.

Tras este congreso me fui a Latinoamérica unas semanas. Al volver, aproveché la escala del avión en Madrid para visitar El Alcázar. Nadie sabía nada. Ni Palacios, ni Ortega, ni nadie. Y lo que era peor: se advertían los primeros síntomas de que algo no funcionaba. Pregunté a Pablo Ortega por qué no se había hecho el gran mitin: "no hay fondos". Tilt.

De regreso a Barcelona, hablé con la dirección de Patria y Libertad y con el que entonces era Delegado de Izquierdo en Barcelona, un tal Castejón, amigo de Izquierdo que, al calor de la confusión de la transición, logró ser por unos meses gobernador civil de Tarragona. Castejón "esperaba órdenes". Así que al cabo de un mes -debió ser en febrero de 1984- volví con otro camarada a Madrid y me fui directo a ver a Pablo Ortega. Había un cuello de botella, era Izquierdo; y, efectivamente, los fondos de Juntas se habían desviado a "El Alcázar". El propio Ortega hacía más de un mes que no veía a Izquierdo, éste le reuía. La Junta no se reunía y el partido estaba embarrancado. Volví a Barcelona con la idea de que aquello se había acabado. Comuniqué el resultado de la reunión al tal Castejón. Delante mio habló por teléfono con Izquierdo: "¿vas viendo a Ortega?", le preguntó. "Todos los días", contestó Izquierdo. Cuando colgó, Castejón acertó solo a decir: "Entonces ¿tú crees que me pagará los libros que me debe?", efectivamente, Castejón le había enviado unas cuantas decenas del libro La Cataluña de Franco. Y eso era la preocupación de Castejón en la época.

Aun a pesar de eso, celebramos una asamblea en Madrid con los delegados de "Patria y Libertad". La reunión tuvo lugar en El Alcázar. Izquierdo asistió durante una hora. Creía que iba a encontrar a un grupito de jovencitos sin experiencia. Y nos encontró hechos unos hombrecitos. Intentó explicar lo que había pasado: "nos han torpedeado", "nos siguen y persiguen", y lo mejor, "en realidad Gullón Walker, Palacios y yo, estuvimos en Arabia Saudita, gestionando una financiación de aquel gobierno para hacer propaganda antisionista, lo que ocurrió fue que Fraga nos torpedeó desde Madrid"... lo que traducido quería decir que el trío fue a Arabia vendiendo humo, los despacharon con palabras diplomáticas y ellos entendieron estas palabras diplomáticas como concesiones... que jamás terminaron de concretarse.

A partir de aquí lo que quedó fue un cadáver irrecuperable. "Patria y Libertad" se autodisolvió, a partir de ese momento, cuando ya no tenía lógica su existencia como sección juvenil de un partido inexistente. Juntas Españolas tiró miserablemente adelante gracias a que desde Cataluña "tiraron del carro". Primero por parte de este caballero que ya hemos mencionado, Agustín Castejón y luego por parte de Ramón Graells, que ocuparon la jefatura nacional de ese partido nacido muerto. Luego la cosa se fue disgregando. Electoralmente todo fueron derrotas, desde el punto de vista militante la cosa no fue mejor. Ni siquiera existió fuerza y voluntad para separar a los skins que se les pegaron como lapas. De repente, por causas que el Sr. Casals explica, el partido se transformó en ADN, dirigido por un tal Juan Peligro.

Cuando parecía que el partido había entrado en barrena, sus restos fueron a converger con otros núcleos para transformarse en Democracia Nacional. Todavía es pronto para establecer si DN logrará alcanzar los objetivos propuestos en sus documentos fundacionales. Existe en el grupo una auténtica voluntad de superar errores pasados y realizar una acción política seria y en ruptura con anteriores concepciones de la extrema-derecha. Resulta evidente que, en el momento de escribir estas líneas, el partido, aun realizando frecuentes conferencias y actos públicos, adolece de falta de "masa crítica". Sus núcleos son aún pequeños como para poder afrontar tareas de envergadura, por lo demás, carece de lo que debe ser el primer instrumento de un partido político: un órgano de agitación y propaganda competitivo. En esas circunstancias, lo más aconsejable sería, de cara a futuras contiendas electorales, pactar candidaturas unitarias en las provincias en las que ello sea posible, con otras fuerzas (¿AUN? ¿FE/JONS? ¿restos de FN?... hoy nos confesamos muy alejados de la práctica política como para poder dar consejos o sugerir orientaciones, sin embargo nos parece lógico y necesario que, dada la limitación cualitativa y cuantitativa de las actuales formaciones políticas, los elementos válidos, más preparados y activos, se reúnan y labres acuerdos puntuales en vistas a obtener lo que sería el más precioso tesoro para todos ellos: un éxito electoral, aunque sea pequeño y localizado, pero un éxito después de tantos años de bloqueo.

[Ejem… mis esperanzas en DN se disiparon hacia 2004, cuando asumió la dirección del grupo Manuel Canduela y realizó una regresión increíble hacia la extrema-derecha clásica, impulsada por su propia tosquedad y escaso dominio de las propias líneas que habían dado nacimiento a Democracia Nacional. Desde ese momento, DN sufrió un rosario de crisis, expulsiones, fugas, abandonos y un aislamiento general que han borrado prácticamente toda huella de actividad pública. Descanse en paz]

23. BALANCE FINAL

Como podrá advertirse si es que usted ha tenido paciencia de llegar hasta aquí, este largo Web no es tanto una crítica del libro del Sr. Casals, como un complemento y unas precisiones desde nuestro particular punto de vista que no es el del historiador, sino del, por así decirlo, ex-combatiente. Consideramos la obra del Sr. Casals extremadamente positiva en todos los aspectos que toca, al margen de las precisiones que le hayamos podido hacer en alguno de sus capítulos o interpretaciones. Es, desde luego muy superior a la productos como la obra de José Luis Rodríguez y desde luego muy superior al miserable panfleto, "Los hijos del 20-N" escrito por el periodista llorón cuyo nombre me niego a reproducir. En este último libro se miente descaradamente en tantos extremos que más que criticarlo lo que habría que hacer es reescribirlo. Entre otras cosas y en lo que a nosotros se refiere, el sujeto en cuestión afirma que nosotros mismos fuimos detenidos junto a Luis Antonio García Rodríguez en la frontera, con un cargamento de "mariettas". Hay algo peor que estar mal informado... ser un cretino. Los hijos del 20-N muestran una vez más que el número de necios es infinito. Dejemos los panfletos de lado y concluyamos.

El reproche que se le puede hacer al Sr. Casals, es no haber agotado el tema. Han quedado muchos cabos sueltos. Incluso, como hemos intentado demostrar, los hechos sobre los que se han centrado son susceptibles de ser interpretados de formas muy diversas. Como siempre la interpretación a un episodio no se consigue a través de un único elemento: siempre son muchos los factores que entran en juego y el efecto producido es la resultante de todos ellos. En mi caso el libro del Sr. Casals me ha ayudado a reflexionar sobre unos años que para mí empiezan a quedar lejos. Me ha servido para interrogarme sobre muchos episodios de mi vida como militante de extrema-derecha. Los errores fueron muchos, errores políticos, errores estratégicos, cálculos erróneos en muchos sentidos. Lo pagamos y yo personalmente, lo he pagado caro. La cuestión no es si nos equivocamos, sino como tituló el coronel Skorzeny uno de sus libros, la cuestión es que "luchamos y perdimos" y la lucha, al menos la nuestra, la que abordamos un pequeño grupo de camaradas, fue -lo he dicho en otras ocasiones- una buena lucha.

Creo que lo que resta por decir es qué queda de los ideales que defendimos, qué hemos conservado y que hemos superado. Hace años que damos vueltas a este tema. Si se lee el documento que elaboramos sobre los "Años de Plomo" italianos, puede decirse que nuestra variación en los últimos quince años es la que va de los ideales que expuso Julius Evola en "Los hombres y las ruinas" y aquellos otros que expuso en "Cabalgar el Tigre". El que quiera entender, que entienda.

Así pues, nuestra felicitación al Sr. Casals y

Sursum corda!

E.M.
día del 8º Aniversario de mi hija Sofía, 1998

PD.- Lamento si las líneas anteriores han podido ofender a alguien. No está en mi intención polemizar, sino decir como he visto episodios del pasado. Por lo demás, como Santa Teresita del Niño Jesús, sigo sin leer, ni repasar lo que escribo. Así que lo escrito, escrito está. Para bien o para mal.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

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