Infokrisis.- El 30 de enero de 1933 Hitler era nombrado jefe de gobierno, si bien la derecha moderada siguió siendo mayoritaria en el nuevo gabinete. Con esta medida el canciller Hindenburg pensaba poder neutralizar al NSDAP y, como él decía, “amestrarlo”. Un mes después, en la madrugada del 28 de febrero el Reichstag de Berlín ardía. Se ha atribuido habitualmente la responsabilidad de este incendio  a Hitler y a Goering, sin embargo, lo cierto es que en su momento se aceptó casi unánimemente y con muy pocas excepciones que el episodio había sido realizado por extremistas de izquierda y que el ejecutor material fue Marinus van der Lubbe, un comunista holandés.

Van der Lubbe se había desvinculado del KPD en 1929 adhiriéndose a la fracción más radical de la extrema-izquierda, los “consejistas” (marxistas revolucionarios no leninistas) dirigidos por Anton Pannekoeck (1). Cuando Hitler llegó al poder, van der Lubbe pensó que el proletariado alemán se sublevaría y fue a Alemania a participar en esta quimera. Al comprobar de cerca el apoyo de masas del NSDAP optó por el terrorismo. Dos días antes de incendiar el Reichstag había intentado hacer otro tanto con el Palacio Imperial. Dado que sufría problemas en la visión no logró abandonar a tiempo los corredores del Reichstag y fue detenido allí confesando inmediatamente su acción. Dada la militancia comunista de van der Lubbe, la policía berlinesa registró la sede del KDP encontrando material de propaganda que instaba a la revuelta (2). Resultaron detenidos varios miles de activistas comunistas (3).

Es difícil establecer si van der Lubbe trabajaba de común acuerdo con el KPD o con alguna de sus fracciones o simplemente con los "pannekoekistas". Hay que recordar que en 1933 la fracción de éste partido partidaria de un enfrentamiento directo y violento con el NSDAP había dado muestras de reactivarse frente a la línea oficial de la IC. En 1932, en efecto, Neumann y Remmele rectificaron algunas de sus posiciones y declararon que “el fascismo no podía ser identificado con la democracia burguesa ni considerado como una simple variante del capitalismo, sino que era un movimiento dotado de personalidad propia, representando la “dictadura del Lumpenproletariat””(4). Durante el verano de 1932, Neumann se entrevistó en Moscú con Stalin siendo destinado luego a Madrid para asesorar al PCE. Su colega Remmele, que había permanecido en Berlín, llamó al KPD a responder con las armas a la voluntad del NSDAP de organizar una manifestación en los barrios comunistas de Berlín. Moscú prohibió esa contramanifestación comunista. Poco después, la IC siguió prohibiendo al KPD que se manifestara junto a los socialdemócratas.

Es posible que grupos comunistas de dentro y fuera del KPD, decepcionados con la línea establecida por el partido y por la IC, decidieran actuar por su cuenta recurriendo a tácticas terroristas que, por lo demás, no eran impropias del KPD de la época. El mismo Arthur Koestler en sus memorias (5) comenta como el mismo dio cobertura a grupos de pistoleros del KDP que iban a asesinar a militantes del NSDAP y su testimonio es excepcionalmente claro sobre el clima de violencia de la época que en buena medida estaba generado por el mismo KPD, como hemos visto, para impedir estabilizar a los gobiernos alemanes pro-occidentales.

Después del hundimiento del III Reich se ha dado por supuesto que Hitler y Goering mintieron al atribuir la responsabilidad del atentado a los comunistas sin embargo, nadie ha sido capaz de establecer a través de que personas y circuitos los propios dirigentes del NSDAP incendiaron en Reichstag, ni siquiera después de la guerra cuando fueron capturados buena parte de los dirigentes de los servicios policiales de la época y muchos de ellos colaboraron gustosamente para eludir sus propias responsabilidades.  

A esto se une el que el propio KPD acusó a van der Lubbe de ser un “maníaco medio ciego y pederasta” y Dimitrov, dirigente de la IC, detenido y acusado del atentado (aunque el tribunal, como veremos reconoció su inocencia y lo liberó) llegó a decir que van der Lubbe debía ser condenado a muerte por el atentado. Igualmente, en el Reino Unido se aceptó esta versión (6). El hecho de que tres altos dirigentes de la IC de origen búlgaro fueran detenidos y procesados junto a van der Lubbe pero resultaran absueltos, indica que el proceso se realizó con garantías judiciales. Uno de ellos, Dimitrov, sería luego mitificado por el agit-prop soviético. Y si Dimitrov fue reconocido inocente a pesar de ser uno de los dirigentes de la IC, hay que pensar que las pruebas contra van der Lubbe eran abrumadoras y el mismo tribunal lo condenó a muerte en función de la legislación de la época.

Dimitrov, el "héroe de la Internacional Comunista"

En efecto, Dimitrov fue uno de los agitadores comunistas que operaron durante la insurrección en Bulgaria en 1923, fracasada ésta continuó luchando por su causa desde Moscú (7).  Había militado inicialmente en el Partido Socialdemócrata Búlgaro y era un verdadero proletario. Representó al Partido Comunista de Bulgaria del que había sido fundador en el II Congreso de la IC donde conoció a Lenín y a la vieja guardia bolchevique. Desde 1923, fue el típico revolucionario profesional. Escaló al Comité Ejecutivo de la IC como jefe del Buró Balcánico y luego del Buró de Europa Occidental. Era, de todas formas, un agitador desconocido especializado en operaciones clandestinas y él mismo estaba habituado a vivir en clandestinidad y utilizar distintos alias, aludiendo todo protagonismo y publicidad. Se encontraba en Berlín durante el incendio del Reichstag y fue detenido en la oleada represiva contra el KPD que siguió. De él dijo Hannah Arendt que “En Alemania no queda más que un hombre y este hombre es búlgaro” (8).

Inicialmente la policía alemana le consideró instigador del incendio del Reichstag, pero tanto en los interrogatorios como en el curso del juicio, Dimitrov rechazó las acusaciones: “Es exacto que soy un bolchevique, un revolucionario proletario. Es también cierto que, en mi calidad de miembro del Comité Central del Partido Comunista Búlgaro y de miembro del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, soy un dirigente y un elemento responsable. Es por ello precisamente que no soy ni un aventurero, ni un terrorista, ni un conspirador, ni un incendiario” (9), dijo en su alegato final.

El proceso a Van der Lubbe, Dimitrov y sus compañeros se celebró con todas las garantías jurídicas y Dimitrov, que se mantuvo firme en sus posiciones marxistas-leninistas resultó absuelto y repatriado a la URSS junto a otros dos funcionarios búlgaros de la IC detenidos con él. Sin embargo, uno de los dirigentes del KPD que luego alcanzaría fama al desertar a los EEUU, Richard Krebs (a) “Jan Valtin” (10) sostuvo que la absolución de Dimitrov fue un “enjuague” pactado entre la Gestapo y la GPU y lo explica en su famosa obra La Noche quedó atrás (11).

Dudas sobre Dimitrov (I). “Jan Valtin”

Krebs-Valtin critica lo que define irónicamente como “heroísmo” de Dimitrov ante la Gestapo y afirma que su liberación “no fue más que el resultado de un plan cuidadosa y hábilmente preparado” (12). Valtin arma esta tesis argumentando que durante su estancia en Copenhague como funcionario de la IC pasaron por sus manos documentos secretos elaborados por el Secretariado Occidental de la IC. Explica: “Meses antes de comenzar las audiencias en Alemania se habían iniciado negociaciones secretas entre Moscú y Berlín para el intercambio de Dimitrov y sus dos ayudantes búlgaros por tres funcionarios germanos que habían sido detenidos por la GPU como espías en territorio ruso. Dimitrov había de ser salvado antes de ser vencido por las torturas de la Gestapo, no para favorecerle, sino para salvar el servicio secreto del Soviet y del Komintern, cuya labor íntima conocía tan perfectamente” (13).

Valtin no demuestra muchas simpatías por Dimitrov al que acusa de haber denunciado a la Gestapo a dos de los colaboradores bajo su mando que intentaron suicidarse al ser detenidos. También le acusa de haber entregado a su amiga Annie Krueger. Explica: “Fue en esa época cuando la GPU comenzó con sus amenazas a la Gestapo: “Dejen a Dimitrov en paz. Todo lo que se le haga a él, lo haremos a sus espías en Moscú”. Las negociaciones para el intercambio de presos empezaron por intermedio del consulado soviético en Copenhague y la hermana de Dimitrov a la cual la Gestapo, por extraño que parezca, había concedido un salvoconducto para entrar y salir de Alemania. El acuerdo entre Moscú y Berlín fue concertado la víspera del proceso. Pero Dimitrov por razones obvias, fue retenido en Alemania hasta el fin del gran “espectáculo de Leipzig” [ciudad en la que se celebró el proceso por el incendio del Reichstag]. Él, el astro entre los presos de la Gestapo, gozó en la cárcel de privilegios que eran desconocidos para la masa de presos más oscuros. Se le entregaron periódicos, se le permitió fumar en su celda y recibir correspondencia” (14).

Dudas sobre Dimitrov (II) Ruth Fischer

Durante años, el testimonio de Valtin fue el único que apuntó en esa dirección ("testimonio único, testimonio nulo"...) hasta que apareció la obra de Ruth Fischer (15) Stalin y el Comunismo alemán donde puede leerse (16): “Mientras el proceso se hallaba en marcha, me encontré en París con dos testigos importantes: Wilhelm Pieck y Maria Reese, una diputada comunista por el Reichstag e íntima amiga de Torgier. Ambos me contaron, independientemente uno del otro, la misma historia, a saber, que Dimitrov antes de levantarse para pronunciar su valiente discurso final en la sala del tribunal, conocía ya el acuerdo secreto entre la GPU y la Gestapo para ponerle en libertad. En este convenio estaban incluidos los otros dos búlgaros, pero no Torgier y van der Lubbe”. El testimonio parece decisivo a la hora de apoyar el aportado por Jan Valtin. Pero las cosas no están tan claras.

El azar ha querido que justamente dos días antes de escribir estas líneas se publicara en Internet una información que aporta un dato para dudar del testimonio de Fischer. En efecto, con fecha 29 de julio de 2010 (esto se escribe el 1 de agosto…), aprovechando la desclasificación de algunos documentos secretos en los EEUU se ha sabido que Ruth Fischer era una “agente clave del servicio de inteligencia norteamericano” con el nombre de “Alice Miller” en la red conocida como “La Charca” (17)… Si esto es cierto –y la desclasificación de los documentos secretos ofrece pocas dudas- el testimonio de Ruth Fischer (como, por lo demás el de Jan Valtin) no puede ser tomado con excesiva credibilidad. Ambos fueron acogidos en los EEUU y operaron en calidad de agentes anticomunistas en un momento en el que el peor desprestigio para la causa comunista era admitir que existían connivencias entre la Gestapo y la GPU.

Dudas sobre Dimitrov (III). Rudolf Diels

Otras fuentes cincundantes al KPD dudan de la veracidad de estas informaciones. A Margarette Buber-Neumann, por ejemplo, le cuesta creerlo y resalta sólo como reproche que era un “mujeriego” (18). Y en cuanto a la persona que lo interrogó, Rudolf Diels (19), Oberführer de las SS y primer jefe de la Gestapo entre 1933 y 1934 solamente pudo certificar la culpabilidad inequívoca de van der Lubbe y la orden que recibió de la Cancillería de poner en libertad a Dimitrov. La versión de Diels es también extraña. Presenta la liberación como una “mala pasada” jugada por Hitler a Goering (el gran adversario de Dimitrov en el proceso por el incendio del Reichstag). Fue el mismo Diels quien propuso el canje de los tres agentes alemanes detenidos por la GPU por el líder soviético, que el Führer rechazó. Pero la explicación que da de este episodio es extraña. Pone en boca de Hitler estas palabras: “No quiero ninguna compensación. Puedo permitirme el lujo de regalar a los rusos a ese tipo sin avisarles y sin recibir nada a cambio. Me gustaría ver la cara que ponen los rusos cuando llegue mañana por la tarde a Moscú” (20). ¿Qué interés podría tener Hitler en liberar a Dimitrov si no fuera por el cumplimiento de un pacto secreto?

Parece difícil admitir el testimonio de Diels que, salió indemne de todos los procesos a pesar de haber sido jefe de la Gestapo en Berlín durante la gran redada de 1933 que siguió al incendio del Reichstag. ¿Colaboró con los ocupantes a cambio de inmunidad? No puede descartarse, pero lo que si es cierto es que en Nuremberg, prestó su testimonio a favor de Goering y negó que tuviera cualquier implicación en el episodio del Reichstag.

Dimitrov con posterioridad a 1934

Dimitrov, efectivamente, retornó a la URSS y fue promovido a secretario general de la IC en 1934. Los delegados asistentes al VII Congreso de la IC pudieron aplaudirle. El delegado del KDP entregó un libro a Dimitrov durante el acto de clausura del congreso: “Fuiste tú precisamente quien gracias a tu conducta en el proceso de Leipzig diste un ejemplo al KPD”. H. Saña quien cuenta el episodio termina: “Las actas del congreso anotan: ‘Aplausos tempestuosos, vítores, vivas de los delegados’” (21).

En dicho Congreso Dimitrov anatemizó al fascismo: “La variedad más reaccionaria del fascismo es el fascismo de tipo alemán, que se intitula impúdicamente nacionalsocialismo sin tener nada en común con el socialismo. El fascismo hitleriano no es solamente un nacionalismo burgués, es un chovinismo bestial. Es un sistema gubernamental de bandidismo político, un sistema de provocación y de torturas con respecto a la clase obrera y a los elementos revolucionarios del campesinado, de la pequeña burguesía y de los intelectuales. Es la barbarie medieval y el salvajismo” (22)… es, en definitiva, el sistema que lo puso en libertad y lo exoneró del incendio del Reichstag tras un juicio justo o bien tras una componenda entre la Gestapo y la GPU. Se ve la pasta de la que estaba hecho: acto seguido Dimitrov acusó a los “socialfascistas” (el SPD) de ser los responsables del advenimiento de Hitler al poder.

Dimitrov, tras la disolución  de la IC en 1943, se concentró en las tareas propias del comunismo búlgaro. Retornó a su país tras la retirada alemana y la ocupación soviética en 1944 y tomó la dirección del Partido Comunista Búlgaro. En 1946, conservando la ciudadanía soviética fue nombrado primer ministro de Bulgaria creando la República Popular de Bulgaria. En 1949 enfermó siendo trasladado a Moscú en donde falleció en el sanatorio de Barvikha. Su brusco fallecimiento fue “sospechoso” a ojos de occidente. Enterrado en un mausoleo construido al efecto en Sofía, en 1999 fue trasladado al cementerio central de la ciudad cuando el ayuntamiento acordó la destrucción del monumento…

Algunas conclusiones

Los documentos históricos no son concluyentes: es cierto que Dimitrov durante su prisión en la Alemania hitleriana vivió un régimen particularmente cómodo, es cierto que el tribunal lo exoneró del incendio del Reichstag, pero siempre subsistirá la duda de si fue liberado en función de un juicio justo o bien de una componenda entre el nuevo régimen y la GPU.

¿Estamos ante otro episodio del idilio entre el NSDAP y el PCUS que revalidara los elogios pronunciados por Radeck con ocasión del fusilamiento de Schlageter? Mas parece que en aquel momento, extirpada la quinta columna de la URSS en Alemania, Hitler tuviera necesidad de ganar tiempo y empezar a generar una buena relación con éste país que terminaría concentrándose en el Pacto Germano Soviético firmado cinco años después.  O simplemente que se inhibió dejando que los tribunales alemanes dictaran sentencia a la vista de las pruebas presentadas. Y las pruebas de la implicación de Dimitrov en el atentado del Reichstag eran simplemente inexistentes. Otra cosa es que la propaganda hitleriana no aprovechara un episodio que no desencadenó (no existen pruebas que demuestren mínimamente la implicación de Hitler o Georing) para extirpar al KPD, cuerpo extraño a la nación alemana dirigido desde fuera del territorio alemán en beneficio de los intereses de otra potencia.

 

Notas a pie de página

(1)  Pannekoek fundó en 1919 el Partido Comunista Holandés apoyando las posiciones del Spartakus Bund de Rosa Luxemburgo. En 1921, Pannekoek había sido expulsado de la IC como “desviacionista de izquierdas”. Siempre criticó el autoritarismo leninista a los que oponía los Consejos Obreros en quienes debería residir la democracia proletaria. Pannekoek fue el primero en advertir que el stalinismo terminaría desembocando en un capitalismo de Estado” y negó a la URSS el carácter de “Estado socialista degenerado” que le atribuían los trotskystas. Aparte de su actividad política, fue un notorio astrónomo. Uno de los cráteres de la Luna lleva su nombre así como el asteroide 2378. En la España de la transición grupos como el Movimiento Ibérico de Liberación o la Organización de Izquierda Comunista compartían las tesis “marxistas revolucionarias y consejistas” de Anton Pannekoeck.

(2)  El 1 de marzo, pocas horas después del incendio el KPD emitía un comunicado de su Comité Central en el que rechazaba toda responsabilidad en el incendio: “Las noticias de prensa afirmando que en el Reichstag tuvo lugar una conferencia comunista, así como la afirmación de que el detenido van der Lubbe es miembro del PC de Holanda, no corresponden a la realidad”. Hoy está fuera de toda duda la militancia “pannekoekista” de van der Lubbe.

(3)  Entre los detenidos figuraba Ernst Thälmann… Durante décadas la responsabilidad de esta “caída” fue atribuida por los propios comunistas a Walter Ulbricht del que Thälmann era rival político. Durante su detención, Ulbricht (que luego sería presidente de la República Democrática Alemana) boicoteó los intentos de liberación de Thälmann. Buber-Neumann y su marido, acusaron en repetidas ocasiones a Ulbricht de ser el autor de la delación.

(4)  H. Saña, op. cit., pag. 29-30.

(5)  Sus memorias en cinco volúmenes fueron publicadas en España por Alianza Editorial, en el segundo volumen, pág. 199 se explica este episodio.

(6)  Datos obtenidos de http://es.wikipedia.org/wiki/Marinus_van_der_Lubbe y de Metapedia http://es.metapedia.org/wiki/Marinus_van_der_Lubbe

(7)  Para una biografía accesible y bastante completa de Dimitrov véase http://fr.wikipedia.org/wiki/Georgi_Mikhailov_Dimitrov

(8)    Hannah Arendt, Eichmann à Jérusalem, page 306 de l’édition Folio, page 338 de l’édition Folio Histoire.

(9)  Dimitrov, Oeuvres choisis, págs. XIV-XV, París 1952.

(10)  Richard Julius Hermann Krebs (a) “Jan Valtin”, marino de profesión y miembro del KPD actuó como revolucionario profesional y espía al servicio de la URSS en los años 20 y 30, durante un tiempo como agente doble infiltrado en la Gestapo. En 1938 huyó a EEUU y publicó distintas obras autobiográficas y novelas.

(11)  La noche quedó atrás es, sin duda, el relato de su vida que más fama tuvo en los años 50 y 60, siendo objeto de varias ediciones. La versión española fue publicada en 1966 por el editor falangista Luis de Caralt en la editorial del mismo nombre. El episodio del incendio del Reichstag y del procesamiento de Dimitrov se trata en el Capítulo XXVII, págs. 275 y sigs. A pesar de ser una obra particularmente estimada por los especialistas en nuestra opinión no puede tomarse completamente en serio la tesis que sostiene sobre la colusión entre la Gestapo y la GPU. El libro, en algunos momentos, denota una excesiva “sintonía” con la obsesión anticomunista de la época gestionada desde los EEUU. Recientemente, Seix Barral ha publicado una nueva edición de esta obra en 2008. Falleció el 1 de enero de 1951.

(12) Jan Valtin, La noche quedó atrás, pág. 334-335.

(13) Jan Valtin, op. cit., pág. 335.

(14) Jan Valtin, op. cit., pág. 335.

(15) Rut Fischer fue dirigente del KPD desde su fundación hasta su expulsión en 1927 en tanto que seguidora de Zinoviev. Al año siguiente contribuyó a la formación del Leninbund y colaboró con la “oposición de izquierdas” hasta 1930. Junto con Hugo Urbahns dirigente del PC Austríaco en la década del 20, fueron expulsados por los stalinistas en 1927 porque, como seguidores de Zinoviev, habían defendido a la Oposición Unificada rusa de carácter trotskysta. En 1928 ayudaron a fundar la Leninbund, que colaboró con la Oposición de Izquierda hasta 1930. En 1933 huyó a París y en 1941 a los EEUU. En 1949 declaró contra su hermano en el Comité de Actividades Antinorteamericanas.

(16) Stalin and German Communism, Harvard University Press, 1948. Jahren, págs. 375-376.

(17) Herschaft, Randy, and Cristian Salazar (29 July 2010). Before the CIA, there was the Pond". Associated Press. Yahoo News. La información originaria puede leerse en https://www.cia.gov/library/center-for-the-study-of-intelligence/csi-publications/csi-studies/studies/vol48no3/article07.html

(18) Buber-Neumann, op. cit., págs. 143-146.

(19) Rufold Diels fue testigo de la defensade Hermann Goering en el proceso de Nuremberg, precisamente para rechazar las acusaciones de haber tramado el incendio del Reichstag. Interrogó personalmente a Marinus van der Lubbe. Los procesos de desnazificación no le encontraron culpable de ningún delito pudo publicar dos volúmenes de memorias en 1949 y 1954. Después de la guerra trabajó para el gobierno de Baja Sajonia y murió en un accidente de caza en 1957.

(20) Rudolfs Diels, Lucifer ante portas: von Severing bis Heydrich, Zurich 1949, págs. 268-270.

(21) H. Saña, op. cit., pág. 55.

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