Infokrisis.- Anexo al edificio de la catedral y con una salida al claustro, la capilla de Santa Lucía, de estilo románico y dimensiones excepcionalmente reducidas constituye un misterio en sí misma y mucho más cuando en tan poco espacio se incluyen una serie de elementos simbólicos particularmente ricos. La propia leyenda de Santa Lucía (que da nombre a una de las ferias tradicionales de la ciudad antigua que ha sobrevivido hasta nuestros días) asociada a la ciudad, dice mucho sobre el tema que nos ocupa

 


El misterio de la Catedral de Barcelona
Primera Parte
Capítuo XII
LA CAPILLA DE SANTA LUCIA Y SU MISTERIO

La Capilla de Santa Lucía encierra un misterio: el de su presencia. Una muy antigua tradición barcelonesa cuenta que en el lugar donde hoy se encuentra la capilla vivió en otro tiempo Lucía. Su historia es extremadamente aleccionadora. Oriunda de Sicilia, cuentan las crónicas que era extremadamente bella, dotada de unos extraordinarios ojos azules capaces, por sí mismos, de suscitar pasiones. Lucía era cristiana y cuando un pagano la pidió en matrimonio, ella se limitó a decir que era sierva de Dios. Denunciada por el despechado pretendiente fue detenida, pero sus ojos enamoraron al Cónsul romano. Ella volvió a rechazarlo y el Cónsul, tras decirle que sus ojos le hechizaban, amenazó con hacer todo lo posible para que fueran suyos. Esa misma noche, Lucía se arrancó sus ojos y los ofreció en bandeja de plata al Cónsul. En su lugar crecieron otros, negros, no menos cautivadores. La capilla de Santa Lucía tiene dos "ojos" que la comunican con el exterior, la puerta de acceso desde la calle del mismo nombre y la que la comunica con el claustro. La tercera puerta que daba a la calle del obispo, fue tapiada y apenas muestra una efigie del Agnus Dei como rastro de que allí estuvo.

Santa Lucía encarna un viejo mito pagano llegado del Norte, probablemente con los invasores germánicos. Lucía es la Holda nórdica, hada y hechicera a la vez, dotada de dos aspectos antagónicos, maléfico y benéfico. Estaba ligada a la rueca y en Austria no se podía hilar en su festividad y se decía que las brujas andaban en libertad excepcionalmente activas. En su noche, una luz misteriosa aparecía en los cielos y quien tenía el valor de observarla podía leer el futuro. En Barcelona es patrona de las modistas. Está ligada a la visión; es conocido la bendición que dice "Santa Lucía te conserve la vista y la claridad" y resulta evidente que esa "claridad" no alude solamente a la visión, sino, antes bien, a la luz interior y a la intuición espiritual.

Su fiesta se celebra el 13 de diciembre y preludia el ciclo navideño. No siempre la capilla estuvo consagrada a la Santa, antes se la conoció como "Capilla de las Once Mil Vírgenes"; su culto pasó a la santa solo a mediados del siglo XVI. Todo esto remite a una serie de símbolos. Santa Lucía tiene dos aspectos complementarios: de un lado se trata de una divinidad estacional que aparece cuando declinan las luces del otoño y en el horizonte aun no se presiente la fiesta del Sol Invencible en el Solsticio Invernal. Pero esto no es todo. De otro lado, Santa Lucía remite a una temática propiamente hermética.

La Capilla de Santa Lucía es el límite Oeste de la Catedral y de su claustro. Su primera piedra se colocó en 1257 y terminó de construirse once años después. Treinta años más tarde se inicia la construcción de la Catedral de Barcelona. Tenemos la convicción de que la construcción de la Capilla de Santa Lucía obedeció a la necesidad de los futuros constructores de la Catedral de tener una pequeña capilla, próxima a la futura Catedral, donde estuvieran presentes las unidades de medida que iban a utilizarse. Estas unidades dependían del lugar y cada lugar es diferente de todos los demás. El codo utilizado en la Catedral de Chartes, es diferente del empleado en Bourges. El palmo y la caña de Barcelona debían de ser igualmente diferenciados.

Los historiadores del arte se han preguntado qué llevó a los maestros de obra a construir la capilla de Santa Lucía poco antes de abordar la construcción de la Catedral gótica. Se ha dicho que la pequeña capilla era la iglesia del palacio arzobispal. Se olvida que está al otro lado de la calle más frecuentada de la Barcelona antigua, la calle del Obispo y su prolongación comunicaba la puerta Decumana y la puerta Pretoria de la calle Regomir. La calle del Obispo existe desde que existe la ciudad, era el "decumanus" mayor de la Colonia Julia Augusta Patricia Barcino. Era del todo improbable que el palacio arzobispal tuviera la capilla al otro lado de tan populosa calle. No, Santa Lucía tiene dos elementos que la ligan indisolublemente a la catedral gótica: el ser el límite de su claustro, marcando la línea del pórtico de la Catedral y, al mismo tiempo, albergar la medida que sirvió como patrón mientras duraron las obras.

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