Infokrisis.- Tenemos amistad con un cierto número de masones, adscritos a Talleres de la Gran Logia de España y de la Gran Logia Simbólica, los suficientes para que la respuesta a la pregunta que les hemos formulado sobre si Zapatero es o no masón, sea significativa. En todos los casos ha sido completamente negativo. El nombre de Zapatero no suena como como propio en las logias, y ni siquiera existe unanimidad en la apreciación de su gestión.

1.- La política representada en las logias

Por tradición, en las logias se prohíbe hablar de religión, política y negocios. Contra lo que suele creerse, en las logias no hay miembros solamente de la izquierda, sino que es un microcosmos que refleja la situación de la sociedad y, por tanto, la distribución de criterios políticos es muy similar a la que se produce en la sociedad. Hemos conocido a masones del Partido Popular, incluso ocupando puestos relativamente importantes. En los partidos de la derecha nacionalista abundan, tanto en el PNV como en CiU, y dentro de esta coalición, especialmente en UDC. Los hay en ERC y antes de la llegada de Angel Colom todavía existía una vieja guardia del partido con apellidos venerables dentro de la masonería catalana que incluso formaban una logia compuesta sólo por miembros de este partido (la Logia Perseverancia). Los hay, por supuesto, dentro de Izquierda Unida, si bien en menor número y nunca como militantes del PCE que, por inercia del III Congreso de la Internacional Comunista de 1922, tenía prohibida la pertenencia de militantes comunistas a la masonería (lo que dice mucho sobre la obsesión judeo-masónica-bolchevique de Franco).

A decir verdad, en la masonería hay representantes de todos los partidos, de manera casi uniforme, correspondiendo al nivel de afiliación de esos mismos partidos en la sociedad. Los masones que, a la vez, son socialistas son ligeramente superiores a los de cualquier otro partido… pero no excesivamente. Habría que hacer otra precisión.

Disponemos de información personal todo lo exacta posible sobre la composición de la masonería española, el volumen de sus distintas obediencias, las logias más activas, las regiones en las que tienen mayor implantación y los nombres notables presentes en sus cuadros de logia. Ahora bien, esa no es “toda” la masonería que actúa en España, sino solamente la “masonería española”. Siempre han existido masones de nacionalidad española que, por motivos de todo tipo, han estado adscritos a talleres extranjeros. Y habitualmente se trata de personajes relevantes. Hoy puede contarse, en la medida en que murió asesinado, el caso de Ernst Lluch, dirigente socialista catalán, incomprensiblemente asesinado por ETA y que fue miembro de una logia de obediencias francesa. No es un caso único. Son particularmente numerosos los personajes relevantes que están afiliados a la Logia Alpina, masonería regular suiza. Cuando hemos preguntado a nuestros informadores el por qué se produce esta tendencia nos han respondido unánimemente que esta logia garantiza confidencialidad y posibilidad de buenos negocios.

Así pues, en lo que a nosotros respecta y por las fuentes propias de las que disponemos, podemos garantizar que José Luis Rodríguez Zapatero no pertenece a ninguna logia de ninguna obediencia española. Siempre sería posible que perteneciera a alguna logia extranjera, pero, a decir verdad, lo vemos muy difícil. Zapatero ha sido un personaje que solamente fue relevante a partir de presentar su candidatura a la secretaría general del PSOE, antes se limitaba a ser un diputado de provincias, bastante gris y del que no se conocen desplazamiento al extranjero. Por otra parte, la mayor parte de masones españoles que están dados de alta en talleres extranjeros, pertenecen a provincias de frontera (especialmente catalanes y vascos), islas Baleares y Canarias, en las que existe un gran número de residentes extranjeros, especialmente ingleses, holandeses y alemanes, de la tercera edad, entre los que encuentra un buen número de masones; y, por supuesto, en Madrid ciudad en permanente contacto con Europa. Zapatero no responde a ninguna de estas características.

2.- ¿Zapatero masón? En absoluto evidente…

Después de leer todo lo que se ha publicado a partir de 2006 sobre la pertenencia de Zapatero a la masonería, realmente no hemos encontrado ni una sola prueba de peso de su afiliación a alguna logia. Quien hizo saltar la liebre fue el profesor de historia Ricardo de la Cierva al que hoy podemos calificar como una de las puntas de lana del antimasonismo español. De la Cierva se basa en un razonamiento que, en principio, podría ser correcto: “difunde ideas masónicas, luego es masón, aun cuando no tengamos su boletín de afiliación a la masonería”. Nosotros mismos hemos utilizado este razonamiento en nuestra obra “Gaudí y la Masonería[1]: no tenemos ninguna prueba documental que demuestre incontestablemente que el arquitecto fue miembro en su juventud de la masonería, pero sí tenemos constancia de que entre 1870 y 1882, todos –repetimos, todos- sus amigos, conocidos y las personas a las que más frecuentó eran miembros de la masonería, por lo tanto, sino fue miembro, sí al menos, estuvo influido por la masonería y de esa influencia quedan algunos detalles que insertó posteriormente en sus construcciones. Estos detalles, en el caso de Zapatero, equivaldrían a algunas de las orientaciones de su gobierno…

Pero la tesis no es correcta. Vamos a poner un ejemplo. Una de las obsesiones de Zapatero –verdadera obsesión enfermiza- es el tema de la igualdad de la mujer y de la discriminación positiva en todos los terrenos que llega incluso al absurdo de que cuando un hombre asesina a una mujer la pena es superior a cuando ocurre justamente lo contrario. Sin embargo, a poco que se conoce el ambiente de las logias toda esta temática está completamente ausente. La masonería regular (de obediencia inglesa y reconocida por la Gran Logia de Inglaterra y mayoritaria en España) no permite que la mujer sea iniciada en la masonería. Es una tradición masónica que los iniciados sean solamente “hombres libres y de buenas costumbres”. Hombres, no mujeres. Debieron llegar algunas obediencias “irregulares” en los últimos años del siglo XIX para que la mujer fuera recibida en las logias del Derecho Humano y de la Co-Masonería. En cuanto a las logias vinculadas al Gran Oriente de Francia, como la Gran Logia Simbólica de España, las mujeres participan en los trabajos de logia, pero separadas de los varones. Así pues, también aquí no se cumple la obsesión zapaterista de la igualdad extrema. Y esto nos permite afirmar que Zapatero nunca ha pertenecido a ninguna logia regular e incluso que, probablemente tiene unos conocimientos muy rudimentarios y vagos sobre lo que es este tipo de masonería.

Otro elemento que desdice la filiación masónica de Zapatero. Nuestro presidente evidencia otra obsesión por el Tercer Mundo y por la inmigración. Es cierto que la masonería promueve la solidaridad con el Tercer Mundo e incluso es relativamente frecuente que parte del dinero recogido en las logias se entregue a ONGs, a cuenta corrientes que recogen dinero para damnificados en catástrofes naturales, etc. Pero esto entra dentro del humanismo masónico que tiene poco que ver con el “humanismo extremo” de Zapatero con el factor “raza” e “inmigración” siempre a flor de piel. Zapatero nunca jamás, hubiera podido entrar en una organización que mantiene una estratificación racial propia del período victoriano. En efecto, en EEUU, los afroamericanos forman parte de logias diferenciadas, por tradición. Costó mucho que se les confiriera la iniciación masónica a la vista de que no eran “libres”, puesto que, inicialmente, se trataba de esclavos. Ese mismo prejuicio se mantuvo incluso en las Filipinas gobernadas todavía por España.

Este tema nos ha confrontado en muchas ocasiones a masones que intentaban desvincular a la masonería del hundimiento del imperio español en 1898. En efecto, tanto en Cuba como en Filipinas, como antes en la independencia de las colonias de la América continental, los movimientos secesionistas estaban encabezados por franc-masones, algo innegable y que está perfectamente documentado y que, a fin de cuentas, no puede sorprender porque en ese momento la masonería era una estructura de encuadramiento de la burguesía ilustrada sobre la que se apoyaron todos los procesos de independencia de las colonias. Pero en Filipinas ocurría un caso curioso. Los líderes independentistas no estaban incluidos en la masonería, sino en una estructura para-masónica formada solamente por indígenas, el Katipunán. Sus grados, su simbología, sus prácticas rituales, eran exactamente iguales a las de la masonería… pero estaban completamente segregados de la masonería regular formada por colonos españoles. De este hecho, los autores pro-masónicos infieren que la masonería española no tuvo influencia en el proceso que llevó al desastre de 1898… y tienen razón en lo que se refiere a la masonería española, pero no así en lo relativo a la “masonería”.

Todo esto demuestra que el tema racial en la masonería se contempla de una manera muy diferente a como la considera hoy Zapatero. No es que la masonería sea una estructura racista o segregacionista, existe, por supuesto, tolerancia masónica en relación al problema racial… pero la tradición masónica tiene más que ver con razas separadas que con mestizaje étnico. Zapatero difícilmente podría ser miembro de una estructura que no practica el multiculturalismo. Además, la tradición masónica es es propiamente europea. Contra lo que sostiene el mito, la influencia del judaísmo dentro de la masonería regular es mínimo, sino inexistente. De hecho, cuando se funda la Gran Logía de Londres en 1717 los judíos ni siquiera pueden acercarse y deberán pasar años antes de que se les permita integrarse. Lo que hay de “judío” en la masonería tiene más que ver con el Antiguo Testamento que con la cábala y si ésta está presente en la simbólica masónica es por haber penetrado a través de los libros sagrados judíos… que también son libros sagrados cristianos. Zapatero, en cambio, es el menos “europeo” de los dirigentes europeos. Se diría que su mentalidad está en otra parte, se mueve mejor en Sudamérica, en Áfria, en el Magreb… que en Europa y sus referencias e iniciativas de apoyo al Tercer Mundo son constantes. Sobre su “europeísmo” habría mucho que discutir. Zapatero no es un “europeísta”, es “universalista”, algo muy diferente.

El universalismo, tampoco es una categoría ligada a las logias regulares. A decir verdad, las “naciones” como tales, aparecen con las revoluciones burguesas del XIX y estas son inspiradas por las logias. De tal manera que durante muchas décadas la pertenencia a la masonería estaba ligada al “patriotismo”. Algo completamente ausente en Zapatero. De hecho ocurre todo lo contrario: si algo parece traérsela al fresco es precisamente la “nación español” y sobre este punto no cabe dudar: Zapatero es universalista, no nacionalista.

Así pues, las diferencias entre la doctrina masónica y la de Zapatero son lo suficientemente diferentes como para que no sea evidente una vinculación. No es ésta, como veremos, la opinión de Ricardo de la Cierva.

3. Las tesis de Ricardo de la Cierva

Fue en la revista católica Alba[2] donde Ricardo de la Cierva aseguró: Zapatero "es masón. Lo tengo documentado. Estoy convencido", y tiene "sospechas fundadas" de que algunos de sus ministros también lo son aunque "no puedo de momento decir sus nombres". De la Cierva a decir verdad no citaba ningún dato concreto sino tan solo una casuística más o menos discutible.

El núcleo central de la entrevista lo constituían las siguientes preguntas y respuestas:

-¿Puede dar nombres de destacados masones españoles?

-Don José Luis Rodríguez Zapatero.

-¿Es masón? ¿Lo tiene usted documentado?

-Lo tengo documentado.

-¿Cómo ha sabido que es masón?

-No revelo mis fuentes nunca y menos ahora. Me he enterado hace poco por un testimonio del cual me fío.

-¿Y ministros? ¿Los hay masones?

-Tengo sospechas fundadas, pero no puedo de momento decir sus nombres.

Las declaraciones de De la Cierta, fueron comentadas exhaustivamente por Libertad Digital y otros medios de la derecha que aportaron su granito de arena al debate. El portal de Jiménez Losantos, por ejemplo, decía que solamente el apoyo de las logias hacía posible que existiera tanta mediocridad en el gobierno de Zapatero. Quizás la explicación a esa innegable mediocridad no sean las logias, sino el principio de Murphy sobre los distintos niveles de incompetencia, según el cual cuando un incompetente alcanza un nivel de poder, se preocupa de que en su entorno no haya nadie más capaz que le pueda disputar el cargo. Libertad Digital apoyaba su afirmación diciendo que un artículo en ABC, el diario de Vocento, lo había sostenido sólo unas semamas antes.

El segundo argumento era todavía más débil: el seguidismo de la Francia “hipermasónica”, “obligado porque el Gran Oriente Español siempre estuvo al servicio del Gran Oriente de Francia”, lo que indica que el autor de esas líneas ignora que hoy, tras su reimplantación en España, la obediencia mayoritaria no era de obediencia francesa, sino inglesa. Lo que se reconstruyó no fue el Gran Oriente de España, sino la Gran Logia de España, sutil diferencia que no puede escapar a nadie que se presente como “especialista” en masonería. El argumento siguiente era del mismo jaez: “los pactos con la Esquerra masónica” (ERC), que suscribió Zapatero al principio de su primera legislatura. El argumento no sirve: hasta 1987, ERC fue un partido con una gran implantación masónica, pero con la llegada de Ángel Colom y con el desembarco de los miembros de la Crida a la Solidaritat per la Llengua Catalana, los masones fueron completamente desplazados. Heribert Barrera pasó a ser figura decorativa y no ahorró críticas cuando realizó comentarios alertando sobre el exceso de inmigración en Catalunya. La logia masónica Perseverancia de ERC, entró en crisis hacia mediados de los años 80, formada por personas de avanzada edad, viejos masones republicanos, que hacia esa misma época perdieron toda la iniciativa dentro de ERC. Por lo demás, contrariamente a lo que decía Libertad Digital comentando las declaraciones de De la Cierva, Carod nunca ha pertenecido a la masonería.

Las políticas anticatólicas que esgrime De la Cierva tampoco son características exclusivamente de la masonería. Incluso el “anticatolicismo” masónico varía mucho de unas obediencias a otras. La Gran Logia de España, por ejemplo, -obediencia mayoritaria en estos momentos, intenta evitar cualquier fricción con la Iglesia, a diferencia del Derecho Humano –extremadamente minoritaria- que siempre mantiene posturas anticrelicales o de la Gran Logia Simbólica en donde los brotes de anticatolicismo son militados. Los tiempos de Leo Taxil quedan muy atrás.

Así mismo, cuando De la Cierva alude a que Zapatero intenta la destrucción del archivo de Salamanca en “el que la masonería es una pieza clave”, exagera el valor del envío de unas cuantas decenas de cajas de documentos sobre la Generalitat a Catalunya. El envío no fue más que una parte de su compromiso al suscribir, por medio de Maragall, los pactos del Tinell con ERC. A decir verdad, los documentos enviados a Catalunya no tenían nada que ver con la masonería y ni siquiera eran relevantes.

Lo más sorprendente es que la masonería internacional está en crisis desde mediados de los años 80 cuando estallaron distintos escándalos, especialmente en Reino Unido e Italia que desprestigiaron extraordinariamente a la Orden y desanimaron a muchos de sus miembros. Para colmo, en países como Francia, la masonería estalló en distintas obediencias rivales y asistimos desde los años noventa, a una evidente pérdida de vigor de las logias. Realmente, en el único país en donde la masonería sigue siendo pujante y expansiva, es en los EEUU, y dentro de los EEUU en el Pentágono, gobierne quien gobierne en la Casa Blanca. Y este dato que está al alcance de cualquier investigador y que es fácil recavar incluso de cualquier masón de a pie, explica mal el encono con que desde los EEUU se trata a Zapatero. Es evidente que si fuera masón, la propia Orden habría tendido puentes y contribuido todo lo posible para normalizar las relaciones con España, evitar que la retirada de tropas de Irak se hiciera aprisa y corriendo, y, por supuesto, Zapatero, cuando todavía era líder de la oposición, se habría puesto en pie ante el paso de la bandera norteamericana en el desfile militar de 2003, pues, de haber sido masón, sabría que la bandera de las barras y estrellas es la del primer país que alcanzó su independencia y cuyos textos legislativos se deben en su totalidad a francmasones. 

Las declaraciones de De la Cierva y los comentarios de Libertad Digital se basaron en intuiciones, mucho más que en datos objetivos y, en realidad, se trató incluso de intuiciones desprovistas de fundamento en las que los malentendidos abundaron.

4. Confirmaciones a de la Cierva… pero menos.

Para acentuar y enmarañar la polémica el 7 de octubre de 2005, Libertad Digital publicó un comentario que, aparentemente, debía cerrar la polémica. En efecto, el diario neoyorquino en castellano La Prensa, publicó en su edición del 5 de octubre que el Venerable Maestro Responsable de la Logia Simbólica “La Fraternidad nº 387” del valle de Nueva York, Ortiz Burbano de Lara, aseguraba que José Luis Rodríguez Zapatero era masón y alababa su contribución a “los grandes cambios sociopolíticos”. La noticia había sido comentada ya el 6 de octubre por el Confidencial Digital. Por su parte Libertad Digital añadía que “La presentación de este artículo la realizó Arturo Fortun, que es Muy Respetado Gran Maestre-adjunto de la Gran Logia de lengua española para los Estados Unidos de Norteamérica, logia que fue fundada en 1931. De esta institución nació además la Unión de Estrasburgo CLIPSAS, que fue presidida por Javier Otaola, el que fuera defensor del pueblo del Ayuntamiento de Vitoria y Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica española”.

La noticia seguía: “Según el Venerable Maestro Responsable de la Logia Simbólica La Fraternidad nº 387 Ortiz Burbano, la mayoría de los personajes que han influído en el desarrollo del ser humano, sobre todo en Estados Unidos y América Latina, han sido masones y valora los “grandes cambios socio-políticos en la región desde sus independencias hasta el presente con la Unión Europea”. Así, entre estos personajes ilustres que cita como masones, incluye a “Rodríguez Zapatero de España”, así como a Simón Bolívar o Jimmy Carter”.

Así pues la información dada unos meses antes por De la Cierva a la revista Alba y repetida incansablemente en Intereconomía, quedaba confirmada. Libertad Digital terminaba la noticia diciendo que De la Cierva “había escuchado decir al presidente de la Gran Logia de España, Josep Corominas i Busquetta, que ocho de los ministros del Gobierno son masones, incluido Zapatero”.

La respuesta no se hizo esperar. El presidente de la Gran Logia de España, Josep Corominas i Busquetta, negó rotundamente haber dicho que ocho ministros españoles sean masones[3]. Luego estropeó la explicación diciendo que “Y si lo fueran, ¿qué? No tendría ninguna importancia, porque a nadie se le pregunta si es de Falange Española”, dice Corominas. Añadió que tras 40 años de persecución, durante la dictadura española, la actual “demonización de la masonería está fomentando la xenofobia y el desarrollando ideas fundamentalistas”, ya que en España, es el único país donde se relaciona de esta forma la masonería con el poder.

Los puntos más interesantes de la entrevista que le realizó Periodista Digital contribuyeron a que Corominas pudiera precisar la génesis de estas noticias:

¿Entonces, dijo o no que ocho ministros españoles son masones?

Eso es una mentira, nunca he dicho tal cosa. Para que veas cómo se crean las mentiras, un buen día Federico Jiménez Losantos publicó en una columna que había ocho ministros masones, y Ricardo de la Cierva dice que yo lo he dicho durante unas conferencias en Vigo. Pero si yo no he estado en Vigo desde hace más de ocho años.

¿Y lo de hoy de Anson en la Razón?

Es inexplicable. La Razón me llamó el lunes para confirmar si yo había dicho eso o no, y les dije esto mismo. Pues hoy Anson publica en Canela Fina un comentario sobre lo que yo nunca dije en Vigo, porque no estuve. Está claro que cuando hay interés en que algo crezca, se le hace crecer.

¿Bueno, y es verdad que son masones o no?

Ah, de eso yo no tengo ni idea.

Quizás habría que añadir que en la masonería nadie es libro de decir si otro masón pertenece o no a la orden. Para reconocer tal pertenencia es el interesado quien debe manifestar expresamente y reconocer su afiliación. Esta explicación hubiera sido más de recibo que esta otra de “no tengo idea”. Pero, en cualquier caso, estábamos como al principio.

Quedaba la declaración del masón neoyorquino. El 24 de octubre de 2005, Tito Iván Ortiz Burbano de Lara enviaba una carta abierta que fue reproducida en muchos medios digitales españoles[4]. La carta decía lo siguiente:

“… bajo mi criterio veo una especie de miedo por parte de este medio, el poder aceptar de forma relativa que uno de sus gobernantes es masón. No soy sólo yo el que ha opinado lo mismo sino también el intelectual y escritor Ricardo de la Cierva que en una entrevista, él aseguró que Rodríguez Zapatero es masón. Quisiera hacerles una corrección, yo no soy “Gran Maestre de una Logia”, como expresa este medio de comunicación. No tengo por qué revelar que grado o título tengo como Masón activo pero no soy Gran Maestro como lo expresan, siempre es importante aclarar esto con tiempo. Tampoco acostumbro a revelar mis medios de contacto y de información y es un derecho que cada ciudadano tiene en este mundo”.

En otras palabras, el masón que avalaba tan importante dato no eran Gran Maestre y se negaba a confesar su grado… seguramente porque debía ser porque no debía de ser alto, posiblemente se tratara de un “aprendiz” o un “compañero”. La impresión que daba el testimonio era de una pobreza inconmensurable, uno de tantos “enterados” que proliferan en ambientes másicos y cuya única actividad parece ser confirmar la filiación masónica de otros, sin la más mínima reserva, pero poniendo obstáculos a que se le pueda ubicar a él. En ciencia se dice que, “a grandes principios, grandes demostraciones”, o dicho de otra manera: para poder confirmar una teoría espectacular se requiere una demostración no menos espectacular. Querer confirmar la filiación masónica de Zapatero a través del testimonio de un masón neoyorquino (hay que añadir que la masonería norteamericana es la más numerosa del mundo y, sin lugar a dudas, la que confiere más a la ligera sus iniciaciones… y basta navegar por Internet para advertirlo). Por otra parte, “testimonio único, testimonio nulo”… Seguíamos sin avanzar en la demostración

El 31 de mayo de 2007[5], César Vidal anunció que iba a hablar de masonería con Ricardo de la Cierva a propósito del último libro de este, titulado ZP, tres años de gobierno masónico, recopilación de artículos ya publicados, uno de los cuales era el relativo al “masonismo” de Zapatero. No es raro que César Vidal ele preguntara:

—¿Rodríguez Zapatero es masón, pertenece a la masonería?

—Sí, sí. Pertenece a la masonería y yo creo que en este libro no solamente lo afirmo sino que lo demuestro, lo pruebo con testimonios de masones de alto grado absolutamente públicos y concluyentes.
Preguntado luego “¿Cuál sería la base para creer que efectivamente el presidente del gobierno está afiliado a la masonería?”, De la cierva volvió a exponer sus datos. Básicamente se trataba de casuística –“los masones creen, esto, Zapaterazo cree en lo mismo, luego es masón”, algo que, como ya hemos visto, no es exacto- que le permitía concluir: “Todas las grandes iniciativas del señor Rodríguez Zapatero tienen una especie de tufo masónico, que es clarísimo…”

Más adelante el historiador mencionaba declaraciones de “masones de alto grado” que le habría confirmado el dato. Es difícil –muy difícil- creer que un autor reputado como antimasónico, más aún como el más conspicuo autor antimasónico de estos momentos, se beneficie de confidencia de “altos grados”. Difícil, sino imposible. Más adelante en el mismo programa De la Cierva citó la declaración de Tito Iván Ortiz Burbano de Lara cuyo testimonio, como hemos visto, hay que poner en cuarentena, porque si no era algo era precisamente “alto grado”. Pero De la Cierva reconocía que el hispanonorteamericano había dado el dato unos días después de que apareciera la entrevista que le realizó la revista Alba. Así pues, era fácil deducir lo que había pasado: seguramente Tito Iván Ortiz Burbano de Lara tuvo conocimiento de que una publicación católica daba como masón a Zapatero y se apropió de la información… que luego el propio De la Cierva consideró como la demostración a su afirmación. En definitiva, una pescadilla que se muerde la cola. Por lo demás, en el artículo del hispano-norteamericano en el diario La Prensa, la filiación masónica de Zapatero se menciona de pasada, en una sola ocasión y junto a otros nombres de presidentes norteamericanos… 

Así pues, seguimos extremadamente alejados de las “grandes demostraciones” requeridas para las “grandes tesis”.

Otra “fuente” que dio mucho que hablar fue el diario Público. Y esto parece algo más serio porque Público es el diario oficial del zapaterismo, una publicación hecha a imagen y semejanza del presidente del gobierno en donde cualquier crítica, por tangencial que sea, está excluida de partida. A principios de enero de 2008 Publico dio en portada y a toda página la noticia de que "Zapatero cambiará la ley de libertad religiosa", encabezando la portada con el Ojo de la Eternidad, el ojo que todo lo ve dentro de un triángulo rodeado por un resplandor. Esta sería la confirmación de que Zapatero estaría “tocado” por la inspiración masónica. Incluso el Semanal Digital del 14 de enero de 2008 añadía: "No en balde –comentan estas voces convencidas- la masonería es hoy clave esencial de la socialdemocracia", firmado por un tal Garganta Profunda (que no se sabe si alude a Lynda Lovelace la famosa actriz porno o al informador de los periodistas que investigaron el Watergate).

Seguimos anclados en el mismo punto. De hecho, el comentario servido por El Semanal Digital, ignora la función de Publico dentro del dispositivo zapaterista: se trata de un diario que realiza filtraciones y luego pulsa opiniones. Si la filtración da un resultado positivo, el proyecto de ley tira adelante, en caso contrario, nunca nadie más vuelve a hablar de él. Eso es lo que ha ocurrido con la reforma de la ley de libertad religiosa”, flor de un día y que solamente interesa a los islamistas a la hora de que en las escuelas se autorice la enseñanza de la fe coránica para quien lo desee.

Por otra parte, el que un artículo sobre religión venga ilustrado con el “ojo que todo lo ve” no es raro. Se trata de un símbolo utilizado por la masonería, pero no específicamente masónico, lo hemos visto en catecismos y en vitrales de catedrales, es el ojo que observa Adan y Eva después del pecado original.

Así pues, seguimos en el punto de arranque: quienes sostienen que Rodríguez Zapatero pertenece a una logia masónica regular no logran presentar ni un solo dato objetivo que pueda aceptarse sin reservas mentales. Como máximo se basan en una casuística engañosa y selectiva. En efecto, se seleccionan opiniones e iniciativas de Zapatero que coincidan con las que el autor se hace de las opiniones masónicas y eso debería dar lugar a entender que existe una identidad de criterios y, por tanto, esa identidad permitiría suponer que el presidente del gobierno es miembro de la masonería regular. Pero, a lo largo de este capitulo ya hemos ofrecido datos y opiniones concretas del presidente del gobierno que tienen muy poco que ver, e incluso son opuestas, a los criterios y creencias que bullen en el interior de la masonería.

Para nosotros, la prueba esencial de que Zapatero no pertenece a ninguna obediencia regular masónica es que su distanciamiento con los EEUU es absoluto, siendo como es, en 2008, en este país, en el único país del mundo en el que la masonería si tiene una influencia real en todos los niveles… especialmente en el Pentágono.

Por otra parte, las iniciativas anticatólicas de Zapatero no son propias de la masonería regular. Y creemos haberlo demostrado. Si bien es cierto que la Logia Simbólica tiene frecuentes exabruptos anticristianos y el Derecho Humano mantiene una posición decididamente anticristiana, no es menos cierto, que la primera obediencia es minoritaria y que la segunda, no solamente es mucho más minoritaria, sino que además, es considerada como masonería “irregular”. Por otra parte, siempre ha sido tradición de la izquierda española el asumir el papel de “comecuras”. Vale la pena recordar aquí que algunos de los excesos cometidos por la masonería contra el cristianismo, fueron protagonizados bien por elementos extremistas, habitualmente adscritos a obediencias irregulares o a ritos problemáticos (especialmente el de Menphis-Misraïm) e, incluso, a meros intoxicadores como Leo Táxil cuyas tesis sobre una relación entre “la trastienda de las logias” y el satanismo seguía siendo tomada en serio por algunos autores antimasónicos como Mauricio Carcavilla que llegó a publicar libros en su editorial Nos, cuya base documental eran las obras de Leo Taxil… denunciadas por el propio Taxil como mistificaciones.

Habría que añadir que si Zapatero fuera miembro de alguna logia regular, hubiera insistido en que se incorporara a la Ley de Memoria Histórica algún artículo adicional sobre la devolución del patrimonio perteneciente a la masonería antes de la guerra civil y completamente incautado. Esto hubiera supuesto una inyección de varias decenas de millones de Euros que hubieran garantizado que la masonería regular hubiera estado en condiciones de disponer de talleres en propiedad y de multiplicar sus actividades. Sin embargo, no ha sido así. La propuesta de ERC de que se hicieran referencias a este tema en la Ley de Memoria Histórica fue desoída por el ejecutivo y así quedó en su tramitación parlamentaria. Una prueba más de que la masonería regular como organización no ha gozado particularmente de un apoyo de Zapatero, algo que de tratarse de un masón iniciado en una logia regular, siempre habría impulsado.

El profesor de investigación de la Universidad de París II Jean Chalvidant, considerado como una de los mejores especialistas franceses en política española califica de "probable fancmasón". En su obra España, de Franco a Zapatero, editado en 2005 por la editorial Atlántica, escribe de Zapatero: "Se define como ’rojo utópico y feminista’, el porvenir dirá si las esperanzas situadas en él hacen honor a lo que dice representar o a sus apodos de Bambi o Mr. Bean". Y añade: "Mide 1,84, calza el 42, verosímilmente francmasón, seguidor del Barça y bebedor de Coca-Cola, lector de Borges y de poesía en general, practica la pesca y viste trajes demasiado cortos confeccionados por José María Reillo. Un hombre simple que, según Gertrudis Alcázar, su asistente personal, cree en lo que dice, ciertamente situado a la izquierda de Felipe González, conscientemente vengativo, que está por descubrir, al punto de que hasta El País del 26 de diciembre de 2004 se refiere a él como ’el presidente enigmático’". Al menos, Chalvidant no se la juega y al hablar de “poblable masón”, dice sin decir, e insinúa sin confirmar. Bastante más de las imprudencias que se han dicho a este lado de los Pirineos.

5. El asunto abuelo masón

Mi abuelo materno fue coronel de artillería durante la Guerra Civil, destinado al frente de El Tembleque (uno de los más tranquilos de toda la contienda) y al mismo tiempo era franc-masón desde unos años antes, compartiendo bancada de Casares Quiroga. En 1940 había acumulado dos condenas a muerte que, afortunadamente nunca fueron ejecutadas, aunque mi abuelo sí fue degradado y nunca consiguió reponerse del todo. Pero, a decir, verdad, jamás manifestó odio ni resentimiento alguno, y como mi padre, que había optado por el otro bando debiendo huir de Barcelona junto con su primera esposa para evitar ser fusilados, jamás hablaron de aquellos tristes años de dolor y angustia. El hecho de que mi abuelo fuera masón no me ha condicionado en mis opiniones, a pesar de lo que bien que lo conocí y de lo mucho que puede apareciarlo. Era masón y yo, siempre, he permanecido en posiciones no-masónicas e ideológicamente siempre me he definido como crítico respecto a la masonería. Pero siempre he intentado que mis fuentes para juzgar a la Orden fueran correctas y fiables.

Todo esto viene a cuenta de que uno de los elementos que más vueltas se le ha dado para tratar de demostrar el “masonismo” de Zapatero ha sido la figura de su abuelo: el nieto imitaría en todo al abuelo, y puesto que el abuelo era masón, el nieto debería serlo también, necesariamente… El razonamiento es extremadamente débil y resulta imposible atribuirle credibilidad alguna.

A diferencia de mi abuelo –a quien pude conocer, hablar y amar personalmente a mi abuelo- el abuelo del presidente del gobierno fue fusilado al iniciarse la malhadada guerra civil. Así pues no pudo conocerlo y debió construir una imagen idealizada de él a partir de los recuerdos familiares. A fin de cuentas no es nada raro. Yo debí hacer lo mismo con mi abuelo paterno a quien no conocí.

La última semana del mes de julio de 2006 Zapatero cerró su segundo curso político al frente del Gobierno de España en León. Acabados los actos, Zapatero y los asistentes se dirigieron a la sede de la Fundación Sierra-Pambley, donde el jefe del Ejecutivo descubrió una placa conmemorativa y firmó en el libro de honor de la entidad. Zapatero destacó el papel de esta institución como "ejemplo, historia y hoy futuro, gracias al trabajo y generosidad de leoneses ejemplares". La sede de esa misma fundación, era el lugar en el que antes de la guerra se reunía la Logia Emilio Menéndez Pallarés número 15, la logia a la que pertenecía el abuelo del presidente del Gobierno.

En el capítulo 2 de La gran revancha, Isabel Durán y Carlos Dávila, se alude abundantemente al abuelo de Zapatero y a su improbable militancia masónica. Se dice en dicho capítulo: “Pero aunque la sospecha de la adscripción masónica de Zapatero se fundamenta, sobre todo, en la tradición familiar y en su propia gestualidad y lenguaje, de la liason –ya que hablamos de francmasones– entre la pertenencia del abuelo Juan Rodríguez Lozano a la Logia Emilio Menéndez Pallarés número 15, que funcionó activamente en León hasta la llegada de las tropas de Franco, y la Fundación Sierra-Pambley, inaugurada por el nieto del capitán Lozano, no existe duda alguna”.

Por mi caso personal sé perfectamente que el peso de la “tradición familiar” cuando todo está limitado a tener un abuelo masón es algo extremadamente relativo. Es más, el abuelo pudo ser masón durante un período de su vida, pero, contrariamente a lo que opinan los autores antimasónicos, abandonar la masonería –por cualquier motivo personal o simplemente cuando de interesar- es extremadamente fácil… basta con manifestarlo e incluso con dar la callada por respuesta, dejar de pagar la cuota y no volver a las tenidas.

Que el abuelo perteneció a la masonería parece confirmado. Que no pudo conocerlo, es obvio. Y que el padre del presidente de gobierno jamás ha tenido vinculación alguna con las logias, está así mismo fuera de toda duda...con lo que la cacareada “tradición familiar” quedaría interrumpida. Ahora bien, en el citado libro de Dávila y Durán se menciona que “Juan Rodríguez García-Lozano, padre del presidente del Gobierno, no existe constancia alguna de que pueda pertenecer a ninguna logia masónica, salvo su simpatía colaboradora con Sierra-Pambley”. No figura ni como miembro del Patronato de la fundación, ni como integrante activo en ninguno de los órganos funcionales que la componen, Y más adelante añaden: “Diversas fuentes leonesas afirman en todo caso que al padre de Rodríguez Zapatero no se le conoce ni una sola insinuación sobre la masonería, ni siquiera se sabe que haya hablado de ella nunca en privado a su círculo de amigos de siempre, en las dos peñas a las que acude con asiduidad”. Sin embargo, éste dato que parece muy claro, es retorcido a continuación cuando afirman: “Su discreción podría ser asimilable a la de que hacen gala en todo tiempo y lugar los hermanos masones”.

El problema es que la masonería leonesa es, en la actualidad, prácticamente inexistente. Ni siquiera consta que exista una logia en la provincia, al menos adscrita a la Gran Logia de España. La logia Hermes Amistad en Valladolid, la Paz y Conocimiento en Palencia y la Jovellanos de Gijón son las más próximas. Lo que se reúne hoy en la Fundación Sierra Pambley es un “triángulo”, es decir un grupo de masones afiliados a otras logias que tienen intención de constituir una pero a los que les falta todavía el número mínimo de Maestros.

A decir verdad, si lo que los autores antimasónicos pretenden vincular la militancia masónica del abuelo de Zapatero a los comportamientos de su nieto, criado en León, lo tienen crudo. La masonería nunca ha sido particularmente fuerte en la provincia, acaso porque la impronta del catolicismo era demasiado fuerte como pare que no supusiera un muro psicológico de contención a la expansión de las logias. Se sabe que entre las 60.000 causas archivadas en Salamanca en relación a la masonería, sólo 9 correspondientes a logias leonesas: la mencionada logia Emilio Menéndez Pallarés que se reunía en la Biblioteca Azcárate, la Legioneses de Apio Herdonio, y las Libertad, Luz de León, Pelícano, Unión Fraternal, Razón Libre, Astúrica e Hijos de la Constancia, ambas de Astorga. Pero todas ellas no existieron al mismo tiempo, sino en el plazo que va desde finales del XIX hasta la guerra civil. Durante la I República emergió una logia en la provincia que se extinguió con la crisis finisecular del 98. Algunos historiadores cifran el número de masones leoneses en 200 inmediatamente antes del estallido de la guerra civil. Lo cual es muy poco. Lo suficiente como para destacar. Y aún así, ni siquiera el abuelo de Zapatero figuraba entre los dirigentes de la masonería leonesa. Según los documentos de Salamanca, el alma de la masonería leonesa era Moisés Panero: «Se le considera el jefe provincial de la masonería de León y en su casa eran recibidas todas las personalidades de izquierdas, como el general Cabrera y otros; en su casa estaba escondido Justiniano Azcárate y un ingeniero de la misma filiación política».

Al parecer la única prueba de la que dispuso el tribunal que juzgó al abuelo de Zapatero era el cuadro de la logia Emilio Menéndez Pallarés, que había sido encontrado simiquemado en otro taller, el Ordoño II. En la lista aparecían los nombres simbólicos de sus miembros (“Adimanto”, “Bécquer”, “Ariel”, “Libertad”, “Salamanca” o “Víctor Hugo”) que permitieron llegar hasta el abuelo de Zapatero. Algo debía ser conocida su militancia porque el jefe de la Falange leonesa pidió examinar los documentos requisados en su casa para “tirar de la madeja” masónica en la provincia.

Sobre la Fundación Sierra-Pambley puede decirse poco o muy poco… pero tampoco parece encerrar un secreto inconfesable. Creada en 1887 por Giner de los Ríos (masón de prosapia cuyo nombre incluso ha sido recuperado por una logia andaluza, la nº 30 de Granada[6]) englobando la Escuela de Enseñanza Mercantil y la Escuela Agrícola de Villablino. En su fundación participaron con Giner, Francisco Fernández-Blanco, Sierra-Pambley, Gumersindo Azcárate y Bartolomé Cossío, con clara, sino total, preponderan masónica.

El 28 de agosto de 1936, los bienes de la Fundación fueron confiscadas y se nombró un nuevo patronato. Resultó fusilado Nicóstrato Vela, director de la Granja-Escuela del Monte San Isidro, y Pío Álvarez, responsable de la Biblioteca de Azcárate. El resto fueron “depurados”. Para más INRI la fundación pasó a ser regida por el obispado de León. Y así seguirá hasta 1979 cuando se recupere la legitimidad fundacional con un Patronato formado por personas afines a la Institución Libre de Enseñanza, bajo la Presidencia de Don Justino de Azcárate y Flórez[7].

Que, originariamente, se trataba de una fundación vinculada al entorno masónico de la Institución Libre de Enseñanza, es indudable. Que la fundación ostentaba opiniones, digamos, “progresistas” y de izquierdas, seguramente librepensadoras, es así mismo incuestionable. Harina de otro costal es seguirla viendo hoy, en 2008, con la misma óptica que en 1936, máxime cuando da la sensación de que la provincia de León nunca ha sido terreno abonado para la implantación masónica y, seguramente, hoy mucho menos que en 1936[8].

También esta dirección es una vía muerta. Zapatero tiene, verosímilmente, conocimiento de la existencia de esa fundación no solo por su padre, sino también por su período de diputado al parlamento por la provincia de León y por el común aroma de izquierdas que respira esa institución. Cuando, su padre le debió comentar que el abuelo y la logia a la que pertenecía se reunían en la fundación, debió experimentar una natural tendencia a simpatizar con esta institución. Sin embargo, a pesar de eso y de que seguramente la fundación recibirá alguna jugosa subvención oficial –irrelevante la cantidad dada la alegría con la que hoy se reparten fondos entre ONGs y fundaciones absolutamente irrelevantes (al menos la Sierra-Pambley desarrolla actividades culturales y formativas y mantiene una biblioteca abierta al público- nada hay en ello de anómalo, ni implica nada.

Por otra parte, si bien ZP inauguró en 2005 la placa en la fundación… tampoco sus contactos públicos con ella han sido particularmente abundantes. De hecho, por la fundación ha pasado gente “conflictiva” y se sabe de que han invitado a inspiradores de la Web La Haine (en francés, literalmente, “el odio”) a dar conferencias. Así pues, la fundación no tiene ningún inconveniente en codearse con la extrema-izquierda más problemática y desmadrada, incompatible con la imagen que Zapatero pretende dar de sí mismo y de sus ideas. No, definitivamente, la pista del abuelo tampoco lleva a demostrar la militancia masónica del presidente del gobierno.

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Podemos dar por concluida esta excursión por la masonería regular… Ni Zapatero tiene las mismas ideas que la masonería regular (que es mucho más conservadora de lo que es el presidente del gobierno), ni existe dato alguno, por mínimo que sea y que pueda aceptarse sin reservas mentales, que demuestre su filiación y militancia masónica.

El lector habrá observado que, en todo momento, siempre hemos cuidado en aludir a la “masonería regular”. No ha sido por casualidad. La masonería “irregular” es otra cosa. Y aquí, como veremos, si que existe una identidad total de ideas y visión de la sociedad que en el pensamiento de Zapatero. Y esto es lo que vamos a ver a continuación.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia,com



[1] Gaudí y la Masonería, Ernesto Milá, Editorial PYRE, Barcelona, 2005.

[2] Revista Alba, 13 de mayo de 2005

[4] Nosotros la hemos extraído de solidaridad.net, zapatero.blog.com

[5] Los datos han sido extraídos de http://elmason.blogspot.com/2007_06_24_archive.html

[6] Web de la logia Giner de los Ríos: www.ginerdelosrios.es

[7] Datos extraídos de es.wikipedia.org/wiki/Fundación_Sierra-Pambley

[8] Puede consultarse, así mismo, el blog http://pambley.blogspot.com/2005/08/los-papeles-de-la-masoneria-en-leon.html donde hay un dossier de prensa del año 2005.

 

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