Infokrisis.- A nadie que conociera bien lo que fue la oposición democrática al franquismo se le ocurriría considerar al PCE(m-l) como un partido más que participó del sector antifranquista. El PCE(m-l) y su prolongación, el FRAP, fue algo completamente diferente aunque muchos de sus militantes tuvieran conciencia de pertenecer a un espacio que iba desde la democracia cristiana hasta el anarquismo, cuyo denominador común era el antifranquismo. No en vano existen serias dudas sobre quién “pilotó” el PCE(m-l)-FRAP desde su nacimiento hasta la muerte de Franco.

Existen pocas pistas históricas sobre como se produjo el nacimiento del PCE(m-l). Cuesta reunir material sobre la prehistoria de este partido y no solamente por que entre 1962 y 1964, cuando se constituyeron los primeros grupos que dieron vida en 1964 al partido, la clandestinidad, la desconfianza y el secretismo, hacían que muchos de sus militantes no preguntaran nada y siguieran a los que consideraban sus jefes naturales, sino también porque muchos de los que participaron en su fundación han muerto o están ilocalizables. A esto se une el que la trayectoria del PCE(m-l) y del FRAP, en especial a partir de 1974, quedó implicado en actividades terroristas y a casi3 5 años de todos aquellos sucesos, la inmensa mayoría de militantes que participaron en estas acciones prefieren hacer olvidar su pasado. Casi todos, como suele ocurrir con militantes abnegados que en un momento dado abandonan la lucha política, al desvincularse, rompen totalmente con su pasado y prefieren no dar muchas vueltas a lo que ocurrió, teniendo la vaga sensación de que alguien ha jugado con ellos. Esto fue lo que pasó –y es indudable- con los militantes del FRAP.

Teniendo todo esto en cuenta, lo que hemos hecho ha sido buscar en nuestros archivos personales y biblioteca inicialmente y después en Internet (donde no hay prácticamente información al respecto, o al menos información fiable) y cruzar estos datos con los que ya disponemos sobre la Operación CHAOS. El resultado es este capítulo de la historia de la oposición antifranquista de extrema-izquierda.

1. Un partido que empieza y termina con una reconstrucción

En 1964 se fundó el Partido Comunista de España (marxita-leninista). Los comienzos son extremadamente turbios y entran en juego distintas fracciones disidentes del PCE de Santiago Carrillo. Al año siguiente aparece el primer número de Vanguardia Obrera, órgano oficial del partido. Es 1965, el año en el que Angleton y la CIA inician la Operación CHAOS, no lo olvidemos.

El proceso de formación del nuevo partido se realizó bajo el eslogan de “por la reconstrucción del partido comunista de España” y, para diferenciarse del grupo de Santiago Carrillo adoptó la coletilla “marxista-leninista”, entre paréntesis, como otros adoptaron coletillas no menos significativas: PCE(i) y PC(I) “internacional”, PCE(r) “reconstituido”, PC(R) “revolucionario” y así sucesivamente, en lo que fue la madre de todas las confusiones, pues no en vano, para advertir estas pequeñas diferencias había que se un verdadero iniciado en “sigilografía política” y permitió que los medios de comunicación oficiales atribuyeran cainitamente al PCE de Santiago Carrillo (que dirigía la única fracción verdaderamente importante) las acciones violentas cometidas por los que podemos denominar “comunistas amigos del paréntesis”

El emblema adoptado por el PCE(m-l) no puede ser más provocador, pero indica su adscripción a la corriente maoísta: tres brazos sosteniendo uno la hoz, el otro el martillo y el tercero y central, un fusil. Era un signo de fidelidad a Mao cuando una de sus más celebradas frases en el Pequeño Libro Rojo recordaba que “el poder está en la punta del fusil”.

A éste emblema, pronto, los militantes del PCE le sacaron punta llamándolo los “tres mancos”. El PCE(m-l) dio vida al Frente Revolucionario Antifascista y Patriota en 1971 que debía ser una especie de remedo del “frente popular”. Durante el verano de 1975 el FRAP fue pulverizado después de tres atentados con resultado de muerte y del fusilamiento de tres de sus militantes en septiembre de ese año, dejado prácticamente de existir. Unos años después, en plena transición, el FRAP se disolvió y el PCE(m-l) resistió sin pena ni gloria hasta 1991 en el que también optó por la autodisolución. Sin embargo en 2005 algunos viejos militantes del partido y una nueva generación de miembros de las Juventudes Comunistas de España (marxistas-leninistas), reorganizaron el partido. El órgano de la nueva formación ya no era Vanguardia Obrera, sino Octubre y en su emblema se había perdido uno de los tres brazos mancos: el que portaba el fusil…

2. “Nosotros… los violentos” o como autoseñalarse con el estigma

Es significativo que un grupo político clandestino como era el PCE(m-l) decidiera en la España plácida y sin grandes sobresaltos de mediados de los años 60, incorporar a su emblema el fusil propio de la “larga marcha” de Mao. Y mucho más extraño fue que el FRAP, siete años después tuviera como logo un puño en alto que sostiene una ametralladora. Los logos no son inofensivos: contienen la imagen que una marca quiere dar de sí misma. Colocar un arma en el logotipo implica, necesariamente, tener una voluntad de atraer a los elementos más radicales que consumen ese productor, en este caso, a los elementos más radicales de la oposición democrática al franquismo. Es cierto que, a fin de cuentas, vender una idea política –en este caso la oposición al franquismo- no es muy diferente de vender una camisa: en efecto, se precisan diversas tallas. Y una es la radical… Ahora bien, no es menos cierto, que en plena clandestinidad, enarbolar un arma como logo implica el llamar la atención de las fuerzas de seguridad del Estado desde el principio y hacerse objeto de una acción represiva preferente. Y lo sorprendente es que, a pesar de que desde el principio, el FRAP integró a los últimos “resistencialistas” de la II República con Alvárez del Vayo en cabeza, los últimos que habían cometido atentados simbólicos en los años 60, con la patente de Fuerzas Españolas de Liberación Nacional, cuyos estudiantes habían participado muy activamente en la revuelta estudiantil, especialmente en las universidades de Madrid y Valencia, solamente fueran objeto de una represión particularmente dura, a partir del 1º de mayo de 1974 cuando un inspector de la policía fue asesinado en las inmediaciones de Atocha en el curso de una manifestación convocada por este grupo.

Y mucho más extraño es que, justo en el momento en el que este grupo había sufrido, a raíz de este atentado, un proceso de desarticulación que dejó prácticamente en el aire la organización, su dirección llamara un año después a iniciar las “acciones armadas”… sabiendo de sobras que si un asesinato había sido la causa del desmantelamiento de buena parte de la organización, otras acciones similares terminarían por liquidarla como así ocurrió durante el verano de 1975. Cuando tres militantes del FRAP son fusilados en septiembre de 1975, muy poco queda en activo de la organización.

Y es que, todo en la historia del FRAP y de su matriz el PCE(m-l) es extremadamente “anómalo”, tal como hemos señalado desde el principio.

3. El complicado proceso de formación del PCE(m-l)

El 3 y 4 de octubre de 1964 tuvo lugar la conferencia fundacional del PCE(m-l). En sus primeros meses aquello pareció una discusión doméstica. Había dos fracciones que en los primeros meses fueron constantemente a la greña, como prolongación del divorcio matrimonial que había precedido entre “Suré” y “Elena Ódena”, porque ni una se llamaba así ni el otro asá. Ambos, eso sí, habían sido matrimonio durante veinte años.

“Suré” se llamaba en realidad Marcelino y había sido comisario político durante la guerra civil. Y en cuanto a “Elena Ódena”, su verdadero nombre era Benita Ganuza (de ahí que el PCE llamara malévolamente al nuevo partido “la banda de Benita”).

La pareja residía en Suiza (extrañamente el centro operativo de la Operación CHAOS para Europa se estableció en Berna, Suiza) y allí tomaron contactos con la Embajada China en Ginebra. Fueron invitados a viajar a China y se cuenta que “recibieron dinero para financiar la creación de un partido marxista-leninista, anti-ruso”. Que disponían de algunos fondos parece ser rigurosamente cierto, pero que venían de China ya es harina de otro costal.

A poco de constituirse, estalló una lucha interior que no era más que la extensión a la esfera partidaria del divorcio sonado que había protagonizado la pareja. Ambas fracciones lanzaron sus propios órganos de prensa: “Suré” el Mundo Obrero Revolucionario que sería portavoz del PCE(M-L) –obsérvense las mayúsculas entre paréntesis- y Vanguardia Obrera, órgano del PCE(m-l) que tenía a “Ódena” como inspiradora. Recuerdo hacia 1971 haber tenido en mis manos un folleto publicado por el PC(ML) en donde se explicaba la historia de la ruptura y se reputaba a “Ódena” y a “Raúl Marco” (que constituyeron la cúpula inamovible del PCE(m-l) y del FRAP en toda su peripecia) de “oportunistas sin escrúpulos” y “agentes provocadores”.

Aprovechando el puente de noviembre se reunió nuevamente en París –en el teatro alambra, facilitado por un miembro de la CNT- el grupo cuando las dos fracciones ya estaban en ciernes aun cuando sin límites precisos. Asistieron 30 delegados y se creó un Comité Central de 20 personas con representantes de las dos fracciones. Al día siguiente cinco ya se habían escindido y lanzaban el PCE(M-L).

Alejandro Diz, destacado militantes del PCE(m-l) que no vivió personalmente esta primera fase de la vida de su partido, pero que sí recogió algunos de los rumores y detalles de toda esta historia, añade que en esta escisión “se mezclaban intereses políticos con las rencillas personales y las ansias de arribismo que parecía ser, hay en uno y otro bando”. Quizás no era eso exactamente. Es más probable, a la vista del contexto en el que nacieron los partidos marxistas-leninistas en Europa Occidental, que se tratara de dos influencias diversas: la que procedía de China Popular y la que procedía de la CIA.

Un mes después, entre el 13 y el 17 de diciembre de 1964 se convoca el I Pleno Ampliado del Comité Central. La reunión tiene lugar en Bélgica en un garaje facilitado por Jacques Grippa, padre del maoísmo europeo. Vale la pena detenerse un momento en la figura de Grippa. Había ingresado en el Partido Comunista Belga en 1930 y fue uno de los dirigentes de la resistencia. Una vez detenido se comportó heroicamente y se negó a delatar a sus compañeros a pesar de ser duramente torturado. Esto no impidió que veinte años después, en 1963 fuera expulsado del PCB tras haber sostenido las tesis de Pekín sobre las de Moscú al estallar el conflicto chino-soviético.

También aquí algo extraño debió ocurrir para que la persona que había sido hasta 1967 el “hombre de confianza de Pekín” y al que se le confió la orientación de los partidos pro-chinos en Europa Occidental, cortara bruscamente todas las relaciones con él y facilitara la creación de un nuevo Partido Comunista Marxista Leninista de Bélgica. Vale la pena recordar que Grippa también jugó con la ambigüedad. En efecto, su partido se llamaba Partido Comunista de Bélgica y había sido fundado en 1963, siendo el primer partido maoísta de Europa Occidental… pero sus siglas eran exactamente iguales a las del PCB, prosoviético que, hasta finales de los años 60 tuvo hegemonía entre la clase obrera belga. Para distinguirse, en pequeño, el partido de Grippa había añadido la coletilla “Pekín”.

En cualquier caso, Grippa fue, hasta principios de 1967 el distribuidor de fondos procedentes de China para los partidos maoístas europeos. Si hubo ruptura entre Grippa y Pekín debió ser por la custodia de estos fondos o por su distribución. ¿Eran conscientes los chinos de que la CIA estaba creando partidos “marxistas-leninistas” para utilizarlos en beneficio de una estrategia propia? ¿Es cierto, como se ha dicho también que existió un pacto entre la CIA y los chinos para atacar a los soviéticos mediante estos partidos artificialmente formados? Es imposible decirlo: a pesar de que en todas estas discusiones y rupturas salieran a la superficie como provocadas por distintas posiciones en relación al conflicto chino-soviético o a causa de distintas actitudes ideológicos, lo cierto es que da mucho más la sensación de que el verdadero centro de la polémica era el control de los fondos procedentes de China o de la CIA…

Lo significativo es que la policía española estaba excepcionalmente bien informada de todos estas reuniones tendentes a formar un nuevo partido maoísta. El comisario Conesa andaba ya en Bélgica vigilando a los asistentes al I Pleno Ampliado del Comité Central del PCE(m-l). Así pues, desde el principio, esta organización ya llamaba la atención de la policía y, no solamente eso, sino que además, tenía información privilegiada sobre él.

El Pleno celebrado en Bruselas fue tormentoso. Los que se habían escindido tras la Conferencia fueron literalmente secuestrados mientras se celebraba la reunión (y si eso pudo hacerse impunemente es porque alguien había facilitado algún tipo de cobertura). “Suré” había intentado leer un “informe secreto” sobre la pareja que actuaba como voces cantantes del nuevo partido –Elena Odena y Raú Marco- pero no le permitió su lectura. Pero nada pudo evitar que Suré hablara a algunos camaradas del contenido del informe: acusaba a su exmujer de estar en contacto con los Servicios Secretos ingleses, acusación que Alejandro Diz oyó también en boca de un miembro del Comité Central del PCE carrillista. Y Suré debía saber algo porque, no en vano, había compartido 20 años con Odena-Ganuza.

La escisión entre las dos fracciones maoístas se consuma en este Pleno Ampliado. La fracción de Suré, el PCE(M-L) se quedará con la ayuda de Pekín y subsistirá sin grandes muestras de actividad hasta mediados de 1968 y algunos núcleos del interior hasta principios de los años setenta.

Y esto plantea un problema, pues si una fracción se había quedado con los fondos chinos ¿de qué fondos se nutría la otra fracción, el PCE(m-l)?

En este Pleno Ampliado se elige un Comité Ejecutivo y un Secretariado Político. Marco, por los pelos sale elegido para el Comité Ejecutivo y Ódena solamente es miembro del Comité Central en el que había salido elegida en la Conferencia de noviembre. Lo sorprendente es que, a pesar de que, oficialmente, el PCE(m-l) era una “escisión pro-china del PCE”, en la práctica, como reconoció Carrillo, la inmensa mayoría de miembros de los organismos del nuevo partido jamás habían militado en el PCE. En el Secretariado Político compuesto por tres personas, estaba presente un excenetista que jamás militó en el PCE. En cuanto a Marco, jamás había sido miembro del PCE en el interior, sino que parece que apenas se había integrado en una organización comunista de Ginebra poco antes de la formación del PCE(m-l).

En aquella época –tal como recuerda Diz- se contaban todo tipo de historias truculentas y contradictorias sobre Marco, la más significativa de las cuales fue una detención que sufrió y de la que no dio cuenta al PCE. Marco y Ódena son las dos únicas personas que cuentan en la dirección del PCE(m-l) y del FRAP, siendo el resto meros comparsas o viajeros accidentales. La historia del PCE(m-l) es la historia de esta pareja de hecho. Diz dice con cierta gracia: “casi todo el mundo coincide en afirmar que, por lo menos, son unos vividores”. Y a continuación cita el caso de Vazquez Rendón, dirigente guerrillero colombiano, que residió unos días con la pareja en Ginebra y que comentó a un militante del PCE(m-l) que no se fiara nada de ellos.  Lo cual dicho por el representante de un “partido hermano” es todavía más significativo.

4. La extraña creación del PCE(m-l) en el interior

A principios de 1965 toda la actividad de la nueva formación consiste en crear células en el interior de España. Hasta ese momento, la mayor parte de asistentes a las reuniones que hemos descrito, residían en el extranjero o eran exiliados de la guerra civil. Sin embargo, la pareja Ódena-Marco están más preocupados por dos frentes: las relaciones con Albania y China y el periódico del partido, el Vanguardia Obrera.

En ese año empiezan a producirse detenciones en el interior. En diciembre de 1964, seguramente como efecto de la presencia del comisario Conesaen Bélgica, la organización del PCE(m-l) es desarticulada por la policía y en abril de 1965 un cargamento de 110 kilos de Vanguardia Obrera caen en poder de la policía con las detenciones consiguientes. Y eso ya no era obra de Conesa. Algunos militantes del partido analizan la caída y en la reunión del Comité Ejecutivo que tiene lugar el 20 de junio de 1965, el responsable de las llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias, un tal Crespo, miembro del Comité Ejecutivo, expuso que todas las sospechas de estas caídas recaían sobre Marco estando él delante. Solo él conocía la matrícula del coche que estaba buscando la policía y que apareció finalmente en el puesto fronterizo de Irún-Hendaya. Sólo Marco conocía la cita con dos militantes que iban a buscar esa propaganda y que también resultaron detenidos. Y en cuanto a la redada de Catalunya, los propios detenidos acusan a la pareja Ódena-Marco de haber entregado a la policía española materiales que solamente ellos podían haber entregado. Hay más pruebas que, el paso del tiempo ha convertido en intrascendentes, pero que demuestran que la policía española disponía de información privilegiada que procedía de Suiza y que quienes se preocuparon de investigar, procedía de la pareja Ódena-Marco. Al acabar su exposición, Crespo pide para Marcó la “pena de muerte”. De los seis miembros del Comité Ejecutivo: uno, Crespo apoya, lógicamente, la petición, sostenido por otro, Marco es el tercero y evidentemente está en contra y los otros tres miembros dudan por la radicalidad de la medida. Así pues, se resuelve la creación de un “comité de investigación” compuesto por dos miembros que permanecen en Ginebra ocho días en 1965, sin poder aclarar nada. Uno de los miembros de esta comisión comunicó a Diz, años después, que “no se pudieron confirmar las sospechas, pero tampoco se pudieron negar. Lo cierto es que se comprobó que la pareja disfrutaba de un alto nivel de vida”. La pareja quedó “tocada” por este episodio, pero pronto tuvo ocasión de tomar la revancha.

Una providencial caída en enero de 1966, de un militante muy significativo del partido, permitió recomponer el Comité ejecutivo. La pareja pudo hacerse con las secretarías de organización y relaciones internacionales, claves en el nuevo partido. Pero Crespo es su principal enemigo dentro del Comité Ejecutivo del que depende una rama del partido, las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Y Crespo sabe que hay algo turbio en el comportamiento de la pareja, se pueda o no demostrar. Es el sexto sentido propio de los militantes que llevan mucho tiempo en clandestinidad. En septiembre de 1966 termina separándose con los militantes que en ese momento componen las FAR y se afirman como grupo independiente. En la detención de principios de 1966, nadie es interrogado sobre las FAR, sin embargo el domicilio de Crespo es vigilado por la policía. La pareja Ódena-Marco conocía la existencia de ese domicilio. Era evidente que si se aprovechaba para detener a unos cuantos militantes del PCE(m-l) y a Crespo, éste podría ser acusado de delatar al resto. Sin embargo, Crespo y su gente, evitan la detención empleando fuertes medidas de seguridad. Seguirán en libertad hasta que caen finalmente en enero de 1967. Y justo en ese momento son acusados por Ódena-Marco de ser “banda de asesinos fascistas a sueldo de la CIA”. Es el clásico “te lo digo para que no me lo digas”. Sin embargo Crespo se lleva diez años de cárcel y eso hace que su testimonio sea mucho más fiable que el de Marco que jamás fue detenido.

Otro dato para la historia: Marco fue guardaespaldas de Ben Barka, líder de la oposición marroquí. Poco después, Ben Barka fue secuestrado, torturado y asesinado por la policía marroquí mientras se encontraba en París justo cuando se preparaba para asistir a la Conferencia Tricontnental en La Habana…

La novedad del maoísmo hizo que en su trabajo político en España, el PCE(m-l) pudiera arraigar en las universidades de Madrid y Valencia con cierta presencia militante y que tuviera un papel destacado en las movilizaciones de los años 1967-70 donde eran conocidos como “los niños de Mao” y mucho menos en los medios obreros.

En enero de 1971 se constituye el Comité Pro-FRAP, siglas de Frente Revolucionario antifascista y Patriota, denominación que terminó privando sobre la que se había manejado en los tres años anteriores: el Frente Democrático Nacional Revolucionario.

A lo largo de los tres años siguientes, al decir de su propaganda, los Comités Pro-FRAP se fueron extendiendo por toda España si bien su estructura agrupaba solamente al PCE(m-l) y a sus llamadas “organizaciones de masas” (media docena de siglas de las que, salvo la FUDE –Federación Universitaria Democrática Española- la OSO –Oposición Sindical Obrera- y la JCE(m-l) –Juventud Comunista de España-, tenían solamente una existencia más o menos virtual).

5. Llega al FRAP y con él, Alvárez del Vayo

Finalmente, el 6 de enero de 1974 se constituyó el FRAP propiamente dicho. Alejandro Diz recuerda que esta proclamación “se realizó sin haberse producido un salto cualitativo” que obligase a ello. La presidencia se entregó a Alvárez del Vayo, prácticamente la única persona que no eran miembro del PCE(m-l) que asistió a la reunión. Era inevitable que esto sucediera.

De Alvárez del Vayo, Indalecio Prieto dijo que pertenecía al peor tipo de tontos, los tontos con ideas, algo que su biografía parece confirmar. En 1946 había sido expulsado del PSOE. En 1963 fundó el Frente Español de Liberación Nacional, organización de pocos miembros, todos ellos exóticos, entre los que figuró Andrés Ruiz Márquez, oficial del ejército de Franco durante la guerra. Mientras Vayo se estableció en Milán, envió a Ruiz Márquez a España a colocar unos cuantos artefactos explosivos de baja capacidad. Más que de explosivos se trataba de meros petardos verbeneros o pocos más.

Tras unos cuantos meses de colocar atentados en Madrid, Ruíz Márquez, alias “Coronel Montenegro”, fue detenido en 1966 y le endilgaron 108 atentados. El interesado comentó apesadumbrado: “Me temo que los jueces se han pasado”. En efecto, seguramente más de tres cuartas partes no eran de su autoría, lo que no le impidió ser condenado a muerte… y indultado justo cuando empezaba una campaña internacional en solidaridad con él. Milán era el centro de la campaña y en Milán estaba Mario Tedeschi –el enlace, como hemos visto, entre Avanguardia Nazionale y Angleton- como director del semanario Il Borghese, que permaneció atentado a las actividades de Vayo y del FELN. Para Tedeschi, Vayo encontraba facilidades para realizar sus campañas desde Italia. No sería ésta la última estupidez de Vayo. Tan sólo la penúltima. Si la última fue su adscripción al FRAP y el aceptar la presidencia que el tanden Ódena-Marco le ofrecieron fue porque murió en mayo de 1975 en Ginebra. En 1977, antes de la amnistía preelectoral, el “Coronel Montenegro” era el preso político más anciano de las cárceles españolas.

6. La “guerra popular” y la “insurrección armada de masas”

En mayo de 1973 el PCE(m-l)-FRAP llegó a su techo en número de militantes y fuerza social. En ese momento el partido se sintió con fuerza suficiente para realizar una gran movilización el 1º de mayo con sus dos consignas: “Viva la república democrática y popular” y “Yanquis fuera de España”. En las inmediaciones de Atocha se produjo un salto de manifestantes en el que quedaron aislados unos 500 asistentes a la manifestación rodeados por la policía. En el enfrentamiento resultó muerto a navajazos el policía Juan Antonio Fernández. Otros tres policías resultaron heridos de gravedad y otros más resultaron heridos leves… pero 300 asistentes a la manifestación (y en gran medida militantes del PCE(m-l) resultaron detenidos. En los meses siguientes resultaron desarticulados todos los comités regionales y varios cientos de militantes. Y para el verano el partido estaba al borde de la desaparición a causa de la represión desencadenada. En septiembre de 1973 cayó el Comité de Barcelona, el último que quedaba…

Pero seguía habiendo algo extraño en todo esto.

Antes de los sucesos de mayo de 1973, en el mes de abril, había tenido lugar el Congreso del PCE(m-l) en Italia. La policía conocía la celebración de este congreso y sabía que se iba a desarrollar en Italia. Un simpatizante –ni siquiera militante- del partido en Madrid abandonó España aprovechando la Semana Santa, por la frontera de Canfranc. La policía le preguntó textualmente si “iba al congreso del FRAP” que en esos momentos se estaba celebrando en la más absoluta clandestinidad. La información se transmitió al dúo Ódena-Marco.

La información era particularmente grave porque demostraba que la policía no solamente conocía a los militantes del PCE(m-l)-FRAP, sino también a los simpatizantes. Y lo que era peor: este detalle demostraba lo que luego iba a suceder, a saber, que si el partido se destacaba en acciones terroristas y en asesinatos de policías, la policía disponía de información suficiente para machacar en el primer envite a los maoístas…

Y es justamente en el momento en el que el PCE(m-l) demuestra ser más vulnerable, precisamente entonces es cuando la dirección del partido –en la práctica el dúo Ódena-Marco- proclama la “lucha armada”. Si tenemos en cuenta que el partido sufrió distintas oleadas represivas en las que los propios militantes eran conscientes de que existía alguna fuga de información en el interior y, además, tenemos cuenta de que solamente tres de los fundadores del partido en 1964 seguían en activo en 1976, es lícito suponer que el topo o los topos debían ser buscados entre estas tres personas. Dos de ellas eran “Elena Ódena” y “Raúl Marco”.

En muchos partidos clandestinos e incluso en organizaciones terroristas, es frecuente que cuando unos dirigentes pretenden desplazar a otros, por ambición o venganza, simplemente favorezcan su detención. Parece difícil que Ódena y Marco hubieran podido mantenerse contra viento y marea en la cúspide de la organización durante casi 20 años, de no ser por estas providenciales detenciones. Y especialmente es incomprensible dado que ellos fueron los responsables de las desastrosas y absurdas decisiones que terminaron en el desmantelamiento parcial del PCE(m-l) en 1974 y su desarticulación total un año después.

En efecto, en el verano de 1975 el PCE(m-l) inicia una serie de “acciones armadas” sin tener absolutamente la más mínima preparación técnica, careciendo por completo de infraestructura de protección ante la policía, sin retaguardia y desligado por completo de cualquier movimiento de masas. No había ni una sola condición objetiva que justificara la utilización de la violencia. Ni las “masas populares” pedían esas acciones, ni había nadie que pudiera realizarlas, ni mucho menos la organización estaba preparada para realizarlas. Si la muerte accidental de un inspector de policía el 1º de mayo de 1973 desencadenó sobre el partido una represión que puso patas arriba a todos los comités regionales, podía intuirse con facilidad lo que iba a ocurrir si estas acciones se convertían en sistemáticas.

Lo peor era que el PCE(m-l) hasta que se disolvió siguió manteniendo que esas acciones habían sido oportunas, justas y necesarias e incluso su último secretario general, Blanco Chivite, condenado a muerte e indultado en septiembre de 1975, dijo a la revista El viejo Topo, que todos los objetivos habían sido “seleccionados” por su papel importante en la represión… Ningún familiar de las víctimas leyó seguramente estas declaraciones y seguramente tenían algo mucho más importante que hacer que denunciar a Blanco Chivite por difamación y calumnias: llorar a sus muertos.

El III Pleno del Comité Central del PCE(m-l) se celebró en la segunda quincena de julio de 1975 cuando ya se habían llevado a cabo las primeras “acciones armadas” y habían caído detenidos los primeros militantes. En esa reunión se refrendó la decisión de pasar a la “lucha armada” que ANTES ya habían tomado unilateralmente Ódena y Marco por su cuenta.

Las acciones armadas se limitaron a tres asesinatos de policías elegidos al azar y todos ellos con funciones subalternas en el cuerpo, uno de ellos siendo incluso el barbero de un cuartel de la policía armada de Barcelona. Todos los miembros de los comandos fueron detenidos sin que ni uno sólo pudiera encontrar un refugio seguro tras cometer su crimen y sin que ni uno solo estuviera en condiciones de huir por sus propios medios. Todos fueron detenidos pocas horas después de cometer sus crímenes.

Además de estos asesinatos, se realizaron unos cuantos atracos en Valencia y Madrid, un conato de asalto al banderín de enganche de la Legión en Vallecas (donde se lanzaron unos cócteles molotov y resultaron detenidos varios autores), un pequeño incendio en la Embajada de Uruguay en Madrid y nada más.

Dado que en aquel tiempo algunos atentados quedaron sin reivindicar, Raúl Marco insinuó que habían sido cometidos por el FRAP… poco después, el GRAPO reivindicó estos atentados como propios (el asesinato de cuatro policías el 1º de mayo en Madrid, la muerte de oros dos policías en el canódromo de Madrid y el asalto a local de la información militar en la calle Princesa).

Muy pocos militantes se ofrecieron voluntarios para realizar estas “acciones armadas”. En el Comité Regional de Valencia, el segundo en importancia numérica después del de Madrid, no se presentó inicialmente ningún voluntario. Armas pocas, algunas oxidadas y otras directamente inservibles. No quedó impune ni una sola “acción”. En Barcelona, por ejemplo el 17 de julio se agredió al director del hospital de Bellvitge y al día siguiente se lanzaron cócteles Molotov en la comisaría de Collblanc (Hospitalet), en los días anteriores se realizaron tres atracos… todos los participantes resultaron detenidos. Y otro tanto ocurrió en el País Valenciano.

El 16 de agosto se asesinó en Madrid a un teniente de la Guardia Civil. Todos los autores detenidos en los días siguientes.

La última “acción armada” del FRAP tuvo lugar el 1 de septiembre en Barcelona contra un policía armado en Via Faventia después de comprar churros y patatas fritas para sus hijos.

El balance que realiza Alejandro Diz es el siguiente: “Con estas acciones de mediados de septiembre, justo dos meses después de la primera acción armada, acabó aquello que iba a ser el inicio de la primera fase de la guerra popular prolongada. Tres policías muertos, algunos heridos más y absolutamente todos los comandos armados detenidos por la policía (…) Es necesario recalcar que todos los grupos que llevan a cabo acciones armadas son detenidos ¡ni uno solo se salva!”. Y en varias ocasiones Diz vuelve una y otra vez a la pregunta de “¿Cómo fueron detenidos con aquella facilidad, una vez que lograron huir del lugar de los hechos?”

El 27 de septiembre tres miembros de estos comandos fueron fusilados.

Cuando muera Franco dos meses después, el FRAP no tendrá ni siquiera fuerza para distribuir algunas octavillas llamando a “la huelga general cuando coronen al Borbón” tal como había prometido en los 10 años anteriores.

7. Todo esto ¿para qué? Todo esto ¿por qué?

La pregunta que se formulaba Diz en 1977 no era “baladí”… Había dado en el clavo. A pesar de estar ciego –o poco menos, como el mismo reconoció- durante ocho años de militancia, al romper con el partido en el verano de 1976 junto con otros cientos de militantes en el curso de la II Conferencia del PCE(m-l), siguió dando vueltas a este tema: si la policía era capaz de detener a todos los miembros de los comandos de FRAP DESPUES de cometidas las acciones, cuando faltaba tiempo material para realizar una investigación detallada, ¿por qué no los detenía ANTES de estas mismas acciones? Así se hubieran evitado tres víctimas y tres fusilados. ¿Por qué no antes?

La respuesta es bastante fácil para quien nos haya seguido hasta aquí. El PCE(m-l), como el resto de partidos maoístas que surgieron en los años 1964-67 nacieron, literalmente, para morir. La UCJ-ML francesa nació para contribuir al estallido de mayo, los maoístas italianos nacieron para restar fuerza al PCI. Y el PCE(m-l) ¿para qué nació? Y ¿por qué pudo existir vivo y activo hasta el verano de 1975? Todo tiene respuesta y todo está claro para quien quiera ver y entender.

Contrariamente a lo que piensa Diz y otros militantes huidos del PCE(m-l) el caso de este partido no es único. Todos los partidos de este tipo, maoístas, tuvieron en Europa, análogas trayectorias. Eran los flecos de la Operación CHAOS. No es difícil pensar que si la Comisión de Encuesta sobre las Masacres del Parlamento Italiano, logró establecer que la Operación CHAOS había tenido lugar en varios países europeos, entre ellos, Francia, Italia y España… en España la formación que, en principio, responde a las mismas características y sigue análoga trayectoria a otras formaciones europeas, es el PCE(m-l). Y esto por algunas razones demasiado evidentes para negarlas:

- El partido tiene un nacimiento turbulento y una versión Oficial incierta: no se trataron de escisiones de los partidos comunistas prosoviéticos, sino de formaciones generadas artificialmente en las que, efectivamente, participaron unos pocos militantes de relumbrón procedentes de esos PPCC, con carácter subalterno y presentes sólo para poder presentar a la nueva formación como “escisión”.

- Desde el principio, en la cúpula de estos partidos se alude a la presencia de “infiltrados”, “provocadores” y “agentes de la CIA”. Aunque detrás de estas acusaciones existía un intento de controlar el partido para repartir el botín que se creía llegaba de China Popular, la credibilidad a la explicación de la participación de la CIA la da el hecho de que treinta años después se reveló la existencia de la Operación CHAOS.

- En operaciones de este tipo, incluso en las primeras fases, un profesional de los servicios de seguridad reconoce con facilidad una “operación especial” puesta en marcha por otro servicio. De ahí que, aun cuando la CIA participase en la creación de estos grupos, las policías nacionales de cada país, pudieron aprovechar la información facilitada por las cúpulas de estos partidos o por los colaboradores necesarios. Y esto explica el porqué, sin ser una operación de la policía española, ésta se beneficiara indiscutiblemente de las confidencias de quienes participaban en el interior del PCE(m-l) de la operación llevada a cabo por la CIA.

- Así como en Francia y en Italia el principio y el fin de la Operación CHAOS tuvo relación con la revuelta estudiantil de mayo del 68 y con el “otoño cálido” italiano, lo cierto es que en España, el papel del PCE(m-l), aun siendo importantes en las universidades de Madrid y Barcelona, no fue particularmente determinante en los disturbios que tuvieron lugar en las universidades españolas entre 1968 y 1970. Y esto explica el por qué este partido consiguió prolongar su existencia hasta 1975 en el que fue completamente inmolado por los mismos que habían determinado su creación.

En efecto, en nuestra opinión el PCE(m-l) es creado dentro del marco de una operación de debilitamiento de los partidos comunistas prosoviéticos que prosigue entre 1964 y 1970. Sin embargo, el PCE(m-l) es conservado hasta el verano de 1975, cuando tres meses después de que su dirección haya decidido saltar a la “lucha armada”, toda la estructura es desmantelada. ¿Por qué entonces y no antes?

Hace falta, para responder a esta pregunta, recordar cuál era el contexto español de esa época precisa:

- Negociación de los acuerdos militares de cooperación en ese mismo momento.

- Problema del Sáhara con la convocatoria de la Marcha Verde

- Enfermedad de Franco y previsión de su próxima muerte.

Estos tres elementos se entremezclan e interfieren no tan caprichosamente en la historia del FRAP que acaba de declarar la guerra al Estado:

- Durante el verano de 1975, entre las acciones del FRAP y de los GRAPO (que todavía no habían salido a la superficie pero que operaban sin utilizar ni reivindicar sus acciones) existía la sensación en la opinión pública de que los grupos antifranquistas armados tenían una fuerza capaz de desestabilizar al régimen. El mismo régimen llegó a percibir esta sensación… que no era tal, sino la proyección mediática (aun cuando en aquella época no se utilizara esta palabra) de unos pocos crímenes perfectamente localizados, cometidos por una organización carcomida por topos, confidentes y dirigida por aventureros. La existencia de esa sensación de desestabilización hizo que las autoridades españolas negociaran a la baja con los EEUU. En caso de desestabilización siempre existía la posibilidad de que los EEUU salvaran al régimen.

- Además, en ese mismo momento, los EEUU teledirigían la “Marcha Verde” y le aseguraban una amplia cobertura. La movilización marroquí desarrollada en un clima de tensión comparable sólo con la situación emocional creada con los asesinatos del FRAP, aumentó esa sensación de desestabilización y, consiguientemente, allanó el camino para que el gobierno español necesitara MAS y el gobierno norteamericano estuviera dispuesto a ofrecer MENOS.

No es raro que Alejandro Diz, al reconocer su militancia en el FRAP, escribiera: “La sombra obsesiva de intereses extraños en las acciones del FRAP sigue torturado a muchos de los que alguna vez militamos en sus filas”. A estos sólo nos cabe decirles como consuelo que no fueron los únicos en experimentar esa sensación.

 

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

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