Infokrisis.- Dentro de la serie de apuntes que estamos abordando para el 40º aniversario de los incidentes de mayo de 1968, hemos querido alternar el análisis sobre las ideas que irrumpieron en aquel momento y lo que hemos dado en llamar "Batallas, batallitas y engañifas" urdidas en torno a aquel episodio. Al terminar esta serie de apuntes estaremos en condiciones de reordenarlos y darles una forma más orgánica que todavía no tienen. En esta entrega nos remontamos a los orígenes del Movimiento Occident cuyo papel en el desencadenamiento de los incidentes de mayo fue decisivo. Si hubo un detonante, ese fue Occident-

   

I. Así empezaron los disturbios

Si les han contado que la revuelta de mayo se inició con un cóctel molotov arrojado por los maoístas contra un vehículo policial, les han mentido. El primer cóctel que estalló en la tarde del 3 de mayo en el barrio Latino fue lanzado por un militante de la organización de extrema-derecha Occident sobre la policía. Si hubo un detonador de los disturbios éste fue el movimiento Occident y la Unión de Juventud Comunista – Marxista Leninista. En este capítulo el lector podrá intuir a quien servían los unos y los otros. Y es posible que se sorprenda y empiece a pensar que el título de esta obra “Mayo del 68 no fue como nos lo han contado”, no es gratuito.

Todo lo que estaba presente en mayo del 68 se había gestado en un período que abarcaba los cinco años anteriores, a partir del final de la guerra de Argelia.

1. La herida argelina

En febrero de 1963 se produce el secuestro en Munich del coronel Argoud, en ese momento, jefe máximo de la OAS, la Organisation de l’Armé Secrete que había luchado contra el abandono de Argelia. De Gaulle había retornado al poder en 1958 con un programa que dejaba claro que Francia no iba a conceder la independencia a Argelia, ni siquiera bajo la presión del terrorismo del Front de Liberation National. Sin embargo, a los pocos años, el grito gaullista de “Argelia Francesa” es sustituido por la firma de los acuerdo de Evian que dan paso a la independencia argelina, con la consiguiente expulsión de 1.500.000 de colonos franceses y la prudente huida de 150.000 harkis (argelinos de origen que habían colaborado con la colonización francesa).

Una parte mayoritaria del ejército se negó a aceptar la firma de los acuerdos de Evian. La mayoría decidió adoptar una posición crítica pero silenciosa y acatar disciplinadamente las órdenes de De Gaulle de abandono de Argelia, pero una parte minoritaria del ejército optó por la vía copista y cuado esta fracasó, por la resistencia armada y el terrorismo junto a grupos de activistas civiles.

Los golpistas y los miembros de la OAS debieron de cumplir penas de prisión y exilio. Sus camaradas que habían permanecido fieles a De Gaulle, no tanto por convicción como por disciplina, no olvidaron completamente a sus camaradas que habían hecho lo que ellos no se atrevieron a hacer. En 1968, esos militares ocupaban los cargos más altos del Ejército francés y dirigían las unidades más eficaces acantonadas en Alemania.

Gracias a estas unidades, De Gaulle pudo mantenerse en el poder, pero no fue a cambio de nada, sino de la amnistía para los miembros de la OAS y para los militares encarcelados por haber encabezado el golpe de Estado de Argel. Si mayo del 68 sirvió para algo fue, paradójicamente, para restañar las heridas entre ambas fracciones militares. Pero había algo más.

2. De la OAS al Front Uni de Soutien au Sud-Vietnam

Tras el fin del terrorismo de la OAS y la detención de sus últimos núcleos militantes. La extrema-derecha francesa intenta recomponerse rápidamente sin poder evitar polarizarse en dos ramas: de un lado Europa-Action fundada por Dominique Venner –hoy director de la Revue d’Histoire de France- que en su período de cárcel había desarrollado una teoría del trabajo político plasmada en el folleto “Por una crítica positiva”. En enero de 1963 aparece el primer número de la revista Europa-Action con una tirada de 10.000 ejemplares, realizado íntegramente por jóvenes que habían participado en la OAS unos, en la guerra de Argelia otros o en grupos activistas. La revista será el órgano de la Federation d’Etudiants Nationalistes. Este grupo apoyará la candidatura de Tixier Vignancourt a la presidencia de la República en 1965 y se transformará en junio de 1968 –apenas 15 días después del fin oficial de los disturbios de mayo- en la revista Nouvelle Ecole núcleo difusor de las ideas de la “nouvelle droite”, cuya actividad dura hasta nuestros días.

Dentro de la FEN y precisamente como protesta para la candidatura de Tixier-Vignancourt, se producen algunas escisiones que se ponen en contacto con el belga Jean Thiriart, director del movimiento Jeune Europe, con quien no logran ponerse de acuerdo y luego con Pierre Sidos, el fundador de Jeune Nation que había sido uno de los puntales de la resistencia contra la entrega de Argelia y que había sido disuelta tras el golpe de los generales contra De Gaulle. Sidos propone la fundación de un nuevo movimiento para el que propone el nombre de Occident, que había ostentado la antigua revista de apoyo al bando franquista durante la guerra civil española. A finales de abril de 1964 se funda oficialmente el Mouvement Occident que desde el principio dejó clara su vocación de ser un movimiento activista decidido a combatir a los izquierdistas en la calle. Y a fe que lo harán. A poco de ser fundado, Sidos ya manifiesta su voluntad de impedir con sus apenas 70 militantes, el mitin anticolonialista que iban a celebrar los estudiantes africanos residentes el París el 1º de mayo de ese mismo año. Dicho y hecho. Los 400 asistentes al mitin fueron dispersados brutalmente y el local de la Mutualité donde iba a tener lugar la reunion sufrió importantes destrozos. A lo largo del mes de mayo y junio, proliferarían los choques con estudiantes comunistas, casi sin interrupción. En 12 de junio, 60 militantes de Occidente asaltan el cine Le Savoir donde la CGT (sindicato comunista) y la UNEF (sindicato de estudiantes comunistas), celebraban un espectáculo pacifista. En esta ocasión, los 2.000 espectadores deben dispersarse ante la virulencia del asalto.

Todos estos incidentes generan algunas detenciones y Sidos recomienda a sus huestes calmarse. Luego, ya en 1965 vendrán las elecciones presidenciales en las que Occidente no participa y que eclipsan cualquier otra actividad política. A poco de terminar, los militantes más activistas se deshacen de Sidos en febrero de 1966 cuando éste intentaba pactar con Venner una fusión con la consiguiente reconciliación de las dos ramas de la extrema-derecha francesa. La operación fracasa y, a partir de ese momento, algo ocurre en el interior de Occident que, sin ningún tipo de freno ni medida, participa en todas las operaciones provocadoras y en todos las operaciones violentas que le permiten sus escasas huestes. El fracaso de la candidatura de Tixier Vignancourt que había sido apoyada por la FEN y Europe Action hace que éste grupo se reconvierta en lo que luego será Nouvelle Ecole y la nouvelle droite. El campo queda libre para Occident.

3. “Vietnam vencerá, vietcongs asesinos”

De no se sabe donde, uno de los dirigentes de Occidente, Philipe Asselin consiguió algo de dinero con el que alquilaron un local fortificado y editaron una revista para universitarios. En ese momento se integra en el grupo François Duprat, que ha regresado del Congo. Desdiciendo su fama de activista, precisamente Duprat y otro militante de Occidente, publican el primer comentario sobre la obra de Herbert Marcase que se difundió en lengua francesa en marzo de 1965. Un año después, sin embargo, el movimiento se embarca en el activismo más frenético.

El 15 de marzo, un raid de militantes de Occident realiza una operación de represalia en la Sorbonne, donde cinco militantes de otro grupo de extrema-derecha habían sido agredidos unos días antes. En ese momento Occident arroja octavillas cuyo texto se limitaba a reproducir una frase del indonesio general Suharto, famosa en aquellos días: “Matad a todos los comunistas donde quiera que se encuentren”. Si esto no era pura provocación, que nos expliquen que era. A partir de ese momento toda la opinión pública francesa y especialmente los estudiantes de izquierdas, ya saben quien es Occident. El 26 de marzo siguiente se enfrentan a la policía cuando intentaban impedir en el Barrio Latino un mitin de los trotskyas de la Juventud Comunista Revolucionaria. Casi sin solución de continuidad, en plena borrachera activista, boicotean una obra de teatro de Jean Gente, Les Paravent, en donde al parecer se insultaba al ejército francés. En octubre del 66 abren un local en el corazón del Barrio Latino, en la rue Serpente. Luego seguirá en el último trimestre de ese año las protestas por el décimo aniversario de la invasión de Hungría por el ejército soviético y las reiteradas luchas por expulsar a los izquierdistas de su feudo en la Universidad de Nanterre. A la Facultad de Filosofía y Letras han ido a parar algunos militantes de Occident que consiguen una buena implantación y representación en el consejo universitario. Tienen como compañeros de clase a Daniel Cohn Bendit, los hermanos Castro, a Brumberg y a Caruso, como líderes de una extrema-izquierda todavía mal definida, pero excepcionalmente activa y violenta. Nos aproximamos aceleradamente a mayo del 68.

El 17 de octubre de 1966, siete militantes de Occidente asaltan la cafetería de la universiad de Nanterre y desalojan a 70 izquierdistas que tienen que recurrir a los estudiantes del PCF para rehacerse. Al día siguiente, los incidentes se reproducen, pero no son solo 7 sino una 30 y enfrente tienen a 150 izquierdistas. Hay una treintena de heridos. El clima de violencia se hace continuo a partir de ese momento. A principios de diciembre de 1967, Paris Match publica fotos de los incidentes que han tenido lugar unos días antes en Nanterre. Las imágenes impresionan por su violencia a la opinión pública. El fotógrafo, Auerbach, trabajaba de común acuerdo con Occident y morirá en diciembre de 1967 asesinado por los nigerianos durante la guerra de Biafra.

El año siguiente es todavía más duro. Han aparecido los grupos pro-chinos y trotskystas que trabajan sobre todo en la universidad y difunden las consignas contra la guerra del Vietnam y en apoyo al Vietcong. Esto inspira a Occident a la creación de una réplica: el Front Uni de Sutien au Sud Vietnam. El 7 de febrero de 1868, el Front intenta celebrar su primera reunion en la gran ala de la Mutualité de París. La extrema-izquierda llama a la movilización general: “El nazismo no pasará”. El mitin asediado por 3.000 maoistas termina entre grandes incidentes. Occidente se manifiesta luego en el Boulevard Saint Michel al grito de “Vietcongs asesinos” y “Occidente Vencerá”. El saldo es favorable y el Front envía 4.000 francos recogidos en la ocasión para la construcción de un hospital en Vietnam del Sur. Y dado que se juzga que la jornada ha sido un éxito, se convocan otras dos para el 30 y 31 de marzo de 1968. El día 30, 2.000 manifestantes desfilan tras las banderas de Vietnam del sur en la Av. Wagram. El gobierno vietnamita difundirá exhaustivamente las fotos tomadas en esa ocasión. En pocas semanas el Front ha encuadrado 1.500 simpatizantes. La columna vertebral del Front es, por supuesto, Occident.

En esos días, Cohn Bendit hacía lo mismo que Occident, solo que su objetivo no era obstaculizar las actividades izquierdistas, sino hostigar a la Federación Nacional de Estudiantes de Francia, asociación de derecha universitaria. Un miembro de Occident está a punto de ser linchado. Y en ese contexto, Cohn Bendit replica públicamente al ministro de educación Missoffe ocupando grandes espacios mediáticos. Occident ordena a sus militantes una “marcha sobre Nanterre”. Pero los maoístas se adelantan y realizan un ataque fulminante el 29 de abril contra la exposición del Front en la rue de Rennes. Doscientos cincuenta maoístas de la UJC-ML con su “dirección militar” al frente asaltan la exposición en un momento en el que apenas está defendida por 10 militantes que son, literalmente, masacrados. A raíz de este ataque, los dirigentes de Occidente solicitan realizar un mitin… en la universidad Nanterre para el 2 de mayo.

La UJC-ML cede protagonismo a su “dirección militar” y junto con los miembros del Movimiento del 22 de Marzo de Cohn Bendit se atrincheran en la facultad almacenando cócteles molotov, barras de hierro, palos y mangos de madera. Una asamblea de extrema-izquierda entrega la dirección de la defensa de Nanterre a Xavier Langlade, jefe del servicio de orden de la JCR. En la entrada de la facultad colocan una pancarta: “Fascistas que escapasteis de Dien Bien Fu, no escaparéis de Nanterre”… Sin embargo, los atrincherados no son tan optimistas como sus pancartas quieren presentarlos. Temen de un momento a otro el asalto de 250 militantes de Occidente capaces de desarrollar unos niveles de violencia inauditos y que la propia izquierda ha conocido perfectamente en su piel. Finalmente, el ministerio de Educación ordena el cierre de la facultad. Así pues, lo que no ha podido tener lugar en Nanterre, alejado del centro de París, tendrá lugar en el Barrio Latino, en la facultad de Sorbonne, en pleno París.

4. Las sorpresas de mayo

Y entonces se produce un extraño atentado que nadie reivindica y que cuarenta años después nadie ha conseguido aclarar. El 3 de mayo de 1968, por la mañana estalla una bomba en la Sorbonna que está a punto de destruir completamente la Facultad. Se ha atentado contra las tuberías de gas. Todos los gropusculos de extrema-derecha y de extrema-izquierda se atacan unos a otros. El atentado hace que los izquierdistas se atrincheren en la Sorbonne y los militantes de Occident en “su” facultad de derecho en la rue d’Assas; a las 14:00, 200 de ellos intentarán manifestarse ante la Sorbonna. Observan que, a pesar de la tensión, el cordón policial ha desaparecido. En esa ocasión no llevan los instrumentos de combate encima, sino en tres furgonetas que siguen de cerca de los manifestantes. Sobre la marcha deciden retirarse. Hay algo que no entienden y que se les escapa: ¿quién ha dado la orden de retirada de la policía? Así pues deciden manifestarse en el Boulevard Saint Michel, justo donde los izquierdistas de la Federación de Estudiantes Revolucionarios (otro grupo trotzkysta) y los maoístas de la UJC-ML intentan reagruparse. En ese punto, las tres camionetas que seguían a los miembros de Occidente, distribuyen su carga. Entre los objetos contundentes figurará el primer cóctel molotov que un estudiante de Occidente arrojará contra los flancos de uno de los vehículos policiales. La “revolución de mayo” acaba de estallar.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com 

 

 

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