LA CUESTION VASCO-NAVARRA Y EL FIN DE LA TREGUA

Publicado: Miércoles, 06 de Junio de 2007 08:38 por Ernesto Milá en NACIONAL
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Infokrisis.- El pasado 27-M, UPN perdió la mayoría absoluta en la Comunidad Foral y el PSOE pasó a ser tercera fuerza detrás de Nafarroa Bai. Por si esto era poco, una semana después, De Juana Chaos se negaba a ponerse la pulsera para ir a su casa. Como las malas noticias nunca vienen solas, al día siguiente, ETA rompía la tregua. La política antiterrorista del gobierno saltaba en pedazos, ZP se situaba más cerca de ser arrojado a la cloaca de la historia en las próximas elecciones

Durante la pasada campaña electoral, todos los partidos se vieron hostigados por los “muchachos de la gasolina” que en esta ocasión se limitaron a intimidar e interrumpir mítines. Ni uno solo de ellos ha sido procesado por “delito electoral”.

¿Negociar con ETA? ¿Con quién de ETA?

Pero hay algo mucho más raro todavía. Desde el principio de la negociación, era evidente que una parte de HB-ETA estaba a favor de la misma y del proceso de paz y otra radicalmente en contra. Los primeros, antes del 27-M, habrían pactado con el gobierno la presentación de listas “limpias” (o poco menos) en algunos municipios, especialmente en aquellos donde tenían posibilidades de alcanzar amplios espacios de poder. Sin embargo, en otras zonas, las listas estaban, deliberadamente “contaminadas” y no había ninguna esperanza de que pasaran.

Era evidente que cuando el gobierno no impugnó unas listas y sí otras, intentaba favorecer descaradamente a los partidarios de la negociación y torpedear a los contrarios a la misma. Lo que ZP no calculaba era que los nexos de unión entre ambas fracciones de la banda eran muy superiores a los que ZP intentaba crear desde el principio de la tregua.

La correlación de fuerzas en el interior del grupo armado daba la primacía a los partidarios de proseguir con los atentados. En el grupo político (PCTV, HB, ANV, etc.) esta desproporción a favor de los radicales no es igual, pero la “tradición” quiere que la “rama política” de ETA siga con fidelidad perruna la vía trazada por la mayoría del grupo armado. Es evidente que Josu Ternera ha quedado en minoría y con él los partidarios de la negociación con el gobierno.

Quedaba escenificar la ruptura de la tregua. Se ha esperado a que pasaran las elecciones para no perjudicar excesivamente al gobierno (siempre será más fácil obtener ventajas de ZP que del PP...).

En las últimas semanas, a raíz de la impugnación de unas listas vinculadas a ETA y de la vía libre dada a otras, las relaciones entre las dos fracciones de la banda se habían enconado hasta situarse ante la posibilidad de la ruptura.

La ETA-”blanda” (Ternera y su círculo) y la ETA-”dura” (todo lo demás), siguieron dos estrategias contrarias durante la campaña electoral. Unos ganando votos mediante mítines, los otros boicoteando los actos de todos los demás partidos.

Las elecciones les fueron bien a las candidaturas de ANV, cuyo electorado tiende a apoyar las siglas vinculadas a ETA siempre que hay una tregua en marcha. También por eso era aconsejable romper la tregua después de las elecciones.

Negociar la paz sin el PP ¿era viable?

Esa loca aventura personal de ZP llamada “proceso de paz” tenía desde el inicio un punto débil. Si se cerraba con éxito, aseguraba a ZP la permanencia en la poltrona de la Moncloa durante años con una cómoda mayoría absoluta. Pero, para ello, era preciso que ZP se presentara como el factotum del proceso de paz. Para ello podía aprovechar las secuelas del “Pacto del Tinell” que tendía un anillo protector frente al PP. Naturalmente, el PP no iba a apoyar un “proceso de paz” así planteado.

Dado que durante tres años el PSOE no ha podido distanciarse en intención de voto del PP, ETA se planteaba algo que era de cajón: ¿qué credibilidad tenía un negociador como ZP cuya presencia en el poder corría el riesgo de ser fugaz? ¿Qué hacer si, una vez iniciado el proceso de paz, dados algunos pasos en esa dirección por parte de ETA, se producía, finalmente un cambio de gobierno y el interlocutor era desalojado del poder?

Y todas estas preguntas tenían su lógica: si el PP no se comprometía con el proceso de paz, ETA no negociaba con “el Estado”, sino con ZP. Desalojado ZP del gobierno, nada aseguraba a ETA que el PP reconocería cualquier acuerdo que hubiera podido adoptarse...

El balance de dos años de blandenguería con ETA nos ha conducido a una situación cuyos rasgos son: desmantelamiento del Pacto Antiterrorista, ausencia de política anti-terrorista, ETA-HB presente de nuevo en las instituciones, desprestigio de las instituciones del Estado (especialmente de la Fiscalía General), medidas de gracia concedidas a asesinos en serie; y es que, o bien ZP no ha sabido manejar los datos facilitados por el mando antiterrorista, o bien los ha ignorado, o bien, simplemente, estos datos eran insuficientes o erróneos.

Navarra en el ojo del huracán

Cuando en su primera intervención parlamentaria tras el 27-M, ZP se limitó a pedir que el PP rectificara todo lo que había dicho sobre la “venta de Navarra” y sobre el PSOE en relación al “proceso de paz”, era evidente que dejaba la puerta abierta a un acuerdo entre UPN y el PSN y daba por finiquitado el “proceso de paz”.

A pesar de que “NaBai” no es ETA-HB, si el PSN hubiera pactado con este partido, este pacto era un indicativo para el entramado terrorista: el nuevo gobierno PSN-NaBai “acercaría” Navarra a la Comunidad Vasca... luego el proceso de paz podía seguir adelante.

En nuestra opinión, algo ocurrió entre el momento en el que se formalizaron las candidaturas y ZP dio el visto bueno a una parte de las listas de ANV y el 29-M. En el curso de ese período, las dos ETAs decidieron romper las negociaciones. Seguramente, la comunicación llegó a ZP una vez conocidos los resultados electorales, tomando a la estrategia gubernamental a contrapié.

En ese momento, ZP percibió que el suelo le había desaparecido bajo los pies. Su “brillante” estrategia de sustitución de la división de la sociedad vasca en “estatalistas-nacionalistas”, por una división “izquierda-derecha” (PSOE/HB-PP/PNV) se iba definitivamente al garete. ¿Y ahora qué? Ahora quedaba bajar la cabeza y negociar a la baja un nuevo gobierno de UPN en la Comunidad Foral.

Las consecuencias de una política nefanda

Sea cual sea el desenlace de la “cuestión navarra”, no va a ser buena ni para ZP ni para el PSOE. Ya es sorprendente que las costuras del PSOE hayan resistido hasta ahora sin hacerse, literalmente, trizas.

En Navarra, el PSOE ha pasado a ser la tercera fuerza con una importante sangría de votos. En la Comunidad Vasca va a costar evitar la escisión cantada de Rosa Díez, Savater, etc., de la misma forma que en Catalunya, Ciutadans, si llega a afirmar un perfil más concreto, más allá del rechazo a la lengua catalana, puede suponer la pérdida de algunos miles de votos y varios diputados para el PSC.

Hasta última hora, ZP se planteó cómo dar un nuevo impulso al “proceso de paz”. La clave estaba en Navarra. Si en la Comunidad Foral lograba constituir un frente nacionalista-socialista, ETA podía aceptar reanudar las conversaciones. Pero a ZP se le escapaban algunos detalles: incluso con NaBai como segundo partido, UPN sigue siendo el partido con más seguimiento en Navarra. Y una clara mayoría del PSN está en contra de la “confederación con Euzkadi”.

Los reyes son los padres

El 5 de junio ZP supo que los “reyes eran los papás”. Su “optimismo antropológico” se disipó para siempre. En política, el realismo es el mejor compañero. A ZP le queda el amargo trance de digerir este episodio.

El PSOE todavía no ha perdido las elecciones, pero ha dado otro paso hacia el abismo. Depende de lo que haga en Navarra para que siga su camino hacia el mismo.

(c) Ernesto Mila - infokrisis - infokrisis@yhoo.es


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