27-M: una interpretación de los resultados

Publicado: Martes, 05 de Junio de 2007 23:06 por Ernesto Milá en NACIONAL
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Infokrisis.- El esfuerzo del PSOE por presentarse como vencedor de las elecciones municipales y autonómicas, el varapalo sufrido por la política de ZP ha sido notable. El PP ha conseguido “centrarse” y se ha situado en la mejor posición para las elecciones de marzo de 2008 (¿o noviembre de 2007?). A partir de ahora, a ZP le queda sufrir un calvario político y quizás la jubilación anticipada. Este es el análisis que hacemos de las elecciones del 27-M

Es habitual que la propaganda política de todos los partidos considere a los electores como deficientes mentales o poco menos. Desde que Gustav Le Bon escribió su “Psicología de Masas” se sabe que el nivel de inteligencia de una comunidad no se sitúa en la media aritmética de la inteligencia de sus miembros, sino al nivel de sus elementos más bajos… Se oculta, pero todos los partidos trabajan con la perspectiva de que su propaganda no sea asumida por las inteligencias más sofisticadas sino por las más simples, esto es, por la mayoría. Pero, en ocasiones, se coloca el listón demasiado bajo. Esto es lo que le ha ocurrido a la propaganda del PSOE en estas elecciones: ha sido demasiado burda y ha logrado aburrir incluso al propio electorado..

Volver a recordar la guerra de Irak y presentar al PP como extrema-derecha, han sido solamente dos de los errores máximos de la propaganda socialista. La cómodísima victoria de Gallardón en Madrid, “centró” al PP de golpe y le ha situado en las mejores condiciones para vencer en las próximas elecciones generales. La “tourné” posterior de Rajoy por todos los medios de comunicación ha contribuido a reforzar esa posición y desbaratar el aislamiento del PP por su supuesto radicalismo ultraderechista.

En cuanto a la guerra de Irak fue ciertamente el mayor error del PP, pero queda ya demasiado lejos y ha sido sepultado por las reiteradas y recientes torpezas del gobierno ZP: Estatuto Catalán y el vacío evidente en todo lo relativo al “modelo de Estado”, negociación con ETA sin garantías de quién era el interlocutor, política de inmigración catastrófica, aislamiento internacional de España, veleidad ingenuo-felizota de la “Alianza de Civilizaciones”, descontrol de la seguridad ciudadana, desbaratamiento del Plan Hidrológico y así sucesivamente. ¿La guerra de Irak? Terrible, pero cada vez más lejana.

Después de la noche electoral en la que todos los partidos suelen presentarse como vencedores, la realidad es que ZP se agazapó en La Moncloa y ahí sigue en el momento de escribir estas líneas; su silencio ha sido suficientemente elocuente sobre su estado de ánimo. Peor será cuando las encuestas de intención de voto de julio demuestren lo inevitable: que el PP ya está por delante del PSOE y le vuelve a disputar el voto de centro.

PP gana votos. PSOE ¿gana poder?

El PP ha adelantado al PSOE por casi 250.000 votos. No es una gran cifra, pero es un “surpasso” que le sitúa ventajosamente de cara a las elecciones generales del 2008. Lo que ya no está tan claro es que el PSOE haya ganado en “poder”.

En aquellas comunidades y capitales de provincia en donde podrá gobernar a partir de ahora, el PSOE deberá hacerlo siempre en coalición. El PSOE de ZP no es capaz de obtener mayorías absolutas, y se muestra mucho más interesado en mantener un “cinturón sanitario” en torno al PP para gobernar mediante tripartitos, bipartitos, pentapartitos,etc; es la filosofía del “Pacto del Tinell”: aislar al PP, por encima de cualquier otra ambición.

Esto obligará al PSOE a pactar de nuevo con fuerzas nacionalistas… que, salvo Nafarroa Bai, están en recesión y que generan más problemas de los que resuelven, tal como ya se vio en las autonómicas catalanas y tal como se ha visto en estas elecciones municipales en Galicia o en Aragón. La mera posibilidad de que el PSOE tuviera que pactar con nacionalistas vascos en Navarra ha sido suficiente para hundirlo electoralmente en esa comunidad.

Tanto el PP como el PSOE plantearon la campaña electoral como un anticipo de las elecciones generales. Se dijo que la campaña del PSOE estaba diseñada más para elegir al alcalde de Diwaniya o Basora que al de Madrid o Valencia.

Y, por su parte, el PP habló más de De Juana Chaos que de los problemas de las localidades… Era un anticipo de las generales y ese anticipo ha indicado que el partido mayoritario en las generales será el PP. Y en las generales forma gobierno el partido más votado...

Venció el partido de la abstención

Estas elecciones han tenido un vencedor claro y nítido: el partido de la abstención. En unas elecciones precedidas por una campaña electoral enconada, con una confrontación profunda entre las “dos españas”, lo que sorprende es que la abstención haya alcanzado al 32’32% del censo electoral. Uno de cada tres españoles ha decidido no acudir a votar. A esto hay que sumar el porcentaje de votos nulos (1’17%) y de votos en blanco (1’90%). Así pues, estamos hablando de un 35% de votos.

Resulta particularmente significativo el alto porcentaje de abstención que se ha producido en Catalunya: 48’81% de abstención, 0’59% de nulos y 3’28% de votos en blanco. ¡Más de la mitad del electorado no votó a ninguna opción! En la ciudad de Barcelona alcanzó el 55% de inhibición!

Vale la pena preguntarse por el motivo de estas cifras monstruosas, sin precedentes en ninguna democracia europea y que restan legitimidad moral a los candidatos electos. Sobran razones para explicar esta tendencia:

1) La clase política ha caído en el más absoluto descrédito. La opinión que se tiene del “político” es la de un aprovechado, frecuentemente corrupto, especialmente si se sienta en la gerencia de urbanismo de cualquier ciudad o pueblo. Si el político es el único que gana… ¿votarle para enriquecerle? No gracias…

2) ZP se ha equivocado en presentar a Marbella como el paradigma de la lucha contra la corrupción. Era allí en donde más tenía que callar. Queda ver como el caso Malaya salpica –que salpicará– a la Junta de Andalucía. La opinión pública ha sabido que Marbella era un pozo de inmundicias… ZP ha creído que presentando Marbella como paradigma de su lucha contra la corrupción, alguien iba a creer que el PSOE estaba libre de sospechas. No ha sido así. Gracias a Marbella, la opinión pública ha recordado que ¡en su pueblo, en su ciudad pasan cosas exactamente iguales que no aparecen en primera página!

3) La campaña política ha sido en su desarrollo bochornosa para todos los partidos. Ninguna de las dos opciones mayoritarias podía arrastrar otra cosa más que el voto incondicional, pero el voto que es preciso ganarse a lo largo de la campaña, ni unos ni otros han conseguido conquistarlo. Seguir la campaña era el mejor reclamo para abstenerse o votar nulo.

4) Ni los políticos han mostrado ideas nuevas, ni los periodistas han sido capaces de transmitir otra cosa más que su hastío por la campaña, sin excepción de medio. Al menos los políticos luchaban por un salario, por hacer negocios a la sombra del poder y por las gerencias de urbanismo… pero los periodistas apenas defendían un salario y, en ocasiones, a condición digna pero humilde, del becario. Los periodistas denotaban hartazgo de acudir a ruedas de prensa y mítines cuyo contenido ya conocían por anticipado, y de oír declaraciones de unos candidatos tan previsibles como un reloj suizo. Salvo los periodistas de “cámara” de unos y de otros, tertulianos profesionales y “deformadores de opinión” titulados, la realidad ha sido que los periodistas son los primeros en transmitir cansancio, hartazgo y saturación.

5) El electorado ha dado muestras de algo sorprendente: saben lo que rechazan, pero no encuentran opciones nuevas a las que votar. Hemos visto opciones increíbles que se han presentado a nivel local y provincial con la esperanza de “pillar” en algún ayuntamiento y de refilón, tener algún diputado autonómico que les permita mejorar la posición de sus concejales. Todo demasiado ingenuo como para ser creíble. A la inmensa mayoría de estos grupitos locales les falta, lo que en filosofía es el “principio de razón suficiente” según el cual una cosa si es demasiado igual a otra, no es otra cosa, sino la misma… Hay mucho “independiente” en pueblos y aldeas, cuyo nivel de teorización política se estancó ya en los tiempos de UCD: “lo mejor es ser centrista”… o, en un alarde, de definición, de “centro-izquierda”. Ciutadans no ha revalidado el éxito que tuvo en las autonómicas ¿motivo?: el haber pasado de ser “partido flash” a “partido Frankenstein”, armado conmedia docena de tendencias inorgánicas con diversos grados de anticatalanismo como denominador común. Poco, relamente muy poco.

Lo sorprendente no es que la abstención haya superado en algunos distritos la intolerable y deslegitimadora cifra del 57%, sino el hecho de que otro 43% de ciudadanos haya acudido a las urnas. O el sistema democrático se reforma o dentro de poco votará el candidato, su círculo íntimo, y los cuatro despistados amantes de “los colores”.

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