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Infokrisis.- A partir de 1961, Tacuara empieza a sufrir una mutación interior, gestándose la escisión que se producirá unos años después. A partir de ese momento, está en gestación el nacimiento de un nuevo grupo disidente, el Movimiento Nacionalista Revolucionario "Tacuara", dirigido por un hombre extraño y espectacular "Joe" Baxter. En las tres próximas entregas de este estudio, vamos a abordar la historia del MNRT y, en este capítulo en concreto, la sorprendente biografía del que fue su alma, "el Gordo" Baxter.

 

 

1.3. La Tacuara rota.

A finales de enero de 1961, el Movimiento Nacionalista Tacuara ya había hecho causa común con el peronismo en algunas luchas, pero no se había integrado en sus filas. La actividad de aquellos jóvenes lobos, perfectamente organizados y capaces de desarrollar un alto potencial de violencia, había llamado la atención del general Perón quien ofreció a Alberto Ezcurra la dirección de la entonces grupuscular Juventud Peronista. Ezcurra declinó con amabilidad a pesar de que su situación empezaba a ser peligrosa. Hacía poco que la Tacuara había perdido a algunos de sus elementos más activos, el sector más próximo al padre Meinvielle, dando lugar al Guardia Restauradora Nacionalista. Cuando el movimiento todavía no se había recuperado de la escisión, dos militantes de las Brigadas Sindicales, Dardo Cabo y Edmundo Calabró, se escinden constituyendo el Movimiento Nueva Argentina que ya acepta el título de peronista. El grupo es lanzado el 9 de junio de 1961 cuando se conmemora el quinto aniversario del levantamiento del general Valle que terminó trágicamente. Los siete fundadores del MNA situaron su primer lugar de reuniones en el Café Matheu, en barrio Once. Entre ellos se encontraba Antonio Arroyo, antiguo miembro de la Alianza Libertadora Nacionalista que en 1959 había intentado unirse a la guerrilla de los Uturuncos en Tucumán. A partir de este núcleo fundador, se sumaron miembros de la UNES, de la Tacuara y de la GRN. Un año después se instalaron en el local de la calle French 2927 que siguió siendo la sede del partido hasta que, en 1966, el gobierno militar del general Ongania lo clausuró definitivamente… algo tarde por que el MNA se había disuelto un mes antes. El local pasaría a la asociación Concentración Nacionalista Universitaria, creada en 1968 por Carlos Disandro. Los restos del grupo –que había alcanzado cierto nivel de desarrollo- se integraron en la Juventud Peronista realizando algunas operaciones terroristas que firmaban como “Comando Revolucionario de la Juventud Peronista”. En cuanto a Dardo Cabo acabó trágicamente sus días fusilado por la Junta Militar de Videla en 1977.

Alberto Ezcurra y su grupo seguirán vinculados, hasta su disolución en 1965, a los esquemas propios del neo-fascismo extraparlamentario europeo de los años sesenta en los que la retórico y el “estilo” joseantoniano tenían un peso decisivo. El mito de los miembros de todas las nacionalidades europeas defendiendo la cancillería de Berlín has la muerte, con el uniforme de las SS, tenía un peso decisivo. Ezcurra había escrito en “Ofensiva”: “O triunfamos y desfilamos victoriosos bajo el Arco de Triunfo, o fracasarnos y nos pegamos un tiro en la Cancillería de las ruinas de Berlín”. La propia estructura de la organización, cuando era unitaria, contemplaba la existencia de un cuerpo construido a imagen de las SS, el “cuerpo de milicias”.

La estructura militante de la Tacuara estaba formada por “comandos de barrio”, en realidad agrupaciones locales de militantes en función del lugar de residencia. Cuando estos eran suficientemente sólidos, constituían interiormente un “cuerpo de milicias”, formado por los militantes mejor dispuestos para la acción. Cada “comando” tenía un nombre. Inicialmente, todos evocaban lugares comunes en la extrema derecha. Pero en los primeros años sesenta, a medida que la composición sociológica del grupo va variando -se integran en Tacuara cada vez más jóvenes procedentes de las clases trabajadoras, ellos o sus padres, frecuentemente vinculados a la CGT- estos nombres cambian y se vinculan progresivamente al peronismo (Comando 17 de Octubre, Comando Lealtad) o al sindicalismo (Comando 1º de Mayo). Cada vez aparecen más retratos de Perón en las sedes de la Tacuara. Cuando las reuniones son abiertas y no pueden celebrarse en los locales, utilizan los de algunos sindicatos obreros. Jorge Caffatti, uno de los líderes del MNRT, reúne a sus muchachos en el Sindicato del Tabaco y les dice: “No es casual que estemos aquí y no en otra parte. No se encuentra a los revolucionados en las sacristías”.

A principios de 1960, como escribe Roberto Bardini, uno de los biógrafos de Tacuara y miembro del grupo: “un nuevo aluvión juvenil llega de los barrios periféricos y desborda la capacidad de absorción de tacuara. Lo nuevo ahora, son los apellidos tanos, gallegos y sirio-libaneses, las solicitudes de afiliación que llegan de Flores, Lanús, Quilmes, Avellaneda: es el medio pelo”. Y otro de los comentaristas que han reconstruido la historia de Tacara, Andrés Castillo, aclara sobre su incorporación a esa organización que “casi todos los chicos del barrio entran a Tacuara, pero nosotros –ahí adentro- seguíamos manteniendo nuestra identidad peronista. Nos integramos por el tema del nacionalismo, de la violencia, de la verdad de los puños y las pistolas, por encima de lo racional…”.

A partir de ahora, hay en Tacuara dos formas de entender la política, dos orientaciones completamente diferentes –la nacionalista y la peronista- y por tanto, dos organizaciones que siguen actuando por inercia utilizando el mismo nombre. No será por mucho tiempo. Sabemos quien era Ezcurra, líder del MN Tacuara. Pero veamos ahora quien dirigía el sector disidente, “Joe Baxter”.

1.3.1. “Joe Baxter”, el alma de la “Tacuara revolucionaria”

El 11 de julio de 1973, un Boeing 707 de las líneas Varig con destino a Bruselas se estrelló poco después de despegar del aeropuerto parisino de Orly. Murieron 123 de sus 134 pasajeros. Uno de ellos era un argentino de 33 años provisto de pasaporte falso y que llevaba en la clandestinidad durante los últimos nueve años. Costó identificarlo. Se trataba de “Joe” Baxter, alias “El gordo”, “Salvador” y “Rafael”. Hoy está sepultado en el cementerio británico de Buenos Aires.

Descendiente de irlandeses, su fama fue temprana. Era alto y corpulento. Como todo pelirrojo, su rostro estaba cubierto de pecas. Aprovecharía su aspecto físico anglosajón en Vietnam para atentar contra los norteamericanos. Con apenas 24 años había promovido el asalto al Policlínico Bancario, cuando ya llevaba diez años como militante político. Baxter había iniciado antes su militancia en la Unión Cívica Radical, a mediados de los años cincuenta, para pasar luego al campo del nacionalismo, muy influido por los escritos de José Antonio Primo de Rivera. Llegó a escribir poemas loando su figura y la de otros fascistas europeos. Pero, poco a poco, se fue deslizando hacia la izquierda y hacia el peronismo revolucionario.

Como militante de la Tacuara, Baxter destacó en la organización e impulsión del MNR Tacuara. El 14 de septiembre de 1963, Baxter presentó al MNR en la Facultad de Filosofía y Letras, ante un auditorio mayoritariamente compuesto por estudiantes de izquierda. En el curso de ese acto, pidió la anulación de los contratos petroleros con firmas extranjeras y la nacionalización de los bancos y de los frigoríficos. Fue muy claro a la hora de establecer la diferencia entre los nuevos “amigos” y los “enemigos”. A los que hasta entonces habían sido sus adversarios les dijo: “Recorrimos siempre un camino paralelo en muchas cosas y no nos habíamos dado cuenta”. Respecto a los que hasta entonces habían sido sus camaradas, dijo: “No sólo hay liberalismo cipayo e izquierdismo cipayo; hay también nacionalismo cipayo”, dijo Baxter. “Los nacionalistas cipayos son quienes creen que la batalla por la soberanía argentina se jugó en la Cancillería de Berlín en 1945. Cómo no se van a considerar derrotados, si fueron derrotados en Berlín!”. Llovieron panfletos sobre la sala en los que se podía leer lemas como “Guerra al imperialismo” y “En marcha hacia la liberación nacional”.

Cuando el acto concluyó los militantes del MNRT repartieron ejemplares de su periódico “Tacuara”. El cambio de orientación era patente. El antisemitismo había desaparecido, se condenaba el racismo (“El problema no se da entre blancos y negros, sino entre explotadores y explotados. Si los explotadores blancos son muchos más que los explotadores negros, eso no es motivo de orgullo para la raza blanca”) y la discriminación religiosa; a este respecto se decía: “Creemos que la realidad espiritual de América está dada por el catolicismo, pero entendiendo que todas las demás minorías religiosas merecen nuestro respeto”. Querían demostrar que eran activistas dispuestos a todo, frente a los “charlatanes de café” de la izquierda universitaria. Tras el acto comprobaron que habían perdido algunos apoyos importantes. Baxter reconoció poco después que “Echarnos a favor de la liberación nacional nos costó perder la protección. La misma gente que hasta entonces nos había protegido se nos hizo contra. Ezcurra siguió siendo el niño mimado, nosotros éramos las ovejas negras. Quedamos huérfanos, sin padres y sin dinero”. Y esto condujo directamente al golpe del Policlínico Bancario.

Tras esta operación, proliferaron las detenciones y los pases a la clandestinidad. Baxter, poco después, se desplazó a Montevideo. Alberto Pérez Iriarte, apenas tenía 14 años cuando su madre albergó en su domicilio de Montevideo a unos argentinos huidos. Él mismo explica: “Fue en 1964. Yo era un gurí de 14 años cuando unos muchachos argentinos se alojaron en la casa de mi mamá, en Montevideo. Después me enteré que andaban prófugos de la policía. Eran militantes del Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara y habían asaltado un banco en Buenos Aires. Entre ellos se encontraba Joe Baxter, a quien traté casi hasta el último día de su vida”. Es a partir de las declaraciones de Pérez Iriarte que ha podido reconstruirse una parte de la vida de Joe Baxter.

En Uruguay conoce a Raúl Sendic y contribuye a la organización del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Luego, siempre con documentación falsa, llega a Madrid en donde se entrevista con el General Perón. Vale la pena detenerse un momento en esta entrevista.

Se han publicado varias descripciones de aquel encuentro. Perón se solía levantar temprano. Era un 7 de enero. Baxter apareció en Puerta de Hierro a primera hora. Antes de la entrevista, Perón se había informado de quien era Baxter y de qué era Tacuara. Le recordó que cuando algunos tacuaras habían resultado detenidos en 1962 –entre ellos Nell– tras el robo de algunos vehículos, él les había enviado al penal una foto suya dedicada como forma e expresar su solidaridad contra quienes se oponían al gobierno militar. Perón había leído algunos textos de la Tacuara en los que se glosaba a Mussolini. Así que Perón le comentó que había visitado al Duce. Ignoraba que, en ese momento, Baxter estaba “en otra onda”. Debió recordárselo su secretario, diplomáticamente, ante el silencio respetuoso del líder tacuara: “Disculpe, General, pero estos muchachos leen más a Mao que al Duce”. Al día siguiente la entrevista continuó, pero en ese momento, Perón ya había colocado entre los papeles de su mesa un retrato de Mao. La anécdota la contó el propio Baxter. Lo que ignoraba es que cuando se retiró, Perón lo miró desde la ventana y comentó a su secretario: “Un muchacho fantástico. Parece capaz de hacer él solo la revolución”.

En Madrid, Baxter conoció a la actriz norteamericana Ava Gardner y mantuvo con ella una relación episódica. A partir de Perón conoce al “rais” egipcio, Gamal Abdel Nasser y luego al presidente del Frente de Liberación Nacional argelino Ben Bella. Regresa luego a Uruguay y en Punta Carretas se extrevista con el ex presidente brasileño Joao Goulart derrocado por una Junta Militar. En ese momento ya está unido a una boliviana, Ruth, y ha tenido una hija, Mariana. El año 1968 fue de gran efervescencia revolucionaria y se ve a Baxter en Cuba acompañado por su mujer e hija. Luego irá a París. En mayo se encontraba en la capital francesa y participó en las manifestaciones y en las ocupaciones. Pero en aquellas jornadas, lo más importante para él fue haber conocido a Roberto Mario Santucho, fundador del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), en el que Baxter se integró con el nombre de “Roberto”. En ese momento estaba en la senda del marxismo, en donde, profundizando, llegó al trotskysmo uniéndose a la “Fracción Roja” de la IV Internacional dirigida desde Bélgica por Ernest Mandel.

En Pekín se albergó en el “Hotel de las Nacionalidades”, junto a sus camaradas. Les impresionó la magnificencia de Tiananmen el lugar en el que 25 años después correría la sangre de los jóvenes estudiantes chinos. Permanecieron durante un mes en Pekín. El país les impresionó mucho más que la doctrina maoísta. Luego siguieron cursos de preparación militar. Se levantaban muy pronto, a las 5:30 y corrían dos kilómetros; era duro porque estaban desentrenados y no eran más que apoltronados urbanitas fuera de su ambiente. Con el tiempo mejoraron y llegaron a correr doce kilómetros. Había otros muchos grupos como ellos de las nacionalidades más diversas. En aquella época, China, como Cuba, como la URSS, hacían esfuerzos titánicos por exportar su revolución. De todo este periplo chino, Baxter asumió especialmente la idea de “guerra revolucionaria” entendida como “guerra popular prolongada”.

Se ignora los caminos a través de los cuales, Joe Baxter recala en China y como le proponen recibir entrenamiento militar junto a sus tacuaras y a miembros de la Juventud Peronista. Sea como fuere su afán de aventuras y su vocación anti-imperialista le llevan a Vietnam, donde se pone al servicio del Vietcong o del Ejército Norvietnamita. Aprovechando su aspecto físico, Baxter, vestido de oficial canadiense, penetró en el Club de Oficiales del ejército de Estados Unidos en Saigón, observó el lugar y trazó el plano que luego utilizaría el Vietcong en la ofensiva del Thet. Incluso se cuenta que Baxter participó personalmente en el ataque por lo que fue condecorado por Ho Chi Minh. ¿Episodio real o una parte de la leyenda de Joe Baxter? Imposible saberlo. La única seguridad, a estas alturas, es que la biografía de Baxter es propia de un aventurero. Así al menos la definieron sus antiguos camaradas uruguayos, los primeros Tupamaros. Otro de quienes le conocieron bien, un ex miembro de la Tacuara dice de él que era “ocurrente e histriónico”. En el PTR-ERP dejó un recuerdo más ambiguo, se le tenía como un “chanta”, término bonaerense para definir a los que hablan más que trabajan. Y se ha escrito que algunos lo consideraban agente de algún servicio de inteligencia. ¿Cuál pudo ser ese servicio? ¿cuándo pudo iniciarse esa colaboración?

Todo induce a pensar que se trató de la CIA y que contactaron con él, entre su estancia en Uruguay y su ingreso en el PTR-ERP. ¿Motivos? A diferencia de otros tacuaras cuya formación política era muy deficiente, y se trataba de meros exaltados, Baxter tenía un sólido fondo ideológico anclado en las doctrinas joseantonianas que, como mínimo compartió sin fisuras, desde su adolescencia hasta su salida de Argentina. A pesar de que, tras morir, la revista “Imprecor”, órgano teórico del Secretariado Internacional de la IV Internacional, glosó su figura e incluso le dedicó una portada en un ejemplar que recordamos bien, Baxter jamás demostró una “acrisolada fe marxista”. Las continuas peripecias ideológicas que tuvo a partir de 1963 dan que pensar. Son piruetas ideológicas demasiado extremas y con escasa justificación doctrinal. Pasar del nacionalismo antisemita al peronismo (sin abandonar completamente el antisemitismo), pasar de ahí al anti-imperialismo peronista (abandonando completamente el antisemitismo, pero retornando al nacionalismo), huir luego a Uruguay y contribuir a la constitución del primer núcleo Tupamaro (lo que implica distanciarse del nacionalismo), entrevistarse luego con Perón en España (lo que indica el mantenimiento de una fe peronista), de ahí pasar a entrevistarse con Nasser (muchos dirigentes neo-fascistas de la época realizaban este mismo periplo, por cierto) y con Ben Bella para más tarde recibir entrenamiento militar en China (la CIA en ese mismo momento –repito, en ese mismo momento- había articulado a través de su antena en Suiza la “operación maoísta” destinada a romper la base juvenil de los partidos comunistas prosoviéticos; gente de extrema-derecha colocaron en Italia carteles con la efigie de Stalin durante el Congreso del PCI, y la leyenda “Reivindiquemos a Stalin”) y congraciarse con Ho-Chi-Min, para terminar luego en el PRT-ERP (que solamente tuvo peso real en la zona de Tucumán, donde los Uturuncos habían realizado el primer intento argentino de guerrilla rural, pero solamente el EPR consiguió ir un paso mas adelante) y luego en una fracción disidente, el trotskysmo de Mandel, y todo ello batiendo recors de clandestinidad y de cruce de fronteras sin problemas, hacen que la posibilidad de que Mandel trabajara para la CIA, no es una especulación gratuita. De hecho, las andanzas internacionales de Baxter, a partir de su salida de Argentina, solo podían tener interés para la CIA, en tanto que excedían las competencias y los límites de cualquier servicio argentino del que difícilmente entenderíamos que se interesara por Argelia, Egipto o Vietnam.

¿Hay otra posibilidad? ¿el impulso aventurero es capaz de forjar personajes como Joe Baxter? ¿Era solamente Baxter un exaltado al que le preocupaba más una “tercera posición internacional” y que, poco a poco, se fue escorando hacia escenarios cada vez más conflictivos? Hay que recordar que en la época en la que Baxter se interesa por la IV Internacional, su grupo francés, la Ligue Comunista dirigido por Alain Krivine, Daniel Ben Said y Henry Weber, está estudiando la insurrección armada y realiza “gimnasia revolucionaria” hostigando las manifestaciones y los mítines de “Ordre Nouveau”. Lo sabemos porque nos lo comunicó Joan Colomar, quien tras su salida del Front Obrer Catalá, fue uno de los impulsores del grupo “Comunismo” en la Universidad de Barcelona del que surgió la Liga Comunista Revolucionaria. En mayo de 1968, cuando Baxter “casualmente” está en París, Krivinne y su grupo actúan con el nombre de Jeunesse Comunista Revolutionnaire; ya entonces se dijo que los acontecimientos de mayo de 1968 fueron impulsados por la CIA para debilitar la posición de De Gaulle, muy hostil al atlantismo anglo-sajón. La cuestión es: ¿por qué Baxter siempre está presente allí en donde aparecen grupos y situaciones anómalas? Cuando muere tiene treinta y pocos años, quizás le hubieran faltado unos cuantos para “moderar” algunas posturas políticas (el impulso aventurero se suele extinguir a mediados de la treintena, y como máximo se prolonga en algunas personalidades particulares hasta los cuarenta…). Como veremos en otros momentos de este estudio sobre la violencia política, el caso de Baxter no es único. Rodolfo Galimberti (a) “el loco Galimba”, otro antiguo tacuara, devenido dirigente montonero y luego taxista exiliado en París, terminó así mismo sus días vinculado a la CIA, antes de que un infarto se le llevara a mejor vida.

En París, como hemos dicho, Baxter ha conocido a Mario Roberto Santucho y en el año y medio siguiente está al tanto de los movimientos que llevan a la constitución del Ejército Revolucionario del Pueblo en junio de 1970. Vale la pena resumir el proceso de formación de este grupo. El 8 y 9 de julio de 1961 había tenido lugar la creación en Santiago del Estero (justo donde apareció el foco de los Uturuncos), el Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP), de la mano de Francisco René Santucho (a no confundir con su hermano Mario Santucho), con una extraña y en ocasiones ambigua doctrina populista.

El FRIP distaba mucho de ser un partido marxista. Inicialmente, su doctrina era el nacionalismo bolivariano y ni siquiera se planteaba la posibilidad de la lucha armada. Anclaba su nacionalismo en las culturas precolombinas. Francisco René Santucho, fue en esto un precursor de los actuales movimientos indigenistas solo que dotado de una concepción más amplia y continental. Había dado a su movimiento un contenido cultural y racial. René Santucho conocía bien las culturas pre-colombinas, especialmente a los quechuas peruanos. Su idea era fundar en Argentina un movimiento similar a la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) peruana. Además, Santucho sostenía posiciones anticomunistas. Llegó a protagonizar acciones anticomunistas y a lanzar cócteles molotov contra sedes del Partido Comunista Argentino. Era librero y editor y en 1961 publicó un opúsculo titulado "Qué es el Frente Revolucionario Indoamericano y Popular", cuyas ideas básicas eran "no al imperialismo capitalista de los Estados Unidos, no al imperialismo comunista de la Unión Soviética; defensa de nuestra identidad latinoamericana y nuestras raíces indígenas, incluyendo las lenguas originales, que debían salvarse de la acelerada extinción alentada por los imperialismos denunciados para homogeneizar el mundo, organización desde las bases, a partir de los sindicatos, pero especialmente en nuestra región noroestina, desde el campesinado, principal fuerza revolucionaria del continente". En los años siguientes Santucho formó a militantes campesinos dando cierta coherencia al movimiento. Hacia 1966 tenía cierta implantación entre los campesios de Tucumán. Pero, fatalmente, aparecería su hermano Mario Roberto Santucho que, progresivamente, daría al FRIP un carácter marxista hasta su transformación fatal en PRT-ERP.

En el período 1961-65, en efecto, el FRIP irá creciendo lentamente y consiguiente sumar a algunos militantes de extrema-izquierda, entre ellos los militantes del Partido Obrero Trotskysta, una pequeña organización argentina afiliada a la IV Internacional. Estas incorporaciones generan tensiones internas que llevan a la escisión de los “morenistas”, seguidores de Hugo Bressano y Nahuel Moreno que habían constituido una fracción –Palabra Obrera- en el interior de la organización. El 25 de mayo de 1965, el FRIP se transforma en el Partido Revolucionario de los Trabajadores y celebra su primer congreso. Un año después, las resoluciones del segundo congreso, aprueban pasar a la lucha armada. No es una novedad en aquellos momentos. Desde Cuba se están estimulando todo tipo de guerrillas y del 3 al 15 de enero se celebra en a Habana la Conferencia Tricontinental de la que saldrá la OSPAAAL (Organización Latinoamericana de Solidaridad con los Países de Asia, África y América Latina).

Baxter era un fanático de la seguridad (o pasaba por serlo). Cuando la dirección del PRT se reunió en una casa prestada de Buenos Aires para preparar la ponencia central del V Congreso del Partido a realizar a finales de julio de 1970, nadie se reconocía, a propuesta de Baxter, todos los asistentes iban con el rostro cubierto con capucha. Era la primera vez que él participaba en una reunión de la dirección del PRT. Santucho lo presentó por su alias, “Rafael Barletta”. El sistema de acceso al apartamento también fue idea de Baxter: el militante que estaba en la puerta, debía esperar de espaldas a los que iban llegando, debía pedirles el santo y seña y si era correcto darles la correspondiente capucha y no mirarlos a la cara, indicándoles: “Fondo a la derecha”… Al entrar en la casa debían ponerse la capucha. Lo curioso es que, tanta seguridad no servía para mucho; salvo Baxter, todos los asistentes ya se conocían entre sí. En un alto en la reunión, Santucho, interrogado por un delegado sobre quién era el recién llegado (el resto se conocía perfectamente por la voz o por la silueta…) le remitió al asalto al Policlínico. Las historias que corrían sobre Baxter (su condecoración por Ho Chi Min) le facilitaron una fama legendaria en la extrema-izquierda argentina. Dentro del PRT se decía que el “comandante revolucionario Rafael Barletta” había sido presentado y garantizado por los cubanos.

En julio de 1970, Baxter se desplaza a las islas Lechiguanas en el norte del delta del Paraná para asistir al V Congreso del Partido Revolucionario del Pueblo una de cuyas decisiones es iniciar ya la lucha armada. En esa época trabaja con Santucho en la elaboración del documento político fundacional de la organización. Dos meses después, en septiembre de 1970, el ERP realiza su primera acción terrorista: el asalto a la Comisaría 24 de Rosario. Mueren dos agentes y Baxter critica estas bajas innecesarias. Inmediatamente pasa a ser desconsiderado por la dirección del ERP quien vierte sobre él todo tipo de improperios. A partir de ese momento empieza el distanciamiento de Santucho, al que Baxter acusa de “burócrata”. Es en ese momento en donde empieza a circular su fama de “chanta” (charlatán), aunque la acusación definitiva es la de “morenista” (seguidor de Nahuel Moreno, un cuadro del FIND defensor de una “línea blanda”). Pero Baxter sigue en el ERP con papeles cada vez más secundarios. Insistía mucho en que la forma de construir el socialismo mediante los votos no era válida y que solamente el proceso revolucionario –y por tanto, armado- era legítimo y eficaz. En realidad, ese odio hacia la democracia liberal indica que algunas de sus posiciones seguían siendo exactamente las mismas que en su adolescencia, cuando había escrito poemas José Antonio y exaltado a Brasillach y a otros intelectuales europeos tenidos como “colaboracionistas” con el nacional-socialismo.

Es como miembro del ERP que visita el Chile allendista, pero, poco a poco, va siendo alejado de las posiciones de dirección. En 1971 se le acusa de “ineficiencia” y se le separa de la ejecutiva del grupo. La ruptura tiene lugar tras la fuga del penal de Rawson en donde Baxter denuncia que sus amigos más próximos han sido abandonados a su suerte. Es muy posible que en ese momento, Baxter empezara a trabajar en Chile sobre la estrategia que cristalizó poco después de su muerte, cuando en 1974 se fundó la “Junta Coordinadora Revolucionaria” constituida, entre otros por el MIR chileno y el PTR argentino.

Cuando el ERP sufre una escisión interior y se crea el ERP-22 (por la fecha en la que tiene lugar la crisis, el 22 de agosto), Baxter no se une a esta fracción que protagonizaría algunos de los asesinatos más crueles y espectaculares de ese período, sino a la escisión de su rama política, el PRT Fracción Roja que acto seguido pide su adhesión al Secretariado Internacional de la IV Internacional. Y en calidad de delegado de esta organización acude al congreso de junio de 1973, falleciendo en el fatal accidente de Orly. Había logrado algo que parecía increíble: ser odiado simétricamente, tanto por la izquierda como por la derecha.

En realidad, su perfil es propio de un aventurero, mucho más que el de un político. Pasar de la Tacuara antisemita a la IV Internacional en donde se encuentra la mayor acumulación por metro cuadrado político de activistas de origen judío, es, cuanto menos sorprendente. Iriarte y otros que lo conocieron bien hablan de él como de un Lawrence de Arabia o un André Malraux. Y es posible que lo sea, pero, en el fondo, tras reunir todos los datos biográficos que nos ha sido posible sobre su biografía, nos da la sensación de que todavía el “misterio Baxter”, el del hombre que facilitó el deslizamiento de la Tacuara hacia la extrema izquierda, no está completamente resuelto.

 

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