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Infokrisis.- La historia del Movimiento Nacionalista "Tacuara" sería absolutamente incomprensible sin realizar un pormenorizada alusión a la vida y a la obra del Padre Julio Meinvielle, fallecido en desgraciado accidente de tráfico en 1973. Era Meinvielle el verdadero inspirador de la Tacuara y de la Guardia Restauradora Nacionalista. Además de esta influencia, el padre Meinvielle tiene interés para nosotros españoles, en tanto que gran conocedor de la Hispanidad y uno de los más ardientes defensores de este concepto a partir de los años 30.

 

 

1.2.2. El Padre Julio Meinvielle y su doctrina

Si Tacuara tuvo un inspirador ideológico éste fue el padre Meinvielle. El padre Meinvielle fue uno de esos productos del tradicionalismo católico mezclado con nacionalista, en cuyo pensamiento político, el antisemitismo tenía una parte muy notable. A principios de los años 60, Argentina vivió un recrudecimiento del antisemitismo a causa del secuestro del antiguo oficial de las SS, Eichmann residente clandestino en el país. Se demostró que el gobierno permitía a los servicios secretos judíos operar a sus anchas y que, además, éstos tenían relaciones con los partidos de izquierda, algunos de cuyos militantes y dirigentes eran de origen judío. Esta oleada de antisemitismo duró hasta finales de los setenta y, por lo que recuerdo, la Junta Militar estableció una oficina destinada a estudiar los movimientos de la comunidad judía. A decir verdad buena parte de la militancia del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo de orientación trotkysta), tenía apellidos que los vinculaban a la comunidad judía y, así mismo, muchas mujeres que militaron en los montoneros lo eran. Haría falta un estudio pormenorizado de este fenómeno y una interpretación conveniente, pero el hecho es que esta tendencia había sido detectada por la Junta Militar y especialmente en sus primeros años, reforzaron el “control” sobre la comunidad judía. En realidad, ésta última oleada de atisemitismo fue el postrero coletazo del “efecto Eichman” y de las soflamas del padre Meinvielle.

El pensamiento de Meinvielle tenía cinco componentes clásicas: nacionalismo inspirado en el general Rosas, catolicismo tradicionalista e inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia, anticomunismo, antisemitismo y desdén, desconfianza y denigramiento hacia la democracia. Todos estos elementos están presentes en la “primera Tacuara”. No importa que, a partir de 1960, el peso de la “izquierda” se fuera acentuando progresivamente en el seno de la Tacuara. De hecho cuando conocí a “Alberto Santos” en Madrid, seguía siendo fiel a los principios inyectados por Meinvielle en la organización. De todas formas, el propio Meinvielle, cuando en marzo de 1960 percibió –a causa de la condena realizada por el movimiento Tacuara de la invasión de Bahía Cochinos y del reconocimiento de que algunos elementos de la reorma agraria castrista eran “esperanzadores”- viraba ligeramente a la izquierda, escindió a sus colaboradoras y fundó la Guardia Restauradora Nacionalista. No todos podían ser miembros de la GRN, era preciso demostrar una ascendenci argentina de cinco generaciones. Recuerdo algunos de los boletines ciclostilados dela GNR, solían alternar frases de San Pío X, con las de José Antonio Primo de Rivera. Pero lo más sorprendente es que, hasta última hora, la Tacuara “de izquierdas”, siguió citando también consignas del fundador de Falange Española, cundo ya había transformado su nombre en Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara. Recuerdo un de los dípticos de publicidad del movimiento que terminaba con el “Ni derechas ni izquierda” y “Patria para todos o patria para nadie”.

Meinvielle reclutó a los primeros tacuara entre la alta burguesía bonaerense, católicos a machamartillo, lo únicos con formación suficiente para apreciar su dominio de la patrística y el tomismo, educados inevitablemente en los mejores colegios religiosos del país. Resulta aventurado decir si la “infiltración marxista” se produjo de manera sistemática y deliberada o fue un signo de los tiempos, producto de la efervescencia guerrillera que vivió el subcontinente iberoamericano en la década de los 60. La cuestión es que, a principios de 1960, era evidente que una parte de la organización había escapado a la tutela doctrinal de Meinvielle.

En aquel momento, Meinvielle era un hombre meduro de 55 años. Había dado que hablar desde los 25, cuando polemizó con Jacques Maritain sobre la guerra civil española. Maritain había acertado a pasar por Buenos Aires negando el carecer religioso de la guerra civil española y sosteniendo posturas antifascistas que recabaron una oposición vivaz de Menvielle. En 1937 publicó su primer libro, “¿Qué saldrá de la España que sangra?”. Para él, estaba claro, fue uno de los más ardientes defensores del carácter de “guerra santa” y “cruzada” que tuvo nuestro último conflicto civil. Fue, precisamente Acción Católica Argentina quien editó ese libro (que hoy puede encontrarse íntegro en Internet). En realidad Meinvielle –que había estudiado filosofía en el Seminario Pontificia de Buenos Aires- había sido uno de los fundadores de la Acción Católica Argenita. Ese mismo año -1937- fundaba la Unión de Scouts Católicos Argentinos y poco después entraba a formar parte de la Sociedad Tomista Argentina, de cuya dirección formó parte. Estudió en el Seminario de Villa Devoto y fue ordenado en 1930. Colaboró desde su inicio con la revista “Criterio”, fundó a principios de los años 30 la revista “Crisol” y participó activamente en los cursos de Cultura Católica, donde se convirtió en mentor de un grupo de católicos de orientación nacionalista. Colaboró con algunos de ellos –Marcelo Sánchez Sorondo, César Pico, Mario Amadeo– en la fundación de “Sol y Luna” en 1938, y posteriormente de “Balcón”, en 1946.

Tomista convencido, aspiraba a restaurar el reino de Cristo Rey en la tierra. Durante los años 50 fue elaborando su proyecto político agrupando un catolicismo tradicionalista con el nacionalismo inspirado en el general Rosas en un contacto “nacional” y antidemocrático. Para él, los tres pilares de la sociedad argentina eran la Nación, la Iglesia y las Fuerzas Armadas. Los adversarios a abatir eran cuatro: protestantismo, masonería, liberalismo y socialismo. Existía, naturalmente, un quinto adversario, el judaísmo, que operaba a modo de influencia transversal en los otros cuatro. Su primera obra sobre el judaísmo la compuso en 1936; se titulaba “El Judío” y en ella aludía y adaptaba los clásicos del antisemitismo –en especial “El Judío internacional” y “Los Protocolos de los Sabios de Sión”- a la situación argentina.

Meinvielle, ya en esa época, demostró ser un ágil polemista, brillante intelectual conservador y pluma anticomunista acerada. A lo largo de toda su vida, estas cualidades seguirían vivas y activas. Sus discípulos más directos dieron que hablar en los años siguientes y recorrieron el mismo sendero: Jordan Bruno Genta, el más próximo de todos ellos, escribió en 1965 “Guerra Contrarrevolucionaria: doctrina política” que todavía sería considerado por la Junta Militar que derribó a María Estela Martínez de Perón, como libro de cabecera. Otro de los intelectuales nacionalistas argentinos inspirados en Meinvielle es Alberto Buela Lamas, cuyo primer libro, “El ente y los trascendentales” fue prologado por Mainvielle en 1972, un año antes de fallecer. Su hermano, Carlos Miguel Buela Lamas, fundó en 1984 el Instituto Verbo Encarnado y escribió un opúsculo tras el fallecimiento de Meinvielle.

En los años 30 y 40 Meinvielle colaboró con distinas revistas católicas y desarrolló una portentosa labor para movilizar y organizar el catolicismo argentino. Levantó incluso iglesias, creó el Ateneo Popular de Versalles y fundó otras revistas católicas de formación doctrinal e información política. Todavía hoy existe una placa en el barrio bonaerense de Versalles que recuerda su dedicación y ejemplo. En efecto, desde 1933, Meinvielle era presbítero de la parroquia de Nuestra Señora de la Salud, en Versailles, un barrio nuevo del oeste de la ciudad. Inicialmente era un destartalado edificio hecho con chapa ondulada y restos de madera. En pocos años logró transformarlo en un edificio de calidad. Aún hoy se recuerda allí al “padre Julio” por su bondad y su dedicación a las necesidades materiales y espirituales de los feligreses. Algunos de los periodistas que han intentado reconstruir la biografía de Meinvielle se sorprendieron de que un teócrata opueso a la democracia liberal como él, sea recordado por su “actitud liberal y democrática”.. Una vez construida su parroquia, en 1951, Meinvielle fue relevado de su puesto. En efecto, se habían producido las primeras manifestaciones católicas de hostilidad a Perón y Meinville –como era de esperar- se destaco como uno de los más ruidosos polemistas antiperonistas.

Meinvielle era ferozmente antiperonista; Perón, para él, era una especie de Kerensky argentino que preludiaría un gobierno bolchevique a cauda de lo que denominaba “su plebeyismo, su tendencia al desorden, su actitud antijerarquica respecto de la sociedad y sus atropellos a la propiedad privada”.
Meinvielle influyo en sectores reducidos de la clase media católica, que ejercían de profesores en la universidad, especialmente de filosofía, derecho, diplomacia, justicia (como el ex-Ministro de Justica menemista Rodolfo Barra) y las fuerzas armadas y los órganos de seguridad. Pero en donde logró más audiencia fue en la generación de jóvenes activistas nacionalistas de finales de los años 50 y principios de los 60. Fernando Abal Medina, Rodolfo Galimberti, Alejandro Giovenco, Joe Baxter, Carlos Osorio, José Luis Nell, Carlos Caride, Dardo Cabo (por solo mencionar a los mas conocidos) fueron Tacuaras… antes de pasar a otras formas de guerrilla urbana o de nacionalismo. 
Todos los títulos de las obras del Padre Julio Meinvielle son significativos de su pensar: “El judío, Asociación de los Jóvenes de la Acción Católica” (1937), “El  judío en el misterio de la historia” (1959), “Entre la Iglesia y el Reich” (1937), “Qué saldrá de la España que sangra” (1937), “Hacia la Cristiandad. Apuntes para una filosofía de la historia” (1940), “ El comunismo en la revolución anticristiana” (1961), “El poder destructivo de la dialéctica comunista” (1962), “Toma bolchevique del poder a través de generales nasseristas” (1963), “La «Ecclesiam Suam» y el progresismo cristiano” (1964), “La Iglesia y el mundo moderno, el progresismo en Congar y otros teólogos recientes” (1966), “¿Cisma en la iglesia? El conflicto Dolar-Oro, La Revolución Mundial y otros temas” (1968), “De la Cábala al progresismo” (1970), ”Concepción católica de la política. Los tres pueblos bíblicos en su lucha por la dominación del mundo. El comunismo en Argentina” (1974), “Influsso dello gnosticismo ebraico in ambiente cristiano” (1988)…

Murió en un accidente automovilístico en 1973.

 

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