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Infokrisis.- Los acontecimientos que tienen lugar en el mundo circulan a una velocidad excesivamente rápida como para que un solo individuo pueda seguirlos de manera objetiva y al paso con la realidad. La complejidad de nuestro mundo moderno apunta contra la línea de flotación de las individualidades. Hoy ni siquiera se recuerda lacanción de Bob Dylan: "Los tiempos van cambiando"... el propio paso del tiempo la ha relegado al olvido. Por eso, los laboratorios de ideas y las sigergias generadas en su interior entre distintas estructuras de este tip, es una forma de remontar este problema.

LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y SU INADECUACION PRESENTE

Los partidos políticos son estados mayores de futuros ministros o de concejales en busca de la recalificación, y en su nivel más mediocre, “aparatchiks” en busca de un salario a cambio de una tarea burocrática. No son, desde luego, el mejor lugar para estudiar tendencias, ni para seguir el paso de la modernidad. Como máximo pueden servir para seguir la actualidad política, siempre, eso sí, bajo el prisma deformante del oportunismo político. Así que ni siquiera sirven para entender otra cosa que el eterno juego entre el poder y la oposición, de yo digo negro donde tú propones blanco. La lectura de la prensa, en el día a día, nos confirma en estas observaciones.

En cuanto a los “tertulianos” y opinadores profesionales, la cosa no mejora. En ocasiones se limitan a ser la voz de su amo –los periodistas “orgánicos” al servicio del PP o del PSOE, resultan francamente previsibles y fastidiosos- y solo una ínfima minoría va más allá del día a día y del comentario pedestre sobre la actualidad. El resultado es que, constantemente, nos levantamos sorprendidos por la confirmación de nuevas tendencias que nadie había sido capaz de prever. Bruscamente, nos enteramos de que el petróleo se acaba. O que el cambio climático es inexorable. O que el agua escasea. O que los chinos se comen la economía mundial. O que Rusia se reconstruye.

Todos estos opinadores, partidos, tertulianos y demás “enteraos” nos hablan del fenómeno que toca, pero ni siquiera son capaces de llegar al fondo de la cuestión. Por ejemplo, llevan seis años aludiendo constantemente al “terrorismo internacional” y a “Al Qaeda”, sin que todavía hoy hayan sido capaces de explicar el fondo de la cuestión, ni quién provoca verdaderamente el terrorismo. Se limitan a comentar los informes emitidos por servicios de seguridad internacionales… los cuales, probablemente, inspiren buena parte de ese terrorismo. El asesinato de Pierre Gemayel en Líbano, tres coches bombas en Ciudad Sadder en Bagdad… ¿verdaderamente son obras terrorismo internacional? O detrás de ellos es más lógico ver un intento de Israel de revitalizar la guerra civil libanesa para descongestionar el frente norte y tener entretenidos a los terroristas de Hezbollah matándose con las milicias cristianas. Y detrás de buena parte de los atentados en Irak, ¿no es más lógico ver a la inteligencia militar americana creando una guerra civil dentro de la guerra contra el ocupante, es decir, contra los propios americanos? ¿Todos los informes que llegan a los medios de comunicación procedentes de servicios, son veraces? ¿O son, antes bien, meras intoxicaciones?

Sea como fuere, el periodista de a pie es incapaz de tamizarlos y en cuanto a los partidos políticos, lo miden todo por interés de partido, en absoluto por su relación con la verdad. Al PP le interesa demostrar que tras el 11-M está ETA y al PSOE le interesa legitimar su victoria electoral sosteniendo que los islamistas radicales están tras la matanza. Pocos son los que reconocen que no se sabe gran cosa de los autores del 11-M.

Detrás de todo esto lo que encontramos es, o bien falta de información, o bien necesidad de información veraz, o bien exceso de información e incapacidad para tamizarla, seleccionarla y ordenarla.

Sea como fuere, en cualquiera de estos casos, ya sea a la hora de analizar la realidad política y los acontecimientos que se van sucediendo o a la hora de prever tendencias y de afrontarlas, lo que está suficientemente claro es:

1) La necesidad de seguir de cerca las modernas tendencias globales de la humanidad a fin de poder establecer y prever políticas y estrategias capaces de afrontarlas.

2) La incapacidad para un sólo observador y analista de procesar todos los datos que tiene a su alcance en la red o en medios convencionales.

3) La necesidad para partidos y grupos que aspiran a rectificar las orientaciones políticas o sociales de tener información veraz y constantemente actualizada para establecer estrategias de intervención.

 

LOS THINK TANKS COMO FORMA DE ESTABLECER SINERGIAS

Un “think tank” es, literalmente, “un tanque de ideas”. La traducción a términos castellanos sería “laboratorio de ideas”. Este tipo de instituciones surgieron en el Reino Unido y EEUU, formadas por profesionales de distintos sectores que generan ideas o consejos útiles para adelantar tendencias de futuro y permiten adoptar estrategias válidas a la hora de planificar y tomar decisiones en una empresa, un sector, un país o un territorio. Se ha definido su tarea así: “Inspiran y dan ideas a personas de acción que mueven la sociedad y generan conocimiento valioso para la toma de decisiones, con un razonamiento coherente y procesos de reflexión elaborados mediante una alianza cooperativa de aportaciones plurales".

Desde principios de siglo, la política anglosajona y específicamente la norteamericana, se ha visto influida por estos think tanks que nunca han tenido en sus manos poder político real, pero sí han influido en las decisiones del poder político, lo han condicionado y, con frecuencia, mediatizado. La Comisión Trilateral, el CFR, el Club Bildelberg, el Instituto de Relaciones Exteriores, el Instituto de la Empresa, o en España, el Instituto Elcano, o el Grupo de Estudios Estratégicos, son distintas formas que puede adoptar un “think tank”.

Los laboratorios de ideas no son “círculos culturales”, sino que disponen de técnicas de trabajo específicas y de formas de actividad por encima de partidos e instituciones. No buscan el poder, solamente situarse bien en relación al mismo y ofrecerle ideas y asesoramiento.

Los laboratorios de ideas agrupan, en síntesis, a gente capacitada y con capacidad de estudio, racionalización y objetivización, para estudiar determinados aspectos, aprovechando unos las conclusiones de los otros.

No es un “círculo cultural” porque no pretende hacer “cultura” –aun cuando una forma de establecer un laboratorio de ideas es acogiéndose a la forma de círculo cultural y aunque algunas de sus actividades (conferencias, cenas-coloquio, seminarios, publicaciones, webs) sean similares a las de este tipo de asociaciones. El laboratorio de ideas aspira a influir sobre ambientes concretos e inspirar acciones determinadas, mientras que un círculo cultural se limita a difundir un determinado aspecto de la cultura.

Así mismo, es posible establecer sistemas de cooperación entre distintos laboratorios de ideas para configurar planes de actuación más ambiciosos.

COMO FUNCIONAN LOS LABORATORIOS DE IDEAS

Las dinámicas de funcionamiento de un laboratorio de ideas responden a unas técnicas de funcionamiento precisas. Parte de la actividad se realiza colectivamente, por medio de los llamados “brain storming”, literalmente “tempestad de ideas”, donde cada sujeto lanza sobre el tapete su idea, sin criticar a las demás. Al acabar, existen un cierto número de ideas similares y reconducibles a otras; finalmente, se trata de excluir algunas que no se adaptan a la finalidad propuesta. Luego, trabajando sobre las que quedan, es posible, entre todos, irlas perfeccionando, analizándolas o desechándolas. El resultado final es una idea que ha superado la crítica de todos, que todos han contribuido a perfeccionarla y que supone una respuesta al problema inicialmente planteado.

La creación de grupos de estudio es una formulación clásica de los laboratorios de ideas. Se trata de grupos cerrados cuyo trabajo no se pone de manifiesto hasta que termina la reflexión y se publican sus conclusiones.

Luego están las conferencias en las que un personaje notable explica su posición sobre determinado problema y es asaeteado a preguntas por el auditorio a fin de llegar a conclusiones lo más nítidas posibles.

La elaboración del dossier ocupa un aspecto importante de los laboratorios de ideas. Dentro de cada dossier, el material está ordenado por importancia y origen, clasificado y resumido en la introducción.

Los recursos facilitados por Internet allanan esta tarea y la vuelven centrales a la hora de difundir conclusiones, recopilar material, elaborar listas de correo o foros de discusión abiertos, etc.

Finalmente, hay que retener que los laboratorios de ideas son grupos horizontales de reflexión, discusión y elaboración. Son tanto más influyentes cuanto más superior es la categoría de sus integrantes y cuanto más lúcidas son sus conclusiones.

LABORATORIOS DE IDEAS, AQUÍ Y AHORA

Hasta ahora nos hemos limitado a explicar generalidades. Vale la pena deducir ahora algunas conclusiones sobre el papel que pueden jugar los laboratorios de ideas a la hora de establecer estrategias políticas y, especialmente, a la hora de establecer rasgos, ideas y lanzamiento de una alternativa política transversal que aspire a dar respuestas a los problemas más acuciantes de la modernidad.

Estamos habituados a leer webs y a asistir a seminarios y jornadas convocadas por verdaderos laboratorios de ideas: el grupo de reflexión católico ARBIL es una de estas estructuras que generan material continuamente para uso, no solamente de sus miembros, sino al servicio de sectores más amplios que estimen oportuna la implicación política de los católicos. Hay otros grupos de trabajo que comparten el “pensamiento tradicional” y que han organizado distintas bibliotecas virtuales: desde la de “Textos Tradicionales” a la “Biblioteca Julius Evola”. Existen círculos de reflexión a nivel europeo como “Tierra y Pueblo”, surgida de la matriz francesa del mismo nombre dinamizada por Pierre Vial. En realidad, también existen círculos de reflexión geopolítica nacidos en torno a la revista “Eurasia” o círculos que engloban a simpatizantes de la “nouvelle droite”, de los que el GRECE es, sin duda, el más antiguo.

Así pues, no estamos hablando de una práctica completamente ausente en nuestra tradición política. Están diversificados y entre ellos resulta fácil polemizar. Alejados de las rivalidades y odios habituales en la política activa, estos grupos pueden armar debates entre ellos de los que puede derivarse una mayor claridad.

En la actualidad, en España todavía no existen grupos de reflexión, laboratorios de ideas y thinks tanks con la densidad que sería necesario y mucho menos en el ambiente político identitario y transversal. Así pues, se trata de acometer esta tarea, reforzar los grupos de debate hoy existentes, crear los que hagan falta: grupo de reflexión sobre geopolítica y geoestrategia, grupo de reflexión sobre el pensamiento tradicional y su aplicación en la modernidad, grupo de reflexión sobre marketing político y trabajo sobre medios…

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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