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Infokrisis.- Las líneas que siguen certifican lo inevitable: el Estado de Derecho ha desaparecido de nuestro ordenamiento jurídico. Queda una sombra fantasmal, pero dos años de gobierno de ZP han supuesto la quiebra de cualquier modelo de Estado y la implantación, en cambio, del Estable para Borregos, con su pesebre de paniaguados, basado en la aceptación sumisa de los estabulados. Pero "si el Estado de Derecho ha muerto", entonces "todo está permitido".

Un tiempo memorable: el de la constatación de la muerte del Estado de Derecho

Leer la prensa diaria, los informativos de radio y TV o las agencias de Internet, genera una sensación insoportable de impotencia ante el camino elegido por este país que conduce de manera directa e inevitable a la más absoluta ruina moral, ética, política y económica. Parece como si ZP parafraseara la frasecilla pronunciada por aquel ilustre cabronazo que fue Fernando VII cuando dijo aquello de “Marchemos todos y yo el primero por la senda del… desastre”.

No importa el día que sea, hoy por ejemplo: ha ocurrido un secuestro-express, una familia, generalmente trabajadora pero de la que consta que dispone de unos ahorrillos, nunca un banquero ni un potentado, sufre un secuestro-express. De paso le dan de hostias. Y no te resistas que si no viene la policía y se te lleva, aparece un juez y te juzga y luego un tribunal y te condena. Te quitan todo lo que tienes y te llevan a la cárcel para que el “Estado de derecho” pueda seguir siendo tal. Le pasó a un karateka catalán, amigo nuestro, de 125 kilos y 2 metros de altura. Tres retaquillos andinos le asaltaron en su hogar. El que le apuntaba recibió un tiro de su propia recortada, los otros dos recibieron más hostias que lentejas. Ahora un juez le pide dos años a nuestro amigo por “excederse en repeler una agresión y uso desproporcionado de la fuerza” y los maltrechos chorizos reivindican 200.000 euros en concepto de daños e indemnización civil, no se sabe si por los palos recibidos o por los 500 años de opresión española en Iberoamérica. Otro caso. Lo conocéis todos: un industrial recibe la visita de unos –mira por dónde- colombianos. En eso que el asaltado se hace con su propia pistola y mata a dos. Los otros dos dejaron de correr hace unos cuantos días después y fueron detenidos. En lugar de darle una medalla al mérito cívico, el industrial fue procesado y está bajo sospecha sin poder abandonar su ciudad, ni salir al extranjero. En la España de ZP todo esto se ha convertido en normal.

Pero, aquí no pasa nada. Rubalcaba está al frente de Interior, así que todos tranquilos. Si hoy asaltan a las 10:00 a.m. tu hogar y secuestran a tu hijo, no te preocupes: Rubalcaba conseguirá que en el telediario de las 15:00 p.m. se dé la noticia de la detención de una providencial banda de chorizos. Acción y reacción. La gente pide acción enérgica contra la delincuencia y Rubalcaba da lo que se pida. Y si la gente pide más, porque surge la duda de si los chorizos detenidos son unos pobres diablos que con una patada en la frontera habrían regresado a mendigar a su país de origen, entonces sí, entonces sale el ministro Teresa Fernández de la Vega dispuesto a recomendar a cada cual que, si quiere mayor seguridad, contrate seguridad privada. Naturalmente, luego se permite recordarnos que estamos en el mes de declarar a Hacienda y pagar. Es la España de ZP: “calla y paga” (para sumisos votantes sociatas) o “sufre mamón” (para los levantiscos y díscolos ciudadanos restantes). Decididamente, ZP ha instaurado un talante desconocido en la política española.

No es el único que trabaja en esa dirección. El hecho de que una mezcla de osezno y monstruito deforme con el cerebro acarajotado por la sífilis independentista, se permita despachar con un “¿que han agredido a Rajoy?... pues le ha salido barato”, sin que ningún juez tome cartas en el asunto en esta incitación al linchamiento y a la macarronería, indica a las claras que el Estado de Derecho es mera ficción, un recuerdo de otros tiempos que solamente es mantenido por los Rubalcaba, los ZP, los Joan Tardá y demás morralla grasosa y casposa, a efectos de poder seguir en el machito. Pero el Estado de Derecho ha desaparecido. El hecho de que unos cuantos policías detuvieran a los presuntos agresores de la agresión que nunca existió y Bono se presentara como si su vida hubiera corrido peligro, al tiempo que se dieran las siglas del partido al que pertenecía como paradigma de intolerancia y mal talante, es tan significativo como cuando en cualquier país bananero la policía entrega parte de la mordida al ministro del ramo. ¿Estado de Derecho? ¡Por favor, estado de indefensión como máximo!

Aparece una empresa que garantiza un interés anual, por encima de los ofrecidos por la banca y por los productos financieros del Estado. La garantía son sellos; si el banco de España garantiza el valor de la moneda mediante papel, ¿a ver por qué diablos un particular no va a poder hacer otro tanto con sellos? Si quieres recobrar la inversión, la empresa te garantiza la recompra de los sellos. Y van cumpliendo su compromiso durante 30 años, hasta que un día, un juececillo y una inspectora fiscal obsesionada con los sellos, decretan que es “una estafa piramidal” y, de la noche a la mañana, 400.000 pequeños inversores –los pequeños inversores siempre pierden- lo pierden todo, irremisiblemente. Sólo el Estado y la Banca ganan. La Banca, aquí y en los casinos siempre gana. Y aquí no pasa nada. Total, si a Ruiz Mateos se le expolió primero y el agujero generado a partir de la expoliación lo pagamos todos los españoles, aunque los beneficiarios del latrocinio fueran los amigos del poder, ¿por qué ZP no iba a poder realizar con su talante algo similar? El chico tiene aspiraciones…

Se detiene a un librero barcelonés por vender libros que, ni hacen daño a nadie ni aspiran a otra cosa que a dar un punto de vista histórico, tan disidente como admisible. Faltaría más que no se pudiera opinar sobre la Historia o que determinados territorios históricos estuvieran vedados a la investigación. Pero esos mismos mossos d’esquadra –ellos no, los muchachos que se han ido a enrolar en la policía de la Generalitat son buenos chicos, aunque no puede decirse lo mismo de la honestidad (ni siquiera de la estabilidad mental o de la integridad de sus neuronas) de sus dirigentes políticos- son incapaces de detener a las bandas de delincuentes –eufemísticamente llamados “grupos antiglobalización”- que impiden a Rajoy pasearse libremente por Catalunya, o a los miembros de Convivencia Cívica Catalana o de Ciudadanos de Catalunya o de la Plataforma per Catalunya, exponer libremente sus opiniones.

No hay que olvidar que el actual gobierno pasó de la pancarta a la actitud hostil y agresiva en el día de reflexión, el 13-M de 2004, y que aún queda en ellos mucho de hostil y agresivo a pesar de esa falsa moderación y afectación sobreactuada utilizada tan a menudo por ZP al dirigirse a su parroquia. El Ayuntamiento de Barcelona ha visto en demasiadas ocasiones cómo esas bandas “antiglobalización”, a las que ha dado tanta cancha y protegido, han destrozado mobiliario urbano y apedreado empresas privadas. De tanto en tanto, surge alguna voz en el consistorio que recuerda que Gracia y Sans son los barrios con más densidad “okupa” de Europa, pero -eso sí- a los colgaos “ni tocarlos”. Luego resulta que aparecen anarquistas italianos en Barcelona, por aquello de que en la Ciudad donde Maragall toma copas y Clos toma por lugares menos dignos, romper mobiliario urbano sale barato. El Estado de Derecho ha dejado de existir en Catalunya y ni un mosso d’esquadra se atreverá a detener a uno de estos niños díscolos antiglobatas, no sea que pueda tener un disgusto.

Y ya que hablamos del 13-M. Los abogados de oficio de los acusados de haber participado en los atentados del 11-M han expuesto, en una carta colectiva, que sus defendidos están en situación de completa indefensión, justo el día siguiente en que ¿200.000? ¿750.000? ¿1.000.000? (qué más da, muchos), gritaban “11-M, queremos la verdad”. Mientras que la fiscalía tiene todo el apoyo del fiscal general del Establo y cuenta con todos los “posibles” económicos para asegurar la investigación, los abogados de la defensa –la mayoría de oficio- cuentan con un exiguo presupuesto de 350 euros y 9 euros adicionales por cada 1000 fotocopias que deban realizar para la misma tarea. Lo habíamos dicho desde el principio: los detenidos por el 11-M que no murieron en Leganés son, literalmente, unos pringaos, unos mataos, sin medios económicos siquiera para asegurar su defensa. Ya los eligieron bien. Y menos mal, porque a algunos de los detenidos en anteriores procesos –a la mal llamada “célula española” de Al-Qaeda- que sí disponen de medios, nadie sabe cómo, pero resulta que sus abogados fueron notorios colaboradores de la policía. Pero volvamos a los abogados de oficio de los detenidos por el 11-M. El ministro de sangre y morfología guanche ha explicado, con una seriedad pasmosa, que espera que estos abogados estén a la altura de lo que se espera del turno de oficio. En otras palabras, que espera que los detenidos sean declarados culpables, aunque luego el Tribunal Supremo reduzca las sentencias, absuelva a muchos y, dado que al salir de prisión seguirán sin tener oficio ni beneficio, no se permitan realizar ninguna reclamación contra el Estado. De ahí que no podamos llamar al Estado Español, “Estado de Derecho”, sino como máximo “Establo de Derecho”, refugio de todas las iniquidades y de las peores inmundicias.

Si la delincuencia ha entendido pronto que robar en España sale barato, si la inmigración ilegal ha comprendido perfectamente que España es el coladero de Europa, nuestra clase política ha sabido que mentir sale barato. Ahí tenemos a ZP en el último debate sobre el Estado de la Nación, afirmando que “la presión migratoria ha descendido”, o esta otra lindeza: “hay menos inmigrantes que antes”, o aquella que tampoco es manca: “los delitos van descendiendo”… Y lo bueno es que ninguna instancia judicial se preocupa de medir el nivel de falseamiento de la verdad de la clase política y, por tanto, de enseñar por vía judicial que mentir resulta caro. No podía ser de otra manera. Un Estado democrático estabilizado en su momento sobre la mentira de que el “Rey fue el motor del cambio” y de que “el Rey logró impedir la victoria de los golpistas el 23-F”, es un estado asentado sobre la mentira hecha cotidianeidad y el tópico elevado al rango de ley fundamental y dogma inamovible. ¿Estado? No, hombre, no. Establo, como máximo.

Cualquier cosa menos democracia; plutocracia, pastoreo quizás…

Se tiene la inercia de llamar a un Estado que permite la existencia de partidos, “democracia”. Es una pobre visión de la democracia. También en Guinea Ecuatorial hay partidos e incluso Obiang no se come vivos a la mayoría de líderes opositores. Pero una democracia, al menos para nosotros educados en los valores de la cultura clásica, es algo más. Mucho más, de hecho. Es el respeto a las distintas opiniones y es la fidelidad con que los funcionarios públicos administran el patrimonio del Estado. Es poder expresar libremente las opiniones en lugar de ser condicionado por impulsos subliminales sabiamente administrados por los rubalcabas de turno. Es algo más que acallar una protesta suscitada por la mañana con una noticia tranquilizadora difundida en la tarde. Y, desde luego, es mucho más que unas cámaras legislativas que podrían reducirse solamente a encuentros entre los líderes de los grupos parlamentarios. Porque en la democracia española, los diputados votan lo que vota su jefe de filas… entonces, ¿para qué están? Los diputados socialistas extremeños y andaluces votaron SI al estatuto catalán, verdadero latrocinio contra Extremadura y Andalucía. Los diputados socialistas fueron unánimes al aplaudir a ZP cuando falseó de manera flagrante las cifras de delincuencia y de inmigración. Volverán a sus circunscripciones y el electorado les volverá a votar, cuando merecerían solamente ser corridos a gorrazos. Si tuviéramos que definir la naturaleza metafísica de nuestros diputados, podríamos decir que “carecen del principio de razón suficiente”. O, dicho de otra manera, que son tan inútiles como un almirante de marina en Suiza.

Cada pueblo tiene el gobierno que merece. Esta España peripatética, oasis de las mafias, de Estado centrifugado y cuya sociedad civil se ha volatilizado, acepta cualquier cosa, bovina y sumisamente. Tenemos el gobierno que el “pueblo” ha elegido. Casi diríamos que tenemos el gobierno que nos merecemos. Bajo las mentiras de la SER, bajo la coacción de las bombas del 11-M, bajo el engaño de una versión oficial de origen desconocido, aun a sabiendas de que la clase política socialista no daba la talla más que en el capítulo de ambiciones… pero es el gobierno elegido por el “pueblo”. Y así nos va.

¿La inflación? Galopante, un 4,2% en los últimos doce meses. ¿El paro?: bien gracias, aumentando y otra vez en torno a los dos millones declarados. ¿La vivienda?: mejor incluso, un 12% de subida en el último año, que se acumula al 15% de subida el año anterior, cuando los salarios suben un 3’5%. ¿Quiere ganar dinero? No trabaje, especule; el pelotazo felipista es hoy, en el Establo de ZP, la única forma de vivir dignamente. ¿La delincuencia? : pague seguridad privada y calle. ¿La educación?: pero ¿qué quiere? ¿Que le enseñemos algo al niño?, hágalo usted o pague un colegio, el Establo bastante tiene con almacenarle a la criatura para evitar que esté a la intemperie. ¿Los Estatutos de las Autonosuyas? : Como la centrifugadora de la secadora, cuando salgan de ahí todo el país estará seco como una oblea y descuajaringado. ¿La seguridad ciudadana? : será fascista, no merece ni que se le responda. Por cierto, ahora quitamos la última estatua de Franco del último lugar de la Península. Y mañana lo declaramos día mundial antifranquista. Para que se queje... ¡Cómo! ¿Que quiere saber la verdad sobre los atentados del 11-M? : Desde luego usted no ha aceptado la victoria socialista. ¿Inmigración? : vamos mejorando, ahora llegan en cayucos, lo de las pateras ya es cosa del pasado, caben más y además son embarcaciones más maniobreras; de todas formas vamos a encomendar a la Marina que los recoja; así, de paso, les conducimos a la Península más rápidamente. Y si se empeña en decir que son 5.300.000 inmigrantes, en lugar de los 3.800.000 oficiales, sepa que puede ser acusado de xenófobo y racista. ¿El “proceso de paz”? : es una “apuesta”. Hoy se hace con ETA, mañana podremos reiterarlo con cualquier banda de sicarios colombianos o de mafiosos rumanos; todo es empezar. ¿Y las víctimas? : Si es que no colaboran, provocan y todo el rato exhibiendo su dolor en público; lo mejor que podrían hacer es negociar su dolor, el Establo hasta estaría dispuesto a darles una ayudita razonable. Si usted ha sido despedido o su empresa ha cerrado, si su hijo o usted mismo tiene un contrato basura y una hipoteca disparada, puede dar gracias al cielo. Es usted un privilegiado, no lo dude. Si no, mire la gente que duerme en cajas de cartón. Así que no se queje. El que las hipotecas suban de cuarto en cuarto de punto y la gasolina de cinco en cinco céntimos, es un mal menor; se hace así para que usted ni lo note; nos lo tiene que agradecer. ¿Verdad que tiene coche, piso propio y contrato temporal? Pues ya ha realizado el “sueño español”. Si es que usted lo quiere todo. Por cierto, tenga aquí una propaganda electoral que va a haber elecciones y se me va a despistar.

Y el elector va y vota. Decididamente no sé qué es más repugnante, si el cinismo de que hace gala el Establo o la actitud bovina del “pueblo” siempre dispuesto a entregar su voto a quien prometa esquilarle más y mejor. Este gobierno de miserables, ambiciosos, ineptos e incapaces, es el gobierno que le viene al pelo a un “pueblo” de borregos que aceptan con fidelidad lanuda el ladrido del perro pastor más piojoso.

Nuestro pueblo parece aceptar el suicidio al que su clase política le ha arrojado: suicidio ante el encarecimiento de la vivienda, las dificultades para formar una familia, el régimen fiscal, las desigualdades de renta, las limitaciones para encontrar un empleo y para obtener un salario digno, el embrutecimiento intelectual de los medios, la telebasura insertada hasta nuestra última neurona y con la Campanario trajinándose a la Seguridad Social, la Chipionera que nos abandona y con las “Ketchup” penúltimas en Eurovisión, nuestra vida ha pasado a ser mera supervivencia, agravada en los días que vendrán por el previsible hundimiento de la selección española ¿en los 16º de final? ¿En los 8º de final? La vida, entonces, carecerá de sentido y de viabilidad, al menos la Vida con mayúsculas, en la que somos conscientes de nosotros mismos. Quedará, eso sí, la vida adocenada que el Establo ofrece a sus borregos, tiernos, lanudos y sumisos, hecha de telebasura, verdadero pienso alimentario para ciudadanos degradados en su dignidad y en su integridad. Pero, eso si, tenemos una ley del mono que para sí la quisieran los más avanzados de esta parte de la Galaxia.

“Si Dios ha muerto, todo está permitido”

Hemos entrado en una nueva fase histórica. La muerte de Dios teorizada por el viejo filósofo bigotudo de Engadine ha quedado atrás. De hecho, muchos afirman haber visto a Dios en los últimos tiempos, muchos más a la Virgen, e incluso alguno afirma que ha encontrado la partida de matrimonio del Hijo de Dios con la Magdalena; así que mire usted como está todo ese rollo de la muerte de Dios. El verdadero hecho histórico del tiempo nuevo es mucho más grave. El Estado de Derecho ha muerto. El ciudadano está indefenso ante un “estado” (el Establo) rapaz y expoliador. Antes se tenía cierta constancia de que los impuestos servían para algo. Ahora se tiene la seguridad de que esos mismos impuestos reforzados sirven sólo para el mantenimiento de los “experimentos” de la clase política y para su enriquecimiento. Es lo que tiene la plutocracia: “tú poner el dinero, yo enriquecerme y tu no quejarte que bastante tienes con votar, peazo comemierda…”

Hoy se tiene la seguridad de que la clase política en todos sus niveles ROBA. No hay ni un solo ciudadano honrado y consciente, lector de la prensa diaria y que no sea un fanático con el cerebro obturado por los colores de tal o cual partido, que dude de que tanto en el nivel municipal como en el del Establo, quien se dedica a la política es, no precisamente por convicciones, sino por ambiciones. Y es usted y soy yo quienes estamos obligados a aportar con nuestros impuestos la financiación de tal esperpento.

Pues bien: “No en mi nombre”, “No con mis impuestos”, “No con mi vida”. “No con mi sudor”, “No con mis esperanzas”.

Si el Establo de Derecho ha muerto, el Estado carece de sentido en su actual configuración. Es solamente una molestia para el ciudadano honrado y una ventaja para el delincuente. Por eso la vida se hace cada vez más irrespirable en España.

¿Es posible hacer algo? Si. Parafrasear a Nietzsche y a Dostoievksy: “Si el Estado ha muerto, todo está permitido”.

Me reservo el derecho se repeler cualquier agresión contra quien pretenda violar mi hogar y atentar contra mi familia. Y soy claro: una licencia de caza cuesta poco, y es más barata una “pajillera” de siete cartuchos que un televisor de plasma. Por lo demás, los televisores de plasma irán bajando de precio, se lo digo por su bien, oiga. Si el estado no es capaz de garantizar la integridad de mi familia ni la de mi propiedad, yo no soy capaz de garantizar la integridad de quienes atenten contra ella. Y, por cierto, mejor será que los ciudadanos honrados vayamos movilizándonos para tener una ley que garantice el derecho a la legítima defensa. Y mientras no exista, vamos a ver qué juez se atreve a condenar a un ciudadano que haya tenido los redaños para repeler por si mismo a un asalto de miserables.

Si los cuerpos de seguridad del Estado ya no pueden garantizar la seguridad de mi ciudad porque garantizan más la seguridad de los mil y un niveles de administración del Estado, yo reclamo el derecho a organizarme con otros ciudadanos honrados de mi entorno y constituir milicias ciudadanas voluntarias para garantizar la seguridad de los barrios y la expulsión y el castigo de los delincuentes.

Si el Estado se permite modificar las cláusulas del contrato firmado conmigo en materia de Seguridad Social y es capaz de sorprenderme con dos años mas de cotización y menores cuantías de jubilación, y al mismo tiempo es capaz de financiar las operaciones de rellenado de silicona y corte de pito a los travestorros, lo lamento, pero yo a eso no quiero jugar. Un Establo que se escuda en que “patronal” y “sindicatos” se han “puesto de acuerdo” en recortar las prestaciones, no habla el lenguaje que yo quiero oír: esos sindicatos ya han dejado de representar a la gran masa de los trabajadores para representarse solo a sí mismos. “SUS sindicatos, no son MIS sindicatos”, sus acuerdos les comprometen solo a ellos y a sus afiliados, no a mi.

Prefiero hacer como la inmigración: ni cotizar a la SS, ni aportar un euro a este “mágnum latritimium” en que se ha convertido el “Pacto por las Pensiones”. Total, cuando me toque percibir la pensión de jubilación percibiré la mínima, como cualquier inmigrante recién llegado. Si la SS se tiene que hundir, que se hunda cuanto antes; cualquier cosa antes que persistir en la demagogia zapaterista. ¿La “sopa boba” del inmigrante, legal o ilegal? Muy bien, pero “No con mi dinero”.

¿Qué estoy proponiendo? Hay un camino, el único posible para superar la crisis en la que estamos embarcados. Llevar las cosas al límite. Cuando no existen garantías jurídicas (terroristas asesinos cuya libertad se cambalachea, ciudadanos juzgados por defender a sus familias, inmigrantes con carta blanca para proseguir sus exacciones en nuestro país hasta el infinito, malas inversiones de los fondos públicos, sueldos astronómicos y prerrogativas entre los niveles altos de la administración y salarios de miseria para el resto, un atentado como el del 11-M del que el Estado boicotea la investigación, modificaciones unilaterales de los contratos firmados por el ciudadano con el Estado), cuando el aumento de la presión fiscal contrasta con la banalidad y falta de rigor con que se emplean los dineros públicos, cuando resulta evidente que nuestros dirigentes nos conducen con paso firme y tranquilo hacia el precipicio, resulta evidente la legitimidad que asiste a quien dice: “No en mi nombre, no con mi dinero”. Prefiero caer en la posibilidad de una ilegalidad que la posibilidad de que sigan riendo de mí.

Vale la pena denunciar la Constitución como un documento ambicioso y esperanzador en su momento, que hoy es papel mojado. Ni nuestra democracia representa nada más que los intereses de la clase política ambiciosa y sin escrúpulos y de los “amos del dinero”, ni nadie ha tenido la más mínima intención de que aquella noble declaración de principios, se llevara a la práctica. Por lo tanto, sí, muy bonita aquella Constitución, pero, entre que ZP quiere regresar a 1939 y demostrar que los republicanos, a fin de cuentas, ganaron la guerra y, por tanto, el consenso constitucional de 1979 fue impuesto por los “poderes fácticos” no democráticos; y que el Estado surgido de aquel documento, se ha ido degradando hasta alcanzar la naturaleza pestilente y pestífera del Establo, mejor ser realistas y olvidarnos de ella. Cuando los cadáveres empiezan a oler, o se entierran, o ese olor termina clavándose en lo más profundo del cerebro. Se lo dice alguien que, desafortunadamente, ha percibido e agudo olor de la muerte.

No hay mal que por bien no venga. ZP, el bobo ilustre, el bambi con la mirada puesta en el abuelito y en sus hijitas bienamadas, en la paz y en el diálogo de civilizaciones, no es una fatalidad de la historia. ZP es el cretino que va a permitir intuir, antes que cualquier otro, la verdadera naturaleza de la crisis del Estado, de la naturaleza degradada de la democracia española convertida en plutocracia, y que, tras situarnos ante el abismo, va a ser el primero en dar el paso al frente. No es que ZP sea el causante de esta crisis global, es que es el acelerador de la misma.

Esta aceleración es el único elemento que permite ser optimista: cuanto antes se toque fondo mejor. Cuanto antes espabile la sociedad española, antes será capaz de ponerse en pie de nuevo. Cuanto antes recupere la voluntad de sobrevivir, más sólida será la forja de una nueva clase política que, digna de tal nombre, se decida a restaurar la dignidad y la credibilidad del Estado. O, lo que es lo mismo, a limpiar los palos del gallinero del Establo y construir un Estado capaz de suscitar la confianza del ciudadano y su compromiso: que el Estado vuelva a ser “cosa nuestra”, en lugar de coto cerrado de la clase política y de sus amiguitos del alma.

Muchas cosas han de pasar hasta entonces, pero por algo se empieza. Y se empieza tomando conciencia de que el Estado de Derecho ha muerto y el Establo para Bovinos actual no es más que un “estado de facto” apoyado en la demagogia y en un entramado mediático capaz de adormecer conciencias. Aplicar las consignas “No en mi nombre”, “No con mi dinero” a todos los ámbitos de la vida, procurar que las exacciones a las que el Estado nos somete, sean recuperadas por el ciudadano.

Y, sobre todo, prepararse para afrontar el hundimiento del Establo en los años que vendrán. Porque, colegas, esto se hunde… y va a hacer falta la fortaleza de un Hércules para superar la situación que se producirá en cuanto los fedatarios mediáticos constaten que, por no haber, ni hay Estado de Derecho, ni dentro de poco habrá Establo para Bovinos.

Se aproxima la hora de los fuertes, la hora de los que han permanecido en pie cuando el Estado periclitaba primero y desaparecía después. Espero que esta sea su hora y la mía y, créame, no me importa mucho si es usted de izquierdas o derechas, tan sólo espero que su instinto y su inteligencia le sugieran lo mismo que a mí: que la quiebra del Estado de Derecho nos exime de cualquier vínculo con él y que el próximo hundimiento del Establo para Bovinos va a exigir de todos nosotros un esfuerzo.

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis@yahoo.es – 13.06.06

 

 

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