La Sagrada Tierra de Europa (III). Islandia:

Publicado: Viernes, 26 de Mayo de 2006 22:17 por Ernesto Milá en VIAJES
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Infokrisis.- Los grandes historiadores romanos Dios Casio y Diodoro Sículo reproducen, con abundante lujo de detalles, la peripecia de un marino masaliota que, en el 330 antes de Cristo, desde las orillas del Mediterráneo, emprendió la ruta hacia el Norte en Busca de Thule. Los historiadores modernos sostienen que Thule constituía un mito sin base real, sobre el que el mundo clásico se forjó la idea de la Edad de Oro, equivalente al "paraíso" judeo-cristiano. Thule, en el lejano Norte, era la tierra de los orígenes.

THULE: TIERRA DEL NORTE, PAIS DE LOS ORIGENES

En el año 330 antes de JC, Massalia -la actual Marsella- era una colonia griega que extendía su influencia en una franja costera de poca profundidad, pero cuyo arco alcanzaba desde el actual Principado de Mónaco hasta la frontera pirenaica. Los masaliotas situados entre Liguria e Hispania, cerraban la salida al mar de los Celtas; su negocio era el comercio, no sólo en el Mediterráneo sino con el centro de Europa.

En esa época los arcontes que gobernaban la ciudad se pregunta­ban si existía una vía marítima hacia el Norte capaz de regularizar la llegada de estaño de Cornualles y ámbar del Báltico. Pero además de soluciones comerciales querían respuestas. Les preocupaba el misterio de sus orígenes. Los masaliotas, descendientes de los dorios, doblegaron a cretenses y minoicos y dieron a Grecia los mejores momentos de su historia. Los dorios, a su vez, habían descendido del Norte y los arcontes, sus últimos descendientes, querían no solo vías comerciales, sino renovar el contacto con su patria originaria y con sus raíces míticas. Phiteas armó su navío para remontar la ruta que habían seguido sus ancestros.

Hoy se ha perdido buena parte de la documentación de la época. El relato completo de Phiteas, el marino, ardió con el resto de la Biblioteca de Alejandría. Su diario de navegación -llamado "En torno al Océano"- se conoce gracias a algunos fragmentos citados por Estrabón, mientras que otros textos y hallazgos arqueológicos han desvelado las técnicas de la navegación masaliota. Se sabe que la quilla de sus barcos estaba construida en roble, la proa reforzada con bronce y los laterales recubiertos de plomo. Se llamaban "pentecóntores" y estaban propulsadas -como los drakars vikingos posteriores- por velas cuadradas o por los cincuenta remeros que formaban su tripulación. Ágiles y veloces, con buena capacidad de carga, la potencia naval de Massalia derivaba de estas naves.

Antes de abandonar los abigarrados muelles de su ciudad Phiteas había consagrado su barco a Apolo, el dios del Sol, el dios del Norte.

EL LARGO PERIPLO EN POS DE THULE

El "pentecóntore" se dirigió primero a las Columnas de Hércules, contorneó la costa de Iberia, luego se puso rumbo Norte hasta la península armoricana y llegó a la isla de Ouessant cuyas costas suelen ser teatro de enfurecidas tempestades y aparatosos naufragios. Finalmente divisó Cornualles, atravesó el Canal de la Mancha y remontó hasta el extremo Norte de Escocia. Cuenta un fragmento de su crónica que al llegar allí preguntó a los pictos si era ese el fin del mundo. Los indígenas le hablaron de una isla situada allende los mares a donde solamente llegaban los marinos de corazón puro: Thule. Algunos vacilaron en seguir adelante, pero Phiteas se mostró inflexible en su voluntad de llegar al lugar de donde descendieron sus antepasados. Cuando dejó atrás las costas de Escocia, acompañado de algunos pilotos pictos, era consciente de que iba a llegar donde nadie había llegado jamás.

Superó las islas Orcadas en la primera jornada de navegación. Cuando suena de nuevo el grito de "tierra", Phiteas ordena pasar de largo. Son las islas Faroe, no es todavía Thule. Con un vigor titánico, los marinos empuñan los remos. Phiteas, cuando no grita exhortándoles a un mayor esfuerzo, otea el horizonte. El quinto día de navegación muchos de los suyos empiezan a experimentar un terror irracional. Al mismo Phiteas le asalta la duda de si los pictos le habrán engañado. Si han dicho la verdad, Thule deberá aparecer de un momento a otro.

A lo largo del sexto día de navegación suena por fin el grito esperado. La amplitud de las costas indica que el navío no se encuentra ante un pequeño archipiélago. Phiteas sabe que es Thule. El avistamiento tuvo lugar en las inmediaciones del solsticio de verano, cuando los días tienen 19 horas. Thule está, pues, situada a seis días de navegación del Norte de Escocia, en torno a 1000 km.

THULE, HIPERBOREA, LA ATLANTIDA...

Thule se encontraría, para los greco-latinos, en el mar que lleva precisamente el nombre de Cronos, dios de la Edad de Oro, Mare Cronium, y que corresponde a la parte más septentrional del Atlánti­co. En esta misma región las tradiciones más tardías situaron las islas que, sobre el plano del simbolismo, se convirtieron en Islas Afortunadas, Islas de los Inmortales o Isla Perdida, que, tal como lo describió un autor del siglo XII, "se oculta a la vista de los hombres, siendo descubierta solo casualmente". Thule se confunde con el país legendario de los hiperbóreos situado en el extremo norte, de donde los linajes aqueos originarios llevaron el Apolo délfico, pero también con la isla Ogigia, "ombligo del mar", que se encuentra lejos, sobre el ancho océano y que Plutarco sitúa, en efecto, en el norte de Gran Bretaña, cerca del lugar ártico donde permanece aún, sumido en el letargo, Cronos. Allí el sol no desaparece más que una hora por día durante todo un mes y las tinieblas, durante esa única hora, no son muy espesas sino que recuerdan a un crepúsculo... exactamente como en el Ártico. La noción confusa de la noche clara del Norte contribuyó, por otra parte, a hacer concebir la tierra de los hiperbóreos como un lugar de luz sin fin, desprovista de tinieblas. Estos recuerdos fueron tan vivos que subsistieron como eco en la romanidad tardía. La tierra primordial fue asimilada a Gran Bretaña y se dice que el glorioso Constancio Cloro se adelantó hasta allí con sus legiones, no tanto en busca de laureles de gloria militar, sino para alcanzar la tierra "más próxima al cielo y más sagrada" y contemplar al padre de los dioses gozando de un "día casi sin noche".

Según Lactancio, el Príncipe poderoso que restablecerá la justicia tras la caída de Roma deberá viajar hacia el Norte. Es igualmente en el Norte donde "renacerá" el héroe tibetano, el místico e invencible Guesar de Ling, para restablecer un reino de justicia y exterminar a los usurpadores. Es en Shamballa, ciudad sagrada del Norte, donde nacerá el Kalki Avatara, aquel que pondrá fin a la "edad sombría". Es el Apolo Hiperbóreo, según Virgilio, quien inaugurará una nueva edad de oro y de los héroes bajo el signo de Roma. Todo un grupo de pueblos, efectivamente, miran hacia el Norte como a su patria originaria. Hiperbórea y Thule son, pues, una misma y única realidad universal: la matriz y la cuna del genio de Europa. Aqueos, dorios, romanos, celtas, germanos, indo-europeos en definitiva, proceden del Norte, de la Ultima Thule que buscó Phiteas. En ocasiones se confunde Thule y la Atlántida.

Cuando el frío fue avanzando por efecto del desplazamiento progresivo del eje del globo terráqueo o quizás por un brusco cataclismo, los habitantes de Thule e Hiperbórea debieron abandonar sus lugares de origen y trasladarse más al sur, a la mítica Atlánti­da. Las sagas islandesas recuerdan perfectamente este episodio. El "Vôluspa", uno de los Eddas, dice "Recuerdo los gigantes, nacidos en los orígenes y el glorioso árbol del mundo, hundido bajo la tierra desde la primera era (Hiperbórea y Thule)". Pero luego siguió una gran convulsión: "El Sol no sabía cual era su lugar; la Luna ignoraba la fuerza que tenía. Las Estrellas desconocían donde tenían su sitio". De esta gran convulsión nació nuestro mundo. Buscar la Tierra de Thule supone para muchos de nosotros viajar a los orígenes. Quizás no sea casual el hecho de que una de las especies marinas más frecuentes en Islandia sea la concha de Santiago: el emblema del peregrino.

EL MITO DE THULE Y EL OCULTISMO NAZI

Desde la prehistoria del nazismo, siempre ha existido un hilo que lo ha unido al ocultismo. Antes de la Primera Guerra Mundial la Sociedad Teosófica, uno de los grupos ocultistas más poderosos fundado por H.P.Blavatsky, había sufrido varias escisiones en Alemania. Mientras una de ellas, formada en torno a Rudolf Steiner, daba vida a la Sociedad Antroposófica, la otra, vinculada a distintas personalidades ocultistas, Jöris Lanz, Hans Horbiger, Guido von List, etc., dieron vida a la corriente "ariosófica", la teosofía germani­zada. Esta corriente desembocó en dos órdenes iniciáticas: la Orden del Nuevo Temple y la Orden de los Germanos, que sufrió una escisión en 1916, constituyéndose la "Germanenorden Walvater der Santo Grial" en torno a Herman Phol. Este grupo estaba organizado, como la masonería, en logias; su logia bávara estaba dirigida por Rudolf von Sebotendorf y tomó el nombre de "Thule". En 1918 la Logia Thule encargó a un cerrajero, Karl Harrer, la constitución de su desdobla­miento político, el Partido Socialista de los Trabajadores que luego, ya con Hitler, se transformó en el Partido Nacional-Socialista Alemán. Al igual que los teósofos, sus hermanos separados alemanes se organizaron en dos grados, "visitadores" o "huéspedes" (en teosofía "probacionistas") y "hermanos" o inicia­dos. Hitler fue sólo -y durante un breve tiempo- un "huésped". Sin embargo, Rudolf Hess (lugarteniente de Hitler), Alfred Rosemberg (ideólogo del nazismo y Ministro de Exteriores) y Karl Frank (gobernador nazi de Checoslova­quia), alcanzaron el rango de "herma­nos". Durante la sublevación comunista de Baviera, la logia organizó un cuerpo de voluntarios armados, el "Overland", que entró en Munich donde los comunistas habían fusilado a siete miembros de la Logia Thule.

Después de estos enfrentamientos armados, la Logia Thule entró en decadencia. Su fundador, Sebotendorf, marchó a Suiza; Hitler prefirió dedicarse al "trabajo de masas", seguido por los más activos de "Thule". En 1925 sabemos, por propia confesión de Sebotendorf, que la logia apenas contaba con 25 miembros en activo. Un año después solo quedaban 5 y en junio de 1930, la logia es oficialmente disuelta. Tres años después, Hitler llegaría al poder. Los caminos del esoterismo nazi, a partir de 1921, pasaban por vías diferentes a las trazadas en la logia "Thule". Sin embargo, miembros de éste grupo y de las organizaciones ariosóficas, supieron escalar posiciones dentro del régimen y especialmente en las SS, donde diseñaron los emblemas y ritos de la "orden negra".

JULIO VERNE Y OTTO RHAN EN ISLANDIA

Toda la isla está cubierta de fumarolas, geisseres (palabra de origen islandés), sulfataras y aguas termales, hasta el punto de que el agua caliente en casas y  piscinas es producida directa­mente por la naturaleza. Las fumarolas arrojan gas carbónico e hidrógeno sulfuroso; éste, al contacto con el oxígeno del aire, precipita cristales de azufre. En islandés "reykur" quiere decir humo y "reykja" vapor; abundan los topónimos con esta raíz; Reykja­vik, la capital, es solo un ejemplo. Basta lanzar jabón a los géiseres calmados para excitar la expulsión de agua ardiente, disminuyendo su tensión superficial.

Otto Rhan, miembro de las S.S. y renovador de los estudios sobre el catarismo, llegó hasta Irlanda en busca de herejías anticatólicas. En su relato "La Corte de Lucifer" cuenta como la explosión de un geisser le produjo la sensación de estar próximo al infierno. Rhan es recordado por los islandeses amantes del esoterismo, y los círculos ocultistas locales continúan buceando en la senda emprendida por él. Para ellos Islandia es la "isla del Grial", un lugar amado por los dioses. Pero el diablo está siempre presente.

Los valles y zonas volcánicas con abundancia de estos fenómenos se llaman en Islandia "marmitas del Diablo". La isla está salpicada por más de 200 volcanes. Hoy todavía, algunos de ellos siguen en activo. El Hekla es, sin duda, el más famoso. Una vieja tradición afirma que el Etna en Sicilia y el Hekla en Islandia están comunica­dos bajo tierra. Julio Verne -rosacruz- se tomó muy en serio esta leyenda que le sirvió como base argumental de su novela más famosa: "Viaje al Centro de la Tierra". Parte de la trama se desarrolla en tierra islandesa.

El protagonista de la novela, el profesor Lidenbrok, antes de penetrar por la boca del Snaefells, un volcán apagado, se entrevistó en la capital islandesa con el profesor Fridriksson a quien ganó para su expedición. Fridriksson existió verdade­ramente, era un profesor islandés amigo del cónsul francés y del comandante Charcot, hijo del famoso hipnotizador, director del hospital psiquíatrico de la Salpetriere en París y maestro de Freud. Verne presentó su novela como un auténtico viaje iniciático que terminó en la isla de Strómboli, próxima a Sicilia. El viaje, un verdadero "descenso iniciático a los infiernos", se inspiró en las leyendas sobre el Hekla, "morada del infierno" en la tradición islandesa y residencia de entidades maléficas. Aun hoy, cuando los islandeses pasan cerca del Hekla, se encomiendan a sus genios protectores.

VICTORIA SOBRE EL INFIERNO

En la Edad Media se tenían los rugidos del Hekla por los lamentos de los condenados a las penas del infierno que sufrían en los abismos; sus erupciones eran anuncio de nuevos y más terribles tormentos para los pecadores. Pero el Hekla ha resultado, a la postre, beneficioso para la economía islandesa. Aparte de pescado la isla exporta la piedra pómez producida por las erupciones.

En 1973, otro volcán, el Helgafell (la raíz "hell-" indica infierno) provocó en las islas Vestruarum una lluvia de 10 metros de cenizas que cubrió por completo la población. Es frecuente oír a los guías turísticos alardear orgullosos de que los volcanes islandeses han expulsado la tercera parte de lava que ha caído sobre la tierra desde el 1500. Las cenizas volcánicas cubren el 10% del país; con razón los islandeses dicen que la formación de su país constituye una victoria sobre el infierno. Si los volcanes son las puertas del infierno, Islandia debería ser, sin duda, la zona más visitada por el diablo.

 

[recuadros fuera de texto]

[RECUADRO I]

UNIVERSALIDAD DE THULE

Las etimologías de Thule no aportan gran cosa. Algunos dicciona­rios hacen derivar el misterioso nombre del término griego "tholos", niebla, o "tele", lejos. En lo que se ha podido reconstruir de la antigua lengua céltica, el vocablo "thual", muy próximo a Thule, significa "Tierra del Norte".

René Guenon sostiene que Tulâ alude a Libra, signo zodiacal que une a la Osa Mayor y a la Osa Menor, asimiladas a los dos platillos de la balanza; en la Estrella Polar que forma parte de ésta constela­ción, residiría el equilibrio del mundo.

Asimismo, existe una Tula al Sur de Moscú y otra en Centroaméri­ca. Todos estos centros habrían nacido del avance de los hielos y del desplazamiento de la población en busca de climas más benignos.

[RECUADRO II]

CRISTIANISMO Y PAGANISMO EN ISLANDIA

Los islandeses son habladores; es fácil comunicarse con ellos en inglés, idioma que aprenden desde la infancia. El islandés pertenece al tronco escandinavo y no ha evolucionado desde finales de la Edad Media. Entienden sin dificultad los Eddas y las Sagas nórdicas en la versión en la que fueron escritas hace casi mil años, contrariamente a suecos, noruegos y daneses, que deben realizar esfuerzos de traducción. No hay grandes museos en la isla, ni monumentos que nos aporten pistas sobre el pasado. Las antiguas construcciones se realizaban en madera y de ellas no queda ni rastro. Tampoco existen monumentos megalíticos; estos fueron construídos por otros linajes que tenían como origen el "extremo-occidente" (la Atlántida), no el "extremo-norte" (Thule-Hiperbórea).

Las grandes catedrales -la luterana y la católica- datan solo del siglo XIX. Cristianizada a principios del siglo X, quinientos años después pasó al protestantismo; la cabeza del obispo católico rodó sin juicio previo.

[RECUADRO III]

ISLANDIA: CRISTIANOS Y ESPIRITISTAS

A mediados del siglo XX una nueva confesión irrumpió en la isla: el espiritismo; hacía casi 100 años que su fundador, Allan Kardec había muerto. Como tantas otras cosas, fue traída por los norte­americanos durante la Segunda Guerra Mundial. Existen en la isla millar y medio de espiritistas, el 1'5% de la población, el porcenta­je más alto de afiliados a esta pseudo-religión que se ha dado jamás en el mundo.

Los espiritistas locales pretenden tener comunicación privilegia­da, a través del más allá, con los primeros vikingos que llegaron a la isla. La falta de rastros arqueológicos y de fuentes objetivas permite que cualquiera busque las piezas que faltan por procedimien­tos heterodoxos. El espiritismo es uno, el recurso al mito y a la leyenda es otro.

[RECUADRO IV]

MASONES Y NEO-NAZIS AL ENCUENTRO CON SU PASADO

La Islandia actual es un país sorprendente. Todos sus habitantes conocen sus raíces y están orgullosos de ser descendientes de los vikingos que colonizaron la isla. En los últimos años ha aparecido un extraño nacionalismo islandés teñido de ribetes esotéricos, más cultural que político. Pequeños círculos -en Islandia todo es pequeño- intelectuales realizan un sincretismo prodigioso entre la religiosidad nórdico-germánica, el lenguaje sagrado de las runas y el esoterismo.

España e Islandia tienen algo en común: constituyen los dos extremos míticos de Europa. El Jardín de las Hespérides y la Ultima Thule son dos importantes jalones de nuestro más misterioso pasado. Es a través de un miembro de la masonería española como entramos en contacto con el "Círculo Halgadom". La Gran Logia Nacional de Islandia, fundada en 1951, que hoy cuenta con unos dos mil "hermanos masones" que siguen el Rito Sueco, muy influido por las doctrinas del místico Emmanuel Swedemborg. Algunos templos masónicos locales tienen las inscripciones en alfabeto rúnico como muestra de fidelidad a sus orígenes. Islandia, con un cuarto de millón de habitantes, tiene el mismo número de masones que España con una población 120 veces superior: en torno a los 2000. Asgeir Asgeirson, antiguo presidente de la República fue Gran Maestre de la organización que cobró renovado vigor durante la Segunda Guerra Mundial, cuando ingleses y norteamericanos establecieron "logias militares".

 

En el otro extremo, los estudios sobre el pasado ancestral interesan igualmente. Antiguos miembros del grupo neo-nazi Nordiska Righs Partiet (NRP), fundado por Goran Asän Oresson en los años 60, se extendieron por todos los países nórdicos y constituyeron una sección en Islandia. Hoy el grupo está disuelto, pero algunos antiguos miembros se dedican a investigaciones esotéricas.

© Ernesto Milá Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 27.05.06

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