Las únicas fórmulas para contener a la inmigración masiva

Publicado: Miércoles, 24 de Mayo de 2006 11:21 por Ernesto Milá en INMIGRACION
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Infokrisis.- Cíclicamente éste país recuerda que tiene un problema llamado "inmigración ilegal y masiva". Desde la llamada "crisis de las vallas" en el otoño de 2005, el gobierno había logrado que el tema quedara relegado a segundo plano de la actualidad. Lamentablemente, los asaltos con agresión a domicilios privados y los muertos en cayucos llegados desde Mauritania, han puesto nuevamente de relieve la cuestión. Veamos algunas fórmulas drásticas para resolver el problema.

Desarmar los argumentos de los países africanos

Inevitablemente, ya sea con Marruecos o con Mauritania, siempre cuando se procede a la repatriación de inmigrantes ilegales, se produce la misma situación: “no son nuestros, no hay pruebas de que hayan salido de nuestro país, por tanto, el derecho internacional nos ampara a la hora de rechazarlos”. Y contra este argumento hay poco que hacer, aparte, naturalmente, de amenazar con cortar la ayuda al desarrollo, romper relaciones económicas y comerciales, amenazar con no renovar visados ni permisos de residencia a ningún ciudadano de esa nacionalidad y demás, lo que ya es algo. Ahora bien, contra ese argumento también pueden oponerse medidas que lo inhabilitarían.

En estos momentos existe una red de vigilancia a través de satélites de comunicaciones, con suficiente precisión como para vigilar permanentemente las costas africanas desde Ghana hasta Libia y filmar cualquier patera o cayuko que pudiera partir en dirección a Canarias, España o Italia. Con filmaciones de este tipo, técnicamente posibles, se evitaría que los gobiernos africanos dieran argumentos desaprensivos para evitar la repatriación de quienes han salido de sus costas.

Por otra parte, la UE debe MULTAR a aquellos países sobre los que existan datos suficientes para pensar que permiten o estimulan la inmigración masiva. Casos de este tipo deberían ser llevados al Tribunal Internacional de Justicia.

El argumento final de los países africanos es: la inmigración está causada por el hambre… No. La inmigración masiva está causada por la acción de las mafias que actúan sobre el terreno abonado por el caos en el que se ha visto sumida África tras la independencia, a causa del desgobierno y la corrupción extrema de su clase dirigente, incluidos los grandes nombres de la “liberación nacional” africana.

“Efecto patada” frente a “efecto llamada”

Los distintos gobiernos españoles y sus malhadadas leyes de inmigración son culpables de lo que ha ocurrido. Más de cinco millones de inmigrantes, millón y medio de ilegales, ochocientos mil regularizados de febrero a mayo de 2005, son el resultado de esta política. Ha fallado el PP por no haber dado importancia al problema. Pero, sobre todo, el PSOE ha traicionado a este país con leyes de inmigración permisivas, blandura ignorante, humanismo zafio y progresismo agilipollado. La acción de unos y de otros ha llevado, finalmente, a un “efecto llamada” sostenido e incontenible que solamente puede ser desactivado mediante un efecto de signo opuesto y de la misma intensidad. A eso le hemos dado en llamar el “efecto patada”. Ambos efectos obedecen a leyes físicas: cuanto mayor es uno, tanto mayor debe ser el otro, cuanto menor es uno, tanto menor deberá ser el contrario.

¿Para qué un “efecto patada”? : Para que una política de CONTENCION muestre su eficacia. Esto implica adoptar algunas medidas drásticas:

1. La introducción en el código penal de la figura del “inmigrante ilegal” que vulnera la ley de inmigración y, por tanto, se hace acreedor de una pena por el mero hecho de intentar forzar la legalidad de nuestro país, con el agravante de que hacerlo en grupo –patera, cayuko, autobús- sea considerado vulneración colectiva de nuestra integridad territorial.

2. Eliminar la red de “centros de acogida” y sustituirlos, mientras dure la “cresta” de la invasión, por “campos de acogida”, centralizados en el sur de la Península, reduciendo el tiempo de permanencia en España al mínimo imprescindible para organizar los retornos al país de origen.

3. Excluir absolutamente la posibilidad de que un inmigrante pueda ser puesto en libertad dentro del territorio nacional con un papel en el que indique que está expulsado. Al ciudadano extranjero que entra ilegalmente se le interna en “campo de acogida” a la espera, solamente, de que el barco que lo repatriará esté completo. No es el certificado de expulsión, sino la seguridad con que el ilegal ha sido expulsado, lo que garantizará que una expulsión se ha cumplido.

4. Desplazar las peticiones de asilo político a los consulados españoles más próximos a los países de los que, presuntamente, se intenta escapar. Es inadmisible que un “refugiado” de Liberia pida “asilo político” cuando intenta entrar ilegalmente en España, en lugar de haberlo solicitado en la media docena de países previos. Si realmente es refugiado político, es el consulado español más próximo a Liberia el que debe determinar si lo es o no.

Pero hace falta que las medidas de este tipo vayan acompañadas de otras no menos drásticas. En primer lugar, la inmigración africana procede de determinadas zonas, pueblos o aldeas, en los que los primeros llegados a Europa hacen que lleguen otros muchos más. Se conocen los nombres de estas zonas y su ubicación. Se trata, simplemente, de que los consulados españoles en estos países publiquen anuncios y realicen campañas de propaganda en estas zonas explicando: “Todos los que llegan ilegalmente a España, y no mueren por el camino, regresan a su lugar de origen”. Se trata, en definitiva, de desactivar la actividad de las mafias.

En el momento en que la actual crisis remita, será posible rebajar la tensión y la dureza del cerrojazo de fronteras. Ahora no, desde luego.

¿Un Plan Marshall para África?

El “Plan África” solamente puede ser eficaz en la medida en que las medidas policiales y la vigilancia de fronteras en nuestro país contribuyan a desalentar la inmigración masiva. Ayudar económicamente a África pensando que un eventual desarrollo económico servirá para hacer desaparecer la necesidad de la inmigración supone no conocer nada de los mecanismos psicológicos de este continente. España, por ejemplo, se benefició en reservas de divisas de la inmigración que en los años 60 y 70 trabajó legalmente en Francia, Benelux y Alemania. África, por el contrario, se ha empobrecido a causa de los millones de trabajadores que han acudido a Europa.

Cualquier ONG y cualquier diplomático europeo que vive allí conoce perfectamente los motivos. Un inmigrante subsahariano que envíe a su familia 300 euros al mes, lo que está haciendo es garantizar a su familia que puede sobrevivir durante un año con esa cantidad. Y si vive con el dinero recibido desde el exterior ¿para qué va a trabajar? Allí en las zonas donde se ha producido una mayor inmigración, los campos están más abandonados, prefigurando futuras hambrunas.

Por otra parte, los “Planes Marshall” para África olvidan dos elementos: la falta de honestidad de las clases políticas africanas cuyos niveles de corrupción son desconocidos en Europa y que implica que cualquier ayuda al desarrollo termine en bancos suizos y en segundo lugar porque África desde la independencia ha tragado miles de millones en ayudas que no han conseguido ni estabilizar la miseria africana, ni mucho menos hacer que retroceda. Lo lamentamos, pero la “ayuda” ya ha demostrado su ineficacia. Hay que ser realista. África solamente ha vivido ajena de epidemias, guerras tribales, dictaduras caníbales y hambrunas, cuando allí estuvieron colonizadores europeos. La descolonización sumió a África en el caos y hoy se calcula que solamente hacia el 2500 –repetimos, en el 2500- los países subsaharianos estarán en condiciones de vivir en condiciones parecidas a las que se vive hoy en el Primer Mundo.

Si ha fracasado la política de ayudas, si ha fracasado la política de independencia, si ha fracasado la política de multinacionales que compran al peso zonas de África, solamente queda una vía aceptable: que los países africanos renuncien a algunas de las prerrogativas que implica la independencia, elijan a “naciones parteners” con las que se configuren como Estados Asociados y confíen en ellas a la hora de garantizar su desarrollo. El país africano X, solicita a un país europeo o a la propia UE, ser considerado como “Estado Asociado”, inmediatamente ese país europeo crea una administración económica y de desarrollo en ese país y empieza a administrar DIRECTAMENTE las ayudas, y a organizar económicamente el país.

Alguien podrá llamar a este sistema “recolonización”. Bien… ¿y? Si preguntan a los africanos que mueren de hambre, por guerras civiles, hambrunas o desgobierno, si prefieren que europeos cuiden por su desarrollo o seguir como han estado en los últimos cuarenta años, veremos cuántos son los que eligen cada opción.

Violencia urbana y “doble pena”

La inmigración es una carga muy pesada para España y, desde luego, mucho más de lo que puede soportar en los próximos años. Hoy ya tenemos la seguridad de que la inmigración es un mal negocio para el país de acogida. Los gastos generados para el Estado son mucho mayores a los beneficios que percibe. La inmigración beneficia solamente a determinados sectores empresariales (hostelería, construcción y agrario), pero perjudica al conjunto de la nación y al erario público. Pero sobre todo, en los últimos tiempos, la inmigración lo que ha hecho saltar es cualquier concepto de “seguridad ciudadana”.

Los asaltos a domicilios privados con máxima violencia se han recrudecido desde principios de año, alcanzando unos niveles de agresividad inusitados. Los protagonistas son inevitablemente ¿”ciudadanos del este”? No, en la mayoría de los casos son albano-kosovares. Repetimos: albano-kosovares. A partir de finales de los años 90, argumentando la existencia de una “agresión serbia”, llegaron a Europa Occidental miles y miles de kosovares, buena parte de los cuales estaban ligados a las bandas de delincuentes que constituyeron la UCK. Ya en aquellas fechas cometían robos y exacciones en Europa Occidental, enviando parte de los beneficios para el mantenimiento de las bandas armadas que fueron saqueando y asesinando las aldeas serbias de Kosovo. Esa banda de asesinos, repartida por Europa, terminó confluyendo masivamente sobre España. Para ello se beneficiaron del “Espacio Schengen” y, especialmente, de la relajación y laxitud de las penas por robo con violencia y violación de la propiedad privada. A esto se unía la blandura fofa del sistema penal español, lo cómodo de las cárceles españolas y la facilidad con que una condena de 6 años se transformaba en apenas una estancia en prisión de apenas dos años seguida de un papel de “expulsión” que jamás se llevaba a efecto. En 1998, el 75% de los ciudadanos de la antigua Yugoslavia residentes en cárceles españolas eran kosovares. Hoy prácticamente son el 95%, siendo bosnios el resto.

Aparte de este tipo de delito existen otros no menos odiosos. Bandas de estafadores nigerianos, ladrones y descuideros marroquíes, asaltantes de automóviles andinos en las autopistas, navajeros argelinos, traficantes de drogas de todos los países del mundo, están convirtiendo nuestro país en un lugar inhabitable y peligroso. El gobierno de turno tiene dificultades extremas en maquillar cada vez más las estadísticas sobre la delincuencia para demostrar la “eficacia” de las políticas de seguridad ciudadana. La realidad es que, desde el primer semestre de 2002, la delincuencia está fuera de control y la población penitenciaria sigue ascendiendo, a pesar de que solo un 10% de los delincuentes detenidos terminan ingresando en prisión. Esto explica la discontinuidad entre ciudadanos extranjeros detenidos (en torno al 85%) y los ciudadanos extranjeros en prisión (en torno al 55%).

Construyendo nuevas cárceles no se va a lograr gran cosa. Hace falta introducir alguna corrección en el código penal y, al mismo tiempo, modificaciones en el reglamento penitenciario. ¿Con qué objetivo? Simple: disuadir a inmigrantes de que elijan nuestro país para cometer delitos. Eso implica dureza. Aquí las políticas humanistas de reinserción deben necesariamente ser olvidadas en beneficio del objetivo: dureza para evitar que España siga siendo el paraíso de la delincuencia.

Estas medidas son fundamentalmente tres:

1. “Doble pena”: cualquier ciudadano extranjero detenido y condenado por un tribunal español, debe cumplir íntegramente su pena en España y luego ser expulsado al país de origen por la Guardia Civil.

2. Introducción en el código penal de la consideración de ser extranjero como “agravante” a la hora de establecer las penas. Nadie puede venir impunemente a nuestro país a delinquir. Otra medida necesaria es la inclusión de “agravante” en los delitos cometidos por extranjeros en situación ilegal.

3. La apertura de cárceles especiales para extranjeros con obligación de trabajar para cubrir las indemnizaciones civiles a las que haya dado lugar el acto delictivo por el que hayan sido condenados y los gastos de retorno a su país. Cumplimiento completo de la pena mientras no se hayan satisfecho ambos importes.

Al gobierno no le importa Canarias. A España si

El movimiento nacionalista y secesionista canario está consiguiendo argumentos para reforzar sus tesis. El gobierno no está haciendo nada para contener la inmigración masiva a Canarias, ni para resolver el problema que supone para unas islas un flujo masivo de población. Las Canarias parecen estar demasiado lejos. Ni ayer ni hoy, Canarias parece interesar y algún día todos los gobiernos que han pasado por este país deberán explicar por qué no negociaron con más fuerzas los acuerdos pesqueros con Marruecos, por qué permitieron que Canarias fuera sólo y nada más que un paraíso turístico y por qué, a partir de cierto momento, están dejando incluso que este paraíso quede desmantelado por una invasión de menesterosos. Esa invasión no es nueva: desde 1998 se vienen registrando llegadas masivas de pateras a Lanzarote y Fuerteventura y solamente en los últimos tiempos han aparecido los “cayukos” llegados de Mauritania.

El gobierno canario está pidiendo algo que, en principio, parece extremadamente justo: competencias en materias de inmigración y medios para contener la invasión. El gobierno ZP solamente ha accedido a enviar a la península a los inmigrantes ilegales capturados en las playas. Muy poco. Nada en realidad. Lo que se está haciendo es facilitar la inmigración a España, destino final de la misma. Ningún inmigrante llega a Canarias salvo con dos objetivos: permanecer el tiempo suficiente para legalizarse, o bien ser enviado a la Península y evitarse el tramo más duro del viaje que pasa a través de Marruecos. El gobierno de ZP les facilita y sufraga esta parte del viaje. Cuanto más se realice esta dinámica, más inmigrantes llegarán en cayukos.

Por otra parte, la opinión pública ignora los posibles acuerdos a los que ZP haya llegado con Marruecos sobre el destino de Canarias. Gentes como ZP, progresistas inconscientes e ignorantes por completo de nuestra historia y de la realidad de las islas, están convencidas de que los argumentos del adversario son ciertos y ante ellos no se sienten con fuerza para contestarlos. ZP tiene “la sensación” de que Ceuta y Melilla “son” de Marruecos y que España está actuando allí como potencia colonialista. No sabemos lo que opina de las Canarias, reivindicadas también por Marruecos y sometidas desde hace diez años a una verdadera colonización, lenta pero implacable. Parece una enormidad pero, gentes como ZP, simples y con un bagaje intelectual mínimo, al ver a las Canarias en el mapa concluyen que están “más cerca de África que de Europa” y “por tanto, son África” y España, en alguna medida, es potencia colonizadora…

Ahora bien, el hecho de que un atentado criminal llevara al poder a un gobierno de inconscientes no quiere decir que a España no le importe Canarias. Canarias precisa, ante todo, de una ley de residencia que debe, necesariamente, encajar con una nueva y definitiva ley de inmigración. Canarias precisa industria que genere puestos de trabajo para las jóvenes generaciones golpeadas por el paro. Canarias precisa ser literalmente “limpiada” de todo aquello que pueda menoscabar la industria turística y que en estos momentos ya está haciendo que ciudadanos de origen europeo que habían decidido instalarse allí emigren, o bien hacia Levante o hacia Baleares. Canarias precisa seriedad que no es, desde luego, la que ZP le da en intervenciones parlamentarias como las de hoy 24 de mayo cuando, en un rasgo de cinismo calculado o de ignorancia supina, o de ambos, ha dicho que “la situación en Canarias está controlada”. Pues no: la situación de Canarias está en este terreno como en el resto del territorio nacional -porque estamos hablando de nuestro “territorio nacional”, de España-, fuera de control. Y, desde luego, no albergamos la menor duda que el gobierno ZP no va a controlar nada más que el pago de prestaciones no contributivas a la inmigración masiva e ilegal.

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 24.05.06


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