La mejor campaña antiabortista: National Geografic

Publicado: Sábado, 16 de Abril de 2005 11:53 por en CULTURA
feto.jpgRedacción.- Debo reconocer con sentimiento de culpa que hubo un tiempo en el que el tema del aborto no me interesaba. No lo veía un tema de actualidad, ni con interés, ni calado político. Rectificar es de sabios y contra más grave es el error, mas alta debe ser la rectificación. Hoy, creo que la lucha contra el aborto es absolutamente inaplazable y adquiere un relieve, cada vez más notable. La película, recientemente comercializada, del desarrollo de un feto desde su concepción hasta su nacimiento, es una buena ocasión para sacar el tema a colación.

Quien conoce la paternidad, suele rechazar el aborto

¿Os habéis fijado en que la mayoría de abortistas son la imagen misma de la esterilidad? El escritor isleño, Baltasar Porcel, me recordó en cierta ocasión que había defendido el aborto “libre y gratuito”, como rezaba la letanía de la izquierda progre y bienpensante en la época… hasta que tuvo un hijo. A partir de ese momento, cuando vio lo que era la vida de un recién nacido, rectificó.

Miro a mis hijos, estudiantes unos, recién licenciados otros, y me pregunto si yo hubiera tenido el derecho a convencer a mi mujer para que abortara. Soy perfectamente consciente de todo lo que se habría perdido: recuerdos, ilusiones, alegrías, trabajos, luchas... Hace veintitantos años, tener un hijo era tan duro como hoy. Una pareja joven nunca suele estar en buena situación económica. Tener un hijo, implica sacrificarse, pero, puestos a sacrificarse, es mejor hacerlo por un hijo que por comprarse un coche o pagar una hipoteca. Si mis hijos no hubieran nacido, me habría ahorrado algunos problemas, pero sin duda, hubiera perdido momentos inolvidables.

Realizado este exordio previo, personal y subjetivo, es hora de abordar el problema desde una perspectiva más universal y objetiva.

Hay algo siniestro en el abortismo…

El problema de los abortistas es que o bien son, como decía, la imagen de la esterilidad, o lo que es peor, han fracaso en su tarea de padres, o no han sabido ser padres. No puede extrañar que, frecuentemente, el abortismo vaya ligado a los movimientos de “liberación sexual”, feminitudas, homosexuales y lesbianas. No es raro que así, sea, como si los mancos nos exigieran que todos nosotros nos arrancáramos un brazo para ser como ellos. No poder ser padres, no querer ser padres o haber fracasado en la tarea de padres, frecuentemente genera una reacción contraria a la paternidad que se manifiesta en el abortismo militante. Estadísticamente, se encuentran pocos padres felices y orgullosos de serlo entre las filas de este movimiento.

Alguien que ha atravesado por la paternidad o la maternidad, sabe que al cabo de pocas semanas, el feto empieza a dar patadas en el interior del claustro materno. Es la primera muestra de que “Aquello” está vivo. Insustituible e inolvidable, la felicidad que ese instante genera en los padres. Solamente una sociedad enferma puede aceptar segar aquella vida que, por lo demás, está completamente indefensa.

Los abortistas y sus campañas son, realmente, siniestros. Hay algo de satánico y sombrío en todo ello. A finales de la Edad Media, en los medios satanistas y brujeriles, se generalizaron los sacrificios de niños. Era la muestra de una sociedad en crisis y desintegración, una vez perdido el impulso de los mejores siglos de la Edad Media. En períodos en los que las sociedades gozan de buena salud, los derechos de los mas indefensos, son los que se defienden con más vigor y tenacidad: ancianos, mujeres, niños… La mala salud de nuestra sociedad se evidencia por la violencia contra la mujer, el abandono de los ancianos y las agresiones de todo tipo contra la infancia.

Los imbéciles que se sientan en el ministerio de Justicia han sido capaces de dictar una ley contra la violencia doméstica, que deja de lado a los ancianos y a los niños; todo sea para afianzar la cuota de voto femenino. Acto seguido han dictado otra ley para que los niños superviventes del genocidio que supone el aborto, puedan ser adoptados por homosexuales. Esas mismas instancias no hacen los esfuerzos que corresponderían en la lucha contra la pederastia y la corrupción de menores, ni mucho menos contra la drogadicción, la extensión de los hábitos más deletéreos entre los niños o la pornografía infantil, ni, por supuesto, contra el turismo sexual. La infancia hoy está amenazada desde el momento mismo de la gestación hasta que el joven tiene fuerza suficiente para decir NO, si no es ya demasiado tarde

En este momento, creo que una de las muestras más odiosas de la degradación a la que ha llegado nuestra sociedad, es toda esta ofensiva generalizada contra la infancia y, su punta de lanza, es, sin duda, las campañas abortistas que han pasado al imaginario colectivo de la izquierda y de la progresía, como inseparables de su patrimonio “estúpideológico”. No en vano, en algunas lenguas latinas, la izquierda, es el sinónimo de lo “siniestro”.

La natalidad en peligro: la “conspiración”

El “conspiranoico” es aquel que cree en una interpretación “teleológica” de los acontecimientos políticos y sociales. Cualquier episodio es considerado en función del objetivo que se pretende demostrar. El conspiracionismo antisemita es una buena muestra de esta actitud: premisa primera “Los judíos buscan dominar el mundo”; premisa segunda “Woody Allen y los hermanos Marx son judíos”; conclusión: “luego, Woody Allen y los Marx forman parte de la conspiración”. La mentalidad “conspiranoica”, realiza una selección maniquea de datos, para adaptarlos a su interpretación teleológica (es decir, sólo considera los datos que tienden a demostrar lo que se pretende).

Aun a riesgo de ser considerado “conspiranoico”, me resulta muy difícil considerar que la ofensiva que sufre hoy la natalidad, particularmente la natalidad europea, sea fruto de la casualidad. Si no es una “conspiración”, es, desde luego, la más fabulosa concurrencia de los más diversos acontecimientos que tienden a un mismo objetivo: reducir la demografía europea e invertir la pirámide de población.

Esta “conspiración” cristaliza en cuatro terrenos:

- El terreno biológico.- el semen del varón europeo es cada vez de peor calidad, los espermatozoides vivos son la cuarta parte de hace 20 años, y además tienen menos movilidad. Los casos de esterilidad entre los varones aumentan hasta el punto de haber convertido la fecundación in vitro en el negocio médico más rentables después de la cirugía estética. Mirad en las calles, cada vez veréis a más gemelos: es el resultado de la fecundación in vitro. Determinados productos que revisten el interior de las latas de conserva, se sabe desde principios de los 90, que producen esterilidad en el varón. Por supuesto, nadie ha hecho nada para prohibir su utilización.
- El terreno político-social.- ni un solo gobierno europeo ha adoptado la más mínima medida para proteger la natalidad y la demografía. ¿Cómo? ¿qué la pirámide demográfica se invierte? No hay problema, se importa carne humana del tercer mundo con altas tasas de reproducción y, asunto resuelto. Cualquier régimen que antaño ofreciera una protección decidida a la paternidad, que ayudara a las familias numerosas, es ridiculizado y tachado de “fascista”. Gracias a sujetos como Alfonso Guerra (el hermano menor de Juan Guerra), se abolieron los “puntos” de la nómina, en vigor desde la legislación laboral franquista, es decir, un complemento de sueldo en función de los hijos; las ayudas a la natalidad desaparecieron en 1984, tras el expolio de RUMASA. Ni el PP, ni mucho menos el felipismo, ni menos aún ZPlus, que gobierna especialmente para gays, lesbianas y travestidos, han hecho el más mínimo esfuerzo por estimular la natalidad.
- El terreno económico.- formar una familia es caro, desde el convite de bodas hasta el bautizo del primer hijo... no digamos pagarles los estudios, desde la guardería a la universidad Si a esto se une el encarecimiento de la vivienda, la campaña psicológica que considera “mujer digna” solamente a la que trabaja fuera del hogar, pero se olvida a la madre que se entrega a sus hijos, los educa y se realiza en el ejercicio de la maternidad, tendremos la situación actual. A esto se une la especulación inmobiliaria y la economía especulativa que han hecho del derecho a la vivienda, un lujo. Para criar un hijo hacen falta metros cuadrados, dedicación y tiempo. El “nuevo orden social” actual, no facilita absolutamente ninguno de estos factores.
- El terreno cultural.- este “orden social” hace que el derecho al ocio, al gozo y a la diversión, ocupen un lugar anterior y superior, al derecho a la paternidad. Vivimos un tiempo desviado en el que muchas mujeres deciden no tener hijos por que les aparecen estrías o su cuerpo “se deforma”. En este tiempo, muchas parejas aplazan la cita con la paternidad para cuando “sean mayores, así tenemos tiempo para divertirnos”. La diversión es lo primero. La estética está antes que la diversión. Y, por lo demás, los niños lloran por la noche y requieren atenciones… que culturalmente, las actuales generaciones, educadas en el hedonismo y el egoísmo, formateadas al calor de la telebasura y los valores “progresistas”, no están dispuestos a dar.

El resultado ha sido una caída en picado de la natalidad en Europa. En 50 años, la población de origen europeo será minoritaria en muchos países… europeos. No es ficción, es la triste realidad. ¿Para qué los europeos debemos de preocuparnos por la natalidad si nos van a resolver la papeleta grupos étnicos venidos con la inmigración? En 1999, el número de Mohameds inscritos en el registro civil de Barcelona, fue superior al de Jordis. La Generalitat se sorprendió, pero no adoptó ninguna medida para estimular la natalidad entre catalanes. En el fondo, lo único que les interesa es que los niños chinos, ecuatorianos o magrebíes, hablen catalán.

Si “non e vero” que es una conspiración, es desde luego, “ben trovato”.

La película de Nacional Geographic: alegato antiabortista

El progresismo se nutre de sugestiones irracionales que, termina tomando como verdades indiscutibles. El progresismo determinó que un feto no es “persona” hasta el momento del nacimiento. Por tanto, hasta segundos antes de abandonar el claustro materno, puede ser aspirado y tirado a la basura. Tal es la doctrina del aborto “libre y gratuito”. Total… es un feto. Todos los que hemos sido padres y tenemos la más mínima sensibilidad, sabemos que no es así.

Desde hace tiempo, gracias a fotografías instantáneas, y gracias a ecografías tridimensionales, sabíamos que los fetos soñaban y reían, desde muy temprana edad. Ahora, gracias a la película del “Nacional Geographic”, hemos podido ver todo esto en directo, tecnicolor y panavisión. Sabemos también, que poco antes del nacimiento, el feto, experimenta una sensación de bienestar y felicidad. Sabemos que el feto ríe cuando la madre ríe, que se entristece cuando la madre sufre, que existe un vínculo entre el feto y lo que le rodea desde los primeros meses de gestación.

Antes sabíamos que los fetos arrancados del claustro materno, sufrían y sentían… lo cual no era óbice para que los progres, siguieran hablando de aborto libre y gratuito, como hablaban de frívolas operaciones gratuitas de cambio de sexo o de chutes de botox para mejorar una arruga inescrutable o una operación de alargamiento de pene. Tiene gracia que ecolocos de la vida, preocupados por la superviviencia de una colonia de mariposas de la patata, sean completamente indiferentes ante la masacre generalizada y en permanente ascenso de fetos humanos.

Hay que agradecer a esta filmación del “Nacional Geographic” que nos haya ofrecido este cinta que apunta directamente en la línea de flotación del abortismo más irresponsable.

Antiabortismo y libertad de opción

El aborto puede ser rechazado desde muchos puntos de vista y desde muchos ángulos. A los abortistas les es fácil atacar el punto de vista religioso: ellos no creen en la doctrina católica, ni aceptan las opiniones del Papa, para ellos, la Iglesia es una estructura rígida con un sistema de creencias que se oponen al progreso en nombre del pensamiento mágico… El problema para los abortistas aparece en cuanto se les argumentan razones no estrictamente religiosas, sino sociológicas, políticas y demográficas. Es entonces, cuando dos lógicas distintas chocan y cuando toda la construcción progresista se resiente.

Es posible, incluso, que los realizadores de la película de “Nacional Geographic” sobre el desarrollo de un feto, no sean católicos, pero han aportado las mejores armas al antiabortismo: cuando se miran esos fotogramas, resulta increíble que alguien, por razones “sociales” o “económicas”, puede defender que esa vida sea segada.

Además de las razones válidas para católicos, existen otras muchas razones para el antiabortismo, que pueden compartir quienes no se sienten partícipes de esa religión.

La crisis demográfica es importante. Una especie animal –y el ser humano, tiene una componente biológica que nos sitúa entre los mamíferos superiores- se rige por un principal instinto básico: la supervivencia de la especie que se realiza mediante la procreación. No hay otro sistema. La fecundación in vitro es la última ratio y a ella se acude cuando no hay otra posibilidad. La vía normal es la procreación natural. La diferencia entre el ser humano y el animal, es que, para aquel, el acto sexual, le genera placer, mientras que el animal no es consciente de ese placer por que carece de la percepción de sí mismo.

Mantener el crecimiento demográfico y una pirámide de población aceptable, es básico para la viabilidad de una sociedad. Si una sociedad envejece demasiado (es decir, si su edad media, es demasiado alta) pierde potencialidades vitales. Si una sociedad pierde potencialidades, está condenada a agotarse y desaparecer. Es una especie en vías de extinción. Las etnias europeas están hoy en ese camino a la vuelta de menos de un siglo. Unido a la etnia, va la cultura, la tradición, los valores…

Yo, me niego a que mi etnia desaparezca porque creo que los valores de la cultura europea son los que han hecho los mejores momentos de la civilización desde el mundo clásico hasta nuestros días. Lo lamento, pero no veo ni en el islam, ni en otros sistemas de valores, nada comparable a Europa. Pensar que las etnias europeas pueden desaparecer, supone la peor pesadilla, no sólo para Europa, sino también para la humanidad.

Así pues, el problema demográfico es hoy un problema clave para Europa, anterior y superior a otros muchos problemas e íntimamente ligado a otros (mundialismo, economía globalizada, inmigración masiva, etc.). Y si esto es así, todo lo que favorece a la demografía europea es positivo y prioritario y todo lo que le perjudica es negativo y secundario. El aborto, perjudica a la natalidad y, por tanto, no tiene razón de ser… Esto, por supuesto, sin entrar en consideraciones de tipo humano y ético, como las que se desprenden de la visualización del vídeo de “Nacional Geographic”, o a consideraciones religiosas, irrenunciables para los que se sitúan dentro de la órbita católica que, no lo olvidemos, no es una “religión entre otras”, sino la que corresponde a nuestro entorno cultural e histórico.

La libertad de abortar… ¿qué es la libertad?

El “aborto” no es derecho… O, mejor dicho, es un “derecho negativo”, como el derecho de matar al vecino, o el derecho de violar a una mujer. La libertad, entendida en un sentido metafísico, es la capacidad de dominio sobre los instintos, las pulsiones irracionales y todo lo que de bajo existe en la naturaleza humana. Al menos, este es el concepto de “libertad” que se defiende en Europa desde el mundo clásico, la libertad en un plano metafísico, es decir, superior a lo físico.

Pero, cuando esta libertad se proyecta sobre el mundo físico, el mundo de la dualidad y de la contradicción, aparecen las libertades concretas. Una sociedad, para funcionar de manera mínimamente aceptable, debe asumir limitaciones a estas “libertades”: aparecen, entonces, libertades positivas (la libertad de pensamiento) y libertades negativas (la de matar a alguien). Entre estas libertades negativas, hoy, en un momento de riesgo de la natalidad y cuando no podemos ignorar que el feto es un ser vivo, se encuentra el abortismo.

El simple deseo de la madre no es razón suficiente como para justificar el aborto. El deseo propio puede ser aceptable a la hora de rechazar objetos… pero no seres vivos. Los mismos que claman contra el abandono de animales y contra los sacrificios de perros en las perreras, callan ante el aborto e incluso, algunos, lo quieren “libre” hasta el instante antes de la concepción. Lo lamentamos, pero esta actitud nos parece despreciable. Defender la vida, es una alta tarea moral e, incluso, hoy, una alta tarea política.

El gobierno ZPlus, gobierno etnocida

El gobierno ZPlus es un gobierno etnocida. No han tenido el más mínimo inconveniente en conceder al lobby homosexual sus reivindicaciones, pero han negado a las familias sus derechos racionales y razonables: el derecho a formar una familia, el derecho a ver favorecida la paternidad, el derecho al matrimonio y a la fertilidad, el derecho a criar hijos… Los derechos de los travestidos se han convertido en una prioridad para el gobierno andaluz… que ha callado, sin embargo, ante cualquier intento de estimular y favorecer la demografía española. Los inmigrantes, con unas tasas demográficas excesivas, son tratados con paños calientes, mientras los mismos apoyos y subvencionen se niegan a las familias jóvenes españolas que ni reciben ni becas de libros, ni de alimentos para sus hijos. Se defienden los derechos de la mujer maltratada, pero se asiste pasivamente al sacrificio de niños como en lo más siniestro de la edad media. El código penal del anterior gobierno socialista prácticamente despenalizó la pederastría. Hoy, incluso, el lobby gay, pide que se despenalicen las relaciones sexuales con menores, ya que, según ellos, un menor de no importa que edad, es responsable de con quien quiere irse o no irse a la cama…

Sentimos la más profunda de las repugnancias por el gobierno ZPlus y sus iniciativas etnocidas, ciegas y miserables. Lo único que nos resta es pedir disculpas en voz alta por no haber sabido ni considerado antes la necesidad de luchar, con todas las energías, contra el abortismo, verdadero sacrificio humano de los tiempos modernos.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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