Cómo subir el precio de la vivienda mediante el racket

Publicado: Sábado, 09 de Abril de 2005 16:07 por en ORIENTACIONES
0001010.jpgRedacción.- El gobierno Zplus ha dado una nueva muestra de incapacidad para resolver los problemas del país… y para crear problemas nuevos. Su proyecto de Sociedad Pública de Alquileres supone una enormidad que parece increíble que alguien haya podido proponerla como un “avance. Los precios de la vivienda no suben porque haya pocos alquileres sino porque los ayuntamientos pagan su deuda con el suelo de su propiedad y por que la inestabilidad económica del país ha convertido a la vivienda en la inversión más segura. ZPlus con esta nuevo disparate va a lograr solamente una cosa: subir el precio de los alquileres hasta ahora más baratos.

Una ley contraproducente de un gobierno débil, cobarde… y obtuso

Que el gobierno ZPlus era débil y cobarde era algo que ellos mismos se han encargado de proclamarlo con su tarea día a día durante 365 días al año. Apoyado en los independentistas de ERC, sin redaños para plantar cara a la ofensiva nacionalista y con decisiones inevitablemente equivocadas allí en donde han adoptado alguna medida, hasta ahora no ha existido ningún gobierno democrático al que toda su gestión estuviera tan presidida por la ineficacia como constante inseparable. Allí en donde el gobierno toma una medida, hay que echarse a temblar: exteriores, defensa, educación, sanidad, política autonómica, política económica, inmigración… han sido otros tantos frentes en donde el gobierno ZPlus ha dado cumplida cuenta de su ineficacia.

Ahora tocaba adoptar decisiones en “vivienda”… Los 800.000 pisos proclamados en el programa-engañifa adoptado en las elecciones del 14-M, se convirtieron al poco en “soluciones habitacionales”, quince días antes de que el propio ministerio, reconociera que era inviable. Se archivó, en beneficio de un magno proyecto de estímulo a los alquileres. Ese proyecto ha llegado. Efectivamente, había que echarse a temblar.

Porque a la debilidad y a la cobardía había que sumar un último elemento que ha sido, también, una marca del gobierno: lo obtuso de sus planteamientos y soluciones. La Ley por la que se crea una Sociedad Pública de Alquileres es, acaso, la mayor barbaridad que ha cometido un gobierno después, eso sí, de la Ley Boyer, que sentenció a muerte el mercado de alquiler y constituyó un formidable impulso para el alza de los precios de la vivienda, masacrando el mercado de alquiler. Este nuevo proyecto va en la misma dirección.
Una vez más, el [des]gobierno Zplus, alardea de “talante” para ocultar un rasgo que, inevitablemente, le acompaña: el de torpedear los intereses de las clases trabajadoras y de los sectores más modestos de la sociedad, crear problemas allí en donde se requieren soluciones o instalarlos allí donde no existían. O bien, como es el caso de la vivienda, agudizar un problema, ya de por sí preocupante: los altos precios del alquiler.

Cómo subir en un solo día un 20% el precio del alquiler

En principio, crear una Sociedad Estatal de Alquileres sería como crear una Sociedad Estatal de Mercerías o una Sociedad Estatal de Alter Hours… algo que, en principio, va en contra del principio liberal de inhibición del Estado en los mecanismos de la competencia. El Estado no puede ser parte en el mercado: debe regularlo, pero no participar en él. Para regularlo, el Estado tiene armas más que suficientes: la potestad legislativa que, por sí misma, orienta los vaivenes del mercado y reduce el impacto negativo que pudiera tener.

En Chicago ayer y entre las mafias que actúan hoy en nuestro país, es frecuente el cobro de un rackett de protección: tu me das una parte de tu dinero y yo me preocupo de que vivas tranquilo. “Oiga, pero si yo no tengo enemigos”, “Si no pagas, yo soy tu enemigo, de momento dame el 20% de lo que ingreses”… Porque esta agencia, más que para facilitar el cobro de los alquileres y la contratación de pisos en alquiler (¿y para qué diablos sirven las agencias inmobiliarias y las empresas que venden servicios jurídicos?), para lo que sirve es para cobrar al propietario un rackett de protección. Rackett que, por lo demás, podría haber sido evitado.

Hay que tener presente todos los aspectos de este nuevo disparate: la agencia velará por que salgan al mercado los pisos más baratos… esto es, los que son propiedad de inversores más modestos, para los cuales 120 euros menos de alquiler, puede ser una cantidad importante. Sobre 600 euros de alquiler, a partir de ahora, el Estado se quedará con 120 y el propietario percibirá 480. Es evidente que lo que el gobierno acaba de lograr de un solo plumazo y con una sola ley, es encarecer el precio de la vivienda de alquiler ¡un 20%! Porque el propietario, difícilmente, va a aceptar ganar menos mañana por su alquiler, de lo que gana hoy. Las matemáticas, como el algodón, no engañan: si se ofrece al propietario ganar un 20% menos, es inmediato pensar que subirá el precio del alquiler inmediatamente, un 20% más. Gracias ZPlus, una vez más, has hecho un flaco servicio a la sociedad…

Cuando ZPlus cobra rackett de proyección

Pero ZPlus, en su inconmensurable talante y en su infinito buen rollito nos dice: “Esa que ese 20% es para asegurar al propietario que va a percibir su alquiler y que el piso va a ser reparado a cuenta del Estado en caso de desperfectos”…

Bien, admitámoslo: ¿por qué no una Sociedad Estatal de Alter Hours por si el camata vende droga tras el mostrador y la policía actúa y cierra el local? ¿por qué no una Sociedad Estatal de Golosinas por si un niño pilla un subidon de azúcar tras ponerse ciego de caramelos explosivos? ¿por qué no una Sociedad Estatal de Limusinas por si en un desplazamiento sufren un accidente con un vehículo no asegurado y cuyo propietario no tiene dinero para pagar la indemnización? Por cierto ¿por qué no una Sociedad Estatal de damnificados por choros y vándalos que jamás abonarán la indemnización civil que determina la sentencia? El problema es que alquilar una vivienda es una actividad mercantil que, como cualquier otra, entraña unos riesgos: en el precio del alquiler esos riesgos están contemplados y, por tanto, el alquiler se rige por las leyes del mercado como cualquier otra actividad.

El problema no es ese. Si fuera tal como lo ha planteado el gobierno, habría que decirle, como, de hecho, hay que decirle: “o todos o ninguno”, o todos los sectores se ven alterados por organismos estatales… o la vivienda la forma de resolver el problema de la vivienda de alquiler no puede realizarse a través de un intervencionismo estatal que, de entrada, ofrece “protección”… a cambio de quedarse con el 20% del alquiler. Como si los ciudadanos que pagáramos un 20% de nuestros haberes tuviéramos solo derecho a la protección policial… ¿Qué lógica absurda es esta?

La función del Estado no consiste en cobrar un rackett de protección, ni en usurpar las funciones de agencias de contratación o de gabinetes jurídicos. El Estado lo que debe velar es por que exista un mercado de alquiler, para que los precios de la vivienda no se disparen y para que existan garantías jurídicas de que los propietarios, de una forma u otra, percibirán sus alquileres. Pues bien, ninguna de estas tareas, básicas para regular el mercado de alquiler, han sido emprendidas por el gobierno débil, cobarde… y obtuso.

¿Resolver el problema de la vivienda?

El precio de la vivienda se eleva sin parar por cuatro motivos:

1) Porque es la inversión más segura y rentable a corto plazo. En los últimos 3 años, el precio de la vivienda ha subido a un ritmo de 1’2% mensual, lo que da unos ritmos de encarecimiento de entre el 15 y el 18% anuales. La rentabilidad promedio de la bolsa es de un 10% anual.
2) Porque la repercusión del suelo no ha dejado de subir, mientras que el precio de los materiales y de la mano de obra ha descendido ligeramente (como efecto de la globalización del mercado y de la entrada masiva de inmigrantes).
3) Porque el principal poseedor de suelo, en estos momentos, en España, no es el propietario privado ¡sino los ayuntamientos que son los primeros especuladores con el suelo y que enjugan su déficit –frecuentemente insoportable- poniendo en venta el suelo de su propiedad a precios abusivos y desmesurados.
4) Porque en los últimos 6 años la población española ha aumentado oficialmente tres millones y realmente, entre cuatro millones y medio y cinco, a causa de la inmigración masiva y descontrolada. Esto ha sido otro de los factores que ha provocado un aumento de la demanda y, por tanto, un aumento del precio de la oferta.

Estos cuatro factores, apuntan en una dirección: la tendencia de la economía española a ser una economía especulativa, el impacto negativo de la inmigración en la sociedad española y la falta de control sobre los déficits y las políticas municipales. ¿Tiene el Estado solución a todo esto? Si, para algo es el Estado y para algo el Estado tiene un Poder Legislativo…

¿Quiere usted resolver el problema de la vivienda?

- Obligue a los ayuntamientos a que lancen al mercado viviendas sociales.
- Cree una legislación fiscal que beneficie la compra o el alquiler de vivienda.
- Machaque fiscalmente a la especulación inmobiliaria.
- Asuma, directamente, la tarea de construcción de viviendas sociales.

¿Quiere resolver el problema de los alquileres?

- Cree una legislación que facilite los desahucios, en lugar de mirar con complacencia al movimiento ocupa.
- Beneficie fiscalmente a los propietarios que alquilan sus viviendas y penalice a los que las consideran un mero útil especulativo.
- Cree una legislación que garantice el cobro de las indemnizaciones civiles (en este como en cualquier otro terreno)
- Prime a las aseguradoras que decidan crear productos que protejan el alquiler de las viviendas.
- Penalice con la expulsión inmediata a inmigrantes que engañan a los propietarios convirtiendo sus viviendas en colmenas y negándose a pagar.
- Obligue a los ayuntamientos por ley al compromiso de realizar un porcentaje de viviendas sociales en función de las características de la población.

Zplus, parece olvidar que el Estado tiene la potestad legislativa. Está claro que a Zplus le horroriza un parlamento en el que no tiene mayoría y cualquier ley que apruebe, debe discutirla antes con la oposición y, si quiere que salga adelante, ofrecer contrapartidas a ERC. Pero está claro también que el Estado puede resolver el problema de la vivienda sin necesidad de llegar a “abortos legales” como el de la creación de la Sociedad Estatal de Alquileres.

Acabemos: para resolver el problema de la vivienda, hacen falta redaños (que el gobierno no tiene) y sobran corruptelas del 3% o más (que aureolan la gestión socialista desde los malhadados tiempos de Juan Guerra).

Inmigración: el fenómeno que ha desequilibrado los alquileres

Se suele olvidar que la inmigración ha destrozado el mercado de alquiler. Lo masivo y descontrolado del fenómeno en los últimos seis años ha hecho que la inmigración se polarizara en determinadas zonas, favoreciendo la creación de guetos y la aparición de fenómenos de xenofobia y racismo (especialmente entre comunidades de inmigrantes rivales: ecuatorianos y argelinos, marroquíes y argelicos, marroquíes y pakistaníes, rumanos y ecuatorianos, etc.). Hoy, salvo en las zonas que ya se han convertido en guetos, en el resto de los barrios de las grandes ciudades, resulta difícil

Entre los propietarios de inmuebles ha corrido la voz de que los ecuatorianos, peruanos y colombianos, son clientes conflictivos: arman mucho reido, frecuentes borracheras, saturan al vecindario de música salsera y, para colmo, abundan las peleas entre ellos. No digamos los magrebíes, que han alcanzado fama de conflictivos, particularmente los argelinos. Es la “vox populi”. Nosotros ni ponemos, ni quitamos, ni juzgamos. En Barcelona, por ejemplo, los gitanos rumanos solamente pueden alquilar viviendas en zonas particularmente degradadas, cuyos inmuebles han sido comprados por pakistaníes que, apoyados, en métodos expeditivos, se aseguran el cobro de los alquileres, sin necesidad de recurrir al 20% de rackett que el gobierno piensa llevarse.

Además hay otro fenómeno indeseable. Habitualmente, una familia española compuesta por pareja y un hijo, precisa como mínimo 50-60 m2 como mínimo. En el caso de alquiler de viviendas para inmigrantes, los costos insoportables, unidos a los bajos salarios que perciben, hacen que, frecuentemente en un piso de 50-60 m2 vivan 10 ó 20 personas, cada una aportando entre 30 y 60 euros al mes. Como puede suponerse, siempre falla alguien, siempre hay algún conflicto, siempre desaparece alguien, siempre hay algún tipo de problema que hace que aquel hervidero de gente, dé muchos problemas a los vecinos y a la propiedad.

No es raro que los propietarios, cada vez con mayor frecuencia, pidan avales bancarios de seis meses a los inquilinos, algo que hace solamente unos años era sencillamente impensable. Bastaban con los dos meses de fianza y el mes anticipado para formalizar un contrato. Lo normal era que no existieran problemas y que la vivienda (salvo en el caso de toxicómanos en zonas degradadas) se entregara tal como se recibió. En la actualidad, lo normal ha pasado a ser excepcional. El único elemento nuevo que hay en la sociedad española para explicar esta situación es, precisamente, la llegada masiva de inmigrantes.

Virgencita que me quede como antes…

En un año, los españoles hemos podido acostumbrarnos a una gestión nefasta del poder por parte de ZPlus, de las chicas Vogue y los chicos Zero de su gobierno. Cada vez que el gobierno anuncia una medida, es cuestión de echarse a temblar. Al socialismo español le cabe el dudoso honor de haber lanzado en el período anterior, una ley que hacía imposible los alquileres –la ley Boyer- y ponía, prácticamente, en el pecho una pistola a los inquilinos para que compraran la vivienda y alimentaran los apetitos especulativos del sector inmobiliario. La ley Boyer eliminaba los contratos indefinidos, tanto para viviendas como para comercios, establecía la provisionalidad mas absoluta para los inquilinos y para los negocios. Bastaba con que un propietario viera que un negocio era próspero, para que al término del contrato, no tuviera el más mínimo reparado en duplicar o triplicar el coste. Buena parte del pequeño comercio a muerto gracias a la Ley Boyer. Por otra parte, los alquileres desmesurados de los locales en los centros de las grandes ciudades, hacen imposible la rentabilidad de cualquier negocio. De hecho, buena parte del dinero negro y de los dineros procedentes del narcotráfico o de operaciones ilícitas se recicla en este tipo de locales, siempre vacíos, pero que declaran unos beneficios inimaginables.

En cuanto a los inquilinos, la Ley Boyer, en los convirtió en juguetes de los propietarios. Estableció rendijas por donde cualquier obra de reforma puntual podía suponer un alza en el precio de la vivienda que el inquilino debía pagar durante toda su vida. En las reformas de fechada, financiadas en un 25% por algunos ayuntamientos, esa cantidad no repercutía en el inquilino que debía pagar la reforma como si tal ayuda no hubiera existido. La Ley Boyer, supuso la primera gran ofensiva contra los arrendamientos urbanos. La segunda ha venido por parte del gobierno débil, cobarde y obtuso; tiene un nombre: la Sociedad Pública de Alquileres, cuyas siglas corresponde asimismo, a Sociedad de Precios Altos…

Iniciativas como esta, recuerdan al chiste aquel cuyo colofón final era “Virgencita, virgencita, que me quede como antes”… Mientras el gobierno ZPlus siga realizando sus destrozos producto de la inexperiencia y la falta de capacidad de gobierno, hay que pedirle, por todos los medios, que procure moverse lo menos posible, que venda talante, pero, por favor, que no procure resolver ningún problema. Hasta ahora, el año de gobierno ZPlus, ha sido el año del disparate. Llama la atención, la tibieza y el escepticismo contenido con que, incluso, los medios más afines al gobierno (ya se sabe que el actual PSOE es un partido pegado a un grupo mediático) han acogido esta ley… Hay poco lugar para el optimismo, incluso en las columnas de El País y entre los tertuliano de la Ser.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Comentarios  Ir a formulario