Turquía y la EU (II) - La cuestión geopolítica

Publicado: Martes, 02 de Noviembre de 2004 11:28 por en INTERNACIONAL
Turquia.gifRedacción.- La victoria de un partido islamista en las elecciones turcas supone la victoria de un partido que se aparta de los fundamentos de la Turquía moderna fundada por Kemal Ataturk. Su principio de las "seis lanzas" que se convertirían en el fundamento de la nueva Turquía (populismo, republicanismo, nacionalismo, secularismo, estatismo y reformismo) supuso la deposición del sultán de Constantinopla, la abolición del califato y de las instituciones islamistas, la sustitución de la sharia por el sistema jurídico inspirado en occidente. Este panorama de reformas legislativas se completó con medidas que eran algo más que anecdóticas: cortar la barba a los fundamentalistas e imponer la forma de vestir occidental… Pero, en los países islámicos las regresiones son habituales. Los años de gobierno del Sha de Persia o del baas iraquí de Saddam Husein que intentaron occidentalizar sus respectivos países, se vieron sumergidos, finalmente, por la marejada islámica; así mismo, ochenta años de república no han servido ni para asentar la democracia en Turquía (que se ha visto periódicamente salpicada con golpes de Estado y ha concluido finalmente en lo que se ha llamado "una democracia de segunda división"), ni para hacer del país algo similar al resto de países occidentales. Hasta la victoria islamista del 3 de noviembre de 2002, podía decirse que "Turquía no era completamente oriental, ni completamente occidental". Hoy es evidente que ha vencido en Turquía un partido completamente oriental, una ideología completamente oriental.



TURQUIA "ALIADA DE OCCIDENTE"



Hasta ahora los lazos de Turquía con la OTAN son extremadamente sólidos. De hecho los turcos han sido utilizados como peones de brega en varios conflictos: los americanos los enviaron a morir en Corea; antes de que los rusos situaran mísiles en Cuba, EEUU ya había hecho otro tanto en Turquía, en las mismísimas narices de la URSS; en las sucesivas crisis que han sacudido Oriente Medio, Turquía siempre ha puesto a su disposición sus bases militares para los aviones y las tropas americanas. Finalmente, su situación avanzada y fronteriza con Rusia hizo que, durante la guerra fría, el papel geopolítico de este país creciera y, paradójicamente, este país alejado 4000 km del Atlántico, se convirtió en uno de los puntales de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Pero no hay que engañarse: Turquía, más que "aliada de Occidente", ha sido, hasta ahora, aliada de Estados Unidos. La amistad que éste país ha deparado hacia Turquía le eleva al rango de "aliado preferencial". Y así es, por que, paradójicamente, el principal valedor de Turquía para su entrada en la Unión Europea es… EEUU.



El por qué EEUU trata a Turquía como aliado preferencial se entiende mejor si se recurre a un mapa de la zona. Así podemos penetrar en la geopolítica de Turquía y en su importancia. En efecto, la geopolítica ha determinado que Turquía sea un país fronterizo con Irak, Irán, Siria, Georgia y Armenia. En otras palabras, Turquía es una cuña en las zonas por las que EEUU muestra en estos precisos momentos un mayor interés, una cuña situada entre el país con las segundas mayores reservas petrolíferas mundiales (Irak) y la zona del Caspio en donde se encuentras las terceras mayores reservas petrolíferas… Con Bush, gobierna en Washington, entre otras fuerzas que componen lo esencial de la Administración Bush, el lobby de los petroleros. No es raro que se preocupen de aquel país que les permite estar presentes, con armas y bagajes, en aquella zona que para ellos constituye en la actualidad su principal teatro de operaciones.



Turquía no se ha mostrado muy partidaria de un conflicto con Irak. En el momento en que las encuestas detectaron el ascenso imparable del Partido de la Justicia y el Desarrollo (el partido islamismo local), Este hecho hacía que pasase a segundo plano el temor turco a que un conflicto armado afectase negativamente a la economía del país. Por que el apoyo a la agresión contra Irak tenía una clara compensación económica ya negociada por la administración Clinton y que consistía en una moratoria a la deuda externa contraída con EEUU, un aval a Turquía por valor de 16.000 millones de dólares concedidos por el FMI y el Banco Mundial. Ankara no puede negar su dependencia económica (y, por tanto, política) de EEUU.
Durante las conversaciones con Elisabeth Jones, el gobierno turco entregó una larga lista de condiciones a cambio de su apoyo, incluidas compensaciones financieras. Y, por supuesto, EEUU ofrece garantías suficientes, complementarias a Turquía, para que la era post-Saddan Hussein no concluya en la formación de un Estado independiente kurdo en el norte de Irak que, inmediatamente repercutiría sobre aquel país.



En diciembre de 1997, se produjo un acontecimiento apenas divulgado por los medios: la visita de Mesut Yilmaz, Primer Ministro de Turquía, a EEUU. El entonces presidente Clinton declaró: "…creo que es muy importante que hagamos todo lo posible por anclar a Turquía en el Oeste. Tiene un gobierno secular islámico que ha sido un aliado serio de la OTAN. Han apoyado también muchas de nuestras operaciones en Irak y sus alrededores desde la guerra del golfo y han sido buenos aliados nuestros. Creo que esto es extremadamente importante. Si miramos al tamaño del país, su significado geo-estratégico, donde está, qué puede bloquear y a qué puede abrir las puertas, es extremadamente importante". Bush, no ha hecho sido confirmar esta política…



TURQUIA Y LA EUROPA



Pero esto no es todo. La argumentación de Clinton, como la frenética actividad expansionista y agresiva de Bush, sirve a los intereses de la política americana.
El 8 de octubre, la Comisión Europea, dio un espaldarazo a la ampliación de la UE con la recomendación oficial de que se incorporaran 10 países del Este Europeo en el año 2004, en lo que constituirá la ampliación más importante de la UE. Así, mientras que la República Checa, Hungría, Polonia, Eslovenia, Eslovaquia, Lituania, Letonia, Estonia, Chipre y Malta reciben el aprobado de Bruselas, se rechazó la entrada de Turquía. A juicio de la Comisión Europea, "a pesar de los avances registrados desde el verano, Turquía no cumple todavía los requisitos políticos ni económicos para convertirse en un futuro en miembro de la UE".
Los "burócratas" de Bruselas niegan la entrada de Turquía en la UE fundamentalmente por dos motivos: el país no cumple los mínimos exigidos en su forma política y su legislación, de un lado, y de otro, Turquía no alcanza los mínimos exigibles para ingresar. Pero, aunque Turquía cumpliera con las exigencias económicas y políticas, Turquía no debería entrar en la UE, por exigencias geopolíticas.



GEOPOLITICA DE LA REGION



El momento fundamental en el que se realza el papel geopolítico de Turquía es en 1991, cuando se produce el dislocamiento de la URSS y la formación de seis nuevas repúblicas en la zona que comparten con Turquía un mismo origen histórico y cultural: “La emergencia de seis Estados musulmanes abre para Turquía amplios territorios habitados por correligionarios turcófonos que le ofrecen la oportunidad histórica sin precedentes de utilizarlas para obtener beneficios políticos, económicos y psicológicos” (Aydin 1966, 158). El gobierno de Turgut Özal fue perfectamente consciente de esta nueva situación, y el propio primer ministro llamó al país a “no desaprovechar esta oportunidad que se presenta por primera vez desde hace 400 años”. Por que, en el momento actual Turquía todavía no ha definido exactamente cuál es su opción geopolítica:



- o la reconstrucción del área de dominio otomana

- O la opción Atlantista y occidentalista

- O la opción europea



Estas tres opciones son excluyentes, especialmente las dos primeras con la tercera.



1. Reconstrucción del Área de influencia Otomana
Es un imperativo histórico para Turquía que tiene población perteneciente al antiguo Imperio Otomano, distribuida en seis Estados distintos. Compartiendo religión, compartiendo grupo étnico, compartiendo lengua y compartiendo historia pasada, resulta una tentación para la actual Turquía intentar liderar este grupo de naciones creando una cuña tanto en el flanco Sur-Este de la Unión Europea como en el Sur de Rusia con la aspiración de liderar la comunidad islámica en una cruzada contra unos o contra otros.



2. Opción Atlantista y Occidentalista
En tanto que miembro de la OTAN y aliado preferencial de los EEUU, Turquía no puede permanecer indiferente al final de la Alianza Atlántica y al decoupling entre Europa y EEUU. Turquía conoce perfectamente las ambiciones de EEUU sobre las zonas petrolíferas. Sabe que una reconstrucción parcial del Imperio Otomano podría jugar un papel fundamental en el dispositivo norteamericano de intervención en las cuencas petrolíferas de Oriente Medio y Asia Central. A diferencia de Arabia Saudí, hasta ahora aliado preferencial de EEUU en el Golfo Pérsico, Turquía dispone de una demografía que le permite convertirse en un aliado capaz de hacer peligrar el franco sur de Rusia y crear problemas a la Unión Europea en los Balcanes.



3. Opción Europea
Estas dos opciones pueden combinarse en una sola, la tercera, en cambio, es excluyente con ambas. Una Turquía integrada en la Unión Europea sería la opción más simple para Turquía que se integraría en un área desarrollada que contribuiría a su desarrollo, daría salida a sus excedentes demográficos y supondría una protección ante el reconstruido poder ruso y ante el integrismo islámico. Por lo demás, la producción turca encontraría en Europa un área preferencial de expansión con la ventaja de la “contigüidad” geográfica, imprescindible para los intercambios comerciales de gran volumen.



La proverbial inestabilidad política de Turquía hace que hasta ahora cualquiera de las tres opciones sea posible y que, incluso, resulte difícil establecer qué tiene en mente la clase política turca. Incluso es posible que, ante la falta de una opción definitiva, los últimos gobiernos turcos hayan estado trabajando para las tres.



De hecho, mientras los gobiernos turcos siguen demostrando interés por su integración en la Unión Europea… paralelamente ponen en marcha una línea estratégica basa en la explotación sistemática de los lazos culturales que les unen con las naciones limítrofes: "Una política cultural (…) tedente a promover y acentuar los lazos que unen Turquía (…) con los turcos del exterior” (Monceau, 1995, 397). No hay niguna duda de que, para quien quiera verlo, la ambición de la Turquía actual es "convertirse en la Meca cultural del mundo turcófono" (Rouleau 1993, 112).



Esta «diplomacia cultural» tiende a aprovechar las variables antropológicas, religiosas y etno-culturales, en beneficio de la constitución de un polo pan-turco.



LA PROMOCION DE LA IDEA CULTURAL PANTURCA Y SUS RIESGOS



Tras el final de la Guerra Fría, las cuestiones ligadas a la religión y a la cultura han adquirido una importancia creciente en las relaciones internacionales (Grunberg & Risse-Kappen, 1992). Huntington ha podido incluso hablar de “guerra de cultural”, pero lo cierto es que los vectores culturales ocupan un papel creciente en la política exterior de algunas naciones. El propio Zbigniew Zrzezinski en su libro “El Gran Tablero Mundial” (Paidós, 2001) explica que el poder americano se basa en cuatro factores: el militar, el económico, el tecnológico… y el cultural. Otros Estados como Francia aplican al terreno cultural la tercera partida más cuantiosa del presupuesto de Exteriores (Roche & Piniau, 1995). Haciendo triunfar las propias pautas culturales lo que se está haciendo es promover nuevos comportamientos que generan una dinámica de cooperación voluntaria entre las naciones que se han visto “bañadas” por el la cultura del país exportador.



El espacio turcófono está formado por el territorio de la actual Turquía (la península Anatolia, la Tracia europea y el Kurdistán), Las exrepúblicas soviéticas de Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguizistán, Kazagistán y Azerbaiján, y el Oeste chino fronterizo con Mongolia, Kirguizistán y Kazajastán. Este formidable espacio, sólo puede concretarse en base a los siguientes supuestos:



- Que el factor religioso sea determinante. Turquía nunca conseguirá realizar una política pan-turca si no es exportando el factor identitario que supone la religión. Eso le permitiría desplazar el eje del Islam del mundo árabe al mundo turcomano y disponer, como éste, de grandes riquezas petrolíferas. Si bien la pertenencia a una misma étnica y a el uso de una misma lengua y de un pasado común suponen un cimiento necesario, no es, suficiente: falta el factor emotivo, sentimental, galvanizador y fanatizante propio de una religión.
- Que la penetración cultural turca se adelante a la recuperación cultural rusa. Enbtre 1990 y 1999, Rusia vivió, posiblemente la peor década de su historia, el período de Boris Eltsin supuso el mayor proceso de desvertebración acelerada que ha vivido un Estado moderno. Sin embargo, con la llegada de Putin al Kremlin, la caída en picado se detiene y la recuperación permite considerar hoy a Rusia como la segunda superpotencia mundial y no parece aventurado pensar en una futura reconstrucción de una entidad similar a la antigua Unión Soviética. Esta posibilidad bloquearía el ascenso de la pan-turquización de la zona.
- Que Turquía logre superar sus dificultades internas aún no resueltas: la estabilidad política interior, la cuestión kurda y asegurar su unidad nacional. Por que si la Unión Europea terminara considerando a Turquía como adversario geopolítico y se sintiera amenazada por la penetración turca en los Balcanes, estaría tentado de favorecer el desmembramiento de Turquía en tres entidades completamente diferentes: la Tracia Europea que muy bien podría formar parte de la Unión, la Anatolia específicamente otomana y la naciente república kurda, nacida de la crisis iraquí y que irradiaría a partir de ésta.



Si Turquía se decide por la exportación cultural a las repúblicas asiáticas (e incluso penetrar en el ámbito balcánico forjando una alianza de intereses con el núcleo islámico de la Gran Albania, con el cual ya está en relación aunque solamente sea a nivel de las mafias que conducen heroína a través de la antigua ruta de la seda, desde Afganistán hasta Turquía y, a partir de ahí, por el corredor de los Balcanes, hasta Europa Occidental), el enfrentamiento histórico con Europa será un hecho irremediable y, así mismo, el choque con Rusia y China no se hará esperar.



LA TENTACION DEL DOBLE LENGUAJE



Pero si Turquía decide actuar mediante un doble lenguaje y tener la tentación de beneficiarse de las mieles en forma de ayudas de la Unión Europea y de su mercado y, de otro lado, intentar colonizar culturalmente a las exrepúblicas soviéticas y al Oeste de China, esto supondría el riesgo de un enfrentamiento entre la Unión Europea y estos países, con la consiguiente desestabilización de espacio eurasiático. Una posibilidad que, por todos los medios, es preciso evitar: tanto la posibilidad de que aparezcan tensiones históricas entre la Unión Europea y la nueva Rusia o entre Rusia y China. No hay que perder de vista este axioma de la geopolítica del siglo XXI: cualquier desestabilización del espacio eurasiática es perjudicial para cualquiera de los tres principales actores: la Unión Europea, Rusia y China. Lo que implica: atenuar los riesgos de tensiones entre estas tres potencias euroasiáticas debe suponer el principal y fundamental empeño de cualquier gobierno. Y, cualquier otra consideración, pasa a segundo plano. Incluida la integración de Turquía en la UE, excesivamente peligrosa y comprometida que puede enemistarnos con Rusia y con China y, al mismo tiempo, constituir un factor de desestabilización en Asia Central. E incluso, si un eje panturco pudiera concretarse, a pesar de la común matriz religiosa, éste bloque terminaría por chocar con el mundo árabe en su búsqueda de una salida a los mares cálidos del Sur.



Desde el punto de vista geopolítico, la Unión Europea debería de realizar un análisis global de la situación. Turquía es importante geopolíticamente por tres factores:



- Con el Bósforo y los Dardanelos, cierra el Mar Negro, que supone la salida del mundo ruso al mar Mediterráneo.
- La alianza con Turquía supone para cualquier potencia el tener acceso a las fronteras con los países que disponen de las más importantes reservas petrolíferas: tanto con Irak como con la cuenca del Caspio.
- Turquía supone una cuña en el mundo árabe y permite, a través suyo, tutelar la situación en Oriente Medio, especialmente en los asuntos relativos al Estado de Israel y a su contencioso como Palestina.



Ahora bien, estos elementos son igualmente peligrosos: el primero por que se trata de abrir el Mediterráneo a Rusia; Rusia no debe tener la impresión de que la Unión Europea intentar obstaculizar su salida marítima por el sur, sino todo lo contrario. Puestos a elegir la amistad de Rusia o la de Turquía, es inevitable optar por la primera, especialmente por su vocación de convertirse en un factor de estabilidad mundial, una de las cuatro patas sobre las que deberá sostenerse el mundo multipolar del futuro.



EL DESMEMBRAMIENTO DE TURQUIA



En este sentido, para la Unión Europea es mucho más interesante optar por el desmembramiento de Turquía y la independencia e integración en la Unión de Tracia con la que, al menos una orilla del Bósforo y de los Dardanelos, bastaría para asegurar la navegación libre por el Mar Negro. Así mismo, el desmembramiento de Turquía supondría la posibilidad de creación del Estado Kurdo que, en definitiva, supondría un tapón en la zona y un freno a las ambiciones de los distintos países que integran a las minorías kurdas.



Es importante no perder de vista la demografía turca: en 2030 habrán llegado a los 90 millones de habitantes. Todo el problema estriba en hacia donde se orientará toda esa masa humana: hacia el Este (espacio panturco), hacia el oeste (Balcanes y Unión Europea), hacia el Norte (Rusia) o hacia el Sur (mundo árabe). De estas cuatro posibilidades, la última es la que interesa particularmente hacia la Unión Europea. Es la política que ya siguió el Kaiser Guillermo II a inicios del siglo XX. Eso, o de lo contrario, la desestabilización de Rusia y China o de la Unión Europea (mediante la invasión de 40 millones de turcos que inmigrarían hacia Europa, desestabilizaría Eurasia.



Contrariamente a lo que piensan la mayoría de analistas internacionales, para nosotros, el nuevo papel de Turquía generado tras el final de la guerra fría, es negativo para los grandes actores eurasiáticos los cuales, antes o después, van a tener que establecer un cinturón de seguridad ante las iniciativas panturcas y éste puede ser precisamente un factor de cohesión euroasiático: por que, efectivamente, los tres actores principales de este espacio, Rusia, China y la Unión Europea, tienen buenos motivos para considerar a Turquía como adversario. Y en este sentido, es de prever, que en los próximos años, al margen de que la clase política europea haga una vez más muestra de papanatismo al intentar integrar a Turquía en el seno de la Unión, lo que está claro es que la presencia norteamericana va a reforzarse en ese país… por que, efectivamente, EEUU es la nación no euroasiática que resultaría más beneficiada por la desestabilización de la zona.



LOS INSTRUMENTOS DE LA IDEOLOGIA PANTURCA



Turquía está hoy trabajando por la creación del espacio panturco. En 1995 creó la Agencia de Cooperación Turcófona (TIKA) que en pocos años ha creado ramificaciones en todos los países turcófonos, a partir de las embajadas turcas locales. Sus proyectos son el establecimiento de un alfabeto y de una lengua comunes, los intercambios de estudiantes, los proyectos mediáticos y de telecomunicaciones. Distintos autores consideran que el TIKA es “la obra maestra de la diplomacia turca del siglo XXI” (Tika, informe 1997 1). En segundo lugar, la Agencia de Cooperación Cultural Turcófona (TURKSOY), por su parte, tiene como función «acrecentar las relaciones culturales entre los países y entre las comunidades turcófonas (...) para mantener una unidad de lengua y de cultura para los países y comunidades turcófonas". Su fin oficial es favorecer la «socialización y la solidarización de los Estados turcófonos gracias a la cooperación en el terreno de la cultura”.



Además de estas iniciativas, Turquía ha puesto en marcha todo un dispositivo de alta tecnología que integra Internet, radios y televisiones, sistemas de comunicaciones, para generar en los países turcófonos un estado de opinión favorable a la idea panturca. Según “Le Monde Diplomatique”, la radio Voix de la Turquie exporta el «modelo turco» en el exterior.La agencia de prensa l'Anadolu Ajansï (Agencia Anatolia), la Unión de la Prensa Euroasiático y la Unión de las Agencias de Información de los Países Turcófonos (UAIPT), creada en 1992 por la TIKA, “aseguran –según Le Monde- a Turquía un control casi monopolista de la información difundida en el mundo turco”.



Otros instrumentos de esta política son el satélite panturco Türksat y la cadena de televisión Avrazya. La Türksat, se jacta de ser «la segunda tras la CNN en audiencia».



En la Unión Europea todavía no han advertido que estos medios están puestos al servicio de un espacio que va desde el Adriático hasta el corazón de China.



La reconstrucción de un alfabeto que sea común en todo el espacio panturco es una tarea fundamental para los estrategas turcos. A partir de 1991, Turquia abordó la creación de una lengua y de un alfabeto comunes que « facilitara la evolución y consolidación de los lazos étnicos” en el espacio panturco. La lengua sería el « elemento federador » de los pueblos turcomanos, una pieza que resultó desarticulada con la revolución soviética de 1918 y con la formación de la URSS. A pesar de los 70 años de la URSS, las distintas lenguas turcas conservaron un amplio vocabulario y elementos gramaticales comunes (Hyman 1997, 340). A fin de facilitar esta tarea, Turquía se comprometió a hacer adoptar el alfabeto latino utilizado en ese país desde la revolución kemalista. Evidentemente, esta iniciativa apunta contra la utilización del alfabeto cirílico ruso y del alfabeto árabe. En el Congreso Común Turco celebrado en Ankara en 1991, se adoptó el alfabeto de 34 letras. La TIKA ha gastado más de 15000 millones de euros desde 1992 en impulsar este alfabeto enviando a las repúblicas turcofonas libros, material de escritura, ordenadores, impresoras, cursos audiovisuales, etc. Distintos acuerdos bilaterales han sido firmados por Turquía de un lado y las repúblicas exsoviéticas de otro para ir sustituyendo el alfabeto cirílico por el latino. Es así como se están dando los primeros pasos para la creación de este amplio “espacio turco”. Parece difícil que las negociaciones con la UE detengan este proceso de colonización cultural que, a la postre, supondrá un enfrentamiento con las potencias del Este. Evidentemente, en el material de enseñanza enviado desde Turquía se revisa la historia y se transmiten los mitos comunes a las naciones turcófonas, tal como veremos en su momento.



Es fundamental no perder de vista que el nacionalismo panturco exportado desde Ankara se basa en la lengua, en el factor étnico… y en la religión. Frente al Islam wahabbita, al Islam chiita y al laicismo, la opción turca es distinta: “se trata de un modelo de control y de gestión del Islam mediante la puesta en marcha de un clero funcionarial y despolitizado”… ¿Es ello posible? Lo dudamos, pero también este elemento lo analizaremos en otro capítulo dedicado en exclusiva a la religión.



ALGUNAS CONCLUSIONES



Desde el punto de vista geopolítico, la adhesión de Turquía a la UE crea más problemas de los que resuelve. Desde el punto de vista de los intereses de la UE –los únicos que cuentan a nuestros efectos- el objetivo principal es asegurar la estabilidad del espacio euroasiático dentro de un mundo multipolar en el que tres de los cuatro actores principales estarían en este espacio (la UE, Rusia y China). Esa estabilidad pasa a través de forzar a adoptar a Turquía una política de expansión hacia el Sur, no hacia el Norte (Rusia), hacia el Este (china) o hacia el Oeste (Europa). Esa necesidad pasa por desactivar la pretensión de Turquía de generar un espacio turcófono en el territorio de las antiguas repúblicas soviéticas. La desmembración de Turquía y la integración de Tracia en la UE daría a esta federación el control de una orilla del Bósforo y de los Dardanelos, esto es, supondría una mano tendida hacia Rusia, una cooperación en su reconstrucción y una apertura al Mediterráneo.



Desde el punto de vista geopolítico, la penetración de la UE en Turquía tiene como ejemplo histórico y como precedente la expansión de la Grecia de Alejandro Magno hasta mucho más allá de su espacio geográfico propio: se expandió y fracasó. El ejemplo contrario es el Imperio Romano: Roma se configuró como una potencia Mediterránea… y triunfó. Ninguna potencia puede estirar excesivamente sus líneas, integrando territorios inmensos en su imperio, sin exceder su espacio geopolítico y, por tanto, sin diluir su influencia. Eso mismo aprendieron los norteamericanos cuando renunciaron a conquistar Nicaragua, México y Centroamérica a lo largo del siglo XIX. En efecto, los territorios conquistados y las poblaciones residentes en ellos, supondrían una excesiva extensión del territorio de los EEUU y, al mismo tiempo, hubieran roto su unidad lingüística. De ahí que tras el fracaso de los “filibusteros” en Nicaragua, EEUU renunciara a extenderse más allá de lo que ya se había extendido. A partir de ahora tendría solo protectorados, nunca más nuevos Estados. La lección histórica no debe jamás perderse de vista. Una Unión Europa que llegue desde Finisterre a las provincias islámicas del Oeste de China es impensable. La integración de Turquía (y del espacio panturco) en la UE supondría el aumento asindótico de los riesgos para nuestra seguridad: Turquía tiene frontera con las zonas más cálidas del planeta en estos momentos: Palestina-Siria-Israel e Irak. Nos introduciría en zonas de conflicto caliente y nos enfrentaría a nuestros dos parteners euroasiáticos.



Por todo ello, Turquía debe ser mantenida fuera de la UE


© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

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