365 QUEJÍOS (6) políticos

Publicado: Sábado, 05 de Mayo de 2018 09:59 por Ernesto Milá en ORIENTACIONES
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365 QUEJÍOS (6). LO PEOR DE LA CLASE POLÍTICA ES...

Lo sé: todos nos hemos quejado alguna vez de la clase política, pero en este inventario de mi tiempo no podía faltar. La existencia de nuestra clase política es el reflejo de que el sadomasoquismo es la parafilia más extendida: los odiamos, los aborrecemos, nos aburren, nos saquean… y, sin embargo, los votamos hasta en cuatro ocasiones en ciclos de cuatro-cinco años. Mal asunto esto de que te sodomicen sin que te guste y, además, no solamente les pagues la cama, sino los mantengas. Pues bien, eso es la clase política, seguramente el oficio más odioso del mundo.

Lo que le reprocho a la clase política y de lo que me quejo es, fundamentalmente

1) No de que vivan de la política (ya se sabe, “el que sirve al altar debe vivir del altar”), sino de que ni siquiera ejerzan bien su oficio. Es normal, si tenemos en cuenta que nadie les exige nada y que ellos mismos crean sus propios controles de calidad.

2) Que crean que un acto supersticioso, casi animista (entregarles nuestra inmarcesible parcela de soberanía en una papeleta), extraordinariamente banal, les crea con derecho de hacer y deshacer a su antojo y de obtener unos beneficios personales que usted y yo, y cualquier mortal, nos cuesta mucho disfrutar (si lo conseguimos alguna vez).

3) Que estén completamente desprovistos (y sin excepción alguna) de cualquier criterio ideológico y de otra voluntad que no sea el estricto lucro personal y el perseguir el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo.

4) Que den muestras de ceguera e incompetencia absolutas: todos son muy buenos para criticar al de enfrenta, todos son geniales a la hora de discursear, pero absolutamente ninguno tiene la más mínima idea de cómo hemos llegado hasta donde estamos, de cuáles son los verdaderos problemas de la sociedad y de cómo resolverlos. Todos ellos se entregan a las corrientes dominantes, siguen las modas y no son capaces de hacer otra que lo que les impone un guión que nunca han escrito ellos y que nunca cuestionarán.

5) Que para ellos el futuro no importe en absoluto: ni tengan noción de lo que es un Estado, ni una Nación, ni el sucederse de las generaciones, ni la construcción del futuro, ni lo que implican a medio y largo plazo,  sus actos de hoy. Para un político no hay más futuro que los cuatro años hasta las siguientes elecciones. El resto, simplemente no existe.

Podría seguir, lo sabéis vosotros y lo sé yo: lo que se puede haber reprochado a la actual clase política es que DISPONIENDO DE TODOS LOS ELEMENTOS –CIENTÍFICOS, ECONÓMICOS, TECNOLÓGICOS E HISTÓRICOS- PARA REALIZAR LA UTOPÍA QUE HABÍA RESULTADO IMPOSIBLE PARA LAS GENERACIONES PASADAS, HAYAN COMPROMETIDO NUESTRO FUTURO Y COLOCADO A UN PAÍS Y A UN PUEBLO, ANTE EL ABISMO.

¿Lo peor de todo esto?

LO PEOR ES QUE NO HAY REMEDIO. La actual clase política no tiene opciones alternativas. Cuando aparece un partido nuevo, lo hace adaptándose inmediatamente a la situación y convirtiéndose en lo que han criticado. Es ley de vida: simplemente, no hay remedio. Para que lo hubiera, debería de aparecer una clase política provista de valores más allá de los simplemente utilitaristas, con visión de futuro, con preparación suficiente, con capacidad de comprensión sobre los procesos deletéreos que se están desarrollando en la modernidad, con imaginación y, sobre todo, con honestidad suficiente para decir a la población, no aquello que la población desea oír (y el electorado “de izquierdas” y el de “derechas” quiere escuchar lo que le satisface EN ABSOLUTO LA VERDAD) y todo para obtener un miserable voto que les permitirá gozar del Olimpo de la política.

Y esto es de lo que me quejo en definitiva: NO SOLAMENTE DE LA MISERABILIDAD DE LA CLASE POLÍTICA ACTUAL, SINO DE QUE NO HAY NI LA MÁS REMOTA POSIBILIDAD DE QUE SEA SUSTITUIDA POR OTRA. Me quejo, así mismo, de la INGENUIDAD DE QUIEN PIENSA QUE HAY EXCEPCIONES: lo diré más claramente, el hecho de que aparezca tal o cual rostro nuevo, lo único que implica es que esa persona se ha dado cuenta de qué forma se vive mejor esforzándose menos. ESO ES TODO.

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