Diario de un pobre Diablo (12)

Publicado: Miércoles, 16 de Noviembre de 2016 10:12 por Ernesto Milá en ORIENTACIONES
20161116101233-gif7012.gif

Se sabe la historia de la Caja de Pandora. Es un mito griego. Pandora era la primera mujer, creada por Hefaisto (el herrero) siguiendo las órdenes de Zéus. Cuando Pandora se casó recibió como regalo una caja (en realidad, era una tinaja) con la instrucción de que no la abriera jamás. Esta caja había permanecido mucho tiempo con el padre de los Dioses: se decía que Zeus tenía una caja en la que guardaba todos los bienes del universo y en otra todos los males. Fue ésta la que recibió Pandora. Cuando, vencida por la curiosidad, lo hizo, se expandieron por el mundo todos los horrores que conocemos. Me gusta más que el mito de Adán y Eva y la manzana, especialmente porque en éste no hay más remedio que sanjoderse in aeternum y en el mito griego, al final, en el fondo de la caja queda la esperanza, encarnada por la Diosa Elpis, representada siempre como una hermosa joven de ligeras transparencias portando el cuerno de la abundancia. Siempre he creído que en medio de las mayores desgracias, la esperanza, no sólo es lo último que se pierde, sino lo primero que se encuentra. Y siempre he experimentado esa sensación y he actuado en función de ella. Pero, cada día que leo la prensa a primera hora de la mañana, cando escucho los informativos o repaso las webs, me asalta la duda de que Pandora nunca ha pasado por España. Y no porque, en las últimas décadas, no hayamos experimentado aquí todos los horrores que el universo político puede generar, sino porque aquí no queda lugar para la esperanza. Mirad en cada país europeo. Incluso en los EEUU. Todos sin excepción reaccionan: contra la inmigración masiva, contra las políticas monetarias e la UE, contra la islamización de Europa, contra el neoliberalismo, contra la corrupción política, todas… salvo España. Claro que es para preocuparse. Y es la primera vez que en España no hay lugar para la esperanza.

 

¿Elecciones anticipadas para 2017? Of curse

Está claro que Mariano Rajoy intentó cortar el desprestigio internacional que hubiera supuesto la celebración de unas terceras elecciones en apenas un año. Lo hizo en un momento en el que las encuestas le eran extremadamente favorables y cuando el PSOE se estaba precipitando en las simas de la intención de voto. Rajoy accedió a la presidencia por la abstención del PSOE y consciente de que al carecer de mayoría parlamentaria le sería difícil, si no imposible, sacar adelante la mayoría de proyectos que tenía en cartera. Ayer, la oposición empezó a tumbar la LOMCE. Es el primer síntoma que indica lo que va a ocurrir.

Lo más sorprendente es que la oposición con los socialistas en cabeza, sigan pensando que la izquierda es el sector político más capacitado para que de él salgan los proyectos educativos. Lo viene pensando desde 1977, al margen de que desde entonces, todas las reformas educativas en España, todas ¡absolutamente sin excepción!, hayan sido promovidas por la izquierda e invariablemente hayan llevado a una degradación cada vez mayor del sistema de enseñanza de nuestro país. Al PP se le puede achacar timidez en las reformas, falta de decisión, y el haber pactado con los nacionalistas (en el tiempo en el que el nacionalismo valía para pactar) descafeinar cualquier proyecto educativo nacional.

La derecha siempre ha titubeado en materia educativa. Vaciló Aznar cuando Esperanza Aguirre era ministra de educación y Wert ni se atrevió, ni pudo llegar a concretar todas las necesidades de reforma del sistema educativo. Pero si la LOMCE introdujo algo interesante fe la reimplantación de las reválidas… que Rajoy ya se encargó de anunciar que las congelada en el debate de investidura. Lo que suponía una mano tendida al PSOE, ese partido que se cree el único capaz de definir cómo debe ser el sistema educativo español.

La reforma de ley aprobada ayer por la oposición para congelar la aplicación de la LOMCE es el primer varapalo parlamentario de los muchos que cosechará Rajoy mientras se prolongue esta legislatura. Las soluciones son dos: esperar que en el próximo congreso del PSOE, el próximo secretario general sea partidario de un acuerdo con el PP y se forme de una vez por todas la “gran coalición”, única fórmula que salvaría a la constitución de 1978, o bien disolver las cámaras en primavera y llegar a elecciones anticipadas antes del verano.

 

Trump y Europa

No es que Donald Trump vaya a cambiar su política en relación a Europa. Es que se va a ajustar a una sola regla: cumplir los pactos… lo que implica que si Europa quiere “asegurar su defensa” deberá pagársela. Trump no está dispuesto a suplir las estrecheces presupuestarias de los gobiernos europeos en materia de defensa. Las políticas aislacionistas son así: no se anuncian como tales pero tienden a disminuir gastos y a evitar realizar regalos. Europa deberá subir los gastos de defensa al 2%... objetivo que solamente cumplen en la actualidad Estonia, Grecia, Polonia, y el Reino Unido. España está por debajo del 1%. Francia llega al 1,8%. El resto de los 28 países europeos está por debajo o muy por debajo de esta cifra. Hasta ahora los Estados europeos confiaban en que, donde no llegaban ellos, llegaba el paraguas protector de la OTAN. No con Trump.

En primer lugar porque Trump no quiere enemigos en el Este. Augura una política distensión que no tiene nada que ver con las políticas belicistas de sus predecesores que coincidían todos en esto: tanto Bush como Obama han apostado por el “escudo nuclear” y por ampliar la OTAN hacia el Este. Trump, en cambio, lo hace por las políticas de paz y distensión. Y el pueblo americano sabía a quién votaba. No es raro que los gobiernos de Moscú y Pekín hayan acogido bien su victoria.

Tarde y mal, los responsables de la UE han advertido el cambio que se aproxima en la Casa Blanca y sugieren poner de nuevo en marcha la Comunidad Europea de Defensa que ya se intentó en los años 50, pero que fracasó. Sería la alternativa a la OTAN. De lo que no cabe la menor duda es que el gobierno de Donald Trump supone una renovación completa de la política exterior norteamericana. Renovación que beneficia a las naciones europeas: nunca más morir por las aventuras coloniales de la Casa Blanca, nunca más el suelo europeo como campo de batalla entre las dos superpotencias… Trump es una buena noticia para Europa, aunque no para los gobiernos europeos.

 

Holanda: la victoria de Wilders al alcance de la mano

Dentro de tres semanas tendrán lugar las elecciones presidenciales austríacas. Parece difícil que en esta ocasión, se pueda arrebatar la victoria al Heinz Hofner candidato del FPÖ. Salvo que ocurra un fraude masivo como en las pasadas elecciones de mayo, será la primera vez que un país europeo tendrá a un presidente de gobierno de un partido que no llegara en los furgones de los vencedores en 1945. Luego, en marzo, vienen las elecciones holandesas. El Partido de la Liberta (PVV) tiene hoy una expectativa de voto del 28%. Sin contar, por supuesto, con el voto oculto que puede hacer fácilmente que este partido supere el tercio de los votos emitidos. Es significativo que estas victorias euro-escépticas tengan lugar en países de inequívoca trayectoria democrática.

Wilders constataba ayer que la mayoría de presos en cárceles holandesas son inmigrantes y que los marroquíes son suponen solamente un 10% del total de la delincuencia. Incluso un diputado holandés de origen marroquí, Ahmed Macouch, reconoce que los inmigrantes “no se molestan en adaptarse” y “ni siquiera aprenden el idioma”, pero falla por supuesto al proponer la solución: más fondos para la integración. Esa ha sido la “vía holandesa” en cuestión de inmigración: y ha fracasado. Ahora toca hablar claro, deshacerse del problema, cerrando el paso a nuevos inmigrantes y empezando las expulsiones de todo aquel que vulnere la ley o que, simplemente, se niegue a adaptarse y resida en Holanda solamente por el alto nivel de subsidios a la inmigración.

La impresión es que será difícil que el nuevo gobierno holandés pueda prescindir del PVV en primavera e incluso puede ser que le corresponda a este partido formar gobierno. Si lo hace s propuesta está clara: Holanda para los holandeses, el dinero holandés para su gente, cumplimiento estricto de la ley, jubilación a los 65 años y guerra a muerte al yihadismo y a quien lo promueva, sin excluir la prohibición a la difusión del Corán en Holanda (a causa de sus incitaciones a la violencia). Según Wilders, “desislamizar” Holanda supondría un ahorro e 10.000 millones de euros… que podrían ser destinados a la promoción de la población holandesa.

Un programa así parecía ilusorio, demagógico e inaplicable hace tan solo dos años: ahora está al alcance de la mano en Holanda y en Austria.

 

Marruecos corrige a Interior:

No hay 190 yihadistas con pasaporte español combatiendo en Siria: hay 450. Las cifras han sido dadas por el Centro Marroquí de Estudios Estratégicos durante el 4º Foro de Terrorismo Global organizado por el Real Instituto Elcano. Las cifras dadas alcanzan los casi 50.000 combatientes extranjeros presentes en Siria e Irak. De ellos, 7.000 serían de origen europeo (o, mejor dicho, estarían provistos de pasaportes europeos aunque en su inmensa mayoría serían étnicamente magrebíes, llegados con la inmigración o hijos de inmigrantes). Entre ellos se encuentra 1.700 franceses, 850 belgas, 760 holandeses, 650 alemanes o 170 suecos…

Parece claro que la primera medida a considerar por parte de la UE debería ser impedir el retorno de estos yihadistas, desposeerlos de su nacionalidad y enviarlos a ellos y a sus familias a los países de origen. De todas formas, en el Foro organizado por el Instituto Elcano no se dijo lo más importante: que los atentados yihadistas cometidos en Europa no proceden de ex combatientes retornados sino de pequeños delincuentes nacidos en Europa y con pasaportes europeos, hijos de inmigrantes. Lo que indica a las claras que la palabra “integración” supone un deseo frustrado por parte de los gobiernos europeos: su gran fracaso.

 

Podemos: al final Pablo Iglesias gobernará en la facultad de ciencias políticas

Podemos Andalucía se ha independizado de la estructura central del partido. La excusa es la propia de estos casos: “necesitamos autogobierno, autonomía y soberanía”… La promotora de la medida es Teresa Rodríguez que no ha dudado en sostener que Andalucía es una “nacionalidad histórica”… aun cuando la historia indique que era una prolongación de Castilla. La decisión puede ser considerado como un palo para el responsable de Organización de Podemos, Pablo Echenique: simplemente, se le ha ido una “federación” del partido. A esto se añade la vidriosa situación en Cataluña y en Madrid, en la que las alcaldesas de Barcelona y de la capital nunca se han considerado miembros de Podemos.

Errejón ha aplaudido la decisión de los podemitas andaluces: "si hemos nacido diciendo que la única solución al problema territorial en nuestro país es el reconocimiento y articulación de la plurinacionalidad, tenemos que ir adoptando un modelo organizativo más federal o confederal. Por tanto, tenemos que caminar hacia la descentralización". En realidad, no es así. La creación de una rama desgajada del tronco central de Podemos, es un precedente: conocida hoy la noticia, hoy en todas las federaciones y círculos de esta organización, habrá afiliados haciendo cálculos de lo que podrían sacar de seguir los pasos de Teresa Rodríguez. Y no dudamos que el balance final hará que la organización de Pablo Iglesias, Echenique y Errejón, termine desmembrándose en grupos cada vez más independientes y que actúan según sus conveniencias y oportunismos. Es el mal de la izquierda y lo que ha hecho que el PSOE se encuentre actualmente sin interlocutores en Cataluña o que Izquierda Unida sea una galaxia de grupúsculos regionales y locales mal avenida. Tal es el futuro de Podemos.

 

Comentarios  Ir a formulario