BCN ciudad porno

Publicado: Miércoles, 01 de Julio de 2015 13:28 por Ernesto Milá en VIAJES
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Info|krisis.- Barcelona: ciudad muerta – capital del porno. El título puede parecer desmesurado y, contra lo que podría pensarse, no viene a cuento del nombramiento de Águeda Bañón para el cargo de Directora de Comunicación del Ayuntamiento de Barcelona. Resulta inevitable, claro, que hablemos de ese nombramiento, pero no antes de recodar que se ha llegado al extremo de nombrar a una pornógrafa espabilada como responsable de un área municipal extremadamente importante después de que los anteriores ayuntamientos de Barcelona (socialistas y convergentes) consiguieran que la, en otro tiempo Ciudad Condal, se convirtiera en escenario para la filmación de las más discutibles (y ofensivas para la dignidad de la mujer) películas porno. El equipo de Ada Colau no es más que el heredero de una “tradición porno” creada por quienes la han precedido en el cargo.

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Es cierto que el Bagdad, un viejo local porno en las proximidades del Paralelo, tiene más años que Matusalén y que en otro tiempo (incluso durante el franquismo) aquella zona estaba infestada de cabarets, putiferios y demás lindezas. Los barceloneses no se sorprendían –no nos sorprendíamos– porque siempre había sido así. Desde la Edad Media, fuera de las murallas de la ciudad, vivían los marginados, los fuera de la ley, la Barcelona golfa y las minorías malditas. De hecho, la iglesia románica de Sant Pablo Extramuros con su pequeño y recoleto claustro estaba allí instalada para redimir –sin muchas esperanzas– a lo que podemos llamar “la Barcelona marginal” (hemos aludido ampliamente a esta temática en nuestro blog y en la siguiente url: http://info–krisis.blogspot.com.es/2015/06/los–barceloneses–y–el–sexo.html#more , así que no insistiremos mucho más en estas curiosidades antropológicas).

Sin embargo, desde hace 20 años la ciudad está adquiriendo un tono que a muchos barceloneses no, solamente no nos gusta, sino que hemos, literalmente, huido de la ciudad que nos ha visto nacer. Nadie me puede acusar de no conocer la que fue la ciudad en la que nací. He escrito varios libros que han alcanzado tiradas importantes, dedicados a mi ciudad (Guía de la Barcelona mágica, Ed. Martínez Roca, o Gaudí y la masonería, Ed. PYRE) y también he tratado de explicar aspectos poco conocidos o desconocidos de Barcelona (por ejemplo, la presencia de herejes cátaros en el siglo XIV que huían de la cruzada de los “franchimanos” contra las tierras de Occitania, recalando en el Raval y en torno a Sant Pau y a la Plaza del Padró, en Guía del Catarismo en Francia, España y Andorra, Ed. Martínez Roca). Hoy, procuro pasar por Barcelona lo menos posible. Es triste comprobar la decadencia de una ciudad y ver como la que algunos quisieron convertir en “ciudad fashion”, en la Nueva York del Mediterráneo, se ha terminado convirtiendo en una reedición de Marsella, probablemente la ciudad más desgraciada y desagradable de la orilla norte del Mare Nostrum.

Lo que ha pasado en Barcelona es una mutación sin precedentes: cuando podía ser una ciudad ejemplar se ha convertido, digámoslo ya, en un estercolero…

No es, sin duda, por casualidad que buena parte de los escándalos de corrupción pasan por Barcelona. La trama de financiación ilegal que alcanzó al PSOE en tiempos de Felipe González (Malesa, Filesa, TimeExport) tenía su sede en Barcelona y en el PSC a sus lacayuelos. Los Pujol hicieron de Cataluña el jardín escenario de sus actividades, instituciones como el Palau pasaron de ser puntales de la cultura catalana a meras excusas para desvío de fondos. UDC (la otra pata de CiU) también hizo de la consejería de trabajo su centro de operaciones y desvíos de fondos que terminaron con algún conceller sentenciado en firme. Cuando en Andalucía estaban todavía en mantillas, en Cataluña ya se dominaba la técnica de desviar fondos de cursos de formación de parados hacia bolsillos ajenos, hacia el partido y hacia la persona que firmaba las entregas de fondos. Y así sucesivamente. De hecho, la única, la auténtica rivalidad que la Cataluña Autonómica ha mantenido con Andalucía ha sido por la primacía en el título de “comunidad autónoma más corrupta del Estado”. Y si bien, está claro que el caso de los EREs ha decantado el liderazgo hacia Andalucía, no es menos cierto que la Cataluña de Mas le va a la zaga a escasa distancia y con esperanzas de igualarla.

Pero hay algo en lo que Cataluña ha dejado atrás para siempre a Andalucía. En porno. Y más que Cataluña, concretamente, Barcelona.

En Barcelona, en efecto, se encontraba en los años 80 el centro difusor del incipiente porno español. Fue en Barcelona en donde empezaron a organizarse los primeros festivales eróticos poco antes de las Olimpiadas del 92. En cuestión de puterío, Barcelona también tomó la delantera en los años 90 con la creación de macro-complejos de folleteo (¿quién no recuerda el Club Riviera de Castelldefels, por ejemplo?). Por Cataluña, también, empezó a notarse hacia el 98 un aumento de la prostitución rusa (venían, primero para ejercer este oficio huyendo del caos en el que había sometido Boris Eltsin a su país con el beneplácito y la instigación de los EEUU, pero también para rehacer su vida, encontrar marido y un lugar en el que establecerse; todo ello legítimo). Luego llegaron miles y miles de andinas y caribeñas. Y, finalmente, rumanas. Pocas magrebíes, es cierto, se integraron en el circuito de la prostitución barcelonesa. Como si el ideal estético carpetovetónico no coincidiera con el de la orilla sur del Mediterráneo. Y, finalmente, la invasión asiática que ha terminado con “un completo” a 20 euros, copa incluida. Si es que no se puede competir, ni en fabricación de manufacturas, ni en folleteo con los precios chinos. El 2004, el 85% de las prostitutas que ejercían en España eran de origen extranjero y los precios habían descendido a los niveles de 1982. ¿Quién dijo que la inmigración no tiene una repercusión inmediata en el precio de la fuerza de trabajo?

Pero en el porno, Barcelona tardó en encontrar el pulso. Más que turismo sexual, Barcelona recibió a un turismo de aluvión, de chancletas y litrona, en el circuito gaudiniano japos cámara en ristre, pasaje de cruceros de pulserilla y puente aéreo desde los arrabales de Manchester y el Est End londinense alcoholizado ya desde el aeropuerto de salida. El Barrio Chino resultó barrido por la reforma del Raval operada por el PSC. Se reformó la Plaza Real y se limpió de yonkis, traficotas y choricetes después de que un conocido concejal socialista comprara buena parte de los edificios de la zona. Incluso se construyó una comisaría de la Guardia Urbana al otro lado de las Ramblas para que la inversión del citado concejal resultará segura y pudiera ir al Liceo sin jugarse el tipo (lo que no impidió que a principios del milenio unos atracadores magrebíes lo asaltaran, a él y a su pareja, en ese tránsito). La Barcelona socialista era así.

Pero el turismo sexual no era el propio ni siquiera en el momento dorado de los macro-burdeles y de la exhibición de putones callejeros. En tanto que “Ciudad de Ferias y Congresos”, la industria del sexo se había adaptado a esos menesteres antes de la llegada de Internet. La Vanguardia, hoy boletín interno de CDC y ayer diario de la burguesía catalana, anunciaba la oferta sexual en sus páginas de anuncios por palabras para uso y disfrute de los directores comerciales y los agentes de ventas de los diversos certámenes internacionales. Pero la ciudad no era todavía escenario de turismo sexual.

No ha sido sino en los últimos dos gobiernos municipales que precedieron a la Colau, cuando el nombre de Barcelona se propagó internacionalmente en los circuitos del porno más degradado. Es difícil establecer cuando ocurrió (y no nos corresponde a nosotros sino a la fiscalía), pero el nombre de Barcelona se propagó como la pólvora entre los amantes del porno. Verán como fue la cosa.

Es posible que fuera en los últimos tiempos del alcalde Joan Clos o quizás durante el período de gobierno de Jordi Hereu, socialistas ambos (2003–2011), o quizás del convergente y nasal Xavier Trias (2011–201). El caso es que se filmaron en las calles de Barcelona decenas de producciones pornográficas todas del mismo sello (insistimos: no en estudios, ni en locales especializados, sino en las calles de la Ciudad Condal por donde pasean menores y gentes, en cualquier caso, que aspiran a otro tipo de sexualidad más allá del pajote y la gallarda, y que se convirtieron en actores secundarios involuntarios de estas filmaciones).

Ha sido el nombramiento de Águeda Bañón quien nos ha permitido descubrir este filón inédito en la cinematografía de los barceloneses. En efecto, a pesar de ser “alto cargo” del Ayuntamiento, no existen muchas informaciones sobre esta amiga de la Colau. Se sabe de ambas que han vivido a expensas de ONGs subsidiadas por los distintos organismos del Estado y que la Bañón fue “activista porno” y que se otorgaba a sí misma el título de “porno alternativa”. Las fotos de la flamante directora indicaban que compartía el decir de aquella noble abadesa que proclamaba: “No digáis dómine meo que es muy feo, decid dómine orino que es más fino”. Yo no sé qué tiene la Puerta de Brandemburgo (no son precisamente urinarios los que faltan a lo largo de la Unter den Linden hasta llegar allí) que inspira a la Bañón a bajarse los pantalones en aquel lugar con cara de estreñimiento y a proclamarlo su hazaña a los cuatro vientos publicando la foto. O a hacer lo mismo en una céntrica calle murciana, uniendo bragas a pantalones y dejando como recordatorio un colosal dómine meo. Y, por supuesto, publicar la foto para que psicólogos, sexólogos y barrenderos consigan explicar cuál es la patología de esta chica. Servidor, que es muy condescendiente con todas las parafilias, no termina de entender esa necesidad de publicar poses que, por poco originales, son, además, menos eróticas y, más que eso, definitorias de un estado de espíritu.

Pero estas notas no van sobre la Bañón. Allá ella con su sexualidad, sus morbos y sus parafilias. Esto va de Barcelona–ciudad–de–sexo–duro.

Decíamos que al enterarnos del nombramiento de la Bañón intentamos buscar en su biografía apuntes que nos redondearan más al nuevo personaje mediático. Encontramos poco. Así que insistimos. Colocamos en un conocido buscador “Barcelona+pornografía”. Las primeras entradas seguían siendo de la Bañón, pero a partir de la página segunda empezamos a ver las URLs de algunos videos, como mínimo, sorprendentes.

¿Quién iba a decir, por ejemplo, que en la Plaza de Cataluña a plena luz, sin nocturnidad, ni alevosía, se iba a filmar una escena porno? Véanla en http://www.xvideos.com/video444392/public_disgrace . O que en las inmediaciones de la Sagrada Familia se iba a repetir una escena similar (véanla en http://www.xvideos.com/video620337/bound_susana_abril_public_group si lo desean). Pero si lo que desean es recorrer el casco antiguo (en otro tiempo zona señorial de la ciudad setecentista) les sugiero que vean esta otra escena: http://www.xvideos.com/video580550/brunette_babe_disgraced_in_public (a estas alturas ¿para que se van a privar de ver convertida su ciudad en un macroescenario porno). En este otro, podrán recorrer los jardines del Paseo de Gracia justo cuando empieza Mayor de Gracia, o bien Montjuich en su zona más céntrica y visitada (http://www.xvideos.com/video1470963/handcuffed_and_gagged_babe_walked_in_public ) La zona del MACBA tampoco se salva (con la presencia estelar de “la brasileña Dunia Montenegro” nos dice la web) en una larga escena que verán recogida en http://www.xvideos.com/video681049/brazilian_brunette_in_public . Y luego otra más en el puerto de Barcelona (no se priven: http://www.xvideos.com/video1735953/bare_redhead_walked_in_public_in_daytime) … ¿Para qué seguir? Hay más, muchas más de ese tipo.

Lo anterior es un filón suficientemente consistente como para poder seguirlo. Detrás de todas estas producciones (y de varias más que no nos hemos tomado la molestia de enumerar pero que recorren ABSOLUTAMENTE CASI TODA LA GEOGRAFÍA DE LA CIUDAD CONDAL) está lo que parece una productora de cine porno norteamericana: PublicDisgrace. Tiene web. Búsquenla. Verán que se trata de una productora especializada en algo así como exhibicionismo sadomasoquista. El matiz es importante porque todas las escenas filmadas en Barcelona tienen como denominador común un cuerpo de mujer exhibido, encadenado, humillado y maltratado. No se trata del habitual porno chico–folla–chica en sus múltiples combinaciones ideadas para precalentar al personal. Se trata de un tipo de porno que las feministas (y no solo ellas) harían muy bien en condenar y del que protegerse. Pues bien, esa pornografía se ha filmado durante días y días (las películas que aparecen son tantas que los barceloneses que no hayan actuado como extras involuntarios en las mismas, con derecho a mojar, deben ser excepciones) en BARCELONA y, por lo que puede intuirse en las cintas, se han grabado (las obras de la Sagrada Familia parecen indicarlo) entre 2005 y 2012, es decir en el tiempo en que eran alcaldes los socialistas Clos o Hereu, o el convergente Trías.

Todo esto suscita algunos interrogantes:

  1. Aceptando el derecho (e incluso a conveniencia) de filmar y consumir porno, lo que se cuestiona aquí, es el derecho a filmar en espacios públicos películas porno en primer lugar y en segundo, películas porno que evidencien humillación hacia la condición femenina.
  2. Resulta absolutamente imposible el que, entre tantas horas de filmación, el equipo de pornógrafos no se haya cruzado con ninguna patrulla de la Policía Municipal, especialmente porque absolutamente todas estas películas se han filmado en lugares de mucho tránsito en donde habitualmente se ve vigilancia. Lo que induce a pensar que estas películas se han filmado con los consiguientes plácemes y autorizaciones municipales.
  3. De ser así, la persona (¿probo funcionario, concejal cachondo?) que autorizó tales filmaciones debería de ser procesado por alguno de los múltiples tipos delictivos: escándalo público, vejación a la mujer (y no importa si las actrices protagonistas consentían… lo que importa es el resultado de su consentimiento y la imagen de humillación hacia la condición femenina que emana de tales escenas). La productora norteamericana (a la vista de su web) se ha limitado a explotar su objeto comercial… el funcionario o el concejal que firmaron los permisos correspondientes, en cambio, ha cometido varios delitos tipificables: el primero de todos transformar el espacio urbano en plató porno.
  4. Claro está, que dichas filmaciones pudieron ser realizadas sin la autorización pertinente. Y esto abre una posibilidad interesante que enlaza con el nombramiento de Águeda Bañón: de no haber contado la productora norteamericana con las autorizaciones correspondientes cabría que el propio Ayuntamiento la demandara por incurrir igualmente en múltiples delitos, el primero de los cuales filmar en espacios públicos sin autorización películas para su explotación comercial. Y, a partir de ahí, lo que prevemos sería una larga lista de delitos cometidos por la misma productora contra los intereses del Ayuntamiento y de los de los ciudadanos…

El destrozo está hecho. Consumidores de pornografía de todo el mundo se han marcado lujuriosas gallardas con los lugares más emblemáticos de la Ciudad Condal como trasfondo. A fin de cuentas ¡qué importa! Si tenemos un turismo de botellón, litrona y clubs de cannabis, si tenemos un turismo de borrachera y balconing (¿mejor que el turismo de carteristas y sirleros llegados de todos los rincones de la galaxia que viene para expoliarlos a estos?), ¿por qué BCN no iba a convertirse en plató pornográfico? La ciudad está tan degradada que, en el fondo, esto ya se notará poco.

Por eso decía antes que Ada Colau y su equipo de honestas mediocridades, funcionarios de ONGs y demás rescatados de las listas del paro, lo tienen mal para enderezar una ciudad que en breve será la Marsella del Mediterráneo español. Haría bien el equipo municipal en trasladarse a aquella ciudad en otro tiempo francesa para percibir cómo será el futuro de BCN. Créanme: Barcelona no tiene futuro. No le vamos a atribuir al equipo de la Colau las próximas desgracias que afecten a BCN que no serán sino la lógica consecuencia de una vía emprendido hace más de un cuarto de siglo y que conduce a esta ciudad a ser hostil especialmente hacia sus propios habitantes, a renunciar a su bienestar y a su tranquilidad para abrirse al turismo de más bajo nivel, para mayor gloria del gremio de Hostelería.

Cuando era pequeño y volvía casa con el uniforme de Can Culapi (el colegio de los Escolapios de la calle Balmes) manchado, mi madre lo lavaba. Cuando ese mismo uniforme estaba irremediablemente roto, lo único que cabía era reconocer que había que no podía hacerse nada, salvo comprar otro. Esto es lo que le pasa a Barcelona actual: dad una vuelta por las Ramblas y meditad sobre si eso es lo que habéis conocido y si eso es lo que queréis para vuestra ciudad. Pasead por las grandes calles (si los manteros es dejan espacio y pensad en lo que opinan los propietarios de los comercios que justo enfrente venden productos similares pagando alquileres, impuestos y tasas municipales). Mejor que recorráis algunos barrios brazos en alto con la cartera entre los dientes para facilitar la tarea a los sirleros y, sobre todo –esto es importante– no ponerlos nerviosos que es peor. Pero lo mejor que podéis hacer es abandonar la ciudad: que se queden con ella los que la han convertido en un infierno inhabitable o los que quieren vivir a la sombra de los presupuestos municipales. Pero creo que ni tú ni yo estamos por pagarles los caprichos, los salarios de ellas y de sus compis, ni siquiera un orinalito para la Bayón. Una ciudad es como una mujer a la que se ha querido mucho: un bien día te das cuenta que se ha degradado, que ya no es lo que era, que te engaña en todos los burdeles y ha adquirido todas las enfermedades venéreas  posibles. Entonces la dejas con harto pesar de tu corazón. Esa no es la mujer a la que has amado. Esta no es la ciudad que hubiéramos deseado.

Y ahora que caigo, ¿cómo es que en la abundante filmografía porno de Barcelona ninguna escena discurre por Pedralbes o por los baluartes del dinero donde se refugia la aristocracia económica de la ciudad? Créanme que la duda me consume. Otra cosa que me gustaría que explicara la responsable de comunicación del nuevo equipo municipal…

© Ernesto Milá – info|krisis – ernestomila@yahoo.es

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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