¿Antipolítica o antipartido?

Publicado: Viernes, 01 de Marzo de 2013 12:10 por Ernesto Milá en ORIENTACIONES
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Infokrisis.- Cuando uno intenta analizar fenómenos como el Movimento 5 Stelle y a su fundador, Beppe Grillo, debe de ir con cuidado. Las posibilidades de realizar un diagnóstico erróneo sobre algo que en principio no tiene una línea política, ni estrategia, ni estructuras políticas, es enorme. Por otra parte, el fenómeno, como todos los que aparecen en  este momento de declive de las democracias, es contradictorio y cada cual puede creer ver en él aquello que apoya o lo que rechaza.

Supe de Beppe Grillo este verano en Cerdeña cuando uno amigos me citaron como la gran esperanza de la política italiana. Antes de las elecciones generales italianas, a Grillo y a su formación apenas se les daba entre un 13 y un 18% de votos, lo que no era poco y se le atribuía el tercer lugar, por supuesto, tras el “respetable” Mario Monti, el “gestor eficaz”… La inquietud de los analistas se debía a que con esos porcentajes, Grillo podía condicionar la formación de cualquier gobierno de derechas o de izquierdas. Y no se sabía muy bien, qué condiciones pondría. Si tenemos en cuenta que “el dinero es cobarde”, de su resultado dependía el que Italia (y, de rebote España) vieran alterada al alza los puntos diferenciales de su deuda.

El lunes, al cerrarse las urnas, poco importó quien había obtenido más votos, el Movimento 5 Stelle (M5S) obtuvo 108 diputados y un 25,5% de los votos y 54 senadores y un 23,8% de los votos. Grillo, a partir de ahora, condicionará más la política italiana. El vencedor oficial, Pier Luigi Bersani, líder del centro-izquierda, difícilmente podrá gobernar en estas condiciones aunque lograra la neutralidad del M5S. A partir de este momento, la política italiana está abocada –tal como han reconocido todos los observadores- a una nueva fase de inestabilidad.

Afortunadamente en Italia (y a diferencia de España), el tejido industrial es mucho más sólido y la capacidad productiva mayor, como para que la política afecte decisivamente a la actividad económica. El caso italiano demuestra que el gobierno… gobierna poco y que, por mal que lo haga, sus resultados se notan poco en la sociedad (o el menos, se notan menos que en España). Hay que decir que desde 1945, Italia se ha acostumbrado a este tipo de gobiernos en los que la inestabilidad, la corrupción, el “carrierismo” (nepotismo) y la ineficacia están a la orden del día.

Sin embargo, no puede negarse que un sector amplísimo de la sociedad italiana 1) rechaza a la partidocracia, 2) abomina a la actual clase política surgida de la “operación manos limpias” que hizo saltar por los aires a los viejos partidos enfeudados en el poder desde 1945), 3) se desinteresa completamente de la acción política (la participación descendió un 7% y en algunas regiones un 11%, situándose en una media del 25%) y 4) rechaza las medidas aplicadas por el gobierno Monti e impuestas bajo presión del FMI y de la UE.

Ante todo esto, Beppe Grillo encarna el voto de protesta.

El origen del M5S parte de la idea lanzada por Grillo en 2007 aprovechando el éxito de la película V de Vendetta, el llamado V-Day o Vaffanculo Day (literamente, el “día de a tomar por culo) cuyo fin era recoger firmar para presentar una petición de referéndum que impidiera a los condenados en firme presentarse a las elecciones  se limitara  el mandato de los políticos a dos legislaturas. Como guiño a los orígenes de la República, Grillo hizo coincidir el V-Day con la jornada de proclamación de la República por el Mariscal Badoglio en 1943. Logró reunir en una sola jornada, 336.000 firmas para presentar la propuesta de referéndum (apenas se precisaban 50.000).

Al año siguiente se convocó otro V-Day y, ya por entonces, algunos partidarios de Grillo habían conseguido ser elegidos como concejales en las elecciones locales. De ahí a que aspirara a una mayor proyección no hay más que un paso. El M5S (escrito deliberadamente MoVimento 5 Stelle para salvar la “V” que fue el primer leit-motiv del grupo) fue, finalmente fundado en octubre de 2005 sobre la base de un Movimento di Liberazione Nazionale. Sus orientaciones son:

-          Partido populista de protesta de los perjudicados por la actual crisis y la globalización.

-          Ecologista moderado.

-          Anti-Euro y ligeramente euroescéptico.

El primer punto dio como resultado la línea general del M5S: una denuncia de la partidocracia, de la corrupción y de la ineficacia. Su populismo además, se concretó en la defensa de los transportes públicos, en el desarrollo (frente a la deslocalización) y en la “conectividad” a través de Internet (“todos los medios de comunicación mienten”, “internet es nuestra única defensa”). El ecologismo hizo nacer el interés por el medio ambiente y la lucha contra la privatización del agua. Y en cuanto a la lucha contra los recortes sociales y el déficit, les sitúa en posiciones antiglobalización. ¿Por qué cinco estrellas? Por este programa que resumen en cinco puntos “agua pública, transporte, desarrollo, conectividad y medio ambiente”.

En las elecciones locales del 2012, el partido consiguió obtener entre el 15 y el 20% en las encuestas de opinión, superando al partido de Berlusconi y aproximándose al PD, consolidándose en el segundo lugar. En las elecciones de Sicilia fue ya el partido más votado en la región obteniendo 15 de los 90 estaños…

Pero en estas últimas elecciones se manifestó la enfermedad que iba a aquejar a la política italiana a partir de entonces: la abstención superó el 52,6% y la composición de la asamblea regional siciliana estaba multifraccionado. Luego vino el éxito de febrero de 2013 en las elecciones generales… y con él la convulsión en el sur de Europa.

Parece difícil que un partido sin estructuras sólidas, siendo más bien una corriente de opinión, pueda influir durante mucho tiempo en la política nacional. Grillo, consciente de esto, se ha inhibido de las luchas de partidos: ha pedido a los gestores, eficacia, simplemente, y honestidad. De momento, ha manifestado que no apoyará a nadie en concreto.

Habrá gente que esté tentado de vincular este movimiento a otros que han aparecido en España en los dos últimos años (la “primavera valenciana” en 2012, el “15-M” y los “indignados” del 2011, “la marea verde” y la “marea blanca” de 2013…). En realidad, no tienen nada que ver. Mientras que en España, estos movimientos han estado próximos a los tópicos de la extrema-izquierda (aborto libre y gratuito, pro-inmigracionismo, reconocimiento de un carácter de izquierdas, laicismo, memoria histórica, antifranquismo), Grillo ha sabido salvaguardar a su movimiento de estas influencias, por lo que en su interior (y a diferencia de los movimientos “contestatarios” aparecidos en España) tienen cabida tanto decepcionados de la derecha como de la izquierda, como abstencionistas.

El movimiento de Grillo no es más que el resultado de la decepción de la sociedad italiana por la política, de su convicción de que la política no logrará solucionar sus problemas y de que todo, absolutamente todo, está podrido, está condicionado, y actúa contra el ciudadano honesto.

Grillo es un actor, consciente de las reacciones del público. No es el primer actor tentado por la política. En 1981, en el crepúsculo de Giscard apareció un tal Coluche, un cómico, con un discurso populista en el que tiraba contra todo y contra todos. No pudo presentarse a las elecciones presidenciales y poco después murió en accidente de tráfico. Treinta años después, otro actor, Dieudoné, recorrió la misma senda. En Italia también se han producido casos similares, hasta ahora situados a la izquierda de la izquierda, en lo que podríamos llamar una “izquierda primitiva” (casi ignorante). Algo que en España, afectada “seriedad” de “los de la ceja” y su oportunista advocación bajo el zapaterismo o tras los faldones de la mesa camilla de la izquierda comunista, nunca ha conseguido llevar más allá de los cauces trillados de la izquierda convencional.

De todas formas, en el pasado, cuando su peso era menor, Beppe Grillo intentó colaborar con el PD. Su no admisión en esta formación le llevó a fundar el Movimento 5 Stelle y a corregir algunas de sus orientaciones originarias.

Pero hay que ser cautos: es mejor que el electorado se decante hacia opciones “caóticas” como ésta a que lo siga haciendo por opciones “tradicionales” (como Berlusconi o el PL), pero mientras electorado se decida por estas vías persistirá en el terreno de la “antipolítica”,  es decir, en la “gran negación “, pero no en la afirmación de una opción. Para ello haría falta que, más que “antipolítica” lo que se gestara fuera el ANTIPARTIDO, es decir, la estructura sólida y coherente que garantizara y liderara la sustitución de los actuales regímenes políticos por otro sistema político, social,  económico y cultural. Mientras eso no ocurra, toda las “contestaciones” serán parciales y de escaso trecho. Como la encabezada por Beppe Grillo…

Como escribió Dario Fo: “El grillo canta siempre en el ocaso”… en efecto, un fenómeno como Beppe Grillo solamente podía aparecer en el ocaso de un régimen. Porque aunque  en Italia los analistas todavía no lo hayan advertido, lo que han muerto no son los partidos políticos tradicionales (como en “manos limpias”), ni siquiera se ha producido una revuelta contra los gestores amaestrados por el FMI y el Banco Central Europeo… lo que ha quebrado es el propio sistema. Entre tanto, Grillo se pasea por las ruinas del sistema pilotando un Ferrari. Antes, el 7 de diciembre de 1981, Grillo, perdió el control de un todoterreno ocasionando la muerte de sus tres acompañantes… Es posible que ahora haya ocasionado la muerte del sistema político italiano. El problema es que ni el M5S es una alternativa, ni existe alternativa viable, ni en Italia, ni en país alguno (incluido España) en donde se está dando una crisis de la misma magnitud.

© Ernesto Milá – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com

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