Crisis una y trina

Publicado: Lunes, 04 de Febrero de 2013 17:54 por Ernesto Milá en NACIONAL
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Infokrisis.- Si se repasa el “histórico” de infokrisis se verá que desde 2008 teníamos muy claro que la irrupción de la crisis económica, al persistir (y estaba claro que iba a persistir por la particular estructura económica de nuestro país), iba a arrastrar una crisis social en la que el elemento más destacado, pero no el único, sería el paro. En 2008, con todo, debemos confesar que nos resultaba imposible pensar que llegaríamos y superaríamos los 6.000.000 de parados. Así mismo, ya desde 2008, teníamos muy claro que cuando se rebasara una cifra de paro -que nosotros establecíamos en torno a los 4.000.000- se abriría el paso a la crisis política, superponiéndose las tres crisis: económica, social y política. Hemos llegado a ese punto.

Los síntomas de la crisis política son múltiples: desprestigio absoluto de los partidos políticos, percepción por parte de los sectores más lúcidos del país que ni PP ni PSOE pueden sacarnos de la crisis, escándalos y descrédito en torno a la clase política, desprestigio y escándalos en torno a la monarquía, aceleración del proceso de centrifugación nacional, percepción creciente de que el Estado de las Autonomía se “come” literalmente al Estado del Bienestar, presencia de cada vez más formaciones políticas en los parlamentos autonómicos y nacional certificando la agonía de un régimen diseñado como de “bipartidismo imperfecto”.

Es innegable: estamos en un momento de “fin de régimen”. Los únicos que se niegan a verlo son los partidos políticos que han detentado en exclusiva la hegemonía política en este país durante más de 30 años: la “banda de los 4” (centro-derecha nacional, centro-izquierda nacional, nacionalismo vasco y nacionalismo catalán) ya no da más de sí. El régimen, ideado para mantenerse en pie sobre estas cuatro columnas no puede estabilizarse si sus apoyos ceden o están –como ocurre en la actualidad- progresivamente erosionados.

Si el régimen resiste es porque en España no existe ninguna “alternativa”: no hay fuerza política o social de cierta envergadura que “conteste” la constitución de 1978, que la niegue o que afirme que su prioridad consiste en remozarla de arriba a bajo. Tampoco existen fuerzas sociales, ni una “sociedad civil” lo suficientemente fuerte como para que pueda promover movimientos reformistas de masas (véase en el “histórico” de info-krisis todo lo que escribimos hace dos años sobre “el macizo de la raza”). Así pues, nuestro país está “pillado” ante un camino obstruido en el que las formaciones tradicionales persisten en llevarnos (el “camino constitucional”, deslavazado, envejecido, plagado de baches e inviable a corto plazo) y la imposibilidad de marchar hacia alternativas a la vista de que no existen fuerzas políticas ni sociales que puedan liderar el proceso de regeneración del sistema político español.

La esperanza de la “banda de los 4” es que la crisis económica desaparezca (y no hay ningún motivo para que se pueda superar a medio plazo). Generado de nuevo empleo, olvidadas las estrecheces, se volverá a una situación en la que la masa pasiva “dejara hacer” a la clase política y no se preocupará de su actividad principal, enriquecerse y lucrarse con el dinero público. Desaparecida, en esta optimista perspectiva, la crisis económica, desaparece igualmente la crisis social y, nadie se acuerda de algo que seguirá denostado, pero que no suscitará odios y enconos, la crisis política.

Pues bien, este argumento es falaz. Parte de la base de que la crisis se superará en España. Y esto es imposible, como mínimo antes de 10 años. Para poderse superar harían falta tres elementos: primero, romper con la globalización (y ningún partido está dispuesto a denunciarla); segundo, enunciar un modelo económico (y ningún partido está en condiciones de hacerlo acaso porque ese modelo no existe dentro de un sistema mundial globalizado); y en tercer lugar, abrir el crédito para generar empleo (lo cual no ocurrirá porque los bancos no están interesados en nada que no sea comprar deuda pública y así seguirán durante muchos años). No hay, pues, salida económica. Por tanto, no se revertirá el proceso de la crisis hasta quedar atrás la crisis social y la crisis política.

Así pues, ¿Cómo superar este momento? Si el estadio final de la crisis es la crisis política, no habrá más salida a la crisis que una regeneración política del país. Para ello es preciso que cristalicen las energías de protesta en los próximos procesos electorales: las elecciones europeas de 2014 y las municipales de 2015. Es evidente que en esas convocatorias el panorama político español quedará profundamente alterado. Cuando los partidos “mayoritarios”, sean “menos mayoritarios” y cuando los juzgados anticorrupción hayan procesado a cientos de dirigentes políticos hoy imputados, ya nada volverá a ser como antes.

Este país precisa comprobar que las cosas pueden cambiar y que cambiarán en las elecciones en las que los partidos mayoritarios son más vulnerables: las elecciones europeas y las municipales. Es cierto que el sistema tiene todavía algo más de un año y medio para reforzarse y generar una reforma electoral que le beneficie. Así que hay que estar en guardia: para las municipales ya han establecido que hay que disminuir el número de concejales (lo que beneficia a los mayoritarios) y para las europeas hay que esperar algún golpe teatral que les garantice una cómoda victoria.

Hemos llegado hoy al final del ciclo infernal (crisis económico -> crisis social -> crisis política) y llegados a este punto es preciso revertir el ciclo: solamente una regeneración política conseguirá remontar la crisis económica, especialmente si esa regeneración tiene claro que la globalización, la economía especulativa, el acuerdo de adhesión con la UE y el modelo económico basado en turismo y en el ladrillo, son los causantes de nuestra ruina. Solamente alterando el panorama político se logrará mejorar la situación económica. Sí, porque también en esto hay que reconocer la responsabilidad de la clase política del régimen en habernos hundido en la pendiente de la crisis económica por sus errores y su mala cabeza y responsable solidaria por no habernos sabido sacar de la crisis y hacer esfuerzos para enterrar el Estado del Bienestar.

La primera cita histórica en donde veremos si algo puede cambiar son las elecciones europeas de 2014. Luego vendrá el optimismo o el crujir de dientes. De nosotros depende confirmar nuestra miseria actual y a nuestra miserable clase política o renovarla.

© Ernesto Milá – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com

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