Cat. 2º análisis de urgencia

Publicado: Lunes, 26 de Noviembre de 2012 10:42 por Ernesto Milá en NACIONAL
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Infokrisis.- Después de dos años en los que el gobierno de Mas no ha hecho absolutamente nada y tiene un balance extraordinariamente pobre, se le ocurrió convocar elecciones para “liderar el proceso soberanista”. El batacazo ha sido histórico y, lejos de simplificar la situación (la de Cataluña y la del propio Mas), lo que ha resultado de esta consulta es una inmensa complicación más en una Cataluña que se ahora entre el paro, la inmigración masiva, la falta de recursos para llevar adelante el faraonismo autonómico y, finalmente, asaltada por la corrupción consuetudinaria al gobierno de la Generalitat.

El debate de forma y la realidad de fondo

En Cataluña la crisis ha golpeado a la sociedad de manera más brutal que en cualquier otra parte del Estado, eso se debe a seis factores:

- La zona más industrializada del Estado es, por lo mismo, la más afectada por la desertización industrial y la globalización. Lo que implica que el paro y la imposibilidad de reciclarse en el marcado laboral es allí mayor que en cualquier otra región del Estado.

- Cataluña es, con mucho, la autonomía más corrupta del Estado en donde la corrupción no está protagonizada por arribistas sin escrúpulos venidos del lumpen o de las clases medias, sino por la aristocracia económica local.

- Treinta años de chantajes al Estado han llevado a Cataluña a disponer de un envidiable techo autonómico que no se ha traducido en una mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos sino solamente en un enriquecimiento de la clase política.

- La llegada masiva de 1.500.000 de inmigrantes complica extraordinariamente la situación: ha llegado un 80% más de inmigración de lo que se necesitaba y en la actualidad la inmensa mayoría está en paro, subsidiada y sin posibilidades de insertarse en el mercado laboral como mínimo en un lustro.

- Desde el período de Maragall (2003, esto es, durante casi 10 años ya), Cataluña ha vivido pendiente de las reivindicaciones soberanistas que se iniciaron con el “nou Estatut” y con su complicada tramitación. Cuando Maragall y montilla fueron sustituidos por Mas, nada cambió, a pesar de que la sociedad catalana y su situación, sí habían cambiado y extraordinariamente.

- Absolutamente todos los elementos internacionales nuevos juegan en contra del soberanismo: la independencia catalana ni tiene posibilidades, ni instrumentos jurídicos, ni siquiera fuerza social para cristalizar, con lo que la política catalana está en una vía muerta: Mas ha suscitado aspiraciones que no pueden llevarse a la práctica.

Sin embargo, el debate político en Cataluña en los últimos años no ha tenido nada que ver con la “Cataluna real” sino que ha afectado solamente a la “Cataluña independiente”, esto es, a la Cataluña imposible. En este desfase radica todo el “problema catalán” y la tragedia que aguarda a aquella autonomía.

Hoy, Cataluña está formalmente intervenida por el gobierno central al haber acudido al fondo de rescate. Este elemento favorece el tradicional victimismo del nacionalismo cuyo discurso es: “España nos roba” y “España nos impide ejercer nuestra autonomía económica, por eso estamos en crisis…”.

Combinaciones para un drama

Más quería ganar los 6 escaños que le separaban de la mayoría absoluta y, sin embargo, ha perdido 12 lo que le aleja de la posibilidad de liderar un proceso soberanista. Esta diferencia de 18 escaños entre lo que se aspiraba y lo que se ha obtenido, constituye la tumba política de Artur Mas, que, a partir de ahora, como le ocurrió a aquel lendakari Ibarreche, todo su discurso se iniciaba y terminaba con la aspiración independentista que el parlamento se encargó de hacer olvidar de un solo plumazo.

Las posibilidades de Mas son tres:

- Olvidarse del proceso soberanista y asumir el hecho de que lo esencial es salir de la crisis y en los próximos tres años deberá hacerlo negociando en Madrid con Rajoy. Lo que implica que aceptaría el “apoyo exterior” del PP en el parlament.

- Seguir con el proceso soberanista pero limitado a pedir una consulta y cuando el gobierno la prohíba, simplemente, victimizarse pero sin ir más allá. Lo que implica que debería de pactar con el PSC, a pesar de que su “federalismo” rechina en los oídos soberanistas.

-  Avanzar en la vía emprendida del independentismo teniendo en cuenta que deberá entenderse con ERC y que, así como en el interior de la coalición CiU, las opiniones sobre el independentismo son dispares, en cambio en ERC el bloque es decididamente favorable.

Si Mas decide gobernar con ERC esto le va a costar una mala relación con el gobierno central que es quien le va a tener que aportar más y más fondos. La victoria de ERC complica extraordinariamente las cosas, tanto a nivel nacional como internacional, pues o en vano España está en el microscopio del mundo a causa de la deuda y del rescate que, antes o después, se pedirá.

Es evidente que Mas debería de pensar en la crisis, algo que no ha hecho desde que llegó al poder. La realidad catalana es una realidad en crisis, pero la crisis no ha estado presente en las elecciones catalanas. De la misma forma que en las anteriores elecciones el tema central era la corrupción pero ninguna fuerza política se decidió a abordar el tema a la vista de la relevancia social y política de los procesados.

Por otra parte, no hay que olvidar la mediocridad inherente a la clase política catalana actual y concretamente a la clase política nacionalista hecha con hijos (habitualmente segundones) de las 200 familias de la alta burguesía y, por tanto, extremadamente dogmática y limitada. En ERC, por el contrario, lo que se agrupan son las capas “populares” del independentismo, con una política que remotamente tienen que ver con la izquierda, una fuerza mayoritariamente “agraria” y rural, extraordinariamente simplista y obtusa en sus análisis política, completamente dogmática e incapaz de discutir y debatir cualquier otro planteamiento que no sea independentista.

Los dos partidos “nacionales” (PSOE-PSC y PP) han quedado en tercera y cuarta posición. Lo que, unido al retroceso de ERC,  indica que en Cataluña el sistema de fuerzas nacido en 1978 está en crisis. El voto a ERC por un lado y el voto a C’s por otro, así como el voto a los pequeños partidos que no han entrado en el parlamento (y que suman algo más de 200.000 votos) y el voto en blanco y nulo (85.000), todo esto, sumado, indica que el sistema en Cataluña ha entrado también en crisis.

El voto que ha ido a votar y antes no votaba era lo que ha permitido a C’s pasar de 3 a 9 diputados. Si han ido a votar no ha sido por la crisis, sino por el eco del debate soberanista. Dicho de otra manera: existe en Cataluña una amplísima mayoría silenciosa que ni siquiera vota (porque no se siente identificado con las instituciones catalanas)  y que cuando lo hace, es contra el nacionalismo, contra el soberanismo y contra el independentismo.

Así pues, lo esencial a retener de estos resultados es:

1) El fracaso de CiU que le impedirá liderar el “proceso soberanista” y que debilita incluso la posición de Artur Mas en el seno de la coalición y de su propio partido.

2) La complicación extrema de la política catalana con una ERC que inevitablemente liderará, mientras siga teniendo esos escaños, el proceso independentista si Mas decide seguir con él adelante y que tendrá en C’s un ala opuesta que, a partir de ahora, tenderá a bloquear el crecimiento del PP en las autonómicas.

3) El retroceso y el estancamiento de los dos grandes partidos de tipo estatalista (PSOE-PSC y PP), víctimas tanto de la crisis económica que aparece como vinculada directamente a ellos y a su tarea de gobierno en Madrid.

4) Se ha producido una desviación del “soberanismo” que del centro-derecha de CiU se está desplazando hacia el centro-izquierda de ERC.

5) Estas elecciones, lejos de resolver algo, han contribuido a complicar extraordinariamente las cosas y son el germen de discordias futuras y, probablemente, de una crisis política que se prolongará mientras se prolongue esta legislatura.

Dentro de cuatro años, no hay la menor duda de que Cataluña estará mucho peor que en la actualidad: la inmigración habrá crecido (especialmente por nuevos nacimientos), las tensiones entre soberanistas y estatalistas habrán tendido a aumentar y Cataluña, muy posiblemente, vivirá una situación de conflicto social, étnico y nacional mayor que hoy.

Otra nota sobre PxC

Probablemente algunos de los que han leído nuestro anterior comentario sobre PxC, enemigos declarados de esta sigla, creen que la hemos atacado. No es así: para nosotros el proyecto de PxC es el único viable en Cataluña y el único que apoyamos en esa autonomía. Ahora bien, lo que decimos es:

1) Que PxC no ha entendido que en estas elecciones tenía que haber tomado una posición clara, decidida y rotunda sobre el tema soberanista que no dejase lugar a dudas sobre cuál era su posición y vincular esta posición al problema de la inmigración masiva. Tampoco ha hablado lo suficiente y con la claridad suficiente sobre la naturaleza de la crisis. Y estos errores le han llevado a perder 15.000 votos.

2) Que el problema de la inmigración, ante el que PxC aporta una solución es, sino el primero, uno de los principales problemas de Cataluña (y desde luego en algunos barrios es el primer problema). Pero para poder ser un “partido serio” hace falta disponer de un programa global que responda a ese y a otros muchos temas. Y eso, en la actualidad, no existe.

3) Que la suerte de PxC y PxL en las próximas elecciones europeas dependía precisamente del resultado obtenido en estas elecciones autonómicas. Entrar en el parlamento hubiera supuesto medios que facilitarían la campaña europea. No haberlo hecho, implica que este objetivo queda lejos.

4) Que en un partido presidencialista, el éxito o el fracaso debe atribuirse a su presidente. Anglada, en este sentido, ha tenido el mérito de encender una llama, pero ha podido avivarla solamente hasta cierto punto. Dos fracasos electorales (y fracaso es no obtener escaño), unido a denuncias de todo tipo, limitan su futuro político y lo circunscriben a Vic (ciudad completamente diferente al resto de Cataluña).

5) Que se ha dicho en voz demasiado baja que PxC está a favor de la unidad del Estado y que rechaza el nacionalismo y el independentismo y esta proclama no ha llegado a las masas. PxC no ha entendido que su base electoral es fundamentalmente castellanoparlante en la medida en que en las zonas de esa mayoría es donde hay concentraciones de inmigrantes y que coquetear con el nacionalismo es un error y es lo que ha generado que los votos que, de manera natural hubieran debido ir a PxC si se hubiera hecho una decidida afirmación de españolidad (unida a la proclama antiinmigración) hubiera arrastrado ese 6% de votos más que ha conseguido C’s.

6) Que en las actuales circunstancias Anglada no tiene sustituto en Vic y haría falta ver si entre los grupos formados en torno a la PxL fuera de Cataluña aparece alguien capaz de liderar una opción política a nivel nacional de la que PxC aportará sin duda su experiencia y su base electoral, ciertamente existente.

Por todo eso nuestra crítica debe entenderse como constructiva –piénsese que durante la campaña electoral y en los meses previos- ya preveíamos este resultado y hemos evitado aludir a él para evitar que apareciera en PxC desmoralización y abatimiento- y proyectada sobre el futuro: porque de lo que se trata es, a partir de ahora, de elaborar una estrategia capaz de afrontar las elecciones europeas por parte de los grupos importantes que tienen “enclaves” regionales con peso suficiente para aportar unos cuantos miles de votos.

Dicho de otra manera: para todos los que consideramos que los ejes del debate actual son la inmigración masiva, la corrupción generalizada, el crisis del sistema, la búsqueda de alternativas económicas que rompan la férrea tiranía neoliberal, para los disidentes de la globalización y del mundialismo, está claro que hay que buscar una vía unitaria. Esta vía debe ser contemplada por pura responsabilidad, especialmente, si detrás hay algo tangible y concreto, más allá de blogs de poca audiencia, siglas de fracasados permanentes y ausencia completa de concejales; hay que sentarse y hablar del futuro. Quien no tiene nada detrás puede permitirse el lujo de ser ultrarrevolucionario, hiperutópico e ingenuo felizote, pero quien tiene algo detrás tiene la obligación de reflexionar y proponer soluciones a un estancamiento y a una situación a peor que se está imponiendo, no solamente en Cataluña sino en todo el territorio nacional.

© Ernesto Milà – Infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

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