Infokrisis.- Si en la primera parte de este artículos hemos aludido sobre todo a la “teoría”, nos queda ahora ver en la práctica esta locura en que figuras aparece como más representativa y realizar un recorrido en parte mítico y en parte histórico para extraer, finalmente, algunas conclusiones.

Los “berserkir”, guerreros enloquecidos

Los relatos escandinavos mencionan a grupos de hombres llamados “berserkir” guerreros que actuaban como osos y de los “ulfhednar” que serían hombre-lobo, o mejor, "hombres con piel de lobo". En el canto VI del Yinglingansaga se les describe así: "(...) sus hombres (los de Odín) marchaban sin cotas de malla, enfurecidos como perros o lobos, mordían sus escudos, fuertes como osos o toros. Mataban a sus enemigos, pero ni el hierro ni el fuego los dañaba. Tal es lo que se llama el furor de los “berserkir”". Descripción completada por esta obra del skaldo Thorbjörn Hornklofi, quien en su composición “Hrafnsmal”, los describe así durante la batalla: "Allí los “berserkir” gritaban -la batalla se desencadenaba -pieles de lobo ululaban salvajemente, las lanzas silvaban (…) Pieles de lobo se llamaban, se les ve actuar, ensangrentados los escudos. Rugieron las espadas cuando llegaron al combate; el rey sabio en el combate se hace proteger por rudos héroes que alzan sus escudos" .

Christophe Levalois en su libro Le symbolisme du Loup (está incluido en Infokrisis como “Simbolismo del Lobo”) recuerda que estos ritos estuvo presente en la mayoría de civilizaciones indo-arias. Dice Levalois:

“En el combate algunos galos llevaban cascos ornados con cabezas de lobo. Georges Dumézil señala, en “Heur et malheur du guerrier”, la transformación en lobo de un héroe del “Mabinogi de Math”. Los Fianna, élite guerrera de la Irlanda mítica, obedecían al héroe “Finn” (o “Find”), dios-ciervo, esposo de la bicha “Sadv”. Incluso si el animal de referencia, el ciervo, difiere, poseen, sin embargo, la mayor parte de las características de las demás órdenes guerreras indo-europeas. Hemos evocado, anteriormente, en la Italia antigua, a los lucanios, los hirpinios y los “Hirpi Sorani”, literalmente, "hombres lobo". Los lupercas, sacerdotes encargados de ejecutar los ritos de las lupercales, eran elegidos entre familias que detentaban hereditariamente esta función. La mitología griega ha conservado huellas de dos órdenes guerreras, quizás igualmente sacerdotales, cretenses: los curetes, protectores míticos de Zeus “couros”, "niño" y los Dactylos, de los cuales, según la leyenda, Hércules formaba parte. También hemos visto a los “doai” de Rumanía. Según Eliade: "(...), parece bastante probable que su nombre étnico deriva, en última instancia, del epíteto ritual de una fraternidad guerrera". Sociedades similares estaban presentes en Irán. Widengren observa:"Los orígenes de la sociedad de hombres irania (al igual que la comunidad india correspondiente, que ha encontrado su traducción mítica en la hueste divina de los Maruts) se remonta a los tiempos arios. Está compuesta por jóvenes guerreros; sus miembros son los “mairya”- (en sánscrito marya-), literalmente: hombre joven (...).

Los guerreros son llamados igualmente (...) "lobos". Sus adversarios hablan de ellos como de "lobos bípedos", más peligrosos que los lobos cuadrúpedos. En su culto, estos hombres veneran a un héroe matador de dragones (...). En Irán, es Mithra quien patronea estas hermandades (...)"

La India védica no tenía, que sepamos, sociedades guerreras con el lobo por símbolo. Sin embargo, debieron existir hermandades similares, a la imagen de los Maruts, temibles divinidades que acompañaban a Indra. Estos tienen por padre a Rudra, "Aquel que grita", dios a la vez destructor y fecundador que se convertirá en Shiva en los textos post-védicos. Bajo el nombre de Sharva, vaga por los bosques adoptando la forma del lobo. En el Mahabhárata, uno de los héroes se llama Vridokara, "vientre de lobo", nombre asociado a la valentía, el honor y la victoria heroica”.

Todas estas sociedades de hombres tenían rasgos extraordinariamente similares

Los berserkir, hombres-oso y hombres-lobo

Se revestían con las pieles de los animales totémicos: cambiar la piel equivalía a una transformación. El guerrero deja de ser él mismo para convertirse en un loco. Determinados ritos totémicos terminaban de reforzar esa unión entre el animal-tótem y el guerrero iniciado en esa cofradía. En el momento en que se cubren con esas pieles, empiezan a comportarse como lobos o como osos, imitan sus movimientos, incluso entre sí dejan de hablar y solamente aúllan: han mutado su personalidad.  A partir de ese momento, realizarán sus correrías en la noche, amparados por la luna, huyendo del sol.

Tácito, en su Germania, alude a los guerreros harii: "En cuanto a los Harii, además de un poder mediante el cual superaban a los pueblos que acabo de enumerar, su alma feroz iba más lejos aún que su salvaje naturaleza valiéndose de los recursos del arte y del momento: escudos negros, cuerpos pintados; para combatir, elegían noches oscuras; el horror solo y la sombra que acompañaban a este ejército de lemures bastaban para llevar el terror, ningún enemigo podía soportar esta visión estremecedora e infernal, pues en toda batalla los primeros vencidos son los ojos". Tácito confundía a un pueblo –los harii- con lo que solamente era una “männerbund”, una hermandad iniciática.

Por si el ritual de transformación del guerrero en oso o  en lobo no era suficiente, estas hermandades excitaban su fuerza ya agresividad mediante bebidas enervantes que ingerían hasta más allá de la intoxicación. Odín mismo no se alimentaba más que de vino y otros guerreros legendarios de los horizontes indoeuropeos para acometer una tarea de excepcional riesgo (matar a un Dragón, realizar una conquista, luchar contra un dios) ingieren una “bebida sagrada” (será el soma, la ambrosía, el licor de la inmortalidad, el haoma. Dice la vieja saga: "aquellos que se transforman en lobos, en el éxtasis provocado por el haoma"  y Virgilio en “Las bucólicas” alude al mismo brebaje: "Estas hierbas y venenos cogidos en el Puente, Maris mismo me los ha dado: el Puente es fértil en veneno. Yo he visto, por su virtud, a Meris trocarse en lobo y esconderse en los bosques (...)".

La sexualidad descontrolada es también otro signo de estas hermandades totémicas: Odín, el dios que se encuentra en el centro de las concepciones guerreras de los pueblos del norte es llamado también Gauti, "aquel que engendra, procrea" y, simplemente, Gondlir, "miembro viril" e incluso es significativo que en Roma las prostitutas fueran llamadas “lobas” y este nombre siempre se vinculara a un desenfreno sexual en la mujer. El guerrero loco que se tiene por lobo busca en la loba su compañía.

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