Infokrisis.-Todos lo vimos por TV, sin embargo, no siempre lo que se ve tiene relación con lo que ocurre. Por eso vale la pena repasar la cronología de aquel infausto día, hora a hora. La frase que conviene recordar antes de enumerar lo que ocurrió aquel día, es que en el terrorismo internacional nada es lo que parece. En la sociedad del espectáculo es relativamente fácil convertir cualquier atentado en espectáculo de masas. Y esto fue, en el fondo lo que ocurrió el 11-S.

Cronología de los hechos:

08:45 (14:45 hora española).- Un avión choca con la torre norte del World Trade Center en Manhattan (Nueva York).

09:05 (15:05 hora española).- Un segundo avión colisiona con la torre sur. La Bolsa estadounidense cierra tras el ataque.

09:17 (15:17 hora española).- Las fronteras con México y Canadá se cierran.

09:21 (15:21 hora española).- La autoridad portuaria de Nueva York cierra todos los puentes y túneles hacia y desde la ciudad.

09:30 (15:30 hora española).- El presidente George W. Bush declara desde Florida que "el país, ha sufrido un ataque terrorista".

09:40 (15:40 hora española).- EEUU paraliza todos los vuelos de la nación por primera vez en su historia.

09:45 (15:45 hora española).- Un tercer avión cae sobre el Pentágono, parte del cual se derrumba.>

09:57 (15:57 hora española).- El presidente Bush cancela una presentación en Florida y parte con rumbo desconocido.>

10:05 (16:05 hora española).- El Pentágono, la Casa Blanca, el Departamento de Estado, el Departamento de Justicia, El Capitolio, la CIA y otros edificios gubernamentales son evacuados. A la misma hora la torre sur del World Trade Center se derrumba.

10:10 (16:10 hora española).- El vuelo 93 de la empresa United Airlines en dirección a San Francisco, se estrella en Pensilvania.

10:20 (16:20 hora española).- Todas las bolsas europeas registran fortísimas pérdidas durante toda la jornada y al cierre, mientras el euro se revaloriza frente al dólar a raíz de los atentados. A la misma hora un destacado dirigente del Frente Democrático para la Liberación de Palestina desmiente cualquier implicación en los atentados de Nueva York.

10:28 (16:28 hora española).- Se derrumba la segunda torre.

10:46 (16:46 hora española).- El Secretario de Estado, Collin Powel, suspende su viaje en Latinoamérica y vuelve a los EEUU.

10:48 (16:48 hora española).- United Airlines confirma la pérdida del vuelo 175 en ruta a Los Angeles.

10:58 (16:58 hora española).- Israel evacua sus representantes en todo el mundo.

11:02 (17:02 hora española).- El alcalde de Nueva York, Rudy Guiliani, pide a los ciudadanos que permanezcan tranquilos y en casa.

11:16 (17:16 hora española).-  El Centro para el Control de Enfermedades prepara equipos de lucha contra el bioterrorismo.

11:18 (17:18 hora española).- La compañía aérea American Airlines informa que ha perdido dos aviones, el vuelo 11 con 81 pasajeros y 11 tripulantes y el vuelo 77 con 58 pasajeros y 6 tripulantes. Ambos estaban en ruta hacia la ciudad de Los Angeles.

11:30 (17:30 hora española).- La OTAN evacua todo personal prescindible de sus cuarteles en Bruselas. 

12:04 (18:04 hora española).- El aeropuerto de Los Angeles, destino de dos de los aviones siniestrados, es evacuado.

12:13 (18:13 hora española).- La parte sur de la isla de Manhattan es evacuada y 10.000 efectivos acuden a la zona para efectuar tareas de rescate.

12:15 (18:15 hora española).- El aeropuerto de San Francisco, destino del siniestrado vuelo 77, es evacuado y cerrado.

12:42 (18:42 hora española).- El embajador de los Talibanes en Pakistán, Mullah Salam Zaeef, declara que "Afganistán siente el dolor de los niños estadounidenses y esperamos que se haga justicia".

13:29 (19:29 hora española).- Bush, en una segunda declaración desde la base de la Fuerza Aérea en Barksdale, afirma que los responsables de los atentados serán perseguidos y castigados.

13:48 (19:48 hora española).- Bush llega al Cuartel General del Mando Aéreo Estratégico, situado en la base aérea de Offutt (Nebraska).

15:56 (21:56 hora española).- El alcalde Rudolph Giuliani dice que el número de muertos en los atentados contra las Torres Gemelas podrían ser "mucho mayor de lo que ninguno de nosotros podemos resistir".

16:42 (22:42 hora española).- Bush parte hacia Washington.
17:40 (23:40 hora española).- Un edificio próximo a las torres del World Trade Center Se derrumba tras consumirse pasto de las llamas.

18:00 (00:00 hora española).- Kabul, capital de Afganistán, atacada por mísiles en plena noche. Un portavoz del Pentágono desmiente que Estados Unidos esté detrás de una posible operación de represalia, y la achaca a la oposición afgana al Gobierno talibán. A las 20:30 hora local, 02:30 del miércoles hora española, el presidente estadounidense se dirige por tercera vez a la nación. En un discurso televisado, asegura que EE UU no hará distinciones entre los que cometen los actos terroristas y los que les protegen o cobijan. Bush asegura que el país perseguirá la paz, la libertad y la justicia y que los que pretendían crear el caos no lo han conseguido pues Estados Unidos es "una nación fuerte".

12 de septiembre: Bruselas: La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) acordó que los actos terroristas desde el exterior pueden enmarcarse en el Artículo V del Tratado del Atlántico Norte, que establece la obligación de defensa mutua.

13 de septiembre: Washington: La policía federal norteamericana (FBI) identificó al menos a 50 personas que colaboraron en los atentados y el secretario de Estado, Colin Powell, apunta a Bin Laden como principal sospechoso de la tragedia.

14 de septiembre: Washington: El FBI informó que siete de los secuestradores recibieron entrenamiento como pilotos en Florida, confirmó la primera detención de un "testigo material con información relevante" e identificó a los 19 terroristas suicidas.

15 de septiembre: Washington: Georg W. Bush acusó al millonario saudita Osama Bin Laden de ser el "principal sospechoso" y anunció una "acción arrolladora, continuada y eficaz" contra los autores. Kandahar (Afganistán): El líder de los talibanes, el mullah Mohammed Omar, llamó a los musulmanes a la "guerra santa".

16 de septiembre: Kabul: Bin Laden negó su implicación en atentados del 11 de septiembre.

17 de septiembre: Washington: George W. Bush reclamó a Bin Laden "vivo o muerto".

20 de septiembre: Kabul: Los ulemas afganos pidieron a Bin Laden que abandone voluntariamente Afganistán.

28 de septiembre: Nueva York: El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución que permite la congelación de activos financieros de sospechosos terroristas o vinculados con organizaciones terroristas.

1 de octubre: Roma: La opositora Alianza del Norte y el rey afgano en el exilio, Mohamed Zaher Shah, acuerdan formar un gobierno de transición en Afganistán.

2 de octubre: Bruselas: La OTAN invocó la cláusula de defensa mutua tras recibir pruebas de Estados Unidos sobre la complicidad de "Al Qaeda" (organización de Bin Laden) en los atentados.

5 de octubre: Washington: La administración Bush calificó de "inaceptables" las declaraciones del primer ministro israelí, Ariel Sharon, quien dijo que Estados Unidos sacrificaba a su país para ganarse el favor del mundo árabe en su intento por consolidar una coalición internacional contra el terrorismo.

6 de octubre: Washington: El presidente George W. Bush anunció un ataque inminente sobre Afganistán.

7 de octubre: Estados Unidos comenzó el ataque sobre Afganistán.

I. ANTES DE LOS ATENTADOS

 

II. DOS AVIONES CONTRA EL WTC

 

III. EL MISTERIO DEL VUELO 93

En los cuatro aviones estrellados el 11 de septiembre subsiste el mismo misterio: se ignora exactamente qué ocurrió en su interior. Las cajas negras de los cuatro se han perdido. No existen conversaciones entre los pilotos y los controladores aéreos. Tan sólo unas cuantas conversaciones inconexas realizadas presuntamente desde teléfonos móviles por pasajeros a sus familias. Ya habrá ocasión de hablar sobre ellas. Pero, de entre todos los misterios, el del vuelo 93 de United Airlines es, sin duda, el más complejo.

 

A los pocos días de producirse los atentados, la mitología del 11 de septiembre, lanzó uno de sus bulos más dramáticos: los heroicos pasajeros del vuelo 93 supieron por los teléfonos móviles (esos mismos que en todos los vuelos se ordena imperativamente apagar) que otros tres aviones se habían estrellado contra el WTC y el Pentágono y, puestos a morir, optaron por comportarse como patriotas afrontando a sus secuestradores. En la lucha que siguió, el avión terminó por estallar o estrellarse en Pensylvania. Vanity Fair explicó en un amplio reportaje que el vuelo “podrá recordarse como una de las mayores historias de heroísmo jamás contadas”. New York Times, más ponderado, explicó que “la grabadora de la cabina del avión había registrado una lucha salvaje y desesperada a bordo (...) y a pesar de que no ofrecía una imagen clara ni completa (...) parece indudable que hubo un enfrentamiento caótico que, al parecer, provocó la caída del avión”. Newsweek publicó fragmentos de la grabación: se oían oraciones musulmanas y cristianas, gritos, insultos. El mismo Presidente Bush y otros altos funcionarios de su administración, loaron en innumerables ocasiones a los “héroes del vuelo 93”. En el momento de escribir estas líneas, la pradera de Pensilvania en la que se estrelló el avión es considerada como un nuevo “cementerio de los héroes” y visitada diariamente por americanos medios.

 

La grabación revela conversaciones de rutina entre la tripulación y la torre de control de Cleveland, interrumpidas por gritos y una voz anglosajona ordenando "fuera de aquí". Es evidente que están secuestrando el aparato. Quien parece uno de los secuestradores advierte a los pasajeros: "Hola, les habla el capitán. Les recuerdo a todos mantenerse sentados. Hay una bomba a bordo y todos vamos a hacer el esfuerzo para conseguir nuestras exigencias". Un controlador aéreo escuchó el anuncio y confirmó la información con la tripulación de un avión que volaba por el área. Después realizó cerca de 20 intentos para comunicarse con el vuelo 93, pero nunca hubo respuesta. Solo algunos pasajeros pudieron comunicar con sus familiares a través del móvil. Se ha difundido la versión de que tres pasajeros lograron oprimir a los secuestradores pero no lograron mantener el control de la aeronave. Todo esto es extremadamente incierto. En realidad no se sabe nada sobre los últimos ocho minutos. El propio forense que realizó las improbables autopsias, certificó que la causa de la muerte de los 40 pasajeros fue “asesinado” y en el caso de los 4 supuestos terroristas “suicidio”. Pero, a pesar de haber colaborado estrechamente con el FBI en las dos semanas siguientes al atentado, Miller reconoció a la prensa –y sus declaraciones las reprodujo El País el 27 de diciembre de 2001- que “no puede probarse lo que ocurrió. Sólo deducirlo”. Y el cronista añadía: “Tampoco saben, ni él ni nadie más, qué fue exactamente lo que hizo que el vuelo 93 cayera (...). O, si alguién lo sabe, no lo ha dicho”. Existe un vacío absoluto que contrasta con la importancia que el episodio ha tenido en la conciencia del pueblo americano. La idea de una “venganza patriótica” en aquellos días posteriores al atentado, fue estimulada por dos episodios fuertemente emotivos y sentimentales, la imagen de Bush hablando con un megáfono, junto al bombero más anciano de Nueva York, sobre las ruinas del WTC y, de otro lado, la difusión del “heroico combate” de los pasajeros del vuelo 93 contra sus secuestradores.

 

Dejando atrás la mitología, veamos ahora qué se sabe de manera objetiva sobre lo que ocurrió en el interior del avión.

 

Gracias a un testigo presencial se sabe como se estrelló el avión. Leer Purbaugh confirmó que a las 10:06: “Hubo un fuerte estruendo y, bruscamente, sobre mi cabeza, apareció el avió sobre mi cabeza a unos 16 metros de altura (...) Fue apenas una fracción de segundo y lo ví todo a cámara lenta, parecía que no iba a acabar nunca. El avión osciló de un lado a otro y, de pronto, se inclinó y cayó en picado contra la tierra con una gran explosión”.

 

Las grabaciones telefónicas parecen demostrar que varios pasajeros tenían intención de afrontar a sus secuestradores. La grabadora del interior de la cabina también ha aportado datos, pero estos no han sido revelados a la opinión pública. No ha podido evitarse la aparición de teorías alternativas que han sido desmentidas de plano por las Fuerzas Aéreas Norteamericanas: ni estalló una bomba en el interior del avión, ni éste fue derribado por un caza. La primera versión se dedujo a partir del testimonio de varios pasajeros que, mediante el móvil, explicaron a sus familias que algún secuestrador llevaba lo que parecía una bomba adosada a su cuerpo. La negativa de la USAF fue lo suficientemente rotunda como para que no hubiera dudas sobre la opinión oficial. Sin embargo persistían algunos interrogantes que, al menos, concedían cierta credibilidad a las hipótesis alternativas.

 

Los restos del avión aparecieron dispersos por varios kilómetros. Se llegaron a encontrar cartas a 13 km del siniestro. Uno de los motores apareció a dos kilómetros del lugar, algo difícil para una pieza que pesa algo más de un tonelada. La mayoría de los restos tienen, como máximo, cinco centímetros. Estos hechos inducen a pensar si no fue un bomba que estalló en la sujeción de uno de los motores –el que se encontró a dos kilómetros del resto, lo desprendió y esto precipitó la caída.

 

La celeridad con que las USAF negó las versiones alternativas es comprensible. Para la USAF ninguno de los aviones que despegaron llegó a tiempo para interceptar el vuelo. Se reconoce que “lograron aproximarse” al avión antes de que éste se precipitara sobre tierra. La fuerza aérea no quería verse implicada en un episodio que costó la vida a 40 americanos. Sin embargo, es rigurosamente cierto que se han difundido informaciones contradictorias sobre la actuación de los cazas YF-16 de la base de Andrews. Se sabe que una escuadrilla despegó a las 8:52 con la misión de interceptar al avión. Otra escuadrilla despegó a las 9:35 cuando el avión giró 180º y se puso en la trayectoria de Washington, enfilando hacia la Casa Blanca. Los controladores aéreos oyeron decir al piloto que “había un bomba a bordo”. El vuelo se estrelló media hora después. Es decir, había tiempo suficiente para que los YF-16, aviones supersónicos, interceptaran al aparato. Incluso un controlador aéreo declaró en el periódico local de New Hampshire que uno de estos cazas persiguió al avión secuestrado. Esto sin olvidar que el vicepresidente Cheney reclaró el 16 de septiembre que Bush había autorizado derribar al aparato. ¿Lo derribaron realmente? No todos los testimonios son coincidentes. Por lo demás, seguir a un avión, no implica derribarlo necesariamente. Lo que si parece confirmado por media docena de testigos presenciales en tierra, es que existió otro avión que volaba a baja altura, “pequeño, blanco, con motores posteriores, de color blanco”. Purbaugh, sobre cuya cabeza pasó el vuelo 93 antes de estrellarse, declaró que no era una “avión militar” y puede creerse en su opinión por que sirvió en la marina durante tres años. Existen dos aviones que responden a las características descritas por los destigos (pequeño, maniobrable, motores traseros). Uno es el “Thunderbold A-10”, llamado “cazatanques”, del que la Guardia Nacional dispone de algunos ejemplares. El otro es el “Depredator”, avión sin piloto, guiado desde tierra con misiones de observación. No pudo ser el primero por que hubiera dejado constancia en los radares. El “Depredator”, sin embargo es extremadamente reducido; ha sido utilizado en Afganistán e Iraq, en donde fue derribado uno de ellos. Está provisto de elementos de observación, videocámaras, equipos de fotografía, etc. Es significativo que ninguno de los testigos afirmara que este segundo avión –fuera cual fuera- disparó misil alguno o ametralló al vuelo 93.  Oficialmente, la USAF y el FBI han explicado que este pequeño avión era un “Falcon” privado que volaba en las inmediaciones. Las autoridades le pidieron por radio que descendiera de 12.300 a 1.600 metros para observar lo que había sucedido. Este “Falcon” no podía ser el avión que los testigos dijeron ver por la sencilla razón de que apareció cuando el vuelo 93 se había estrellado.

 

Pero hay otro problema. No existe ningún dato que permita acreditar esa versión, ni piloto alguno ha reconocido ir a los mandos del “Falcon”. El que si ha reconocido volar en las inmediaciones del Vuelo 93 ha sido Bill Wgriht a bordo de una Piper a escasos 5 kilómetros, hasta el punto de “poder ver las enseñas de United en el aparato”. Pero éste no pudo ser el avión divisado desde tierra por que “le ordenaron que se alejara de la nave secuestrada y aterrizaría inmediatamente”, según se lee en El País (27.12.01). “Una de las primeras cosas que se me ocurrieron –declaró Wright- al recibir la orden fue que esperaban que estallase en el aire o lo iban a derribar”.

 

Otro testimonio publicado por Associated Press explica que ocho minutos antes de la colisión un hombre llamó desde el móvil al teléfono de urgencias, 911. Le atendió Glen Cramer el cual explicó que el pasaje, en un estado de gran excitación, encerrado en el lavabo, le explicó que el avión estaba cayendo. Se había oído una explosión y salía humo del aparato, pero era imposible precisar de qué parte. Cramer le pidió varias veces que confirmara la información. Luego se cortó la llamada. Esta fue la última recibida desde el vuelo 93. Ocho minutos después el avión se estrellaba. Cramer –como el resto de controladores- ha recibido la orden de que no hable públicamente de estos hechos.

 

El FBI sostiene que no hay nada raro en la dispersión de los restos o en la aparición del motor a distancia de los demás restos. Pero si es extraño, especialmente, el hecho de que aparecieran cartas tan lejos y tan poco tiempo después de la caída. La hipótesis del misil dirigido por un caza en vuelo debería descartarse: en efecto, el testimonio de Purbaugh y de la media docena de testigos es definitivo, hubo otro avión, pero de éste aparato no salió ningún misil hacia el Vuelo 93.

 

¿Entonces? ¿qué ocurrió? Hay otros testimonios no menos enigmáticos que han sido incorporados a la hipótesis conspirativa. El FBI afirmó que junto al Falcon privado existía un avión militar en un radio de 40 kilómetros. Se trataba de un Hércules C130. Veintiocho de estos aparatos fueron dotados en 1995 con equipos de “guerra electrónica” capaces de “afectar intencionadamente a los mecanismos de un avión y provocar, por ejemplo una caída en picado incontrolable”. El País señalaba que en 1996, un avión de la TWA cayó al mar víctima de una interferencia electromagnética, pero existe armamento desarrollado e incorporado a los C130 que puede provocar voluntariamente los mismos efectos.

 

Las hipótesis son tres:

 

-          O los pasajeros se enfrentaron a sus secuestradores y estos estallaron la bomba que presuntamente llevaban adosada, o en el curso de la lucha el avión se precipitó, o bien los secuestradores lo estrellaron al ver que no podían alcanzar sus objetivos, o incluso, liberados los pasajeros de sus secuestradores, al tomar los mandos del avión, se estrellaron con él.

 

-          O el avión fue derribado mediante algún tipo de sistema exterior al propio avión y a la voluntad de los secuestradores y del pasaje.

 

-          O, finalmente, una bomba estalló en algún lugar del aparato que provocó el desprendimiento de uno de los motores.

 

Los datos de los que no puede dudarse son:

 

-          Se sabe ciertamente que en el interior del avión cuatro secuestradores se hicieron con el control del aparato.

 

-          Hubo voluntad de lucha por parte de los pasajeros, pero no puede certificarse que ésta se produjera en realidad.

 

-          Un segundo avión (sin que se sepa exactamente el tipo de avión y su procedencia) estuvo en las inmediaciones del Vuelo 93 y debió ver todo lo que ocurrió.

 

-          Se desconoce completamente lo que ocurrió en el interior del avión en los ocho últimos minutos posteriores a la última llamada efectuada desde un móvil.

© Ernest Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es  http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

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