Infokrisis.- Tras la firma de los acuerdos de Versalles en 1919, Alemania se comprometió a pagar indemnizaciones cuantiosas a los aliados, especialmente a Francia. El acuerdo, inicialmente apoyado por el Reino Unido, tal como previó, John Maynarnd Keynes, terminó siendo lesivo para la economía de este país a la vista de los vínculos de importaciones y exportaciones que lo unían con Alemania. Francia, sin embargo, se mostró intolerante a este respecto y no solamente exigió el pago de las cuotas anuales sino que amenazó con ocupar la cuenca industrial del Ruhr cuando en 1923 se produjo un retraso en los pagos. La crisis del Ruhr fue, sin duda, el momento más grave que vivió la República de Weimar. Y en ese clima enfebrecido volvieron a emerger los Cuerpos Francos que habían salvado a la República de la amenaza bolchevique en sus comienzos. Y allí apareció la figura de un veterano de los combates del Freikorps: Albert Leo Schlageter.

Hiperinflación contra Weimar

Las jugarretas de la geopolítica quisieron que Francia fuera especialmente rica en hierro, mientras que Alemania lo era en carbón. El hierro sin carbón es completamente inútil, mientras que con el carbón pero sin hierro jamás podrá fabricarse acero. Alemania y Francia estaban llamadas a cooperar a partir del inicio de la era industrial (1), el problema fue que durante más de un siglo cada una aspiró a ser hegemónica sobre la otra. En 1923, cuando se produce el impago de las indemnizaciones bélicas por parte de Alemania, Francia todavía aspiraba a ser potencia hegemónica en la Europa continental y para eso precisaba el carbón alemán que, mayoritariamente se extraía de la zona del Ruhr en donde, además, estaban situados los altos hornos y la flor y nata de la industria pesada alemana. De ahí el interés francés en ocupar el Ruhr. La ocupación era “legal” en función de las cláusulas del Tratado de Versalles y jamás fue condenada por la Sociedad de Naciones, prolongándose desde 1923 hasta el 25 de agosto de 1925 (2).

No es que Alemania se negara a pagar las indemnizaciones, sino que le resultó completamente imposible. El país vivía un período de hiperinflación que condicionaba el valor de su moneda y, consiguientemente, los tipos de interés, el valor de los cambios y el pago de la deuda.

El valor de la moneda alemana se mantuvo estable hasta mediados de 1921, pero en mayo de ese año, el Reino Unido exigió el pago de 2.000.000.000 de marcos oro anuales lo que suponía una cuarta parte del valor de las exportaciones alemanas. Alemania, aún así, pagó en agosto, pero su moneda perdió respaldo, viéndose obligada a imprimir “marcos de papel” lo que hizo que aumentara desmesuradamente el dinero circulante y se iniciase una rápida devaluación. En esas circunstancias se produjo la ocupación del Ruhr. La huelga general que siguió y que se prolongó durante varios meses en esa región agravó todavía más este proceso al disminuir los ingresos del Estado que imprimió más y más papel-moneda para pagar sueldos y  subsidios… con lo que la inflación aumentó de forma cada vez más acelerada.  

El dólar pasó en noviembre de 1921 a costar 330 marcos, estabilizándose en 320 en los meses siguientes. A lo largo de los seis primeros meses del año se intentaron varias conferencias internacionales para resolver el problema que obviamente se planteaba: Alemania no disponía de los 132.000.000 de marcos-oro que debía pagar y, era evidente que, antes o después, se llegaría al colapso en las entregas. Todas estas conferencias fracasaron y Alemania optó por comprar moneda extranjera para pagar la deuda y, a su vez, pagarla con deuda pública alemana… lo que generó aún más devaluación de la moneda nacional.

A partir de junio de 1921 la inflación se transformó en hiperinflación y seis meses después, el dólar, de valer 320 marcos se cotizaba a 8000. Dado que el marco carecía de valor, la única forma de afrontar los pagos, según el gobierno francés, era mediante entregas en especies, carbón en particular y, finalmente, decidió ocupar el Ruhr que tuvo como respuesta la huelga general primero en toda Alemania y luego en el Rhur. La hiperinflación se aceleró de nuevo hasta el punto de que en noviembre de 1923 se vio obligado a poner en circulación una nueva moneda que sustituyera al marco de papel. Cuando se había llegado a ese punto, una jarra de cerveza costaba 4.000 millones de marcos…

La nueva moneda, el rentenmark, consiguió estabilizar y remitir la situación, pero tuvo extraordinarias consecuencias para el futuro de Alemania: aumentó la inestabilidad social, supuso especialmente una agresión contra las clases medias que en pocos meses se proletarizaron, difundió el desánimo sobre la capacidad de la República para guiar al país y generó un estado de ánimo contra las instituciones financieras que aprovecharon los extremos del arco político. El propio Hitler reconoce que la ocupación del Ruhr tuvo “enorme trascendencia para el desarrollo de la S.A. Esta ocupación, que no nos vino de sorpresa, engendró la fundada esperanza de que, al fin, terminaría la política cobarde de las sumisiones y que, con ello las ligas de defensa asumirían un rol perfectamente definido. Tampoco la S.A., que ya por entonces abarcaba en su organización muchos miles de hombres jóvenes y fuertes, debía quedar privada de prestar su concurso a este servicio nacional. En la primavera y durante el verano de 1923, se operó la transformación de la S.A., en una organización militar de combate” (3).

Para Francia la guerra no había terminado

Es muy posible que Raymond Poincaré, primer ministro francés, no estuviera tan interesado en lograr el cobro de las reparaciones como en romper la economía alemana para siempre amputándole su región más rica y mejor provista de industria y de recursos naturales.  De hecho, estratégicamente, la ocupación se realizó aislando el Ruhr del resto del Estado. Si ese era el objetivo cabe decir que se alcanzó ampliamente. La huelga general se mantuvo hasta septiembre de 1923, aparecieron actos de resistencia de los patriotas alemanes que generaron verdaderos problemas a las fuerzas de ocupación,  se produjeron 400 muertos y la “resistencia pasiva” que proclamó el gobierno alemán, en muchos casos se transformó en resistencia armada. Incluso el mismo “pusth” de Munich protagonizado por el NSDAP en 1924 tuvo su origen inmediato en la ofensa al honor nacional alemán que supuso la ocupación del Ruhr (4).

Para colmo, la ocupación del Ruhr y la actitud francesa son inseparables de los procesos secesionistas que se desarrollaron en distintas zonas dee Alemania en aquellos momentos. El 24 de octubre de 1923, en las primeras semanas de ocupación del Ruhr, se proclamó en Bonn la “República Renana”. Armados por no se sabe quien, los separatistas renanos ocuparon distintas ciudades y pueblos, requisando víveres y alimentos provocando enfrentamientos armados y decenas de víctimas en un movimiento que recuerda extraordinariamente el que se desarrolló en Kosovo a finales de los años 90. En efecto, era en ambos casos fue imposible precisar la divisoria entre el “movimiento político” y la criminalidad común. Al percibir que el separatismo renano tenia una componente no desdeñable de delincuencia común, el 28 de diciembre de 1924, Francia e Inglaterra dejaron de apoyarlo, con lo que se difuminó completamente (5).

Albert Leo Schlageter mitificado

Si hasta aquel momento los Freikorps habían respondido con las armas a la insurrección bolchevique, si habían combatido en Curlandia contra las tropas rusas en defensa de los alemanes del Báltico donde los socialdemócratas les habían atraído con falsas promesas de entregarles tierras, si lucharon contra los polacos en Alsa Silesia, si hartos de salvar a la República de Weimar finalmente conspiraron contra ella durante el “pustch” de Kapp, si habían impartido una justicia expeditiva allí en donde la justicia había renunciado a actuar, era obvio que no iban a desertar ante la ocupación de la tierra alemana del Rhur. Allí los Freikorps animaron un movimiento de resistencia contra la ocupación que desoyó las consignas de “resistencia pacífica” del gobierno del canciller Cuno. Allí será, durante la ocupación francesa cuando un jovencísimo Ernst von Salomon, que luego sería considerado como mejor escritor de su generación, conoció al alférez Edwin Kern con el que participaría en el asesinato contra el ministro de asuntos exteriores de Weimar Walter Rathenau. Allí llegaría un joven estudiante que había servido ya en la Primera Guerra Mundial y que luego habia participado en los combates de Alta Silesia y en el “pustch” de Kapp, Alberto Leo Schlageter, miembro del Freikorps Havenstein y, desde 1922, militante del NSDAP.

Schlageter fue honrado diez años después de su muerto por Martin Heidegger que con encendidas palabras glosó su figura: Heidegger lo calificó de “joven héroe alemán” (”junge deutschen Helden”) que alcanzó “la más grandiose de todas las muertes” (”den schwersten und grössten Tod”). Explicando la hazaña de Schlageter, Heidegger añade: “No murió en el frente de combate como líder (“Führer”) de su batería de artillería de campaña, no murió en el tumulto de un ataque, no murió en una rabiosa acción defensiva… no: él se paró inerme y sin defensa ante los fusiles franceses. Pero él se mantuvo de pie y sostuvo la cosa más difícil que un hombre puede enarbolar. Todavía pudo tener un rápido final lleno de júbilo, una Victoria ganada y que la grandeza del despertar de nuestra Nación brillara adelante. En lugar de esto… Oscuridad, Humillación, y Traición (”Finstern, Erniedrigung und Verrat”). Solo, girando sobre su propia fortaleza interna, tenía que colocar ante su propia alma una imagen del futuro despertar del Pueblo (“Aufbruchs des Volkes”) honorificado y engrandecido de tal manera que podría morirse creyendo en ese futuro. ¿De dónde sacó esa dureza de la voluntad (”Härte des Willens”), que le permitió soportar la cosa mas difícil de todas? ¿De donde sacó esa claridad del corazón (”Klanheit des Herzens”), que le permitió vislumbrar lo que era más grandioso y más lejano y remoto? ¡Estudiante de Freiburg!, ¡Estudiante Alemán!…Cuando en tus marchas y excursiones pisas las montañas, los bosques y valles de la Selva Negra, la pequeña Patria (“Heimat”) de este héroe, aprende: que las montañas entre las que el joven hijo de campesinos creció son de piedra primitiva, de granito. Y ellas han estado mucho tiempo trabajando endureciendo la Voluntad. El sol de otoño de la Selva Negra se pone bañando las cordilleras y bosques en la más gloriosa y clara luz. Ella ha nutrido por mucho tiempo la Claridad del corazón (”die Klarheit des Herzens”). Cuando él estuvo de pié, parado indefenso frente a los fusiles franceses, la mirada interna del héroe sobrevoló sobre los orificios de las armas para alcanzar la luz del día y las montañas de su hogar para decir que se puede morir por el Pueblo Alemán y su Imperio (“das alemmanische Land für das deutsche Volk und sein Reich zu sterben”) con el paisaje campestre germánico ante sus ojos. Con una Voluntad dura y un corazón claro, Albert Leo Schlageter murió su muerte, la muerte más difícil y la muerte más grandiosa de todas. ¡Estudiantes de Freiburg, permitan que la fuerza de las montañas maternas de nuestro Héroe fluya dentro de sus voluntades! (”lass die Kraft der Heimatberge dieses Helden in deinen Willen strömen”).¡Estudiantes de Freiburg, permitan que la fuerza del sol otoñal de los valles maternos de nuestro héroe ilumine sus corazones! Preserven a ambos dentro de Ustedes y llévenlos, dureza de la voluntad y claridad del corazón, a sus camaradas (“Kamaraden”) de las universidades alemanas. Schlageter caminó estos lugares como un estudiante de Freiburg. Pero la ciudad no podía contenerlo por mucho tiempo. Él se obligó a ir al Báltico; él se obligó a ir a la Alta Silesia; él se obligó a ir al Ruhr (“er müsste ins Baltikum, er müsste nach Oberschelesien, er müsste an die Ruhr”). Él no se permitió escaparse a su propio Destino (”seinem Schiksal”) de manera que murió en la más difícil y grandiosa de todas las muertes con dureza de la voluntad (”Harten Willens”) y claridad del corazón (”Klaren Herzens”). Honremos al héroe y levantemos nuestro brazo en un saludo silencioso.¡Heil!” (6).

Cuando Heidegger escribía estas palabras, el dramaturgo Hans Jhost en una pieza de teatro sobre el “héroe del Ruhr” y dedicada a Hitler, ya lo había calificado como “el primer soldado del III Reich” (7) y el gobierno alemán estaba edificando un memorial en su nombre. Si el NSDAP tuvo un mártir ese fue Horst Wessel (8), pero si estuvo en condiciones de transferir a uno de los suyos como mártir de la nación, fue sin duda Albert Leo Schlageter quien ocupó esa función incluso hasta bien entrada la II Guerra Mundial (9).

El Albert Leo Schlageter real

Lo sorprendente de la aventura de Schlageter es que, a diferencia de otros mitos modernos en donde el personaje real está a años luz de la construcción que se ha realizado a posteriori (el Ché Guevara, por ejemplo), en el caso de Schlageter su vida no difiere en absoluto del mito presentado para admiración de la comunidad nacional. De hecho, los “creadores” del mito, no tuvieron mucho trabajo en construirlo: simplemente presentar al personaje tal cual era.

Voluntario en la I Guerra Mundial participó en las batallas de Ypres (1915 y 1917), el Somme (1916) y Verdún (1916), siendo ascendido por méritos de Guerra al grado de teniente y recibiendo la Cruz de hierro de Primera y de Segunda clase. Inmediatamente se desmovilizó en 1919 se unió a la Brigada de Marina von Loewenfeld en donde combatió contra los bolcheviques insurrectos.

De retorno a la vida civil, cursó estudios de ciencias políticas. Pero la experiencia bélica que aún ardía en sus venas apenas le retuvo un año como estudiante, uniéndose luego a organizaciones juveniles nacionalistas. De esa época data su militancia en la Jungdo, la Jungdeutscher Orden, dirigida por el teniente Arthur Mahraun que llegó a contra con 40.000 miembros. La Jungdo estuvo influida por el movimiento de los “Deutsche Vandervogel” (literalmente: “pájaros errantes alemanes”) que lcanzó una fuerza extraordinaria antes de la I Guerra Mundial y que unían el ideal de un retorno a la naturaleza como la mística de la “comunidad del pueblo” formada en torno al ideal racial (10).

Luego, deseoso de comprometerse aún más con la patria, se alistó, en tanto que excombatiente, en los Freikorps. Participó en los combates de Curlandia y del Báltico y en la defensa de Riga como miembro del Freikorps Erhardt, oficialmente llamado “Bund ehemaliger Erhardt-Offiziere” ("Liga de antiguos oficiales de Erhardt"). Luchó contra el KDP en la llamada “acción de marzo” ordenada por la IC (11). Participó en el “putsch” de Kapp y en la lucha contra los bolcheviques en Berlín. En 1922, junto con los miembros de su Freikorps ingresó en el NSDAP y luego se presentó voluntarios para los combates de Alta Silesia contra los polacos

Un año después, al producirse la ocupación del Ruhr constituyó bajo su responsabilidad un grupo de activistas que cometieron distintos atentados haciendo descarrilar trenes de transporte de mercancías hacia Francia. El 7 de abril de 1923, traicionado por Walter Kadow, fue detenido por los franceses y ejecutado el 26 de mayo en Golzheimer. Kadow, posteriomente sería asesinado por Rudolf Höss y Martin Bomann quienes cumplieron cuatro y un años de cárcel respectivamente.

En la última carta que escribió a sus padres el 8 de mayo les decía: “a partir de 1914 hasta la fecha he sacrificado mi fuerza entera al trabajo para mi patria alemana, del amor y de la lealtad pura. (…) No fuí ningún líder, pero intenté ayudar a mi patria. No cometí ningún crimen o asesinato común”. Nadie, en efecto, ni siquiera entre los aliados en la postguerra, se atrevió a llamarle “terrorista”. Tras su fusilamiento, su cadáver fue rescatado de la morgue de Düsseldorf por un comando de sus antiguos camaradas dirigidos por Viktor Luze (que sustituiría a Ernst Röhem al frente de las SA tras la “noche de los cuchillos largos”).

Una vida así, confirmada por miles de documentos y testimonios de la época no cuestanada de mitificar: en sí misma ya es un mito. Fue ese mito el que intentó aprovechar Karl Radeck y el KPD…

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Notas fuera de texto

(1)  Y finalmente lo hicieron tras la II Guerra Mundial cuando se constituyó la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, después del fracaso del acercamiento franco-alemán propuesto por Arístide Briand y el canciller Stresseman a finales de los años 20.

(2)  Existen distintas obras sobre la ocupación del Ruhr, la más accesible para el público español es sin duda la de Stanislas Jeannesson, Poincaré, la France et la Ruhr 1922-1924. Histoire d’une occupation (Strasbourg, 1998). Los datos que pueden obtenerse en Internet en lengua española son todavía escasos, destacando, sin embargo, la hemeroteca de La Vanguardia que ofrece las informaciones que circularon en el momento mismo de los hechos.

(3)  De entre todas las versiones de Mi Lucha, hemos extraído este fragmento de la que puede leerse en Internet: radioislam.org/historia/hitler/mkampf/pdf/spa.pdf, pág. 95.

(4)  En la Segunda Parte del Mi Lucha, Hitler se explaya en consideraciones sobre la ocupación del Ruhr en el Capítulo XV titulado significativamente “El derecho a la legítima defensa” (op. cit., págs. 117 y sigs.). Hitler explica que la firma del Tratado de Versalles no disuadió a Francia del objetivo propuesto al inicio de la Primera Guerra Mundial: la desmembración de Alemania (pág. 118, dice textualmente “Ya en el invierno de 1922 – 1923 debióse saber cuál era el propósito que Francia perseguía.”). En el mismo capítulo realiza un lúcido análisis sobre lo que supuso aquel episodio histórico, que demuestra que el futuro Führer, no solamente leía la prensa, sino que además era capaz de interpretar los acontecimientos internacionales en clave correcta (entonces la figura de Keynes no era todavía suficientemente conocida y era preciso ser una agudo observador para percibir que aquel economista tenía razón al alertar al gobierno británico de que estrangular económicamente  Alemania o fragmentarla iría en contra de los intereses económicos de su propio país). Escribe Hitler: “En diciembre de 1922, pareció agudizarse en grado amenazante, la situación entre Francia y Alemania. Francia intentaba poner en práctica nuevas temerarias extorsiones y para ello, necesitaba garantías. Con la ocupación de la cuenca del Ruhr, creíase en Francia romper definitivamente la moral de Alemania y colocarnos, al mismo tiempo, en una situación económica tal, que nos viéramos constreñidos a aceptar hasta las más pesadas cargas. Con la ocupación del Ruhr, el destino le tendió una vez más la mano al pueblo alemán para que se levantara; pues, aquello que en el primer momento, debió presentársenos como una tremenda calamidad, encerraba, en el fondo, una posibilidad infinitamente promisora para poner fin a los sufrimientos de Alemania. Desde el punto de vista de la política internacional, la ocupación del Ruhr significó el primer alejamiento entre Inglaterra y Francia, no sólo por parte de la diplomacia británica que había pactado, considerado y mantenido la alianza francesa con el criterio práctico del frío calculador, sino también en vastos sectores del pueblo inglés, dominaba aquel estado de ánimo. Fue, en particular, en los círculos financieros, donde se mostraba indisimulable desagrado por el nuevo formidable incremento del poderío francés en el continente. En efecto, vista la cuestión en el sentido político-militar, Francia asumía en Europa una posición como no la había tenido antes ni la misma Alemania, y en lo económico, adquirió igualmente fundamentos que le asignaban una situación poco menos que de privilegio junto a su posición de poderoso competidor político. Las minas más importantes de hierro y carbón de Europa, se hallaban en manos de una nación que, a diferencia de Alemania, había cuidado hasta entonces sus propios vitales intereses con decisión y dinamismo y que en la guerra puso de relieve ante el mundo entero la seguridad que le ofrecía su ejército. Con la ocupación de la zona carbonífera del Ruhr, Francia le arrebató a Inglaterra todo el éxito que había obtenido de la guerra, y el dueño de la victoria no fue ya entonces, la sagaz diplomacia inglesa, sino el mariscal Foch y la Francia que él encarnaba” (op.cit., pág. 121). Habrán de pasar 50 años de este episodio histórico para que se reconozca que si la crisis de 1929 se notó mucho menos en Francia que en cualquier otro país Europeo fue precisamente gracias a las indemnizaciones de guerra alemanas (H. Saña, op. cit., pág. 112)

(5)  En Internet puede leerse la traducción de la referencia que apareció en Wikipedia-Alemania sobre la “República Renana” en http://www.worldlingo.com/ma/enwiki/es/Rhenish_Republic/1. A pesar de que se trata de una traducción realizada automáticamente permite advertir la fisonomía del movimiento. El papel de Francia resultó evidente hasta el punto de que algunos miembros del gobierno independentista renano plantearon “independizarse de Prusia” y adherirse a Francia. Uno de los políticos que coquetearon con la República Renana fue Konrad Adenauer (véase su biografía en http://es.wikipedia.org/wiki/Konrad_Adenauer) que luego sería canciller de la República Federal Alemana.

(6)  Traducción de Nicolás González Varela a partir de los discursos de Heidegger en alemán y las ediciones francesas e italianas de los escritos politicos. Recogido en http://fliegecojonera.blogspot.com/2006/10/el-hroe-nazi-schlageter-y-heidegger.html. Es frecuente que en recopilaciones de los escritos de Heidegger publicados en Francia y en Alemania después de la II Guerra Mundial se omita la militancia de Schlageter en el NSDAP y haya circulado la version de que jamás militó en el partido, algo que es completamente falso.

(7)  El fragmento final de esta obra puede leers en el libro  “La Cultura Nazi. La vida intellectual, cultural y social en el III Reich”, George L. Mosse, Ediciiones Grijalbo, 1973, pág. 211-212. Es famoso que en esta obra de Johst se incluye la famosa frase: "Wenn ich Kultur höre, entsichere ich meinen Browning", "en cuanto oigo hablar de cultura le quito el seguro a mi browning", que en ocasiones se ha atribuido erróneamente (y con distintas variantes) a otros responsables del III Reich.

(8)  Hots Wessel fue jefe de una de las Secciones de Asalto y autor de la letra del Die Fahne hoch, himno del NSDAP más conocido por su propio nombre. Había nacido en 1911 en el Bosque de Teotoburgo y su padre fue amigo personal de Hindenburg. Miembro muy joven del partido empezó estructurando grupos de las Juventudes Hitlerianas e ingresó en el NSDAP de Berlín. A pesar de vivir en un barrio modesto (su madre dejó de enviarle dinero cuando se fue a vivir sin contraer matrimonio con una berlinesa) de mayoría comunista solía ir con camisa parda. La portera del inmueble lo denunció a un grupo de choque comunista que lo asesinó, muriendo después de una larga agonía, durante la cual fue visitado en varias ocasiones por Joseph Goebels y por su camarada de las SA, el príncipe Augusto Guillermo de Prusia. Murió el 23 de febrero de 1930. Sus dos asesinos, Albert Hühler y Else Cohn, miembros del KDP fuern ejecutados.

(9) Hasta el momento en el que el NSDAP accedió al poder, había aparecido 15 libros sobre Schlageter. Hilter en Main Kampf lo menciona. Hitler escribe: "En la época de la más terrible humillación impuesta a nuestra patria rindió allá su vida por su adorada Alemania el librero de Núremberg, Johannes Philipp Palm, obstinado ’nacionalista’ y enemigo de los franceses. Se había negado rotundamente a delatar a sus cómplices, mejor dicho a los verdaderos culpables. Murió, igual que Leo Schlageter, y como éste, Johannes Philip Palm fue también denunciado a Francia por un funcionario”. (Mi Lucha, op. cit., pág. 4). Diversas editoriales nacionalistas y próximas al partido habían publicado folletos y comics dedicados a los niños sobre la figura del “héroe del Ruhr”. La obra de teatro que lleva su nombre, escrita por Hanns Johst fue estrenada el 20 de abril de 1933, fecha del primer cumpleaños de Hitler en el poder. Se representó siempre con mucho éxito hasta el final de la Guerra. Además, la figura de Schlageter aparece en pa primera película de propaganda filmada por el Nuevo regimen, “Brutendes Deutschland” de Johannes Haüssler. En todas las ciudades alemanas una calle o plaza céntrica lo recordaba y se colocaron decenas de monumentos en su honor en todo el país. En NSDAP creó condecoraciones con su nombre y el día de Pentecostés de 1933 fue homenageado en la Selva Negra con presencia de 1000 dirigentes nacionales del Reich y de la cultura alemana. Cerca del lugar de su ejecución se elavantó a mediados de 1933 un monumento (una gran cruz sobre dos círculos de piedra) que resultó destruido por los aliados tras la II Guerra Mundial. A todo esto se le llamó “Schlageter-Kult”. Datos extraídos de diversas fuentes en Internet.

(10) Buena parte de miembros de la Jungdo no solamente ingresaron en el NSDAP, sino que se integraron en las SS, entre ellos su ideólogo Reinhard Höhn en 1933.

(11) Se conoce como “acción de marzo” la insurrección comunista en Alemania ordenada por la Internacional Comunista en 1921 y que constituyó un estrepitoso fracaso. En Alemania, desde el año anterior, el KPD se ha unificado con el USPD y cuenta con 500.000 afiliados. La nueva formación obtiene casi el 30% de los sufragios en las elecciones de Prusia en febrero de 1921. Convencidos de su fuerza, la IC ordena la “acción de marzo” que consistía en un episodio insurreccional seguido de una huelga general que debería desatar la “revolución proletaria” en Alemania. El 17 de marzo llegaron las órdenes de la IC a Alemania y al día siguiente el Die Rote Fahne, portavoz central del KPD, llama a la lucha armada. Y añade P. Levi en su carta a Lenin (27.3.1921) “sin decir exactamente por qué objetivos”. El 21 de marzo estalla la huelga general en Alemania central que, sin embargo, no tiene mucho éxito en otras zonas. Sin embargo en el centro del país 40.000 huelguistas resisten a las fuerzas policiales y del ejército durante algunos días. Comunistas independientes cometen atentados  en Dresde y Freiberg. El 1º de abril los últimos grupos comunistas armados se disuelven en medio de una sensación de impotencia y fracaso. La revolución bolchevique a partir de ese momento ya no sera nunca más possible en Alemania. Es possible que la “acción de marzo”, completamente suicida y que desconocía la fuerza real del KPD sobre la clase obrera alemana (el SPD, era mucho más influyente) fuera ordenada desde Moscú para desviar la atención internacional de la revuelta de marinos de Cronsdatd que en esos momentos tenía en vilo a la opinion pública mundial. Heleno Sala (op. cit., Vol I, pág. 201 y sigs.) comenta ampliamente la “acción de marzo” y todo lo que le rodeo. Así mismo, en esta web se relatan las circunstancias del episodio: http://es.internationalism.org/rint93-alemania

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